sábado, 4 de abril de 2020

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 95

LECCIÓN 95

Soy un solo Ser, unido a mi Creador.


1. La idea de hoy te describe exactamente tal como Dios te creó. 2Eres uno solo contigo mismo y uno solo con Él. 3Tuya es la uni­dad de toda la creación. 4Tu perfecta unidad hace que cualquier cambio en ti sea imposible. 5No aceptas esto, ni te das cuenta de que no puede sino ser verdad, debido únicamente a que crees que ya has efectuado un cambio en ti.

2. Crees ser una ridícula parodia de la creación de Dios: débil, perverso, lleno de fealdad y de pecado, abatido por la miseria y agobiado por el dolor. 2Tal es la versión que tienes de ti mismo: un ser dividido en muchas partes conflictivas y separadas de Dios que a duras penas se mantienen unidas por su errático y capri­choso hacedor, a quien rezas. 3Él no oye tus rezos, pues es sordo. 4No ve tu unidad, pues es ciego. 5No entiende que tú eres el Hijo de Dios, pues es insensato y no comprende nada.

3. Hoy trataremos de ser conscientes únicamente de lo que puede oír y ver, y tiene perfecto sentido. 2Una vez más, la meta de nues­tros ejercicios será llegar hasta tu único Ser, el Cual está unido a Su Creador. 3Lleno de paciencia y esperanza, hoy volveremos a tratar de llegar hasta Él.

4. Dedicar los primeros cinco minutos de cada hora de vigilia a practicar la idea del día te ofrece ciertas ventajas en la etapa de aprendizaje en la que te encuentras ahora. 2Es muy difícil a estas alturas evitar que la mente divague si se la somete a largos perío­dos de práctica. 3Seguramente ya te habrás percatado de esto. 4Has visto cuán grande es tu falta de disciplina mental y la nece­sidad que tienes de entrenar a tu mente. 5Es necesario que reco­nozcas esto, pues ciertamente es un obstáculo para tu progreso.

5. Las sesiones de práctica más cortas y más frecuentes te ofrecen otras ventajas en este momento. 2Además de haber reconocido cuán difícil te resulta mantener tu atención fija por largos interva­los, tienes también que haber notado que, a no ser que se te recuerde frecuentemente tu propósito, tiendes a olvidarte de él por largos períodos de tiempo. 3A menudo te olvidas de llevar a cabo las aplicaciones cortas de la idea del día, y aún no has for­mado el hábito de utilizar la idea como respuesta automática a cualquier tentación.

6. Es necesario, pues, que, a estas alturas, dispongas de cierta estructura en la que se incluyen recordatorios frecuentes de tu objetivo e intentos regulares de alcanzarlo. 2La regularidad en cuanto al horario, no es el requisito ideal para la forma más bene­ficiosa de practicar la salvación. 3Es algo ventajoso, no obstante, para aquellos cuya motivación es inconsistente y cuyas defensas contra el aprendizaje son todavía muy fuertes.

7. Continuaremos, por lo tanto, con nuestras sesiones de práctica de cinco minutos cada hora por algún tiempo, y se te exhorta a que omitas las menos posibles. 2Utilizar los primeros cinco minu­tos de cada hora te resultará especialmente útil, ya que ello impone una estructura más firme. 3No obstante, no utilices tus desviaciones de este horario como una excusa para no volver a adherirte a él tan pronto como puedas. 4Puede que te sientas ten­tado de considerar el día como perdido simplemente porque dejaste de hacer lo que se requería de ti. 5Esto, no obstante, se debe reconocer sencillamente como lo que es: una renuencia por tu parte a permitir que el error sea corregido y una falta de buena voluntad para tratar de nuevo.

8. Tus errores no pueden hacer que el Espíritu Santo se demore en impartir Sus enseñanzas. 2Sólo tu renuencia a desprenderte de ellos puede hacerlo. 3Resolvamos, por consiguiente, especial­mente durante los próximos siete u ocho días, estar dispuestos a perdonarnos a nosotros mismos nuestra falta de diligencia y el no seguir al pie de la letra las instrucciones que se nos dan para prac­ticar la idea del día. 4Esta tolerancia con la debilidad nos permitirá pasarla por alto, en lugar de otorgarle el poder de demorar nues­tro aprendizaje. 5Si le otorgarnos ese poder, creeremos que es for­taleza, y estaremos confundiendo la fortaleza con la debilidad.

9. Cuando no cumples con los requisitos de este curso, estás sim­plemente cometiendo un error. 2Y lo único que ello requiere es corrección. 3Permitir que el error siga repitiéndose es cometer errores adicionales, que se basan en el primero y que lo refuer­zan. 4Éste es el proceso que debes dejar a un lado, pues no es sino otra manera de defender las ilusiones contra la verdad.

10. Deja atrás todos estos errores reconociéndolos simplemente como lo que son: 2intentos de mantener alejado de tu conciencia el hecho de que eres un solo Ser, unido a tu Creador, uno con cada aspecto de la creación y dotado de una paz y un poder infinitos. 3Esto es la verdad y nada más lo es. 4Hoy volveremos a afirmar esta verdad y a tratar de llegar a aquel lugar en ti donde no existe la menor duda de que sólo eso es verdad.

11. Comienza las sesiones de práctica de hoy con la siguiente garantía y ofrécesela a tu mente con toda la certeza de que pue­das hacer acopio:

2Soy un solo Ser, unido a mi Creador, uno con cada aspecto de la creación, dotado de una paz y un poder infinitos.

3Luego cierra los ojos y repítela otra vez para tus adentros, lenta­mente y a conciencia, tratando de dejar que el significado de las palabras penetre en tu mente y reemplace todas tus ideas falsas:

4Soy un solo Ser.

