viernes, 31 de enero de 2025

Capítulo 18. II. La base del sueño (1ª parte).

 II. La base del sueño (1ª parte).

1. ¿No es acaso cierto que de los sueños surge un mundo que parece ser muy real? 2Mas examina lo que es ese mundo. 3Obvia­mente no es el mundo que viste antes de irte a dormir. 4Es más bien una distorsión de él, urdida exclusivamente en torno a lo que tú hubieses preferido que ocurriese. 5En él eres "libre" para reconstruir lo que parecía atacarte, y convertirlo en un tributo a tu ego, que se indignó por el "ataque". 6Ése no sería tu deseo a menos que no te identificases a ti mismo con el ego, que siempre se ve a sí mismo, y, por lo tanto, a ti, como sometido a un cons­tante ataque y sumamente vulnerable a él.

El ejemplo que utiliza Jesús en este punto nos ayuda en la comprensión de lo que sucede con nuestra mente en la interpretación que hace de la realidad percibida. 

La verdadera realidad es sustituida por una falsa realidad mientras dormimos. Es en ese estado llamado sueño donde la identidad de lo que realmente somos adopta un nivel de percepción que se deja seducir por lo ilusorio. El contenido del sueño, independientemente de que pueda ser feliz o terrorífico, siempre es una distorsión de la percepción verdadera.

La necesidad de "dormir" pertenece al sistema de pensamiento del ego. Es el cuerpo el que siente esa necesidad biológica. Ya sabemos que el símbolo del ego, el cuerpo, está sujeto a las leyes de la temporalidad, por lo que es irreal, ya que tan solo lo que no cambia, lo eterno, es lo verdadero y real. Por lo tanto, las percepciones que procedan del cuerpo son todas irreales e ilusorias, tal y como lo es el contenido de lo percibido en sueño mientras dormimos.

2. Los sueños son caóticos porque están regidos por tus deseos conflictivos, y así, lo que es verdad les trae sin cuidado. 2Son el mejor ejemplo de cómo se puede utilizar la percepción para sus­tituir a la verdad por ilusiones. 3Al despertar no los tomas en serio, pues el hecho de que la realidad se viola tan radicalmente en ellos resulta evidente. 4Sin embargo, son una manera de ver el mundo y de cambiarlo para que se adapte mejor al ego. 5Son ejemplos impresionantes, tanto de la incapacidad del ego para tolerar la realidad, como del hecho de que tú estás dispuesto a cambiar la realidad para beneficiarlo a él.

La percepción del cuerpo tiene su origen en el deseo de ser especial, en el deseo de ver las cosas de manera diferente a como Dios nos ha creado. La creencia en la separación ha dado lugar al miedo y dicha creencia se fundamenta en la ausencia de amor. 

Es por ello que la mente dividida utiliza el pensamiento de ataque como un mecanismo de respuesta para protegerse del miedo. El ataque procede, pues, de la mente, aunque el ego piensa que ese poder lo tiene el cuerpo. Pero el cuerpo no ataca si no sigue los dictados de la mente errada. Es muy importante considerar esto que decimos, pues tenemos el poder de cambiar el contenido de nuestra mente y, de camino, utilizar nuestro cuerpo para la función para la que está diseñado, la de comunicar y compartir con los demás los atributos que forman parte de nuestra verdadera identidad espiritual. 

3. La diferencia entre lo que ves en sueños y lo que ves al desper­tar no te resulta inquietante. 2Reconoces que lo que ves al desper­tar se desvanece en los sueños. 3Al despertar, no obstante, no esperas que haya desaparecido. 4En los sueños eres tú quien determina todo. 5Las personas se convierten en lo que tú quieres que sean y hacen lo que tú les ordenas. 6No se te impone ningún límite en cuanto a las sustituciones que puedes llevar a cabo. 7Por algún tiempo parece como si se te hubiese dado el mundo para que hicieses de él lo que se te antojase. 8No te das cuenta de que lo estás atacando y tratando de subyugarlo para que se avenga a tus deseos.

Al analizar el contenido percibido mientras dormimos y nos sumergimos en el mundo ilusorio del sueño, las leyes de la lógica y de la razón desaparecen, dejándonos dar forma a una realidad que es fruto de nuestros deseos y en los que se pone de manifiesto el propósito de crear un mundo especial y acorde a nuestras falsas creencias. 

