sábado, 2 de agosto de 2025

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 214

SEXTO REPASO

Introducción

1. Para este repaso utilizaremos sólo una idea por día y la practi­caremos tan a menudo cómo podamos. 2Además del tiempo que le dediques mañana y noche, que no debería ser menos de quince minutos, y de los recordatorios que han de llevarse a cabo, cada hora durante el transcurso del día, usa la idea tan frecuentemente como puedas entre las sesiones de práctica. 3Cada una de estas ideas por sí sola podría salvarte si verdaderamente la aprendie­ses. 4Cada una de ellas sería suficiente para liberaros a ti y al mundo de cualquier clase de cautiverio, e invitar de nuevo el recuerdo de Dios.

2. Con esto en mente, demos comienzo a nuestras prácticas, en las que repasaremos detenidamente los pensamientos con los que el Espíritu Santo nos ha bendecido en nuestras últimas veinte leccio­nes. 2Cada uno de ellos encierra dentro de sí el programa de estu­dios en su totalidad si se entiende, se practica, se acepta y se aplica a todo cuanto parece acontecer a lo largo del día. 3Uno solo basta. 4Mas no se debe excluir nada de ese pensamiento. 5Necesitamos, por lo tanto, usarlos todos y dejar que se vuelvan uno solo, ya que cada uno de ellos contribuye a la suma total de lo que queremos aprender.

3. Al igual que nuestro último repaso, estas sesiones de práctica giran alrededor de un tema central con el que comenzamos y concluimos cada lección. 2El tema para el presente repaso es el siguiente:    

3No soy un cuerpo. 4Soy libre.
5Pues aún soy tal como Dios me creó.

6El día comienza y concluye con esto. 7Y lo repetiremos asimismo cada vez que el reloj marque la hora, o siempre que nos acorde­mos, entre una hora y otra, que tenemos una función que trans­ciende el mundo que vemos. 8Aparte de esto y de la repetición del pensamiento que nos corresponda practicar cada día, no se requiere ningún otro tipo de ejercicio, excepto un profundo aban­dono de todo aquello que abarrota la mente y la hace sorda a la razón, a la cordura y a la simple verdad.

4. Lo que nos proponemos en este repaso es ir más allá de todas las palabras y de las diferentes maneras de practicar. 2Pues lo que estamos intentando esta vez es ir más de prisa por una senda más corta que nos conduce a la serenidad y a la paz de Dios. 3Sencilla­mente cerramos los ojos y nos olvidamos de todo lo que jamás habíamos creído saber y entender. 4Pues así es como nos libera­mos de todo lo que ni sabíamos ni pudimos entender.

5. Hay una sola excepción a esta falta de estructura. 2No dejes pasar un solo pensamiento trivial sin confrontarlo. 3Si adviertes alguno, niega su dominio sobre ti y apresúrate a asegurarle a tu mente que no es eso lo que quiere. 4Luego descarta tranquila­mente el pensamiento que negaste y de inmediato y sin titubear sustitúyelo por la idea con la que estés practicando ese día.
6. Cuando la tentación te asedie, apresúrate a proclamar que ya no eres su presa, diciendo:

2No quiero este pensamiento. 3El que quiero es ________ .

4Y entonces repite la idea del día y deja que ocupe el lugar de lo que habías pensado. 5Además de estas aplicaciones especiales de la idea diaria, sólo añadiremos unas cuantas expresiones formales o pensamientos específicos para que te ayuden con tu práctica. 6Por lo demás, le entregamos estos momentos de quietud al Maes­tro que nos enseña en silencio, nos habla de paz e imparte a nues­tros pensamientos todo el significado que jamás puedan tener.

7. A Él le ofrezco este repaso por ti. 2Te pongo en Sus manos, y dejo que Él te enseñe qué hacer, qué decir y qué pensar cada vez que recurres a Él. 3Él estará a tu disposición siempre que acudas a Él en busca de ayuda. 4Ofrezcámosle este repaso que ahora comenzamos, y no nos olvidemos de Quién es al que se le ha entregado, según practicamos día tras día, avanzando hacia el objetivo que Él fijó para nosotros, dejando que nos enseñe cómo proceder y confiando plenamente en Él para que nos indique la forma en que cada sesión de práctica puede convertirse en un amoroso regalo de libertad para el mundo.


LECCIÓN 214

No soy un cuerpo. Soy libre.
Pues aún soy tal como Dios me creó.

1. (194) Pongo el futuro en Manos de Dios.

