miércoles, 27 de enero de 2021

Astrología Cabalística: El Árbol Cabalístico (IV)

Con Netzah y el planeta Venus, su representante material, los sentimientos se embellecen, se intelectualizan, llevándonos a la idea de compartir lo más bello que hay en nosotros con los demás. La búsqueda de la complementación nace de ese impulso de reencuentro con nuestra mitad interna, así como las expresiones artísticas se convierten en una necesidad de embellecer el mundo con las pinceladas con las que embellecemos nuestro interior.
Dentro de este mismo Plano pero situado en la Columna de la Izquierda nos encontramos con Hod, cuyo representante material es Mercurio.
La Ley no tan sólo hay que establecerla como grandes principios por los que se debe regir las vidas, ni tampoco hacerla cumplir sin más, en este nivel de conciencia, se hace necesario comprenderla, es decir, interiorizarla para lograr que a través de su comprensión se integre en nuestra conciencia. Hod-Mercurio se convierten en atributos de la Verdad, la cual se convierte en su conquista a través de un trabajo intelectual.
En Hod, se lleva a cabo el discernimiento de lo que es verdadero y de lo que es falso.
Ya en la Columna del Centro, se encuentra Yesod, y lo hace trabajando para el Equilibrio y la Unidad de Kether. La función característica de Yesod, al igual como ocurre con su representante material, la Luna, es la de Cristalizar la Luz de Kether y la de Tipehereth-Sol. Ninguna acción se podrá llevar a cabo en el mundo material si no cuenta con la manifestación de Yesod. Los trabajos de Yesod, que se desarrollarán más extensamente cuando estudiemos en el capítulo dedicado a los planetas, se centran fundamentalmente en hacer posible de que las "cosas" ocurran. Indudablemente esas "cosas" son los proyectos iniciados en Kether y cuyo único propósito es lograr que nuestra conciencia se enriquezca permitiéndonos convertirnos en seres creadores.
Para finalizar, nos referiremos a Malkuth, el último de los Diez Séfiras, como representante de nuestro Yo Físico, y debemos entenderlo como el marco material donde llevamos a cabo nuestros experimentos vitales. En la Carta, Malkuth está representado el Ascendente.
El Árbol Cabalístico está de este modo constituido. Nos hemos referido a Él, como el Esquema Divino donde se recogen los diferentes estados de conciencia con la que se manifiesta Dios en el universo. Si dicho esquema refunde las cualidades y esencias divinas, en él, debemos encontrar la presencia de dichas esencias.
Las Esencias Cósmicas con las que Elohim ha construido el universo son doce, y las conocemos por los 12 signos del zodíaco: Aries, Tauro, Géminis, Cáncer, Leo, Virgo, Libra, Escorpio, Sagitario, Capricornio, Acuario y Piscis.
Si ubicamos estas esencias de acuerdo a su manifestación por Elementos, obtendremos la siguiente relación:
  • FUEGO:
    • Kether: Aries. Hochmah: Leo y Binah: Sagitario.
  • AGUA:
    • Hesed: Cáncer. Gueburah: Escorpio y Tiphereth: Piscis.
  • AIRE:
    • Netzah: Libra. Hod: Acuario y Yesod: Géminis.
  • TIERRA:
    • Malkuth: Capricornio, Tauro y Virgo.
Cuando levantamos una Carta, obtendremos una relación de planetas ubicados en distintos signos. Si trasladamos esa información al Árbol, tendremos conocimiento de los trabajos que hemos realizado, así como de los que debemos realizar. Este tema lo veremos con más detenimiento. Lo importante ahora es saber para que sirve la posición planetaria y zodiacal con relación al Árbol.
Si tenemos muchos planetas en el Séfira Gueburah, será indudable que hemos encarnado con el firme propósito de restituir la justicia, bien sea a nivel interno o externo. De este modo será igual para el resto de los Séfiras.
La posición de los planetas en los Séfiras, nos revelará igualmente la parte de karma -deudas con el pasado- que el individuo tendrá que "pagar" en la presente encarnación.
Tan sólo añadir, que los Séfiras debemos entenderlo como las facultades creadoras que debemos conquistar. Cuando alcanzamos esta meta, nuestro trabajo humano nos habrá acercado mucho a nuestra condición divina, y habrá llegado a su final.

martes, 26 de enero de 2021

Astrología Cabalística: El Árbol Cabalístico (III)

Alcanzado el Cuarto Día de la Creación -en el cual nos encontramos actualmente-, un nuevo Centro Sefirótico llamado Hesed entró en funcionamiento. Podríamos decir, que Hesed es el resultado de los trabajos realizados previamente por los anteriores Séfiras, es decir, aparece como el fruto que encierra en sí mismo las potencialidades de la semilla que lo ha creado. De hecho, Hesed, encierra todos los poderes sagrados que la divinidad ha depositado en el hombre. Existe una relación muy estrecha entre Hesed y la Oleada de Vida Humana, ya que, podemos entender al hombre como el fruto de la obra creadora de Elohim, al igual que Hesed es el fruto Sefirótico emanado de los trabajos espirituales del Creador.