Lo que ocurre mientras dormimos es el mejor ejemplo que nos muestra el modo en cómo percibimos la realidad. Para el ego, el mundo que percibe es real, pero no se da cuenta de que lo que percibe es lo que su mente ha decidido hacer real. Lo temporal y lo perecedero son características propias del mundo fabricado por el ego; sin embargo, el ego no los cuestiona, sino que argumenta con todo el peso de su sistema de pensamiento que lo temporal es lo real. Que todo nace para morir y la verdad está sujeta a ese proceso cíclico que hace que lo que hoy es verdad, mañana ya no lo sea, siendo sustituido por otra verdad.

Todos estos argumentos pertenecen al mundo del sueño, y si es así, es señal inequívoca de que estamos dormidos.

jueves, 30 de enero de 2025

Capítulo 18. EL FINAL DEL SUEÑO. I. El substituto de la realidad (4ª parte).

  Capítulo 18

EL FINAL DEL SUEÑO


I. El substituto de la realidad (4ª parte).

10. En ti no hay separación, y no hay sustituto que pueda mantenerte separado de tu hermano. 2Tu realidad fue la creación de Dios, la cual no tiene sustituto. 3Estáis tan firmemente unidos en la verdad, que sólo Dios mora allí. 4Y Él jamás aceptaría otra cosa en lugar de vosotros. 5Él os ama a los dos por igual y cual uno solo. 6Y tal como Él os ama, así sois. 7Nosotros no estáis unidos en ilusiones, sino en un Pensamiento tan santo y tan perfecto que las ilusiones no pueden permanecer allí para mancillar el santo lugar donde os encontráis unidos. 8Dios está contigo, hermano mío. 9Unámonos en Él en paz y con gratitud, y aceptemos Su regalo como nuestra más santa y perfecta realidad, la cual compartimos con Él.

Sí, ahora sabemos que somos uno. Ahora nos sentimos guiados por el Mensajero de Dios, por el Espíritu Santo. Su Voz nos acompaña en todo instante y nos libera de toda tentación.

Hemos alcanzado el altar donde se encuentra la verdad. Consciente en ese encuentro de Amor, sentimos la Comunión con nuestro Padre y hacemos nuestra Su Dicha por Su Compleción. Esa Compleción es también la nuestra. Hacemos consciente la Filiación.

11. El Cielo le es restituido a toda la Filiación a través de tu relación, pues en ella reside la Filiación, íntegra y hermosa, y a salvo en tu amor. 2El Cielo ha entrado silenciosamente, pues todas las ilusiones han sido llevadas dulcemente ante la verdad en ti, y el amor ha refulgido sobre ti, bendiciendo tu relación con la verdad. 3Dios y toda Su creación han entrado a formar parte de ella juntos. 4¡Cuán santa y hermosa es vuestra relación, la cual la verdad ilumina! 5El Cielo la contempla y se regocija de que lo hayas dejado venir a ti. 6Y Dios Mismo se alegra de que tu relación siga siendo tal como fue creada. 7El universo que se encuentra dentro de ti se une a ti junto con tu hermano. 8Y el Cielo contempla con amor aquello que está unido en él, junto con su Creador.

Hemos dejado la relación especial atrás y, de la mano del Espíritu Santo, hemos percibido al otro tal y como es en verdad, compartiendo nuestra imagen y semejanza con Dios. Nos hemos hecho conscientes de que somos seres espirituales que comparten la esencia del amor y que poseen el don para crear desde el amor.

Hoy podemos exclamar al unísono: "Espíritu soy, un santo Hijo de Dios; libre de toda limita­ción, a salvo, sano y pleno. Libre para perdonar y libre para salvar al mundo".

12. Aquel a quien Dios ha llamado no debe prestar oídos a ningún substituto. 2La llamada de los sustitutos no es más que el eco del error original que fragmentó el Cielo. 3¿Y qué fue de la paz de los que prestaron oídos a dicha llamada? 4Regresa conmigo al Cielo, y caminando junto con tu hermano ve a otro mundo más allá de éste, hasta llegar a la belleza y alegría que ese otro mundo te ofrece. 5¿Quieres debilitar y fragmentar aún más lo que ya se encuentra fragmentado y sin esperanzas? 6¿Es ahí donde buscarías la felicidad? 7¿No preferirías acaso reparar lo que ha sido quebrantado y unirte a la cruzada para devolverle la plenitud a lo que fue asolado por la separación y la enfermedad?

