miércoles, 16 de diciembre de 2015

Interpretación Astro-Cabalística del Evangelio de Marcos: Trabajos de Leo (II)

VOCACION DE LEVI Y RESPUESTA A CIERTAS CRITICAS

13 Salió de nuevo a la orilla del mar, y toda la muchedumbre se llegó a El, y les enseñaba. 14 Al pasar vio a Levi el Alfeo sentado al telonio, y le dijo: Sígueme. El, levantándose, le siguió. 15 Estando sentado en la mesa en casa de éste, muchos publicanos y pecadores estaban recostados con Jesús y con sus discípulos, pues eran muchos los que le seguían.

Gracias a este pasaje podremos comprender una dinámica oculta, inscrita en el signo de Leo, que tan solo se revela en la relación cabalística de este signo. Veámoslo:

El Árbol Cabalístico recoge, en su esquema sefirótico, la Obra Creadora de Dios. En sus diferentes Planos, nos encontramos con el rostro divino -Plano Emanativo-, con el rostro humano -Plano Creativo-, con la Obra divina en su fase externa, el Universo, -Plano de Formacion, y por ultimo, con la fase de Actividad -Plano de Acción (ver árbol).

Igualmente, el orden de los Séfiras en relación con los materiales utilizados por Dios para realizar su Obra, los Zodiacales, nos permite comprender la naturaleza de los Trabajos correspondientes a cada Centro de consciencia. Así podemos hablar de un Orden Zodiacal y de un Orden Planetario y, aunque su disposición es diferente, en verdad, analiza verdades desde diferentes puntos de manifestación. Es por ello que, cuando estudiamos el Orden Zodiacal, vemos al signo de Leo situado en la Esfera de Hochmah -Plano Emanativo, Fuego-. Desde ese nivel, Leo se manifiesta como el poseedor de la Luz del Padre-Kether. En el se gesta el primer impulso creador, despertándose la Fuerza del Amor incondicional, la cual suscita el afán de crear; el de ser fiel a la Voluntad del Padre o, lo que es lo mismo: sentir amor por el Programa que hemos venido a realizar.

Ya hemos hablado de la regencia de Hochmah sobre este signo, e igualmente hemos dicho que, este centro dirigió los Trabajos del Segundo Día de la Creación, del que el Elemento activo fue el Agua-Amor-Deseo. Por lo tanto, tenemos que establecer una relación entre el signo Leo y los Trabajos propios del Segundo Día de la Creación Es por ello que, los cabalistas, interpretan este signo como la Fuente de la Vida pues, en el se unen en secreto el Fuego y el Agua, siendo este ultimo Elemento oculto, puesto que no entraría en funciones -en el proceso creativo- hasta después de haber culminado los Trabajos del Fuego.

Sin embargo, en cada Día Cósmico se realizan Trabajos de Anticipación y de Recapitulación. Por lo que diremos que, la dinámica de Leo nos está disponiendo para crear en nosotros una consciencia que acepte convertirnos en la "tierra" donde ha de generarse la vida.

Si estudiamos el orden de los signos, siguiendo su disposición planetaria, observamos que Leo se sitúa en Tiphereth al estar regido por el Sol. Tiphereth se encuentra en el Plano de Creación, en el Mundo del Deseo donde actúa como motor de nuestras acciones. Por lo tanto, extraemos una nueva información sobre los Trabajos que debemos realizar con relación a Leo; debemos ser, como el corazón con respecto al cuerpo físico, el centro motor que hace llegar a los demás. el impulso creador para que no se queden nunca estancados, parados.

El Leo debe ser un gran dinamizador, el que alumbre el camino para aquellos que se hallan sumergidos en la oscuridad; debe ser, en definitiva, el que ayuda a los demás. a despertar su consciencia.
Ahora comprendemos la razón por la que Jesús "salió de nuevo de la orilla del mar". El ya había pasado por esa tierra acuosa que corresponde al transito por el Mundo Emocional. Lo hizo en la dinámica de Hesed y Gueburah, en el Mar de Galilea. Ahora de nuevo vuelve a la orilla del Mar, a la cercanía, como cercano al Agua es el Fuego de Leo; y toda la muchedumbre se llegó a El, y les enseñaba.

Aquí Marcos nos da las claves para que comprendamos cuál es la condición anímica que debemos alcanzar para poder enseñar; y estas cualidades, sin duda alguna, están recogidas en las virtudes que se adquieren al desarrollar positivamente los Trabajos de Leo.