5Repite esto varias veces y luego trata de experimentar lo que las palabras quieren decir.

12. Eres un solo Ser, unificado y a salvo en la luz, la dicha y la paz. 2Eres el Hijo de Dios, un solo Ser, con un solo Creador y un solo objetivo: brindar a todas las mentes la conciencia de esta unidad, de manera que la verdadera creación pueda extender la Totali­dad y Unidad de Dios. 3Eres un solo Ser, completo, sano y pleno, con el poder de levantar el velo de tinieblas que se abate sobre el mundo y dejar que la luz que mora en ti resplandezca a fin de enseñarle a éste la verdad de lo que eres.

13. Eres un solo Ser, en perfecta armonía con todo lo que existe y con todo lo que jamás existirá. 2Eres un solo Ser, el santo Hijo de Dios, unido a tus hermanos en ese Ser y unido a tu Padre en Su Voluntad. 3Siente a este único Ser en ti, y deja que Su resplandor disipe todas tus ilusiones y dudas. 4Éste es tu Ser, el Hijo de Dios Mismo, impecable como Su Creador, Cuya fortaleza mora en ti y Cuyo Amor es eternamente tuyo. 5Eres un solo Ser, y se te ha concedido poder sentir este Ser dentro de ti y expulsar todas tus ilusiones fuera de la única Mente que es ese Ser, la santa verdad en ti.

14. No te olvides hoy. 2Necesitamos tu ayuda, el pequeño papel que te corresponde desempeñar para brindar felicidad a todo el mundo. 3Y el Cielo te contempla sabiendo que hoy vas a inten­tarlo. 4Comparte, por lo tanto, su certeza con él, pues es tuya. 5Mantente alerta. 6No te olvides hoy. 7Recuerda tu objetivo a lo largo del día. 8Repite la idea de hoy tan a menudo como puedas, comprendiendo que cada vez que lo haces, alguien oye la voz de la esperanza, el alborear de la verdad en su mente y el sereno batir de las alas de la paz.

15. Tu propio reconocimiento de que eres un solo Ser, unido a tu Padre, es un llamamiento a todo el mundo para que se una a ti. 2Asegúrate de extender la promesa de la idea de hoy a todo aquel con quien te encuentres en este día diciéndole:

3Tú y yo somos un solo Ser, unidos con nuestro Creador en este Ser.
4Te honro por razón de lo que soy, y de lo que es Aquel que nos ama a ambos cual uno solo.

¿Qué me enseña esta lección?

Aprendiendo la enseñanza de esta Lección e integrándola en nuestra conciencia, tendríamos acceso directo a la Consciencia de lo que realmente somos. Experimentaríamos la vivencia más cercana a lo que muchas corrientes filosóficas han llamando "despertar". Este término es acertado, tanto en cuanto, el estado de conciencia con el que nos encontramos identificados, el llamado mundo de la percepción, el mundo del ego, es el mundo de la ilusión, del sueño, de lo irreal.

El Curso nos dice, podemos recordarlo aquí, que la conciencia ha sido correc­tamente identificada como perteneciente al ámbito del ego. El ego es un intento erróneo de la mente de percibirnos tal como deseamos ser, en vez de como realmente somos. Sin embargo, sólo podemos conocemos a nosotros mismo como realmente somos, ya que de eso es de lo único que podemos estar seguros.

Nada puede llegar al espíritu desde el ego, ni nada puede llegar al ego desde el espíritu. El espíritu no puede ni reforzar al ego, ni aminorar el conflicto interno de éste. El ego en sí es una contradicción. 

Nuestro falso ser y el Ser de Dios están en oposición. Y lo están con respecto a sus orígenes, rumbos y desenlaces. Son fundamentalmente irreconciliables porque el espíritu no puede percibir y el ego no puede gozar de conocimiento. No están, por lo tanto, en comunicación, ni jamás lo podrán estar. 

El ego, sin embargo, puede aprender, aún cuando su hacedor esté desencaminado.

El espíritu no tiene necesidad de que se le enseñe nada, pero el ego sí. El proceso de aprender se percibe, en última instancia, como algo aterrador porque conduce, no a la destrucción del ego, sino al abandono de éste a la luz del espíritu.

El Estado de consciencia del Ser, nos permite evidenciar nuestra verdadera identidad. Su rostro es el de la Unidad y su Manifestación el Amor. Cada una de sus creaciones lleva el sello inconfundible de su Creador, pues está basado en la Ley del Amor y no en la del miedo.

La expresión de la Unidad, actúa como un imán que atrae a todos sus iguales. La coherencia es la condición natural del Amor. Cuando actuamos en coherencia, nuestros pensamientos, sentimientos y acciones vibran al unísono: todos los componentes de la orquesta elevan sus notas en un mismo compás. Esta experiencia da lugar a la armonía y a la paz.

Hoy, Padre he proclamado Tu Santo Nombre y mi mente ha sentido la fortaleza de la Unidad. 

He tenido que entregar en manos del Espíritu Santo, todos los asuntos terrenales que se ciernen sobre mi mente con el manto del temor y del conflicto, quebrantando la visión de la Paz. Cuando así lo he hecho, esa nube densa y aterradora se ha disipado dejando penetrar la luz. Ha sido entonces cuando he podido sentir el inmenso poder de la Unidad.

Soy un solo Ser.

Ejemplo-Guía: ¿Qué podemos hacer para favorecer que la paz impere en el mundo?

Muchos de nosotros, insatisfechos con la visión del mundo que percibimos, nos planteamos tomar iniciativas para hacer que el mundo cambie. ¿Os resuena?

