jueves, 15 de diciembre de 2016

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 350


LECCIÓN 350

Los milagros son un reflejo del eterno Amor de Dios. Ofrecer­los es recordarlo a Él, y mediante Su recuerdo, salvar al mundo.


1. Lo que perdonamos se vuelve parte de nosotros, tal como nos percibi­mos a nosotros mismos. 2Tal como tú creaste a Tu Hijo, él encierra dentro de sí todas las cosas. 3El que yo Te pueda recordar depende de que lo perdone a él. 4Lo que él es no se ve afectado por sus pensamientos. 5Pero lo que contempla es el resultado directo de ellos. 6Así pues, Padre mío; quiero ampararme en Ti. 7Sólo Tu recuerdo me liberará. 8Y sólo perdo­nando puedo aprender a dejar que Tu recuerdo vuelva a mí, y a ofrecérselo al mundo con agradecimiento.

2 Y a medida que hagamos acopio de Sus milagros, estaremos en verdad agradecidos. 2Pues conforme lo recordemos, Su Hijo nos será restituido en la realidad del Amor.


¿Qué me enseña esta lección?

La decisión de crear, de utilizar los poderes de su Creador, llevó al Hijo de Dios a tomar las riendas de su identidad. Una identidad que compartía, hasta ese momento, con su Padre, con el cual forma una Unidad.


Esa visión de Unidad, se transformó una vez tomada la elección de crear por iniciativa propia. Se trata de una decisión que nos llevó a juzgar por nuestra cuenta, dando lugar a un mundo "desconocido" para nuestro Hacedor, pero al que dotamos de significado y con el que nos identificamos, adquiriendo una identidad pasajera y temporal, o lo que es lo mismo, una identidad ilusoria e irreal.

El Hijo de Dios, fue creado por la acción expansiva del Padre. Teorías espirituales, versadas en Cosmogénesis,, nos revelan que es una Ley Cósmica, que alcanzada la perfección en un nivel, se pase a otros niveles superiores. Mi mente, está claro, no puede imaginar esos niveles superiores, tan sólo soy capaz de reflexionar en voz alta aplicando la Ley de Analogía, la cual establece que cuando una verdad se aplica en un nivel determinado, es aplicable, igualmente, a otros niveles.

Si el Padre, la Divinidad, crece creando de Si Mismo, el Hijo, al ser portador de sus Atributos Creadores, tiene el Propósito de alcanzar la condición de su Creador. Es por ello, que en muchas ocasiones, me refiero al Hijo de Dios, como un Dios en formación.

En la medida en que afrontamos la vida expresando o expandiendo lo que Somos, es decir, compartiendo el Amor con el que hemos sido creados, y lo hacemos compartiéndolos con los demás, en ese gesto, estamos recordando la identidad divina de la que es portador cada uno de nuestros hermanos, es decir, estamos recordando a Dios y con ello, haciendo honor a los milagros.

En la medida que cada uno de nosotros encienda su luz y su conciencia esté dispuesta a compartir esa luz, podemos estar seguros que otras luces se encenderán, y esas otras luces, encenderán otras, y esas a otras…, y entre todos seremos capaces de prender una gran luz, que servirá de guía a aquellos que se encuentren sumidos, momentáneamente, en la oscuridad. Será como un faro, que anunciará donde se encuentra la tierra verdadera, la tierra verdadera, donde podremos dar testimonio de lo que Somos.

Ejemplo-Guía: "Compartiendo el Amor, hacemos Milagros"

Cada vez que extendamos, en el mundo del sueño, nuestra condición natural, nuestro amor, estamos compartiendo el milagro con el mundo.

En el Curso se desarrollan 50 Principios para hablarnos de los Milagros. En el Principio 3, se titula: "Los milagros ocurren naturalmente como expresiones de amor. El verdadero milagro es el amor que los inspira. En este sentido todo lo que procede del amor es un milagro".

El milagro ocurre de manera natural cuando expresamos el Amor. Es tan fácil como eso. Nuestra vida está ausente de lo que somos, debido a que creemos ser lo que no somos. Mientras que pensemos que somos el cuerpo con el que nos identificamos y que estamos separados de la Fuente que nos ha creado y de Su Creación, estaremos idolatrando una imagen irreal e ilusoria de nuestra verdadera realidad.

Esta Lección nos está invitando a que tomemos consciencia de nuestra capacidad creadora, la cual procede de la Esencia de la que somos portadores, pues hemos sido creados por Ella: el Amor. 

¡Hagamos de cada experiencia, una experiencia de Amor y estaremos haciendo Milagros!

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