Cuando el Fuego, es decir, cuando el Espíritu, se acerca al Agua tiene la voluntad de Crear, de generar vida; es necesario que se acerque al Elemento Acuoso, pues en él encontrará la "tierra" fértil, ese óvulo femenino dispuesto para ser fecundado. Por lo tanto, tenemos una primera impresión de lo que es enseñar. Podríamos traducirlo como la voluntad de crear, de generar vida, de expandirnos a través de los demás. El Fuego es Luz, y el Agua, Oscuridad; por lo tanto, enseñar es iluminar el mundo tenebroso con el propósito de que adquiera consciencia de la Verdad.

Leo, en términos de astrología convencional, es el signo de la enseñanza. Ahora comprendemos por que esto es así. En él se dan las circunstancias propicias donde el Fuego tiene el propósito de alumbrar el mundo interno de las emociones. El se siente Luz, preñado de ese impulso creador; lo que le convierte en un ser generoso a la hora de dar; se convierte en un Sol que despliega desinteresadamente sus rayos hacia el mundo, con el único propósito de aportar consciencia en él.

Sigamos con el pasaje evangélico y, veamos quien era ese misterioso personaje al que Jesús., al pasar, le invitara a seguirlo. Su nombre profano, Levi el de Alfeo, nos sugiere a la tribu de Levi, consagrados al culto religioso en las distintas ciudades levíticas. Sin embargo, tendremos que recurrir una vez mas al conocimiento cabalístico para averiguar el mensaje espiritual que encierra ese nombre:

LEVI= Lamed-He-Vav-Yod (30+5+6+10= 51= 6).

Traducido a numerología, nos lleva a sintetizar los Trabajos en la letra Vav =6.

Esta letra sagrada esta en correspondencia cabalística con el centro sefirótico Tiphereth. El mensaje esta en sintonía con la dinámica que estamos estudiando, Leo, pues, ya hemos visto la relación existente con ese Séfira Por lo tanto, ¿qué representa ese Levi de Alfeo? Se trata de un aspecto de la consciencia identificada con el proceso de asimilación del Fuego y del Agua, cuya misión es superar el mundo de las tinieblas gracias a la Luz resplandeciente del Agua.

Astrológicamente, el Vav esta regido por el signo Fijo de Agua, Escorpio. Este signo, dentro del proceso de asimilación de los trabajos de interiorización, es la fase que continúa la labor de Leo. Dado que ambos realizan labores creadoras de consciencia en el Séfira Tiphereth, podríamos decir que, Levi está simbolizando un aspecto de la naturaleza Crística. -consciencia de amor- que se encuentra estancada en el pasado y que debe estar dispuesta a seguir a Cristo en ese momento. En Escorpio, como ya estudiaremos en su momento, la energía del Fuego se encuentra en los dominios del Agua corriendo el peligro de ser sometida por esta ultima; es decir, utilizamos el poder del Espíritu para gratificaciones egoístas creando un aspecto de la personalidad que cultiva la vanidad.

En cambio Cristo, en este pasaje, está representando a Leo; el proceso inverso, el Fuego dominando al Agua; es por ello que, trata de elevar la condición emocional que se encuentra en nuestra consciencia -Levi =6=Tiphereth- pues, si no lo hace así, correremos el peligro de convertirnos en Levi de Alfeo. ¿Cómo debemos vencer esta tentación?

Debemos penetrar en su casa y sentarnos a su mesa, donde nos encontraremos con sus tendencias, los publicanos y los pecadores.

En efecto, con esta aportación, Marcos nos aclara el estado anímico descrito anteriormente gracias al uso de la cábala. Levi de Alfeo es la consciencia que se encuentra en fase de oscuridad -Vav- y que anhela vencer sus tinieblas. En su estado, en su consciencia, nos encontramos las tendencias que se han desviado del camino de la luz, y ahora son interpretadas como "publicanos y pecadores". Ese encuentro es muy importante puesto que, es frecuente ver como no siempre actuamos del mismo modo que Jesús., sentándonos a la mesa con ellos. Si así lo hiciéramos, tal vez rechazásemos tal compañía. Aceptar comer donde lo hacen nuestras culpas es demasiado; y entonces decidimos no perdonarnos, dejamos nuestro mundo oscuro alimentándose de su propia oscuridad, mientras que decidimos pasar de largo acompañados, muy orgullosos, de nuestra luz, de nuestras virtudes.

Si así obramos, no estamos actuando de acuerdo a la dinámica del verdadero amor. Aquí Jesús. -Leo- nos enseña que, el amor nunca juzga el comportamiento; el amor no se queda estancado en términos de pasado; el amor nunca ataca; en cambio, siempre esta dispuesto para ser compartido pues, al ser portador de Luz, siempre eleva la condición y el estado de aquel que lo recibe.

