lunes, 28 de noviembre de 2016

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 333

LECCIÓN 333

El perdón pone fin al sueño de conflicto.


1. El conflicto debe ser resuelto. 2Si se quiere escapar de él, no debe evadirse, ignorarse, negarse, encubrirse, verse en otra parte, llamarse por otro nombre u ocultarse mediante cualquier clase de engaños. 3Tiene que verse exactamente como es, allí donde se cree que está, y tiene que verse también la realidad que se le ha otorgado y el propósito que le ha asignado la mente. 4Pues sólo entonces se desmantelan sus defensas y la verdad puede arrojar su luz sobre él según desaparece.

2. Padre, el perdón es la luz que Tú elegiste para que desvaneciese todo conflicto y toda duda, y para que alumbrase el camino que nos lleva de regreso a Ti. 2Ninguna otra luz puede dar fin a nuestro sueño malvado. 3Ninguna otra luz puede salvar al mundo. 4Pues dicha luz es lo único que jamás ha de fallar, ya que es el regalo que le has hecho a Tu Hijo bienamado.


¿Qué me enseña esta lección?

El propio Carl Gustav Jung, se hubiese podido inspirar en el contenido de esta lección para determinar un tratado psicológico orientado a superar el miedo y el conflicto.

Por lo general, cuando algo nos da miedo, tendemos a identificarnos con él y con ello a hacerlo real, pero al mismo tiempo, tratamos de alejarlo de nuestra consciencia y lo reprimimos, mandándolo a nuestro inconsciente. Es allí, donde se almacenan todos nuestros temores, todas nuestras fobias, sin que ejerzamos un control sobre ellas.

Esta lección nos indica que debemos mirar de frente al conflicto, cuando éste ocupe nuestra mente. Es importante reconocer que le estamos dando poder sobre nuestras vidas. Le permitimos paralizarnos, le permitimos que nos prive de la paz, de la alegría, de la felicidad.

Debemos ser conscientes, de que el sentimiento que despierta en nosotros se lo permitimos. Podemos verlo de otra manera y, con ello, estamos tomando el control de nuestra mente.

El conflicto es una interpretación, un juicio, cuyo origen se encuentra en la mente. Nada fuera de nosotros puede hacernos daño. Tan sólo si se lo permitimos. Es nuestra decisión.

Debemos ser los dueños y señores de nuestras vidas. Debemos decidir si servir al mundo de la ilusión y, con ello, al mundo del miedo, o por el contrario, decidimos servir a la verdad, al Ser que Somos y,  con ello, al mundo del Perdón y del Amor.

Todo miedo procede de la falsa creencia en el pecado. Liberémonos de esa limitación y recuperemos nuestra visión inocente. Amemos en cada momento y el conflicto no tendrá cabida en nuestras vidas.

Ejemplo-Guía: "Auto-terapia"

Cuando analizábamos la enseñanza recogida en la Lección 331, veíamos que el conflicto es imposible cuando hacemos que nuestra voluntad y la Voluntad de nuestro Padre vibren al unísono.
Terminábamos nuestra reflexión, diciendo que detrás de cada situación de conflicto descubriremos una total ausencia de Amor, o lo que es lo mismo, descubriremos la ilusión del miedo, que el sistema de pensamiento del ego hace tan real.

Esta Lección, vuelve a abordar el tema del conflicto percibido por el ego y nos aporta un método para resolverlo. No se trata de ocultar su percepción, pues el simple hecho de creer en que podemos ocultarlo denota dos cosas, una que lo hacemos real y otra, que nos produce miedo, temor y culpa.

Las recomendaciones que nos aporta el Curso va en el sentido de hacernos plenamente conscientes de aquello que nos lleva a percibir el conflicto. Para ello, debemos orientar nuestros pensamientos hacia la causa que da origen al mismo. Ello, nos llevará a descubrir que el miedo, así como su efecto, el conflicto, son meros pensamientos que se caracterizan por la ausencia de Amor.
Donde vemos el miedo, es la señal inequívoca de que hemos tomado la decisión de sustituir el amor por ese otro sentimiento.

Parémonos un instante en lo que hemos dicho. No podemos permitir que se quede en un mensaje teórico. Es el momento de practicar esa teoría. 
¿Nos da miedo la oscuridad? No la evites, como has venido haciendo cuando te encontrabas en su presencia. Mírala. Observa tus pensamientos. ¿Quién lo domina?
¿Quién te obliga a pensar de una manera determinada? Hazte consciente de que tú eres el único que puede dar valor a las imágenes  que tu mente te presenta.
Reconocer esto es muy importante, pues nos da la opción de elegir identificarnos con el sueño, con las pesadillas, o reconocer que tan solo estamos soñando.

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