Diremos que Hesed es la tierra paradisiaca que Dios puso al servicio del hombre para que éste pudiese llevar a cabo su obra humana. Los cabalistas se refieren a Hesed como las influencias espirituales que propiciaron que la tierra humana se convirtiera en un Paraíso Terrenal. La humanidad de entonces no tenía conciencia individualizada, es más, estaban en permanente conexión con la divinidad. El estado de individualidad se lo debemos a la participación de los Luciferes, ángeles caídos, en nuestro desarrollo espiritual. Pero este tema sería motivo de dedicarle todo un capítulo y nos alejaría mucho de nuestro propósito de tratar la evolución del hombre con el mundo de la astrología.
Debemos indicar, que en Hesed se encontraba inscrito el sello propio de Binah, es decir, el trabajo de renuncia debía ser integrado en la dinámica de Hesed, a pesar de que este centro fuese el fruto, la gracia de la divinidad.
Esta dinámica cósmica se puso de manifiesto en el proceso del hombre adámico, cuando fue tentado por la serpiente-Lucifer. El no comer del árbol del bien y del mal, era la exigencia de Binah. El no respetar dicho consejo conllevó que la humanidad dejó el centro de Gracia-Paraíso del que gozaba en Hesed, para pasar a habitar un nuevo Centro, llamado Gueburah, y donde como veremos a continuación, debería "ganarse el pan con el sudor de su frente", es decir, debería alcanzar la conciencia, ya no de un modo directo, sino con el trabajo de la experiencia propia. Este hecho motivo el comienzo de la individualización.
Es el planeta Júpiter quien representa en el ámbito material a este Séfira.
Gueburah, es el quinto Séfira, y su atributo es Justicia. Su papel adquiere protagonismo cuando en nuestro afán creador nos excedemos en la etapa de los goces, no sabiendo como establecer los límites adecuados. Cuando esto ocurre, nuestra conciencia se oscurece y son los deseos los que guían nuestros actos, llevándonos al encuentro con la experiencia que ha de indicarnos si nuestras acciones se han extralimitado generando una especie de cáncer en nuestras vidas. Se dice de Gueburah que es el "cirujano cósmico" que extirpa el "mal" con el propósito de restituir la salud en nuestro organismo espiritual.
Ahora quizás comprendamos mucho mejor el significado que adquiere el planeta Marte, representante material de este centro. El ardor y el coraje característico de este planeta lo recibe del centro Gueburah, y gracias a él, el hombre consigue dirigir sus pasos hacia la conquista de aquellas metas que han de guiarlo hasta la perfección a la que aspira.
Si tuviésemos que dibujar y situar en un esquema a los Centros que estamos describiendo, tendremos que hacerlo de la siguiente manera:
En esta representación se establecen los principales pilares con los que la cábala, a través del Árbol Cabalístico, nos revela los misterios de la Creación y la Organización Divina.
En la tríada superior y mostrándonos el Rostro Superior de la Divinidad, nos encontramos a Kether-Hochmah y Binah. Si nos fijamos bien, la figura geométrica que se describe es el triángulo. Se trata de la relación más armoniosa de cuantas se puedan dar para llevar a cabo un proceso creador. De este triángulo primordial, se deducen al mismo tiempo tres columnas. La del Centro encabezada por Kether, nos sugiere la idea del Equilibrio hacia el que debemos aspirar todos. Hochmah encabeza la Columna de la Derecha, la que a partir de ahí nos indicará los trabajos que debemos realizar para alcanzar la Sabiduría y el Amor. Por último, Binah encabeza la Columna de la Izquierda, lo que nos revela que los trabajos que se han de desarrollar por esta senda nos llevarán al contacto con la Ley y el Rigor.
De este modo se fija la estructura y los trabajos primordiales para los que se ha de trabajar. Hesed, como cuarto Séfira, da lugar a un nuevo Plano de conciencia, ya veíamos la relación existente entre lo Divino: Kether-Hochmah-Binah, y lo humano: Hesed-Gueburah-Tiphereth.
Situándose Hesed en la Columna de la Derecha, nos indica para quién trabaja, es decir, lo hace para la conquista de la Sabiduría, del Amor, pero lo hace a un nivel más inferior, es decir, desde un nuevo vehículo, no ya el espiritual, sino el humano, mucho más emocional. Son los sentimientos y deseos humanos los que deben aspirar hacia lo divino, de ahí, la aspiración que caracteriza a Júpiter.
Gueburah, por su parte, se sitúa en la Columna de la Izquierda y se convierte en el lugarteniente de Binah. Podemos decir, que mientras Binah-Saturno es el Legislador, Gueburah-Marte es el guardián de la Ley, es decir, el soldado o el policía que a punta de arma defiende a cualquier precio el cumplimiento de la ley.
Con Tiphereth alcanzamos una nueva estancia. Este Séfira se sitúa en la Columna del Centro y por lo tanto bajo las órdenes directas de Kether-Equilibrio. Es por ello, que el trabajo primordial de este centro, cuyo representante material es el Sol, será la conquista de la conciencia emocional que ha de permitirnos restablecer el equilibrio-unidad perdida.
El atributo de Tiphereth es Armonía, y debemos entender que su actuación siguiendo la dinámica que habíamos dejado en Gueburah, es la de alcanzar la conciencia, es decir la luz, que habíamos perdido tras violar la ley de Binah en nuestro paraíso personal (Hesed).
Tiphereth (lo entenderemos mejor cuando terminemos esta aproximación a todos los Séfiras) se muestra en el centro del Árbol Cabalístico. Hacia él, llegan senderos de comunicación con el resto de los Séfiras. No podría ser de otro modo, ya que la Conciencia es lo que permite al hombre ser como su Creador.
Cuando abandonamos Tiphereth, nos trasladamos a Netzah, cuyo atributo es Belleza. Observamos que su ubicación es en la Columna de la Derecha, por lo tanto se dispone a trabajar para Hochmah y Hesed, pero lo hace en un nuevo plano de conciencia.