Podemos incluso defender nuestra propuesta, atacando lo que podemos llegar a interpretar como de "pasividad" en aquellas actitudes que postulan por el "hacer, no-haciendo". Su planteamiento, nos lleva a la confusión al no entender cómo podemos quedarnos de brazos cruzados ante la cruda realidad.

Tal vez sea necesario explicar, aunque sea brevemente, que las iniciativas que apuestan por el "hacer, no-haciendo", no deben interpretarse como una inhibición ante los hechos que se vivencian, todo lo contrario, es una confirmación coherente con la creencia que les lleva a vivir la vida con plena consciencia de  que todo tiene un sentido profundo, de que todo responde a un porqué y a un para qué, en el contexto evolutivo individual y conciencial.

Nadie puede dar lo que no tiene, y el mundo nos refleja, fielmente, aquello que le estamos ofreciendo. El mejor modo de comprobar esta afirmación es practicarlo.
Por ejemplo, deseas paz, pues haz que todos tus pensamientos, sentimientos y acciones sean portadoras de paz. ¿Qué experiencias crees que vivirás? Sencillamente, la paz. Recibes lo que has dado.

Esto qué quiere decir. Profundicemos en nuestro interior, donde únicamente podremos encontrar la verdad, y descubramos de qué estamos hecho: ¿de amor? ¿de odio? ¿de paz? ¿de miedos? Es la única manera de tomar consciencia de que somos los inventores de todo cuando nos rodea.

Imagina por un momento, que todo cuanto nos ocurre, individual y colectivamente, responde a nuestro mundo interno. El mundo es como una gran pantalla, donde cada uno de nosotros proyectamos nuestros guiones internos. La intención de que el mundo nos refleje lo que proyectamos, es una gran oportunidad de auto-aprendizaje. Podemos reforzar lo que nos satisface y rectificar lo que no lo haga. Pero, lo más importante de todo este proceso, es que nos demos cuenta de los lazos de unión existente entre lo de fuera y lo de dentro, es decir, entre la energía y su fuente, entre la causa y el efecto.

Si estamos identificados con el ego, o lo que es lo mismo, con la separación, es lógico que nos encontremos con un mundo caótico.
Pero, si despertamos de esa ilusión y tomamos consciencia de que somos Uno con todo lo Creado, ya no tiene sentido el preguntarnos qué hacer para que la paz forme parte del mundo, pues ese mundo acogerá fielmente el nuevo código de comportamiento.

Reflexión: ¿Qué te hace sentir la afirmación "eres uno con todo lo creado"?

viernes, 3 de abril de 2020

Cuento para Aries: "El Duelo de los Secretos - 1ª Parte"


Acababa de cantar el gallo repetidas veces, anunciando como cada día un nuevo amanecer ...

Pero aquella mañana, no era una mañana de tantas. En esta ocasión el canto del gallo anunciaba con nostalgia la despedida de la invernal estación del Norte, que durante tres largos meses había acompañado a todos los pueblos que habitaban y formaban el reino de Cardin.

Una tras otra, todas las comarcas que constituían las tierras del reino, fueron  proclamando con júbilo la llegada de la nueva estación.
Del Este, acababa de penetrar con suave fragancia los cálidos aromas del Sol primaveral, que con sus humildes rayos, cubrían de luz y vida todo cuanto a su alcance existía.
Como era costumbre en la comarca, todos los años, la tradición permitía y aconsejaba llevar a cabo una fiesta con motivo de recibir con alborozo la llegada providencial del Dios Sol, y para darle muestras de agradecimiento, celebraban un encuentro amistoso, todos los habitantes de las distintas comarcas que formaban el reino.

Estas fiestas eran muy esperadas y solicitadas por todos los habitantes de Cardin, ya que podían participar en un misterioso juego: ¡El Duelo de los Secretos!
El Duelo de los Secretos, era un juego antiquísimo, que se había transmitido de generación en generación y el cual consistía en un encuentro a puerta cerrada de un representante de cada comarca, los cuales debían exponer, secretamente, al Supremo Juez  del reino, cuál era el nuevo “Ideal Renovador” propuesto por su pueblo ...

El Juez debía escuchar atentamente el original proyecto y debía someterlo al Juicio de las Tablas.
Durante 3 días, las Tablas Sagradas quedarían en manos del Juez, quien sabiamente dictaminaría cuál seria el nuevo Ideal por el que todo el reino de Cardin debería trabajar.

No tardó en llegar el día tan esperado. El Duelo de los Secretos había  ganado los corazones y simpatías de todos.
De las tierras de Hecan, cruzando el rio Vaves, subían sus habitantes con entusiasmo hasta las moradas del Sagrado Templo, donde tendría lugar  el acontecimiento.
Los hombres, mujeres y niños de Hacán transportaban lentamente los alimentos y el agua que iban a ofrecer para cubrir las necesidades de la fiesta.
De las tierras de Telib se veían llegar,  unos tras otros, multitud de carretones.
En ellos se transportaban todo lo necesario para hacer llegar a los demás el apreciado sonido de la música y las virtudes del valioso arte.

Telib era una tierra de artistas y su misión era cubrir con melodiosas canciones y armoniosas pinceladas, los corazones de cuantos acudían a la fiesta.

De la tierra de Memcap Ilegaron los organizadores del festejo.
Entre sus habitantes levantaron, en un abrir y cerrar de ojos, todo un monumentoso paraíso que cercaba los alrededores del Sagrado Templo, situado en las elevadas tierras de Alpharies.

