jueves, 17 de noviembre de 2016

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 322

LECCIÓN 322

Tan sólo puedo renunciar a lo que nunca fue real.


1. Lo único que sacrifico son las ilusiones, nada más. 2Y a medida que éstas desaparecen, descubro los regalos que trataban de ocul­tar, los cuales me aguardan en jubilosa espera, listos para entre­garme los ancestrales mensajes que me traen de Dios. 3En cada regalo Suyo que acepto yace Su recuerdo. 4Y cada sueño sirve únicamente para ocultar el Ser que es el único Hijo de Dios, el Ser que fue creado a Su Semejanza, el Santo Ser que aún mora en Él para siempre, tal como Él aún mora en mí.


2. Padre, para Ti cualquier sacrificio sigue siendo algo por siempre inconcebible. 2Por lo tanto, sólo en sueños puedo hacer sacrificios. 3Tal como Tú me creaste, no puedo renunciar a nada que Tú me hayas dado. 4Lo que Tú no has dado es irreal. 5¿Qué pérdida podría esperar sino la pérdida del miedo y el regreso del amor a mi mente?


¿Qué me enseña esta lección? 

Hemos aceptado ser lo que no Somos. Hemos aceptado ver lo ilusorio y negar lo que es verdad.

Nos hemos identificado con un mundo irreal, ilusorio, perecedero y temporal.

Nos hemos identificado con la separación, con el cuerpo, con la individualidad y hemos caído prisionero del sentimiento del miedo, de posesión.

Pero lo que no podemos hacer, eternamente, es dejar de Ser lo que Somos; dejar de oír la voz de nuestra verdadera Esencia que nos susurra la canción del feliz retorno; dejar de ver la complicidad del Universo que se esfuerza en hacernos partícipes de la Unidad.

Somos Hijos de Dios; libres de toda limitación. Podemos elegir, en el instante santo, dejar de ser lo que no Somos. Podemos elegir, no ver lo ilusorio y aceptar la verdad.

Podemos elegir, utilizar este mundo y nuestro cuerpo, para dar testimonio de la divinidad, de la que somos portadores. 

Podemos elegir, la Unidad, el Amor, el Perdón, la Inocencia, la Alegría, la Felicidad, la Abundancia, la Vida, y si así lo hacemos, estaremos afirmando nuestra verdadera identidad.

Hoy, como soñadores conscientes, podemos elegir el guion de nuestro sueño e inscribir en él, un final feliz.

Ejemplo-Guía: "Renunciando a las falsas creencias"

En las dos últimas Lecciones hemos estado reflexionando sobre el poder de la voluntad. Hoy, ¿por qué no? podríamos dedicarlo a establecer una tierra fértil donde sembrar esa firme (buena) semilla-voluntad.

Establezcamos el escenario verdadero. Dios, a través de un acto de Voluntad, expande Su Mente y crea a Su Semejanza a Su Hijo. En ese Acto de Creación nada queda al olvido, es decir, nada queda a la necesidad. La conexión directa de Padre e Hijo garantiza su Existencia. La imagen más cercana que podemos tener en este mundo es la relación entre una madre y la criatura que gesta en su vientre.

Todos hemos experimentado ese estado de Plenitud, pero lo hemos olvidado, no lo hemos perdido, se encuentra inscrito en nuestra genética espiritual, es decir, la conexión existe pero nos encontramos en una sintonía diferente.

Como Hijo de Dios, dotados de su Poder Volitivo, tenemos la capacidad, la libertad plena para crear. Pero en vez de sintonizar el canal que nos permitía gozar de la Unidad con Dios, hemos captado otro canal que nos lleva a creer que es nuestro propio canal. A ese canal le damos validez, pues sus voces es lo único que logramos percibir. Nos decimos que esa visión debe ser lo real. Hemos despertado a sus sensaciones y nuestra identidad se apropia de la imagen que proyectamos sobre los demás. Somo un cuerpo dotado de expresión. Un cuerpo que sirve a nuestros deseos, pero un cuerpo que da muestras de necesidades, lo que nos lleva a experimentar el sabor del dolor, de la escasez, del miedo, etc

Y llegado a este punto, estando la Mente escindida de la verdad, nuestras creencias se basan en las leyes de la percepción. Creo en aquello que percibo, pero lo que no nos damos cuenta, es que percibimos tan solo lo que creemos, lo que deseamos.

Hemos pasado de un mundo real, eterno, a un mundo irreal, temporal. De un mundo abundante, a un mundo escaso. De un mundo de Amor, a un mundo de temor y miedo.

Podemos decir, que renunciamos a la verdad, para experimentar la ilusión.

¿Hasta cuándo perpetuaremos ese error? ¿Hasta cuándo nos mantendremos inconscientes de que estamos soñando un sueño?

La percepción verdadera nos situará a las puertas del Cielo. La percepción verdadera, nos hará conscientes de que somos los soñadores y nos permitirá soñar el sueño feliz de la salvación, el que nos llevará a la mencionada puerta del Cielo.

¡Ojalá sea hoy ese día en el que el Instante Santo sustituye la ilusión por la Verdad!

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