sábado, 3 de enero de 2026

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 3

LECCIÓN 3

 No entiendo nada de lo que veo en esta habitación (en esta calle, desde esta ventana, en este lugar).

1. Aplica esta idea de la misma manera que las anteriores, sin hacer distinciones de ninguna clase. 2Cualquier cosa que veas se convierte en el objeto adecuado para la aplicación de la idea. 3Ase­gúrate de no cuestionar si es adecuado o no aplicarle la idea a algo. 4En estos ejercicios no se trata de juzgar. 5Cualquier cosa es adecuada si la: ves. 6Tal vez algunas de las cosas que veas tengan una carga emocional para ti. 7Trata de dejar un lado esos senti­mientos, y simplemente aplícales la idea tal como se la aplicarías a cualquier otra cosa.

2. El objetivo de los ejercicios es ayudarte a despejar la mente de todas las asociaciones del pasado, para que puedas ver las cosas exactamente tal como se presentan ante ti ahora y también para que te des cuenta de lo poco que realmente entiendes acerca de ellas. 2Es esencial, por lo tanto, que tu mente se mantenga perfec­tamente receptiva y libre de juicios al seleccionar las cosas a las cuales vas a aplicar la idea del día. 3A tal efecto, una cosa es como cualquier otra: igualmente adecuada y, por lo tanto, igualmente útil.


¿Qué me enseña esta lección?


La facultad de "conocer" no forma parte de la capacidad del ego, dado que las valoraciones que aporta están basadas en la percepción de lo irreal. Conocer forma parte de un atributo del Yo Espiritual: la Inteligencia Creadora.

Si trasladamos este ejercicio más allá de los objetos dispuestos a nuestro alcance y lo aplicamos a las experiencias que vivimos, debemos reconocer que nuestro ego carece de la visión trascendente que ha de permitirle “conocer” la relación entre la causa y el efecto, o lo que es lo mismo, entre el creador y lo creado. Dicha falta de conocimiento nos lleva a juzgar, a atacar, a resentir sobre el mundo que nos rodea. Nos convertimos en víctima y, en nombre de nuestro victimismo, justificamos nuestras acciones basadas en el miedo, en el odio y en la culpa.

La información que recibimos por la vía de los sentidos, especialmente el de la vista, transmite un mensaje al cerebro a través del sistema nervioso. Dicho mensaje busca la información almacenada en él, con la intención de interpretar su significado. Pero esa información pertenece al mundo de las formas, que no es real, pues es temporal. Tan sólo cuando la mente se pone al servicio de la Mente Superior, esto es, del Espíritu Santo, el aspecto de la Divinidad que favorece la comunicación del Hijo con el Padre, se puede evidenciar un mensaje real, el único verdadero, pues lo real, lo verdadero, no está sujeto a lo temporal, es inmortal.

Hoy, mientras conducía camino a casa, me llamó la atención un letrero de publicidad donde se anunciaba un producto que mi mente no tenía identificado. Desconocía realmente lo que estaba anunciando. En ese momento, me di cuenta de que aquel mensaje no significaba nada para mí. Pensé, cómo serían las cosas en los albores de la humanidad, cuando el Hijo de Dios orientó su mirada hacia el mundo tridimensional. Los objetos que sus ojos vieron por primera vez no significarían nada para esa mente joven.

Sospecho que esa es la experiencia de un recién nacido al llegar al mundo material. Percibe sensaciones y, con sus ojos, empieza a descubrir un entorno totalmente nuevo y sin significado. A través de su mente proyectada, “colapsará” la energía proveniente del “campo de las infinitas posibilidades” (*), transformando lo que antes era pura energía en estado potencial en una imagen holográfica que permitirá su percepción. Poco a poco, irá dando significado a lo que vive, incorporándolo a su mente, que lo archivará para reconocerlo en el futuro. Ese aprendizaje influirá en las respuestas que dé ante situaciones similares más adelante.

Ahora comprendo la importancia de las palabras de Jesús, cuando nos invitaba a nacer como niños para poder entrar en el Reino de los Cielos.

En el día de ayer, con motivo de la Lección 2, advertíamos que el mundo de la percepción, proyectado por nuestra mente, es irreal e ilusorio. Dentro de esta afirmación, la labor que estamos realizando en este mismo instante, me refiero a la de estudiar Un Curso de Milagros, forma parte de esa ilusión, a la que llamamos sueño. Es importante comprender esto que decimos. Es importante tomar consciencia de que el mundo de la percepción es el mundo del ego, el cual nos aportará argumentos muy sólidos para que sigamos alimentándolo y sirviéndolo. Por ejemplo, podemos pensar que desde el terreno de juego donde imperan sus leyes, podemos tomar decisiones que nos llevarán a actuar de acuerdo a la Voluntad del Padre, principalmente, ser portadores de Unidad y de Amor. Pero, jugando con sus reglas, basadas en la creencia en el pecado y en la separación, no será posible alcanzar ese propósito.

¿Qué hacer entonces? ¿Cómo debemos tomar decisiones en esas condiciones?

Un Curso de Milagros nos dice al respecto: "No cometas la equivocación de creer que entiendes lo que percibes, pues su significado se te escapa. Mas el Espíritu Santo ha preservado su significado para ti, y si tú le permites que lo interprete, Él te devolverá lo que tú despreciaste" (T-11. VIII. 2:3-4).

(*) Recomiendo la lectura de la obra escrita por Lynne Mataggart, titulada El Campo, para familiarizaros con el término "campo de las infinitas posibilidades".

Propósito y sentido de la lección:

El objetivo de esta lección es reconocer la ignorancia de la mente condicionada. UCDM nos invita a admitir que no entendemos nada de lo que vemos, porque todo lo que percibimos está teñido por interpretaciones, recuerdos y asociaciones del pasado. Esta lección es un ejercicio de humildad y apertura: nos ayuda a soltar la ilusión de “saber” y a prepararnos para una percepción nueva, limpia y verdadera.