Hoy día, cuando se escriben estas líneas, estamos viviendo en el mundo del Vav, donde reina la confusión, donde la consciencia se encuentra plenamente identificada con el "pecado" y, cuando mas hambre de luz existe para que podamos liberarnos del peso de la culpa que amenaza con aplastarnos, hasta dejarnos sin aliento. En estos días, digo, uno de los temas que más se debaten en las tribunas sociales, trata sobre si los reos deben cumplir en su totalidad las condenas que se les imputa. Todos las encuestas parecen indicar que, un elevado porcentaje, más del 90%, está de acuerdo con que, en caso de asesinato y violación, deben cumplirla íntegra. En el resto de los casos, este porcentaje nunca baja del 60%, lo cual nos indica que, nuestra sociedad difícilmente aceptaría sentarse a la mesa con esos "pecadores".

¿Qué significa sentarse a la mesa de Levi?

Ya hemos adelantado parte de la respuesta a esta cuestión pero, no estaría de mas repetir que, el Trabajo de la consciencia Crística viene a marcar un rumbo diferente en la vida interna y externa de aquel que desea conquistarlo. Cuando se alcanza ese estado de vibración, cuando la moneda en uso es el amor, entonces, los conceptos, los antiguos conceptos y las antiguas leyes, adquieren otro sentido en nuestras vidas. Ahora, el rigor no es la única solución pues, el amor nos abre unas anchas perspectivas; nos permite comprender la situación del otro, del "pecador", y no deseamos, con nuestras acciones, castigarlo mas de lo que verdaderamente el se castiga. Podemos, en ese debate social, pensar que la cárcel es necesaria para el asesino; pero también debemos valorar si esa cárcel reúne las condiciones necesarias para ayudar a rehabilitarse a ese "pecador". Si no es así, tenemos el deber moral de presentar ideas que vayan encaminadas a obtener mejoras en este sentido.

No siempre se presenta, de un modo tan evidente a nuestra consciencia, la negativa a sentarnos con los pecadores en la misma mesa. A veces esta decisión se manifiesta de un modo más sutil y, cuando esto ocurre, tenemos grandes dificultades para ver con claridad que estamos obrando en contra del amor pues, tenemos muy claro que nuestro proceder es el correcto, el más cristiano. Recuerdo en estos momentos una experiencia que ayudará a esclarecer los argumentos antes descritos:

"J..., así llamaré al amigo que protagonizaría esta historia, en su juventud era muy amante de los placeres de la vida... comidas, alcohol y sexo. Sin embargo, en un momento de su existencia, cuando ya se encontraba saciado de experimentar tantos goces, decidió adentrarse en la búsqueda del espíritu. Su primer paso consistió en abandonar radicalmente sus hábitos alimenticios, cambió su dieta carnívora por la vegetariana, dejó de tomar bebidas con alcohol y se propuso llevar el celibato a su vida conyugal. Todo esto ocurrió en un corto periodo de tiempo. El Sr. J... podría ser todo un héroe a imitar por aquellos que tienen sed de espiritualidad y se encuentran prisioneros de los hábitos mundanos; sin embargo, él no se conformó con aplicar sus ideales a su propio desarrollo, sino que obligó a su familia a asumir ese cambio radical sin preocuparse de que ellos estuviesen en su mismo nivel de consciencia.

Paso un tiempo, no muy largo, y su siembra comenzó a dar sus frutos. Sus hijos le mentían y le temían; su esposa le plantea la separación y el Sr. J... apenas hacia vida social. La venda que cubría sus ojos le llevó a juzgar a su familia, antiguos amigos, y al resto de la sociedad que no compartían sus puntos de vista, como "publicanos", como "pecadores". Hasta tal punto llegó su fanatismo que se negaba a compartir la "mesa" con ellos; es decir, a relacionarse a su nivel.

La vida del Sr. J... se derrumbó; y tan solo un cambio de consciencia le salvó de aquella situación. La venda cayó de sus ojos, y comprendió que, las "manchas" del pecado, tan solo se limpian con Agua, es decir, con Amor.

16 Los escribas de los fariseos, viendo que comía con pecadores y publicanos, decían a sus discípulos: ¿Por qué es que come y bebe con publicanos y pecadores? 17 Y oyéndolo Jesús., les dijo: No tienen necesidad de medico los sanos, sino los enfermos; ni he venido yo a llamar a los justos, sino a los pecadores.

