sábado, 17 de febrero de 2018

Astrología Cabalística: "Aries - El Carnero"

ARIES: "El Carnero"

"Todo lo manifestado e inmanifestado encuentra su origen en un impulso, en un soplo, en una emanación. Ese principio Creador, es la Voluntad de Dios"

Ya hemos estudiado como en el Primer Día de la Creación, el gran protagonismo fue otorgado al fuego, a la Luz. Estamos tratando con estados de Energía en diferentes niveles de vibración, y es nuestro propósito adquirir dominio sobre Ella, en la misma medida en que el constructor ejerce su maestría sobre los materiales con los que edifica.
El Gran Constructor -Elohim-, dispuso las diferentes energías Elementales de modo que fuese posible edificar constructivamente con Ellas. La figura del Triángulo, la suprema trinidad, es el primer esquema organizativo que dio lugar a la existencia tangible. Fue de este modo, que Elohim-Binah, el tercer Aspecto de la Divinidad conocido en Cábala como Inteligencia Activa, asumió el papel ejemplar de establecer las Leyes Cósmicas por las que se regiría cualquier acto creador.
El nombre Sagrado de Jehová, es traducible por Yod, He, Vav, 2º He-Yod, describiendo cada letra sagrada una fase distinta del proceso creativo. Yod, es el impulso motor, la fase de inicio; He, la fase interiorizadora; Vav, la fase exteriorizadora, y el Segundo He, la fase materializadora, y la de nueva creación.
Los Elementos Zodiacales también siguieron este patrón organizativo, y de este modo, el Fuego, adoptó tres perfiles distintos: Aries-Yod, Leo-He, y Sagitario-Vav. La fase 2º He-Yod, siendo la fase de los frutos y nueva semilla, encuentra su expresión en la transición entre el Fuego y el Agua.
Por todo lo dicho, tenemos que Aries es el signo Yod del Elemento Fuego, el impulso motor de todo lo creado, el Principio de todos los Principios, y podemos decir, que todo cuanto existe ha nacido en Aries. La representación cabalística de Aries es el Séfira Kether, el Padre, cuyo atributo es la Voluntad Suprema, por lo tanto los nacidos en Aries serán portadores de esa divina cualidad volitiva. Es a través de Kether que dios se expresa en el hombre, por lo que será a través de Aries, que el hombre recibe su Designio Divino, su Programa Espiritual. Esta es la razón por la que los nativos de este signo sienten que encarnan una importante misión.
La clave hermética de este signo es el Inicio, y la conciencia, cuando trabaje en este signo debe comprender que la lección a aprender no es otra que el reconocimiento del verdadero Yo, el aspecto eterno de la existencia, es de origen divino, o lo que es lo mismo, debemos ser conscientes de nuestro Yo Profundo, que para diferenciarlo de la personalidad profana y material, de los ropajes físicos, llamaremos Ego o Yo Espiritual.
El Aries nos invita a buscar el Fuego que existe en la piedra, y para ello, nos dota del impulso motor de la voluntad. A partir de este estado de energía podremos ir analizando cómo se manifiesta ese impulso a través de la naturaleza psíquica y emotiva del ser, en definitiva, podremos descifrar los aspectos psicológicos del signo.
El Aries está estrechamente relacionado con el grito primigenio de la vida "Yo Soy". Con sus energías se produce el despertar de la naturaleza, así vemos, que se encuentra en analogía con la con la primavera, la germinación de la semilla, y con el amanecer. Semejante a la etapa de la infancia, su espíritu se manifiesta con ese afán de aventura, de aprender que le lleva a experimentar cosas nuevas, y por ello, dan salida a su implacable naturaleza pionera, lanzándose con osadía y ardor hacia la conquista de todos los horizontes posibles. Carece del sentido de la limitación, y las estructuras fijas aparecen en su vida como un reto importante del que deben aprender.
El Aries se encuentra en una fase que podemos determinar como el comienzo de un viaje de autodescubrimiento, y para ello, necesita sentirse emancipado, independiente y libre.
Estamos ante un ser dotado de una activa intuición, de una poderosa energía psíquica creadora, siempre despierta para afrontar nuevos retos y metas cada vez más difíciles. Un impetuoso deseo de avanzar le lleva a encontrase siempre en los primeros puestos; ser el primero, el abanderado, el héroe, es su principal propósito. Es un hombre de vanguardia, de futuro y suele hallarse siempre en primera fila de batalla, anticipándose al resto de la tropa. Esa actitud de arrojo, le lleva a comportarse de un modo intrépido, sin que el peligro parezca preocuparle lo más mínimo. Tiene espíritu de héroe, aunque es bien cierto que a su paso para conseguir su propósito suele dejar un reguero de heridas, pues su agresividad, falta de tacto y diplomacia, le hace parecer insensible con los demás.
Por esta actitud, sus valores de audacia, entusiasmo e inocencia pueden expresarse como violencia, indiscreción y extravagancia.
El Aries, en analogía con el niño, es muy inquisitivo, ambicioso y competitivo. Lo veremos fantaseando, pero jamás mintiendo. Su idealismo le lleva a la defensa de las causas nobles, y en nombre de una "voz superior" imitando al espíritu visionario de Juana de Arco, se lanza a la victoria de sus ideales.
Estos nativos, no suelen tener "pelos en la lengua" para decir las cosas, lo cual, no siempre es bien interpretado. Siempre le vemos llevando la iniciativa en las conversaciones, y no busquemos en él, rasgos de humildad, paciencia, ni sutilidad. Son francos, honrados y muy directos.
Tienen una clara tendencia a entrometerse y cuando lo hacen, nunca parecen encontrar el momento para poner fin a sus disertaciones.
La visión de la vida, es totalmente utópica, idealista. No les mueva intereses emocionales, sentimentalismos, ni deseos materiales. Ahora bien, lo que sí necesita es sentirse elogiado. Necesita ser aceptado, por lo que es importante conocer que al Aries siempre hay que mostrarle gratitud. El se siente portador de algo superior, se siente un "dios".
Posee una poderosa fe en sí mismo, lo cual le lleva a identificarse con el rol de líder, papel que ejecuta muy bien cuando responde positivamente a la dinámica del signo.
El aspecto más oscuro de la naturaleza de este signo, es fruto de esa superabundante energía que no alcanza a canalizar constructivamente. Cuando esto es así, el Aries se convierte en un ser imprudente, violento, colérico, agresivo, destructivo, inconvencional, en alguien que siembra la semilla del mal que tarde o temprano deberá cosechar.
En analogía con este signo, podemos enumerar una lista que abarca aspectos de la vida, tanto animados como inanimados. Nuestro propósito con ello, es dejar algunos ejemplos que el estudiante con sus observaciones debe ampliar.
La primavera; la aventura; el número 1; el récord; el nacimiento; la semilla; la letra Aleph; el Padre; el héroe; el Fuego; la infancia; la letra Alfa; los arietes; la lucha; el color rojo; el amanecer; la legión; el esperma; el hierro, etc.
Para finalizar, y con el propósito de que sirva de síntesis de lo expuesto en las explicaciones anteriores, detallamos una serie de palabras claves que recogen y expresan la dinámica del signo.
Inconvencionales; liberales; irresponsables; intuitivos; enérgicos; generosos; infantiles; luchadores; idealistas; abanderados; atrevidos; creativos; lo primero; orgullosos; emprendedores; impresionables; inocencia; impacientes; bravura; independientes; intrépidos; directos; liderazgo; visionarios; valientes; francos; Yo soy; primero yo; audaces; fantasiosos; honrados; espontáneos; audaces; fervientes; inestables; coléricos; inquisitivos; ambiciosos; competitivos; confianza...