Espiritualmente, es un paso para vaciar la mente y dejar espacio a la visión del Espíritu Santo, que ve más allá de las apariencias. Psicológicamente, nos ayuda a soltar el control y a abrirnos a la experiencia directa del presente.

 

Instrucciones prácticas:

  • Realiza el ejercicio dos veces al día, preferiblemente por la mañana y por la noche.
  • Mira a tu alrededor y aplica la frase a cualquier cosa que veas, sin seleccionar ni excluir nada.
  • Ejemplo:
    • “No entiendo nada de lo que veo en esta mesa.”
    • “No entiendo nada de lo que veo en esa lámpara.”
  • No te detengas a juzgar si es adecuado o no aplicar la idea a algo.
  • Si algún objeto te provoca una reacción emocional, simplemente aplícale la idea igualmente.
  • El ejercicio debe ser breve, no más de un minuto, y debe hacerse con una actitud relajada, sin tensión.
  • Si surge resistencia, obsérvala y continúa con suavidad.

Aspectos psicológicos y espirituales:

Esta lección puede generar cierta incomodidad, ya que desafía la tendencia natural de la mente a querer entender y controlar. Psicológicamente, nos ayuda a desidentificarnos de la necesidad de comprenderlo todo y a observar cómo nuestra mente interpreta automáticamente la realidad. Espiritualmente, es un acto de rendición: reconocemos que no sabemos y nos abrimos a la guía superior.

Al practicarla, puedes notar una mayor flexibilidad mental y una sensación de alivio al soltar la carga de tener que entenderlo todo.

 Relación con el resto del Curso:

La Lección 3 continúa el proceso de deshacer la percepción condicionada iniciado en las dos lecciones anteriores. Es un paso más en el entrenamiento mental para vaciar la mente de interpretaciones pasadas y abrirnos a la visión verdadera. Esta lección prepara el terreno para las siguientes, que profundizarán en el deshacimiento del significado personal y la apertura a la percepción inspirada por el Espíritu Santo.

Consejos para la práctica:

  • No te preocupes si al principio te parece extraño o mecánico. La repetición es clave.
  • Si te olvidas de practicar, simplemente retoma cuando lo recuerdes, sin culpa.
  • No te esfuerces por “sentir” algo especial; basta con hacer el ejercicio tal como se indica.
  • Si surge resistencia, obsérvala con amabilidad y sigue adelante.
  • Recuerda que no tienes que creer en la idea para practicarla; la comprensión vendrá con la experiencia.

Conclusión final:

La Lección 3 de UCDM nos invita a reconocer la humildad de no saber y a abrirnos a una percepción nueva, libre de juicios y asociaciones del pasado. Al practicarla, damos un paso hacia la libertad interior y la paz, permitiendo que la mente se vacíe y se prepare para recibir la visión verdadera.


Ejemplo-Guía: "El comportamiento de nuestro hijo nos desespera".

Estamos viviendo una experiencia de relación con nuestro hijo. Nuestra mente, influenciada por todo lo aprendido en el pasado, nos lleva a juzgar la situación y la valoración más inmediata que surge es interpretarla como un “conflicto”.
Estoy seguro de que el ego nos dará muchas razones para justificar y convencernos de que esa relación es conflictiva. Su argumento más fuerte es hacernos ver que su forma de ser y la nuestra son opuestas, contrarias; en otras palabras, su principal punto es la separación.
En ese momento, podemos reaccionar de distintas formas:
  • Nos dejamos llevar por la respuesta de siempre, basada en las creencias que hemos adquirido a lo largo de nuestra vida, y asumimos nuestro papel con fidelidad, convirtiéndonos en parte del conflicto, porque así lo hemos decidido.
  • Otra forma de responder sería así: como estudiante de Un Curso de Milagros, busco aplicar sus enseñanzas, eligiendo ver las cosas de otra manera y evitando juzgar la situación como conflictiva. Reconozco mis impulsos de entrar en conflicto y decido no caer en la polémica. Estoy seguro de que esta experiencia es una oportunidad para crecer espiritualmente y haré lo posible por ayudar a mi hijo cambiando mi forma de ver las cosas. Es entonces cuando surge la señal de alerta. Es cierto que hemos dado un paso importante al decidir ver las cosas de otro modo, pero la pregunta es: ¿estamos preparados para comprender lo que estamos percibiendo?
Si seguimos la enseñanza de esta lección, lo primero que debemos cuestionar es nuestra capacidad de comprensión. Esto se debe a que, como mencionamos antes, estamos jugando en el terreno del ego, con sus propias reglas y leyes, lo que implica que percibimos algo irreal desde una conciencia de separación.

¿Quién es mi hijo? Buena pregunta. ¿Es alguien separado de mí? ¿Acaso nosotros estamos separados de Dios, nuestro Padre? Entonces, ¿quién es realmente mi hijo?

Tú, yo y toda la humanidad somos el Hijo de Dios y formamos parte de su única Filiación. Por eso, cualquier experiencia que vivamos a nivel de percepción y que se aleje de esa Visión de Unidad necesitará Expiación, es decir, ser corregida.

Retomemos el ejemplo guía. La experiencia de lo que hemos llamado conflicto está intensamente viva. Mi respuesta: cualquier decisión que tome por mí mismo carecerá del verdadero entendimiento. Es más, ahora sé que no entiendo nada de lo que estoy percibiendo, por lo tanto, recurro al intermediario de Dios, al Espíritu Santo, a mi Mente Recta y le entrego esa experiencia, para que Él, con su Visión Unificadora, me ayude a tomar una decisión acorde al Principio de Unidad y de Amor. 