Hemos dividido el Árbol en tres Columnas: Equilibrio-Unidad; Amor-Sabiduría y por último, Inteligencia Activa-Ley. También podemos hacerlo por planos de conciencia. Siendo Kether-Hochmah-Binah los representante del Plano Emanativo, cuya conciencia es espiritual; Hesed-Gueburah-Tiphereth los representantes del Plano de Creación-Deseo, cuya conciencia es emocional; Netzah-Hod-Yesod, los representantes del Plano de Formación, cuya conciencia es mental, y por último, y aunque aún no lo hemos visto, Malkuth, representante del Plano Material y cuya conciencia es empírica

lunes, 25 de enero de 2021

Astrología Cabalística: El Árbol Cabalístico (II)

Una vez expulsados los disidentes de la Espera de Binah, continuó el proceso creador. Desde ese momento, Binah se convirtió en el estado de conciencia que debemos conquistar para llevar a cabo cualquier acto de creación en nuestra vida. El Sacrificio aparece como una necesidad evolutiva que elevará nuestra conciencia.
Del sacrificio voluntario de Binah, al igual como ocurre con la mujer que acepta sacrificar parte de las energías-luz de su cuerpo para que una nueva criatura pueda nacer, surgió una nueva Oleada de Vida. Binah es conocida como la "Matrona Cósmica", porque gracias a sus vibraciones se hace posible la renovación de los estados evolutivos.
Existe un axioma hermético que nos revela una gran verdad espiritual de la que deberíamos tomar buena nota, dice así:
"lo de arriba es como lo de abajo, lo de abajo es como lo de arriba".
No debe extrañarnos que esto sea así. Ya hemos dicho que el hombre ha sido creado a imagen y semejanza de Dios, por lo tanto, las mismas leyes que rigen en el cielo, en el proceso creador del universo, deben regir igualmente al hombre, y a su proceso vital.
Queremos decir con ello, que los trabajos protagonizados por Kether, Hochmah y Binah forman parte de nuestros propios trabajos, los hemos heredados genéticamente, desde un punto de vista espiritual.
El Génesis nos describe el proceso creador de Dios organizado en "siete días". Desde el punto de vista cabalístico esos días no son entendidos como días de 24 horas, tal y como lo entendemos habitualmente. Esos "días" son Días Cósmicos. No es este el espacio para hacer una exposición de la Cosmogénesis, pero no está de más indicar lo anteriormente dicho para lograr entender lo que a continuación vamos a detallar.
En el primer Día de la Creación adquirió protagonismo Kether, la Voluntad, el Padre. En el Segundo Día, fue Hochmah el protagonista, y la Sabiduría se convirtió en la facultad que se adquiere en toda segunda fase de un proceso creador, es decir, la especialidad de Hochmah es la de llevar a la perfección a través de un estado de gestación e interiorización, la semilla que ha depositado Kether. Hochmah es el rostro del Hijo, y también hemos visto que se traduce por el término Amor. Sería Cristo, el Hijo de Dios quien protagonizaría el trabajo revelador de este segundo principio Cósmico, ejemplarizando con su vida la enseñanza del Amor. Tenemos que añadir que en Hochmah se concentra una aportación de Luz extra, la que se derivó del sacrificio de Binah. Por lo tanto en la Esfera de Hochmah, todo aquello que no se ajuste al principio cósmico del Amor, es decir, todo aquello que no se traduzca por fidelidad al Designio del Padre-Yo Superior, se desintegrará. Ya veremos más adelante, cuando estudiemos a los planetas, como Urano, representante material de este Séfira, adquiere el significado de desintegrador cuando las energías no se ajustan al Designio Divino.
En el Tercer Día de la creación fue Binah, la Inteligencia Activa, el Centro Sefirótico que entró en activo, por lo que diremos que toda fase tres, en cualquier proceso creador, heredará la dinámica protagonizada por este Séfira: Sacrificio-Disidencia. La Ley adquiere protagonismo como vía de aprendizaje necesaria para nuestra evolución.
Cuando meditamos sobre la dinámica de las Fuerzas que estamos describiendo, tal vez no nos resulte muy complicado entender que, para que la Providencia-Hochmah se manifieste es necesario que la Voluntad-Kether se halla movilizado, es decir, las circunstancias que conocemos como "suerte" se ponen a nuestro servicio cuando nuestro amor se pone en disposición de gestar el propósito de nuestro Yo Divino, de nuestro Padre interno.
Ahora bien, si nuestra voluntad ha sido arbitraria y nuestro amor se ha puesto al servicio de esa voluntad, será el tercer principio del proceso creador, Binah-Ley el que instaurará en nuestras vidas el código que deberemos asimilar para retornar al camino correcto. Es entonces cuando la Fatalidad aparece en nuestras vidas en forma de un destino maduro y riguroso gracias al cual lograremos encontrar el verdadero camino que debemos recorrer. El representante material de este Centro es el planeta Saturno.
Hasta aquí, hemos tratado de perfilar los trabajos realizados por Elohim para lograr avanzar en su proceso evolutivo. Veíamos como era totalmente necesario utilizar los poderes conquistados -Kether, Voluntad; Hochmah, Sabiduría; Binah, Inteligencia Activa-, para continuar la marcha ascendente hacia su próxima meta evolutiva. Para ello, generó de Sí Mismo una serie de Oleadas de Vida, de las cuales, la primera de Ellas, la Humana, tiene como objetivo espiritual, alcanzar la condición de Creador (al igual como el hijo debe alcanzar la condición creadora del padre).

