sábado, 26 de julio de 2025

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 207

SEXTO REPASO

Introducción

1. Para este repaso utilizaremos sólo una idea por día y la practi­caremos tan a menudo cómo podamos. 2Además del tiempo que le dediques mañana y noche, que no debería ser menos de quince minutos, y de los recordatorios que han de llevarse a cabo, cada hora durante el transcurso del día, usa la idea tan frecuentemente como puedas entre las sesiones de práctica. 3Cada una de estas ideas por sí sola podría salvarte si verdaderamente la aprendie­ses. 4Cada una de ellas sería suficiente para liberaros a ti y al mundo de cualquier clase de cautiverio, e invitar de nuevo el recuerdo de Dios.

Cada uno de ellos encierra dentro de sí el programa de estu­dios en su totalidad si se entiende, se practica, se acepta y se aplica a todo cuanto parece acontecer a lo largo del día. 2. Con esto en mente, demos comienzo a nuestras prácticas, en las que repasaremos detenidamente los pensamientos con los que el Espíritu Santo nos ha bendecido en nuestras últimas veinte leccio­nes. 23Uno solo basta. 4Mas no se debe excluir nada de ese pensamiento. 5Necesitamos, por lo tanto, usarlos todos y dejar que se vuelvan uno solo, ya que cada uno de ellos contribuye a la suma total de lo que queremos aprender.

3. Al igual que nuestro último repaso, estas sesiones de práctica giran alrededor de un tema central con el que comenzamos y concluimos cada lección. 2El tema para el presente repaso es el siguiente:    

3No soy un cuerpo. 4Soy libre.
5Pues aún soy tal como Dios me creó.

6El día comienza y concluye con esto. 7Y lo repetiremos asimismo cada vez que el reloj marque la hora, o siempre que nos acorde­mos, entre una hora y otra, que tenemos una función que trans­ciende el mundo que vemos. 8Aparte de esto y de la repetición del pensamiento que nos corresponda practicar cada día, no se requiere ningún otro tipo de ejercicio, excepto un profundo aban­dono de todo aquello que abarrota la mente y la hace sorda a la razón, a la cordura y a la simple verdad.

4. Lo que nos proponemos en este repaso es ir más allá de todas las palabras y de las diferentes maneras de practicar. 2Pues lo que estamos intentando esta vez es ir más de prisa por una senda más corta que nos conduce a la serenidad y a la paz de Dios. 3Sencilla­mente cerramos los ojos y nos olvidamos de todo lo que jamás habíamos creído saber y entender. 4Pues así es como nos libera­mos de todo lo que ni sabíamos ni pudimos entender.

5. Hay una sola excepción a esta falta de estructura. 2No dejes pasar un solo pensamiento trivial sin confrontarlo. 3Si adviertes alguno, niega su dominio sobre ti y apresúrate a asegurarle a tu mente que no es eso lo que quiere. 4Luego descarta tranquila­mente el pensamiento que negaste y de inmediato y sin titubear sustitúyelo por la idea con la que estés practicando ese día.
6. Cuando la tentación te asedie, apresúrate a proclamar que ya no eres su presa, diciendo:

2No quiero este pensamiento. 3El que quiero es ________ .

4Y entonces repite la idea del día y deja que ocupe el lugar de lo que habías pensado. 5Además de estas aplicaciones especiales de la idea diaria, sólo añadiremos unas cuantas expresiones formales o pensamientos específicos para que te ayuden con tu práctica. 6Por lo demás, le entregamos estos momentos de quietud al Maes­tro que nos enseña en silencio, nos habla de paz e imparte a nues­tros pensamientos todo el significado que jamás puedan tener.

7. A Él le ofrezco este repaso por ti. 2Te pongo en Sus manos, y dejo que Él te enseñe qué hacer, qué decir y qué pensar cada vez que recurres a Él. 3Él estará a tu disposición siempre que acudas a Él en busca de ayuda. 4Ofrezcámosle este repaso que ahora comenzamos, y no nos olvidemos de Quién es al que se le ha entregado, según practicamos día tras día, avanzando hacia el objetivo que Él fijó para nosotros, dejando que nos enseñe cómo proceder y confiando plenamente en Él para que nos indique la forma en que cada sesión de práctica puede convertirse en un amoroso regalo de libertad para el mundo.


LECCIÓN 206

No soy un cuerpo. Soy libre.
Pues aún soy tal como Dios me creó.

1. (186) De mí depende la salvación del mundo.

2Se me han confiado los dones de Dios porque soy Su Hijo. 3Y deseo otorgarlos allí donde Él dispuso que se dieran.