Los alimentos estaban servidos y las citaras extasiaban con sus delicadas notas los corazones de cuantos allí se encontraban.
La danza de las jóvenes y la armonía de sus cantos habían creado una atmosfera de cálida paz…, todos gozaban de expresiva felicidad, y con ese sentimiento se contagiaban unos a otros, sin desear nada más.

Mientras que esto ocurría, en el interior del Templo Sagrado todo era misterioso silencio. Tan sólo el movimiento inquieto de las sombras de cinco siluetas, permitía comprender que se estaba viviendo unos minutos de intensa emoción.

El Duelo de los Secretos llegaba a su punto más importante y excitante. Era la hora de la proclamación y los rostros de aquellos cuatro elegidos no podían evitar el mostrar su vital esperanza.

Fue entonces cuando el Supremo Juez, levantando su cetro, exclamó:
  • Hermanos elegidos de las tierras de Alpharies, de Hecán, de Telib y de Memcap. Una vez más las Sagradas Tablas han sido echadas. Tres han sido los días que han guardado silencio, pero hoy, el silencio ha enmudecido y su voz ha penetrado en mi pecho, y ahora es mi obligación romper su hermético velo. Sabed Hermanos que mi corazón se ha turbado en este silencio, pero sabed también que no puedo oponerme a las decisiones del Tiempo.
El Supremo Juez parecía profundamente preocupado, pero ello no le impidió continuar con su mensaje.
  • Hermano de Memcap, vuestra es la gloria en este momento. Yo os proclamo vencedor del Duelo de los Secretos.
Las últimas palabras del Sagrado Juez, apenas si fueron un leve aliento y mientras que el elegido de Memcap corría presuroso a celebrar su victoria con su pueblo, los demás quedaron sorprendido por la actitud del Sabio Maestro.
  • ¿Qué ocurre Sagrado Juez?, ¿qué mal presagia vuestro corazón que tanto entristece este momento?
Levantando su rostro el Sabio Maestro se dispuso a contar el nuevo proyecto en el que debía trabajar todo el reino.

·        Los habitantes de Memcap han sido victimas del poder de un encantamiento, y están prisioneros bajo el poder hipnótico del Mago Novú.

A través de los años, Novú, siempre ha perseguido su gloria personal, pero hasta hoy, nunca se había atrevido a enfrentarse a los Poderes Sagrados del Templo.

Ha conseguido valerse de un embrujamiento, para poseer los corazones de los habitantes de Memcap, y con todo ese poder en sus manos, ha logrado alterar y violar la Sabiduría del Tiempo.

Valiéndose de un ardid, ha prometido a sus víctimas el reino permanente del Sol, y para ello, pretende alcanzar la cima de la Montaña Ayna, allí donde ningún humano ha puesto su aliento y donde celosamente se guarda el poderoso Manuscrito de los 7 Logos del Universo.


Mientras iba contando el proyecto del mago Novú, el Supremo Juez sentía cómo en su corazón se abría una profunda herida y su dolor se hacía cada vez más intenso, alcanzando su punto álgido cuando observó los rostros sonrientes de aquellos tres hombres, que le miraban con burla irónica.

Comprendió, que la idea de retener al Sol para siempre significaba una seductora tentación para todos los habitantes del reino de Cardin.

Pensaban, que ya no se tendrían que resguardar de la llegada de los fríos vientos del Norte, ni ampararse de las nieves del invierno.

Ya nunca más pasarían hambre, enfermedades, ni trivialidades. Vivirían en un paraíso primaveral.

El Maestro reflexionaba sobre el modo de hacerles ver, que iban a violar la Montaña Sagrada de Ayna. Aquel que intentara elevarse hasta su cima sería sin duda castigado.

Intentó hablar con los más sabios de cada comarca, pero fue inútil; también estos, se encontraban entusiasmados con la idea de vivir eternamente en la primavera, pues veían que, ya a su avanzada edad, no tendrían que pasar más inviernos.

Cuando creía que había agotado todas sus esperanzas, el Sabio Maestro se quedó pensativo por breves segundos. Acababa de tener un fugaz presentimiento, y por la expresión de su rostro se diría que era la solución que esperaba encontrar.

Se preguntaba si tendría éxito su estrategia, pero no tenía tiempo para ponerla en práctica; debía decidirse por hacer uso de todo su Poder Sagrado o abandonar el reino a los ideales de un arrogante y malévolo Mago.

No tenía más remedio que intentarlo, y así lo comprendió, cuando, a la mañana siguiente, nada más cantar el gallo, se dispuso a realizar un largo viaje del que no estaba seguro si conseguiría volver a tiempo para encontrar la solución que salvaría a los habitantes del reino de Cardin.

Había madrugado mucho en aquel día, pues pretendía llevar a cabo, en el mayor de los secretos, un ritual sagrado.

Valiéndose de los poderes mágicos, el Supremo Juez decidió invocar la ayuda de los Espíritu de la Naturaleza, y para ello subió al Templo Sagrado de Alpharies, donde los primeros rayos del Sol acababan de penetrar en el más profundo de los silencios.

Como emanado de la nada, y tan veloz como el viento, fueron apareciendo pequeñas luces que revoleteaban inquietas y  juguetonas alrededor del buen Maestro.

Se trataba de los Gnomos, de la Ondinas, las Salamandras y de los Elfos, que acudían amistosamente a la llamada del Juez Supremo.

