sábado, 24 de diciembre de 2016

Lenguaje Astrológico de un Belén - 1ª parte


He querido aprovechar el exaltado ardor que cubre la tierra en estos días de frío invierno, para unirme a la felicidad y alegría que se apodera de los hombres, cuando las campanas de las iglesias anuncian con su repique, en la media noche del 24, el nacimiento del que para todos ha de ser el Redentor esperado.

Quizás haya nevado y nuestras calles estén cubiertas de espesa nieve; tal vez sea tan sólo el intenso frío el que nos invita a recogernos y acurrucarnos con el calor de nuestras familias, y es que en esta noche larga y oscura, de la que se dice no es noche para dormir, un sensible sentimiento se apodera de las Almas inquietas. Lo describiría como una sensación de nostalgia, de un lejano recuerdo o quizás de una deseada añoranza, pues en el fondo de nuestros corazones yace esa Chispa Divina que un día arderá en la cima de la montaña sagrada y nos revelará el verdadero sentido de la Ley.

Hasta que ese "codiciado" día llegue, seguiremos celebrando con ardor y compartiendo fraternalmente el verdadero mensaje de la Navidad, y cubriremos nuestros hogares con hermosos árboles navideños a cuyos pies acumularemos nuestros obsequios, para que con dicha ofrenda, aquellos que son receptores de nuestras bondades reciban un humilde reflejo de lo que recibimos nosotros internamente, cuando cada año, el rayo espiritual de Cristo, penetra en la Tierra, y junto a esos árboles, levantaremos el Mítico Belén, embelleciéndolos con los múltiples personajes que hicieron y hacen de aquella mágica noche, la más hermosa entre todas.

Ha sido inspirándome en las bellas imágenes de esos Belenes y tal vez motivado al mismo tiempo por la necesidad de compartir cada minuto de mi tiempo con la alegría popular, que he realizado un estudio astrológico, simbólico y filosófico de este interesante tema.

Los resultados quiero compartirlos, y mi mayor deseo es que estos trabajos realizados con amor, sirvan de cauces de meditación, ya que es tanto y profundo el trasfondo descubierto en su simbología, que llevaría toda una vida, traducir lo que en aquella noche fría y oscura de Diciembre, ocurrió.

¿Por qué nació Jesús en la noche fría y oscura del 24 Diciembre?

Entre tantas y posibles razones, podemos observar aquellas que todos alcanzamos a comprender. Decimos que es la noche más oscura, pues las tinieblas alcanzan su punto álgido; unas tinieblas que han ido forjándose por el transitar anual del Sol, y que al entrar en el solsticio invernal en el signo cardinal de Capricornio, cubre a la tierra con la fría capa saturnina, y es precisamente en la noche del 24, cuando el Sol alcanza como decíamos anteriormente, la cumbre, comenzando de nuevo a bajar.

Es en Capricornio donde el Espíritu debe traspasar la dura costra del plano físico y construir la realidad interna que lo penetra. Ese trabajo es realmente difícil, pues se trata de bajar al polo más alejado de su "Patria". Conlleva multitud de dificultades, pues fácilmente podemos prestar atención al canto de las sirenas que seducen nuestra atención en las orillas de ese mar, representante de los instintos, y embriagados por sus cánticos no sepamos vencer sus seductoras invitaciones a beber de la copa del placer, como se le ofreció a Ulises y a Orfeo, los cuales sí supieron alejarse a tiempo de la tentación.

Si nuestros oídos quedan sordos, si nuestra armonía interna es incapaz de ahogar ese vocerío, aquello que en nuestro empeño constructivo pretendamos realizar, estará llamado al derrumbamiento, pues será extraño a los propósitos del Yo Espiritual.

Es por ello, para no olvidar nuestra estirpe Divina, que Jesús nace en esa noche-buena iluminando los corazones de los hombres, susurrando en sus duros oídos canciones de Paz y Alegría, pues de este modo la Tierra, conseguirá salir de su estancamiento y propiciará su continua evolución fluyendo vida. Desaparecerá la fría nieve de los contornos terrenales y el fluir de sus aguas hará que la primavera resurja floreciente.