4No soy un cuerpo. 5Soy libre. 6Pues aún soy tal como Dios me creó.


¿Qué me enseña esta lección?

(186) De mí depende la salvación del mundo.

No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.

Esta idea no habla de peso ni de carga. Habla de poder creativo.

Si somos Hijos de Dios, heredamos Sus dones. Y esos dones incluyen la capacidad de extender amor, perdonar, transformar percepción y crear desde la unidad.

No somos seres pasivos en el universo. Somos participantes en la experiencia de la creación.

LOS DONES DE DIOS.

Los dones que recibimos de Dios no son objetos. Son cualidades del Ser. Entre ellos están: Amor. Paz. Perdón. Comprensión. Creatividad espiritual y Unidad. Estos dones no están destinados a guardarse. Su naturaleza es extenderse.

Dar amor es permitir que el amor fluya.

EL MUNDO FABRICADO POR EL EGO.

El Curso afirma que el mundo que percibimos es producto de la mente separada. El Hijo de Dios utilizó su poder creativo para fabricar un sistema basado en percepción, separación, dualidad y miedo.

Dentro de este sistema, creemos que somos cuerpos, estamos separados, debemos defendernos y debemos competir.

El resultado es un mundo donde la percepción reemplaza a la verdad.

PROYECCIÓN Y PERCEPCIÓN.

La mente proyecta hacia el exterior lo que contiene internamente. Por eso proyectamos culpa y vemos culpables, proyectamos miedo y vemos amenazas y proyectamos odio y vemos enemigos.

La percepción no es neutral. Es una extensión de la mente.

Cuando la mente sana, la percepción cambia.

EL MUNDO COMO ESPEJO.

Los conflictos colectivos reflejan conflictos internos. Cuando observamos guerras, violencia o venganza, estamos viendo la amplificación de patrones mentales presentes en la humanidad.

El miedo genera ataque. El ataque genera defensa. La defensa perpetúa el conflicto.

Pero el Amor interrumpe ese ciclo. Y el Amor comienza en la mente que decide perdonar.

SENTIDO GENERAL DE LA LECCIÓN:

La Lección 206 enseña que:

  • La mente tiene poder creativo.
  • La percepción refleja el pensamiento.
  • Cada mente puede contribuir a sanar el mundo.
  • El perdón es una forma de salvación.
  • La unidad es la solución al conflicto.

La salvación del mundo no ocurre a través de la fuerza. Ocurre a través del cambio de percepción.

PROPÓSITO DE LA LECCIÓN:

El Sexto Repaso continúa restaurando la conciencia del Hijo de Dios.

La secuencia se vuelve clara:

  • 201 → Soy libre.
  • 202 → Recuerdo mi hogar.
  • 203 → Recuerdo mi Nombre.
  • 204 → Acepto mi herencia.
  • 205 → Elijo la paz.
  • 206 → Extiendo esa paz al mundo.

El proceso interior se convierte ahora en servicio universal.

ASPECTOS PSICOLÓGICOS:

Psicológicamente, esta lección produce mayor responsabilidad personal, reducción de victimismo, mayor coherencia entre pensamiento y acción, sensación de propósito e incremento de empatía.

Clave psicológica: Cuando dejamos de percibirnos como víctimas del mundo, descubrimos que podemos transformar nuestra experiencia.

La mente pasa de reacción a creación consciente.

ASPECTOS ESPIRITUALES:

Espiritualmente, esta lección afirma que el Hijo de Dios participa en la creación, el perdón restaura la verdad, la mente es instrumento de sanación, el amor tiene efecto universal y la unidad es la realidad fundamental.

La salvación del mundo comienza en el instante en que una mente decide ver con amor.

INSTRUCCIONES PRÁCTICAS:

Durante el día:

Ante conflicto o juicio, recuerda: “De mí depende la salvación del mundo.” No como carga, sino como recordatorio de poder interior.

Ante pensamientos de ataque: “Se me han confiado los dones de Dios.”

Ante miedo: “Deseo otorgarlos donde Él dispuso.”

Y repite suavemente: “No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.”

Cada pensamiento amoroso es una contribución real.

ADVERTENCIAS IMPORTANTES:

❌ No interpretar esta idea como responsabilidad egoica por “arreglar el mundo”.
❌ No cargar con culpa por los problemas colectivos.
❌ No usar la espiritualidad para negar el sufrimiento humano.
❌ No confundir poder espiritual con control.

✔ Practicar perdón cotidiano.
✔ Cultivar pensamientos de paz.
✔ Reconocer la unidad con los demás.
✔ Permitir que el amor guíe la percepción.

