lunes, 15 de abril de 2019

Génesis: "El Despertar del Ser" - 15ª parte -

El jardín del Edén VI.

Traducción Convencional: “Hizo, pues, Yavé Dios caer sobre el hombre un profundo sopor, y, dormido, tomó una de sus costillas, cerrando en su lugar con carne, y de la costilla que del hombre tomara, formó Yavé Dios a la mujer, y se la presentó al hombre. El hombre exclamó: “Esto sí que es ya hueso de mis huesos y carne de mi carne. Esta se llamará varona, porque del varón ha sido tomada”.

Pasemos a la traducción de Fabre d´Olivet: Entonces Jehová, el Ser de Seres dejó caer un sueño profundo y simpático sobre este Hombre Universal, que se durmió de pronto y rompiendo la unidad de sus envoltorios exteriores, tomo uno de ellos y revistió de forma y de belleza corporal, su debilidad original.
Seguidamente restableció ese envoltorio que había extraído de la substancia misma de Adam, para hacerla servir de base a la de Aisha, su compañera intelectual; y la llevó hacia él.
Y Adam, declarando su pensamiento, dijo: esta es verdaderamente substancia de mi substancia y forma de mi forma; y la llamó a Aisha, facultad volitiva eficiente, a causa del principio volitivo intelectual Aish, del cual había sido extraída en substancia”.


En la terminología esotérica, el concepto sueño adquiere un significado importante, que va más allá de la idea concebida y asociada a él, de periodo de descanso corporal. Siempre se ha dicho que el sueño tiene un efecto reparador. También se le otorga al sueño una cualidad “iluminadora”, queriendo decir con ello, que “consultando con la almohada” los problemas que nos acucian, al despertar tenemos la respuesta.
Pero existen otros significados más trascendentes del sueño. Se utiliza el término sueño para referirnos al periodo que va de una encarnación a otra y, a nivel cósmico, a la “noche” que separa dos Rondas o que separa dos Días de Trabajo.

Como ya hemos advertido en otra parte de este estudio, el nivel de conciencia de Adam lo situaba en la Esfera de Kether, es decir, de Unidad, de ahí que fuese hermafrodita. En ese nivel, gozaba de la pureza de ese estado de conciencia, y por lo tanto, no tenía necesidad de que su cuerpo físico pasase por la experiencia de la muerte.

Cuando el autor nos transmite que el Creador dejó caer un “sueño profundo y simpático sobre este Hombre Universal, que se durmió de pronto y rompiendo la unidad de sus envoltorios exteriores, tomo uno de ellos y revistió de forma y de belleza corporal, su debilidad original”, lo que está revelándonos es el nacimiento del ser dual, el nacimiento del ego. Ese sueño afectó a la conciencia de Unidad. Podemos decir, que la Humanidad Adamita recapituló los Trabajos del 2º Día, dando lugar a la división de la Conciencia Una para entrar en un profundo letargo que le llevaría a la Conciencia egóica y Dual.

Ya vimos en el capítulo anterior, como este proceso es fruto de un acto de “obediencia”, pues las pautas que estamos estudiando responden a la ruta trazada por Elohim en su Proceso Creador. Pasar de una Conciencia Espiritual a una Conciencia Material, forma parte del camino que ha de llevarnos a realizar la experiencia del 4º Día. Es evidente, que no es nuestro Objetivo Final; aún nos aguardan los Trabajos del 5º y 6º Día, y al abordar los Trabajos del 4º Día, tendremos que acometer los Trabajos de Anticipación de esos Días, por lo que cabe esperar –actualmente nos encontramos en la 4ª Ronda del 4º Día- que dichos Trabajos anticipatorio nos llevará a purificar los Vehículos Emocional y Mental. La Era de Acuario, se caracterizará por el desarrollo de la conciencia, la cual estará orientada a la conquista de la Unidad.

“Seguidamente restableció ese envoltorio que había extraído de la substancia misma de Adam, para hacerla servir de base a la de Aisha, su compañera intelectual; y la llevó hacia él”.

Las Letras Sagradas que componen el nombre de Aisha, son el Aleph, el Schin y el He. La clave de este nombre, que se traduce como la Facultad de Comprender, está en el valor del Schin. Este estado es profundamente significativo, pues se interpreta como el canal que une la divinidad al hombre, es decir, es el escenario donde se experimenta el encuentro entre la naturaleza espiritual y la material. Fijémonos que se sitúa entre el Aleph y el He. El Aleph es la Fuente Primordial de Vida, en la cual toda Voluntad tiene su origen. Por otra parte, el He, el Principio Fecundador por excelencia. Cuando se une el Aleph y el He, no puede surgir otra cosa que la Abundancia, la Creación. La aportación del Schin implícita en esta dinámica creadora, nos está revelando, que el fruto de esa Creación es la propia Comprensión de la Obra que se está gestando, es decir, la Facultad de Comprender.

La aportación del Schin adquiere un protagonismo especial a la hora de comprender la diferencia entre el nombre sagrado de Jehová y de Jesús. Veámoslo:

Jehová: Yod-He-Vav-He = La Ley Reguladora.
Jesús: Yod-He-Schin-Vav-He = La Ley del Amor.

Sería muy extenso adentrarnos en el estudio de estas apreciaciones, pero, sí podemos advertir que cuando los trabajos de Jehová estén culminados, es decir, cuando seamos capaces de actuar de acuerdo a las Leyes Cósmicas, estaremos preparados para recuperar la “inocencia perdida de la Unidad”, cuando abordemos los Trabajos de Jesús. No existe Fuerza más liberadora y milagrosa que la que actúa en nombre de Jesús. La Conciencia de Jesús nos hace merecedores de la venida de la naturaleza Crística, es decir, de establecer la plena conciencia de que Dios y la Humanidad son Uno.

