miércoles, 16 de noviembre de 2016

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 321

¿Qué es la creación?



1. La creación es la suma de todos los Pensamientos de Dios, en número infinito y sin límite alguno en ninguna parte. 2Sólo el Amor crea, y únicamente a Su semejanza. 3Jamás hubo tiempo alguno en el que todo lo que creó no existiese. 4Ni jamás habrá tiempo alguno en que nada que haya creado sufra merma alguna. 5Los Pensamientos de Dios han de ser por siempre y para siempre exactamente como siempre han sido y como son: inalterables con el paso del tiempo, así como después de que éste haya cesado.

2. Los Pensamientos de Dios poseen todo el poder de su Creador. 2Pues Él quiere incrementar el Amor extendiéndolo. 3Y así, Su Hijo participa en la creación, y, por lo tanto, no puede sino com­partir con su Padre el poder de crear. 4Lo que Dios ha dispuesto que sea uno eternamente, lo seguirá siendo cuando el tiempo se acabe, y no cambiará a través del tiempo, sino que seguirá siendo tal como era antes de que surgiera la idea del tiempo.

3. La creación es lo opuesto a todas las ilusiones porque es la ver­dad. 2La creación es el santo Hijo de Dios, pues en la creación Su Voluntad es plena con respecto a todo, al hacer que cada parte contenga la Totalidad. 3La inviolabilidad de su unicidad está garantizada para siempre, perennemente a salvo dentro de Su santa Voluntad, y más allá de cualquier posibilidad de daño, separación, imperfección o de nada que pueda mancillar en modo alguno su impecabilidad.

4. Nosotros, los Hijos de Dios, somos la creación. 2Parecemos estar separados y no ser conscientes de nuestra eterna unidad con Él. 3Sin embargo, tras todas nuestras dudas y más allá de todos nuestros temores, todavía hay certeza, 4pues el Amor jamás abandona Sus Pensamientos, y ellos comparten Su certeza. 5El recuerdo de Dios se encuentra en nuestras mentes santas, que son conscientes de su unicidad y de su unión con su Creador. 6Que nuestra función sea únicamente permitir el retorno de este recuerdo y que Su Voluntad se haga en la tierra, así como que se nos restituya nuestra cordura y ser solamente tal como Dios nos creó.

5. Nuestro Padre nos llama. 2Oímos Su Voz y perdonamos a la creación en Nombre de su Creador, la Santidad Misma, Cuya san­tidad Su creación comparte con Él; Cuya santidad sigue siendo todavía parte de nosotros.




LECCIÓN 321

Padre, mi libertad reside únicamente en Ti.


1. No entendía lo que me podía hacer libre, ni lo que era mi libertad o adónde ir a buscarla. 2Y así, Padre, busqué en vano hasta que oí Tu Voz dirigiéndome. 3Ahora ya no deseo seguir siendo mi propio guía. 4Pues la manera de encontrar mi libertad no es algo que yo haya ideado o que comprenda. 5Pero confió en Ti. 6Y me mantendré consciente de Ti que me dotaste con mi libertad por ser Tu santo Hijo. 7Tu Voz me dirige, y veo que el camino que conduce hasta Ti por fin está libre y despejado. 8Padre, mi libertad reside únicamente en Ti. 9Padre, mi voluntad es regresar.

2. Hoy respondemos por el mundo, el cual será liberado junto con nosotros. 2¡Qué alegría encontrar nuestra libertad por el ine­quívoco camino que nuestro Padre ha señalado! 3¡Y cuán segura es la salvación de todo el mundo cuando nos damos cuenta de que sólo en Dios podemos encontrar nuestra libertad!




¿Qué me enseña esta lección? 

Para ser libres, hay que Ser.

No es un juego de palabras. Se trata de una afirmación que nos lleva a la Verdad: nuestra verdadera identidad, no se encuentra en lo que tenemos o poseemos, sino en lo que realmente Somos.

No somos un cuerpo y no somos aquello que es capaz de atesorar ese cuerpo siguiendo los mandatos de una mente identificada con lo temporal.

Somos un Ser Espiritual, el Hijo de Dios, creado de la expansión creadora de Dios. Imagen y Semejanza del Padre, el Hijo de Dios, es libre desde su condición divina.

La libertad ha de llevarnos a dar testimonio de la única Verdad, la que nos lleva a afirmar que somos Uno en nombre de nuestro Padre y de su Eterna Fuerza, el Amor.

Hemos sido creados en un acto de libre Voluntad y, ese germen creador, ha sido depositado en nuestro Ser, de modo que estamos dotado de esa capacidad creadora y de la libre condición para crear.

La libertad es el regalo que Dios hizo a su Hijo. Ni el propio Padre, interfiere en el uso de la libertad dispensada a su Hijo. Es Ley del Universo, el respeto de la libertad.

Ser libres, nos lleva a ser responsables de nuestros actos. Tan sólo los actos de Amor son portadores de libertad y tienen la capacidad de expandirse y multiplicarse abundantemente.

Los actos de odio, basados en el miedo, darán lugar a acciones que requieren rectificación y su propia semilla, lleva implícita el efecto correctivo.


Ejemplo-Guía: "Voluntad, Unidad, Libertad y Mente Recta es igual a creación"

¿Qué queremos decir con ello? Hemos reflexionado sobre la Correspondencia que se recoge en cada una de esas "expresiones". ¿Habíamos relacionado el acto de la voluntad con la Unidad, con la Libertad, con la Mente Recta, con nuestras creaciones?

¿Hemos reflexionado alguna vez sobre la expresión: la voluntad te hace libre?

Esa Correspondencia tiene un profundo significado. Si nuestra voluntad es la Voluntad de Dios, entonces será la expansión de la visión basada en la verdad, en la Unidad. Ese acto de libertad, ese acto creador, es la manifestación de nuestra Mente Recta, con lo cual, de esa Causa tan solo se puede derivar efectos acordes con su vibración, serán efectos llenos de luz, la expresión del Amor.

¿Reconoces en tu vida el destello o el resplandor de esa luz, o por el contrario, te sientes envuelto en un mar de tinieblas?

Cuando la voluntad se pone al servicio del deseo, tiene lugar una alteración de esa luz blanca, símbolo de la unidad, transformándose en la multiplicidad de colores, es lo que llamamos diversidad, expresiones que se derivan de la separación, de la dualidad. Esa voluntad, aún expresándose desde el principio de la libertad, nos lleva a un estado de condicionamiento, pues nos hace esclavos de nuestros deseos y pasiones, de estados emocionales caóticos y depresivos.

No estamos diciendo nada diferente a todo lo dicho en anteriores Lecciones, cuando hemos analizado las consecuencias de ser fieles al sistema de pensamiento del ego o servir a la verdad.

La experiencia ha de llevarnos a ser conscientes del efecto que causa nuestra voluntad, la expresión de nuestra libertad. Tan solo la verdad nos hace libres, pues cuando esa libertad nos lleva a caer prisioneros del miedo, el sentimiento protagonista del mundo irreal, desde el momento, dejamos de ser libres y depositamos las llaves de nuestra celda en manos de los demás, cuando en verdad, los demás son imágenes proyectadas en nuestros sueños.

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