viernes, 16 de febrero de 2018

Astrología Cabalística: Primer Día de la Creación


PRIMER DIA DE LA CREACION: EL FUEGO
ARIES-LEO-SAGITARIO

Es ampliamente conocido por aquellos estudiantes que han dedicado grandes esfuerzos en la comprensión de las Escrituras Sagradas, que éstas, han sufrido serias e importantes censuras e interpolaciones que dificultan notablemente cualquier intento por escudriñar el Origen de la Vida, así como su futuro desarrollo evolutivo. La gran dificultad para leer e interpretar la Lengua Sagrada: el Hebreo original, junto al reducido número de traductores que bien se veían obligados por la censura a evitar verdades que pudieran poner en peligro la hegemonía política, son motivos suficiente para ver la realidad con la que nos enfrentamos.
A las dificultades anteriormente mencionadas, debemos añadir otra no menos importante. El desconocimiento de las leyes ocultas, hizo que la verdad no fuese comprendida. Los grandes ocultistas cabalistas que escribieron el Zohar son categóricos en este punto: "los secretos del Thorah no podían ser comprendidos por todos".
Muchos pasajes están velados, en cambio otros deben entenderse al pie de la letra, por lo que nadie que no estuviese en posesión de las claves ocultas puede descifrar las profundas verdades.
La Biblia judía fue escrita originalmente en hebreo, pero lamentablemente no se posee ni una sola línea de escritura original.
Ante todos estos obstáculos, hemos preferido confiar en uno de los únicos autores de nuestro tiempo que ha dedicado su vida al estudio en profundidad de los Textos Sagrados, contando para ello, con la intuición y el conocimiento de las claves herméticas, que sin duda, le han llevado a desvelar grandes e importantes misterios. Este hombre es Fabre d ´Olivet, quien en su obra "La Lengua Hebraica Restituida" nos permite extraer información que sin duda nos ayudará.
Él nos indica en sus escritos, que los textos sagrados se pueden leer de tres maneras, adoptando el sistema egipcio:
  • En sentido Propio.
  • En sentido Figurado.
  • En sentido Jeroglífico.
Será siguiendo estas instrucciones que trataremos de interpretare la parte el Génesis que nos interesa.
"BERESCHIT BARA ELOHIM"
Con estas palabras Moisés inicia el relato de la creación. Su traducción convencional -Biblia- es: "Al principio creó Dios los Cielos y la Tierra".
  • En el sentido Propio: "En el Principio, antes de todo..."
  • En el sentido Figurado: "En principio, en potencia de ser..."
  • En sentido Jeroglífico: "El Principio motor del Universo es la voluntad".
En esta primera frase, vemos como Moisés da al Creador el nombre de Elohim (Aleph-Lamed-He-Yod-Mem), cuya traducción es El-los dioses, expresando de manera perfecta la unidad divina y su pluralidad (las diferentes Oleadas de vida que "pariría" al mundo en evolución). La traducción de Fabret d´Olivet de este primer punto, es la siguiente:
"En el Principio, El-los dioses, el Ser de Seres, creó en Principio lo que constituye la existencia de los Cielos y de la Tierra".
En esta versión, hay un punto muy importante a tener en cuenta. "Creó en Principio". Debemos entender, que Elohim estaba dando los trazos de una futura creación, es decir, esta describiendo un "proyecto", en el que elaboraba los principios que más tarde se desarrollarían. De esta primera idea podemos concretar que los signos de Fuego, son energías que nos hablan de un estado potencial, que aún está por desarrollar. Es por ello, que resulta de vital importancia saber qué uso hacemos de nuestra voluntad en la primera etapa de cualquier proyecto, idea o propósito. Aprendemos que la clave de cualquier manifestación futura -en el plano de las formas- encuentra su origen en el Fuego, es el propósito, es la idea, es la voluntad.
"Al principio creó Dios los Cielos y la Tierra. La Tierra estaba confusa y vacía y las tinieblas cubrían la haz del abismo, pero el espíritu de dios se cernía sobre las superficies de las aguas. Dijo Dios "haya Luz"; y hubo luz, y las separó de las tinieblas; y a la luz llamó día, y a las tinieblas noche, y hubo tarde y mañana, día primero".
Esta es la traducción convencional, sin embargo, la de Fabre d´olivet nos resulta mucho más aclaratoria.
"En el Principio, Elohim, El-los dioses, el Ser de Seres, creó, en Principio, lo que constituye la existencia de los Cielos y de la Tierra. Pero la tierra no era más que una potencia contingente de ser dentro de una potencia de ser; la Oscuridad, fuerza astringente y comprensiva, envolvía el Abismo, fuente infinita de la existencia potencial; y el Espíritu divino, soplo expansivo y vivificante, ejercía aún su acción generadora por encima de las Aguas, imagen de la universal pasividad de las cosas. Manifestando su voluntad, dijo Dios: "La Luz será", y la Luz (elementización inteligible) fue. Y considerando esta esencia luminosa como buena, determinó una forma de separación entre la luz y la oscuridad. Designando, El-los Dioses, esta Luz -elemento inteligible- bajo el nombre de Día, manifestación fenoménica universal, y esta oscuridad, existencia sensible y material, bajo el nombre de Noche, manifestación negativa y mutación (oscilación, movimiento) de las cosas: y tal había sido el occidente y tal había sido el oriente, el objetivo y el medio, el término y el arranque de la primera manifestación fenoménica".