La salvación del mundo no se logra por esfuerzo heroico. Se revela cuando la mente elige amar.

RELACIÓN CON EL PROCESO DEL CURSO:

La Lección 206 marca un punto importante del Sexto Repaso.

Hasta ahora, el Curso restauraba la identidad. Ahora introduce la función del Hijo de Dios.

No hemos venido al mundo solo a despertar. Hemos venido a extender el despertar.

REFLEXIÓN PROFUNDA:

¿Qué puedo aportar para la salvación del mundo?

Tal vez algo aparentemente pequeño como, perdonar en lugar de atacar, comprender en lugar de juzgar y amar donde antes había miedo.

Cada pensamiento de unidad modifica el campo de la mente. La salvación del mundo no depende de cambiar a otros. Depende de recordar que no están separados de mí.

CONCLUSIÓN FINAL:

La Lección 206 declara: No soy un observador pasivo del mundo. Soy un participante en la sanación de la percepción.

Cada vez que elijo amor en lugar de miedo, el mundo cambia un poco.

Porque la salvación del mundo comienza en una sola mente que recuerda la unidad.

FRASE INSPIRADORA: “Cuando recuerdo que somos uno, cada pensamiento de amor se convierte en una contribución a la salvación del mundo.”

viernes, 25 de julio de 2025

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 206

SEXTO REPASO

Introducción

1. Para este repaso utilizaremos sólo una idea por día y la practi­caremos tan a menudo cómo podamos. 2Además del tiempo que le dediques mañana y noche, que no debería ser menos de quince minutos, y de los recordatorios que han de llevarse a cabo, cada hora durante el transcurso del día, usa la idea tan frecuentemente como puedas entre las sesiones de práctica. 3Cada una de estas ideas por sí sola podría salvarte si verdaderamente la aprendie­ses. 4Cada una de ellas sería suficiente para liberaros a ti y al mundo de cualquier clase de cautiverio, e invitar de nuevo el recuerdo de Dios.

Cada uno de ellos encierra dentro de sí el programa de estu­dios en su totalidad si se entiende, se practica, se acepta y se aplica a todo cuanto parece acontecer a lo largo del día. 2. Con esto en mente, demos comienzo a nuestras prácticas, en las que repasaremos detenidamente los pensamientos con los que el Espíritu Santo nos ha bendecido en nuestras últimas veinte leccio­nes. 23Uno solo basta. 4Mas no se debe excluir nada de ese pensamiento. 5Necesitamos, por lo tanto, usarlos todos y dejar que se vuelvan uno solo, ya que cada uno de ellos contribuye a la suma total de lo que queremos aprender.

3. Al igual que nuestro último repaso, estas sesiones de práctica giran alrededor de un tema central con el que comenzamos y concluimos cada lección. 2El tema para el presente repaso es el siguiente:    

3No soy un cuerpo. 4Soy libre.
5Pues aún soy tal como Dios me creó.

6El día comienza y concluye con esto. 7Y lo repetiremos asimismo cada vez que el reloj marque la hora, o siempre que nos acorde­mos, entre una hora y otra, que tenemos una función que trans­ciende el mundo que vemos. 8Aparte de esto y de la repetición del pensamiento que nos corresponda practicar cada día, no se requiere ningún otro tipo de ejercicio, excepto un profundo aban­dono de todo aquello que abarrota la mente y la hace sorda a la razón, a la cordura y a la simple verdad.

4. Lo que nos proponemos en este repaso es ir más allá de todas las palabras y de las diferentes maneras de practicar. 2Pues lo que estamos intentando esta vez es ir más de prisa por una senda más corta que nos conduce a la serenidad y a la paz de Dios. 3Sencilla­mente cerramos los ojos y nos olvidamos de todo lo que jamás habíamos creído saber y entender. 4Pues así es como nos libera­mos de todo lo que ni sabíamos ni pudimos entender.

5. Hay una sola excepción a esta falta de estructura. 2No dejes pasar un solo pensamiento trivial sin confrontarlo. 3Si adviertes alguno, niega su dominio sobre ti y apresúrate a asegurarle a tu mente que no es eso lo que quiere. 4Luego descarta tranquila­mente el pensamiento que negaste y de inmediato y sin titubear sustitúyelo por la idea con la que estés practicando ese día.
6. Cuando la tentación te asedie, apresúrate a proclamar que ya no eres su presa, diciendo:

2No quiero este pensamiento. 3El que quiero es ________ .