Fue el espíritu que trabaja con la tierra quien se dirigió sonriente a su conocido amigo.
  • ¿Qué se os ofrece, Supremo Juez del más Sagrado de los Templos?  -de este modo le saludó el Gnomo-
  • Agradezco vuestra muestra de amistad y fidelidad, queridos Hermanos. Si he solicitado vuestra presencia es, porque vosotros sois la única ayuda con la que cuento. Los habitantes de este reino han caído prisioneros de la magia negra del tirano Novú, quien loco por la avaricia y la ambición, pretende robar el Manuscrito Sagrado de los 7 Logos del Universo apoderándose del Poder del Sol y del Tiempo, para poder así reinar sobre todos los reinos.
Si no hubiese sido por la amistad que los unía a través del tiempo, ni los Gnomos, ni las Ondinas, ni las Salamandras, ni los Elfos, hubiesen creído las palabras de su fiel compañero.

·       Y, ¿qué esperas de nosotros, buen amigo? -exclamó presuroso, el nervioso Elfo-

·        Lo que os pido es que utilicéis vuestros poderes para romper el embrujamiento que pesa sobre los habitantes del reino. El mago Novú les ha engañado prometiéndoles el Sol Eterno, pero en su ceguera ninguno ha comprendido que con la inmortalidad del Sol, también vendrá la muerte de nuestra tierra.

Cuando las aguas se agoten por la escasez de lluvias y cuando las semillas se pierdan por la falta de vientos, nuestros campos quedarán yermos y desérticos, nuestros animales morirán con el paso del tiempo, pues no encontrarán en nuestro reino ningún alimento.

Cuando mi mirada ve, más allá de los días presentes, y se pierde lejana en el futuro de los tiempos, encuentra tan sólo piedras sobre piedras y los restos de lo que fue un fértil reino. Vosotros sois mi única esperanza.

·         Y, ¿qué esperas de nosotros? -le preguntó en esta ocasión el simpático Gnomo-.

·        De los Gnomos espero el elixir del viejo Nemrod, para que su esencia oscurezca la voz de todo recuerdo.
De las Ondinas espero el licor de los ensueños, para que la fuerza de la ilusión venza a su propio dueño.
De vosotras Salamandras, espíritus del Fuego, forjarme un arco cuyas flechas den vida al furor del trueno.
Y ya tan sólo quedáis vosotros amigos Elfos, dueño y señores del viento, a vosotros os pido el espejo de Teyka, para que su reflejo aleje la perversión de la mentira y permita renacer la verdad escondida.

...continuará

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 94

LECCIÓN 94

Soy tal como Dios me creó.


1. Hoy continuamos con la idea que nos brinda total salvación; la afirmación que hace que toda forma de tentación sea impotente; el pensamiento que silencia al ego y lo desarma por completo. 2Eres tal como Dios te creó. 3Esta idea acalla todos los sonidos de este mundo, hace que sus vistas desaparezcan y borra para siempre todos los pensamientos que él jamás haya tenido. 4Con esta idea se alcanza la salvación. 5Con esta idea se restaura la cordura.

2. La verdadera luz es fortaleza, y la fortaleza es impecabilidad. 2Si sigues siendo tal como Dios te creó, tienes que ser fuerte, y la luz tiene que encontrarse en ti. 3Aquel que se aseguró de que fueses impecable, tiene que ser necesariamente la garantía de tu fortaleza y tu luz. 4Eres tal como Dios te creó. 5Las tinieblas no pueden ensombrecer la gloria del Hijo de Dios. 6Te encuentras en la luz, firme en la impecabilidad en la que fuiste creado y en la que permanecerás por toda la eternidad.

3. Hoy volveremos a dedicar los primeros cinco minutos de cada hora de vigilia a intentar sentir la verdad que se encuentra en ti. 2Comienza estos períodos de búsqueda con estas palabras:

3Soy tal como Dios me creó.
4Soy Su Hijo eternamente.

5Trata ahora de llegar hasta el Hijo de Dios en ti. 6Éste es el Ser que jamás pecó ni forjó una imagen para reemplazar a la reali­dad. 7Éste es el Ser que jamás abandonó Su morada en el seno de Dios para irse a deambular por el mundo. 8Éste es el Ser que no conoce el miedo, ni puede concebir lo que es la pérdida, el sufri­miento o la muerte.

4. Para alcanzar este objetivo no se requiere nada de ti, excepto que dejes a un lado todos los ídolos e imágenes de ti mismo, que vayas más allá de todos los atributos tanto buenos como malos que te hayas adjudicado a ti mismo y que aguardes la verdad con queda expectación. 2Dios Mismo ha prometido que ésta le será revelada a todo aquel que la pida. 3Tú la estás pidiendo ahora. 4No puedes fracasar porque Él no puede fracasar.

5. Si no cumples con el requisito de practicar durante los primeros cinco minutos de cada hora, por lo menos recuerda decirte a ti mismo una vez por hora:

2Soy tal como Dios me creó.
3Soy Su Hijo eternamente.

4Repite hoy frecuentemente para tus adentros que eres tal como Dios te creó. 5asegúrate de responder a cualquier persona que parezca irritarte con estas palabras:

6Eres tal como Dios te creó.
7Eres Su Hijo eternamente.

8Haz todo lo posible hoy por llevar a cabo los ejercicios que se deben hacer cada hora. 9Cada sesión de práctica será un paso gigantesco hacia tu liberación, y un hito en el proceso de apren­der el sistema de pensamiento que este curso postula.

¿Qué me enseña esta lección?

El cuerpo físico es el ropaje que da identidad al ego. Dicho envoltorio es su fabricación y representa todos sus falsos valores de temporalidad y de precariedad. Se convierte en el máximo exponente de la separación y la función más elevada dentro del mundo del sueño y de la ilusión en el que cree existir, es la de ser un canal de comunicación por el cual expresar los pensamientos emanados de la mente verdadera, la que nos llevará, finalmente, a comprender que somos, realmente, los soñadores y que todo a lo que damos valor material forma parte de nuestro sueño. 