No podemos poner punto y final a este apartado, sin referirnos a la Facultad de Comprender implícita en la naturaleza femenina. Las enseñanzas nos transmiten que la “mujer” actúa de “espejo” para que veamos reflejado en él, el uso que hemos hecho de nuestra Voluntad. Es este sentido que debemos dar a la facultad del aspecto femenino. Es la mujer la que cuenta con la capacidad de gestar vida. De igual modo, es el Arquetipo femenino, donde esa facultad gestadora engendra lo que la Voluntad ha puesto en circulación. Si esa cualidad no existiese, no tendríamos la oportunidad de “comprender” el para qué de las cosas.

Cuando la “tierra” nos da coles, es porque hemos sembrado coles. Si nos da patatas es porque hemos sembrado patatas. Si nuestra “tierra”, nos da coles, pero queremos patatas…, no podemos quejarnos y juzgar a las coles. Nuestra facultad de comprensión no está funcionando debidamente y ello creará un ambiente de enemistad entre nuestra naturaleza femenina, que adquiriendo la forma de anécdotas, nos llevará a vivir situaciones que no conseguimos asimilar y tratamos de expulsarla de nuestras vidas. Viviremos el conflicto de la separación, de la desarmonía, de la enfermedad, etc. Viviremos la incoherencia.

Si quieres patatas, siembra patatas. Ese estado de coherencia, nos permitirá establecer una magnifica relación con nuestra naturaleza femenina, y por ende, una extraordinaria lucidez, fruto de la Facultad de Comprender.

Traducción Convencional: “Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre; y se adherirá a su mujer; y vendrán a ser los dos una sola carne. Estaban ambos desnudos, el hombre y su mujer, sin avergonzarse de ello”.

Pasemos a la traducción de Fabre d´Olivet: He aquí porque el hombre intelectual, Aish, debe abandonar su padre y su madre para reunirse con su compañera intelectual, Aisha, su facultad volitiva, afín de hacer con ella un sólo ser bajo una misma forma.
Pero estaban uno y otro enteramente descubiertos, sin ningún velo corporal que disfrazara sus concepciones mentales, el universal Adam y su facultad volitiva Aisha; y no se causaban entre ellos vergüenza alguna”.

Era inevitable. Ese abandono al que hace referencia el traductor, estaba establecido en el Plan Cósmico, pues como hemos visto, la recapitulación del 2º Día, nos lleva a experimentar la división. 
¿Acaso, no son nuestros Padres, el estado anterior a esa división, es decir, el estado llamado Unidad? 
Una vez que decidimos continuar caminando siguiendo la ruta establecida, nuestras emociones, representada por la naturaleza femenina,  se identificarán con ese mundo dual, dando lugar a la necesidad evolutiva de encarnar una y otra vez, pues ya no hemos sido capaces de elevar hacia la Luz el potencial de nuestros deseos. 
Realmente, lo que ocurre en este pasaje, es lo mismo que protagonizó Elohim en el 2º Día de la Creación, en el que no consiguió que todo ese Caudal Emocional, representado por el Agua Zodiacal se integrar armoniosamente con el Fuego Primordial.
Fuego es Espíritu; Agua es Deseo. Cuando el Deseo no es Elevado, es decir, no trabaja para llevar a cabo el Designio Espiritual, dará lugar a una segunda “creación”, o lo que es lo mismo, decide llegar a la Verdad por un camino más largo y lleno de rigores, pues las Energías cuando no sirven al Amor promueven las fuerzas de repulsión, de destrucción.

“Pero estaban uno y otro enteramente descubiertos, sin ningún velo corporal que disfrazara sus concepciones mentales, el universal Adam y su facultad volitiva Aisha; y no se causaban entre ellos vergüenza alguna”.

En esa etapa del camino, aún no había motivo para avergonzarse de su desnudez. Es evidente que no nos estamos refiriendo a la desnudez del cuerpo físico. En ese momento de la evolución, nuestra mente estaba libre de perjuicios morales. Se trata de la desnudez de sus vehículos, es decir, del Cuerpo Mental, el Cuerpo de Deseos y el Cuerpo Físico.

A pesar de que esa Humanidad acababa de caer en un profundo sueño, del cual ha surgido con una conciencia dual, aún, no existía velo corporal alguno que disfrazara sus concepciones mentales. Era una Mente Universal sin velos.


Podemos decir, que el Yo Espiritual se hacía oír y ejercía control sobre los vehículos. Sin embargo, los siguientes pasajes recogidos en el siguiente capítulo del texto sagrado nos revelará que ese “estado”  se vería alterado, y nuestros protagonistas, representarían una de las escenas más incomprendidas de la historia de la humanidad: La Caída.

domingo, 14 de abril de 2019

Génesis: "El Despertar del Ser" - 14ª parte -

El jardín del Edén V.

Traducción Convencional: Y Yavé Dios trajo ante el hombre todos cuantos animales del campo y cuantas aves del cielo formó de la tierra, para que viese cómo los llamaría, y fuese el nombre de todos los vivientes el que él les diera. Y dio el hombre nombre a todos los ganados, y a todas las aves del cielo, y a todas las bestias del campo; pero entre todos ellos no había para el hombre ayuda semejante a él”.