Encontramos otra razón cuando nos detenemos a observar que el nacimiento está presidido por Binah -tercer rostro Divino -, invitándonos a interpretar que es el fruto de la Tierra, el conocimiento de las leyes, el reconocimiento de la verdad a través de la experiencia, la que ofrece los pilares sólidos donde el Amor ha de cubrir con su manto de Sabiduría a los que habitan sobre sus formas. En efecto, el reino de Binah es base precursora del nuevo impulso redentor llamado a nacer para hacernos libres del duro peso del rigor. Ese mundo de Binah, representado astrológicamente por Capricornio, debe dejar paso a las futuras fuerzas que han de permitir al hombre tomar contacto con el Principio Creador, el Padre, y será Jesús-Cristo el elegido para esa mágica labor.

Diremos pues, que es Capricornio el signo que nos revela el Propósito interno de Jesús, es decir, su mensaje sería ajustar el comportamiento del hombre a las leyes del universo, y por ello diría: "Yo no vengo a abolir la Ley, sino a cumplirla", para que el hombre a través de la tarea de edificar un mundo físico, adquiriese la facultad creadora de "soñar" un Universo.

Pero fue también Jesús-Cristo quien dijera que la Ley del Rigor debería dejar paso a la Ley del Amor, y siguiendo esa idea vemos como curaba en sábado escandalizando a los fariseos, y para ello proclamó a los cuatro vientos que aquel que bebiese de sus Aguas no tendría jamás sed, queriendo dejar grabado en nuestras conciencias, que es a través de ese otro polo del eje capricorniano, que realizaría su Obra Magna, y todos sabemos que Cáncer es Amor en estado emanativo, es decir, Puro y Regenerador.

Tenemos pues un eje de fuerzas creadoras donde se proyecta uno de los Propósitos Divinos, el cual aconteció en aquel misterioso día, la fría noche del 24 de Diciembre.

Capricornio será el manantial que permita al hombre construir la morada donde encontrar y alcanzar la libertad, de sus facultades creadoras, y será Cáncer el que ofrezca ese envoltorio de Amor que da cohesión a todo lo manifestado, pues, ¿acaso podemos imaginar un modo de mezclar los distintos materiales de la obra, cal, arena, cemento, si falta el elemento agua?.

Jesús nació en Capricornio, es decir, en la Tierra, y nunca mejor dicho, pudiéndose añadir que su procedencia era de ese celeste cielo que representa Cáncer, es decir, el Mundo del Deseo, donde impregnará con su Luz, dejando de este modo la inalterable huella que todos deberemos algún día seguir.

En otro perfil del estudio que elaboramos del signo de Capricornio, definiremos el encuentro con una figura de especial interés y relevancia en lo que concierne al linaje espiritual de Jesús. Estamos refiriéndonos a la presencia tan discutida de la imagen de José, el carpintero, padre físico de Jesús.

Muchos teólogos debaten los misterios de castidad y pureza de los padres de Jesús. Intentan comprender la virginidad de María y la viudez de José. Este último, al estar representado por la figura relevante del Padre, del instructor, nos acerca mucho a la idea de Capricornio y es que además los Libros Sagrados nos presentan a tal personaje relacionado con un oficio de especial significado. Sin duda alguna se trata de una pista de gran valor simbólico, pues al ser carpintero, es decir, tenía el arte de perfilar y construir con los materiales que le ofrecía el fruto de la naturaleza. ¿No es esa la tarea primordial de Capricornio?

También podemos testimoniar que la palabra utilizada para determinar la vocación de José, no es precisamente carpintero, sino arquitecto, archi-tactum, y no es necesario un grado elevado de conocimiento astrológico, para encontrar la estrecha relación de José y el signo terrenal de Capricornio.