4Y entonces repite la idea del día y deja que ocupe el lugar de lo que habías pensado. 5Además de estas aplicaciones especiales de la idea diaria, sólo añadiremos unas cuantas expresiones formales o pensamientos específicos para que te ayuden con tu práctica. 6Por lo demás, le entregamos estos momentos de quietud al Maes­tro que nos enseña en silencio, nos habla de paz e imparte a nues­tros pensamientos todo el significado que jamás puedan tener.

7. A Él le ofrezco este repaso por ti. 2Te pongo en Sus manos, y dejo que Él te enseñe qué hacer, qué decir y qué pensar cada vez que recurres a Él. 3Él estará a tu disposición siempre que acudas a Él en busca de ayuda. 4Ofrezcámosle este repaso que ahora comenzamos, y no nos olvidemos de Quién es al que se le ha entregado, según practicamos día tras día, avanzando hacia el objetivo que Él fijó para nosotros, dejando que nos enseñe cómo proceder y confiando plenamente en Él para que nos indique la forma en que cada sesión de práctica puede convertirse en un amoroso regalo de libertad para el mundo.


LECCIÓN 206

No soy un cuerpo. Soy libre.
Pues aún soy tal como Dios me creó.

1. (186) De mí depende la salvación del mundo.

2Se me han confiado los dones de Dios porque soy Su Hijo. 3Y deseo otorgarlos allí donde Él dispuso que se dieran.


4No soy un cuerpo. 5Soy libre. 6Pues aún soy tal como Dios me creó.


¿Qué me enseña esta lección?

(186) De mí depende la salvación del mundo.

No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.

Esta idea no habla de peso ni de carga. Habla de poder creativo.

Si somos Hijos de Dios, heredamos Sus dones. Y esos dones incluyen la capacidad de extender amor, perdonar, transformar percepción y crear desde la unidad.

No somos seres pasivos en el universo. Somos participantes en la experiencia de la creación.

LOS DONES DE DIOS.

Los dones que recibimos de Dios no son objetos. Son cualidades del Ser. Entre ellos están: Amor. Paz. Perdón. Comprensión. Creatividad espiritual y Unidad. Estos dones no están destinados a guardarse. Su naturaleza es extenderse.

Dar amor es permitir que el amor fluya.

EL MUNDO FABRICADO POR EL EGO.

El Curso afirma que el mundo que percibimos es producto de la mente separada. El Hijo de Dios utilizó su poder creativo para fabricar un sistema basado en percepción, separación, dualidad y miedo.

Dentro de este sistema, creemos que somos cuerpos, estamos separados, debemos defendernos y debemos competir.

El resultado es un mundo donde la percepción reemplaza a la verdad.

PROYECCIÓN Y PERCEPCIÓN.

La mente proyecta hacia el exterior lo que contiene internamente. Por eso proyectamos culpa y vemos culpables, proyectamos miedo y vemos amenazas y proyectamos odio y vemos enemigos.

La percepción no es neutral. Es una extensión de la mente.

Cuando la mente sana, la percepción cambia.

EL MUNDO COMO ESPEJO.

Los conflictos colectivos reflejan conflictos internos. Cuando observamos guerras, violencia o venganza, estamos viendo la amplificación de patrones mentales presentes en la humanidad.

El miedo genera ataque. El ataque genera defensa. La defensa perpetúa el conflicto.

Pero el Amor interrumpe ese ciclo. Y el Amor comienza en la mente que decide perdonar.

SENTIDO GENERAL DE LA LECCIÓN:

La Lección 206 enseña que:

  • La mente tiene poder creativo.
  • La percepción refleja el pensamiento.
  • Cada mente puede contribuir a sanar el mundo.
  • El perdón es una forma de salvación.
  • La unidad es la solución al conflicto.

La salvación del mundo no ocurre a través de la fuerza. Ocurre a través del cambio de percepción.

PROPÓSITO DE LA LECCIÓN:

El Sexto Repaso continúa restaurando la conciencia del Hijo de Dios.

La secuencia se vuelve clara:

  • 201 → Soy libre.
  • 202 → Recuerdo mi hogar.
  • 203 → Recuerdo mi Nombre.
  • 204 → Acepto mi herencia.
  • 205 → Elijo la paz.
  • 206 → Extiendo esa paz al mundo.

El proceso interior se convierte ahora en servicio universal.

ASPECTOS PSICOLÓGICOS:

Psicológicamente, esta lección produce mayor responsabilidad personal, reducción de victimismo, mayor coherencia entre pensamiento y acción, sensación de propósito e incremento de empatía.

Clave psicológica: Cuando dejamos de percibirnos como víctimas del mundo, descubrimos que podemos transformar nuestra experiencia.

La mente pasa de reacción a creación consciente.