Pasemos a la traducción de Fabre d´Olivet: Pero, había formado Jehová fuera del Elemento Adámico, toda la animalidad de la naturaleza terrestre, y toda la especie volátil de los cielos; les hizo venir hacia Adam para ver qué nombre, relativo a sí mismo, este Hombre universal asignaría a cada especie; y todos los nombres que asignó a esas especies, en sus relaciones con él, fueron la expresión de sus relaciones con el Alma viviente universal.
Así pues, Adam asignó unos nombres a la especie entera de los cuadrúpedos, a la de los pájaros, y generalmente a toda la animalidad de la naturaleza, pero estuvo muy lejos de encontrar en ella esa compañera, esa ayuda elemental que, emanada de él mismo y formada en la reflexión de su luz, debía presentarle su imagen reflejada”.


Estaría en lo cierto el lector, si tras leer este pasaje decide no interpretarlo al pie de la letra. Resulta difícil concebir la escena. Es necesario buscar una traducción más acorde, que no nos lleve a discernir, que lo que ha quedado recogido en los textos sagrados, carece de sentido.

Ya hemos dado a conocer el significado que encierra el nombre de Adam. No se trata de un hombre individualizado, sino que representa de la Oleada de Vida Humana, el Hombre Universal, que se encuentra en una línea de progreso espiritual y que afronta los Trabajos del 4º día de la Creación. Ese Adam Universal es perfecto potencialmente. Cuenta con una serie de Vehículos-Cuerpos que le permite adquirir conciencia en diferentes Planos de Manifestación. En el 4º Día, el Cuerpo Denso adquiere su maduración y alcanzará el estado de perfección. Pero hemos de tener presente, que la Perfección Total, no la conquistará hasta que el resto de Cuerpos, el de Deseos y el Mental, alcance esa maduración. Esto ocurrirá, en los Trabajos correspondientes al 5º y 6ª Día. Ya decíamos al estudiar lo acontecido en el 6º Día, que el texto recoge la aparición del Hombre en este Periodo, pero con lo dicho, debemos entender que se refiere a la Perfección de todos los Cuerpos.

Tendremos que recurrir una vez más a la traducción aportada por Fabre d´Olivet, si verdaderamente queremos comprender lo que está indicándonos este pasaje.
“…había formado Jehová fuera del Elemento Adámico, toda la animalidad de la naturaleza terrestre, y toda la especie volátil de los cielos…”

A lo largo de este estudio, hemos tenido la oportunidad de referirnos al significado de “animalidad”, y veíamos que más que hacer referencia a las distintas especies que habitan en nuestra Tierra, el autor nos está revelando la vida, en grado inferior de desarrollo que puebla el Cuerpo de los Deseos del hombre.
El Elemento Adámico aparece en el estado del 4ª Día, cuando la energía se materializa dando lugar a las formas físicas. Fuera de ese Elemento Adámico se encuentran los otros Cuerpos, el de Deseos y el Mental. Por lo tanto, cuando está aludiendo a los animales y a la especie volátil, se está refiriendo a la Naturaleza Emocional.

Esta escena, se produce antes de que se produjera la división de los sexos, es decir, el Adam Universal se encontraba aún en un estado de Unidad. Este estado está en correspondencia con el Séfira Kether, el único Centro donde se da esa condición espiritual. Cuando la conciencia alcanza ese nivel, adquiere la capacidad de experimentar la Unidad que relaciona todas las cosas, todos los Principios.
Es en este sentido, que debemos entender el pasaje: “les hizo venir hacia Adam para ver qué nombre, relativo a sí mismo, este Hombre universal asignaría a cada especie; y todos los nombres que asignó a esas especies, en sus relaciones con él, fueron la expresión de sus relaciones con el Alma viviente universal”.

En ese estado de Unidad, El Adam Universal tuvo acceso a conocer la perfecta armonía y correspondencia de todas las partes del universo. Jehová hizo que apareciera ante él toda la Vida existente, todas las Oleadas de Vida en evolución, y que estableciera las correspondencias de cada especie con su propio ser y al mismo tiempo su relación con el Alma viviente universal, o sea con las Oleadas de Vida que no poseen un cuerpo físico y con el mismo Zodiaco, manantial de toda vida.

La facultad adquirida por Adam en ese estado de Unidad, llevó a hombre individualizado a intuir la relación existente entre los animales y las Fuerzas Celestes. En Astrología, los Signos de Zodiaco quedan representados por símbolos animales. Esta relación ancestral guarda un significado transcendente. Cada Elemento de la Tierra tiene su correspondencia con las Esencias Zodiacales. No podría ser de otra forma, pues nuestro Sistema Solar, ha sido creado con dichas Esencias.

“Así pues, Adam asignó unos nombres a la especie entera de los cuadrúpedos, a la de los pájaros, y generalmente a toda la animalidad de la naturaleza…”

Dar nombre a las distintas especies significa adquirir la capacidad de aplicar la Ley de Correspondencia existente entre los Elementos Zodiacales y las distintas partes de nuestro ser. Ya hemos visto a lo largo de este estudio, como cada Elemento está formado por letras, y como cada una de estas letras se corresponde con una fuerza determinada. Ese conocimiento está dormido en cada uno de nosotros, pues como ya hemos dicho, fue una facultad del Hombre Universal.

“…pero estuvo muy lejos de encontrar en ella esa compañera, esa ayuda elemental que, emanada de él mismo y formada en la reflexión de su luz, debía presentarle su imagen reflejada”.

Debemos entender bien la traducción de estas palabras. Para mí, encierran una de las cuestiones vitales de la evolución del Alma Humana. ¿Por qué el Espíritu que gozaba del estado de Unidad, necesitaba ver su imagen reflejada? ¿Por qué necesitaba pasar de la Unidad a la Dualidad?

