viernes, 19 de junio de 2026

Capítulo 26. VII. Las leyes de la curación (18ª parte).

VII. Las leyes de la curación (18ª parte).

18. Usar el poder que Dios te ha dado como Él quiere que se use es algo natural. 2No es arrogancia ser como Él te creó ni hacer uso de lo que te dio como respuesta a todos los errores de Su Hijo para así liberarlo. 3Pero sí es arrogancia despreciar el poder que Él te dio y elegir un nimio e insensato deseo en vez de lo que Su Voluntad dispone. 4El don que Dios te ha dado es ilimitado. 5No hay circunstancia en la que no se pueda usar como respuesta ni problema que no se resuelva dentro de su misericordiosa luz. 

Aquí el Curso corrige una idea profundamente arraigada en muchas mentes espirituales: la creencia de que reconocer la grandeza interior es arrogancia.

Pero el texto afirma justamente lo contrario. La verdadera arrogancia no es  aceptar la Luz que Dios te dio… sino negarla.

Mensaje central del punto:

  • El poder dado por Dios debe usarse naturalmente.
  • Aceptar la propia naturaleza divina no es arrogancia.
  • Negar el don recibido es olvidar la verdadera identidad.
  • La Voluntad de Dios siempre busca liberación y curación.
  • El don divino es ilimitado.
  • No existe situación fuera del alcance de la luz de Dios.
  • La misericordia divina responde a todo error.

Claves de comprensión:

  • La humildad verdadera no consiste en empequeñecerse.
  • El ego confunde pequeñez con humildad.
  • Aceptar la luz interior es aceptar la creación divina.
  • Negar el poder del amor fortalece el miedo.
  • La curación no depende de limitaciones humanas.
  • La luz de Dios actúa más allá de toda circunstancia.
  • La voluntad separada genera deseos pequeños y limitados.

Aplicación práctica en la vida cotidiana:

  • Observa cuántas veces minimizas tu capacidad de amar, sanar, ayudar o transformar.
  • Tal vez piensas: “No soy suficiente.” “No puedo hacer mucho.” “No tengo poder real.”
  • Entonces prueba este cambio: → “No necesito empequeñecerme para ser humilde.”
  • Y también: → “Puedo permitir que la luz actúe a través de mí.”
  • No desde superioridad. Sino desde disponibilidad.

Preguntas para la reflexión personal:

  • ¿Confundo humildad con sentirme pequeño?
  • ¿Temo reconocer mi verdadera luz?
  • ¿Creo que hay situaciones imposibles para el amor?
  • ¿Estoy usando mi energía para el miedo o para sanar?
  • ¿Puedo aceptar que el don de Dios en mí no tiene límites reales?

Conclusión:

El ego llama arrogancia a la grandeza espiritual. Porque teme cualquier recuerdo de la verdadera identidad.

Pero el Curso enseña que aceptar lo que Dios creó no es orgullo. Es honestidad.

La arrogancia verdadera consiste en creer que un pequeño deseo del ego puede tener más valor que la Voluntad del Amor.

El poder que Dios dio a Su Hijo no fue creado para dominar, controlar o imponerse. Fue dado para liberar. Y ese poder no desaparece en medio de las dificultades, los errores o el sufrimiento. Sigue intacto.

Por eso no existe situación completamente perdida. No existe oscuridad que no pueda ser iluminada. No existe problema que esté fuera del alcance de la misericordiosa luz de Dios.

Y cuando permites que esa luz actúe a través de ti, descubres que sanar no era una capacidad especial… sino algo natural en quien recuerda lo que es.

Frase inspiradora: “No es arrogancia aceptar la luz que Dios puso en mí; es recordar mi verdadera naturaleza.”

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