lunes, 4 de abril de 2016

Cuento para Aries: "El Duelo de los Secretos - 1ª Parte"


Acababa de cantar el gallo repetidas veces, anunciando como cada día un nuevo Amanecer ...

Pero aquella mañana, no era una mañana de tantas. En esta ocasión el canto del gallo anunciaba con nostalgia la despedida de la invernal estación del Norte, que durante tres largos meses había acompañado a todos los pueblos que habitaban y formaban el reino de Cardin.

Una tras otra, todas las comarcas que constituían las tierras del reino, fueron  proclamando con júbilo la llegada de la nueva estación.
Del Este, acababa de penetrar con suave fragancia los cálidos aromas del Sol primaveral, que con sus humildes rayos, cubrían de luz y vida todo cuanto a su alcance existía.
Como era costumbre en la comarca, todos los años, la tradición permitía y aconsejaba llevar a cabo una fiesta con motivo de recibir con alborozo la llegada providencial del Dios Sol, y para darle muestras de agradecimiento, celebraban un encuentro amistoso, todos los habitantes de las distintas comarcas que formaban el reino.

Estas fiestas eran muy esperadas y solicitadas por todos los habitantes de Cardin, ya que podían participar en un misterioso juego: ¡El Duelo de los Secretos!
El Duelo de los Secretos, era un juego antiquísimo, que se había transmitido de generación en generación y el cual consistía en un encuentro a puerta cerrada de un representante de cada comarca, los cuales debían exponer, secretamente, al Supremo Juez  del reino, cuál era el nuevo “Ideal Renovador” propuesto por su pueblo ...

El Juez debía escuchar atentamente el original proyecto y debía someterlo al Juicio de las Tablas.
Durante 3 días, las Tablas Sagradas quedarían en manos del Juez, quien sabiamente dictaminaría cuál seria el nuevo Ideal por el que todo el reino de Cardin debería trabajar.

No tardó en llegar el día tan esperado. El Duelo de los Secretos había  ganado los corazones y simpatías de todos.
De las tierras de Hecan, cruzando el rio Vaves, subían sus habitantes con entusiasmo hasta las moradas del Sagrado Templo, donde tendría lugar  el acontecimiento.
Los hombres, mujeres y niños de Hacán transportaban lentamente los alimentos y el agua que iban a ofrecer para cubrir las necesidades de la fiesta.
De las tierras de Telib se veían llegar,  unos tras otros, multitud de carretones.
En ellos se transportaban todo lo necesario para hacer llegar a los demás el apreciado sonido de la música y las virtudes del valioso arte.

Telib era una tierra de artistas y su misión era cubrir con melodiosas canciones y armoniosas pinceladas, los corazones de cuantos acudían a la fiesta.

De la tierra de Memcap Ilegaron los organizadores del festejo.
Entre sus habitantes levantaron, en un abrir y cerrar de ojos, todo un monumentoso paraíso que cercaba los alrededores del Sagrado Templo, situado en las elevadas tierras de Alpharies.

Los alimentos estaban servidos y las citaras extasiaban con sus delicadas notas los corazones de cuantos allí se encontraban.
La danza de las jóvenes y la armonía de sus cantos habían creado una atmosfera de cálida paz…, todos gozaban de expresiva felicidad, y con ese sentimiento se contagiaban unos a otros, sin desear nada más.

Mientras que esto ocurría, en el interior del Templo Sagrado todo era misterioso silencio. Tan sólo el movimiento inquieto de las sombras de cinco siluetas, permitía comprender que se estaba viviendo unos minutos de intensa emoción.

El Duelo de los Secretos llegaba a su punto más importante y excitante. Era la hora de la proclamación y los rostros de aquellos cuatro elegidos no podían evitar el mostrar su vital esperanza.

Fue entonces cuando el Supremo Juez, levantando su cetro, exclamó:
  • Hermanos elegidos de las tierras de Alpharies, de Hecán, de Telib y de Memcap. Una vez más las Sagradas Tablas han sido echadas. Tres han sido los días que han guardado silencio, pero hoy, el silencio ha enmudecido y su voz ha penetrado en mi pecho, y ahora es mi obligación romper su hermético velo. Sabed Hermanos que mi corazón se ha turbado en este silencio, pero sabed también que no puedo oponerme a las decisiones del Tiempo.
El Supremo Juez parecía profundamente preocupado, pero ello no le impidió continuar con su mensaje.
  • Hermano de Memcap, vuestra es la gloria en este momento. Yo os proclamo vencedor del Duelo de los Secretos.
Las últimas palabras del Sagrado Juez, apenas si fueron un leve aliento y mientras que el elegido de Memcap corría presuroso a celebrar su victoria con su pueblo, los demás quedaron sorprendido por la actitud del Sabio Maestro.
  • ¿Qué ocurre Sagrado Juez?, ¿qué mal presagia vuestro corazón que tanto entristece este momento?
Levantando su rostro el Sabio Maestro se dispuso a contar el nuevo proyecto en el que debía trabajar todo el reino.

·        Los habitantes de Memcap han sido victimas del poder de un encantamiento, y están prisioneros bajo el poder hipnótico del Mago Novú.

A través de los años, Novú, siempre ha perseguido su gloria personal, pero hasta hoy, nunca se había atrevido a enfrentarse a los Poderes Sagrados del Templo.

Ha conseguido valerse de un embrujamiento, para poseer los corazones de los habitantes de Memcap, y con todo ese poder en sus manos, ha logrado alterar y violar la Sabiduría del Tiempo.