La vida que conocemos es fruto de una percepción alterada por la proyección de una mente que sirve al miedo, a la creencia en el pecado y en la culpa, lo que hace que dicha percepción de la vida se convierta en un pensamiento demente.

Al negar el amor, como nuestro huésped, lo que hacemos es sustituir la verdad por el error, por la ilusión. Siendo esto así, el mundo que percibimos es hijo del error, hijo de la ilusión, donde el amor es malentendido y temido, donde el amor se busca donde no se encuentra, donde el amor se mendiga y no se da.

13. Has sido llamado, junto con tu hermano, a la más santa función que este mundo puede ofrecer. 2Ésa es la única función que no tiene límites, y que llega hasta cada uno de los fragmentos de la Filiación cual auxilio sanador y unificador. 3Esto es lo que se te ofrece en tu relación santa. 4Acéptalo ahora, y lo darás tal como lo has recibido. 5La paz de Dios se te da con el luminoso propósito en el que te unes a tu hermano. 6La santa luz que os unió tiene que extenderse, de la misma forma en que la aceptasteis.

Cuando planteamos la ecuación de la igualdad y semejanza de Dios y Su Hijo, veíamos que el fruto del acto creado desde el amor es su expansión. Cuando se da lo que se es, lo que damos se multiplica a sí mismo y su abundancia será infinita, pues el hecho de expandirse ya es una manifestación infinita, pues esa es su misión. Eso es lo que es, y si lo es, lo será siempre.

Desde el amor te veo, hermano. Desde el amor te bendigo.  

miércoles, 29 de enero de 2025

Capítulo 18. EL FINAL DEL SUEÑO. I. El substituto de la realidad (3ª parte).

   Capítulo 18

EL FINAL DEL SUEÑO


I. El substituto de la realidad (3ª parte).

7. Cuando te parezca ver alguna forma distorsionada del error original tratando de atemorizarte, di únicamente: "Dios es Amor y el miedo no forma parte de Él", y desaparecerá. 2La verdad te salvará, 3pues no te ha abandonado para irse al mundo demente y así apartarse de ti. 4En tu interior se encuentra la cordura; la demencia, fuera de ti. 5Pero tú crees que es al revés: que la verdad se encuentra afuera y el error y la culpabilidad adentro. 6Tus míseras e insensatas substituciones, trastocadas por la locura y formando torbellinos que se mueven sin rumbo cual plumas arrastradas por el viento, son insustanciales. 7Se funden, se juntan y se separan, de acuerdo con patrones cambiantes que no tienen sentido y que no tienen que ser juzgados en absoluto. 8No tiene objeto juzgarlos individualmente. 9Las insignificantes diferencias que en lo relativo a la forma parece haber entre ellas no son diferencias reales en absoluto. 10Ninguna de tus sustituciones tiene importancia. 11Eso es lo único que tienen en común, nada más. 12Sin embargo, ¿qué otra cosa es necesaria para hacer que todas sean lo mismo?

El sistema de pensamiento del ego se caracteriza por la proyección al exterior del contenido de su mente, la cual alberga la errónea creencia en la separación. De este modo cree ser lo que percibe, negando lo que es en realidad. 

Con base en esa percepción falsa de identidad, todo lo que proyecta fuera de sí mismo es juzgado y tratado como potenciales enemigos para alcanzar sus metas y deseos. El miedo a perder le lleva a protegerse de los potenciales agresores externos a los que identifica como separados de él.

El mundo proyectado en realidad es la proyección de sus miedos, de ahí que se sienta en la imperiosa necesidad de protegerse de él, esto es, de sí mismo.

8. Deja que se las lleve el viento, formando torbellinos y dando tumbos hasta que se pierdan de vista, lejos, muy lejos de ti. 2Y vuélvete hacia la majestuosa calma interna, donde en santa quietud mora el Dios viviente que nunca abandonaste y que nunca te abandonó. 3El Espíritu Santo te lleva dulcemente de la mano, y desanda contigo el camino recorrido en el absurdo viaje que emprendiste fuera de ti mismo, conduciéndote con gran amor de vuelta a la verdad y a la seguridad de tu interior. 4Él lleva ante la verdad todas tus dementes proyecciones y todas tus descabelladas sustituciones, las cuales ubicaste fuera de ti. 5Así es como Él invierte el curso de la demencia y te devuelve a la razón.