2El pasado ya pasó y el futuro aún no ha llegado. 3Ahora estoy libre de ambos. 4Pues lo que Dios da sólo puede ser para el bien. 5Y acepto únicamente lo que Él da como lo que me pertenece.

4No soy un cuerpo. 5Soy libre. 6Pues aún soy tal como Dios me creó.


¿Qué me enseña esta lección?

(194) Pongo el futuro en Manos de Dios.

No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.

La mente humana suele vivir atrapada entre dos tiempos imaginarios: el pasado, que ya no existe, y el futuro, que aún no existe. Entre ambos surge la ansiedad. Recordamos errores pasados. Tememos posibles pérdidas futuras.

Pero la lección nos invita a reconocer algo liberador: El único instante real es el presente. Y en ese instante estamos libres.

EL FIN DEL PASADO.

El pasado no tiene poder real sobre nosotros. Solo lo mantiene vivo la memoria que lo repite.

Cuando la mente se identifica con el pasado, revive constantemente las culpas, los resentimientos, los errores y las heridas.

Pero Dios no define al Hijo por su pasado. La creación permanece intacta. El perdón libera a la mente del peso de lo que ya terminó.

LA ILUSIÓN DEL FUTURO.

El ego utiliza el futuro para sostener el miedo. Nos dice que debemos preocuparnos por lo que podría salir mal, por lo que podríamos perder y por lo que aún no controlamos.

Pero la lección afirma algo radical: Lo que Dios da solo puede ser para el bien.

Cuando confiamos en esta verdad, el miedo al futuro pierde su fundamento.

LA ENTREGA COMO LIBERACIÓN.

Poner el futuro en manos de Dios significa renunciar al control del ego, confiar en la sabiduría divina y aceptar la guía del Espíritu. No es abandono. Es confianza consciente. Es reconocer que el Amor conoce el camino mejor que el miedo.

SENTIDO GENERAL DE LA LECCIÓN:

La Lección 214 enseña que:

  • El pasado no define nuestra identidad.
  • El futuro no necesita ser temido.
  • La confianza en Dios trae paz.
  • El presente es el único instante real.
  • La entrega libera a la mente del control del ego.

Cuando dejamos de intentar controlar la vida, descubrimos que la vida ya estaba guiada por el Amor.

PROPÓSITO DE LA LECCIÓN:

La lección 214 continúa el proceso iniciado en el Sexto Repaso.

Después de aprender que todas las experiencias son lecciones (Lección 213), ahora damos un paso más profundo: Confiar completamente en la guía de Dios.

El aprendizaje conduce naturalmente a la confianza.

ASPECTOS PSICOLÓGICOS:

Psicológicamente, esta lección produce reducción de ansiedad, disminución de preocupación constante, mayor serenidad interior, aumento de confianza en la vida y liberación del control excesivo.

Clave psicológica: La mente ansiosa intenta controlar el futuro. La mente confiada aprende a habitar el presente.

ASPECTOS ESPIRITUALES:

Espiritualmente, la lección afirma que:

  • Dios guía el proceso de despertar.
  • La creación está protegida por el Amor.
  • El miedo es una ilusión del ego.
  • La confianza abre la puerta a la gracia.
  • La entrega revela la paz.

La fe no es creer sin evidencia. Es recordar el Amor que nos creó.

INSTRUCCIONES PRÁCTICAS:

Durante el día, cuando aparezca preocupación por el futuro, repite: “Pongo el futuro en Manos de Dios.”

Respira profundamente y recuerda: “Lo que Dios da solo puede ser para el bien.”

Permite que esa idea calme la mente.

Y afirma suavemente: “No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.”

ADVERTENCIAS IMPORTANTES:

No confundir confianza con pasividad.
No usar esta enseñanza para evitar responsabilidades.
No negar emociones humanas legítimas.
No esperar que el mundo siga nuestras expectativas.

Practicar confianza consciente.
Permitir que el presente se revele plenamente.
Reconocer la guía del Espíritu.
Aceptar la vida con apertura.

La confianza no elimina los desafíos. Pero transforma la forma de vivirlos.

RELACIÓN CON EL PROCESO DEL CURSO:

La Lección 214 profundiza en el proceso de liberación de la mente.

Primero aprendimos a perdonar. Luego comprendimos que cada experiencia es una lección. Ahora aprendemos a confiar plenamente en el Amor que guía ese aprendizaje.

La salvación no es control. Es confianza.

REFLEXIÓN PROFUNDA:

La reflexión propuesta invita a preguntarnos: ¿Cómo interpreto lo que recibo de Dios?