domingo, 24 de enero de 2021

Astrología Cabalística: El Árbol Cabalístico (I)

Si vamos a dedicar esta página al estudio de la astrología cabalística, sería conveniente comenzar por explicar muy brevemente lo que entendemos cuando nos referimos al término Cábala, también escrito Kábala o Qabbalah.
Lo más importante que debemos saber, es que el término Cábala significa "recibir", haciendo referencia a la doctrina recibida, es decir, a la que se le atribuye históricamente a Moisés, cuando estando en el Monte Sinaí recibe de Jehová el mensaje de la Ley.
Esta doctrina recibida, esta Ley, es conocida también por “Tradición” y conforma el alma del conocimiento de las leyes cósmicas, las cuales nos revelan toda la información a cerca del Creador, así como del proceso creativo llevado a cabo por Él.
La Cábala, lejos de tratarse de un conocimiento exclusivo de un pueblo, el Judío, se convierte en la fuente permanentemente viva de donde fluye el manantial del Verdadero Conocimiento. Aquel que se acerca a Ella con respeto y sencillez, es capaz de saciar su sed de conocimiento.
En palabras del renombrado estudioso en materia esotérica, Eliphas Levi, "Al penetrar en el Santuario de la Cábala, se apodera de uno la admiración a la vista de una doctrina tan simple y, al mismo tiempo, tan absoluta. La unión necesaria de ideas y signos, la consagración de las realidades más fundamentales por medio de los caracteres primitivos, la trinidad de palabras, letras y números; una filosofía simple como el alfabeto, profunda e infinita como el Logos: teoremas más luminosos y completos que los de Pitágoras; una teología que se puede comparar a contar con los dedos; una infinitud que se puede meter en la mano de un niño; diez cifras y veintidós letras, un triángulo, un cuadrado y un circulo. Estos son los elementos de la Cábala, ésos son los principios primarios de la palabra escrita, la sombra del Logos Oral que creó el mundo."
Poco se puede añadir a lo expresado por Eliphas Levi. Para aquellos que hemos tenido la oportunidad de beber de esa fuente de sabiduría, sabemos que son ciertas sus afirmaciones. Estamos ante un conocimiento fácil, cómodo para el intelecto, y al mismo tiempo profundo y revelador. Desde que se conecta con su esencia, la intuición se despierta y comenzamos a participar de un modo consciente en el magno proceso de la creación: se ha producido algo maravilloso, acabamos de descubrir que somos “dioses en formación”.

PROCESO CREADOR: LA ORGANIZACIÓN

En términos cabalísticos, el concepto que conocemos comúnmente como Dios, se llama Elohim, cuya traducción significa "El-los dioses", reflejando al mismo tiempo unidad y pluralidad. Estamos ante Fuerzas Creadoras constituidas por miles de millones de células, las cuales, conquistaron la plena individualidad en anteriores procesos evolutivos. Ese mismo trabajo es el que el hombre debe realizar.
El trabajo creador de esas Entidades contó con la ayuda de los Zodiacales, que como ya hemos adelantado, eran Entidades Espirituales de un nivel evolutivo superior al de Elohim. Estas Entidades estaban constituidas en círculo cerrado, y de sus Energías -no de la Nada como se nos enseña en el Génesis- surgió la creación.
Lo primero que hizo Elohim fue adaptarse a ese nivel de vibración superior, integrar esas energías, de modo que le fuese posible trabajar con ellas.
Según no cuenta la Tradición, Elohim contaba con tres Poderes Primordiales adquiridos a lo largo de su proceso creador. Esas potencialidades en términos cabalísticos se conocen con el nombre de Kether, la Corona; de Hochmah, la Sabiduría y con el nombre de Binah, la Inteligencia Activa. En la tradición cristiana estos Principios se conocen por Padre, Hijo y Espíritu Santo, por lo tanto, estamos refiriéndonos a tres aspectos de la divinidad que expresan una Unidad.
Es importante ir familiarizándose con estos datos, con estos nombres y atributos ya que más adelante nos referiremos a ellos, lo que nos permitirá ir uniendo datos que aparentemente, ahora, no puedan tener nada que ver con el tema de la astrología.
Podemos decir, que estas tres potencialidades divinas forman la parte primordial del Ser Divino, es decir, su "cabeza". De la unión de esos Principios, Kether, fuerza masculina, Hochmah, fuerza femenina, y de Binah, manifestación externa de la integración de lo masculino y lo femenino, surgen otros estados espirituales, a los que, en adelante, nos referiremos como estados de conciencia que debe conquistar el ser humano como ser creado a imagen y semejanza de Dios.
El atributo espiritual de Kether, es conocido por Voluntad. Podemos decir que este principio es la simiente necesaria que ha de dar vida a cualquier fruto. Sin este principio nada existiría. Es el esperma sin el cual, se hace imposible cualquier gestación y por lo tanto, cualquier nacimiento. Es el principio de la Luz que lo ilumina todo.
El atributo de Hochmah, la Sabiduría, se conoce como Providencia. Podemos decir, que la Luz de Kether se interioriza en Hochmah, al igual que el semen se interioriza en el óvulo de la mujer lo que permite que se produzca un estado de gestación. La luz de Kether se transforma en Hochmah, en el principio interiorizador del Amor.
El atributo de Binah, la Inteligencia Activa, se le conoce por Fatalidad. Se trata de la fuerza operativa, la que adquiere protagonismo en la fase exteriorizadora, cristalizadora. De la unión de lo masculino y lo femenino, es decir, del semen y del óvulo, nace la fuerza transformadora del hijo. ¿No es verdad que la llegada de un hijo nos "obliga" a readaptar nuestras vidas porque lo transforma todo?
Hasta aquí hemos descrito el estado potencial con el que contaba la Oleada de Vida a la que hemos llamado Elohim. Nuestra conciencia puede encontrar dificultades para concebir qué estado de vibración espiritual se concentraría en ese "cuerpo divino", pero lo que sí está claro, es que en ese nivel todo debía ser Luz, y una exigencia debía ser atendida, continuar la evolución. Para ello, Elohim debía crear, es decir, hacer uso de sus potencialidades, lo que le llevó a establecer un estado propicio dentro de Sí, para que Oleadas de Vidas nuevas pudiesen nacer.
En el argot cabalístico se describe que se produjo un estado de "Zona Oscura", semejante al estado de sacrificio que realiza la mujer para permitir que su cuerpo geste una criatura en su interior. Dicho "gesto" supuso un trabajo de renuncia a gozar de ese estado de Luz conquistada. Según nos revela la Tradición, le tocó a Binah actuar de Zona Oscura, sin embargo dicho trabajo no fue aceptado "voluntariamente" por las Entidades evolucionantes en esa Zona (cabalísticamente Séfira), es decir, se negaron al trabajo de oscurecimiento. Se trataba de una reivindicación de gozar del derecho a la Luz.
Siguiendo con lo que nos revela la Tradición, ese conflicto conocido por el "conflicto de Binah" se solucionó con la precipitación al "abismo" de los disidentes, esto es, las fuerzas que no aceptaron llevar a cabo ese sacrificio, deberían continuar su evolución en un estado inferior, sin que ello supusiera un motivo de obstáculo al proceso trazado por el Creador.
En un lenguaje filosófico, ese trabajo descrito fue lo que dio origen a la semilla del "mal".