Para los estudiantes de Astrología, no ignoran que a través de Capricornio, se expresa la necesidad de dar forma concreta y sólida estructuración a la Idea-Propósito emanada por el Ego, con el fin de tomar conciencia de su fruto, adquiriendo así la facultad creadora que ello supone. Largo ha sido el camino hasta llegar a ese estado -Fuego, Agua y Aire - y por ello, dicho signo está representado por la figura de un anciano. No ignoramos pues, que Capricornio es sinónimo de vejez, de viudez, pues ya se ha desposado -la voluntad, José -, con los distintos rostros del Alma humana. Pero no nos estamos refiriendo a hechos físicos, sino al terreno oculto, y por ello, la viudez hace saber que se trata de un estado anímico y que por ser lenguaje espiritual, vemos como esa voluntad-José, se desposa con María, es decir, con ese último proceso anímico del Alma, donde la virginidad se ha alcanzado, pues se haya en el último estadio generativo. La unidad se cristaliza con la unión José y María y esa unidad la representa Jesús.

Hasta aquí, no hemos hecho más que puntualizar la estrecha relación y concordancia entre José y Capricornio, pudiendo dejar definido su válida correspondencia. Habría que hacer valer la ley de analogía y aplicarla como método de meditación en este hermoso tema, y sabiendo los múltiples matices con los que estudiamos interpretativamente el signo de Capricornio, añadírselo a las múltiples incógnitas que José nos plantea al haberse heredado tan poca referencia por los historiadores. Pero ese trabajo es la invitación que ofrecemos a todos los que sus inquietudes les presten a ello.

Debemos de dar crédito a una gran verdad que envuelve a la vida. Al igual que la Luz comparte sus días con las sombras, el signo de Capricornio nos muestra su bipolaridad intrínseca, y es en esa otra cara donde nos encontramos con una figura de gran importancia y que podemos valorarla como tal, puesto que en nuestros días aún no ha perdido ni una onza de su valor, es más, podemos incluso compararla con el oro, pues sin ganar en calidad, si ofrece un mayor incremento de precio. No nos hemos olvidado del Poder reinante, ni de su máximo representante, el Rey Herodes. Su hegemonía se extendía magnánimamente, hasta que el anuncio del nacimiento de un "libertador" en sus mismas tierras, hizo perturbar su ficticia quietud.

En efecto, Herodes representa los valores convencionales, sociales, políticos, de origen profano y materiales abogados en pos de destruir al débil, endosados a veces con la túnica de la Ley. El Rey Herodes, el poder material y profano constituido, es el matiz más oscuro y maléfico de Capricornio, y cuando estemos ante una Carta donde dicho signo nos revele malos aspectos, debemos comunicar al interesado, que haría bien en dejar que nazca en su "tierra", ese valor inalterable que brillaría entre las tinieblas más densas y que vendría a liberar al pueblo de la opresión de los deseos caducos. Habría que advertirle que su reino, ese prestigioso reino que ha elaborado está llamado a sucumbir si se empeña en poseerlo eternamente, y que tomase cuanto tuviese y se lo ofreciese a ese "Ser" que en sus noches oscuras, justamente a las 00 horas de cada día, visita las moradas de aquellos que se hacen llamar Constructores.

Hemos hablado de José y nos hemos acercado un poco al propósito que nos ofrece Capricornio. Ahora lo haremos en el sentido opuesto, y descubrimos al signo de Cáncer y con él, el perfil psicológico y espiritual de María.

La madre de Jesús y esposa de José, representa el Alma humana cuando ha alcanzado el estado de pureza, y que está dispuesta en pleno acto de Amor, a dar vida al que está llamado a ser el "redentor". Es la Tierra de la regeneración para aquellos que buscan el retorno a Dios.

Tenemos pues esa polaridad José -Capricornio- y María -Cáncer- definiéndonos los poderes heredados por Jesús y con los cuales debería ilustrar las páginas de ese gran libro que reprodujera la historia de su vida.