Si se trata de una “necesidad” evolutiva; si se trata de seguir el patrón cósmico establecido por Elohim en su Proceso Creador y debíamos recapitular la “división” inscrita en el 2º Día, si es así, debo interpretarlo como una acto de “obediencia”, como un acto de Amor. Digo esto, porque, esa división daría lugar a otro de los episodios claves de la evolución, me estoy refiriendo a la “caída”; al acto que a lo largo de la historia del hombre ha sido interpretado como una acto pecaminoso y ha dado lugar a la conciencia de “separación” con Dios y al sentimiento tortuoso de la “culpa” y del “miedo”.

Para mí, el conocer que era necesario que el Adam Universal, se dividiera, se individualizara, dando lugar a la separación de los sexos, es un mensaje de liberación, pues comprendo que detrás de esa acción, se encuentra un acto de Voluntad Superior, una decisión basada y adoptada en el más elevado de los Principios con los que hemos sido creado, el Libre Albedrío.

Adam, en ese estado de Unidad, se encontraba con la visión de todos los estados potenciales. Por establecer una analogía, podemos imaginarnos a un sembrador que tuviera acceso a todas las semillas. Pero esa condición invita a utilizar ese potencial en la labor implícita a la condición de sembrador, es decir, a sembrarlas y cuidarla con el fin único de que nos aporte el Conocimiento de su Potencial, y eso se consigue, cuando alcance la fase de dar los frutos.

Ese Adam, necesitaba utilizar su potencial, su Voluntad Creadora, y debía encontrar una “tierra” que le permitiese sembrar su semilla y ver crecer su obra. De este modo, Adam, debía abandonar el Estado Kether y tras pasar por el resto de los Centros de Conciencia, Hochmah-Binah-Hesed-Gueburah-Tiphereth-Netzah-Hod y Yesod, culminar su obra en Malkuth, representante del Mundo Material.

¿Qué hermoso significado adquiere el Plano Material? El Cuerpo Físico es el "templo" donde habita nuestro Espíritu. Es una “parada” necesaria en ese largo camino que ha de llevarnos a ser Seres Creadores, pero es una parada marcada en la ruta. Transitar esa ruta, no significa quedar estancado en ella. Lo dejo a vuestra reflexión.

Bien, ya sabemos que Adam necesitaba una “compañera”, un “espejo” donde ver su imagen reflejada, es decir, donde poder tomar conciencia de sus actos de Voluntad. El Arquetipo femenino y la Madre Tierra están en estrecha correspondencia, es por ello, que el resultado, el efecto de nuestros actos de voluntad lo experimenta la Tierra, y por ende, nuestro Cuerpo Físico. Ya sabemos que Voluntad y Mente son una misma cosa. Cada uno de nuestros pensamientos se ve expresado en acciones materiales y, cuando la Humanidad, en su conjunto es capaz de movilizar pensamientos negativos, la Tierra sufre los efectos de los mismos. A nivel individual, los efectos de los pensamientos erróneos se manifiestan a través de la salud del cuerpo físico.

sábado, 13 de abril de 2019

Génesis: "El Despertar del Ser" - 13ª parte -

El jardín del Edén IV.

Traducción Convencional: Y se dijo Yavé Dios: “No es bueno que el hombre esté solo; voy a hacerle una ayuda proporcionada a él”.

Pasemos a la traducción de Fabre d´Oliver: Después dijo Jehová, el Ser de Seres, no es bueno que Adam esté en la soledad de sí mismo: le haré una compañera, una ayuda elemental, emanada de sí mismo, y formada en la reflexión de su luz”.

Ya hemos hecho referencia, al estudiar lo acontecido en el 2º Día de la Creación, que quedó instituida la división dentro del Elemento Agua, es decir, en la naturaleza Emocional. Elohim consiguió elevar parte de ese Elemento para vincularlo con el Elemento Original, el Fuego, y de esa integración emanan los Anhelos Elevados. Sin embargo, esa labor de integración se llevó a medias, y la parte que no consiguió integrar, dio lugar al “Abismo”. No se trata de un lugar físico, sino de un “estado”, una “condición” que quedaría inscrito en el Programa de la Creación.

Si a ese nivel de conciencia, en el que se encontraba Elohim, no se llevó la integración completa de dicho Elemento (no olvidemos que los Zodiacales eran de un nivel superior al de Elohim), no es extraño pensar que el Adam Universal, su Creación, al recapitular los Trabajos de ese 2º Día, al integrar los Elementos Fuego y Agua, siguiera ese patrón cósmico, dando lugar a la “división”.

En la fase Fuego, todo es Unidad, los masculino y lo femenino se encuentran en estado potencial. Es en la fase Agua, cuando tiene lugar la separación de los sexos. El Adam Universal, en principio pasó por esa primera fase de Unidad. De ahí que los textos sagrados nos indiquen que se encontraba sólo. Esa soledad debemos entenderla en los términos descritos de Unidad.

“…le haré una compañera, una ayuda elemental, emanada de sí mismo, y formada en la reflexión de su luz”.

Fabre d´Olivet nos aclara sobre este punto lo siguiente: la palabra Ayn-Zain-Reish, se traduce por una ayuda elemental o una fuerza auxiliar; esta palabra enérgica, expresa toda fuerza, todo medio añadido, toda corroboración. En la lengua samaritana significa un sostén, un consejo, una acción benéfica.
Refiriéndose a la expresión, reflexión de su luz, dice: “la raíz que forma esta palabra se aplica a toda especie de luz reflejada a la manera de un espejo. De ahí las ideas de manifestación, de oposición, de objeto presentado y puesto en la mirada”.