Qué hermosa lección para aquellos que se sitúan en las altas esferas de la sociedad, impartiendo y administrando las leyes y la justicia, los nuevos escribas del siglo XX.

Los doctores de la ley piensan que tienen los poderes y argumentos necesarios para poder sentenciar, juzgar, las acciones humanas. Ellos defienden y justifican su existencia advirtiéndonos que, de no ser por su sabiduría, la maldad se multiplicaría por mil. Sin embargo, no es esto lo que viene a enseñarnos Jesús con este pasaje. El nos dice que, no es a los justos a los que debe perdonar y salvar, pues ellos ya son salvos; es a los pecadores, a las tendencias enfermas -dice- a los que viene a sanar. El amor, ¡qué maravilla!, es el verdadero medico que nos restituye la salud.

Pensemos unos instantes en las causas que llevan a un hombre a pecar, a hacer el mal. Se me ocurren dos causas principales: el exceso de luz-amor, que nos ciega; y la falta de luz-amor, que nos mantiene en la oscuridad. Estudios de psicología, preocupados por el número cada vez más elevado de delincuencia y agresividad social, han llegado a la conclusión de que, el trato recibido en los primeros años del niño, fundamentan su posterior desarrollo social. Si en esos años se han dado situaciones de malos tratos, abandono o excesivos miramientos, el niño, al alcanzar la adolescencia, se mostrará agresivo y cruel consigo mismo y con los demás. La falta de ideales morales, así como las malas conductas, son influencias que generan personalidades conflictivas.

La dinámica del perdón debe aplicarse, en primer término, sobre uno mismo. Es importante repetir este mensaje hasta la saciedad puesto que, es imposible dar algo que no se tiene. Por lo tanto, digamos a nuestros escribas internos que ya se ha agotado su tiempo, el tiempo del rigor y del auto-castigo. Ahora, nuestra consciencia enferma permite que entre en nuestro hogar la naturaleza Crística, la otra consciencia que, sentándose en nuestra mesa, amándonos, aceptándonos, nos dirá: "sígueme y serás sanado".

18 Los discípulos de Juan y los fariseos ayunaban. Vienen, pues, y le dicen, ¿Por qué, ayunando los discípulos de Juan y los fariseos, tus discípulos no ayunan?

19 Y Jesús, les dijo: Acaso pueden los compañeros del esposo ayunar mientras está con ellos el esposo? Mientras tienen con ellos al esposo no pueden ayunar. 20 Pero días vendrán en que les arrebataran el esposo; entonces ayunarán. 21 Nadie cose un pedazo de paño sin tundir en un vestido viejo, pues el remiendo nuevo se llevaría lo viejo, y la rotura se haría mayor. 22 Ni echa nadie vino nuevo en cueros viejos, pues el vino rompería los cueros, y se perderían vino y cuero; el vino nuevo se echa en cueros nuevos.

El narrador nos describe con este pasaje el comportamiento que adoptan las diferentes tendencias que se albergan conjuntamente en nuestra consciencia. A pesar de que Juan bautizara a Jesús. y proclamara que Éste era superior a Él, a pesar de que Juan fue hecho preso y cedió de este modo su papel evangelizador a Jesús. -la Nueva Consciencia-, aún existen en nuestra naturaleza seguidores-discípulos de su doctrina, los cuales, junto a los fariseos -los practicantes de la ley antigua- ayunan, mientras que los discípulos de Jesús. no lo hacen.

Nos encontramos con los representantes de las dos Columnas cabalística: los seguidores de Juan-Columna de la Izquierda-Ley-Rigor y, los seguidores de Jesús-Columna de la Derecha-Amor-Perdón. ¿Por qué los primeros ayunan, y los segundos no? No podemos olvidar que estamos desarrollando la consciencia Crística, donde el alimento nuevo es el Amor. Mientras que nos situemos en la Columna de la Derecha, aquellos que representan a la otra se limitan a ayunar pues, no podemos alimentarnos de lo viejo al tiempo que estamos trabajando para lo nuevo. El rigor debe ayunar mientras que los obreros del amor deben alimentarse. Ese es el mensaje que nos transmite este punto. Así debemos actuar cuando nos encontremos trabajando en la dinámica de Leo-consciencia. Si nos dividimos y servimos a dos tendencias a la vez, entonces, nuestros escribas-ley se encontrarán satisfechos pues, seguiremos utilizando el rigor.

