jueves, 8 de diciembre de 2016

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 343

LECCIÓN 343

No se me pide que haga ningún sacrificio para encontrar la misericordia y la paz de Dios.


1. El final del sufrimiento no puede suponer una pérdida. 2El regalo de lo que lo es todo tan sólo puede aportar ganancias. 3Tú sólo das. 4Nunca quitas. 5Y me creaste para que fuese como Tú, de modo que el sacrificio es algo tan imposible para mí como lo es para Ti. 6Yo también no puedo sino dar. 7Y así, todas las cosas me son dadas para siempre. 8Aún soy tal como fui creado. 9Tu Hijo no puede hacer sacrificios, pues es íntegro, al ser su función completarte a Ti. 10Soy íntegro por ser Tu Hijo. 11No puedo perder, pues sólo puedo dar, y así, todo es mío eternamente.

2. La misericordia y la paz de Dios son gratuitas. 2La salvación no cuesta nada. 3Es un regalo que se debe dar y recibir libremente. 4Y esto es lo que vamos a aprender hoy.



¿Qué me enseña esta lección? 

En las Enseñanzas Cabalísticas, se nos revela las sendas que sigue la consciencia para alcanzar su meta final, fundirse en la Unidad del Padre.

Define tres sendas. La Senda de la Izquierda, la cual se fundamenta en el rigor de la Ley. La Senda de la Derecha, que se fundamenta en la Gracia y en el Amor. Y la Senda del Centro, la cual se basa en la Revelación de la Unidad.

Podríamos decir, que la Senda del Centro, unifica a las otras dos y la vía de aprendizaje se caracteriza en la Iluminación Directa de la Verdad.

La Vía de la Izquierda o del Rigor, nos hace partícipe de la creencia del sacrificio como acción indispensable para alcanzar la purificación y el bien obrar. Este camino justifica la afirmación siguiente: “No hay amor sin sacrificio”. Este mensaje es propio de la conciencia identificada con el mundo material, la cual participa de la creencia de la separación, la cual se adquiere por vía de la percepción.

La vía de la Derecha o del Amor, a diferencia de la anterior, para alcanzar la purificación y la salvación se toma el camino del Amor Incondicional. Este camina afirma que el Amor no exige sacrificio, pues el propio acto de amar es dar y cuando se da, se recibe.

La vía del Centro, la de la Iluminación, no llevará a la evidencia de la Verdad a través de un flash y en esa visión, conoceremos que el acto que veíamos como un sacrificio no es tal, pues forma parte de nuestra voluntad de expandir nuestro Amor con total libertad.

Ejemplo-Guía: "Si el amor te exige un sacrificio, entonces no es amor"

Tal vez te sientas sorprendido por tal afirmación. Tal vez, al igual como me sucedió a mi, hayas recibido desde muy pequeño el mensaje contrario, esto es, "no hay amor sin sacrificio". Hoy, con los recursos que nos ofrece las enseñanzas de Un Curso de Milagros, podemos ver este tema con ojos nuevos. Ello significa, que estamos en condiciones de reflexionar sobre el término sacrificio y ver que detrás del valor que le hemos aportado, se encuentra el viejo sistema de pensamiento del ego, basado, como ya sabemos, en la separación y en la culpa.

Si nos sentimos culpables, aunque sea a niveles inconscientes, es lógico que necesitemos acallar ese pesado fardo, asumiendo acciones que nos hagan sentir "buenos" y "mejores", es decir, que nos haga sentirnos liberados del dolor que sentimos por nuestras pecadoras acciones. El sacrificio aparece de este modo para aportarnos paz, pero curiosamente nunca lo consigue, pues la experiencia del sacrificio nos exige vernos separados de los demás. Hacemos las cosas porque nos sentimos culpables, pero no por verdadero amor, no porque sea nuestra condición natural, el expandir nuestra esencia amorosa.

Recuerdo las exclamaciones de mi madre, cuando me decía: "Eres un desagradecido, no valoras el sacrificio que estamos haciendo por ti". En verdad, no tenía consciencia del daño que le estaba ocasionando, pero percibía que sus palabras denotaban dolor.

Cuando nuestras acciones nos llevan a vivir lo que hacemos como un sacrificio, debemos darnos la oportunidad de reflexionar sobre lo que estamos haciendo y preguntarnos si en verdad ponemos amor en ello o tan solo lo hacemos por una obligación ética o moral.

Si nuestra mente cree en el sacrificio como la vía apropiada para redimir nuestras culpas, si es así, debemos saber que le estamos pidiendo al universo que nos ofrezca situaciones en las que debamos sacrificarnos. Todas estas situaciones nos llevan a experiencias en las que nos expresaremos con lamentos y nos quejaremos de que la vida tan solo nos muestra su rostro amargo, cuando en realidad es el rostro que estamos eligiendo. 

Si es sacrificio, no es amor. Lo veo ahora tan claro que no tengo la menor duda en que el sacrificio supone un esfuerzo, mientras que lo que hacemos con amor, no. El sacrificio nos agota, mientras que el amor nos anima, nos motiva.

Cuando hacemos algo por sacrificio, nos consumimos y nos cansamos. En cambio, cuando en lo que hacemos ponemos nuestro amor, aquello que hacemos nos ama y nos sentimos pletóricos y plenos.

En el sacrificio tenemos la sensación de pérdida. Mientras que en el amor, todo es expansión y abundancia.

1 comentario:

  1. gracias por esta publicación , es excelente , lo comparto en mi pagina !!!!!

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