Me quedo con una idea que considero muy importante a la hora de conocernos íntegramente. El hecho de no haber podido integrar una calidad de Emociones, dio lugar a la división de los sexos. A nivel de Arquetipo, la Luz, el Fuego está en analogía con el patrón masculino: voluntad, energía, fuerza, acción, etc. Mientras que la Oscuridad, el Agua, está en analogía con el patrón femenino: amor, sentimiento, pasividad, interiorización, etc.
Todos, absolutamente, todos, tenemos esos valores en nuestra naturaleza. Todos, absolutamente, todos, tenemos que encarnar el patrón masculino y el femenino, pues nuestra conciencia necesita ambos aprendizajes.
Cuando nos identificamos con uno de esos patrones, la función opuesta, actuará como espejo, es decir, nos ayuda a ver en el otro, la parte que no vemos de nosotros mismos.

En el terreno de la psicología se identifican claramente lo que es la conciencia y el inconsciente. Este último, encierra en sí mismo un inmenso potencial de nuestra naturaleza. Gracias a la ayuda del “compañero”, en su papel de espejo, adquiere la facultad de revelarnos aquello que subyace en esos niveles. Considero interesante que dediquemos una reflexión a lo que estamos diciendo, pues nos ayudará en el autoconocimiento.

Estamos llamados a continuar con la Labor Creadora de nuestro Padre. La Evolución, nos invita a que las generaciones futuras superen las “obras” de sus  creadores. Es por ello, que la Humanidad está abocada a integrar el Elemento Fuego y el Elemento Agua, a integrar lo masculino y lo femenino. El encuentro de los sexos y el amor que los une, es la pauta de aprendizaje que nos llevará conseguir superar la división y conquistar la Unidad.

En la actualidad, la visión de lo que está ocurriendo en este sentido, nos lleva al pesimismo, pues cada día vemos como las separaciones de parejas crecen exponencialmente. Sin embargo, permitid que lo diga, me considero un defensor a ultranza de la Unidad, de la Complementación, de la Integración. En honor a mi identidad astrológica, soy Acuario, Ascendente Libra, creo en esos Principios, y reconozco las “señales” que nos aporta el universo para confirmar mis fundamentos.

Es imparable. El impulso Crístico se está dejando sentir en este tercer milenio, donde su “Mensaje” se encuentra en la fase Vav. Recordad que dicha fase es la exteriorizadora, la que se encuentra en analogía con el crecimiento de la planta, que surgiendo de la tierra, se da a conocer. El Mensaje de Cristo, el Amor Incondicional, se dará a conocer, es decir, dejará de ser una Voluntad y un Deseo, y pasará a convertirse en una realidad. Los comportamientos se ajustarán a esa dinámica. La conciencia de separación actual, dejará paso a la conciencia de unidad. Trabajos como este al que estoy dando vida, es un ejemplo de ello, pues la única intención que persigue, es hacernos conocedores de que NO ESTAMOS SEPARADOS DE DIOS, NI DE NUESTROS HERMANOS. Comprenderemos, que durante este tiempo, hemos permanecido dormidos, nuestra conciencia ha ido creciendo, madurando, y ya se anuncia que debemos estar prestos para reconocer el Fruto que todos vamos a degustar. En este caso, no se tratará de una “fruta prohibida”. Ahora estamos maduros para comer del Árbol del Bien y del Mal, sin necesidad de perder la vida, esto es, sin necesidad de sentirnos escindidos de la Luz, de la Unidad.


Llegará un día que no necesitemos ver reflejado en el/la “compañer@” la parte de nuestro yo inconsciente, pues habremos conseguido integrar ambas polaridades, ambos Elementos. Seremos una Unidad y tendremos la libertad de encarnar bajo el sexo que decidamos voluntariamente.

viernes, 12 de abril de 2019

Génesis: "El Despertar del Ser" - 12ª parte -

El jardín del Edén III.

Traducción Convencional: Tomó, pues, Yavé Dios al hombre y le puso en el jardín del Edén para que lo cultivase y guardase, y le dio este mandato: “De todos los árboles del paraíso  puedes comer,  pero del árbol de la ciencia del bien y del mal no comas, porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.”.

Pasemos a la traducción de Fabre d´Oliver: Así pues, Jehová, el Ser de Seres, habiendo tomado Adam, el Hombre Universal, lo colocó en el recinto orgánico de la sensibilidad temporal, para que lo elaborara y lo guardara con cuidado”.
Y le recomendó fuertemente, Jehová, Él- los Dioses, declarándole así su voluntad: ”de toda la substancia vegetativa del recinto orgánico, puedes alimentarte sin temor, pero de la substancia propia del conocimiento del bien y del mal, guárdate de consumirla, ya que el día mismo en que te alimentes de ella, te convertirás en mudable y morirás”.

Es un momento estelar, que sin duda se encuentra inscrito en la “memoria de la naturaleza”, y por ende, en la memoria inconsciente del colectivo formado por la humanidad. Se trata de un momento crucial, la semilla se ha convertido en árbol con capacidad para dar frutos, o lo que es lo mismo, la energía etérica, ondular, adquiere el estado corpuscular, para convertirse en un recinto orgánico, en un cuerpo material. Ese recinto, nos aclara la traducción, tiene la peculiaridad de la “sensibilidad temporal”, y con ello nos indica, la condición del Mundo Físico, donde su Estado de Ser no es real, si entendemos por real: eterna, sino que es temporal, perecedera, y por lo tanto ilusoria e irreal.