En Leo, tenemos que ser fieles a la Nueva Consciencia, en este caso, a la que se encarga de crear con la fuerza del amor.

martes, 15 de diciembre de 2015

Interpretación Astro-Cabalística del Evangelio de Marcos: Trabajos de Leo (I)


CURACION DE UN PARALITICO
1 Entrando de nuevo, después de algunos días, en Cafarnaúm, se supo que estaba en casa, 2 y se juntaron tantos, que ni aun junto a la puerta cabían, y Él les hablaba.
Cuando hemos estudiado los trabajos propios de cada uno de los Diez Séfiras decíamos que, Hochmah-Amor es el Centro donde ubicamos la Consciencia Crística. En el ámbito astrológico, debemos situar al Signo de Leo en este Séfira, dado que es el segundo signo dentro del Elemento Fuego. Por lo tanto, de esta correspondencia deducimos que Cristo está estrechamente relacionado con los Trabajos de Leo, signo que planetariamente está regido por el Sol.
Si situamos este planeta en el Árbol Cabalístico, debemos hacerlo en Tiphereth, por lo que diremos que, el Centro de la Consciencia-Cafarnaúm esta igualmente participando de la dinámica de los Trabajos de Leo-Cristo. Mientras que Hochmah, hace referencia al Espíritu-Cristo, Tiphereth lo hace a la naturaleza humana, Jesús.
Marcos nos indica que, "después de algunos días", es decir, una vez desarrollados los primeros Trabajos, entra de nuevo en Cafarnaúm, y se supo que estaba en casa. He ahí la clave para conocer la procedencia de Jesús, y de Cristo.
El signo de Leo se encarga de interiorizar el impulso de Aries o, lo que es lo mismo, el Hijo-Hochmah, recibe la Voluntad del Padre-Kether-Aries, y le es fiel. La fidelidad a lo Superior, a lo elevado, es la característica del Leo. ¿Acaso no es ese el principal mensaje de Cristo? ¡Hágase tu Voluntad en mí, Padre!
Aquellos que Trabajen en la Esfera de Leo, deben conocer que son portadores de un importante mensaje. Ellos deben ser los "Maestros" que, con su ejemplo, dejen la huella a seguir por los demás. Su enseñanza ha de estar basada en el Amor y la Libertad. Su poder es la Luz para poder alumbrar a cuantos se encuentran en la oscuridad.
En los Trabajos de Leo se vive la circunstancia descrita por el evangelista. Cuando el comportamiento está a la altura del Amor Crístico, son muchos los que se juntan en nuestra "casa". Con ello debemos entender que, cuando se vive esta dinámica, el poder del que somos portadores puede dominar todas las tendencias que habitan en nuestro ser. Cuando esto ocurre, corremos el riesgo de sentirnos superiores y decidimos no seguir avanzando en el proceso evolutivo. Nos decimos, ¿para qué movilizarnos más si ya tengo el poder? Si no utilizamos la naturaleza revitalizadora de la que somos portadores y sí en cambio la utilizamos en beneficio propio para sentirnos "dioses", entonces, ese Fuego nos quemará interiormente y nos imposibilitará para poder actuar; nos habremos convertido en "paralíticos".
3 Vinieron trayéndole un paralítico, que llevaban entre cuatro. 4 No pudiendo presentárselo a causa de la muchedumbre, descubrieron el terrado por donde Él estaba, y hecha una abertura, descolgaron la camilla en que yacía el paralítico 5 Viendo Jesús, la fe de ellos, dijo al paralítico: Hijo, tus pecados te son perdonados.
Ese paralítico es nuestra consciencia estancada en la dinámica de Leo. Es una tendencia común en todos los signos conocidos astrológicamente como Fijos (Leo, Escorpio, Acuario y Tauro), el quedar prisionero de las energías de la que se es portador. En Leo, esa Energía es el Fuego, y el Fuego es la llama permanentemente viva que nos impulsa a crear. Quedar estancado, inmovilizado por el Fuego en la fase de su interiorización, es una negativa a utilizar el poder creador; con lo cual, la vida no seguirá la evolución.
Ya veíamos como la razón de este apego excesivo, que nos lleva a no crear, se encuentra en una errónea asimilación del poder divino; el orgullo y la soberbia se convierten en importantes enemigos de la Luz en este punto del camino. Al quedar inmovilizados, nuestra consciencia moral no actúa; por lo cual quedamos en una condición similar a la del paralítico.
Lo que ocurre a continuación parece sacado de una película trágico-cómica; sin embargo, nos está describiendo el modo de actuar si queremos curar esa tendencia enferma de nuestra consciencia.
En primer lugar, nos describe el número de tendencias que han servido a la consciencia paralítica. Son cuatro, como cuatro son las fases que nos llevan a la materialización de la energía. Sin duda alguna, si hemos utilizado la luz de nuestra consciencia y la hemos materializado convirtiéndola en una vía de enriquecimiento y poder, entonces, verdaderamente nos veremos imposibilitados para andar pues, de este modo, comprenderemos que nuestros pasos nos han llevado por mal camino; es decir, hemos hecho mal uso de las energías divinas.
Deben ser las experiencias obtenidas en ese mal uso las que decidan rectificar el comportamiento y acercarse hacia la verdadera fuente de vida-Leo, a Cristo. Esos cuatro acompañantes son el mensaje del Trabajo consciente que se ha realizado, y de la nueva consciencia adquirida por la vía de Malkuth-experiencia.
La muchedumbre impedía el paso directo. Esa muchedumbre simboliza la tentación de quedar atrapado por los elogios, los triunfos, la fama, el poder, e impide que, en verdad, podamos realizar la obra de rectificación.
Para conseguir ese objetivo, debemos descubrir en nuestra parálisis el terreno donde Él estaba. Debemos descubrir nuestra "tierra" interior donde habita el Amor, el Perdón, la Libertad. Ahí es donde debemos descolgar nuestra camilla y dar muestra de nuestra fe.