ASPECTOS ESPIRITUALES:

Espiritualmente, esta lección afirma que el Hijo de Dios participa en la creación, el perdón restaura la verdad, la mente es instrumento de sanación, el amor tiene efecto universal y la unidad es la realidad fundamental.

La salvación del mundo comienza en el instante en que una mente decide ver con amor.

INSTRUCCIONES PRÁCTICAS:

Durante el día:

Ante conflicto o juicio, recuerda: “De mí depende la salvación del mundo.” No como carga, sino como recordatorio de poder interior.

Ante pensamientos de ataque: “Se me han confiado los dones de Dios.”

Ante miedo: “Deseo otorgarlos donde Él dispuso.”

Y repite suavemente: “No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.”

Cada pensamiento amoroso es una contribución real.

ADVERTENCIAS IMPORTANTES:

❌ No interpretar esta idea como responsabilidad egoica por “arreglar el mundo”.
❌ No cargar con culpa por los problemas colectivos.
❌ No usar la espiritualidad para negar el sufrimiento humano.
❌ No confundir poder espiritual con control.

✔ Practicar perdón cotidiano.
✔ Cultivar pensamientos de paz.
✔ Reconocer la unidad con los demás.
✔ Permitir que el amor guíe la percepción.

La salvación del mundo no se logra por esfuerzo heroico. Se revela cuando la mente elige amar.

RELACIÓN CON EL PROCESO DEL CURSO:

La Lección 206 marca un punto importante del Sexto Repaso.

Hasta ahora, el Curso restauraba la identidad. Ahora introduce la función del Hijo de Dios.

No hemos venido al mundo solo a despertar. Hemos venido a extender el despertar.

REFLEXIÓN PROFUNDA:

¿Qué puedo aportar para la salvación del mundo?

Tal vez algo aparentemente pequeño como, perdonar en lugar de atacar, comprender en lugar de juzgar y amar donde antes había miedo.

Cada pensamiento de unidad modifica el campo de la mente. La salvación del mundo no depende de cambiar a otros. Depende de recordar que no están separados de mí.

CONCLUSIÓN FINAL:

La Lección 206 declara: No soy un observador pasivo del mundo. Soy un participante en la sanación de la percepción.

Cada vez que elijo amor en lugar de miedo, el mundo cambia un poco.

Porque la salvación del mundo comienza en una sola mente que recuerda la unidad.

FRASE INSPIRADORA: “Cuando recuerdo que somos uno, cada pensamiento de amor se convierte en una contribución a la salvación del mundo.”

Capítulo 22. I. El mensaje de la relación santa (1ª parte).

I. El mensaje de la relación santa (1ª parte).

1. Deja que la razón dé otro paso. 2Si atacas a quien Dios quiere sanar y odias a quien Él ama, entonces tú y tu Creador tenéis voluntades diferentes. 3Pero si tú eres Su Voluntad, entonces debes creer que tú no eres quien eres. 4Puedes ciertamente creer esto y, de hecho, lo crees. 5tienes fe en ello y encuentras muchas pruebas a su favor. 6¿Y de dónde procede, te preguntas, tu extraño desasosiego, tu sensación de estar desconectado y tu constante temor de que tú no signifiques nada? 7Es como si hubieses llegado hasta aquí a la deriva, sin ningún plan, excepto el de seguir vagando, pues sólo eso parece seguro.

El uso de la lógica que emplea Jesús para ayudarnos a reconocer la verdad de lo que somos nos simplifica enormemente, al menos para mí, el encuentro con ese reconocimiento. Me amparo en la razón, pero también lo hago en el bagaje de vivencias que se acumulan en mi memoria y que me animan a plantearme una cuestión que considero fundamental.

A pesar de todo lo vivido, ¿eres feliz?

Reconozco que me hubiese gustado poder responder afirmativamente, pero no sería honesto conmigo mismo. Tanto a nivel mental, como emocional, mi percepción no es de ser feliz en este mundo. Y esta es la única razón por la que decidí buscar otra manera de ver las cosas, otra manera de percibir, pues entendí que no tenía poder sobre las cosas percibidas, pero sí lo tenía sobre el cómo las juzgabas, sobre el significado que les daba.

Sí, me he sentido a la deriva y ahora tengo la fortaleza para dirigir mi nave hacia el destino que comparto con el resto de la humanidad, hacia la salvación, hacia el reencuentro con mi santidad y con quien soy realmente.

