lunes, 5 de diciembre de 2016

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 340


LECCIÓN 340

Hoy puedo liberarme de todo sufrimiento.



1. Padre te doy las gracias por el día de hoy y por la libertad que estoy seguro me ha de brindar. 2Hoy es un día santo, pues hoy Tu Hijo será redimido. 3Su sufrimiento ha terminado. 4Pues él oirá Tu Voz exhortán­dole a que busque la visión de Cristo a través del perdón y se libere para siempre de todo sufrimiento. 5Gracias por el día de hoy, Padre mío. 6Vine a este mundo sólo para llegar a tener este día, así como la alegría y libertad que encierra para Tu santo Hijo y para el mundo que él fabricó, el cual hoy se libera junto con él.

2. ¡Regocíjate hoy! 2¡Regocíjate! 3Hoy no hay cabida para nada que no sea alegría y agradecimiento. 4Nuestro Padre ha redimido a Su Hijo en este día. 5Ni uno solo de nosotros dejará de salvarse hoy. 6No habrá nadie que no esté a salvo del miedo ni nadie a quien el Padre no acoja en Su regazo, despierto ahora en el Cielo, en el Corazón del Amor.


¿Qué me enseña esta lección?

El sufrimiento es el precio que tenemos que pagar por creer que nuestra identidad, nuestra realidad, pertenece al mundo físico. 

Mientras que gastamos toda nuestra energía en hacer perdurar nuestras conquistas, la
dinámica natural del plano material, que es la temporalidad, hace que esos intentos sean vanos. Por mucho que lo intentamos, por mucho que deseemos gozar eternamente de lo material, nunca lo conseguiremos. 

La experiencia que extraemos de esa vivencia es el sufrimiento. Desde que nacemos a esta dimensión, se nos prepara, se nos educa, para tener y poseer. Cuando más poseamos, más felicidad obtendremos. Pero, esto no es real y aquellos que atesoran abundantes bienes, si no consiguen desapegarse de ellos, lo pasan mal, pues son esclavos de sus posesiones. El miedo a perder lo que tienen, a que su potencial mengue o le sea sustraído, no le permite encontrar la paz y el sosiego.

La alegría que le ofrece sus posesiones es efímera y transitoria. Cuando satisface un deseo, se lanza a la conquista de otros nuevos. En esta escalada, no encuentra nunca el fin.

Hoy es un día de júbilo, pues la liberación del miedo, me abre las puertas del Paraíso. Tomar consciencia de lo que realmente Somos, ha de aportarnos la verdadera riqueza, la que es eterna e imperecedera: el Amor.

¿Qué puedo desear más? El Amor lo es Todo.


Ejemplo-Guía: "Ser"

No he encontrado otro término más apropiado para expresar el fin del sufrimiento.

El origen del sufrimiento lo encontramos en el deseo de ser diferente a lo que realmente somos. Lo que somos es Espíritu, y explicar con palabras de este mundo contrario a lo que somos, no es fácil. Se me ocurre pensar, que si lo que creemos que somos, no lo somos, lo que realmente somos, es el Ser.

El cuerpo, no es el ser. El Ser, es ilimitado. Es la extensión de la Esencia Creadora a la que llamamos Padre, Dios. 

Cuando realmente tenemos consciencia de lo que somos, el sufrimiento no tiene presencia en nuestra consciencia, pues no vemos causa alguna para justificar ese efecto contrario al Orden Cósmico. 

El sufrimiento es una invención del ego. Es un efecto, causado por la mente que ha elegido ver lo irreal, lo ilusorio, lo contrario a la Verdad.

¿Se puede tener consciencia de Ser en este mundo irreal?

El mundo que hemos fabricado, lo que llamamos el mundo irreal, lo hemos comparado con el acto de soñar. Dentro del sueño, no somos conscientes de que somos los soñadores del sueño, es decir, no tenemos consciencia de soñador. El Ser, no es el soñador, ni es el sueño, pues está más allá de lo irreal, pues el sueño es irreal. Pero, dentro de ese sueño, siendo conscientes de que somos los soñadores del mismo, ese Ser puede ser imaginado y a este hecho, le llamamos "percepción verdadera". Es como asumir que nos encontramos teniendo una experiencia de ser, en un mundo al que no pertenecemos, pues es un invento. Como si aceptásemos llevar un envoltorio, sabiendo que ese envoltorio no es lo que realmente somos.

Podemos percibir el sufrimiento en el mundo, pero, igualmente, podemos elegir no sufrir por ello. Esto tan solo es posible, cuando decidimos creer que el sufrimiento no es real, sino que lo hacemos real en nuestras vidas, aportándole credibilidad.

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