sábado, 23 de enero de 2021

Astrología Cabalística

Al principio, y tras algunos años de contactos con la astrología convencional, lo que más me llamó la atención y ganó mi interés por la aportación de la Cábala, fue la facilidad que encontraba, al fin, para comprender el significado de los Elementos Astrológicos. Había estudiado, profundamente, la mecánica de cómo levantar un mapa natal. El significado de los signos, casas, planetas, aspectos, etc., apenas si tenían secreto para mí, sin embargo, no había encontrado aún ningún escrito que me permitiese comprender la razón de aquellos significados, es decir, por qué el signo de Aries favorece la naturaleza impulsiva y temeraria, y en cambio, el signo de Tauro favorece la naturaleza tranquila y paciente.
Sería de mano de la enseñanza cabalística, que comencé a encontrar respuestas.
Según la Tradición Hermética, Elohim, "Él, los Dioses", "El Ser de Seres" ó lo que es lo mismo, el Dios de nuestro Sistema Solar, en un momento determinado de su proceso evolutivo, determinó proyectar de Sí Mismo una serie de Oleadas de Vida, las cuales emanaron de Él en forma de Chispas de Luz. Para que dichas Oleadas de Vida pudieran evolucionar se necesitaba un "marco" y había que crearlo. Así fue como Elohim, en respuesta a una Ley Cósmica por la cual lo Superior debe servir a lo inferior, recibió la ayuda de las Entidades Espirituales conocidas en el argot hermético como Zodiacales.
Los Zodiacales se manifestaron en Cuatro estados de energía: Fuego, Agua, Aire y Tierra. Con esos "materiales" y haciendo uso de las potencialidades adquiridas a lo largo de su evolución, Elohim, llevó a cabo su Creación.
Como consecuencia de ello, surgió las Doce Manifestaciones de los Elementos, los Signos Astrológicos. Todo cuanto ha sido y será creado, responde a la integración de esas Energías. Es por ello, que en la Biblia podemos leer que el hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios, ya que estamos formados por Sus mismas Esencias.
Todo en el Universo es UNO, en el sentido de que todo lo creado encuentra su origen en el mismo Principio.
Cuando la Cábala, a través de uno de sus Esquemas más representativos, el Árbol Cabalístico, nos enseña los pormenores de la Organización Divina, entonces y sólo entonces, comenzamos a conocer que el significado de cada fuerza cósmica tiene una causa y un efecto. El manejo y uso que el hombre hace de dichas fuerzas, es lo que comúnmente todos conocemos como la vida.
En este espacio nos acercaremos al conocimiento astrológico desde un punto de vista cabalístico y holístico, el cual nos permitirá ampliar nuestra concepción del Cosmos y de nosotros mismos. Averiguaremos que nada de lo que pasa en nuestro exterior es ajeno a nosotros, y lo más importante, descubriremos que el hombre es un ser divino en formación que se encuentra en la Gran Escuela de la Existencia con el propósito de tomar consciencia de sus propios poderes internos.

jueves, 24 de diciembre de 2020

Natividad de Jesús

1Aconteció en aquellos días, que se promulgó un edicto de parte de Augusto César, que todo el mundo fuese empadronado. 2 Este primer censo se hizo siendo Cirenio gobernador de Siria. 3 E iban todos para ser empadronados, cada uno a su ciudad. 4 Y José subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por cuanto era de la casa y familia de David; 5 para ser empadronado con María su mujer, desposada con él, la cual estaba encinta. 6 Y aconteció que estando ellos allí, se cumplieron los días de su alumbramiento. 7 Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón. Reina-Valera 1960 (RVR1960)