Si lo interpreto desde el miedo, parecerá incierto. Si lo interpreto desde la confianza, se revela como gracia.

El mismo acontecimiento puede verse de dos maneras. La elección siempre pertenece a la mente.

CONCLUSIÓN FINAL:

La Lección 214 declara: No necesito controlar el futuro. No necesito cargar con el pasado. El Amor que me creó conoce el camino. Cuando pongo mi vida en manos de Dios, descubro algo que siempre estuvo allí: La paz.

FRASE INSPIRADORA: “Cuando pongo el futuro en manos de Dios, descubro que el presente está lleno de paz.”

viernes, 1 de agosto de 2025

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 213

SEXTO REPASO

Introducción

1. Para este repaso utilizaremos sólo una idea por día y la practi­caremos tan a menudo cómo podamos. 2Además del tiempo que le dediques mañana y noche, que no debería ser menos de quince minutos, y de los recordatorios que han de llevarse a cabo, cada hora durante el transcurso del día, usa la idea tan frecuentemente como puedas entre las sesiones de práctica. 3Cada una de estas ideas por sí sola podría salvarte si verdaderamente la aprendie­ses. 4Cada una de ellas sería suficiente para liberaros a ti y al mundo de cualquier clase de cautiverio, e invitar de nuevo el recuerdo de Dios.

2. Con esto en mente, demos comienzo a nuestras prácticas, en las que repasaremos detenidamente los pensamientos con los que el Espíritu Santo nos ha bendecido en nuestras últimas veinte leccio­nes. 2Cada uno de ellos encierra dentro de sí el programa de estu­dios en su totalidad si se entiende, se practica, se acepta y se aplica a todo cuanto parece acontecer a lo largo del día. 3Uno solo basta. 4Mas no se debe excluir nada de ese pensamiento. 5Necesitamos, por lo tanto, usarlos todos y dejar que se vuelvan uno solo, ya que cada uno de ellos contribuye a la suma total de lo que queremos aprender.

3. Al igual que nuestro último repaso, estas sesiones de práctica giran alrededor de un tema central con el que comenzamos y concluimos cada lección. 2El tema para el presente repaso es el siguiente:    

3No soy un cuerpo. 4Soy libre.
5Pues aún soy tal como Dios me creó.

6El día comienza y concluye con esto. 7Y lo repetiremos asimismo cada vez que el reloj marque la hora, o siempre que nos acorde­mos, entre una hora y otra, que tenemos una función que trans­ciende el mundo que vemos. 8Aparte de esto y de la repetición del pensamiento que nos corresponda practicar cada día, no se requiere ningún otro tipo de ejercicio, excepto un profundo aban­dono de todo aquello que abarrota la mente y la hace sorda a la razón, a la cordura y a la simple verdad.

4. Lo que nos proponemos en este repaso es ir más allá de todas las palabras y de las diferentes maneras de practicar. 2Pues lo que estamos intentando esta vez es ir más de prisa por una senda más corta que nos conduce a la serenidad y a la paz de Dios. 3Sencilla­mente cerramos los ojos y nos olvidamos de todo lo que jamás habíamos creído saber y entender. 4Pues así es como nos libera­mos de todo lo que ni sabíamos ni pudimos entender.

5. Hay una sola excepción a esta falta de estructura. 2No dejes pasar un solo pensamiento trivial sin confrontarlo. 3Si adviertes alguno, niega su dominio sobre ti y apresúrate a asegurarle a tu mente que no es eso lo que quiere. 4Luego descarta tranquila­mente el pensamiento que negaste y de inmediato y sin titubear sustitúyelo por la idea con la que estés practicando ese día.
6. Cuando la tentación te asedie, apresúrate a proclamar que ya no eres su presa, diciendo:

2No quiero este pensamiento. 3El que quiero es ________ .

4Y entonces repite la idea del día y deja que ocupe el lugar de lo que habías pensado. 5Además de estas aplicaciones especiales de la idea diaria, sólo añadiremos unas cuantas expresiones formales o pensamientos específicos para que te ayuden con tu práctica. 6Por lo demás, le entregamos estos momentos de quietud al Maes­tro que nos enseña en silencio, nos habla de paz e imparte a nues­tros pensamientos todo el significado que jamás puedan tener.