Tener la certeza de que el cuerpo con el que se identifica el ego, es temporal e irreal, significa ser consciente de nuestra verdadera identidad. Somos eternos; somos perfectos; somos puros; somos inocentes; somos seres con capacidad creadora y somos seres de luz y amor.

No podemos ser otra cosa, pues somos tal y como Dios nos ha creado, a su imagen y semejanza. ¿Cómo podemos pensar que somos diferentes de Aquel que nos ha creado? ¿Cómo podemos pensar que Aquel que nos ha creado, desea nuestro mal? ¿Qué Padre, que esté cuerdo, desea el mal para sus hijos?

Si, verdaderamente, soy Hijo de la Luz, mi mente y la de mis Hermanos,  debe ser portadora de esa Luz.

Ejemplo-Guía: "Para llegar a ser algo, en esta vida, hay que ser muy competitivo"

Muchos somos los que hemos recibido, de nuestros padres, esa afirmación, como una herencia, como un postulado de la máxima verdad y a la que hemos de dedicarnos en cuerpo y alma, si en verdad queremos triunfar en la vida, si en verdad queremos llegar a ser alguien de provecho.

Estas "verdades" van pasando de padres a hijos y son "verdades" muy respetadas pues, están basadas en la experiencia de nuestros ancestros. Tanto es así, que permitiéndome cierta licencia, he creído encontrar cierto parecido con el malinterpretado mandato recogido en la Biblia, en el pasaje en el que Jehová expulsa a Adam y Eva del Paraíso y los sentencia a "ganarse el pan con el sudor de su frente".

Salvando las distancias, me atrevería a ver un nexo de unión entre ambas sentencias. Una condición "sine qua non", permítanme reconocerla con el término "separación".

Si desde pequeños, se nos anima a ser competitivos, lo que se nos está pidiendo es que veamos a los demás como oponentes, como rivales, a los que debemos vencer. No tardaremos mucho es elevarlos a la condición de enemigos, pues ellos son los que  ponen en peligro el logro de nuestras ambiciones.

Por otro lado, la expulsión alegórica que se describe en el pasaje Bíblico y que se personaliza con la expulsión de Adam y Eva del Paraíso Terrenal, lo que está marcando en el inconsciente colectivo de la humanidad, es el recuerdo de que nos encontramos "separados" de nuestro Creador.

Entonces, ¿no es cierto que para llegar a ser algo en esta vida tengamos que ser competitivos? No, no es cierto. Es más, siendo competitivos, lo único que estamos haciendo, es asegurándonos un pasaje para viajar al "país del desencanto", pues si sembramos "ataque", ¿qué vamos a cosechar? ¿Dónde se encuentran los límites de la competitividad? Si los marcamos fuera de nosotros, jamás seremos capaces de establecerlos. Siempre querremos más. Si esos límites lo establecemos dentro de nosotros mismos, estaremos hablando del eterno buscador de la perfección. Pero, cuando se utiliza el espíritu competitivo para alcanzar la perfección, en verdad, estamos queriendo demostrar algo, pues esa llamada procede desde la necesidad y la escasez, precisamente, los argumentos del ego.

Como bien determina el título de la Lección que estamos analizando, "Somos tal y como Dios nos ha creado". Siguiendo esa verdad, podemos asegurar que ya somos perfectos, como Dios es Perfecto. ¿Para qué entonces buscar lo que ya somos? 

A veces, los defensores de la enseñanza basada en la competitividad, nos hablan de una competitividad sana. Creo que lo que quieren decir con ello, es que todos debemos manifestar un impulso motivador por alcanzar metas y ese impulso debe tener en cuenta, aspectos como el respecto y la libertad de los demás.

Sinceramente, y con todo el respeto hacia cualquier creencia, ya no me resuena, como antes, ese mensaje de competitividad sana. Ya no me resuena ninguna creencia que me invite a establecer metas en este mundo. Ese paradigma lo conozco, lo he experimentado, y no puedo decir, que me haya aportado la dicha, la felicidad, la alegría, la salud que mi alma añora. No digo, que haya sido un camino erróneo, ni equivocado. Pero sí digo, que tras recorrerlo, durante mucho tiempo, intuyo de que he de probar con otros senderos, con otras rutas. Es más, pienso que la cuestión no es el camino, sino la actitud con la que lo andas. 

El camino es lo de menos. Lo verdaderamente importante es cómo lo andamos. Si nuestra mirada está ávida de conquistas, de metas, de planes. Adelante, es tu estado conciencial.
Si nuestra mirada tan solo desea vivir la vida, siendo plenamente conscientes, de que somos los co-creadores de nuestras circunstancias, de que somos los únicos soñadores de nuestros sueños, de que somos los conductores de nuestros vehículos, entonces, adelante, ese es tu estado conciencial.

La primera elección, todos la estamos experimentando. La segunda elección, tan sólo requiere de nosotros que re-cordemos nuestra verdadera identidad: Somos tal y como Dios nos ha creado. ¿Qué meta vamos a buscar, cuando ya lo somos todo y lo único que podemos hacer es experimentar?

Reflexión: ¿Qué te hace sentir la afirmación "soy tal como Dios me creó"?

jueves, 2 de abril de 2020

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 93

LECCIÓN 93

La luz, la dicha y la paz moran en mí.


1. Crees ser la morada del mal, de las tinieblas y del pecado. 2Piensas que si alguien pudiese ver la verdad acerca de ti sentiría tal repulsión que se alejaría de ti como si de una serpiente vene­nosa se tratase. 3Piensas que si la verdad acerca de ti te fuese revelada, te sobrecogería un horror tan grande que te apresura­rías de inmediato a quitarte la vida, pues sería imposible seguir viviendo después de haber contemplado semejante atrocidad.