Mucho se ha escrito, a lo largo de la historia, sobre el misterioso, controvertido y no menos maravilloso tema de la natividad de Jesús, a pesar de ello, me gustaría contribuir aportando mi visión, una visión enfocada desde el punto de vista cabalística y astrológica.
He tomado el pasaje de Lucas 2:1-7, para entresacar algunas referencias que nos ayudarán a comprender el significado místico de este acontecimiento.
“1Aconteció en aquellos días, que se promulgó un edicto de parte de Augusto César, que todo el mundo fuese empadronado”.
Si leemos los textos sagrados al pie de la letra, podemos pensar que el contenido responde a hechos sin fundamento, carentes de rigor histórico o cuanto menos, fruto del mito y de las leyendas. Sin embargo, cuando nos aproximamos a dichos textos con la convicción de que nos narran verdades trascendentes, como si de una guía espiritual se tratase y conociésemos las claves para traducir y desvelar sus mensajes, entonces, todo su valor adquirirá un especial contenido.
¿Qué representa Augusto César en nuestras vidas? Es el emperador de Roma, donde se centra el poder del mundo. Dicha figura, nos está revelando, la tendencia que ejerce mayor hegemonía en nuestra naturaleza. Ese poder, se lo hemos otorgado nosotros, hasta el punto que gobierna y dirige el resto de nuestras energías. Todos llevamos un Augusto César en nuestro interior, al que rendimos pleitesía. Por lo general, esa tendencia que gobierna al resto, es la que da rostro a las tendencias más cristalizadas de nuestro yo.
Astrológicamente, el arquetipo que recoge ese protagonismo es el signo Capricornio, perteneciente al Elemento astrológico de Tierra. Cuando se afrontan los trabajos de dicho arquetipo, la energía que hemos puesto en circulación a través de los signos de Fuego (Aries, Leo y Sagitario), que hemos deseado a través de los signos de Agua (Cáncer, Escorpio y Piscis) y que hemos racionalizado a través de los signos de Aire (Libra, Acuario y Géminis), alcanzado este punto, se convierte en una realidad tangible, en una realidad, y cuando esto ocurre, nos decimos, esa realidad es la única verdad. Nos identificamos con ella y organizamos toda nuestra existencia alrededor de esa verdad.
Es lógico, que en esa etapa del camino, pensemos que esa verdad debe dirigir nuestra vida, nos aporta seguridad, pues es el resultado de un largo trayecto. Lo que un día fue una semilla, se ha convertido en árbol que con su fruto nos alimenta. Esa realidad, pensamos, es nuestra verdadera identidad. Esta secuencia forma parte de la dinámica del signo Capricornio.
Ahora bien, si el fruto que nos aporta ese árbol, no tuviese en su interior una nueva semilla, no podríamos presenciar, jamás, el milagro de la renovación de la vida, es decir, si no estamos dispuesto a volver a sembrar, la semilla obtenida de la experiencia vivida, no podremos renovar nuestra existencia y permaneceríamos anclados al pasado, un pasado que no puede perdurar eternamente.
Desde este punto de vista, Augusto César, necesita tener el poder…, debe perpetuar y asegurar su identidad, pues “sabe”, “conoce” que existe una profecía que habla de la llegada del “Mesías” que hará peligrar su trono. Por ello, a través del empadronamiento, trata de dar contenido a su verdadero poder, sabiendo quién está con él y quién no lo está.
Aparece en este pasaje, la figura de José. Para desvelar lo que representa simbólicamente este personaje, tendremos que valernos de las aportaciones que nos hacen de él, los narradores bíblicos. Haré referencia a su viudez y a su profesión como carpintero, que unido al hecho de que representa la figura del “padre” en el nacimiento de Jesús, nos revela claramente que está representando, una vez más, al arquetipo del signo Capricornio.
Los signos del Elemento Tierra, con relación a la edad, representa la etapa de la madurez, esa etapa que ha agotado su capacidad inseminadora y que se encuentra en analogía con el estado “viudez” al no contar con el “otro-yo” con la cual poder engendrar la totalidad del ser.
En cuanto a su profesión de carpintero, nos revela su condición de dominar el elemento tierra, la capacidad de construir con los materiales de la tierra. Es decir, José-Capricornio, es ese aspecto de nuestro Yo, que ha alcanzado la madurez para dar vida, a una nueva criatura, la cual, representa la esperanza de renovación y crecimiento anímico. José es ese fruto que, alcanzada la madurez, la viudez, está en condiciones, de dar al mundo una nueva existencia. Se trata de nuestro mundo interno.
Nuestro Capricornio interno, nuestro José, debe decidir donde empadronarse, debe decidir cuál será nuestra identidad y para ello se dirige hacia Judea, la ciudad de David, hacia Belén, y para ello, realiza un movimiento muy revelador, “subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea…”. Ese acto de subir, nos indica una actitud primordial, pues significa un estado de consciencia que nos lleva a elevarnos por encima del estado actual…
Belén, ¿qué significa Belén? La traducción hebrea es Bet Léhem (לחם בית). El termino está compuesto por las letras hebreas Beith, Yod, Tau, Lamed, Heith y Mem Final. Si llevamos cada una de estas letras a su correspondencia numérica y la sumamos, al final obtendremos la cifra de 6. Este número, cabalísticamente se corresponde con el Séfira Tiphereth, el centro de la Conciencia y de la Unidad. Su posición en el Árbol Cabalístico (pleno centro) nos está indicando que actúa como lo hace el corazón en el organismo humano, es el centro motor por excelencia. Por lo tanto, Belén está representando el marco donde debe nacer el nuevo Espíritu Redentor, debe nacer en nuestra consciencia, para que desde ahí, pueda convertirse en el eje y motor de todas nuestras acciones.

