jueves, 26 de enero de 2017

Cuento para Acuario: "El Sueño Creador-2ª parte"


Cuando allí llegó, no pudo evitar el quedar sorprendido, pues en la medida en que se acercaba al centro de aquel lugar, notaba que sus energías sufrían un cambio, un cambio extraño, algo hasta ahora desconocido.
Fue entonces, cuando de la propia Nada una gran Estrella de doce puntas se elevó, confundiendo todo aquel misterioso espacio con su intensa luz.
Elohim comprendió que se encontraba ante un Gran Ser Cósmico. Comprendió que el poder de ese Gran Ser era superior al suyo, y que en virtud a las leyes de Ain-Soph -por lo que, los superior ha de servir a lo inferior-, aquella Morada se le ofrecía en su camino para que utilizase sus Energías Vivas como materiales de su obra.
Tal vez estaba en lo cierto, pero las altas vibraciones de aquel Magno Ser -que había adquirido la forma de Estrella-, eran tan intensas, que debería llevar cuidado si no quería quedar consumido por aquel Fuego Energético.
Algo debía hacer -le dictaba la Morada del Oeste, Binah-, algún plan debía ejecutar, para poder utilizar aquel material que se mostraba a su alcance, y con este propósito se sumergió en el Silencio Creador.
Una vez más, sería envuelto en los ropajes del Silencio, que concebiría un Plan de Creación. Y de este modo, se dispuso a comunicar su idea a aquel Magno Ser.
  • Oídme, Gran ser -dijo Elohim, dirigiéndose a la Estrella de doce puntas-, no puedo crear mi Obra, pues vuestra Luz es tan intensa, que nada podrá nacer en mí que soporte tan alta vibración. Es por ello que he establecido un Plan, pero para llevarlo a cabo os pediría un último favor.
No fue necesario que Elohim siguiera hablando pues, en ese momento, aquella Estrella de Energía Viva se convirtió en Verbo Creador y le dijo:
  • No debes preocuparte por nada poderoso ser, y disponlo todo para fecundar mi Morada. Pero antes de que tu germen de Vida fecunde mi Tierra, debes dar forma a mis Energías, invistiéndolas con tus ropajes. Estréchame en tu pecho e insúflame tus Poderes, nosotros los Zodiacales, bajaremos el tono de nuestra Luz, para que puedas elaborar tu obra. A partir de esta hora, dispón tu Plan y que Ain-Soph, nuestro Padre, glorifique tu obra.
Los Zodiacales se dispusieron de tal modo, que le permitiría a Elohim estrecharles en su pecho, y desde aquel momento las Energías de los Zodiacales, fueron fieles servidores de la obra de Elohim.
Movilizando su Plan, Elohim convocó a las fuerzas del Norte, y Kether activó su Energía Vital, convirtiéndose en la Gran Semilla de la Creación. Surgió como una chispa desde la propia Esencia de Elohim, una chispa que puso en movimiento el Gran Poder de la Creación, y Kether gritó:
  • ¡Qué la obra tenga lugar y que los obreros estén dispuestos para la gran hora!
Pero al decir esto, Elohim se dio cuenta de algo muy importante, algo que no le era extraño, pero que, sin embargo, había olvidado.
Cuando soñó con el Plan de la Creación, había previsto crear seres de su misma Esencia, pero estos seres deberían vivir en un nivel de conciencia inferior al suyo, pues si no fuera así, ¿qué sentido tendría crearlos?
Pero vivir a un nivel inferior, donde las vibraciones fueran menor, suponía que Elohim debía adoptar, dentro de su reino, una zona donde la Luz se redujera. Pensó que eso era lo que los Zodiacales le habían enseñado y que debía seguir su ejemplo.
De este modo reunió a los Príncipes de su reino. El Príncipe del Norte, Kether. El príncipe del Este, Hochmah, y al Príncipe del Oeste, Binah. Y cuando los hubo reunido, les dijo:
  • Queridos príncipes, he podido oír el grito de Vida de Kether. Desde el Norte he recibido su mensaje, pero antes de que los trabajos se inicien, debemos decidir cuál Principado será el que ejecute el Gran Sacrificio de Oscurecerse, de renunciar a parte de su Luz. Sabed que de no ser así, la Obra no tendrá lugar. Los tres formáis partes activas de mi Ser. Cuando mi padre Ain-Soph me ofreció el Poder Creador, quise que su Luz se refractarse en los tres Principios que ahora sois. Del mismo modo que os di la Vida, ahora os pido que colaboréis en mi Obra.  ¿Quién de vosotros está dispuesto a ceder su riqueza para que mi Obra tenga lugar?
No fue fácil decidirse, pero al final tomaron una trascendente solución. Fue Kether quien tomando la palabra dijo:
·      Hemos estudiado el Plan, y hemos visto necesario el que uno de nuestros Principados reduzca su Luz, pues de este modo el Plan permitirá que una nueva Vida se manifieste en el Cosmos. Yo mismo he podido ser el elegido, pero no ha sido así, pues mi chispa es vital. Si reducimos mi Principio, la Voluntad, mucho nos tememos que el mundo nuevo evolucionaría muy lentamente.
Del mismo modo, Hochmah, también ha podido ser elegido y con esta intención, se ha ofrecido, pero si el Amor reduce su poder, casi nos da miedo pensar las consecuencias. No, no, Hochmah debe fortalecerse.
Por último, nos queda el Principado de Binah. Él ha sido el elegido para llevar a cabo ese gran trabajo. Él deberá sacrificar su poder reduciendo esa Luz que hasta ahora nos igualaba. Le hemos hecho entender, que por reducir su luz, no será inferior a nosotros, pues ese papel tan sólo Binah puede realizarlo a la perfección. Todos sabemos que es de la Morada del Oeste, que la Inteligencia se ha consagrado como Creadora. Ahora esa Inteligencia debe reducirse, y a pesar de ello los seres que serán creados estarán dotados de ella. Para recompensar este sacrificio, hemos decidido que la Inteligencia sea un don que enriquezca a todo ser que sea capaz de llevar a cabo el principio del Sacrificio.

Elohim así lo dispuso, y siguiendo el consejo de los Zodiacales emprendió su Plan Creador.
Kether, activaba la Voluntad. Hochmah, activaba el Amor, pero cuando esperaban todos que Binah redujera su Luz, algo inesperado les sorprendió...

...continuará

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