Mi experiencia en este ámbito me lleva a decir que siempre que pidamos la ayuda del Espíritu Santo, obtendremos una respuesta. Aprenderemos a no juzgar y dejaremos el juicio en sus manos. Dentro del sueño, no lo olvidemos, estamos eligiendo tener sueños más felices, basados en el perdón y el amor.

Reflexión: ¿Conocemos la causa de la experiencia que percibimos?

viernes, 2 de enero de 2026

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 2

LECCIÓN 2

Le he dado a todo lo que veo en esta habitación (en esta calle, desde esta ventana, en este lugar) todo el significado que tiene para mí.

1. Los ejercicios que se deben llevar a cabo con esta idea son igua­les a los de la primera lección. 2Comienza con las cosas que estén cerca de ti, y aplica la idea a cualquier cosa en la que tu mirada se pose. 3Extiende luego tu campo visual. 4Gira la cabeza de modo que puedas incluir lo que se encuentre a ambos lados de ti. 5Si es posible, da la vuelta y aplica la idea a lo que se encuentre detrás de ti. 6Sé tan imparcial como puedas al seleccionar los objetos a los que vas a aplicar la idea; no te concentres en nada en particular, ni trates de incluir todo lo que veas en una zona determinada, ya que eso causaría tensión.

2. Echa simplemente una rápida mirada a tu alrededor, tratando de evitar la selección de objetos en función de su tamaño, brillan­tez, color o material, o de la relativa importancia que tengan para ti. 2El simple hecho de ver un objeto lo convierte en tu selección. 3Trata de aplicar la idea con la misma facilidad a un cuerpo que a un botón, a una mosca que a un piso, a un brazo que a una man­zana. 4El único criterio a seguir para aplicar la idea a algo es simplemente que tus ojos se hayan posado sobre ello. 5No trates de incluir nada en particular, pero asegúrate de no excluir nada deliberadamente.


¿Qué me enseña esta lección?

Mi experiencia en la práctica de Un Curso de Milagros me lleva a afirmar que las enseñanzas recogidas en las primeras lecciones del Libro de Ejercicios son de gran importancia, dado que su mensaje nos revela, por un lado, el estado mental con el que estamos habituados a pensar y, por otro, el nuevo estado mental que debemos activar.

Fijémonos que detrás de cualquier experiencia que vivimos en el nivel físico, despierta en nosotros una respuesta casi inmediata. Dicha respuesta está condicionada por nuestras creencias. ¿Pero de dónde proceden las creencias? ¿Te lo has preguntado alguna vez?

Si reflexionamos sobre este particular, veremos cómo las creencias de la humanidad han ido evolucionando. Lo que creemos hoy no es lo mismo que creían nuestros antepasados. Es más, si realizamos una investigación sobre el tipo de creencias según el lugar donde vivimos, encontraremos evidentes diferencias que nos llevarán a determinar que el tema de las creencias está sujeto al permanente cambio. Ya sabemos que todo lo que está sujeto al cambio no es real. La verdad, lo único que es real, es una.

Podríamos preguntarnos, ¿cuál fue el origen de la primera creencia? La respuesta, sin duda, es de vital importancia, pues condicionará el modo en cómo vemos las cosas y sobre todo el modo en cómo las percibimos.

La primera creencia o lo que se ha llamado Pensamiento Original llevó al Hijo de Dios a utilizar los Poderes Creadores con los que había sido creado, entre los cuales se encontraba la Voluntad. Esa libre elección le llevó a hacer uso de su mente de manera individualizada, es decir, eligió "pensar por sí mismo" independientemente del Pensamiento de Dios. Ese acto volitivo se interpretó como "pecado" y dio lugar a la falsa creencia en la "separación". El error original se traduce en la errónea creencia de que pensar individualmente es estar separado de nuestra fuente creadora.

A partir de ese instante, el Hijo de Dios, que hasta ese momento se alimentaba directamente del Cuerpo Mental de Su Creador, comenzó a "proyectar" su mente hacia el exterior, lo que le llevó a la percepción de nuevos niveles de energía.

Dejaremos para más adelante la continuación de lo que supuso ese "Primer Pensamiento". En estos momentos nos conformamos con situarnos en el estado que nos permite comprender el origen de las creencias.
La creencia en el "pecado" basada en la separación nos lleva a percibir, a juzgar lo que creemos ver, que siempre responde a la proyección de nuestra mente. Dar significado a aquello que vemos y percibimos está basado en el error y en la ilusión. Por lo tanto, la pregunta que debemos hacernos es: ¿seguiremos interpretando aquello que percibimos como la verdad o como algo ilusorio?

En nuestro estado actual, nuestras creencias nos llevan a determinar que nuestra identidad es un cuerpo material y que la creencia en la separación está fundamentada en la diferenciación percibida por los cuerpos.

Bajo el condicionamiento de esa creencia, nuestros juicios están justificados, pero al mismo tiempo, son la causa de nuestra infelicidad. Creer en el pecado nos lleva a justificar el castigo y el dolor. Creer en la separación nos lleva a justificar el ataque y la venganza.

La afirmación recogida en esta lección nos lleva a ser conscientes de que le damos a las cosas que percibimos todo el significado que tienen para nosotros.

Es el momento de reflexionar sobre este punto y preguntarnos: ¿qué significado le damos a lo que vemos?

Tal vez en estos momentos nos inunde un profundo desazón, al pensar que si nada de lo que vemos significa nada, ¿cómo debo responder a las situaciones que experimentamos?

Acabamos de empezar el Curso y toda enseñanza requiere un proceso de asimilación que nos permita asimilarla.

Lo importante, lo más importante que debemos sacar de lo expuesto, es que el mundo con el que nos encontramos identificados es fruto de la ilusión y del error, por lo tanto no es real, es un sueño. Que tomar conciencia de ello no nos saca del sueño, pero sí nos permite tomar conciencia de que somos los soñadores del sueño. A partir de ese punto del camino, importante por cierto, comenzaremos a responder de una manera diferente, sabedores de que estamos soñando y que conseguiremos despertar.