miércoles, 23 de diciembre de 2020

Lenguaje Astrológico de un Belén - Final

Siguiendo con el análisis de los demás personajes protagonistas de esta mítica y reveladora historia, lo haremos partiendo de uno de los ejes representados y complementaremos la polaridad con el contrario. De este modo tomaremos por orden el punto ya obtenido de Tauro, del que hemos verificado el símbolo del Buey en sentido positivo y del poder religioso antiguo, en el negativo.
Observando su otro polo nos encontramos con el signo de Agua, Escorpio.
¿Qué personaje del Belén podría reflejar las características de dicho signo?
Hacemos que nuestra mirada se pose durante unos instantes en el portal de Belén y de pronto nos detenemos ante un puente. En efecto, sabemos a través de la Astrología que Escorpio es ese estadio de incertidumbre por el que el Alma transita cuando se encuentra en las tinieblas y se plantea la conquista de la Luz.
Observamos que esto es cierto, pues en nuestro portal, el puente se encuentra estratégicamente situado entre las Tierras de Herodes y la nueva Tierra donde nacería el Redentor.
Ese puente queda reflejado cabalísticamente por el sendero que une Gueburah y Tiphereth, sendero que Cristo-Jesús dejara activo con su huella.
Pero al igual que el puente, también podemos apreciar el valedero trabajo de los "forjadores", los cuales obsequian al nacido con sus obras fundidas al son de fuego y martillo, y es que en este apartado podemos ver dibujada la participación de Escorpio, pues es en sus cualidades que observamos esa importante labor de forjar los diferentes metales con los que dar vida al crisol de la conciencia.
En cambio, cuando nos acercamos a la parte oscura del signo de Escorpio, tenemos que disipar la luz y dar hegemonía y preferencia a las tinieblas, y en ese tema nos encontramos con otro juego de personajes, en esta ocasión los guardianes de Herodes, los que armados con lanza y espada salvaguardan los intereses del Rey tirano. En el estudio de estos representantes del orden antiguo, aún podemos hoy encontrar un parecido enorme con los policías actuales, los cuales se muestran defensores de un orden caduco y profano. Invito al análisis de esos engranajes sociales, donde figuran los guardianes que violentarían a lo largo de la vida de Jesús su existencia, hasta culminar con su muerte en el Calvario.
En otro aspecto del Escorpio mal canalizado, lo hemos interpretado en la confusión de Herodes ante la presencia de los Reyes Magos y del anunciamiento del que todos llamaban el Liberador. En efecto, la confusión y la incertidumbre es característico de Escorpio negativo, y en este pasaje hemos ilustrado a la perfección el estado del hombre que llega al poder material y se nombra rey de la tierra pero que en su interior se proclama una rebelión que le inspira renunciar a todos los valores, y en esa lucha interna se genera la confusión que, como nos narra las Sagradas Escrituras, acaba con el pronunciamiento de la tendencia reinante, de la matanza de los Santos Inocentes y la posterior muerte de Herodes.
En el otro eje de fuerza aparece identificado definidamente la figura de la mula por Virgo, y será su opuesto el que nos lleve a una nueva identificación.
De nuevo nos encontramos ante las figuras que alegremente componen el portal, y en esta ocasión nuestra mirada se posa sobre la multitud de pastorcillos que acompañados por manadas de nobles ovejas se dirigen al portal. Estos pastorcillos tienen una relación muy estrecha con las tendencias humildes que encontramos al estudiar el signo de Piscis.
De igual modo que el pastor cuida de que el lobo no les robe las ovejas, así Jesús sería pastor de hombres y todos cuantos se convirtiesen en humildes y nobles "'ovejas" serían custodiados por su Amor de las garras del lobo. Estamos ante un nuevo tema de estudio en el que vemos como la idea de servicio ofrecida por Virgo debe complementarse con la de dominio de los deseos, adquiriendo la mayor de las virtudes, la humildad.
Jesucristo en su ministerio nos reflejaría este trabajo al que hemos dado luz. Piscis-Virgo, o lo que es lo mismo, los Peces y el Pan de Vida, sería el alimento espiritual con el cual saciaría los apetitos internos de los hombres.
No vamos a profundizar en los detalles de cada signo, pero sería un interesante trabajo para aquellos que quieran arrojar más luz sobre el pasaje Crístico por la tierra de los hombres.
Aún no podemos dar por finalizado nuestro trabajo, pues de así hacerlo dejaríamos un gran vacío al olvidar uno de los más hermosos relatos de la historia de todos los tiempos, y que aún llena en nuestros días, los corazones de muchas criaturas. En efecto, nos estamos refiriendo a la trinidad de los Reyes Magos y a la resplandeciente Estrella anunciadora, que tanto misterio ha ofrecido a la hora de dar una explicación que satisfaga las múltiples incógnitas que nos plantea.
Veamos bajo el punto de vista astrológico, lo que representan los tres Reyes Magos, pero antes decir, que esta interpretación no pretende desmentir a las demás, sino que ha surgido del fruto de una ley a la que conocemos con el nombre de ley de Analogía, y que tal vez, pueda esclarecer todo el misterio que envuelve el nacimiento Crístico.
Nos dice el relato Bíblico que los Reyes procedían de Oriente, es decir, de ese cuadrante astrológico que cubre el sector Este del zodíaco representado por el signo cardinal de Aries; y nos sigue narrando que tras su viaje, llegaron a una Tierra de Luz, esa Tierra de miel y leche que los cabalistas interpretan bajo la regencia del Beith. Esa Tierra es la Morada de Leo, donde el Principio Creador se interioriza para prestar la fidelidad que precisa para su gestación. Esa Morada de Belén, es pues, el signo de Leo, y vemos que en su significado encontramos la ley moral que ha de inscribirse en la conciencia de cada uno de nosotros.
Belén nos acercaría igualmente a esa misma idea y en el portal nacería el encargado de invitar a las conciencias de los hombres a ir más allá de su realidad material.
Finalmente nos queda el signo de Sagitario, y sabemos que es el signo que regenta a los extranjeros y que produce la transformación en el estado anímico del hombre, llevándolo a la búsqueda de un nuevo horizonte.
Esos mensajeros, eran los Magos de Oriente, que se concretan en el signo Vav de Fuego Sagitario, y que no casualmente vemos que entre ellos hay uno de tez morena, alumbrándonos la presencia de Binah en Sagitario.
Pero aún nos queda hablar de sus ofrendas: Oro, Incienso y Mirra. El Oro, queda representado por Aries, pues vemos que la Voluntad Creadora se manifiesta a través del Propósito Espiritual de Aries, esa Voluntad que supone el valor inalterable del Oro. El Incienso. Es Leo, es decir, la representación de los perfumes que se ofrecen a la hora de las plegarias y oraciones; y vemos como el Incienso en sus partículas aromáticas lleva el poder de canalizar las vibraciones que emitimos a niveles astrales. Es una esencia que precisa buen uso, pues su poder de transmisión puede ser utilizado por las entidades negativas y sentir el molesto apego de sus vibraciones.