Mientras que la identidad del ego se dirige a la percepción del mundo exterior, la identidad verdadera del Hijo de Dios se dirige a la visión interna donde se encuentra su esencia real, su ser espiritual.

Es en el interior de cada ser donde se ha de producir el encuentro con la unidad. Es en la mente recta donde encontraremos el camino que ha de conducirnos a la salvación, donde reconoceremos la verdad, donde compartiremos el amor que nos hace uno con el resto de la Filiación.

9. En tu relación con tu hermano, donde el Espíritu Santo se ha hecho cargo de todo a petición tuya; Él ha fijado el rumbo hacia adentro, hacia la verdad que compartís. 2En el demente mundo de afuera nada se puede compartir, sino únicamente sustituir. En la realidad, compartir y sustituir no tienen absolutamente nada en común. 3Dentro de ti amas a tu hermano con un amor perfecto. 4Ésa es tierra santa en la que ninguna sustitución puede tener lugar y donde sólo la verdad de tu hermano puede morar. 5Ahí estáis unidos en Dios, tan unidos como lo estáis con Él. 6El error original jamás llegó hasta ahí, ni lo hará jamás. 7Ahí reside la verdad radiante, a la que el Espíritu Santo ha confiado tu relación. 8Deja que Él la lleve ahí, donde tú quieres que esté. 9Ofrécele un poco de fe en tu hermano, para ayudarle a que te muestre que ningún sustituto del Cielo que hayas inventado puede excluirte de éste. 

El pacto de amor con el que Dios nos creó permanece celosamente custodiado en nuestro interior. Ese pacto es la garantía de que el amor no será sustituido por el miedo. La verdad se erige como custodio que protege las puertas que conducen hasta el altar donde se produce el encuentro santo del Hijo de Dios. En ese inmaculado altar, una resplandeciente luz nos indica el camino que debemos tomar; ese camino no es otro que el uso del amor.

martes, 28 de enero de 2025

Capítulo 18. EL FINAL DEL SUEÑO. I. El substituto de la realidad (2ª parte).

  Capítulo 18

EL FINAL DEL SUEÑO


I. El substituto de la realidad (2ª parte).

4. Tú que crees que Dios es miedo tan sólo llevaste a cabo una sustitución. 2Ésta ha adoptado muchas formas porque fue la sustitución de la verdad por la ilusión, la de la plenitud por la fragmentación. 3Dicha sustitución a su vez ha sido tan desmenuzada y subdividida, y dividida de nuevo una y otra vez, que ahora resulta casi imposible percibir que una vez fue una sola y que todavía sigue siendo lo que siempre fue. 4Ese único error, que llevó a la verdad a la ilusión, a lo infinito a lo temporal, y a la vida a la muerte, fue el único que jamás cometiste. 5Todo tu mundo se basa en él. 6Todo lo que ves lo refleja, y todas las relaciones especiales que jamás entablaste proceden de él.

Es como si el ego tuviese la capacidad para establecer su propio guion, en el cual las cosas no son como lo que son en verdad, es decir, sustituye lo verdadero por lo ilusorio, pues su único propósito es mostrarnos su poder, demostrándonos que tiene la capacidad de elegir lo que desea ser: único y especial a todos los demás.

Cuando la mente sirve al amor, es capaz de crear la igualdad que nos une al Creador y Su Creación. Cuando la mente sirve al miedo y al especialismo, es capaz de inventar un mundo donde tan solo existe la división y la separación. 

El Espíritu utiliza la mente para amar cuando elige hacer la Voluntad de Su Padre. Cuando el Espíritu utiliza la mente para ser diferente al amor, elige satisfacer su deseo, que no es más que decidir soñar que puede ser algo diferente a lo que es.  

5. Tal vez te sorprenda oír cuán diferente es la realidad de eso que ves. 2No te das cuenta de la magnitud de ese único error. 3Fue tan inmenso y tan absolutamente increíble que de él no pudo sino surgir un mundo totalmente irreal. 4¿Qué otra cosa si no podía haber surgido de él? 5A medida que empieces a examinar sus aspectos fragmentados te darás cuenta de que son bastante temibles. 6Pero nada que hayas visto puede ni remotamente empezar a mostrarte la enormidad del error original, el cual pareció expulsarte del Cielo, fragmentar el conocimiento convirtiéndolo en inútiles añicos de percepciones desunidas y forzarte a llevar a cabo más sustituciones.