Podemos decir, que a partir de ese momento, el Adam universal está “completo” es decir, cuenta con los Vehículos necesarios para desarrollar los Trabajos del 4º Día. Estos Vehículos son: Cuerpo Denso, Cuerpo Etérico, Cuerpo de Deseos y Cuerpo Mental.

“Y le recomendó fuertemente, Jehová…”. Nos llama la atención el énfasis que aporta la traducción de esta parte del pasaje. La advertencia, pues se trata de una recomendación y no de una imposición, que iría en contra del libre albedrío heredado por Adam de su Creador, nos pone en alerta, pues sin duda, llevaría implícita un mensaje cuyas consecuencias resultaría trascendente para la futura evolución de la Humanidad.

”…de toda la substancia vegetativa del recinto orgánico, puedes alimentarte sin temor, pero de la substancia propia del conocimiento del bien y del mal, guárdate de consumirla, ya que el día mismo en que te alimentes de ella, te convertirás en mudable y morirás”.

¿Qué intención llevaría a Elohim a poner en el jardín un árbol cuyo fruto recomendara a su creación, no comer de él? ¿No hubiese sido más fácil, no haberlo creado? Pera esta reflexión se sustenta sobre un total desconocimiento de la Acción Creadora de Elohim. Hemos analizado uno por uno, los 7 Días de la Creación, y ello nos ha permitido conocer como ha quedado estructurado el Esquema Organizativo dispuesto por la Divinidad, los diferentes Mundos y Planos de Manifestación, así como los distintos Vehículos para “circular” por dichos Mundos. Estamos en condiciones de saber, que el Mundo del 4º día, el Físico, es la copia exacta de los Mundos Superiores. El axioma hermético nos lo confirma: “Como arriba es abajo”. Por lo tanto, las condiciones que se han establecido para los Planos Superiores deben regir para los Planos Inferiores.

El Conocimiento, el Discernimiento, es un Atributo del Séfira Binah, el tercer rostro divino. Su Trabajo consiste en establecer las Leyes que toda creación debe cumplir. De su fuente emana la matriz que da lugar al “conocimiento del bien y del mal”. Esa es la razón por la que en el “jardín del Edén” debía encontrarse, pues como hemos adelantado, ese Mundo es la réplica de los de Arriba.

¿Pero, por qué la recomendación de Elohim de no comer de él? La respuesta debemos buscarla en el momento evolutivo en el que se produce tales hecho. La Humanidad acaba de adquirir una nueva condición; tiene un nuevo Vehículo que le aporta nuevas experiencias. Es inexperto en el manejo de dicho Vehículo y corre el riesgo de utilizarlo indebidamente. Su buscamos una analogía, quizas nos ayude lo que ocurre a una criatura recién nacida, la cual se enfrenta a un mundo inhóspito al que debe adaptarse en un continuo proceso de crecimiento. Si a cada actuación de este ser, vamos indicándole lo que está bien o está mal, le estamos impidiendo seguir el proceso natural por el que debería aprender y enriquecer su conciencia. El decirle lo que le va a pasar antes de que experimente por sí mismo, le acelera el aprendizaje, pero igualmente se vincula con su mentor, estableciéndose una relación de “deuda” con él.

Eso fue lo que ocurrió en el Proceso adámico. Veamos cómo fue.

La substancia propia del conocimiento del bien y del mal, ya lo hemos adelantado, está vinculada con Binah, en cuyo Centro de Conciencia trabajan  entidades superiores al Hombre. Estas entidades se conocen con el nombre de Ángeles.
De ellos recibimos la facultad de Discernir lo bueno de lo malo, pero al vincularnos voluntariamente a ellos, nos convertimos automáticamente en sus ejecutores.
Nuestra inexperiencia en ese tramo del camino, imposibilitaba el traducir plenamente sus energías en actos, lo que conllevaba, que o bien desperdiciamos parte de esas energías, la cual resbala hacia el abismo, o bien, actuamos contrariamente a las Leyes Cósmicas poniendo en circulación una energía destructiva.
Decíamos que la energía mal canalizada alcanza el nivel dispuesto por la Divinidad para estos casos, el Abismo. En esta zona “inferior” evolucionan Entidades con las que nos relacionamos en ese intercambio de energía.

¿Qué clase de Entidades utilizan en el Abismo, las energías que no conseguimos integrar en nuestra conciencia por la vía del amor?

Lo recogido en el Génesis hace referencia a la “historia” protagonizada por Elohim, el Dios de nuestro Sistema Solar. Ya tuvimos ocasión de indicar, que cada Sistema Solar tiene su “Hacedor”, por lo que podemos hablar de otros Dioses Creadores. Decíamos, igualmente, que el Dios de nuestro Sistema se encuentra ocupando un peldaño evolutivo de la Gran Escalera que le lleva a su meta final, convertirse en lo que se llama Ain-Sof o Absoluto.
Podemos determinar, que antes que Elohim adquiriese la condición creadora, otros Seres Creadores han llevado a cabo su propio proceso creador. Como consecuencia de ello, las Oleadas de vidas emanadas en dicho “acto”, han seguido un programa similar a las protagonizadas por la acción creadora del Dios de nuestro Sistema. Podemos decir en este sentido, que de las cuatro Oleadas de Vida puestas en circulación por Elohim, tan sólo la Humana llegará a alcanzar la condición de Dioses Creadores. Los animales, vegetales y minerales tendrán  que esperar a otro Proyecto Creador.