2. Sin embargo, hemos oído una descripción muy similar ante­riormente, pero no se refería a ti. 2Aun así, crees ser esa extraña idea que con tanta precisión se describe ahí. 3La razón te diría que es imposible que el mundo que ves a través de ojos que no son los tuyos tenga sentido para ti. 4¿A quién le devolvería sus mensajes esta forma de ver? 5Ciertamente no a ti, cuya visión es totalmente independiente de los ojos que contemplan al mundo. 6Si ésa no es tu visión, ¿qué podría mostrarte? 7El cerebro no puede interpretar lo que tu visión ve. 8Esto tú lo puedes comprender. 9El cerebro interpreta para el cuerpo del que forma parte. 10Pero tú no puedes comprender lo que dice. 11Sin embargo, lo has escuchado. 12Y te has esforzado durante mucho tiempo por entender sus mensajes.

La razón por la cual me he sentido a la deriva durante tanto tiempo responde a la elección de servir al deseo de ser especial, lo que significa que me creo separado de mi Fuente y, a partir de ahí, mi fe se deposita en lo que mi deseo me muestra, un mundo cuya dimensión está sujeta a las leyes de la temporalidad y del cambio, lo que lo hace irreal y perecedero. Elegí la percepción que sustituyó a la verdadera visión. Mi mente se puso al servicio del especialismo y fabricó una realidad sujeta a la creencia en la separación y el miedo.

Hoy, cuando practicaba mi paseo matinal, reflexionaba sobre la función del cerebro en el cuerpo. Establecí cierta analogía al compararlo con un receptor de radio a través del cual podemos elegir sintonizar diferentes canales, los cuales están identificados por distintas frecuencias. En los sistemas de comunicación por radio, la información se transporta a través del espacio utilizando ondas de radio. Las ondas de radio son un tipo de radiación electromagnética con longitudes de onda en el espectro electromagnético más largas que la luz infrarroja. Dichas ondas no son visibles al ojo humano, aunque sí son medibles físicamente, lo que le aporta la condición de ser real desde el punto de vista del ego.

¿Podríamos funcionar el cerebro como un receptor de radio? Hay teorías que lo relacionan con un holograma. No voy a entrar en estos detalles; lo que sí me gustaría compartir con vosotros es el motivo por el cual no utilizamos el cerebro al igual que lo hacemos con un receptor de radio. En el uso de la radio, si queremos oír música con unas características determinadas, lo que hacemos es sintonizar el canal adecuado por el cual se emite ese tipo de música. En esta práctica, lo que estamos haciendo es unir nuestra voluntad a nuestro deseo. Bien, si aceptamos que nuestro cerebro es como un receptor de radio que capta las ondas del pensamiento convirtiéndolas en ideas y creencias, cuando queramos utilizarlo de manera creativa, lo que tenemos que hacer es movilizar nuestra voluntad y unirla al deseo. La clave está en que debemos elegir la calidad de ese deseo, al igual que lo hacemos cuando queremos oír un tipo de música en concreto. No produce la misma relajación una música estridente que una pausada, al igual que no nos sentiremos igual con un deseo egoísta que con un deseo altruista. El cerebro, al igual que la radio, lo que hace es captar la fuerza de nuestra voluntad y de nuestro deseo.

Si nuestra mente sirve a nuestro ser espiritual, nuestro cerebro captará la frecuencia de pensamientos amorosos. Si nuestra mente sirve al ego, nuestro cerebro colapsará la frecuencia de pensamientos dementes.

jueves, 24 de julio de 2025

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 205

SEXTO REPASO

Introducción

1. Para este repaso utilizaremos sólo una idea por día y la practi­caremos tan a menudo cómo podamos. 2Además del tiempo que le dediques mañana y noche, que no debería ser menos de quince minutos, y de los recordatorios que han de llevarse a cabo, cada hora durante el transcurso del día, usa la idea tan frecuentemente como puedas entre las sesiones de práctica. 3Cada una de estas ideas por sí sola podría salvarte si verdaderamente la aprendie­ses. 4Cada una de ellas sería suficiente para liberaros a ti y al mundo de cualquier clase de cautiverio, e invitar de nuevo el recuerdo de Dios.

2. Con esto en mente, demos comienzo a nuestras prácticas, en las que repasaremos detenidamente los pensamientos con los que el Espíritu Santo nos ha bendecido en nuestras últimas veinte leccio­nes. 2Cada uno de ellos encierra dentro de sí el programa de estu­dios en su totalidad si se entiende, se practica, se acepta y se aplica a todo cuanto parece acontecer a lo largo del día. 3Uno solo basta. 4Mas no se debe excluir nada de ese pensamiento. 5Necesitamos, por lo tanto, usarlos todos y dejar que se vuelvan uno solo, ya que cada uno de ellos contribuye a la suma total de lo que queremos aprender.

