sábado, 9 de julio de 2016

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 191

LECCIÓN 191

Soy el santo Hijo de Dios Mismo.

1. He aquí la declaración de tu liberación de las cadenas del mundo. 2Y he aquí asimismo la liberación del mundo entero. 3No te das cuenta de lo que has hecho al asignarle al mundo el papel de carcelero del Hijo de Dios. 4¿Qué podría ser entonces sino un mundo depravado y temeroso, amedrentado por las sombras, vengativo y salvaje, desprovisto de razón, ciego y enajenado por el odio?

2. ¿Qué has hecho para que éste sea tu mundo? 2¿Qué has hecho para que sea eso lo que ves? 3Niega tu Identidad, y ése es el resul­tado. 4Contemplas el caos y proclamas que eso es lo que tú eres. 5No ves nada que no dé testimonio de ello. 6No hay sonido que no te hable de la flaqueza que hay dentro y fuera de ti; ni aliento que respires que no parezca acercarte más a la muerte; ni esperanza que alientes que no haya de acabar en llanto.

3. Niega tu verdadera Identidad y no podrás escaparte de la locura que dio lugar a este extraño, antinatural y fantasmal pensa­miento que se burla de la creación y se ríe de Dios. 2Niega tu verdadera Identidad, y te enfrentas al universo solo, sin un amigo: una diminuta mota de polvo contra legiones de enemigos. 3Niega tu verdadera Identidad y contemplarás la maldad, el pecado y la muerte, y verás la desesperanza arrebatarte de las manos todo vestigio de esperanza, dejándote solamente con ansias de morir.

4. Sin embargo, ¿qué podría ser esto sino un juego en el que pue­des negar tu Identidad? 2Eres tal como Dios te creó. 3Creer cual­quier otra cosa es absurdo. 4Con este solo pensamiento todo el mundo se libera. 5Con esta sola verdad desaparecen todas las ilu­siones. 6Con este solo hecho se proclama que la impecabilidad es eternamente parte integral de todo, el núcleo central de su exis­tencia y la garantía de su inmortalidad.

5. Deja que la idea de hoy encuentre un lugar entre tus pensa­mientos, y te habrás elevado muy por encima del mundo, así como por encima de todos los pensamientos mundanos que lo mantienen prisionero. 2Y desde este lugar de seguridad y escape retornarás a él y lo liberarás. 3Pues aquel que puede aceptar su verdadera Identidad realmente se salva. 4Y su salvación es el regalo que les hace a todos, como muestra de gratitud hacia Aquel que le mostró el camino a la felicidad que cambió toda su perspec­tiva acerca del mundo.

6. Basta con un solo pensamiento santo como éste para liberarte: tú eres el santo Hijo de Dios Mismo. 2Y con este pensamiento santo comprendes asimismo que has liberado al mundo. 3No tie­nes necesidad de usarlo cruelmente, y luego percibir esa misma necesidad en él. 4Lo liberas de tu aprisionamiento. 5No verás una imagen devastadora de ti mismo vagando por el mundo llena de terror, mientras que éste se retuerce en agonía porque tus miedos han dejado impreso en su corazón el sello de la muerte.

7. Alégrate hoy de cuán fácilmente desaparece el infierno. 2No necesitas más que decirte a ti mismo:

3Soy el santo Hijo de Dios Mismo. 4No puedo sufrir ni sentir dolor; no puedo sufrir pérdidas ni dejar de hacer todo lo que la salvación me pida.

5Y con ese pensamiento todo lo que contemples cambiará por completo.

8. Un milagro ha iluminado todas las lúgubres y viejas cavernas en las que los ritos de la muerte reverberaban desde los orígenes del tiempo: 2Pues el tiempo ya no tiene dominio sobre el mundo. 3El Hijo de Dios ha venido radiante de gloria a redimir a los que estaban perdidos, a salvar a los desvalidos y a darle al mundo el regalo de su perdón. 4¿Quién podría ver el mundo como un lugar siniestro y pecaminoso cuando el Hijo de Dios ha venido por fin a liberarlo nuevamente?

9. Tú que te percibes a ti mismo como débil y frágil, lleno de vanas esperanzas y de anhelos frustrados; nacido sólo para morir, llorar y padecer, escucha esto: se te ha dado todo poder en la tierra y en el Cielo. 2No hay nada que no puedas hacer. 3Juegas el juego de la muerte, el de ser impotente, el de estar lamentablemente encadenado a la disolución en un mundo que no tiene misericor­dia contigo. 4No obstante, cuándo tengas misericordia con él, su misericordia resplandecerá sobre ti.

10. Deja entonces que el Hijo de Dios despierte de su sueño, y que al abrir sus ojos santos, regrese para bendecir el mundo que él fabricó. 2Éste nació de un error, pero acabará en el reflejo de la santidad del Hijo de Dios. 3Y éste dejará de dormir y de soñar con la muerte. 4Únete a mí hoy. 5Tu gloria es la luz que salva al mundo. 6No sigas negándote a conceder la salvación. 7Contempla el mundo que te rodea, y observa el sufrimiento que se abate sobre él. 8¿No está acaso dispuesto tu corazón a llevarles descanso a tus fatigados hermanos?