7. A Él le ofrezco este repaso por ti. 2Te pongo en Sus manos, y dejo que Él te enseñe qué hacer, qué decir y qué pensar cada vez que recurres a Él. 3Él estará a tu disposición siempre que acudas a Él en busca de ayuda. 4Ofrezcámosle este repaso que ahora comenzamos, y no nos olvidemos de Quién es al que se le ha entregado, según practicamos día tras día, avanzando hacia el objetivo que Él fijó para nosotros, dejando que nos enseñe cómo proceder y confiando plenamente en Él para que nos indique la forma en que cada sesión de práctica puede convertirse en un amoroso regalo de libertad para el mundo.


LECCIÓN 213

No soy un cuerpo. Soy libre.
Pues aún soy tal como Dios me creó.

1. (193) Todas las cosas son lecciones que Dios quiere que yo aprenda.

2Una lección es un milagro que Dios me ofrece, en lugar de los pensamientos que concebí que me hacen daño. 3Lo que aprendo de Él se convierte en el modo en que me libero. 4Por eso elijo aprender Sus lecciones y olvidarme de las mías.

4No soy un cuerpo. 5Soy libre. 6Pues aún soy tal como Dios me creó.

(193) Todas las cosas son lecciones que Dios quiere que yo aprenda.

No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.

El Curso afirma que en realidad existe un solo error fundamental: La creencia en la separación. De ese error nacen todos los demás.

Cuando la mente cree estar separada de Dios, aparece la culpa, el miedo, el conflicto, el sufrimiento, el ataque y la defensa. Todo el sistema de pensamiento del ego se construye sobre esa premisa.

Pero si el error es uno, la corrección también es una.

UNA SOLA CORRECCIÓN.

La corrección del error de separación es el perdón. El perdón no significa justificar lo que ocurrió. Significa reconocer que el error pertenece a la percepción y no a la verdad del Ser.

Cuando perdonamos, dejamos de sostener la culpa, liberamos al otro del papel de culpable y liberamos nuestra propia mente. El perdón es el milagro que sustituye al error.

LAS LECCIONES DE DIOS.

Cada situación que vivimos puede interpretarse de dos maneras: Desde el ego → conflicto, juicio, culpa, o desde el Espíritu → aprendizaje, perdón, liberación.

La situación externa puede ser la misma. Lo que cambia es la interpretación.

Cuando elegimos aprender de Dios, cada experiencia se convierte en una oportunidad de sanar la percepción.

EL MILAGRO COMO APRENDIZAJE.

El Curso llama milagro al cambio de percepción que ocurre cuando elegimos el amor en lugar del miedo. Un milagro ocurre cuando dejamos de atacar, dejamos de defendernos y dejamos de culpar. Entonces la mente se abre a una comprensión diferente. La lección aparece donde antes parecía haber un problema.

SENTIDO GENERAL DE LA LECCIÓN:

La Lección 213 enseña que:

  • El error fundamental es la creencia en la separación.
  • El perdón corrige ese error.
  • Cada experiencia puede convertirse en una lección.
  • El milagro es un cambio de percepción.
  • La liberación llega a través del aprendizaje espiritual.

Nada de lo que ocurre necesita ser interpretado como castigo. Todo puede convertirse en camino hacia la libertad.

PROPÓSITO DE LA LECCIÓN:

La Lección 213 continúa el proceso iniciado en el Sexto Repaso.

Después de reconocer nuestra función de perdonar (Lección 212), ahora aprendemos algo esencial: Cada situación es una oportunidad para ejercer esa función.

La vida entera se convierte en aula espiritual.

ASPECTOS PSICOLÓGICOS:

Psicológicamente, esta lección produce cambio en la interpretación de los problemas, reducción del resentimiento, mayor resiliencia emocional, mayor capacidad de aprendizaje y disminución del victimismo.

Clave psicológica: Cuando vemos los conflictos como oportunidades de aprendizaje, la mente deja de sentirse atrapada.

La experiencia se vuelve significativa.

ASPECTOS ESPIRITUALES:

Espiritualmente, la lección afirma que:

  • Dios utiliza todo para conducir a la verdad.
  • El error no puede alterar la creación.
  • El perdón restaura la percepción correcta.
  • El milagro es una corrección amorosa.
  • La salvación ocurre en la mente que aprende.

Dios no castiga el error. Lo corrige mediante la luz del entendimiento.

INSTRUCCIONES PRÁCTICAS:

Durante el día, cuando aparezca un conflicto, pregúntate: ¿Qué lección quiere enseñarme Dios aquí?

En lugar de reaccionar desde el juicio, recuerda: “Todas las cosas son lecciones que Dios quiere que yo aprenda.”

Luego pregúntate: ¿Cómo puedo responder con perdón?