Nos queda la Mirra, de la cual se dice que es un extracto de una planta aromática de sabor amargo -Binah-, y que tenía poder regenerador. Si lo identificamos con Sagitario, podemos añadir a tales cualidades, las que acompañan a las del signo y de este modo tendremos mayor conocimiento del valor de dicha esencia. Sagitario posee el poder de transformar, de igual modo la Mirra representaría ese poder que Jesús llevaba inscrito en su pecho de inspirar a los demás ese cambio interno que los llevase más allá de su estado actual.
Hemos llegado al final de nuestro recorrido y para dejar un hermoso contraste del estudio que hemos trazado, trataremos de tocar un tema delicado, pero que guarda un gran misterio. Los Reyes Magos representados por los tres signos de Fuego, fueron guiados por una reluciente Estrella que brillaba intensamente en el cielo. Mucho se ha hablado y divagado sobre la veracidad de ese precioso acontecimiento. Muchos dicen que no todos pudieron verla, y en verdad tienen razón, pues esa Estrella reluciente, se manifestaría en su Luz Etérica, lo que explica el motivo de la videncia.
Los Reyes estaban preparados internamente para ello, pues su presencia representaba el triángulo de fuerzas que el cabalista conoce con los nombres de Kether, Hochmah y Binah, es decir, los poderes creadores primordiales con los que Jesucristo realizaría su Obra.
El Mundo Etérico, cabalísticamente, está representado por los signos de Aire: Libra, Acuario y Géminis. Y no quedamos menos sorprendidos, cuando observamos que son esos los signos que se complementan con los de Fuego, es decir, son las metas o guías, de los de Fuego. Y siguiendo esta idea, diremos que esa Estrella bien puede estar representada por los signos de Aire, y si analizamos tal teoría, no estaremos expresando nada que no pueda ser cierto, pues cuando el hombre adquiera el poder sobre su Cuerpo de Pensamiento y logre alcanzar ese estado espiritual que ha de cubrirlo con el “vestido de boda·, entonces y sólo entonces, habrá alcanzado ese punto del Sendero en que puede ofrecer a Jesús, las ofrendas de su Voluntad, su Sabiduría y Amor y su Ley-Conocimiento.
Si nos tomamos un poco de tiempo y sumamos los valores de los signos de Aire, curiosamente llegaremos a la cifra de 21. Libra supone el séptimo signo, y diremos 7; Acuario es el 11 y Géminis el 3, por lo que suman 21. Para los que hayan estudiado un poco de Tarot Cabalístico sabrán que la cifra 21 pertenece al Arcano del Shim, el cual representa al hombre y a Dios trabajando al unísono.
Si decidimos prestar un poco de interés a este juego de jeroglífico, de misteriosos engranajes, y hacemos con todos los signos lo que hemos hecho con los de Aire, tendremos que la suma de los signos de Fuego, arroja una cantidad de 15=6; los de Agua, será 24=6; los de Aire, como sabemos, suman 21=3, y por último los de Tierra que suman 18=9. Ahora bien, si sumamos los totales, tendremos que alcanzamos la cifra de 24.
Curioso ¿verdad? ¿Qué relación tendrá ese 24, con la fecha de la mágica noche en la que nació el Liberador?
Estas y otras muchas incógnitas, son el verdadero motivo que han inspirado este trabajo.
¡Feliz Nacimiento Crístico…, en nuestro Belén interno, en nuestra Consciencia…! ¡Feliz Navidad!