¿Esto qué significa? Pues, que podemos elegir ver las cosas de otra manera. No desde la separación. Si conseguimos pensar en términos de Unidad, aquello que proyectemos, aun siendo una ilusión, pues se manifestará en el mundo de la percepción, llevará otro sello, que nos abrirá las fronteras de una realidad diferente. Estaremos viviendo en este mundo irreal, sin pertenecer a él.

Por ejemplo, esto que estamos haciendo en estos momentos, por mi parte escribiendo unas líneas, que tú estás ahora leyendo, forma parte del sueño. Pero la diferencia estriba en que soy consciente de que lo estoy soñando. Esa es la invitación que nos hace Un Curso de Milagros.

Como soñador del sueño, esta lección me enseña o invita a mi mente a tomar conciencia del poder que encierra la facultad de decidir. Nadie me obliga a ver las cosas de una manera u otra. Reconozco que en mí existe una clara tendencia a valorar basándome en lo aprendido: “esto es así o de otra manera”. Siempre dejo mi impronta sobre lo que juzgo. Sin embargo, puedo elegir ver las cosas de otra manera, puedo elegir: no percibir como siempre lo hago; no juzgar condenatoriamente; no dejarme llevar por el filtro de las emociones y sentimientos. Puedo elegir ver las cosas tal y como son, frutos de la ilusión y sin significado.

¿Nos hemos parado a pensar si las decisiones que tomamos son las que realmente deseamos tomar? Estoy convencido de que en la respuesta coincidimos: No. 

Este ejercicio me lleva a cuestionar profundamente mis creencias, mis valores. Me doy perfecta cuenta de que estoy condicionado a la hora de elegir y ello me lleva a no ver las cosas en su verdadero significado: nada de lo que veo significa nada. Podemos caer en la tentación de pensar que el significado de las cosas selo aporta el nombre que acostumbramos a usar para identificarlas, pero si tomamos un objeto, como puede ser una silla, para el que la ha diseñado, su creador, sin duda aportará un significado de la misma, distinto al de la persona que se encarga de su venta o de quien utiliza su madera como leña para hacer una fogata. El significado pasa a ser una elección, una libre elección. 

Y qué mejor elección a la hora de dar significado que la de optar por no utilizar filtros, como el que nos puede aportar una emoción, una creencia, para ver las cosas tal y como son: reales y verdaderas. En el ejemplo de la silla, si decidimos dar un significado basándonos en los criterios del ego, diremos que se trata de un objeto que se utiliza, comúnmente, para sentarse. Y podemos llevarnos años, décadas, limitando ese objeto a un único uso.

Ahora bien, desde el punto de vista holístico y espiritual, la realidad de la silla se traduce en una emanación de la mente, en la creación de una idea. La elección de su uso forma parte igualmente del plano de la mente, por lo que el verdadero significado de ese objeto lo encontramos en lo mental y no en lo material. Entonces ocurre que, cierto día, alguien decide dar a la silla un nuevo uso. A partir de ese momento, el significado de la silla se ve modificado. ¿Dónde está la causa de ese cambio, en la mente o en la silla? ¿Qué significado le daremos nosotros? 

El ejercicio trata de mantener la percepción de lo que vemos, libre de influencias emocionales que enturbien nuestra mente. Ver sin dar significado permite no juzgar, no caer en la tentación de la subjetividad. No hay que confundir este tratamiento con el "no sentir", pues se trata de trasladar directamente lo que vemos al nivel de la realidad UNA, donde el verdadero sentimiento es el Amor que todo lo une.

Propósito y sentido de la lección:

La Lección 2 introduce una idea fundamental en el entrenamiento mental de UCDM: todo el significado que percibes en el mundo es una proyección de tu mente. No ves las cosas tal como son, sino como tú las interpretas, según tus creencias, experiencias pasadas, juicios y asociaciones personales. El propósito es empezar a deshacer la percepción automática y condicionada, y abrir la mente a la posibilidad de una visión completamente nueva, libre de juicios y significados personales.

Instrucciones prácticas:

  • Frecuencia: Igual que la Lección 1, se recomienda practicarla dos veces al día, preferiblemente por la mañana y por la noche.
  • Duración: No más de un minuto por sesión, para evitar sensación de premura o tensión.
  • Cómo practicar:
    • Mira a tu alrededor y aplica la frase a cualquier cosa que veas, sin seleccionar ni excluir nada deliberadamente.
    • No te concentres en nada en particular ni intentes incluirlo todo.
    • Aplica la idea a objetos grandes y pequeños, importantes y triviales, sin distinción.
    • Ejemplo: “Le he dado a todo lo que veo en esta habitación todo el significado que tiene para mí.”
  • Actitud: Imparcialidad, apertura, curiosidad y ausencia de esfuerzo o ritualismo.

Aspectos psicológicos y espirituales:

  • Deshacimiento del ego: Esta lección comienza a deshacer la identificación con el ego, que es quien asigna significados personales a todo.
  • Reconocimiento de la proyección: Nos ayuda a darnos cuenta de que lo que vemos fuera es una proyección de nuestro mundo interno.
  • Liberación de juicios: Al practicar la imparcialidad, se debilita el hábito de juzgar y clasificar la realidad.
  • Preparación para el perdón: Al reconocer que el significado es propio, se allana el camino para el perdón, pues lo que veo en el otro es mi interpretación, no la verdad objetiva.

Relación con el resto del Curso:

  • Base para el entrenamiento mental: Esta lección es la base para muchas otras, ya que UCDM insiste en que el mundo que vemos es una fabricación mental.
  • Preparación para la visión verdadera: Al soltar los significados personales, la mente se prepara para recibir la visión del Espíritu Santo, que es imparcial y amorosa.
  • Conexión con el perdón: Más adelante, el Curso enseñará que el perdón es posible porque lo que veo es mi interpretación, no un hecho objetivo.