Hemos visto en el punto anterior cómo el error original ha sido sustituir el amor por el miedo. Ese error es consecuencia de elegir ser diferente a nuestro Padre, el cual nos creó de la esencia del Amor. La ecuación es la siguiente: Dios es Amor y nos crea a Su Imagen y Semejanza, lo que nos hace iguales a Él, es decir, somos Hijos del Amor. Dios = Hijo.

Como Hijos del Amor y semejantes a Dios, tenemos la capacidad de crear. Cuando creamos desde lo que somos, nuestras creaciones serán a nuestra imagen y semejanza, es decir, serán creaciones de amor que tendrán la propiedad de extender lo que es, Amor. Hijo = Sus creaciones.

Pero el Hijo es libre en emplear la voluntad, y cuando lo hace sin amor, lo que hace es elegir el amor por el deseo, la luz por la oscuridad, la unidad por la división. Sus creaciones serán falsas creaciones, o lo que es lo mismo, serán invenciones, fabricaciones de lo que no es semejante a Él, sino una entidad distinta, una sombra proyectada e ilusoria.

6. Ésa fue la primera proyección del error al exterior. 2El mundo surgió para ocultarlo, y se convirtió en la pantalla sobre la que se proyectó, la cual se interpuso entre la verdad y tú. 3Pues la verdad se extiende hacia adentro, donde la idea de que es posible perder no tiene sentido y lo único que es concebible es un mayor aumento. 4¿Crees que es realmente extraño que de esa proyección del error surgiese un mundo en el que todo está invertido y al revés? 5Eso fue inevitable. 6Pues si se llevase la verdad ante esto, ésta sólo podría permanecer recogida en calma, sin tomar parte en la absurda proyección mediante la cual este mundo fue construido. 7No llames pecado a esa proyección sino locura, pues eso es lo que fue y lo que sigue siendo. 8Tampoco la revistas de culpabilidad, pues la culpabilidad implica que realmente ocurrió. 9Pero sobre todo, no le tengas miedo.

Nos narra la Biblia en el Génesis que Adán y Eva, tras comer de la fruta del Árbol Prohibido, sintieron vergüenza de su desnudez y se taparon con hojas. Su desobediencia a Dios propició su expulsión del Paraíso y, a partir de ese instante, tendrían que ganarse el pan con el sudor de su frente. Esta narración alegórica tiene muchas interpretaciones, pero la más aceptada, la que nos dice que Dios expulsó a Adán y Eva del Jardín del Edén, ha propiciado que el error en la creencia de la separación se propagase como verdad.

Dios es Amor y el Amor no separa, ni divide. Tan solo el miedo, su sustituto, es el que nos hace identificarnos con el pecado y con la culpa, cuando en verdad, ni el pecado ni la culpa son reales, pues no existen salvo que decidamos creer en el miedo y olvidarnos de lo que somos, del amor.

lunes, 27 de enero de 2025

Capítulo 18. EL FINAL DEL SUEÑO. I. El substituto de la realidad (1ª parte).

Capítulo 18

EL FINAL DEL SUEÑO


I. El substituto de la realidad (1ª parte).

1. Sustituir es aceptar una cosa por otra. 2Sólo con que examinases exactamente lo que esto implica, percibirías de inmediato cuánto difiere del objetivo que el Espíritu Santo te ha dado y quiere alcanzar por ti. 3Substituir es elegir entre dos opciones, renunciando a un aspecto de la Filiación en favor de otro. 4Para este propósito especial, uno de ellos se juzga como más valioso y reemplaza al otro. 5La relación en la que la substitución tuvo lugar queda de este modo fragmentada, y, consecuentemente, su propósito queda dividido. 6Fragmentar es excluir, y la substitución es la defensa más potente que el ego tiene para mantener vigente la separación.

Con este capítulo se abre un tema muy interesante y hasta cierto punto controvertido para el sistema de pensamiento del ego. Me resulta interesante porque sustituir es elegir y aceptar una cosa por otra. Y si tenemos la capacidad para elegir, es porque somos libres para hacerlo. Esa libertad es uno de los dones con los que Dios nos dotó en nuestra condición de Hijo. Por lo tanto, el libre albedrío nos hace semejantes a Dios para crear.