Pero no podemos desviarnos de nuestro objetivo de dejar definido la bipolaridad de cada signo, y por ello debemos aludir al aspecto oscuro y tal canalizado de las fuerzas de Cáncer.

Como naciendo de esa idea, se nos antoja la imagen del sector religioso de la época donde los representantes del clero compartían los alimentos profanos del mismo plato que el poder social precedido por Herodes. La religión, estaría sujeta a los altibajos y cambios de los deseos reinantes y serviría para dar una cohesión ficticia e ilusoria de lo que más tarde Jesucristo nos enseñaría.

Invitamos nuevamente al lector a profundizar en el eje de fuerzas representado por Capricornio-Cáncer, y enfocar nuestra meditación en los engranajes socio-religioso que aún en nuestros días permanecen dominantes en las conciencias de los representantes.

En cambio podemos apreciar como Jesús-Cristo dejaría bajo la custodia de Pedro-Capricornio la construcción de la Iglesia, donde los seguidores del verdadero cristianismo pudieran unir sus plegarias y bendecir a Dios, es decir, la Iglesia representada por Cáncer.

Siguiendo nuestra ruta, nos encontramos en esa noche del 24 toda una multitud de personajes que caminaron y protagonizaron lo que a lo largo de los años nos ha legado la historia cuando trata de reproducir aquellos misteriosos momentos, donde un niño que de ser igual a todos, fue ofrendado por la bondad de un Pueblo y por la dicha de tres Reyes Magos, los cuales, aun enfrentándose a los peligros de la tierra hostil, supieron llegar ilesos a su buen fin.

Pero analicemos esos personajes a los ojos de los Astros.

La tradición popular nos habla de la participación de cuantos le rodeaban en aquellas horas. Nos refieren los viajantes, historiadores y difusores a lo largo de los tiempos, que el niño Jesús recibía el calor protector de un significativo Buey y de una humilde Mula.

Cualquier reflexión sobre el tema argumentaría que esos animales por ser domésticos tenían preferencia a tales usos, y si la noche era fría, lógico es pensar que el vaho de estos animales ofreciese calor al recién nacido. Pero para el esoterista, que no ignora la profundidad de los símbolos, este encuentro lo lleva más allá de un significado tan lógico y veraz.

Si tomamos un zodíaco y trazamos el eje perpendicular que une Capricornio y Cáncer, observamos las representaciones de José y María, y será partiendo de esos dos personajes que intentaremos dar cauce a los demás protagonistas. Es significativo que si formamos un trígono con Tauro, desde Capricornio y otro de igual modo con Virgo, uniéndolos por la base con un nuevo trígono desde Tauro-Virgo, podemos acercarnos mucho a la explicación de estos personajes. Sabemos que el signo de Tauro está representado por un animal con cuernos que se nos ofrece con la idea de un toro, un buey, y es que el símbolo trata de enseñarnos, que al igual que el signo de Tauro es ese periodo donde el hombre goza de su creación, traduciéndose en placer físico, el buey también debe ofrecer ese programa, es decir, expresar con su pacifico comportamiento la capacidad de amamantar la Tierra, al igual que la naturaleza -Tauro-, alimenta las necesidades del hombre.

Traduciremos pues, que el buey simbolizaba un "apoyo" para Jesús, es decir, que la riqueza de la naturaleza le sería ofrecida para la realización de su obra y que sería esa Tierra fértil donde penetraría con su Ley y de este modo enseñaría a los hombres las bellezas del universo.

