sábado, 17 de septiembre de 2016

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 261

¿Qué es el cuerpo?

1. El cuerpo es una cerca que el Hijo de Dios se imagina haber erigido para separar partes de su Ser de otras partes. 2Cree vivir dentro de esa cerca, para morir a medida que ésta se deteriora y se desmorona. 3Pues cree estar a salvo del amor dentro de ella. 4Al identificarse con lo que considera es su seguridad, cree ser lo que ésta es. 5¿De qué otro modo, si no, podría estar seguro de que permanece dentro del cuerpo, y de que mantiene al amor afuera?

2. El cuerpo no perdurará. 2Sin embargo, para él eso supone una doble seguridad. 3Pues la temporalidad del Hijo de Dios es la "prueba” de que sus cercas funcionan y de que están llevando a cabo la tarea que su mente les asignó. 4Pues si su unidad aún permaneciese intacta, ¿quién podría atacar y quién podría ser ata­cado? 5¿Quién podría ser el vencedor? 6¿Quién la presa? 7¿Quién podría ser la víctima? 8¿Quién el asesino? 9Y si él no muriese, ¿qué "prueba" habría de que el eterno Hijo de Dios puede ser des­truido?

3. El cuerpo es un sueño. 2Al igual que otros sueños, a veces pa­rece reflejar felicidad, pero puede súbitamente revertir al miedo, la cuna de todos los sueños. 3Pues sólo el amor puede crear de verdad, y la verdad jamás puede temer. 4Hecho para ser temeroso, el cuerpo no puede sino cumplir el propósito que le fue asignado. 5Mas podemos cambiar el propósito que el cuerpo obedece si cambiamos de parecer con respecto a su finalidad.

4. El cuerpo es el medio a través del cual el Hijo de Dios recobra la cordura. 2Aunque el cuerpo fue concebido para condenarlo al infierno para siempre, el objetivo del Cielo ha substituido a la búsqueda del infierno. 3El Hijo de Dios busca la mano de su her­mano para ayudarlo a marchar por la misma senda que él. 4Ahora el cuerpo es santo. 5Ahora su propósito es sanar la misma mente para dar muerte a la cual fue concebido.

5. Te identificarás con lo que pienses que te ha de dar seguridad. 2Sea lo que sea, creerás que ello es lo que tú eres. 3Tu seguridad reside en la verdad, no en las mentiras. 4El amor es tu seguridad. 5El miedo no existe. 6Identifícate con el amor, y estarás a salvo. 7Identifícate con el amor, y estarás en tu morada. 8Identifícate con el amor, y hallarás tu Ser.

LECCIÓN 261

Dios es mi refugio y seguridad.

1. Me identificaré con lo que creo es mi refugio y mi seguridad. 2Me veré a mí mismo allí donde percibo mi fuerza y pensaré que vivo dentro de la ciudadela en la que estoy a salvo y en la que no puedo ser atacado. 3No dejes que hoy busque seguridad en el peligro ni que trate de hallar mi paz en ataques asesinos. 4Vivo en Dios. 5En Él encuentro mi refugio y mi fortaleza. 6En Él radica mi Identidad. 7En Él reside la paz eterna. 8Y sólo allí recordaré Quién soy realmente.

2. No dejes que vaya en pos de ídolos, 2Padre mío, pues lo que deseo es estar Contigo en casa. 3Elijo ser tal como Tú me creaste y encontrar al Hijo que Tú creaste como mi Ser.


¿Qué me enseña esta lección?


Desde pequeño, recuerdo, que cuando hacía frente a episodios de miedos, buscaba la presencia inmediata de mis seres queridos, pues ellos tenían el poder de calmar mi ansiedad y alejar mis temores. Hoy, comprendo, que el Amor que sentía por ellos, era suficiente para sentirme seguro y protegido.

El Amor disipa el miedo. El Amor aporta seguridad y protección. El Amor es la Esencia con la que hemos sido Creados por nuestro Hacedor. El Amor es nuestra condición natural.

El miedo, es la ausencia de Amor. El miedo, procede de la identificación errónea con el cuerpo material, el cual se siente amenazado al creerse separado de los demás cuerpos. El miedo es la consecuencia de la ilusión del pecado. Sentimos temor de Dios, pues interpretamos que nuestro acto creador, ha despertado su ira y justificado su venganza. El miedo reclama nuestro sacrificio y suscita la experiencia del sufrimiento, como vías de purificación y redención. El miedo  pone fin a su hegemonía, cuando permitimos que la Luz penetre en nuestra consciencia y disipe la oscuridad del temor. La Luz es el símbolo de la Unidad, mientras que las tinieblas es el símbolo de la Separación.

¿Qué padre no protege a su hijo?

Dios es nuestro refugio y su Luz -el Amor- nos protege.


Ejemplo-Guía: "Vivir sin miedos"

La creencia en que el cuerpo nos aporta seguridad, nos ha llevado a la fabricación de formas, cada vez más terroríficas, para superar nuestros miedos.

El ego no le tiene miedo al cuerpo, le tiene miedo al Amor. No tenerle miedo al Amor, significaría el fin de su identidad, el reconocimiento de que, su mundo, es irreal, es una ilusión.

Te imaginas un mundo en que se pueda vivir sin miedos. Vencer el miedo en este mundo, es el paso previo al retorno de nuestro despertar. Dentro del sueño, tener conciencia de que somos los soñadores de nuestros sueños, nos invita a elegir tener sueños felices. Tal vez haya sido necesario, experimentar pesadillas y recibir el consuelo de nuestros progenitores, para darnos cuenta de la ilusión de nuestros temores.

Es de esta forma como podremos dejar de dar significado al miedo, cuando aceptamos la presencia de Dios en nuestras mentes, en nuestras vidas. En ese encuentro, en ese instante santo, recordamos nuestra verdadera identidad y entregamos nuestras defensas al Espíritu Santo, el cual guía nuestras mentes hasta la "indefensión".

Vivir sin miedos, tiene un sólo requisito previo, dejar de creer en la separación. Tomar consciencia de que nada externo a nosotros existe y, por lo tanto, nada externo nos puede dañar, nos elevará a un estado de total libertad.

Utilicemos nuestra imaginación para crear pensamientos libres de miedos. Ese pensamiento adoptará un "cuerpo" convirtiéndose en experiencias, que nos llevará a percibir de la manera correcta, con la visión unificadora de que todo forma parte del Todo.

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