11. Ellos tienen que esperar hasta que tú te liberes. 2Permanecen encadenados hasta que tú seas libre. 3No pueden ver la misericor­dia del mundo hasta que tú la encuentres en ti mismo. 4Sufren hasta que tú niegues que el dolor te atenaza. 5Mueren hasta que tú aceptes tu propia vida eterna. 6Eres el santo Hijo de Dios Mismo. 7Recuerda esto, y el mundo entero se libera. 8Recuerda esto, y la tierra y el Cielo son uno.



¿Qué me enseña esta lección?

Hoy es un día de Liberación.

Me libero de mi falsa identidad, me libero del ego.
Me libero de mi errónea creencia en la separación.
Me libero de mi falsa creencia en que soy el cuerpo físico.
Me libero de la culpabilidad.
Me libero del miedo.
Me libero de la creencia en el castigo, como la única vía para alcanzar la redención.
Me libero del sufrimiento y del sacrificio.
Me libero del odio, del rencor, del victimismo, del dolor y de la tristeza.
Me libero de la enfermedad.

Hoy es un día de Liberación, pues tomo plena consciencia de quién soy.
Soy el Hijo de Dios y como tal, soy potencialmente, un Ser Creador. Perfecto. Libre. Impecable e Inocente. Soy Uno con mi Padre y con mis Hermanos.

Soy el santo Hijo de Dios Mismo. No puedo sufrir ni sentir dolor; no puedo sufrir pérdidas ni dejar de hacer todo lo que la salvación me pida.


Amén.


Ejemplo-Guía: "Practicando la Liberación"

Sí, tan solo una cosa nos pide la Salvación: dejar de creer falsamente en la identidad del ego y sustituirla por la certeza de que somos el Santo Hijo de Dios Mismo.

No deben ser palabras bonitas que por un instante nos eleve la conciencia. Debemos ser conscientes de que el sueño y el mundo que en él hemos fabricado nos ofrece el escenario propicio para que tomemos consciencia de lo que Somos.

La criatura, mientras se encuentra en el vientre materno, se encuentra directamente conectada a su creador y es alimentada y protegida por su creador. Una vez que sale al mundo exterior, esa conexión creador-hijo se sigue manteniendo, pero el hijo llega a creer que al estar separados sus cuerpos, ya no existe. Pero esa creencia es un error, al igual que es un error, el creer que nos encontramos separados de nuestro Creador.

El pensamiento sigue a su Fuente. Somos fruto de la emanación creadora de la Mente de Dios, y por ello, Somos tal y como nos ha creado. Pero, el uso de los atributos heredados por nuestra condición de hijos, nos llevó a fabricar un mundo anexo donde la conciencia de separación dio lugar a un estado de demencia y sueño.

Pero como bien nos dice la Lección de hoy, se nos ha dado poder en el Tierra y en el Cielo, lo que significa, que de la misma manera que hemos sido capaces de fabricar un mundo ilusorio, podemos dejar que sus leyes caóticas dejen de aprisionarnos.

Ese paso de la oscuridad a la Luz, se ha dado llamar despertar. Nos encontramos en ese tránsito de consciencia. Ya sabemos que somos los soñadores del sueño y nos queda despertar totalmente de ese sueño.

Mientras que esto ocurre, debemos utilizar este mundo con la Luz que nos dispensa el Espíritu Santo. Sabemos que este mundo no es real, pero lo usaremos como vía de comunicación y a través de él, experimentaremos la Salvación, poniendo en uso nuestra única y verdadera función: la de perdonar.

El perdón es un concentrado de amor, de liberación, de desapego, de unidad, de servicio, de humildad, y cuando forma parte de nuestro interior, la respuesta que emana de nosotros es el regalo que debemos ofrecer al mundo, y en ese acto de expansión, conservar lo que hemos dado.

Practicar la liberación conlleva un acto de consciencia que nos lleva a la certeza de que somos una Unidad con todo lo creado. Desde ese estado de ser, dejamos de sentir el ataque y dejamos las defensas que utilizamos para protegernos de esos ataques, la indefensión se convierte en nuestra seguridad.

Practicar la liberación nos lleva al desapego, a superar el miedo con el desprendimiento y en ese juego ejecutamos la condición natural del Ser, la capacidad de dar sin temor a perder. 

Practicar la liberación nos lleva a la coherencia, a pensar, sentir y a hacer siguiendo un mismo patrón. Este estado nos lleva a experimentar un estado saludable de bien-ser que produce estados de salud y abundancia; de paz, armonía y felicidad.

Practicar la liberación ha de permitirnos ver las cosas de manera diferente; ha de llevarnos a un estado de presencia, pero de no pertenencia. Estaremos en el mundo, pero no seremos prisioneros de sus dementes leyes. La tristeza será sustituida por una permanente sonrisa que contagiará la confianza necesaria para ir más allá de las apariencias.

Hoy elegimos ser el Santo Hijo de Dios.

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