Valiéndose de un ardid, ha prometido a sus víctimas el reino permanente del Sol, y para ello, pretende alcanzar la cima de la Montaña Ayna, allí donde ningún humano ha puesto su aliento y donde celosamente se guarda el poderoso Manuscrito de los 7 Logos del Universo.


Mientras iba contando el proyecto del mago Novú, el Supremo Juez sentía cómo en su corazón se abría una profunda herida y su dolor se hacía cada vez más intenso, alcanzando su punto álgido cuando observó los rostros sonrientes de aquellos tres hombres, que le miraban con burla irónica.

Comprendió, que la idea de retener al Sol para siempre significaba una seductora tentación para todos los habitantes del reino de Cardin.

Pensaban, que ya no se tendrían que resguardar de la llegada de los fríos vientos del Norte, ni ampararse de las nieves del invierno.

Ya nunca más pasarían hambre, enfermedades, ni trivialidades. Vivirían en un paraíso primaveral.

El Maestro reflexionaba sobre el modo de hacerles ver, que iban a violar la Montaña Sagrada de Ayna. Aquel que intentara elevarse hasta su cima sería sin duda castigado.

Intentó hablar con los más sabios de cada comarca, pero fue inútil; también estos, se encontraban entusiasmados con la idea de vivir eternamente en la primavera, pues veían que, ya a su avanzada edad, no tendrían que pasar más inviernos.

Cuando creía que había agotado todas sus esperanzas, el Sabio Maestro se quedó pensativo por breves segundos. Acababa de tener un fugaz presentimiento, y por la expresión de su rostro se diría que era la solución que esperaba encontrar.

Se preguntaba si tendría éxito su estrategia, pero no tenía tiempo para ponerla en práctica; debía decidirse por hacer uso de todo su Poder Sagrado o abandonar el reino a los ideales de un arrogante y malévolo Mago.

No tenía más remedio que intentarlo, y así lo comprendió, cuando, a la mañana siguiente, nada más cantar el gallo, se dispuso a realizar un largo viaje del que no estaba seguro si conseguiría volver a tiempo para encontrar la solución que salvaría a los habitantes del reino de Cardin.

Había madrugado mucho en aquel día, pues pretendía llevar a cabo, en el mayor de los secretos, un ritual sagrado.

Valiéndose de los poderes mágicos, el Supremo Juez decidió invocar la ayuda de los Espíritu de la Naturaleza, y para ello subió al Templo Sagrado de Alpharies, donde los primeros rayos del Sol acababan de penetrar en el más profundo de los silencios.

Como emanado de la nada, y tan veloz como el viento, fueron apareciendo pequeñas luces que revoleteaban inquietas y  juguetonas alrededor del buen Maestro.

Se trataba de los Gnomos, de la Ondinas, las Salamandras y de los Elfos, que acudían amistosamente a la llamada del Juez Supremo.

Fue el espíritu que trabaja con la tierra quien se dirigió sonriente a su conocido amigo.
  • ¿Qué se os ofrece, Supremo Juez del más Sagrado de los Templos?  -de este modo le saludó el Gnomo-
  • Agradezco vuestra muestra de amistad y fidelidad, queridos Hermanos. Si he solicitado vuestra presencia es, porque vosotros sois la única ayuda con la que cuento. Los habitantes de este reino han caído prisioneros de la magia negra del tirano Novú, quien loco por la avaricia y la ambición, pretende robar el Manuscrito Sagrado de los 7 Logos del Universo apoderándose del Poder del Sol y del Tiempo, para poder así reinar sobre todos los reinos.
Si no hubiese sido por la amistad que los unía a través del tiempo, ni los Gnomos, ni las Ondinas, ni las Salamandras, ni los Elfos, hubiesen creído las palabras de su fiel compañero.

·       Y, ¿qué esperas de nosotros, buen amigo? -exclamó presuroso, el nervioso Elfo-

·        Lo que os pido es que utilicéis vuestros poderes para romper el embrujamiento que pesa sobre los habitantes del reino. El mago Novú les ha engañado prometiéndoles el Sol Eterno, pero en su ceguera ninguno ha comprendido que con la inmortalidad del Sol, también vendrá la muerte de nuestra tierra.

Cuando las aguas se agoten por la escasez de lluvias y cuando las semillas se pierdan por la falta de vientos, nuestros campos quedarán yermos y desérticos, nuestros animales morirán con el paso del tiempo, pues no encontrarán en nuestro reino ningún alimento.

Cuando mi mirada ve, más allá de los días presentes, y se pierde lejana en el futuro de los tiempos, encuentra tan sólo piedras sobre piedras y los restos de lo que fue un fértil reino. Vosotros sois mi única esperanza.

·         Y, ¿qué esperas de nosotros? -le preguntó en esta ocasión el simpático Gnomo-.

·        De los Gnomos espero el elixir del viejo Nemrod, para que su esencia oscurezca la voz de todo recuerdo.
De las Ondinas espero el licor de los ensueños, para que la fuerza de la ilusión venza a su propio dueño.
De vosotras Salamandras, espíritus del Fuego, forjarme un arco cuyas flechas den vida al furor del trueno.
Y ya tan sólo quedáis vosotros amigos Elfos, dueño y señores del viento, a vosotros os pido el espejo de Teyka, para que su reflejo aleje la perversión de la mentira y permita renacer la verdad escondida.

...continuará

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