Jesús, ve la fe en ellos, de cada una de las tendencias representantes de cada uno de los Elementos y de cada una de las fases de los Trabajos que debemos realizar en la Obra Creadora. Si tenemos fe, es decir, si desplegamos nuestro amor hacia el Padre -Leo-, entonces de nuevo estaremos poniendo en marcha el motor de nuestra consciencia, y dejaremos de estar paralíticos Oiremos las palabras de Jesús. que nos dice: Hijo, tus pecados te son perdonados.
Es muy importante esto que decimos pues, encierra la movilización de una energía. que verdaderamente está a nuestra disposición si somos capaces de despertar nuestra consciencia a ella.
Las Energías de Leo tienen el poder de liberarnos de nuestro Karma, de nuestras limitaciones, representado por el "paralítico". Cuando nos hemos negado a crear hemos generado una circunstancia correctiva que nos permitirá tomar consciencia de nuestro error. Esa circunstancia es la enfermedad física o anímica. Ahora bien, si una vez enfrentados a nuestro error tomamos consciencia de él, y recuperamos la fe en el amor, la única fuerza que nos llevará de nuevo a crear, entonces, nuestros "pecados" nos serán perdonados y, con ello, seremos curados.
6 Estaban sentados allí algunos escribas, que pensaban entre si: 7 ¿Cómo habla así este? Blasfema, quien puede perdonar pecados sino solo Dios? 8 Y luego, conociéndolo Jesús, con su espíritu que así discurrían en su interior, les dice: ¿Por qué pensáis así en vuestros corazones? 9 ¿Qué es más fácil, decir al paralítico: Tus pecados te son perdonados, o decirle: Levántate, toma tu camilla y vete? 10 Pues para que veáis que el hijo del hombre tiene poder en la tierra para perdonar los pecados -se dirige al paralítico, 11 yo te digo: Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa. 12 Él se levantó, y tomando luego la camilla, salió a la vista de todos, de manera que todos se maravillaron y glorificaban a Dios diciendo: Jamás hemos visto cosa tal.
Cuando estudiábamos el transito de la naturaleza Crística por la Esfera de Tiphereth, hacíamos alusión al papel de los escribas, y decíamos que, ellos se definían como los sabios que interpretan la ley. Para ellos, lo mas importante es el cumplimiento de los mandatos de Jehová, los cuales se resumen, como ya hemos visto, en las cuatro fases creadoras: Yod-He-Vav-2º He. Siguiendo esta dinámica, la parálisis se correspondería con la fase de los frutos, de los efectos, la 2º He y, por lo tanto, era el resultado a una clara violación de la ley, por lo que se hace necesario que se padezca la enfermedad pues, de este modo, la personalidad humana aprenderá a no fallar más. No cabe otra solución pues, el aspecto de la divinidad que ellos conocen, así lo ha dispuesto.
Estos Escribas se hallan también en nuestra naturaleza anímica. Están sentados cuando Jesús. actúa, indicándonos que, mientras que es la consciencia Crística la activa, las demás voces quedan en espera; se encuentran pensando entre si.
¿En espera de qué? Pues de que se produzca alguna acción interna que viole la ley Mosaica que ellos se encargan de hacer cumplir. Pero, no se trata, en esta ocasión, de merecer un castigo por haber violado la ley sino, por no haber seguido las pautas establecidas para alcanzar la Luz.
Jesús, pone de manifiesto que, no es necesario permanecer en la Columna del Rigor para alcanzar la Iluminación. La fe y el amor, nos permitirán conseguirlo y quedar libre de nuestra culpa. Ese amor es la esencia que se encuentra oculta, petrificada, en el espesor y rigor de la ley. Jesús, se encarga de extraerlo de ella y de ponerlo en uso como moneda corriente para sobrevivir en la nueva tierra.
Para los Escribas, tan solo Dios puede perdonar los pecados; sin embargo, olvidan que el amor, el perdón, la misericordia, son el rostro visible de Dios. Jesús., con su Espíritu, conoce el pensamiento de estos Escribas, y les dice: "¿Por qué pensáis así en vuestros corazones?"
Esa es la pregunta que debemos hacernos cuando actuemos sin amor, petrificados en consciencia en la dinámica de Leo. Pensar con el corazón es una actitud peligrosa pues, estaremos enfriando el calor de la sangre que ha de movilizarnos a actuar. Puede ocurrirnos que, cierto día, mientras nos encontremos conduciendo nuestro coche, nos veamos en la necesidad de socorrer a un herido cubierto de sangre; y, mientras que nuestro corazón-consciencia nos induce a actuar, nuestra mente nos dice: ¡qué vas a hacer tonto, va a llenar la nueva tapicería del coche. Déjale ahí, que otro le socorra! Y pensando así en nuestro corazón, continuemos nuestro camino.
La mente siempre tiene razones para todo; y el Leo, signo de regencia del corazón, no debe dejarse guiar por ella.
"¿Qué es más fácil decir: Tus pecados te son perdonados, o decirle levántate, toma tu camilla y vete?"
En verdad, el poder de Cristo, actuando en su casa-Leo, al perdonar, lo que esta haciendo es dar una orden dirigida directamente hacia Malkuth-Efectos-Parálisis, sin necesidad de pasar por la fase Vav-Binah-Ley pues, debemos entender con ello que, cuando se ha conquistado la naturaleza emocional (recordemos los Trabajos en el Mundo de Deseo) aplicando la ley en ella, adquirimos la cualidad del Shin y, entonces, la ley va por dentro. Ese es el poder del amor Crístico; por eso puede liberarnos de nuestros pecados, porque sabe leer en los corazones arrepentidos.
El Leo también tiene ese poder si su código moral esta a la altura Crística. La dinámica contraria, es decir, una mala asimilación de esas energías, puede llevarle a adquirir una actitud despótica dando muestras de un complejo napoleónico. Sus órdenes serán arbitrarias y, más que curar, dañarán.
Las acciones del verdadero amor, actuando como verdadero perdón, dejarán a todos maravillados pues, comprenderán que no es preciso sufrir eternamente para despertar al amor.

