jueves, 10 de noviembre de 2016

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 315

LECCIÓN 315

Todos los regalos que mis hermanos hacen me pertenecen.


1. En cada momento de cada día se me conceden miles de teso­ros. 2Soy bendecido durante todo el día con regalos cuyo valor excede con mucho el de cualquier cosa que yo pudiera concebir. 3Un hermano le sonríe a otro, y mi corazón se regocija. 4Alguien expresa su gratitud o su compasión, y mi mente recibe ese regalo y lo acepta como propio. 5Y todo el que encuentra el camino a Dios se convierte en mi salvador, me señala el camino y me ase­gura que lo que él ha aprendido sin duda me pertenece a mí también.

2. Gracias, Padre, por los muchos regalos que me llegan hoy y todos los días, procedentes de cada Hijo de Dios. 2Los regalos que mis hermanos me pueden hacer son ilimitados. 3Ahora les mostraré mi agradecimiento, de manera que mi gratitud hacia ellos pueda conducirme a mi Creador y a Su recuerdo.



¿Qué me enseña esta lección? 

Vemos lo que queremos ver. Es nuestra elección, siempre, ver con los ojos del cuerpo, o con los ojos del Espíritu.

Si vemos el pecado en nuestros hermanos, estaremos condenándonos junto a él. Si vemos la culpa, el castigo, el dolor, el sufrimiento, la enfermedad, el sacrificio, la muerte, estaremos viendo el error y recibiendo los regalos que estamos dando.

Si vemos la inocencia en nuestros hermanos, estaremos salvándonos junto a él. Si vemos la Gracia, el Perdón, la Alegría, la Paz, la Compasión, la Bondad, la Vida, estaremos viendo la verdad y recibiendo los regados que estamos dando.

La visión de la Inocencia es la visión de la Unidad y del Amor. Lo que damos, lo compartimos con todo el mundo y en esa misma medida, recibimos de los demás.

Hoy estoy dispuesto a recibir, con gratitud, los regalos que la vida me dispense a través de mis hermanos. 

Hoy estoy dispuesto a compartir, con gratitud, los regalos con los que mi Padre me ha bendecido.

Ejemplo-Guía: "El mejor regalo que podemos dar a los demás, es el que nos damos a nosotros mismos"

Y si os dijera, que no todo el mundo está abierto a recibir. Conozco a personas que tiene dificultad para recibir, lo que los demás le ofrecen, de manera natural y sincera. Me he preguntado, en muchas ocasiones, ¿cuál puede ser el miedo que nos lleva a ese bloqueo, a ese conflicto?

Si, como bien nos enseña el Curso, dar es recibir, los problemas que se expresen con la dinámica de recibir, tienen mucho que ver con la dinámica de dar. Pongamos un ejemplo.

"F", es una persona entregada y muy generosa a la ahora de compartir desinteresamente sus excedentes con los demás. Sin embargo, cuando es él, el que tiene que aceptar lo que los demás le ofrecen, suele responder, de forma inconscientemente, con un rechazo de lo que le ofrecen.

Parece una contradicción, el hecho de que se esté dispuesto a dar y no, en cambio, a recibir en ese mismo escenario de generosidad. Pero conociendo, que el sistema de pensamiento del ego se fundamenta en la creencia de que el pasado es la causa de nuestro presente, lo que significa, que si hemos sido pecadores en el pasado, ahora es la hora de pagar nuestras culpas, podemos decir, que podemos estar en un caso en el que esa persona tenga el recuerdo inconsciente de haber sido muy tacaña en un pasado y se esté castigando con la creencia de que podrá pulgar su culpa no aceptando los regalos de los demás.

Por otro lado, sabemos que no podemos dar lo que no tenemos. Así pues, si damos nuestro excedentes, es señal de que lo tenemos y si lo tenemos, la dinámica natural es que lo recibamos, pues, como ya hemos dicho, dar y recibir, son causa y efecto, es decir, son lo mismo.

Cada vez que nos regocijamos con los gestos amorosos que nos ofrecen los demás, lo que estamos haciendo, es reconocer esa misma vibración en nuestro interior, es decir, estamos recordando el verdadero lazo de unidad que nos confiere la condición de ser parte de la Filiación Divina.

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