domingo, 2 de octubre de 2016

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 276

LECCIÓN 276

Se me ha dado la Palabra de Dios para que la comparta.

1. ¿Qué dice la Palabra de Dios? 2"Mi Hijo es tan puro y santo como Yo Mismo." 3Así fue como Dios se convirtió en el Padre del Hijo que Él ama, pues así fue como lo creó. 4Ésta es la Palabra que el Hijo no creó con el Padre, pues nació como resultado de ella. 5Aceptemos Su Paternidad, y todo se nos dará. 6Mas si negamos que fuimos creados en Su Amor, estaremos negando nuestro Ser, y así, no tendremos certeza acerca de quiénes somos, Quién es nuestro Padre y cuál es nuestro propósito aquí. 7No obstante, sólo con que reconozcamos a Aquel que nos dio Su Palabra en nuestra creación, Su recuerdo aflorará de nuevo en nuestras mentes y así podremos recordar a nuestro Ser.

2. Padre, he hecho mía Tu Palabra. ?Y es ésta la que les quiero compartir a todos mis hermanos, quienes me fueron confiados para que los amara como si fuesen míos, tal como yo soy amado, bendecido y salvado por Ti.


¿Qué me enseña esta lección?

Soy muy afortunado.

Hoy puedo compartir con todos vosotros el motivo de mi alegría.
Hoy puedo afirmar que he recordado mi identidad verdadera.
Hoy puedo afirmar que conozco mi procedencia. Conozco Quién es mi Padre.
Hoy puedo afirmar que soy consciente de cuál es mi Propósito en este mundo.

Soy muy afortunado, y  mi fortuna no es perecedera y temporal, pues no atesora bienes de este mundo. Mi abundancia, mi riqueza, procede de mi Voluntad de Amar por encima de todas las cosas, la cual es mi única y verdadera Esencia.

Soy muy afortunado, pues me siento un Ser Libre. Ningún temor atenaza mis miembros; ningún miedo me priva del goce que experimento al sentirme Uno con los demás

Soy muy afortunado, pues ninguna culpa atormenta mi alma. No hago necesario el castigo para recuperar mi inocencia, tan sólo tomo consciencia de los errores y los entrego al Espíritu Santo para que Su Visión Plena los corrija de acuerdo a la Voluntad del Padre.

Soy muy afortunado, pues ya no me siento solo. La Palabra de mi Padre me inspira aquello que debo decir, aquello que debo hacer. Él me toma de la mano, y su Presencia, me llena de gozo, de seguridad, de Amor.

Ejemplo-Guía: "¿Qué "palabra" compartimos con el mundo?

El uso de la palabra procede de la necesidad de identificar y reconocer las cosas. A través de la palabra estamos dando nombre y estamos otorgando entendimiento a lo que proyectamos desde nuestra mente. Nadie le dijo al hombre, esto que ves aquí se llamará piedra y esto otro, se llamará agua.

Nos cuentan los textos sagrados, que hubo un tiempo en el que los hombre hablaban una misma lengua, pero esto fue así hasta el episodio de la construcción de la "torre de Babel":

De acuerdo con la Biblia (principal fuente de los relatos), Dios para evitar el éxito de la edificación, hizo que los constructores comenzasen a hablar diferentes idiomas (dando lugar al origen de los diferentes idiomas), y se dispersaran por toda la Tierra.

Toda la Tierra tenía una misma lengua y usaba las mismas palabras. Los hombres en su emigración hacia oriente hallaron una llanura en la región de Sena-ar y se establecieron allí. Y se dijeron unos a otros: «Hagamos ladrillos y cozámoslos al fuego». Se sirvieron de los ladrillos en lugar de piedras y de betún en lugar de argamasa. Luego dijeron: «Edifiquemos una ciudad y una torre cuya cúspide llegue hasta el cielo. Hagámonos así famosos y no estemos más dispersos sobre la faz de la Tierra».

Mas Yahveh descendió para ver la ciudad y la torre que los hombres estaban levantando y dijo: «He aquí que todos forman un solo pueblo y todos hablan una misma lengua, siendo este el principio de sus empresas. Nada les impedirá que lleven a cabo todo lo que se propongan. Pues bien, descendamos y allí mismo confundamos su lenguaje de modo que no se entiendan los unos con los otros». Así, Yahveh los dispersó de allí sobre toda la faz de la Tierra y cesaron en la construcción de la ciudad. Por ello se la llamó Babel,(balbuceo) porque allí confundió Yahveh la lengua de todos los habitantes de la Tierra y los dispersó por toda la superficie.

Génesis 11:1-9
Toda esta simbología recogida en los textos sagrados, nos enseña el hecho de cómo los deseos del ego de "imitar" a Dios, le lleva a perder la condición de Unidad y da lugar a la división.

La palabra se convierte en el canal a través expresamos nuestro pensamiento. Si ese canal lo utilizamos para expresar la Palabra de Dios, es decir, somos Uno, Puros y Santos, tal y como Él nos ha creado, estaremos propiciando la unificación de los múltiples idiomas que personifican nuestra actual estado de separación.

Si utilizamos la palabra para dar identidad a nuestra propia división interna, cada vez seremos más raciales y crearemos líneas fronterizas para salvaguardar y proteger nuestros miedos y nuestros temores. Sobre este tema podríamos escribir largo y tendido, pero creo que no merece la pena hacerlo real, cuando tenemos la oportunidad de sembrar la verdadera Palabra de Dios: viendo la Unidad.

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