Consejos para la práctica:

  • No te esfuerces: No intentes practicar perfectamente ni te preocupes si te olvidas.
  • Sé amable contigo mismo: Si surgen resistencias, observa y continúa sin juicio.
  • No busques resultados inmediatos: El objetivo es entrenar la mente, no obtener una experiencia mística inmediata.
  • Repite la frase con sinceridad: Aunque no la creas, úsala tal como se indica.

Conclusión final:

La Lección 2 es un paso esencial para deshacer la percepción condicionada y abrirse a una nueva manera de ver. Al reconocer que eres tú quien da significado a todo lo que ves, comienzas a recuperar el poder de tu mente y a prepararte para una experiencia de paz y libertad interior. No se trata de negar el mundo, sino de aprender a verlo sin las distorsiones del pasado y del ego.


Ejemplo guía: "El comportamiento de nuestro hijo nos desespera"

Intentemos aplicar la enseñanza de esta nueva lección al ejemplo-guía que utilizamos en la lección 1. 

Nos encontramos experimentando el conflicto de relación padre-hijo. En primer lugar, la visión del conflicto, ¿dónde se encuentra, si lo que vemos no es real? Lo que vemos, lo vemos así, porque le estamos dando todo el significado que tiene para nosotros. Pero, ¿realmente es así? ¿Podemos aceptar que pueda ser de otra manera? ¿Por qué lo estamos viendo de esa manera y no de otra?

Debemos reflexionar sobre el origen de nuestras creencias. ¿Qué creencias condicionan aquello que estamos viendo como lo estamos viendo?

Si lo que estamos viendo se convierte en un conflicto que nos priva de la paz y de la armonía, y ello es así porque hemos elegido que así sea, ¿podemos verlo de otra manera?

El camino que acabamos de comenzar a andar nos invita a "desaprender", nos invita a "renacer" en el nivel de las "causas", en el nivel de donde fluyen y emanan los pensamientos. En la experiencia que estamos usando como ejemplo-guía, si respondemos a ella desde el conflicto, nos está indicando que en nuestra mente existe esa creencia que nos lleva a verla de esa manera y no de otra. ¿Qué crees que ocurrirá si eliges no verlo como un conflicto? ¿Crees que vivirías la experiencia del conflicto? ¿Crees que esa decisión cambiará a algunos de los implicados en el conflicto? Me gustaría conocer lo que opinas.

Reflexión: Si viendo, como crees que ves tu realidad, eres infeliz. ¿Qué te impide ver, lo que crees ver, de otra manera?

Capítulo 25. III. Percepción y elección (8ª parte).

III. Percepción y elección (8ª parte).

8. El Hacedor del mundo de la mansedumbre tiene absoluto poder para contrarrestar el mundo de la violencia y del odio que parece interponerse entre Su mansedumbre y tú. 2Dicho mundo no existe ante Sus ojos perdonadores. 3por lo tanto, no tiene por qué existir ante los tuyos. 4El pecado es la creencia fija de que lo que se percibe no puede cambiar. 5Lo que ha sido condenado está condenado para siempre, al ser eternamente imperdonable. 6Si entonces se perdona, ello quiere decir que haberse percibido como un pecado tuvo que haber sido un error. 7Y es esto lo que hace que el cambio sea posible. 8El Espíritu Santo, asimismo, sabe que lo que Él ve se encuentra mucho más allá de cualquier posibilidad de cambio. 9Pero el pecado no puede inmiscuirse en Su visión, pues ha quedado corregido gracias a ella. 10Por lo tanto, tuvo que haber sido un error, no un pecado. 11Pues lo que el pecado afir­maba que nunca podría ocurrir, ha ocurrido. 12El pecado se ataca con castigos, y de esta manera se perpetúa. 13Mas perdonarlo es cambiar su estado, de manera que de ser un error pase a ser la verdad.

El punto 8 profundiza en el poder del perdón como herramienta para deshacer la percepción del pecado, y en la visión del Espíritu Santo como guía hacia la verdad.

¿Qué nos enseña este mensaje?

El mensaje de Jesús nos enseña que el mundo de odio y violencia no tiene realidad ante los ojos del Espíritu Santo, que ve con perdón. Por lo tanto, tampoco tiene por qué existir ante nosotros. El pecado se define aquí como una creencia fija en que lo percibido no puede cambiar. Pero si algo puede ser perdonado, entonces no era pecado, sino error. El perdón transforma la percepción, deshace la condena y permite el cambio. El Espíritu Santo ve más allá del error, y su visión corrige lo que parecía eterno e imperdonable.

En el nivel práctico:

En la vida cotidiana, este punto nos recuerda que ninguna situación está condenada para siempre. Lo que creemos imperdonable puede transformarse si lo vemos con los ojos del perdón. El castigo perpetúa el error; el perdón lo deshace. Podemos elegir ver con mansedumbre, y permitir que el Espíritu Santo nos muestre la verdad más allá de la percepción fija.

Aplicando la enseñanza:

  • Cuando sientas que algo “no tiene solución”, recuerda que esa creencia es lo que define el pecado. El perdón abre la puerta al cambio.
  • En momentos de juicio, puedes elegir ver con la mansedumbre del Espíritu Santo, que no condena, sino transforma.

Ejemplos concretos:

  • Ejemplo real: Marcos guarda rencor hacia su padre por años de maltrato. Cree que “eso no se puede perdonar”. Pero al abrirse al perdón, siente que la carga se disuelve. Comprende que lo que parecía pecado era un error que podía ser sanado.
  • Ejemplo simbólico: Un niño cree que ha roto algo “demasiado valioso” y que nadie lo perdonará. Pero una figura luminosa le muestra que el objeto puede repararse, y que el amor no se ha perdido. El niño aprende que el perdón transforma lo que parecía irremediable.