Y afirma suavemente: “No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.”

ADVERTENCIAS IMPORTANTES:

❌ No usar esta enseñanza para negar emociones auténticas.
❌ No justificar comportamientos dañinos.
❌ No imponer el perdón a otros.
❌ No espiritualizar el sufrimiento sin comprensión.

✔ Observar los conflictos con honestidad.
✔ Permitir que el perdón transforme la percepción.
✔ Recordar la unidad con los demás.
✔ Aprender de cada experiencia.

El aprendizaje espiritual no elimina la experiencia. La transforma.

RELACIÓN CON EL PROCESO DEL CURSO:

La lección 213 profundiza en la función del perdón presentada en la lección anterior.

Ahora comprendemos que el mundo entero es el aula donde aprendemos a perdonar. Cada encuentro es una lección. Cada relación es una oportunidad. Cada conflicto es una invitación al milagro.

REFLEXIÓN PROFUNDA:

La reflexión propuesta por la lección es sencilla y poderosa: Detrás de todo conflicto hay una lección de perdón.

Cuando esta verdad se acepta, el conflicto pierde su poder. Lo que parecía obstáculo se convierte en camino.

CONCLUSIÓN FINAL:

La Lección 213 declara: No necesito temer mis experiencias. Todo puede enseñarme a recordar la verdad.

Cuando aprendo las lecciones de Dios, el error pierde su fuerza. Y lo que antes parecía sufrimiento se transforma en libertad.

FRASE INSPIRADORA: “Cuando elijo aprender de Dios, cada conflicto se convierte en un milagro que me conduce hacia la libertad.”

Capítulo 22. II. La impecabilidad de tu hermano (2ª parte).

II. La impecabilidad de tu hermano (2ª parte).

4. La razón te diría que la única manera de escaparte del sufri­miento es reconociéndolo y tomando el camino opuesto. 2Toda ver­dad es lo mismo y todo sufrimiento es lo mismo también, pero ambos son diferentes entre sí desde cualquier punto de vista, en toda circunstancia y sin excepción. 3Creer que puede haber una sola excepción es confundir lo que es lo mismo con lo que es diferente. 4Una sola ilusión que se abrigue y se defienda contra la verdad priva a ésta de todo significado y hace que todas las ilu­siones sean reales. 5Tal es el poder de la creencia, 6la cual es inca­paz de transigir. 7Y la fe en la inocencia sería fe en el pecado si la creencia excluyera una sola cosa viviente y le negase la bendición de su perdón.

La inmutabilidad de la verdad se basa en la ley de la eternidad. Si es verdad, siempre lo será y siempre lo ha sido. La verdad no acepta matices. Los matices, las diferencias, las especializaciones proceden del sistema de pensamiento del ego. El desconocimiento de nuestra verdadera naturaleza nos lleva a percibirnos como personalidades que cambian y evolucionan. Pero lo que parece evolucionar y cambiar no es la mente recta que sirve al amor y a la unidad, sino la mente errada que nos lleva a percibir un mundo cuya dimensión es temporal e ilusoria.

La Expiación nos guía para recordar nuestra realidad, nuestra verdad. Es la elección de abandonar el sistema de pensamiento del ego como la fuente que nos conduce a vivir en el mundo del miedo y de lo efímero, para regresar a nuestro verdadero hogar, donde la ley de la unidad y del amor nos permitirá fundirnos con el gozo de Dios.

5. Tanto la razón como el ego te dicen eso mismo, pero la inter­pretación que hacen de ello es completamente diferente. 2El ego te asegura ahora que es imposible que puedas ver a nadie libre de culpa. 3Y si esta manera de ver es la única que puede liberarte de la culpabilidad, entonces la creencia en el pecado no puede sino ser eterna. 4Pero la razón ve eso de otro modo, pues la razón ve que la fuente de una idea es lo que hace que ésta sea cierta o falsa. 5Esto tiene que ser así, si la idea es semejante a su fuente. 6Por lo tanto -dice la razón- si el propósito que se le asignó al Espíritu Santo fue ayudarte a escapar de la culpabilidad, y ese propósito le fue dado por Aquel para Quien nada que Su Volun­tad disponga es imposible, los medios para lograr ese objetivo tienen que ser más que posibles. 7Tienen que existir y tú tienes que estar en posesión de ellos.