Si ahora prestamos atención al otro punto que lleva nuestro interés, analizaremos el símbolo de la Mula, que con su presencia en el portal ofrece protección al niño Dios. La mula es ese animal incapacitado para la generación y sin embargo, su matiz es femenino. Si estudiamos esa característica tendremos que decir, que se trata de una especie animal que ha dejado trazos nuevos en otros perfiles genéticos. Si tratamos de dar un cauce astrológico a esta reflexión, no podemos negar que existe una estrecha relación entre lo que acabamos de definir y el signo de Virgo, pues no ignoramos que es a través del signo Vav (común) de Tierra, que el Propósito emanado en un principio como una chispa de Luz, tras ser elaborado en los signos de Agua y transformado en los de Aire, culmina como un fruto maduro en los signos de Tierra. Es por ello que Virgo se traduce como un signo estéril y en verdad si alcanzamos a entender la idea que hemos expuesto, comprenderemos que los signos de Tierra representan la vejez madura y en este periodo, la naturaleza generadora se vuelve estéril queriendo expresar con ello, que todo proceso al final del logro buscado tiene que abandonar el mundo de la forma cristalizada para que con la experiencia adquirida dar paso a un nuevo programa. 

Diremos pues que la mula nos acerca a esa idea, y más tarde seriamos testigos en la enseñanza Crística de ese mensaje, pues nos revelaría la invitación humilde de abandonar todo cuanto de valor físico nos atara a la materia.

La mula al estar en el interior del portal, es la expresión simbólica de los poderes internos nacientes y en ella encuentra calor, paz y seguridad, envuelto todo en el cálido aroma del Amor, en el servicio desinteresado y en la abnegación.

Hemos alcanzado hasta ahora el perfil de un triángulo de fuerzas que marcaría junto a los dos ejes de una misma realidad espiritual -anterior a Jesús-, representados por José y María, el programa interno que Jesús vendría a figurar.

Antes de adentrarnos en el análisis de los de los personajes que ilustran los pasajes navideños, hemos de detallar aquellas fuerzas que siguiendo las leyes de dualidad evolutiva, se oponen a las fuerzas primordiales positivas, y en esa bipolaridad encontramos las figuras de curiosos símbolos, como los sabios convencionales y la religión antigua que aún adoraban y veneraban al "Toro".

La figura del sabio convencional al servicio del poder reinante Herodiano, se nos revela en los pasajes Bíblicos como un saber caduco, incapacitado para dar una respuesta certera a la inquieta demanda de esa otra tendencia "rey" que intuye como su hegemonía peligra.

Estos sabios, basan sus conocimientos en una ciencia materialista, sin que sus investigaciones estuviesen inspiradas por la llamada del Amor, y por ello, no estaban a la altura que precisaban para testimoniar sobre el lugar en el cual se produciría el anunciado nacimiento. Ellos no habían abierto los ojos al espíritu para ser guiados por la mágica estrella de cinco puntas, anunciadora y guía del Libertador. Sin duda alguna, estos acontecimientos suceden diariamente en nuestros días. Nuestros televisores lo anuncian cuando nos relatan hechos heroicos de científicos que han descubierto un nuevo misil teledirigido, capaz de hacer sucumbir, con gran precisión, a toda una nación; o tal vez nos documenten con los cotizados viajes espaciales...

En definitiva, es el mundo de la sabiduría oscura del Virgo, que investigando descubre los componentes de un nuevo átomo molecular, pero se olvidan de su verdadero principio. Es un conocimiento frío que poco puede decir de los valores del Amor y que está llamado a derrumbarse por su propio peso cuando comprueben que es imposible seguir avanzando.

De igual modo hablamos de la religión del "Toro", basada en la posesión. Ese becerro de oro al cual idolatraron los israelitas y que aún se sigue idolatrando, pero con la excepción particular de que se encuentra envuelto por un disfraz ficticio e irrisorio. Es la religión basada en el egoísmo, y es que el hombre olvida que aquello que posee debe compartirlo con sus semejantes, y no se trata de dar una limosna los domingos al salir de la Iglesia, sino de una entrega diaria, constante, intentando embellecer la vida de los demás con las hermosas rosas que florecen en nuestros corazones. 

Tauro negativo, bien puede representar esa ostentación egoísta de los poderes religiosos, y en multitud de ocasiones a lo largo de la historia hemos sido videntes de atrocidades, de desencadenamientos de luchas sociales-religiosas inspiradas en el poder y en la obtención de riquezas.

continuará...

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