La traducción de Fabre d´Olivet nos revela, que el universo no ha sido creado de la "Nada". El nos indica, que la "Tierra no era mas que una potencia contingente de ser", es evidente que no se refiere a la Tierra que hoy conocemos, sino que está aludiendo a la Tierra que formaban los Zodiacales, y en la cual Elohim pudo derramar su simiente creadora. Por lo tanto, el universo tuvo su origen en esa Tierra Macrocósmica.
La primera acción que se extrae del Primer Día de Manifestación, fue la creación de la "elementización inteligible", esto es, la Luz. Estamos ante el Elemento que aportaría la comprensión del Caos Primordial, la energía que debería dar sentido a la Obra Divina.
Siguiendo la redacción del Texto, leemos: "la oscuridad envolvía el Abismo".
¿Qué debemos entender por Abismo y por Oscuridad?. La palabra Abismo significa "el estado incomprensible de una cosa cuando aún no existe, pero que sin embargo se encuentra en potencia de existir". En cuanto al término Oscuridad, su significado nos indica: "un combate, una oposición violenta entre principios contrarios, del frío y del calor". Esta oposición la encontramos oculta en el significado de las dos raíces que forman la palabra. Una nos sugiere la idea de ardor interno que se distiende, y la otra, la contracción y estrechamiento que centraliza.
Estaremos en lo cierto, si pensamos que el sentido profundo del término Oscuridad, o es ni mucho menos el que normalmente conocemos, sino que se está refiriendo a este estado de vibración característico que se produce en circunstancias de confusión y lucha de elementos contrarios. Esta era la situación de los Elementos Zodiacales. Por lo tanto con la creación de la Luz, la Oscuridad quedaría disipada.
Otro de los datos significativos que nos revela Fabre d´olivet con su interpretación, queda recogido en la siguiente frase: "En el Abismo, Dios ejercía su acción generadora por encima de las Aguas".
¿A qué Aguas se refiere el autor, si hemos dicho anteriormente que la Tierra aún no existía, que era una contingencia de ser?.
El autor se refiere a las Aguas Zodiacales, y con ellos, nos está dando una importante clave hermética, ya que está estableciendo el Elemento Fuego por encima del Elemento Agua. Esas Aguas son las constituidas por los signos Cáncer, Escorpio y Piscis, mientras que los signos de Fuego, en los que Elohim se situó para realizar su Obra, son Aries, Leo y Sagitario.
Podemos concluir por lo tanto, que los signos de Fuego son portadores de designio divino en estado potencial, es decir, de ellos, el hombre recibe la voluntad divina, su inspiración, su verdad, su propósito creador.
El término Luz y Fuego se escriben de la misma manera: AUR (Aleph-Vav-Reish), por lo que no nos queda menor duda de cuál es el trabajo propio de los signos del elemento Fuego: "hacer inteligible el Designio Divino, la Obra Cósmica".
Continúa el texto divino diciéndonos que "considerando esa esencia luminosa como buena, Dios determinó una forma de separación entre luz y oscuridad". De este punto deducimos algo muy importante. A Dios debemos adjudicarle la creación de la Luz, pero no de la Oscuridad-Tinieblas, ya que este último estado ya existía en el Caos Primordial, en la confusión de energías de los Zodiacales.
A la "esencia luminosa" le dio el nombre de Día, término que significa "conglomerado de luz"; concentración del elemento inteligible". No en vano, los signos de Fuego, rigen sobre las seis primeras horas de luz solar, y debemos entender, que en esta regencia, la divinidad se hace más inteligible a la comprensión de la naturaleza humana, o lo que es lo mismo, estamos alimentándonos del elemento volitivo que nos conducirá a la comprensión de nuestro programa espiritual.
"Y dio a la oscuridad el nombre de noche", palabra que en el lenguaje hebreo está constituido por las letras, Lamed, Yod, Lamed, He. Nos dice Fabre d´Olivet que en ella debemos ver la manifestación de dos fuerzas que se oponen, pero que se ligan y se buscan, una atrayendo hacia el centro y la otra tendiendo alejarse de él. Imagen de lo contrario encadenado, formando un solo cuerpo.
Podemos finalizar este punto, añadiendo un factor trascendente que no aparece en la enseñanza transmitida por Moisés, pero que sí nos aporta los estudios revelados por los Hermanos Mayores a Max Heindel, fundador de la Escuela Rosacruz y uno de los últimos instructores y difusores sobre filosofía oculta de esta época. En sus trabajos sobre cosmogénesis, Max Heindel, nos indica que en el Primer Día de la Evolución, él lo llama Periodo de Saturno, Elohim diferenció de sí mismo la primera Oleada de vida que comenzaría su evolución. Esa Oleada, llamada Espíritus Virginales, es la que nosotros formamos, es decir, la humanidad.
Debemos conocer, que la aparición de una Oleada de Vida es la consecuencia natural de la creación de un Elemento. El hombre está en analogía con el Fuego, o lo que es lo mismo, si en el Fuego está la Morada de Dios, en el hombre está la Morada del Ego, el Yo Creador, o dicho de otro modo, somos Hijos de la Luz.
Expresándonos en términos cabalísticos, diremos que fue Kether quien llevó a cabo los trabajos del Primer Día de la Creación, por lo que los tres signos de Fuego, están bajo su regencia primordial.

