martes, 1 de noviembre de 2016

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 306

LECCIÓN 306

El regalo de Cristo es lo único que busco hoy.


1. ¿Qué otra cosa sino la visión de Cristo querría utilizar hoy cuando me puede conceder un día en el que veo un mundo tan semejante al Cielo que un viejo recuerdo vuelve a aflorar en mi conciencia? 2Hoy puedo olvidarme del mundo que fabriqué. 3Hoy puedo ir más allá de todo temor, y ser restaurado al amor, a la santidad y a la paz. 4Hoy soy redimido, y vuelvo a nacer en un mundo misericordioso y solícito; un mundo lleno de bondad en el que reina la paz de Dios.



2. Y de esta manera, Padre nuestro, regresamos a Ti, recordando que nunca nos ausentamos; recordando los santos dones con los que nos has agraciado. 2 Venimos llenos de gratitud y aprecio, con las manos vacías y con nuestras mentes y corazones abiertos, pidiendo tan sólo lo que Tú concedes. 3Ninguna ofrenda que podamos hacer es digna de Tu Hijo. 4Pero en Tu Amor se le concede el regalo de Cristo.



¿Qué me enseña esta lección?

Es mi elección. Mi voluntad se pone al servicio del Amor y mi mente expandirá ese Amor en cada pensamiento, en cada sentimiento, en cada acción.

A esta altura del camino, mi mente comprende que podemos servir al ego, y visualizar un mundo ilusorio y temporal  o podemos servir al Espíritu, y visualizar un mundo donde cada ser forma parte de la Unidad del Padre.

Nuestra consciencia es portadora de esa luz que nos ilumina el camino que debemos elegir. Identificarse con el cuerpo, nos lleva al padecimiento y al sufrimiento, pues creemos que somos pecadores y merecedores del castigo que ha de librarnos del peso de la culpabilidad,

Identificarnos con el verdadero Ser que Somos, nos hace co-partícipes de la Creación, en la medida que nos convertimos en dadores del potencial del que somos portadores: el Amor.

Hoy mi mente se regocija en el pensamiento de servir al Amor; hoy mis ojos tan sólo perciben la inocencia del Hijo de Dios; hoy mi Ser se siente Uno con todos los demás Seres y reconoce en la Unicidad el Sagrado Rostro de Dios.

Ejemplo-Guía: "¿Qué regalo buscas, el de Cristo o el del ego?"

Cuando regalamos, estamos dando sin necesidad de recibir nada a cambio. Me atrevería a decir, que el Curso utiliza este término aludiendo a una expresión del amor, en el sentido de que damos, sin esperar una recompensa, damos con el único propósito de agradecer la existencia, damos en reconocimiento de la unidad que nos hace consciente de formar la Filiación de Dios.

Regalar, desde ese punto de vista, es un acto creador, un acto de expansión de lo que somos. Este tipo de regalo no requiere esfuerzo alguno. En este sentido, el regalo, es un acto permanente que se lleva a cabo en todas parte y alcanza a todo el mundo.

Un Curso de Milagros nos dice:

"Alégrate de que tu función sea curar, pues puedes otorgar el regalo de Cristo, y no puedes perder el regalo que tu Padre te hizo a ti. Ofrece el regalo de Cristo a todo el mundo y en todas partes, pues los milagros que le ofreces al Hijo de Dios a través del Espíritu Santo te sintonizan con la realidad. El Espíritu Santo sabe el papel que te corresponde desempeñar en la redención, y también quiénes te están buscando y dónde encontrarlos. El conocimiento está mucho más allá de lo que te incumbe a ti como individuo. Tú que formas parte de él y que eres todo él, sólo necesitas darte cuenta de que el conocimiento es del Padre, y no tuyo. Tu papel en la redención te conduce al conocimiento mediante el re-establecimiento de su unicidad en tu mente.
Cuando te hayas visto a ti mismo en tus hermanos te liberarás y gozarás de perfecto conocimiento, pues habrás aprendido a libe­rarte a través de Aquel que sabe lo que es la libertad. Únete a mí bajo el santo estandarte de Sus enseñanzas; y conforme nos haga­mos más fuertes, el poder del Hijo de Dios cobrará vida en no­sotros, y no excluiremos a nadie ni dejaremos a nadie solo. Y de repente el tiempo cesará, y todos nos uniremos en la eternidad de Dios el Padre. La santa luz que viste fuera de ti en cada milagro que ofreciste a tus hermanos, se te devolverá. Y al saber que la luz se encuentra en ti, tus creaciones estarán allí contigo, tal como tú estás en tu Padre."

No debemos preocuparnos por saber a quién debemos otorgar nuestro regalo. El Espíritu Santo guiará a aquellos que nos estén buscando para recibir ese don. Reconozco que este mensaje me reconforta y me otorga paz, pues, en ocasiones, me he sentido angustiado por no no saber cómo compartir lo que tengo que ofrecer. Desde que acepté poner en manos del Espíritu Santo esa "decisión" todo fluye, como debe fluir.

Los regalos de este mundo, tienen un gran poder de seducción para la débil naturaleza emocional con la que suele manifestarse el ego. En verdad, son tan seductores, como seductor son los deseos que añoran ser satisfechos. Un Curso de Milagros nos advierte que los regalos de este mundo carecen de valor, pero están dotados de un gran poder de atracción:
"El dia­blo engaña con mentiras, y erige reinos en los que todo está en directa oposición a Dios. Sin embargo, atrae a los hombres en vez de repelerlos, y éstos están dispuestos a "venderle" sus almas a cambio de regalos sin ningún valor. Esto no tiene ningún sentido."

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