Preguntas para la reflexión:

  • ¿Qué situaciones sigo percibiendo como “imperdonables”?
  • ¿Estoy dispuesto a ver con la mansedumbre del Espíritu Santo?
  • ¿Puedo aceptar que el pecado es sólo una creencia fija, y que el perdón lo transforma?

Resumiendo:

Este punto nos enseña que el pecado no es real, sino una percepción que puede cambiar. El Espíritu Santo ve más allá de la condena, y su visión nos libera. El perdón no sólo transforma la percepción, sino que revela la verdad que siempre estuvo allí: el amor inmutable. La mansedumbre divina tiene el poder absoluto de deshacer el mundo del odio.

“Mas perdonarlo es cambiar su estado, de manera que de ser un error pase a ser la verdad.”

Una invitación: Hoy, elige perdonar lo que creías imperdonable. Deja que la mansedumbre del Espíritu Santo transforme tu visión y te devuelva a la luz.

jueves, 1 de enero de 2026

UCDM. Libro de Ejercicios: Lección 1

PRIMERA PARTE 

LECCIÓN 1 

1. Nada de lo que veo en esta habitación (en esta calle, desde esta ventana, en este lugar) significa nada.

Mira ahora lentamente a tu alrededor, y aplica esta idea de manera muy concreta a todo lo que veas:

Esa mesa no significa nada.
3Esa silla no significa nada.
4Esta mano no significa nada.
5Este pie no significa nada.
6Esta pluma no significa nada. 

2. Luego mira más allá de lo que se encuentra inmediatamente alrededor tuyo, y aplica la idea dentro de un campo más amplio: 

2Esa puerta no significa nada.
3Ese cuerpo no significa nada.
4Esa lámpara no significa nada.
5Ese letrero no significa nada.
6Esa sombra no significa nada.

3. Observa que estas expresiones no siguen ningún orden deter­minado, ni hacen distinción entre la clase de cosas a las que se aplican. 2Ése es el propósito del ejercicio. 3La afirmación debe apli­carse sencillamente a cualquier cosa que veas. 4Al practicar con la idea del día, hazlo con total imparcialidad. 5No trates de aplicarla a todo lo que se encuentre dentro de tu campo visual, pues estos ejercicios no deben convertirse en un ritual. 6Asegúrate solamente de no excluir nada en particular. 7Desde el punto de vista de la aplicación de la idea, una cosa es igual que cualquier otra.

4. Las tres primeras lecciones no deben hacerse más de dos veces al día, preferiblemente una vez por la mañana y otra por la noche. 2No deben pasar de un minuto más o menos, a no ser que eso cause una sensación de premura. 3Una cómoda sensación de reposo es esencial. 


¿Qué me enseña esta lección? 

Me hace reflexionar sobre una facultad muy importante, la capacidad de ver. Normalmente, relacionamos esta acción con una función propia y característica de los ojos. Es gracias a ellos y a la aportación de la luz que adquirimos la condición de percibir. Cuando experimentamos a través de estos órganos de percepción, por lo general atribuimos lo percibido como una realidad incuestionable del mundo material. 

Sin embargo, seguro que todos hemos tenido experiencias adquiridas a través de la vista que no siempre nos han llevado a conocer con certeza aquello que hemos creído ver con total nitidez. De ahí el refrán: “La vista engaña”, y no me estoy refiriendo tan solo a las ilusiones ópticas. 

Lo experimentado a través de la vista parece dar seguridad a la personalidad egoica. Es más, el ego llega a negar aquello que no ve y, cuando esto ocurre, estamos adoptando el papel estelar de Santo Tomás, que tuvo que meter el dedo en la llaga de las heridas de Cristo para creer. 

Pero la acción de ver no tan sólo queda circunscrita a la facultad de percepción de los ojos. Ver es también cuando percibimos algo con cualquiera de los sentidos o con la inteligencia (Diccionario de la RAE). De hecho, un invidente, cuando se expresa de este modo: “veo que eres una persona íntegra”, en verdad, está transmitiendo un conocimiento, una profunda visión, de aquello que percibe internamente, mental o emocionalmente. 

¿Podríamos aventurarnos a cuestionar cuál de las dos visiones es más real o verdadera?

Teniendo en cuenta la lección que estamos analizando, yo diría que aquella que proviene de la mente, pues es la mente el vehículo más elevado con el que contamos, pues nuestro "Cuerpo Mental" es el más cercano al Mundo de Dios. 

Es obvio que tenemos que purificar nuestros pensamientos, para que la Luz del Padre se manifieste en ellos, llevándonos a la percepción más pura, al verdadero Conocimiento. Estamos en el camino para lograr alcanzar esta meta o, mejor dicho, para reencontrarnos con nuestro "Principio", con nuestra verdadera "Esencia". 

En este sentido, este ejercicio me enseña e invita a mi mente a no interpretar, a no juzgar, a no aportar un valor, un significado a lo que percibo como real, pues no lo es, ya que todo lo material está sujeto al cambio, y lo verdaderamente real es eterno.

Por otro lado, al no aportarle significado a lo que perciben mis ojos, se me ofrece la oportunidad de decidir la acción sin influencia emocional o perceptiva. Las cosas son como son y no como yo creo que son. Aprendo a no juzgar y, con ello, evito condicionar mi estado anímico.

Propósito y sentido de la lección:

  • Deshacer el significado personal: El objetivo es comenzar a deshacer el sistema de pensamiento del ego, que da significado personal y subjetivo a todo lo que percibimos. UCDM enseña que lo que vemos no tiene significado en sí mismo, sino que todo significado se lo hemos dado nosotros, desde nuestra mente condicionada.
  • Entrenamiento mental: Esta lección es el primer paso para entrenar la mente a soltar juicios automáticos y percepciones aprendidas, abriéndose a una nueva forma de ver.
  • Neutralidad: Se busca que el practicante aplique la idea a todo lo que ve, sin jerarquías ni distinciones, para empezar a experimentar la igualdad de todas las cosas a nivel perceptual. 