jueves, 15 de febrero de 2018

Astrología Cabalística: Los Zodiacales o los 12 Signos del Zodiaco


INTRODUCCIÓN

Nuestro interés en este capítulo se centrará en conocer más de cerca las Energías con las que Dios construyó nuestro Sistema Solar. Estas energías que según la Tradición se conocen con el nombre de Zodiacales -las Esencias Divinas-, son los 12 signos del zodiaco que todo el mundo conoce e identifica por su fecha de nacimiento.
Trataremos de estudiarlos desde todos los aspectos posibles, aunque debemos ser conscientes que estamos tratando con fuerzas vivas que difícilmente se dejan encasillar en conceptos rígidos. Las energías de los Zodiacales son Arquetipos, palabra de origen griego que proviene del termino compuesto por dos sílabas, ARCHE, que significa substancia "prima", y TEKTON, cuyo significado es constructor. Por lo tanto, los 12 signos del zodiaco son energías en estado primordial con las que ha sido y será creada cualquier manifestación de fuerzas, ya sea en el plano espiritual o material.
Ante esta idea, no limitemos nuestra intuición con los conceptos ya recogidos por los muchos autores que han escrito sobre los signos astrológicos. Todos nosotros podemos conectarnos con el plano de los Arquetipos y captar nuevas apreciaciones que sin duda, irán dirigidas a favorecer el progreso y la evolución de nuestras conciencias.
No olvidemos nunca, que estudiando las 12 Esencias Zodiacales estaremos descubriéndonos en nuestra totalidad, ya que, como sabemos, el hombre -creado a imagen y semejanza de Dios-, es portador de las mismas leyes materiales y atributos con los que se construyó el universo.
Para facilitar la comprensión del estudiante hasta tal punto que conforme su comportamiento al del orden cósmico, estudiaremos a los Zodiacales -en primer lugar- siguiendo su ciclo de manifestación en el proceso creativo, y para ello, nos ayudaremos con el conocimiento que nos aporta el Génesis. Posteriormente los analizaremos en el sentido psicológico, formando parte de expresiones caracterológicas y temperamentales. Continuaremos el estudio de la aplicación de la Ley de Analogía y estableceremos lazos de relación entre los Arquetipos-Signos y las manifestaciones creadas por Ellos. Por último, trataremos de sintetizar el conocimiento de cada uno de los signos en palabras y conceptos que nos resulten de fácil comprensión.

miércoles, 14 de febrero de 2018

Astrología Cabalística: El Lenguaje Astrológico (III)

NOMENCLATURA Y SIMBOLO DE LOS ASPECTOS

Hemos visto anteriormente, al referirnos a los planetas, que su función es análoga a la que realizan los obreros. En este sentido decíamos, que son los agentes activos, gracias a los cuales, mezclamos las diferentes energías de los Zodiacales, y con ello, enriquecemos nuestra conciencia creadora.
Pues bien, si seguimos aplicando la ley de analogía, diremos que al igual que las personas se relacionan entre sí, estableciendo vínculos que pueden ser positivos, negativos o indiferentes, así mismo, la relación de los planetas, conocida en términos astrológicos como Aspectos o Senderos, pueden ser en virtud a la distancia en número de grados que los separe, positivos, negativos o indiferentes.
Igualmente. Del mismo modo como sucede en las relaciones humanas, en las que a veces somos agentes activos-causa, y en cambio en otras, somos agentes pasivos-efecto, según la situación y dirección de los planetas y sus aspectos, éstos pueden ser de Ida o de Retorno, queriendo con ello expresar, que nos comportamos como promotores o como receptores. Esta información es muy importante, pues nos permite conocer, cuándo somos agentes portadores de Karma o receptores de él.

