viernes, 18 de noviembre de 2016

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 323

LECCIÓN 323

Gustosamente "sacrifico" el miedo.



1. He aquí el único "sacrificio" que le pides a Tu Hijo bienamado: que abandone todo sufrimiento, toda sensación de pérdida y de tristeza, toda ansiedad y toda duda, y que deje que Tu Amor entre a raudales a su conciencia, sanándolo del dolor y otorgándole Tu Propia dicha eterna. 2Tal es el "sacrificio" que me pides y que yo me impongo gustosamente: el único "costo" que supone reinstaurar en mí Tu recuerdo para la sal­vación del mundo.

2. Y al saldar la deuda que tenemos con la verdad -una deuda que consiste sencillamente en abandonar los auto-engaños y las imágenes que venerábamos falsamente-, la verdad regresa ínte­gra y llena de júbilo a nosotros. 2Ya no nos engañamos. 3El amor ha regresado a nuestra conciencia. 4Y ahora estamos en paz otra vez, pues el miedo ha desaparecido y lo único que queda es el amor.


¿Qué me enseña esta lección? 


Muchas veces, parece, que aquello que leemos, procedente de un escrito o un mensaje, ha sido inspirado en nosotros, en nuestras circunstancias.

Esta situación la he vivido hoy, al leer el contenido de la lección. La lectura de mi estado anímico, me permite conocer que estoy dejándome llevar por la visión de lo ilusorio, ya que me estoy identificando con situaciones que interpreto como sensaciones de pérdida y de tristeza, de ansiedad y duda, y todo ello, me hace sufrir internamente.

Mentalmente, reconozco lo que debo hacer, pero emocionalmente percibo que la teoría no acaba de calar en lo más profundo de mis sentimientos, pues de ser así, dejaría de dar valor al miedo y a las circunstancias que me rodean.

Cuando esto ocurre, debemos preguntarnos si no estamos sintiendo en términos de pasado. Casi con toda probabilidad, descubriremos que es así, es decir, dejamos que en el instante presente se cuelen recuerdos del pasado, cosecha de otras acciones que sin duda nos dejaron un sabor amargo.

Si respondemos en el presente basándonos en el pasado, nunca aprovecharemos el potencial que nos ofrece el instante, el ahora. Ese potencial es una invitación a crear utilizando el Amor. Si así lo hacemos, todos nuestros presentes, todos los estados potenciales, nos permitirán gozar de la Paz y de la Dicha propia de ese Estado Divino.

Cuando amamos, estamos expandiéndonos y, con ello, creando un vínculo con el mundo en el que primará la cadena de “dar y recibir”. La ausencia del amor, es decir el miedo, favorecerá nuestra duda. En cambio, el amor, nos conducirá a la máxima certeza.

Por lo tanto, cuando en mi camino me encuentre con obstáculos, decidiré responder con amor y no con temor o miedo, y esa respuesta me conducirá, de inmediato a un estado de bienestar interior.

Ejemplo-Guía: "La fuerza de la voluntad al servicio del Amor, disipa la ilusión del miedo"

De nuevo, la voluntad, esa pequeña dosis de voluntad, adquire protagonismo en las Lecciones. En esta ocasión, reorientando la dirección equivocada que da lugar al miedo, cuando en vez de servir a la Unidad, sirve a la separación, a la dualidad.

La humanidad está secuestrada por sus propios miedos. De no ser así, no sentiría el conflicto interno de la escasez, de la inseguridad, de la soledad. 

Hagamos un ejercicio donde la imaginación realice su función creadora. Dirijamos nuestra voluntad hacia nuestro interior. Respiramos profundamente y con cada inspiración nos hacemos conscientes de los dones con los que nuestro Padre nos ha dotado.

Respiramos y nos llenamos de Amor. Respiramos, nuevamente, y nos llenamos de perdón. Respiramos y visionamos nuestra inocencia, nuestra pureza. Respiramos y nos complacemos en la abundancia y en la plenitud. Respiramos y nuestra mente abandona todo juicio condenatorio. Respiramos y visionamos como todo nuestro interior se ilumina.
Respiramos  y recordamos que esa luz interior es nuestro verdadero Ser.

En ese estado de Paz, haciendo uso de nuestra voluntad de manera consciente, expandimos  la Luz, el Ser que nos anima, y la compartimos con todos nuestros hermanos.

En cada respiración recibimos el goce compartido. Con cada exhalación, nos expadimos. La separación se desvanece. El miedo se disipa, como lo hace la oscuridad ante la presencia de la Luz. Y experimentamos la percepción de la Unidad.

Una vez terminado ese ejercicio de imaginación creadora, podemos salir al mundo y envolver todas y cada una de las experiencias con el aliento de vida que hemos compartido.

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