Nos dice Kabaleb a este respecto,  en su obra “Interpretación Esotérica del Antiguo Testamento”, que la humanidad que había adquirido esa condición en un anterior Proceso Creador, en el 4º Día había alcanzado un nuevo estado de conciencia, el angélico. Dicha categoría de seres se vio escindida en grupos, como ahora lo estamos nosotros, de forma que mientras unos, los ángeles, habitaban los cielos, otros, los luciferianos, habitaban en el Abismo, encontrándose así en condiciones de devorar los mendrugos que caen de la mesa de Adam.

La recomendación de Jehová, adquiere significado, pues en la medida en que el hombre “decide” comunicarse con dichas entidades, las cuales eran unos rezagados de su Oleada de Vida, se ponía en peligro el proceso natural de crecimiento diseñado para la Humanidad.
Ya hemos dicho que se trataba de una recomendación y no de una prohibición. Si la Divinidad no hubiese querido que Adam comiese de ese fruto, nunca se hubiera producido tal hecho. Pero Adam es un “Dios en Potencia”, y cuenta con ese ardor por su condición divina. Los luciferes eran “semidioses” y ese estado fue estímulo suficiente para ganar nuestro interés.

“…guárdate de consumirla, ya que el día mismo en que te alimentes de ella, te convertirás en mudable y morirás”.

La interpretación que da Fabre a la palabra morirás es la siguiente: en su sentido propio, es una fusión, una extensión simpática, un tránsito, un retorno a la sede universal. La muerte es la condición que adquirimos cuando hemos comido “anticipadamente” del fruto del conocimiento del Bien y del Mal. Ese “saber prematuro” nos lo suministra de primera mano, los luciferes, que como veremos más adelante nos “tentarán” para que comamos dicho fruto. La relación que se establece a partir de ese momento, es decisivo para la evolución del Ser, pues de no haberse producido ese “contacto”, la vía de aprendizaje de nuestra personalidad divina se habría llevado a cabo sin necesidad de que nuestro Vehículo Físico se destruyera, sin pérdida transitoria de la conciencia.
Pero como bien recoge Kabaleb sobre este particular, las Oleadas de Vida se penetran entre sí y es imposible evitar las consecuencias de ese contacto.

jueves, 11 de abril de 2019

Génesis: "El Despertar del Ser" - 11ª parte -

El jardín del Edén II.

Traducción Convencional: Salía del Edén un río que regaba el jardín, y de allí se partía en cuatro brazos. El primero se llamaba Pisón, y es el que rodea toda la tierra de Evila, donde abunda el oro, un oro muy fino, y a más también bedelio y ágata;  y el segundo se llama Guijón, y es el que rodea toda la tierra de Cus; el tercero se llama Tigris, y corre al oriente de Asiria; el cuarto es el Eufrates”.

Pasemos a la traducción de Fabre d´Oliver: Entretanto, una emanación luminosa, cual vasto río, se desprendía de la esfera sensible para la vivificación del recinto orgánico, dividiéndose y apareciendo en el exterior según el potencial cuaternario multiplicador, en cuatro principios.
El nombre del primero de estos principios emanados era Phishón, es decir, la realidad física, el ser aparente: envolvía toda la tierra de H´awila, la energía virtual, lugar natal del oro.Y el oro de esta tierra, emblema de la reflexión luminosa, era bueno. Era además el lugar natal del Bedolla, división misteriosa, y de la piedra Shoam, sublimación universal.
El nombre del segundo de estos principios emanados era Gihon, el movimiento formador: envolvía toda la tierra de Chush, el principio ígneo. El nombre del tercero de esos principios emanados era Hiddekel, el rápido propagador, sirviendo de vehículo del principio de la felicidad. El cuarto recibía el nombre de Phrath, a causa de la fecundidad, de la cual era manantial”.

Es preciso encontrar un significado distinto al aportado por la traducción convencional de este pasaje. Es preciso comprender que la alusión a los cuatro ríos que regaban el “jardín” está haciendo referencia a las claves herméticas aportadas por el sagrado nombre de Jehová (Yod-He-Vav-2º He). Es Fabré d´Olivet, con su traducción el que una vez más nos aporta la luz necesaria para comprender el contenido del texto: “apareciendo en el exterior según el potencial cuaternario multiplicador, en cuatro principios”.
Ese potencial cuaternario multiplicador proviene de la Ley de la Naturaleza implícita por Jehová. Ya hemos tenido ocasión de referirnos a esta clave y vemos una vez más como la Organización del Cosmos refleja la Ley del Cuaternario. Por lo tanto, esos cuatro ríos procedentes de una “emanación luminosa” está haciendo referencia al Patrón Cósmico de los Cuatro Elementos: Fuego-Agua-Aire y Tierra. Estamos hablando de las Esencias de los Zodiacales, las que utilizó Elohim en su Obra Creadora.

Situémonos. Nos encontramos en el 4º día de la Creación, donde ya hemos visto en el capítulo anterior, abordamos los Trabajos del Mundo Físico, el cual se divide en dos grandes “Regiones”, la Región Etérica y la Región Química.