Me atrevería a decir que Jesús emplea el uso de la "lógica pura" para explicar el contenido de este punto. Siguiendo su ejemplo, podemos admitir que el ego es incapaz de reconocer que puede haber alguien libre de culpa. Pues de haberla, ello significaría que ha negado la identidad del ego, la cual surge tras elegir el pensamiento de ser especial. Siguiendo esta lógica, el ego fundamenta su fe en la creencia de que todos somos pecadores y, por lo tanto, no podemos estar libres de culpa.

Desde el punto de vista de la razón y dado que toda idea sigue a su fuente, la mente recta sirve al amor y a la unidad, lo que nos favorece el pensamiento de impecabilidad y de inocencia. El Espíritu Santo es la Mente Recta y se encuentra en la parte de nuestra mente que no ha olvidado la verdad y que nos lleva a reconocernos como Hijos de Dios. La visión del Espíritu Santo está libre de pecado y de culpa. Luego, la pureza y la santidad se encuentran en nuestro interior, en espera de que sea nuestra elección.

6. Esta es una etapa crucial en este curso, pues en este punto tiene que tener lugar una completa separación entre tú y el ego. 2Pues si ya dispones de los medios para dejar que el propósito del Espí­ritu Santo se alcance, dichos medios pueden utilizarse. 3A medida que los utilices, tu fe en ellos será cada vez mayor. 4Para el ego, sin embargo, eso es imposible, y nadie emprende lo que no ofrece ninguna esperanza de poderse lograr. 5Tú sabes que lo que la Voluntad de tu Creador dispone es posible, pero aquello que tú inventaste no lo cree. 6Ahora tienes que elegir entre ti y lo que es sólo una ilusión de ti. 7No ambas cosas, sino una sola. 8No tiene objeto intentar eludir esta decisión. 9Hay que tomarla. 10La fe y la creencia pueden inclinarse hacia cualquiera de esas dos opciones, pero la razón te dice que el sufrimiento se encuentra únicamente en una de ellas y la dicha en la otra.

Para el ego, alcanzar el propósito del Espíritu Santo, la visión de la unidad, se convierte en el deseo de unir los cuerpos, fortaleciendo su realidad en el nivel perceptivo.

El ego no cree en la unión de las mentes, pues su visión se circunscribe al nivel de lo que percibe a través de los sentidos. Si no lo veo, si no lo percibo, no existe.

Este punto es considerado por Jesús como crucial. A lo largo de la enseñanza que estamos recibiendo, se nos ha facilitado información para facilitar la comprensión de nuestra verdadera naturaleza. Estamos capacitados para comprender que el mundo tal y como lo percibimos no nos aportará la felicidad eterna que añoramos. Ahora sabemos que dicho mundo y dicha percepción responden a un pensamiento erróneo que nos ha llevado a creer que nuestra naturaleza es pecadora. El plan de salvación que Dios ha dispuesto para Su Hijo lo invita a elegir de nuevo, pues todo error puede ser corregido si dirigimos nuestra mente en la dirección correcta.

Es esa la etapa crucial a la que Jesús nos hace referencia. Nos invita a elegir, sin dudas y con la certeza de que la elección que tenemos que hacer es servir a Dios y no al ego, es decir, extender el amor que somos y desechar cualquier pensamiento que alimente al miedo.

jueves, 31 de julio de 2025

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 212

SEXTO REPASO

Introducción

1. Para este repaso utilizaremos sólo una idea por día y la practi­caremos tan a menudo cómo podamos. 2Además del tiempo que le dediques mañana y noche, que no debería ser menos de quince minutos, y de los recordatorios que han de llevarse a cabo, cada hora durante el transcurso del día, usa la idea tan frecuentemente como puedas entre las sesiones de práctica. 3Cada una de estas ideas por sí sola podría salvarte si verdaderamente la aprendie­ses. 4Cada una de ellas sería suficiente para liberaros a ti y al mundo de cualquier clase de cautiverio, e invitar de nuevo el recuerdo de Dios.

2. Con esto en mente, demos comienzo a nuestras prácticas, en las que repasaremos detenidamente los pensamientos con los que el Espíritu Santo nos ha bendecido en nuestras últimas veinte leccio­nes. 2Cada uno de ellos encierra dentro de sí el programa de estu­dios en su totalidad si se entiende, se practica, se acepta y se aplica a todo cuanto parece acontecer a lo largo del día. 3Uno solo basta. 4Mas no se debe excluir nada de ese pensamiento. 5Necesitamos, por lo tanto, usarlos todos y dejar que se vuelvan uno solo, ya que cada uno de ellos contribuye a la suma total de lo que queremos aprender.