NOMBRES DE LOS ASPECTOS
  • CONJUNCION: los planetas separados entre sí a una distancia de 0 grados.
  • SEMISEXTIL: los planetas separados entre sí a una distancia de 30 grados.
  • SEMICUADRATURA: separados por una distancia de 45 grados.
  • SEXTIL: separados por una distancia de 60 grados.
  • CUADRATURA: separados por una distancia de 90 grados.
  • CUADRITRIGONO: separados a una distancia de 105 grados (aspecto cabalístico).
  • TRIGONO: separados por una distancia de 120 grados.
  • SESQUICUADRATURA: separados por una distancia de 135 grados.
  • QUINCUNCIO: separados por una distancia de 150 grados.
  • OPOSICION: separados por una distancia de 180 grados.
  • PARALELOS: los planetas se encuentran con la misma declinación, bien Norte o Sur.
ORBES PLANETARIAS
Anteriormente, hemos descritos las distancias exactas en las que dos planetas o más forman un tipo de relación concreta, sin embargo, la experiencia nos enseña que esa relación no necesariamente debe hacerse notar en el mismo momentos en que los planetas forman el aspecto exacto -partil-, sino que se hace notar varios días-grados antes y después. Esta esfera de acción propia de las relaciones planetarias, se conoce como Orbe, y varía dependiendo de los propios planetas.
Resulta difícil ponerse de acuerdo a la hora de establecer los grados de orbes que se admiten para cada planeta, sin embargo, la experiencia y el sentido común nos está revelando cada vez con más acierto, que no debemos ser rigurosos a la hora de aplicar las orbes planetarias, ya que, en ocasiones se ha comprobado que el simple hecho de que dos planetas situados en signos de naturaleza contraria o bien afín, aún sin formar aspecto, han predispuesto a la persona para expresar lasa energías propias de los signos.
No obstante, y atendiendo a la necesidad de familiarizar al estudiante o al lector con todas las teorías explícitas en esta importante materia, recogemos la siguiente tabla donde se expresan las orbes planetarias.


PLANETASASPECTOS MAYORESASPECTOS MENORES
 Sol-Luna
10 grados
7 grados
Mercurio - Venus
7 grados
3 grados
Júpiter - Marte
Saturno - Urano
Neptuno - Plutón
6 grados
3 grados

Hemos clasificado los aspectos en Mayores, para referirnos a la Conjunción, el Sextil, la Cuadratura, el Trígono y la Oposición, y en Menores, para referirnos al Semisextil, Semicuadratura, la Sesquicuadratura y el Quincuncio.
Ya advertíamos que los aspectos o relación planetaria pueden ser positivos o negativos, por lo que la astrología convencional establece una clasificación de los aspectos en benéficos o maléficos.
El origen de los aspectos positivos se fundamenta en la correcta utilización de las energías cósmicas, tal y como las dispuso Elohim.
Como ya hemos estudiado, el Dios Creador, distribuyó las Energías Cósmicas de tal modo que fuese posible establecer un orden en Ellas. Utilizó, para llevar a cabo su plan, los tres atributos divinos, y de esa Trinidad, surgió la perfecta disposición de los Elementos. Si tomamos el Mandala del zodíaco constituido, vemos que los signos del mismo Elemento, están a una distancia unos de otros de 120 grados, esto es el Trígono.
Por tanto, todos los aspectos que surjan de la división de él, serán igualmente positivos. Así vemos, que el Sextil –60 grados-, el Semisextil –30 grados- y el Quincuncio –150 grados-, se consideran aspectos positivos.
En cambio, cuando tomamos como medida la distancia que separa a signos de una misma cualidad entre sí, es decir, a los Cardinales, Fijos y comunes, vemos que la distancia es de 90 grados. Una simple observación nos revela que se trata de unir signos de energías distintas y contrarias. La división a partir de la Cuadratura -90 grados-, nos indicarán, cuáles son los aspectos que debemos considerar como aspectos difíciles o negativos. Entre éstos nos encontramos con la Semicuadratura -45 grados-, la Sesquicuadratura -135 grados- y la Oposición –180 grados-.
Como ya advertíamos cuando hablábamos de los planetas, el significado de "negativo", no debe ser interpretado en su sentido literal. Estamos trabajando con energías divinas, y es de nuestra destreza en la utilización, del buen o mal uso que hagamos de ella, que hablaremos de buenos o malos aspectos. En definitiva, y es algo importante que no debemos olvidar, el saber que todas las fuerzas en el universo trabajan para el futuro desarrollo de la humanidad. Tan solo el estancamiento, la indiferencia, puede pararnos en ese Camino.
En nuestras manos está el tomar una senda u otra; la más tortuosa o la más fácil. Nosotros, y tan sólo nosotros, somos responsables de nuestros actos. Nosotros somos los sembradores e igualmente los cosechadores.
Para finalizar con esta introducción al tema de los aspectos, nos queda por establecer una última relación, la de los Senderos y el Árbol Cabalístico:
  • La Conjunción está en analogía con Kether.
  • El Semisextil con Hochmah/Urano.
  • La Semicuadratura con Binah/Saturno.
  • El Sextil con Hesed/Júpiter.
  • La Cuadratura con Gueburah/Marte.
  • El Cuadritrígono con Tiphereth/Sol.
  • El Trígono con Netzah/Venus.
  • La Sesquicuadratura con Hod/Mercurio.
  • El Quincuncio con Yesod/Luna.
  • La Oposición con Malkuth/Ascendente.

martes, 13 de febrero de 2018

Astrología Cabalística: El Lenguaje Astrológico (II)

