Mi experiencia en la práctica de Un Curso de Milagros me lleva a afirmar que las enseñanzas recogidas en las primeras lecciones del Libro de Ejercicios son de gran importancia, dado que su mensaje nos revela, por un lado, el estado mental con el que estamos habituados a pensar y, por otro, el nuevo estado mental que debemos activar.
Fijémonos que detrás de cualquier experiencia que vivimos en el nivel físico, despierta en nosotros una respuesta casi inmediata. Dicha respuesta está condicionada por nuestras creencias. ¿Pero de dónde proceden las creencias? ¿Te lo has preguntado alguna vez?
Si reflexionamos sobre este particular, veremos cómo las creencias de la humanidad han ido evolucionando. Lo que creemos hoy no es lo mismo que creían nuestros antepasados. Es más, si realizamos una investigación sobre el tipo de creencias según el lugar donde vivimos, encontraremos evidentes diferencias que nos llevarán a determinar que el tema de las creencias está sujeto al permanente cambio. Ya sabemos que todo lo que está sujeto al cambio no es real. La verdad, lo único que es real, es una.
Podríamos preguntarnos, ¿cuál fue el origen de la primera creencia? La respuesta, sin duda, es de vital importancia, pues condicionará el modo en cómo vemos las cosas y sobre todo el modo en cómo las percibimos.
La primera creencia o lo que se ha llamado Pensamiento Original llevó al Hijo de Dios a utilizar los Poderes Creadores con los que había sido creado, entre los cuales se encontraba la Voluntad. Esa libre elección le llevó a hacer uso de su mente de manera individualizada, es decir, eligió "pensar por sí mismo" independientemente del Pensamiento de Dios. Ese acto volitivo se interpretó como "pecado" y dio lugar a la falsa creencia en la "separación". El error original se traduce en la errónea creencia de que pensar individualmente es estar separado de nuestra fuente creadora.
A partir de ese instante, el Hijo de Dios, que hasta ese momento se alimentaba directamente del Cuerpo Mental de Su Creador, comenzó a "proyectar" su mente hacia el exterior, lo que le llevó a la percepción de nuevos niveles de energía.
Dejaremos para más adelante la continuación de lo que supuso ese "Primer Pensamiento". En estos momentos nos conformamos con situarnos en el estado que nos permite comprender el origen de las creencias.
La creencia en el "pecado" basada en la separación nos lleva a percibir, a juzgar lo que creemos ver, que siempre responde a la proyección de nuestra mente. Dar significado a aquello que vemos y percibimos está basado en el error y en la ilusión. Por lo tanto, la pregunta que debemos hacernos es: ¿seguiremos interpretando aquello que percibimos como la verdad o como algo ilusorio?
En nuestro estado actual, nuestras creencias nos llevan a determinar que nuestra identidad es un cuerpo material y que la creencia en la separación está fundamentada en la diferenciación percibida por los cuerpos.
Bajo el condicionamiento de esa creencia, nuestros juicios están justificados, pero al mismo tiempo, son la causa de nuestra infelicidad. Creer en el pecado nos lleva a justificar el castigo y el dolor. Creer en la separación nos lleva a justificar el ataque y la venganza.
La afirmación recogida en esta lección nos lleva a ser conscientes de que le damos a las cosas que percibimos todo el significado que tienen para nosotros.
Es el momento de reflexionar sobre este punto y preguntarnos: ¿qué significado le damos a lo que vemos?
Tal vez en estos momentos nos inunde un profundo desazón, al pensar que si nada de lo que vemos significa nada, ¿cómo debo responder a las situaciones que experimentamos?
Acabamos de empezar el Curso y toda enseñanza requiere un proceso de asimilación que nos permita asimilarla.
Lo importante, lo más importante que debemos sacar de lo expuesto, es que el mundo con el que nos encontramos identificados es fruto de la ilusión y del error, por lo tanto no es real, es un sueño. Que tomar conciencia de ello no nos saca del sueño, pero sí nos permite tomar conciencia de que somos los soñadores del sueño. A partir de ese punto del camino, importante por cierto, comenzaremos a responder de una manera diferente, sabedores de que estamos soñando y que conseguiremos despertar.
¿Esto qué significa? Pues, que podemos elegir ver las cosas de otra manera. No desde la separación. Si conseguimos pensar en términos de Unidad, aquello que proyectemos, aun siendo una ilusión, pues se manifestará en el mundo de la percepción, llevará otro sello, que nos abrirá las fronteras de una realidad diferente. Estaremos viviendo en este mundo irreal, sin pertenecer a él.
Por ejemplo, esto que estamos haciendo en estos momentos, por mi parte escribiendo unas líneas, que tú estás ahora leyendo, forma parte del sueño. Pero la diferencia estriba en que soy consciente de que lo estoy soñando. Esa es la invitación que nos hace Un Curso de Milagros.
Como soñador del sueño, esta lección me enseña o invita a mi mente a tomar conciencia del poder que encierra la facultad de decidir. Nadie me obliga a ver las cosas de una manera u otra. Reconozco que en mí existe una clara tendencia a valorar basándome en lo aprendido: “esto es así o de otra manera”. Siempre dejo mi impronta sobre lo que juzgo. Sin embargo, puedo elegir ver las cosas de otra manera, puedo elegir: no percibir como siempre lo hago; no juzgar condenatoriamente; no dejarme llevar por el filtro de las emociones y sentimientos. Puedo elegir ver las cosas tal y como son, frutos de la ilusión y sin significado.