3. Al igual que nuestro último repaso, estas sesiones de práctica giran alrededor de un tema central con el que comenzamos y concluimos cada lección. 2El tema para el presente repaso es el siguiente:    

3No soy un cuerpo. 4Soy libre.
5Pues aún soy tal como Dios me creó.

6El día comienza y concluye con esto. 7Y lo repetiremos asimismo cada vez que el reloj marque la hora, o siempre que nos acorde­mos, entre una hora y otra, que tenemos una función que trans­ciende el mundo que vemos. 8Aparte de esto y de la repetición del pensamiento que nos corresponda practicar cada día, no se requiere ningún otro tipo de ejercicio, excepto un profundo aban­dono de todo aquello que abarrota la mente y la hace sorda a la razón, a la cordura y a la simple verdad.

4. Lo que nos proponemos en este repaso es ir más allá de todas las palabras y de las diferentes maneras de practicar. 2Pues lo que estamos intentando esta vez es ir más de prisa por una senda más corta que nos conduce a la serenidad y a la paz de Dios. 3Sencilla­mente cerramos los ojos y nos olvidamos de todo lo que jamás habíamos creído saber y entender. 4Pues así es como nos libera­mos de todo lo que ni sabíamos ni pudimos entender.

5. Hay una sola excepción a esta falta de estructura. 2No dejes pasar un solo pensamiento trivial sin confrontarlo. 3Si adviertes alguno, niega su dominio sobre ti y apresúrate a asegurarle a tu mente que no es eso lo que quiere. 4Luego descarta tranquila­mente el pensamiento que negaste y de inmediato y sin titubear sustitúyelo por la idea con la que estés practicando ese día.
6. Cuando la tentación te asedie, apresúrate a proclamar que ya no eres su presa, diciendo:

2No quiero este pensamiento. 3El que quiero es ________ .

4Y entonces repite la idea del día y deja que ocupe el lugar de lo que habías pensado. 5Además de estas aplicaciones especiales de la idea diaria, sólo añadiremos unas cuantas expresiones formales o pensamientos específicos para que te ayuden con tu práctica. 6Por lo demás, le entregamos estos momentos de quietud al Maes­tro que nos enseña en silencio, nos habla de paz e imparte a nues­tros pensamientos todo el significado que jamás puedan tener.

7. A Él le ofrezco este repaso por ti. 2Te pongo en Sus manos, y dejo que Él te enseñe qué hacer, qué decir y qué pensar cada vez que recurres a Él. 3Él estará a tu disposición siempre que acudas a Él en busca de ayuda. 4Ofrezcámosle este repaso que ahora comenzamos, y no nos olvidemos de Quién es al que se le ha entregado, según practicamos día tras día, avanzando hacia el objetivo que Él fijó para nosotros, dejando que nos enseñe cómo proceder y confiando plenamente en Él para que nos indique la forma en que cada sesión de práctica puede convertirse en un amoroso regalo de libertad para el mundo.

LECCIÓN 212

No soy un cuerpo. Soy libre.
Pues aún soy tal como Dios me creó.

1. (192) Tengo una función que Dios quiere que desempeñe.

2Busco la función que me ha de liberar de todas las vanas ilu­siones del mundo. 3Solamente la función que Dios me dio puede ofrecerme libertad. 4Eso es lo único que busco y lo único que aceptaré como propio.

4No soy un cuerpo. 5Soy libre. 6Pues aún soy tal como Dios me creó.

¿Qué me enseña esta lección?

(192) Tengo una función que Dios quiere que desempeñe.

No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.

El Curso afirma que la verdadera libertad no se encuentra en el mundo de las ilusiones. Se encuentra en cumplir la función que Dios nos dio. Esa función no depende de la profesión, del estatus ni del reconocimiento social.

La función es interior. Es una manera de ver y relacionarse con el mundo.

EL VELO DE LA SEPARACIÓN.

Cuando la mente se identificó con el mundo material, surgió una percepción de separación. Apareció un velo. Ese velo hizo que el Hijo de Dios olvidara su origen.

Entonces comenzó a percibirse como separado, vulnerable, culpable y limitado. Esta percepción produjo miedo. El miedo generó defensa. Y la defensa generó ataque.

Así surgió el sistema de pensamiento del ego.

EL MUNDO FABRICADO POR EL EGO.

El ego construye una realidad basada en la percepción. En ese mundo, proyectamos nuestros pensamientos, atribuimos nuestras emociones a otros e interpretamos los acontecimientos desde el miedo.