NOMENCLATURA Y SIMBOLOS DE LOS PLANETAS

En siete Días Cósmicos o de Manifestación, programó Elohim su Obra. Su propósito es el común a todo lo creado, evolucionar. Entre su posición en la gran escalera de la evolución y el último peldaño, aún existen Seis Planos de Conciencia. La meta es fundirse con el ABSOLUTO. Su peldaño inmediatamente superior está habitado por los Zodiacales. Ante esa necesidad de progreso, Elohim hace uso de su poder creador, y de sí mismo, de ese inmenso océano de Luz, emergen numerosas chispas de Vida, conocidas como Espíritus Virginales.
La creación del hombre en estado germen tuvo lugar, pero su manifestación física, tal y como la conocemos hoy día, no se produjo hasta el Cuarto Día de la Creación, en el cual nos encontramos en la actualidad. Paralelamente a este proceso de condensación de lo que nació como un germen de luz hasta alcanzar el estado de cristalización actual, los diferentes planetas que forman nuestro Sistema Solar, también emergieron en el Principio como Chispas de Luz, llevándose a cabo su evolución en el Sol, vehículo físico de Dios.
Hubo un momento en el proceso de la evolución de la conciencia, dentro de ese Sol, en el que las Oleadas de Vida evolucionantes se estacaban, produciéndose un endurecimiento que hacía peligrar su progreso futuro. Así fue como se hizo necesario que cada planeta se fuese desprendiendo de ese Sol y situados a la distancia necesaria para que los seres que evolucionan en cada uno de ellos, puedan continuar su proceso.
Debemos conocer, que cada planeta cuenta con un Espíritu de alta evolución que dirige y guía a los seres que tiene a su custodia. Igualmente debemos saber, que el orden que presentan los planetas con respecto a la distancia que los separa del Sol, no es casual, ya que están dispuestos según el grado de cristalización adquirido dentro de la masa solar. Siguiendo esta idea, diremos que con excepción de Júpiter, donde se dieron condiciones especiales, los planetas más evolucionados y por tanto los seres evolucionando con ellos, son los que más cerca están del Sol, debido a que almacenan una mayor cantidad de calor, luz –conciencia-.
Cada planeta debemos entenderlo como la manifestación de un estado de conciencia. Ya hemos hablado de doce estados de energías/conciencia conocidas por Zodiacales. Ahora diremos, que los planetas son los embajadores ejecutivos de estos doce estados. Más adelante veremos, como sin la colaboración de los planetas, las energías de los signos no llegarían a nuestra conciencia. Podemos decir, aplicando la ley de analogía, que los signos son los materiales para la obra, y los planetas los obreros especializados que mezclándolos, construyen el edificio de la vida.
Ambos, signos y planetas, encuentran una clasificación dentro del gran esquema divino conocido como Árbol Cabalístico.
Los planetas, al igual como ocurre con los signos pueden ser clasificados en:
  • Planetas Positivos: los que en el Árbol Cabalístico se sitúan en la columna de la derecha (Neptuno, Urano, Júpiter y Venus).

  • Planetas negativos: los que en el Árbol Cabalístico se sitúan en la columna de la izquierda (Plutón, Saturno, Marte y Mercurio).
El Sol y la Luna se consideran positivos o negativos dependiendo de su relación con los demás planetas.
Esta clasificación de planetas "positivos" o "negativos", está basada en la observación de los efectos, sin embargo, si juzgamos a un planeta como maléfico, independientemente de su situación y relación en la Carta Astral, estaremos precipitándonos y pecando de ignorancia, ya que, como hemos dicho, cada planeta está habitado por una Jerarquía Espiritual, embajadores de la divinidad. Ellos son los encargados de enseñarnos a utilizar las diferentes herramientas con las que Dios construyó el Universo. Así debemos acercarnos a Ellos, con todo el respeto y amor del mundo, pues son nuestros mejores Maestros.
Una clasificación que bien nos puede ser útil para la aplicación de este estudio, es la que nos describe a los planetas como rápidos: Luna, Mercurio, Venus, y lentos: Marte, Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno y Plutón. En masculinos/Activos: Sol, Marte, Júpiter, Saturno, Neptuno y Plutón, o en Femeninos/Pasivos: Luna, Venus y Neptuno. Mercurio es neutro.

SIGNIFICADO DE LOS SIMBOLOS PLANETARIOS

Puede parecernos caprichoso el modo en como suelen presentarnos dibujado los planetas, sin embargo, nada más lejos de eso. Tres figuras aparecen representadas en cada símbolo:
  • El círculo, símbolo del espíritu-mente.
  • El semicírculo, símbolo del alma-imaginación, y
  • La cruz, símbolo de la materia.
Cuando combinamos estas tres figuras, aparecen los gráficos conocidos. En la medida en que se dispongan, se podrá determinar si la especialidad del planeta es espiritual, emocional o material.
El Sol es el planeta que simboliza el Principio de la Vida, lo Esencial, lo básico, el Espíritu, la Voluntad, el Poder Espiritual.
Cuando añadimos la cruz al círculo, aparecen dos planetas de cualidad contraria. Si la cruz está por encima del círculo, nos encontramos con Marte . En él, lo material prevalece sobre lo espiritual. Es el planeta de los deseos materiales, del egoísmo.
Si la cruz aparece por debajo del círculo, tenemos a Venus . En él vemos como lo espiritual domina a lo material, la sensibilidad, el arte como expresión del espíritu, se encarna en lo físico.
La Luna el planeta de la imaginación, está representado por el semicírculo, que como hemos dicho, se refiere al alma.
Cuando el semicírculo está por encima de la cruz, queda representado el planeta Júpiter , el cual expresa que los valores anímicos, prevalecen sobre los materiales. Es el poder ejecutivo, en el sentido de que los principios acumulados en el alma, se proyectan sobre los asuntos físicos.
Si la cruz queda por encima del semicírculo, es Saturno quien encarna esta figura. En esta ocasión, los asuntos materiales tienen prioridad a los anímicos: materialismo.
Igualmente, encontramos planetas que combinan los tres elementos. Mercurio es uno de estos planetas. En él, el semicírculo prevalece sobre el círculo, y ambos a su vez sobre la cruz queriéndonos indicar con ello, que la imaginación, lo perceptivo y emocional, lo espiritual, están por encima de lo material.
En cuanto al resto de los planetas, sus gráficos no representan la simbología transcendente. Estos planetas, llamados igualmente transpersonales, están representando los valores superiores del ser humano. En ellos, el círculo debería quedar por encima del semicírculo, y ambos por encima de la cruz. Sin embargo, se han adoptado una simbología que carece de significado oculto.