2. Estas creencias están tan firmemente arraigadas en ti que resulta difícil hacerte entender que no tienen fundamento alguno. 2Que has cometido errores es obvio. 3Cierto es también, teniendo en cuenta lo que ahora crees, que has buscado la salvación por extra­ños caminos; que te has dejado engañar y que a tu vez has enga­ñado; que has tenido miedo de fantasías pueriles y de sueños crueles y que te has postrado ante ídolos de polvo.

3. Hoy vamos a poner en tela de juicio todo esto, no desde el punto de vista de lo que piensas, sino desde un punto de referen­cia muy distinto, desde el cual tales pensamientos vanos carecen de sentido. 2Esos pensamientos no concuerdan con la Voluntad de Dios. 3Él no comparte contigo estas extrañas creencias. 4Esto es suficiente para probarte que son erróneas, pero tú no te das cuenta de ello.

4. ¿Por qué no habrías de dar saltos de alegría cuando se te ase­gura que todo el mal que crees haber hecho nunca ocurrió; que todos tus pecados no son nada; que sigues siendo tan puro y santo como fuiste creado, y que la luz, la dicha y la paz moran en ti? 2La imagen que tienes de ti mismo no puede resistir la Volun­tad de Dios. 3Tú piensas que eso es la muerte, sin embargo, es la vida. 4Tú piensas que se te está destruyendo, sin embargo, se te está salvando.

5. El ser que tú fabricaste no es el Hijo de Dios. 2Por lo tanto, no existe en absoluto. 3Y todo lo que aparentemente hace o piensa carece de significado. 4No es bueno ni malo. 5Es simplemente irreal; nada más. 6No batalla con el Hijo de Dios. 7No le hace daño ni ataca su paz. 8No ha alterado la creación en absoluto, ni ha convertido la eterna impecabilidad en pecado, o el amor en odio. 9¿Qué poder puede poseer ese ser que tú fabricaste, cuando lo que hace es contradecir la Voluntad de Dios?

6. Tu impecabilidad está garantizada por Dios. 2Esto tiene que repetirse una y otra vez, hasta que se acepte. 3Es la verdad. 4Tu impecabilidad está garantizada por Dios. 5Nada puede afectarla, y nada puede cambiar lo que Dios creó eterno. 6El ser que tú fabri­caste, lleno de maldad y de pecado, no es nada. 7Tu impecabilidad está garantizada por Dios, y la luz, la dicha y la paz moran en ti.

7. La salvación requiere que aceptes un solo pensamiento: que eres tal como Dios te creó, y no lo que has hecho de ti mismo. 2Sea cual sea el mal que creas haber hecho, eres tal como Dios te creó. 3Sean cuales sean los errores que hayas cometido, la verdad con respecto a ti permanece inalterada. 4La creación es eterna e inalterable. 5Tu impecabilidad está garantizada por Dios. 6Eres, y siempre serás, exactamente como fuiste creado. 7La luz, la dicha y la paz moran en ti porque ahí las puso Dios.

8. En nuestras sesiones de práctica más largas de hoy, las cuales serían más provechosas si las llevases a cabo durante los prime­ros cinco minutos de cada hora de vigilia, comienza afirmando la verdad acerca de tu creación:

2La luz, la dicha y la paz moran en mí.
3Mi impecabilidad está garantizada por Dios.

4Luego deja a un lado las disparatadas imágenes que tienes de ti mismo, y pasa el resto de la sesión de práctica tratando de experi­mentar lo que Dios te ha dado, en lugar de lo que tú has decre­tado para ti mismo.
9. Pues o bien eres lo que Dios creó, o bien lo que tú mismo has hecho de ti. 2Un Ser es real; el otro no existe. 3Trata de experimen­tar la unidad de tu único Ser. 4Trata de apreciar Su santidad y el Amor del que fue creado. 5Trata de no ser un obstáculo para el Ser que Dios creó como lo que tú eres, ocultando Su majestad tras los insignificantes ídolos de maldad y de pecado que has inven­tado para reemplazarlo. 6Permítele venir ahí donde le corres­ponde estar. 7Ahí estás tú; Eso es lo que eres. 8Y la luz, la dicha y la paz moran en ti porque esto es así.

10. Tal vez no estés dispuesto o no puedas dedicar los primeros cinco minutos de cada hora a hacer estos ejercicios. 2Trata, no obstante, de hacerlos cuando puedas. 3Acuérdate por lo menos de repetir estos pensamientos cada hora:

4La luz, la dicha y la paz moran en mí.
5Mi impecabilidad está garantizada por Dios.

6Trata luego de dedicar un minuto más o menos, con los ojos cerrados, a cobrar conciencia de que se trata de una afirmación de la verdad acerca de ti.

11. Si surge alguna situación que parezca perturbarte, desvanece la ilusión de miedo de inmediato, repitiendo de nuevo estos pen­samientos. 2Si te sientes tentado de enfadarte con alguien, dile silenciosamente:

3La luz, la dicha y la paz moran en ti.
4Tu impecabilidad está garantizada por Dios.

5Hoy puedes hacer mucho por la salvación del mundo. 6Hoy pue­des hacer mucho por desempeñar más fielmente el papel que Dios te ha asignado en la salvación. 7Y hoy puedes asimismo hacer mucho por convencer a tu mente de que la idea de hoy es en efecto la verdad.

¿Qué me enseña esta lección?