lunes, 14 de diciembre de 2015

Interpretación Astro-Cabalística del Evangelio de Marcos: Trabajos de Aries (XI)

CURACIÓN DE UN LEPROSO- MALKUTH

40 Viene a Él un leproso, que suplicante y de rodillas le dice: Si quieres, puedes limpiarme. 41 Enternecido, extendió la mano, le toco y dijo: Quiero, se limpio. 42 Al instante desapareció la lepra y quedo limpio.

Todos sabemos en que consiste la lepra. Se trata de una de las enfermedades mas importantes que sufre la piel y, sus efectos en el rostro y resto del cuerpo, por su apariencia externa, producen el rechazo de los demás. Esta enfermedad era padecida por los impuros; que eran maldecidos y marginados, abandonados para morir en soledad.

Tendríamos que preguntarnos, ¿qué representa la piel y qué relación tiene con este pasaje que sitúa a la consciencia Crística en el punto final de su trayecto, Malkuth-Tierra?

La piel, podríamos decir que es la parte más externa del ser material. Ella envuelve los tejidos imposibilitando que, en el contacto externo, los agentes invadan los órganos internos produciendo infecciones. Igualmente, otra de las funciones de la piel es colaborar en la percepción a través del sentido del tacto. Desde este punto de vista, la piel es un vehículo que favorece el amor o el odio, según interpretemos el "con-tacto" con los demás., con lo externo. A nivel de energía, el con-tacto se produce en el Plano Material, en el Mundo de Acción, y como resultado de esta experiencia, analizamos y juzgamos lo que es bueno o malo.

Por lo tanto, la piel y el Mundo Material están en analogía y, podemos adelantar que, las enfermedades de la piel, nos revelan el uso que hemos hecho del amor en el plano material; es decir, la lepra es el resultado de una falta de amor a niveles prácticos.