lunes, 12 de febrero de 2018

Astrología Cabalística: "El Lenguaje Astrológico" (I)

La astrología desde el punto de vista espiritual va más allá de ser una ciencia común, fundamentada en cálculos matemáticos. Cada símbolo, cada elemento, cada relación, cada fórmula, cada ley, debemos entenderla como trazos de un alfabeto, con el que Dios, el Supremo Creador, se comunica con su propia creación, el Hombre.

Así pues, debemos acercarnos al estudio de la astrología con el respeto que merece la relación sagrada del hombre con Dios. Si aprendemos a identificar cada uno de esos gráficos simbólicos que se recogen en los Mándalas astrológicos y profundizamos en su interpretación, conoceremos, sin duda, la respuesta que nos plantea la vida, conoceremos, en definitiva, la ruta que hemos de recorrer en virtud del camino ya recorrido.
Como ocurre con el estudio de todo lenguaje, lo primordial, lo básico e imprescindible para lograr más tarde poder componer y leer cualquier escritura, es aprender el alfabeto, y este capítulo está dedicado a este propósito.
En el principio de los tiempos, cuando Elohim, el Ser Supremo, se propuso llevar a cabo su Obra Creadora dando lugar a un Sistema Solar que sirviera de marco evolutivo a las diferentes Oleadas de Vida que lanzaría al mundo, recibió la ayuda de Grandes Jerarquías de Luz cuyo estado evolutivo era un peldaño más elevado que el Suyo. Siguiendo una Ley Cósmica por la cual, lo superior ha de servir siempre a lo inferior, estas Grandes Jerarquías, conocidas en términos esotéricos como Zodiacales, tuvieron que reducir, atenuar, el tono de su Luz, al tiempo que Elohim, hizo un trabajo de adaptación para poder construir con las elevadas vibraciones de la Energía. De esta unión, surgiría el universo que hoy conocemos.
En aquellos albores, todo era energía en estado de Caos, por lo que Elohim desplegó un Plan Organizador y estableció un orden. Siete Días Cósmicos de Manifestación fueron proyectados y la energía fue desplegada según sus características primordiales. De este modo aparecieron Cuatro Elementos Básicos. La Divinidad, representante de la Unidad, se expresó, no obstante, en su manifestación Trina. Tres principios creadores se activaron, adoptando cada uno de ellos una función en particular. Estos Principios se conocen en términos cabalísticos como Kether, el Yod Primordial, para definir el impulso motor de la Voluntad; Hochmah, el He Primordial, para determinar el impulso interiorizador del Amor, y por último, Binah, el Vav Primordial, para expresar el Principio exteriorizador, estructurador de la ley. Cada Elemento adoptaría esta disposición, de modo que aparecieron tres estados diferentes de expresión para cada Elemento –cardinal, fijo y común-.
Así fue como Elohim contó para llevar a cabo su Magna Obra con Doce Esencias Zodiacales. En cada una de estas, están trabajando distintas Jerarquía Espirituales. Estas Entidades han colaborado directamente con el Dios de nuestro Sistema Solar, y podemos considerarlas Guías de las diferentes Oleadas de Vida –humana, animal, vegetal y mineral- que se encuentran evolucionando en la actualidad.
En un momento determinado de dicha evolución, el hombre, que estaba estrechamente vinculado con la divinidad y con dichas Jerarquías, necesitaba alcanzar su propia conciencia individual. Así fue, como se fueron perdiendo los lazos de comunicación directa, y aparecieron otros trazos en la relación. El hombre investiga por sí mismo los fenómenos que se producen en la naturaleza y los relaciona con las Fuerzas Cósmicas que percibe en el exterior. Es el comienzo de la astrología científica. El tránsito del astro rey, el Sol, en una determinada época en el tiempo, les lleva a expresar un tipo de energía particular que comparan con la del carnero bravío. El cielo, las fuerzas cósmicas, son percibidas por el hombre interiormente. Este es el verdadero significado de la astrología. Dios está latente en cada hombre, y es misión de éste, conocerse a sí mismo y conocer a la divinidad.
Sin embargo, no todos los hombres se alejaron tanto de la divinidad olvidándose así de su estirpe espiritual. Aquellos que permanecieron fieles a los Principios Divinos, que no se desviaron de la "Senda de la Iniciación" cultivaron el saber divino y lo custodiaron celosamente en los Templos de Misterios, a los cuales, tan sólo accedían, aquellos aspirantes sinceros que eran capaces de superar las duras pruebas y tribulaciones a las que se les sometía. En estos Templos Sagrados, el hombre se encontraba en comunión con Dios, y trabajaban arduamente para ser colaboradores conscientes en la Obra de la Existencia.
Así, el conocimiento verdadero ha viajado herméticamente en el tiempo. Su contenido, ha sido un alimento selecto y exclusivo para los elegidos. En el Principio fue transmitido a través del Verbo, ese instrumento superior utilizado por los seres con capacidad creadora para comunicar al mundo las verdades transcendentes, y finalmente, el conocimiento de la Ley fue tomando cuerpo para formar parte de una tradición escrita, que erróneamente algunos investigadores pretenden endosar a un autor u otros, sin ver más allá de los ropajes materiales, que ese conocimiento está inscrito en todos y cada uno de los hombres.
Habíamos dejado al hombre escrutando el cielo, el firmamento, y registrando el fruto de sus observaciones en planillas de arcillas, pues su propósito era comprender el significado de esos mensajes que la Divinidad ponía a su alcance cuando la naturaleza le daba frutos o llegaban las lluvias para fecundar la tierra y aumentar el caudal de los grandes ríos.
¿Por qué estos acontecimientos coincidían con ciertos eventos cósmicos?. ¿Por qué esa necesidad de apareamientos en los animales cuando llegaban los primeros brotes de las hojas en los árboles desnudos?.
Esa inquietud, le llevó a buscar respuestas, mientras que aún recordaba, ya casi sin nitidez, lo que los Grandes Guías le enseñaban.
Parte de esas Enseñanzas se recogen en las costumbres de los pueblos primitivos por festejar en ciertas épocas del año, el culto a los Dioses, sacrificando animales u ofrendándoles con frutos de la naturaleza. No es casual que estas celebraciones coincidiesen con los cuatro eventos cósmicos conocidos en términos astronómicos con el nombre de Equinoccios y Solsticios. Para el hombre primitivo, estos fenómenos que se producían en los cielos, le invitaba a realizar importantes trabajos ritualísticos en los que cada acto, cada movimiento, le conectaba con los Guías Espirituales.
Todo ese conjunto de enseñanzas, fue recogido en símbolos iniciáticos, y como resultado de ello, aún hoy día, el astrólogo los utiliza para sintetizar el lenguaje de los diferentes elementos que participan en la astrología. Estos son los Signos, los Planetas y Aspectos.