Cuando sentimos culpa, buscamos culpables. Cuando sentimos miedo, vemos amenazas. Cuando sentimos ira, justificamos el ataque.

El mundo se convierte entonces en un espejo de la mente.

LA BÚSQUEDA DE SIGNIFICADO.

Incluso dentro del sistema del ego surge una pregunta inevitable: ¿Cuál es mi función?

El ego intenta responderla mediante roles, como la profesión, la identidad social, el reconocimiento y el éxito. Pero ninguna de esas respuestas satisface plenamente. Porque la verdadera función no pertenece al ego. Pertenece al Espíritu.

LA FUNCIÓN VERDADERA.

El Curso enseña que nuestra función en el mundo es una: Perdonar.

El perdón no es simplemente un acto moral. Es un cambio de percepción. Significa reconocer que la separación fue un error de percepción.

Cuando perdonamos, dejamos de proyectar culpa, liberamos al otro de nuestro juicio y recordamos la inocencia compartida.

El perdón abre la puerta al regreso al hogar.

SENTIDO GENERAL DE LA LECCIÓN:

La Lección 212 enseña que:

  • La verdadera función procede de Dios.
  • El ego fabrica funciones ilusorias.
  • El perdón es la función del Hijo de Dios.
  • El mundo refleja el estado de la mente.
  • La liberación llega al cumplir nuestra función.

El propósito de nuestra presencia en el mundo no es competir. Es sanar la percepción.

PROPÓSITO DE LA LECCIÓN:

La lección 212 continúa profundizando el proceso iniciado en el Sexto Repaso.

La secuencia revela un camino interior:

  • 211 → Reconozco que soy el Hijo de Dios.
  • 212 → Reconozco que tengo una función divina.

Primero recordamos quién somos. Luego recordamos para qué estamos aquí.

ASPECTOS PSICOLÓGICOS:

Psicológicamente, esta lección produce la sensación de propósito profundo, la reducción de la confusión existencial, la disminución de conflictos internos, una mayor coherencia emocional y el incremento de empatía.

Clave psicológica: Cuando comprendemos que nuestra función es perdonar, dejamos de intentar controlar el mundo.

La mente se libera del peso de tener que defender constantemente su identidad.

ASPECTOS ESPIRITUALES:

Espiritualmente, la lección afirma que:

  • Dios asignó una función al Hijo.
  • Esa función conduce a la liberación.
  • El perdón restaura la unidad.
  • El Espíritu guía el proceso.
  • La salvación se extiende a través de la mente que perdona.

Cada acto de perdón contribuye a la sanación del mundo.

INSTRUCCIONES PRÁCTICAS:

Durante el día, recuerda con frecuencia: “Tengo una función que Dios quiere que desempeñe.”

Cuando surja conflicto con alguien, pregúntate: ¿Cuál es mi función aquí?

La respuesta será siempre la misma: Perdonar.

Independientemente del rol que ocupemos en la vida, el propósito interior permanece constante.

Y recuerda: “No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.”

ADVERTENCIAS IMPORTANTES:

❌ No interpretar el perdón como pasividad ante la injusticia.
❌ No negar emociones humanas legítimas.
❌ No usar la espiritualidad para evitar responsabilidades.
❌ No confundir función espiritual con profesión.

✔ Practicar el perdón en las relaciones cotidianas.
✔ Reconocer la unidad con los demás.
✔ Permitir que el Espíritu guíe la percepción.
✔ Recordar que el amor corrige el error.

La función no exige sacrificio. Exige visión verdadera.

RELACIÓN CON EL PROCESO DEL CURSO:

La Lección 212 revela el núcleo práctico del Curso: El perdón.

El Curso no busca cambiar el mundo exterior. Busca cambiar la forma en que lo percibimos.

Cuando la mente perdona, el mundo se transforma.

REFLEXIÓN PROFUNDA:

La reflexión propuesta es clara: El perdón como práctica diaria.

Cada encuentro es una oportunidad. Cada relación es un espejo. Cada conflicto es una invitación a elegir nuevamente.

El perdón no es debilidad. Es la expresión de la verdadera fuerza espiritual.

CONCLUSIÓN FINAL:

La Lección 212 declara: No estoy aquí sin propósito.

Mi función es recordar la inocencia del Hijo de Dios. Cuando perdono, libero al mundo del peso de la culpa. Y en ese mismo acto, descubro mi propia libertad.

FRASE INSPIRADORA: “Al cumplir mi función de perdonar, permito que la luz de Dios revele la unidad que siempre ha estado presente.”