viernes, 7 de abril de 2017

¿Cómo educar a un niño Aries?

Los padres de un Aries se preguntarán muy pronto, ¿por qué mi hijo es tan indomable y arriesgado?, y no les faltarán argumentos para convencernos de que esa criatura, que a penas si puede ya andar, no tan sólo lo hace a su temprana edad, sino que también brinca y si le apuras tendrás que atraparle en una desenfrenada carrera en su osado intento de saltar por la ventana. No os asustéis, tan sólo trata de dar vida al Superman que lleva dentro.

Vuestro hijo no tendrá el más mínimo respeto por lo que normalmente conocemos por temor, y se comportará como el valiente protagonista del cuento Juan "sin miedo", inocente, ingenuo, aventurero, confiado, y sobre todo temerario.

No abandonéis nunca la vigilancia cuando temáis por su seguridad, pues una imperiosa voluntad, en forma de efusivo ardor, calentará su sangre llevándole a experimentar todo lo experimentable.

Así crecerá en su primera etapa, entre coscorrones y coscorrones que todos parecen tener un mismo destino, su cabeza, y es que tendréis la impresión de que todo cuanto emprende lo hace con la cabeza por delante, recordándonos esos arietes utilizados por los míticos guerreros para abrirse paso en las fortalezas enemigas.

Vuestro hijo es ardiente, puro fuego. No sabrá hacer las cosas con lentitud, sino aceleradamente. Cuando coma, no masticará los alimentos, los tragará. ¡Cuidado con las indigestiones! Cuando hable no discutirá, mandará. ¡Tened paciencia!, no puede evitarlo.

Unas superabundantes energías acompañarán siempre al niño Aries. Las cosas le gusta hacerlas a lo grande y frecuentemente se siente un ser superior, un héroe, llevándole esto a comportarse de un modo insolente, atrevido e impetuoso, cuando no agresivo.

Mucha responsabilidad es la nuestra -los padres-, pues educar a un Aries, es como tallar un diamante en bruto. Será brusco en sus formas, pero noble. Precoz, pero creativo. Imprudente, pero sincero.

No tengáis la menor duda de que os retará. Es inconformista y se siente dueño de una autoridad que difícilmente acepta discutir.

No olvidemos que le anima una fuerte ansia por conocer, por vivir intensamente la vida. Nada es tan vital para él, como él mismo. Démosle pues, la oportunidad de sentirse importante. Marquémosle desde pequeño una meta elevada en la que pueda consagrarse como osado pionero.

Posee una gran vitalidad. Los contratiempos que puedan alterar su equilibrio orgánico, vendrán la mayoría de las veces de la mano de su imprudencia, que le llevará a recibir golpes, magulladuras y a padecer algún que otro dolor de cabeza.

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