NOMENCLATURA Y SIMBOLOS DE LOS SIGNOS

El hombre primitivo advirtió que las influencias que ejercía la naturaleza cósmica sobre la naturaleza humana, debido al tránsito del Sol por la posición de ciertas estrellas fijas, estaba en analogía con las características que se expresaban en ciertos animales. Así fue como el astrólogo primitivo recibió por inspiración, la estrecha relación existente entre las Fuerzas Cósmicas y la naturaleza manifestada –hombre o animal-.
De los 12 Signos, 8 están representados por animales (Aries, Tauro, Cáncer, Leo, Escorpio, Sagitario, Capricornio y Piscis), 3 por forma humana (Géminis, Virgo y Acuario), y 1 por forma inanimada (Libra).
En el Zodiaco constituido, los signos siguen el siguiente orden: Aries (^), Tauro (_), Géminis (`), Cáncer (a), Leo (b), Virgo (c), Libra (d), Escorpio (e), Sagitario (f), Capricornio (g), Acuario (h) y Piscis (i).
En cambio, en el Zodíaco Constituyente, el orden sigue el patrón adoptado en el proceso de la creación, es decir, primero apareció el Fuego - Aries (^), Leo (b) y Sagitario (f), posteriormente lo hizo el Agua - Cáncer (a), Escorpio (e), y Piscis (i), a continuación el Aire - Libra (d), Acuario (h) y Géminis (`), y por último, los signos de Tierra -Capricornio (g), Tauro (_) y Virgo (c).
Hemos advertido al hablar del trabajo creativo de Elohim, que para poder realizar u Obra, tuvo que ordenar el Caos de energías con el que se manifestaban los Zodiacales. Este ordenamiento, se recoge en el Mándala conocido por Zodiaco Constituido. En él vemos como los signos se dividen en grupos conocidos comúnmente en el argot astrológico como Triplicidades y Cuadriplicidades.
La clasificación por Triplicidades agrupa a los signos según su Elemento. Tenemos pues a los signos de Fuego: Aries (^), Leo (b) y Sagitario (f); de Agua: Cáncer (a), Escorpio (e), y Piscis (i), de Aire: Libra (d), Acuario (h) y Géminis (`), y de Tierra: Capricornio (g), Tauro (_) y Virgo (c).
Estas fueron las Energías con las que Elohim edificó su Universo, y dado que el hombre –su obra- ha sido creado a su imagen y semejanza, podemos determinar, que es en sí mismo, portador de esos Elementos, y con ellos, ha de construir su propia obra creadora.
Recordemos que decíamos, que Elohim, cuyo significado es El-los dioses, expresaba su poder creador en su aspecto Trino. De esta disposición extraemos la división de los signos en Cuadriplicidades. Así veremos, que lo que conocemos como el Principio Kether-Yod, para expresar el impulso de la voluntad Primigenia, se recoge en los signos Cardinales: Aries (^), Cáncer (a), Libra (d) y Capricornio (g). Lo que conocemos como el Principio Hochmah-He para expresar el impulso interiorizador –Amor Primordial-, se recoge en los signos Fijos: Leo (b), Escorpio (e), Acuario (h) y Tauro (_), y por último, lo que conocemos como Principio Binah-Vav, para exprear el impulso exteriorizador –cristalizador, Ley-, se recoge en los signos Comunes: Sagitario (f), Piscis (i), Géminis (`) y Virgo (c).