viernes, 26 de diciembre de 2025

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 360

LECCIÓN 360

Que la paz sea conmigo, el santo Hijo de Dios. Que la paz sea con mi hermano, que es uno conmigo. Y que a través nuestro, el mundo sea bendecido con paz.

1. Padre, Tu paz es lo que quiero dar, al haberla recibido de Ti. 2Yo soy Tu Hijo, eternamente como Tú me creaste, pues los Grandes Rayos permanecen en mí por siempre serenos e imperturbables. 3Quiero llegar a ellos en silencio y con certeza, pues en ninguna otra parte se puede hallar certeza. 4Que la paz sea conmigo, así como con el mundo. 5En la santidad fuimos creados y en la santidad seguimos. 6En Tu Hijo, al igual que en Ti, no hay mancha alguna de pecado. 7Y con este pensa­miento decimos felizmente “Amén”.

¿Qué me enseña esta lección?

Hemos recorrido un largo camino, desde la primera lección hasta alcanzar este punto del proceso de aprendizaje.

Nuestros inicios fueron vacilantes y llenos de expectación, pero también avanzamos con determinación y confianza en que, al término del camino, nuestra conciencia se transformaría profundamente. Abandonaríamos la idolatría del yo y entregaríamos la custodia de nuestra identidad a nuestro auténtico Ser.

Emprendimos el camino creyendo ser algo que en realidad no éramos. Con cada paso, hemos ido desprendiéndonos de capas formadas por nuestros errores, apegos y miedos, hasta llegar al punto en el que nos hallamos hoy. Ahora somos un Ser transformado, con una visión renovada y, lo más importante, plenamente conscientes de lo que realmente somos.

Estamos en este mundo, pero ya no nos sentimos parte de él. Habitamos un cuerpo físico, transitorio, con el que antes nos identificábamos, pero al que ahora hemos otorgado su verdadera función: servirnos como medio para expresar y dar testimonio de los Atributos Divinos con los que fuimos creados.

Nuestro mayor logro reside en la nueva visión que hemos adquirido. Ahora sabemos que siempre es posible contemplar las cosas de otra manera, y que la forma más elevada de verlas es desde la Unidad. Reconocemos que no estamos separados de nuestros hermanos ni de nuestro Creador, pues la separación es sólo una ilusión. Desde esta conciencia de Unidad, elegimos ver con los ojos del perdón y del amor, recordando que lo que damos a los demás, nos lo damos a nosotros mismos.

La visión de la Unidad nos ha llevado a comprender que nuestra verdadera función, aquella que nos conduce a experimentar la Paz, la Felicidad, la Alegría, la Dicha, la Abundancia, la Salud y la Vida, es perdonar y Amar. El perdón, tal como lo enseña UCDM, es el medio a través del cual deshacemos la ilusión de la separación y recordamos nuestra Unidad con todos nuestros hermanos y con Dios. Al elegir perdonar, elegimos ver con los ojos del Amor, y así permitimos que la Paz y la plenitud de Dios se hagan presentes en nuestra experiencia.

No importa lo que hagamos, lo que poseamos o la posición social que creamos tener: si no elegimos Amar, la felicidad será siempre efímera y transitoria. UCDM nos recuerda que sólo el Amor es real y que todo lo demás es ilusión. Cuando ponemos el Amor en cada pensamiento, palabra y acción, recibimos el fruto de lo que damos, pues damos únicamente a nosotros mismos. No podemos olvidar que, en verdad, sólo recibimos aquello que ofrecemos: si damos Amor, recibimos Amor; si damos juicio, recibimos juicio. Así, la verdadera felicidad y plenitud sólo se experimentan cuando elegimos Amar incondicionalmente, reconociendo la Unidad con todos y con Dios.

¡Hermano, que la Paz sea contigo!

Ejemplo-Guía: " ............................................."

En esta lección, tan solo te puedo ofrecer la invitación a que elijas por ti mismo el ejemplo-guía que deseas aportar. Alcanzado este punto, tan solo nos queda experimentar la percepción verdadera. 

¿Cómo? Tú eliges cómo, pero estoy seguro de que lo harás desde tu Presencia de Ser, esto es, expandiendo la Esencia del Amor y compartiéndola con el universo.


¡Feliz camino!

Reflexión: ¡Que la Paz sea con nosotros!

No hay comentarios:

Publicar un comentario