jueves, 3 de noviembre de 2016

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 308

LECCIÓN 308

Este instante es el único tiempo que existe.

1. El concepto que yo he forjado del tiempo impide el logro de mi objetivo. 2Si elijo ir más allá del tiempo hasta la intemporalidad, tengo que cambiar mi percepción acerca del propósito del tiempo. 3Pues su propósito no puede ser que el pasado y el futuro sean uno. 4El único intervalo en el que puedo librarme del tiempo es ahora mismo. 5Pues en este instante el perdón ha venido a libe­rarme. 6Cristo nace en el ahora, sin pasado ni futuro. 7Él ha venido a dar la bendición del presente al mundo, restaurándolo a la intemporalidad y al amor. 8Y el amor está siempre presente, aquí y ahora.

2. Gracias por este instante, Padre. 2Ahora es cuando soy redimido. 3Este instante es el momento que señalaste para la liberación de Tu Hijo y para la salvación del mundo en él.

¿Qué me enseña esta lección?

El instante presente, sin duda alguna, es el instante sagrado donde experimentamos la liberación.

Del pasado nos llega el eco de acciones que favorece la falsa creencia de que somos seres pecadores.

El futuro nos evoca un tiempo en el que podemos cosechar el fruto de nuestras acciones. Pero, tan sólo en el presente, podemos elegir, con total libertad, qué camino tomar, el del error o el del amor.

El inmenso poder de Dios, se hace consciente en el instante presente. Ello, tan sólo es posible si así lo decidimos. Esta decisión no exige grandes esfuerzos, ni está en manos del tiempo, tan sólo es necesario elegir.

Esa elección, nadie puede tomarla por nosotros, pero una vez tomada, nos situará, bien en el espacio temporal o en la eternidad.

En el mundo físico, cada instante, cada tiempo presente, es una invitación a ser consciente de nuestra realidad.

Podemos continuar haciendo que nuestro presente se llene de pasado y de expectativas de futuro, lo que impedirá ser plenamente del instante presente, o por el contrario, podemos elegir vivir cada presente como una renovada oportunidad donde decidimos perdonar todo vestigio de pasado, para enfocarnos en lo realmente importante, vivir liberados de todo lo que nos vincule a la culpa, al miedo, al dolor, al sufrimiento, a la separación.

Vivir el instante, con plena consciencia de lo que Somos, nos lleva a manifestar nuestra condición divina y creadora.

El pasado fue nuestro anterior presente y el futuro, es un presente potencial. Todo es realmente presente. Desde el presente nos liberamos del pasado y construimos una realidad a nuestra semejanza.

¡Ojalá esa semejanza, sea la viva imagen que la de nuestro Creador!


Ejemplo-Guía: "El instante santo"


Un poco de ficción, muy cercano a la ilusión que llamamos "realidad":

"M", suele publicar, diariamente, en las redes sociales, artículos que hablan de los nuevos paradigmas. Sus mensajes, tiene un claro contenido espiritual y abogan por la liberación y la salvación. Sus escritos, cuentan con muchos seguidores y al grupo que administra, se adhieren, cada día, un número considerable de simpatizantes, los cuales se sienten identificados con los mensajes publicados.
Cierto día, "M" recibió la visita de dos agentes de la policía, que se identificaron como agentes de la CNI (Centro Nacional de Inteligencia). El motivo de aquella visita, respondía a que "M" era sospechoso de ser un activista a favor del terrorismo conocido como "La liberación" y que sus escritos tenían como objetivo, ganar adeptos a la causa terrorista.
"M" no daba crédito a las acusaciones realizadas por aquellos agentes y les pidió que le diesen una prueba que justificase su acusación.
Los agentes, sin titubear un segundo, le preguntaron: ¿Cómo explicas lo del "instante santo"? ¿Acaso, no es un mensaje en clave para determinar el día en el que tendrá lugar el atentado criminal?
"M", los miró y reconoció en ellos, dos almas sedientas de amor y cegadas por las sutiles argucias del miedo:
El "instantes santo", pensáis que es un acto beligerante, un acto para acabar con las vidas de almas inocentes. No, el "instante santo", no es un día que podamos fijar en el calendario, el "instante santo" es este mismo presente, este ahora, en el que libremente, elijo ver el Amor, en vez del odio; en el que elijo ver el Amor, en vez del miedo; en el que elijo perdonar, para establecer el único vínculo de liberación entre nosotros. Ese es el "instante santo"


No me preguntéis, el por qué he elegido esta introducción para abordar este tema. Lo único que os puedo decir, es que es la información que me ha llegado para abordarlo.

Creo, que todos nosotros nos enfrentamos, a diario, a situaciones en las que se nos invita a dar una respuesta. Es inevitable que sea así, pues estamos relacionándonos con nosotros mismos, a través del mundo externo, que hemos elegido, de forma especial, para que sean nuestros espejos.

Podemos pensar que la respuesta debe ser acorde con el dimensionamiento de la vivencia que estamos experimentando, pero no es así. En verdad, tan sólo hay una respuesta, porque en realidad, tan solo hay una pregunta: ¿A quién vamos a servir? A Dios o al ego.

Las respuestas del ego, nos sonarán, pues las estamos utilizando permanentemente. Los resultados de dichas respuestas, hablan por sí solas. No es que tengamos que quebrarnos el cerebro para comprender que no nos llevan al objetivo que perseguimos: la paz. Esto es así, porque todas las respuestas del ego, tienen la misma causa, el miedo. ¿Cómo vamos a encontrar paz en el miedo?

Pero cuando decidimos servir a la verdad, entonces, la respuesta tan sólo puede ser una: "donde había miedo, donde había odio, pongo amor, pongo paz".

¿Lo has probado en alguna ocasión? Cuando lo hagas, tomarás consciencia de que el tiempo deja de tener sentido, desaparece, pues ya no tiene ninguna funcionalidad. Ya no necesitamos el tiempo para aprender, hemos decidido atajar por la senda directa y eliminar todos los obstáculos que nos impedían ver el Amor.

"El instante santo es este mismo instante y cada instante. El que deseas que sea santo, lo es. El que no deseas que lo sea, lo desperdicias. En tus manos está decidir qué instante ha de ser santo. No demores esta decisión, pues más allá del pasado y del futuro, donde no podrías encontrar el instante santo, éste espera ansiosamente tu aceptación. Sin embargo, no puedes tener una conciencia feliz de él mientras no lo desees, pues encierra dentro de sí la liberación total de la pequeñez. (UCDM)"

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