Decía, igualmente, que este tema puede resultar controvertido en manos del ego, pues su sistema de pensamiento basado en el especialismo del yo puede plantear, en defensa de sus firmes creencias, la siguiente cuestión: Soy libre para crear y soy libre para elegir. Luego en esa elección no hay nada malo, simplemente analizo, comparo y elijo la mejor opción para lo que deseo. Sí, asumo que para elegir debo dividir y separar.

Las conclusiones que el ego ofrece en defensa de su creencia en la separación son interminables. Le merece la pena esforzarse para tener a nuestra mente a sus servicios y emitiendo pensamientos que aboguen por la división.

Lo que no le interesa al ego es que descubramos la verdad que acompaña al don del libre albedrío. Esa verdad nos enseña que la libertad procede del Amor, la esencia con la que Dios creó a Su Hijo. Que el amor es uno y no divide. Que el amor, cuando hace uso del libre albedrío, elige lo que Es y no lo que no es. Si nuestra verdadera identidad es espiritual, no podemos elegir ser otra cosa, no podemos elegir ser un cuerpo. Y eso es precisamente lo que hace el ego, utilizar el don de la libertad de elección para elegir ser algo diferente a Dios.

En conclusión, cuando elegimos ser algo diferente al amor, estaremos eligiendo la división, estaremos eligiendo la ilusión, la irrealidad.

2. El Espíritu Santo nunca utiliza substitutos. 2En cualquier situación en la que el ego percibe a una persona como sustituto de otra, el Espíritu Santo sólo ve su unión e indivisibilidad. 3Él no elige entre ellas, pues sabe que son una sola. 4Al estar unidas, son una sola porque son lo mismo. 5La substitución es claramente un proceso en el que se perciben como si fuesen diferentes. 6El deseo del Espíritu Santo es unir, el del ego, separar. 7Nada puede interponerse entre lo que Dios ha unido y el Espíritu Santo considera uno. 8Pero todo parece interponerse en las relaciones fragmentadas que el ego patrocina a fin de destruirlas.

De lo dicho anteriormente, podemos entender que el ego basa sus relaciones con los demás en la creencia en la separación. Al no percibirlo desde la verdad, lo hace desde la ilusión, lo que le lleva a pensar que no existe la unidad entre los seres. Ese gesto revela que nuestra mente ha sustituido el amor por el miedo, que ha sustituido la unión por la división, que ha sustituido la paz por el egoísta deseo de dominar y de ganar.

En cambio, cuando elegimos el amor, estamos eligiendo la Visión Crística y estamos eligiendo la mente recta del Espíritu Santo.

3. La única emoción en la que la substitución es imposible es el amor. 2El miedo, por definición, conlleva substitución, pues es el substituto del amor. 3El miedo es una emoción fragmentada y fragmentante. 4Parece adoptar muchas formas y cada una parece requerir el que uno actúe de modo diferente para poder obtener satisfacción. 5Si bien esto parece dar lugar a un comportamiento muy variable, un efecto mucho más serio reside en la percepción fragmentada de la que procede dicho comportamiento. 6No se considera a nadie como un ser completo. 7Se hace hincapié en el cuerpo, y se le da una importancia especial a ciertas partes de éste, las cuales se usan como baremo de comparación, ya sea para aceptar o para rechazar, y así expresar una forma especial de miedo.

Cuando hacemos uso del libre albedrío para elegir satisfacer nuestros deseos egoístas de ser especiales, damos lugar a que el miedo se manifieste en nuestros pensamientos, llevándonos a tomar decisiones en las que la separación prevalecerá por encima de todas las cosas. Desde el miedo, tan solo podemos experimentar relaciones conflictivas que nos aportarán los frutos propios del conflicto, la desarmonía, los enfrentamientos y el sufrimiento.

La elección del ego fue negar la identidad del Espíritu y sustituirlo por la ilusión de ser un cuerpo. El cuerpo se convierte en su principal insignia y le atribuye un inmenso poder para ratificar su sistema de pensamiento. El cuerpo se puede percibir, el Espíritu no. Y esa falsa conclusión le lleva a creer tan solo en lo que percibe.