3. Al igual que nuestro último repaso, estas sesiones de práctica giran alrededor de un tema central con el que comenzamos y concluimos cada lección. 2El tema para el presente repaso es el siguiente:    

3No soy un cuerpo. 4Soy libre.
5Pues aún soy tal como Dios me creó.

6El día comienza y concluye con esto. 7Y lo repetiremos asimismo cada vez que el reloj marque la hora, o siempre que nos acorde­mos, entre una hora y otra, que tenemos una función que trans­ciende el mundo que vemos. 8Aparte de esto y de la repetición del pensamiento que nos corresponda practicar cada día, no se requiere ningún otro tipo de ejercicio, excepto un profundo aban­dono de todo aquello que abarrota la mente y la hace sorda a la razón, a la cordura y a la simple verdad.

4. Lo que nos proponemos en este repaso es ir más allá de todas las palabras y de las diferentes maneras de practicar. 2Pues lo que estamos intentando esta vez es ir más de prisa por una senda más corta que nos conduce a la serenidad y a la paz de Dios. 3Sencilla­mente cerramos los ojos y nos olvidamos de todo lo que jamás habíamos creído saber y entender. 4Pues así es como nos libera­mos de todo lo que ni sabíamos ni pudimos entender.

5. Hay una sola excepción a esta falta de estructura. 2No dejes pasar un solo pensamiento trivial sin confrontarlo. 3Si adviertes alguno, niega su dominio sobre ti y apresúrate a asegurarle a tu mente que no es eso lo que quiere. 4Luego descarta tranquila­mente el pensamiento que negaste y de inmediato y sin titubear sustitúyelo por la idea con la que estés practicando ese día.
6. Cuando la tentación te asedie, apresúrate a proclamar que ya no eres su presa, diciendo:

2No quiero este pensamiento. 3El que quiero es ________ .

4Y entonces repite la idea del día y deja que ocupe el lugar de lo que habías pensado. 5Además de estas aplicaciones especiales de la idea diaria, sólo añadiremos unas cuantas expresiones formales o pensamientos específicos para que te ayuden con tu práctica. 6Por lo demás, le entregamos estos momentos de quietud al Maes­tro que nos enseña en silencio, nos habla de paz e imparte a nues­tros pensamientos todo el significado que jamás puedan tener.

7. A Él le ofrezco este repaso por ti. 2Te pongo en Sus manos, y dejo que Él te enseñe qué hacer, qué decir y qué pensar cada vez que recurres a Él. 3Él estará a tu disposición siempre que acudas a Él en busca de ayuda. 4Ofrezcámosle este repaso que ahora comenzamos, y no nos olvidemos de Quién es al que se le ha entregado, según practicamos día tras día, avanzando hacia el objetivo que Él fijó para nosotros, dejando que nos enseñe cómo proceder y confiando plenamente en Él para que nos indique la forma en que cada sesión de práctica puede convertirse en un amoroso regalo de libertad para el mundo.


LECCIÓN 205

No soy un cuerpo. Soy libre.
Pues aún soy tal como Dios me creó.

1. (185) Deseo la paz de Dios.

2La paz de Dios es lo único que quiero. 3La paz de Dios es mi única meta, la mira de todo mi vivir aquí, el fin que persigo, mi propósito, mi vida y mi función, mientras habite en un lugar que no es mi hogar.


4No soy un cuerpo. 5Soy libre. 6Pues aún soy tal como Dios me creó.


¿Qué me enseña esta lección?

(185) Deseo la paz de Dios.

No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.

El Curso plantea una cuestión esencial: ¿Qué deseo realmente? Porque aquello que deseamos organiza nuestra percepción, nuestras decisiones y nuestras prioridades.

Si deseo el control, viviré en tensión. Si deseo reconocimiento, viviré en comparación. Si deseo seguridad en el mundo, viviré en miedo. Pero cuando el deseo se simplifica y se vuelve único, la mente se aquieta.

La lección propone una elección radical: Desear solamente la Paz de Dios.

LA PAZ DEL MUNDO Y LA PAZ DE DIOS.

El mundo ofrece muchas formas de paz aparente, como, por ejemplo, evitar conflictos, obtener seguridad material, lograr reconocimiento y controlar las circunstancias. Pero esa paz depende de condiciones externas. Por eso es frágil.

La Paz de Dios, en cambio, no depende del mundo. No se basa en obtener victoria sobre otros, ausencia de problemas o aprobación externa. La Paz de Dios nace del reconocimiento de la Unidad.

LOS PILARES DE LA PAZ DIVINA.