Creer en el "pecado" o tener la certeza de que somos inocentes. Percibir el mundo material, el cuerpo,  o tener la certeza de que somos un Ser Espiritual, esa es la cuestión principal que condicionará nuestro estado interno: creer vivir en la permanente oscuridad de la ilusión o vivir plenamente en la luz, en la dicha y en la paz.

Creer es una función del ego, y mientras nuestro origen siga sujeto a interpretaciones lo seguiremos viendo desde el punto de vista del ego. Cuando el aprendizaje deje de ser necesario, simplemente conoceremos a Dios. La creencia de que hay otra forma de percibir es la idea más sublime de que es capaz el pensamiento del ego. Ello se debe a que dicha idea reconoce, aunque sea mínimamente, que el ego no es el Ser. El ego es un intento erróneo de la mente de percibirnos tal como deseamos ser, en vez de como realmente somos.


El conocimiento de lo que somos, nos llevará a la evidencia de que el ego no existe. Pero si no existe, cómo es posible que la voz de algo que no existe pueda ser tan insistente.  
Un Curso de Milagros nos contesta lo siguiente: ¿Has pensado alguna vez en el poder de distorsión que tiene lo que deseas, aun cuando no es real? Son muchos los casos que demuestran cómo lo que deseas distorsiona tu percepción. 

La capacidad de percibir hizo que el cuerpo fuese posible, ya que tenemos que percibir algo y percibirlo con algo. La función interpretativa de la percepción, que es una forma de creación distorsionada, nos permitió entonces llegar a la conclusión de que éramos un cuerpo. Sin embargo, el espíritu, que goza de absoluto conocimiento, no pudo avenirse a esta pérdida de poder, ya que es incapaz de albergar oscuridad. Esto hizo que el espíritu fuese casi inaccesible a la mente y completamente inaccesible al cuerpo. 

La mente elige dividirse a sí misma cuando elige inventar sus propios niveles. Como consecuencia de ello, el ego considera al cuerpo como su hogar, y trata de satisfacerse a sí mismo a través de él. Pero la idea de que eso es posible es una decisión de la mente, que está completamente confundida acerca de lo que realmente es posible.

Ejemplo-Guía: ¿Tiene algún significado la enfermedad?

Las enfermedades son inconcebibles para la mente sana, ya que no puede concebir atacar a nada ni a nadie. Pero para el ego tiene un especial significado, ya que el ego cree que castigándose a sí mismo mitigará el castigo de Dios.

El ego tiene un marcado interés por la enfermedad. Su argumento es el siguiente: Si estás enfermo, ¿cómo podrías refutar su firme creencia de que no eres invulnerable? 
Éste es un razonamiento atractivo desde el punto de vista del ego porque encubre el ataque obvio que sub­yace a la enfermedad. Si reconociésemos esto y además nos opusiéramos al ataque, no podríamos utilizar la enfermedad como un falso testigo para defender la postura del ego. 

El cuerpo es el hogar que el ego ha elegido para sí. Ésta es la única identificación con la que se siente seguro, ya que la vulnerabilidad del cuerpo es su mejor argumento de que no podemos proceder de Dios. Ésta es la creencia que el ego apoya fervientemente. Sin embargo, odia al cuerpo porque no lo considera lo suficientemente bueno como para ser su hogar. En este punto es donde la mente queda definitivamente. aturdida. Habiéndole dicho el ego que ella es realmente parte del cuerpo y que el cuerpo es su protector, también le dice que el cuerpo no puede protegerla. Por consiguiente, la mente se plantea: "¿Dónde puedo encontrar protección?", a lo que el ego responde: "En mí".

Ésta es la pregunta que debemos hacernos: "¿Adónde debemos acudir en busca de protección?"

El ego se vale del cuerpo para conspirar contra la mente, y puesto que el ego se da cuenta de que su "enemigo" puede acabar con él y con el cuerpo reconociendo simplemente que no for­man parte de él, él y el cuerpo se unen para llevar a cabo un ataque conjunto. Tal vez sea ésta la más extraña de todas las percepciones, si nos detenemos a considerar lo que ello realmente implica. 

El ego, que no es real, trata de persuadir a la mente, que sí es real, de que ella es su recurso de aprendizaje, y, lo que es más, de que el cuerpo es más real que ella.  Nadie que esté en su mente recta podría creer semejante cosa, y nadie que está en su mente recta lo cree.

¿Dónde encontraremos protección? En la respuesta que nos ofrece el Espíritu Santo: "Eres una criatura de Dios, una parte de Su Reino de inestimable valor que Él creó como parte de Sí Mismo. Eso es lo único que existe y lo único que es real".
Cuando nuestro cuerpo, nuestro ego y nuestros sueños hayan desaparecido, sabremos que somos eternos.

Tal vez pensemos que ésto se logra con la muerte, pero con la muerte no se logra nada porque la muerte no es nada. Todo se logra con la vida, y la vida forma parte del ámbito de la mente y se encuentra en la mente. El cuerpo ni vive ni muere porque no puede contener al Ser que es la vida. 

Dios no creó el cuerpo porque el cuerpo es destructible, y, por consiguiente, no forma parte del Reino. El cuerpo es el símbolo de lo que creemos ser. Es a todas luces un mecanismo de separación y, por lo tanto, no existe. El Espíritu Santo, como siempre, se vale de lo que hemos hecho y lo transforma en un recurso de aprendizaje. Una vez más, y como siempre, reinterpreta lo que el ego utiliza como un razonamiento en favor de la separación, y lo convierte en una demostración contra ésta. Si la mente puede curar al cuerpo, pero el cuerpo no puede curar a la mente, entonces la mente tiene que ser más fuerte que el cuerpo. Todo milagro es una demostración de esto.

Reflexión: ¿Qué parte oscura de ti mismo ocultas a los demás?