La primera de ellas, la Región Etérica, se subdivide en 4 niveles, dando lugar a los 4 Éteres: Éter Químico, Éter de Vida, Éter Luminoso y Éter Reflector. La segunda Región, la Química, se subdivide en tres estados básicos: sólido, líquido y gaseoso. Bien, la traducción de esta parte del texto sagrado, nos está indicando claramente, que la “emanación luminosa, cual vasto río, se desprendía de la esfera sensible para la vivificación del recinto orgánico” está refiriéndose a la Región Etérica. Aquellos que tienen la capacidad de “ver dichas regiones, la describen con una emanación luminosa. Científicamente, existen experimentos realizados con el propósito de fotografiar ese campo energético. La cámara Kirlian es un ejemplo de lo que decimos. Esa energía del “campo vital” se desprendía de la esfera sensible para la vivificación del recinto orgánico. Casi no es necesario explicar el contenido de este pasaje, para comprender, que la esfera sensible a la que se refiere es el Mundo del Deseo, el Plano inmediatamente superior al Mundo Físico. Esa energía emanada desde el Mundo del Deseo se canaliza a través del Plano Etérico y vivifica el Cuerpo Físico. De esto, podemos sacar una importante información para aplicarla en nuestras vidas. Para poder dar vida a cualquier asunto a nivel material, debemos utilizar el potencial del Deseo. Ya sabemos que ese Plano es el que dio lugar a la división. Si en nuestros deseos ponemos Amor, la realidad material que vivamos tendrá ese rostro. Si en cambio, nuestros deseos están carentes de amor, la realidad que vivamos tendrá el rostro del desamor.

Os dejo información extraída de la obra de Max Heindel, “Concepto Rosacruz del Cosmos” en relación a la Región Etérica:

“El éter es también materia sica. No es homogéneo, como dice la ciencia  moderna,  sino  que  existe en cuatro  estados  diferentes”.
Constituye el medio de acceso para el espíritu viviente, que imparte vitalidad a las formas de la Región Química. Las cuatro subdivisiones más sutiles o etéricas del Mundo Físico constituyen lo que se conoce como Región Etérica”.
Tan pronto como entramos en este reino de la Naturaleza, nos encontramos en el mundo invisible e intangible, donde ya no sirven nuestros sentidos ordinarios y, por consiguiente, esta parte del Mundo Físico está prácticamente inexplorada por la ciencia material”.
Para el clarividente ejercitado, el éter es tan tangible como los sólidos, líquidos  y  gases  de  la  Región  Química  lo  son  para  el  hombre corriente. Aquel ve que las fuerzas vitales que prestan vida a las formas minerales, vegetales, animales y humanas fluyen en ellas por medio de los cuatro estados de materia etérica. Los nombres y funciones específicas de esos cuatro éteres son los siguientes:

Éter Químico. Este es, a la vez, positivo y negativo en sus manifestaciones. Las fuerzas que producen la asimilación y excreción trabajan por medio de esta clase de éter. La asimilación trabaja sobre el polo positivo del éter Químico y atraen los elementos necesarios, modelándolos en formas apropiadas. La excreción se efectúa por las fuerzas de la misma índole, pero que obran sobre el polo negativo del éter Químico. Estos procesos, como todos los que son independientes de la voluntad, son sabios, selectivos y no mecánicos meramente en su operación.

El éter de Vida. Así como el éter Químico es el conductor o medio de operación de las fuerzas que tienen por objeto el mantenimiento de la forma individual, así también el éter de Vida es el conductor o agente de operación de las fuerzas que tienen por objeto el mantenimiento de la especie, la fuerza de propagación. Las fuerza que trabajan sobre el polo positivo, son las que actúan sobre la hembra durante el período de gestación, capacitándola así para el trabajo positivo y activo de crear un nuevo ser. Por otro lado, Las fuerzas que trabajan sobre el polo negativo del éter de Vida capacitan al macho para producir el semen.

El éter Luminoso. Este éter es también positivo y negativo, y las fuerzas que obran sobre su polo positivo son las que generan ese calor de la sangre de los animales superiores y del hombre, las que los convierten en fuentes individuales de calor. Las fuerzas que obran sobre el polo negativo del éter luminoso son las que operan a través de los sentidos, manifestándose como funciones pasivas de visión, oído, tacto, olfato, gusto. También son las que construyen y nutren los ojos.
En los animales de sangre fría, el polo positivo del éter Luminoso es el conductor de las fuerzas que hacen circular la sangre, mientras que las fuerzas negativas tienen la misma función respecto a los ojos, como en el caso de los animales superiores o del hombre. Cuando los ojos no existen, las fuerzas que trabajan sobre el polo negativo del éter luminoso construyen o nutren otros órganos de sensación.
En las plantas, las fuerzas que trabajan sobre el polo positivo del éter luminoso producen la circulación de los jugos vegetales. Las fuerzas que trabajan sobre el polo negativo del éter luminoso depositan la clorofila, la sustancia verde de las plantas, y también los colores de las flores.

Éter Reflector: Todo acontecimiento deja tras sí un recuerdo indeleble en ese éter Reflector. Los pensamientos y todos los actos de los hombres dejan un recuerdo indeleble en la Memoria de la Naturaleza y en el éter Reflector, donde el vidente ejercitado puede leer su historia con una facilidad proporcional a su capacidad y ejercitamiento.
El éter Reflector tiene este nombre por más de una razón, porque los recuerdos  o  imágenes  que  hay  en  él  no  son  sino  reflejos  de  la Memoria de la Naturaleza. La memoria real de la naturaleza se encuentra en un reino mucho más elevado. Por regla general, los psimetras y los mediums obtienen sus informaciones de este éter.
Este éter es también el agente por el cual el pensamiento impresiona el cerebro humano. Está íntimamente ligado con la cuarta subdivisión del Mundo del Pensamiento, que es la más elevada de las cuatro subdivisiones contenidas en la Región del Pensamiento Concreto y la patria de la mente humana”.