La Paz de Dios descansa sobre tres fundamentos esenciales: Unidad (Reconocer que no estamos separados de nadie).

Amor (Aceptar que la naturaleza de la creación es amorosa).

Perdón (Liberar las percepciones basadas en culpa y juicio).

Cuando estos pilares se integran en la mente, el conflicto desaparece.  Porque el conflicto siempre nace de la percepción de separación.

LO QUE LA PAZ DE DIOS NO CONOCE.

La Paz de Dios no reconoce la culpa, el castigo, el miedo, el sacrificio, la enfermedad espiritual y la separación. Estas experiencias pertenecen al sistema de pensamiento del ego.

Cuando la mente despierta a la paz, esas percepciones pierden su fundamento. No porque el mundo cambie inmediatamente, sino porque la interpretación cambia.

SENTIDO GENERAL DE LA LECCIÓN:

La Lección 205 enseña que:

  • La paz verdadera es interior.
  • El deseo determina la experiencia.
  • La mente puede elegir la paz.
  • La unidad es la base de la serenidad.
  • El perdón es el camino hacia la paz.

La paz no se encuentra. Se elige.

PROPÓSITO DEL REPASO:

En el Sexto Repaso, cada lección consolida un aspecto de la identidad espiritual:

  • 201 → Soy libre.
  • 202 → Recuerdo mi hogar.
  • 203 → Recuerdo mi Nombre.
  • 204 → Acepto mi herencia.
  • 205 → Elijo la Paz de Dios.

Después de reconocer quién soy, el Curso plantea ahora una decisión fundamental: ¿Qué quiero experimentar mientras estoy aquí?

La respuesta es simple: La Paz de Dios.

ASPECTOS PSICOLÓGICOS:

Psicológicamente, esta lección produce reducción del estrés mental, menor necesidad de control, disminución de conflictos internos, mayor estabilidad emocional e incremento de la serenidad.

Clave psicológica: Cuando la mente deja de perseguir múltiples objetivos contradictorios, aparece la paz.

El conflicto interno nace de querer cosas opuestas al mismo tiempo. Elegir la paz simplifica la mente.

ASPECTOS ESPIRITUALES:

Espiritualmente, la lección afirma que la paz es la condición natural del espíritu, la unidad es la esencia de la creación, el perdón restituye la paz, Dios no creó conflicto y la paz es comunión con el Creador.

La Paz de Dios no es pasividad.  Es conciencia despierta de unidad.

INSTRUCCIONES PRÁCTICAS:

Durante el día, recuerda con frecuencia: “Deseo la paz de Dios.”

Ante cualquier conflicto interior, repite: “La paz de Dios es lo único que quiero.”

Ante ansiedad o preocupación: “La paz de Dios es mi única meta.”

Y afirma suavemente: “No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.”

Permite que estas palabras reorienten tu mente.

ADVERTENCIAS IMPORTANTES:

❌ No usar la paz espiritual como evasión de conflictos humanos que requieren acción.
❌ No confundir paz con indiferencia.
❌ No reprimir emociones en nombre de la espiritualidad.
❌ No negar la experiencia humana.

✔ Practicar perdón consciente.
✔ Elegir comprensión en lugar de juicio.
✔ Reconocer la unidad en cada encuentro.
✔ Permitir que la paz transforme la percepción.

La paz verdadera no se impone. Se acepta.

RELACIÓN CON EL PROCESO DEL CURSO:

La Lección 205 continúa el proceso de restauración de la mente iniciado en el Sexto Repaso.

Después de recordar nuestra identidad y herencia divina, el Curso plantea el propósito de nuestra experiencia en el mundo: Elegir la Paz de Dios.

No estamos aquí para competir.
No estamos aquí para castigar.
No estamos aquí para defender el ego.

Estamos aquí para recordar la paz.

REFLEXIÓN PROFUNDA:

¿Qué nos priva de la Paz de Dios?

  • El apego al juicio.
  • La creencia en la separación.
  • el deseo de tener razón.
  • La identificación con el ego.
  • El miedo a perder identidad.

Cada vez que elegimos perdonar, eliminamos un obstáculo a la paz.

La paz no se crea. Se revela cuando desaparecen los obstáculos.

CONCLUSIÓN FINAL:

La Lección 205 declara:

No he venido al mundo a ganar batallas.
He venido a recordar la paz.

La paz de Dios es mi propósito. Mi función. Mi camino.

Y cuando elijo la paz, recuerdo quién soy.

FRASE INSPIRADORA: “Cuando deseo únicamente la Paz de Dios, el conflicto pierde su significado y el Amor revela su presencia.”