Instrucciones prácticas:

  • Aplicación concreta: Mira a tu alrededor y aplica la frase “esto no significa nada” a cada objeto, sin importar su naturaleza o importancia aparente.
  • No ritualizar: No es necesario cubrir todos los objetos ni seguir un orden. Lo importante es la imparcialidad y no excluir nada deliberadamente.
  • Duración: No más de un minuto por sesión, una o dos veces al día.
  • Actitud: Hazlo con una sensación de reposo, sin prisa ni presión. 

Aspectos psicológicos y espirituales:

  • Desapego: Al afirmar que nada significa nada, se empieza a soltar el apego a las cosas, personas y situaciones, y a la interpretación personal de la realidad.
  • Vacío fértil: Esta lección puede generar una sensación de vacío o de desconcierto, pero es un vacío fértil, necesario para que la mente pueda ser reeducada y recibir una nueva visión.
  • Resistencia: Es normal que surja resistencia, ya que el ego se siente amenazado cuando se le dice que sus significados no son reales. El curso invita a no luchar contra esa resistencia, sino a observarla. 

Relación con el resto del Curso:

  • Fundamento para las siguientes lecciones: Esta lección es la base para las siguientes, que profundizarán en la idea de que todo significado es proyectado por la mente y que la percepción puede ser completamente reinterpretada.
  • No se trata de nihilismo: UCDM no enseña que la vida no tenga sentido, sino que el sentido real no proviene del ego, sino de Dios. Al vaciar los significados personales, se abre la mente a la visión verdadera, que es la visión del Espíritu Santo. 

Consejos para la práctica:

  • No te preocupes si no lo crees: No es necesario aceptar la idea intelectualmente ni estar de acuerdo con ella. Basta con practicarla tal como se indica.
  • Observa tus reacciones: Si surge incomodidad, aburrimiento, escepticismo o incluso enfado, simplemente obsérvalo. Todo eso forma parte del proceso de deshacimiento.
  • Sé amable contigo mismo: Si olvidas practicar o lo haces “mal”, no pasa nada. El curso es un entrenamiento progresivo. 

Conclusión final:

La Lección 1 de UCDM es radical porque desafía la base de nuestra percepción y nos invita a cuestionar todo lo que creemos saber sobre el mundo. Es el primer paso para vaciar la mente de juicios y abrirse a una experiencia completamente nueva de la realidad, basada en la paz y el amor de Dios, en vez de en el miedo y la separación.


Ejemplo guía: "El comportamiento de nuestro hijo nos desespera".

Cuando esto ocurre, es una experiencia muy común en la mayoría de las familias; nuestra respuesta se encuentra condicionada por el modo en cómo vemos las cosas. Estamos siendo testigos de un comportamiento y nuestra mente lo juzga, determinando de este modo una reacción que, al ser compartida, expresada, nos conducirá a experimentar una vivencia de conflicto padre-hijo. Esa es nuestra respuesta habitual. 

Ahora bien, si aplicamos a esta experiencia las enseñanzas de esta primera lección, ¿cómo actuaríamos? ¿Juzgaríamos lo que vemos si verdaderamente no es real? ¿Para qué estamos experimentando esa visión? ¿Para qué nuestra mente proyecta fuera esa vivencia? 

Reflexión: ¿Estás seguro de que lo que crees ver con tus ojos es la realidad o lo que crees ver es el significado que le da tu mente?

Capítulo 25. III. Percepción y elección (7ª parte).

III. Percepción y elección (7ª parte).

7. ¿Cómo podría ser que una percepción errónea fuese un pecado? 2Deja que todos los errores de tus hermanos sean para ti únicamente una oportunidad más de ver las obras del Ayudante que se te dio para que vieses el mundo que Él construyó en vez del tuyo. 3¿Qué puede estar entonces justificado? 4¿Qué es lo que quieres? 5Pues estas dos preguntas son lo mismo. 6cuando hayas visto que son lo mismo, habrás tomado una decisión. 7Pues ver ambas preguntas como una sola es lo que te libera de la creencia de que hay dos maneras de ver. 8Este mundo tiene mucho que ofrecerle a tu paz y son muchas las oportunidades que te brinda para extender tu perdón. 9Tal es el propósito que encierra para aquellos que desean ver la paz y el perdón descen­der sobre ellos y ofrecerles la luz.

Este fragmento nos invita a soltar el juicio y a reinterpretar los errores como oportunidades para ver con la ayuda del Espíritu Santo, reconociendo que el perdón y la paz son el verdadero propósito del mundo.

¿Qué nos enseña este mensaje?

Nos enseña que los errores no son pecados, sino percepciones equivocadas que pueden ser corregidas. El Espíritu Santo —el Ayudante— nos fue dado para ver el mundo desde la verdad, no desde la ilusión. Las preguntas “¿Qué puede estar justificado?” y “¿Qué es lo que quieres?” son en realidad la misma, porque lo que justificamos revela lo que deseamos ver. Al reconocer esto, elegimos una sola manera de ver: la del perdón. El mundo, entonces, se convierte en un espacio fértil para extender la paz y la luz.

Llevando al terreno práctico la enseñanza:

En la vida cotidiana, este punto nos recuerda que no necesitamos condenar los errores de los demás ni los propios. Podemos verlos como oportunidades para practicar el perdón y elegir la paz. Al hacerlo, el mundo deja de ser un campo de batalla y se convierte en un aula de aprendizaje amoroso.

¿Cómo lo aplicamos?:

  • Cuando alguien comete un error, en lugar de juzgar, pregúntate: ¿Qué quiero ver aquí: pecado o oportunidad de perdón?
  • En momentos de conflicto, recuerda que el mundo puede ofrecerte paz si eliges verla.

Algunos ejemplos concretos:

  • Ejemplo real: Julia se siente herida por una crítica injusta. Antes habría respondido con ira, justificando su reacción. Pero ahora se pregunta: “¿Qué quiero ver?” Decide ver una oportunidad para perdonar y liberar su mente.
  • Ejemplo simbólico: Un niño ve que otro rompe su juguete. En lugar de gritar, recuerda que tiene una “lupa mágica” que le permite ver con el corazón. Al usarla, ve que el otro niño está triste y no quiso hacer daño. Decide perdonar y compartir otro juego.

 Citas relacionadas con el mensaje:

  • "El perdón reconoce que lo que pensaste que tu hermano te había hecho en realidad no ocurrió". (W-pII.1.1:1)
  • "El pecado no es más que un error en juicio por parte de alguien que está engañado acerca de sí mismo". (T-19.II.1:6)
  • "El Espíritu Santo ve lo que tú ves, pero sabe que no es verdad". (T-12.I.2:1)

Preguntas para la reflexión:

  • ¿Estoy dispuesto a ver los errores como oportunidades para perdonar?
  • ¿Qué quiero justificar: el ataque o el amor?
  • ¿Puedo aceptar que sólo hay una manera de ver si deseo la paz?

Síntesis:

Este punto nos enseña que el perdón transforma la percepción. No hay pecado, sólo error que puede ser corregido. Al elegir ver con el Espíritu Santo, unificamos nuestra visión y descubrimos que el mundo está lleno de oportunidades para extender la paz y la luz.

“Este mundo tiene mucho que ofrecerle a tu paz y son muchas las oportunidades que te brinda para extender tu perdón.”

Una invitación: Hoy, deja que cada error que veas sea una oportunidad para elegir la paz. La luz está esperando tu decisión.

miércoles, 31 de diciembre de 2025

Capítulo 25. III. Percepción y elección (6ª parte).

III. Percepción y elección (6ª parte).

6. Todo aquel que se encuentra aquí ha venido a las tinieblas, pero nadie ha venido sólo 2ni necesita quedarse más de un ins­tante. 3Pues cada uno ha traído la Ayuda del Cielo consigo, lista para liberarlo de las tinieblas y llevarlo a la luz en cualquier momento. 4Esto puede ocurrir en cualquier momento que él decida, pues la ayuda está aquí, esperando tan sólo su decisión. 5cuando decida hacer uso de lo que se le dio, verá entonces que todas las situaciones que antes consideraba como medios para justificar su ira se han convertido en eventos que justifican su amor. 6Oirá claramente que las llamadas a la guerra que antes oía son realmente llamamientos a la paz. 7Percibirá que lo que antes atacó no es sino otro altar en el que puede, con la misma facilidad y con mayor dicha, conceder perdón. 8Y reinterpretará cualquier tentación simplemente como otra oportunidad más de ser feliz.

Este apartado nos ofrece una visión esperanzadora: aunque el mundo parece oscuro, cada uno de nosotros ha traído consigo la Ayuda del Cielo, lista para guiarnos hacia la luz en el momento en que lo decidamos.

Su mensaje se centra en que nadie está solo en este mundo de percepción. Aunque hayamos entrado en la oscuridad —la ilusión de separación—, la Ayuda del Cielo (el Espíritu Santo) nos acompaña. Esta ayuda no impone, sino que espera nuestra decisión. Al aceptarla, nuestra percepción se transforma: lo que antes justificaba la ira, ahora justifica el amor; lo que parecía guerra, se revela como un llamado a la paz; lo que atacábamos, se convierte en un altar de perdón. Incluso la tentación se convierte en una oportunidad de felicidad.

En la práctica cotidiana:

En la vida cotidiana, este punto nos recuerda que no estamos atrapados en nuestras emociones negativas. Siempre hay una salida, y está disponible en el momento en que decidamos aceptar la ayuda divina. Cada situación puede reinterpretarse desde el amor, y cada tentación puede convertirse en una oportunidad para elegir la paz.

Aplicando la enseñanza:

  • Cuando sientas ira, culpa o tristeza, recuerda que puedes elegir de nuevo. La ayuda está contigo.
  • En momentos de tentación —de juzgar, de atacar, de rendirte—, puedes reinterpretar la situación como una oportunidad para ser feliz.

Unos ejemplos concretos:

  • Ejemplo real: Andrés se siente traicionado por un amigo. Está lleno de rabia. Pero al detenerse y pedir guía interior, siente una paz inesperada. Decide perdonar, y la situación se convierte en una oportunidad para fortalecer el vínculo.
  • Ejemplo simbólico: Una niña camina por un bosque oscuro. Cree estar sola. Pero al detenerse y cerrar los ojos, siente una luz cálida que la guía. Descubre que siempre ha estado acompañada, y que cada sombra era una oportunidad para encontrar la luz.

Preguntas para la reflexión:

  • ¿Estoy dispuesto a aceptar la ayuda que ya está conmigo?
  • ¿Qué situaciones puedo reinterpretar hoy como oportunidades para amar?
  • ¿Cómo se transforma mi experiencia cuando elijo ver con la luz en lugar de con la oscuridad?

Conclusión:

Este punto nos enseña que nunca estamos solos, y que la salida de la oscuridad está siempre disponible. La Ayuda del Cielo nos acompaña, esperando nuestra decisión. Al elegir verla, todo se transforma: la ira se convierte en amor, la guerra en paz, el ataque en perdón, y la tentación en felicidad.

“Y reinterpretará cualquier tentación simplemente como otra oportunidad más de ser feliz.”

Una invitación: Hoy, elige reinterpretar una situación difícil. La ayuda está contigo. La luz está lista. La felicidad te espera.