Los médicos deben saber que no existe un "antibiótico", un sistema inmunológico, mejor que el amar inegoístamente Siempre se ha dicho que, las personas que son optimistas son más longevos que los melancólicos; que la risa y la alegría favorecen la salud; y ello es verdad, por lo que hemos dicho.

El leproso que viene a Jesús no es otro que el representante de nuestra escasez de amor; el que ha actuado guiado por su egoísmo, por su insolidaridad; de ahí que ahora el mundo sea insolidario con él y lo rechace. Aquellos que se acercaban a los leprosos con amor tenían la propiedad de curarles; no tanto por los medicamentos como por elevar su condición emocional, enseñándoles a amar.

Nosotros debemos actuar como ese leproso del evangelio. Debemos acercarnos a Jesús-Amor y postrarnos a El de rodillas; es decir, en actitud de servicio. ¡Si quieres, puedes limpiarme! Esta suplica tiene un gran poder alquímico. Hemos reconocido nuestro error, ahora somos conscientes de que nuestros actos nos han llevado a recibir el correctivo adecuado; pero, lo mas importante de todo, podemos dejar de padecer esos tormentos si en verdad nos perdonamos, si nos acercamos a Jesús y decimos las palabras mágicas: ¡Si quiero amar! ¡Seré limpio!

Cuando mandamos ese mensaje a nuestro corazón, el cuartel general de nuestro Cristo interno, entonces, este, que ya esta movilizado, extenderá sus manos, actuara, y tocándonos nos dirá: ¡Quiero, se limpio!

No se trata de ningún milagro. En absoluto. Tan solo hemos andado el camino necesario para encontrarnos con el poder curativo. Hemos avanzado a nivel de consciencia y, ahora, cedemos todo el poder ejecutivo en la capacidad de amar que nos hará limpios.

43 Y amonestándole severamente, le despidió, 44 diciéndole: Mira no digas nada a nadie; sino vete, muéstrate al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que Moisés ordenó en testimonio para ellos. 45 Pero él, después de partir, comenzó a pregonar a voces y a divulgar el suceso, de manera que Jesús ya no podía entrar públicamente en una ciudad, sino que se quedaba fuera, en lugares desiertos, y allí venían a El de todas partes.

Esta secuencia parece extraída de experiencias cotidianas de lo que ocurre en nuestros días. Cuando alguien con poderes curativos ha ayudado a otra persona enferma a restablecer su salud, no tarda en correrse la voz y, en poco tiempo, el curador se vera rodeado por una gran multitud de necesitados. Pronto se dirá que es un hacedor de milagros, y acudirán a él como moscas a un pastel, para que su gracia les sea compartida.

Pero, este fenómeno, que se da frecuentemente en nuestros días., parece no ser bien visto por Jesús pues, El amonesta severamente al leproso. ¿Cómo podemos entender que el máximo representante del Amor juzgue con rigor al necesitado de su Luz?

Estaríamos ante una evidente contradicción si interpretásemos este pasaje sin conocimientos cabalísticos. Veamos el por qué.

Decíamos que, el evangelista nos sitúa con este punto en la morada de Malkuth, el Mundo Físico. El Amor-Cristo acaba de penetrar en esa "tierra" para restablecer el desorden emocional en las acciones humanas. Si dentro de estos desordenes enumeramos el orgullo, la vanidad, la arrogancia, la soberbia, etc..., entonces, es fácil de comprender que Jesús no quiera aparecer como un Ser Superior pues, si así lo hiciese, los que se acerquen a El con el propósito de curarse, no lo harán por búsqueda interna, por esfuerzos propios, por arrepentimiento, sino que lo harán siguiendo lo fenomenológico, es decir, lo milagroso de lo externo.

Así se acercan muchos estudiantes al conocimiento espiritual, buscando adquirir poderes ocultos que le permitan sentirse superiores. Debemos saber que, el logro de las capacidades espirituales no son un fin ni una meta en el camino del desarrollo anímico, sino la consecución natural de un desarrollo interno.

Jesús, conociendo las tendencias del corazón humano, dirigió un mensaje "duro"; como duro es el Elemento en el que nos movemos cuando nos encontramos en Malkuth: "No digas a nadie..."; es decir, no te dejes llevar por las apariencias; busca en cambio los valores internos, "muéstrate al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que Moisés ordeno en testimonio para ellos". Ese sacerdote interno simboliza al Trabajo Espiritual, la Consciencia Superior. Es en ella donde debemos realmente acudir pues, si nos hemos curado, ha sido solo gracias a nuestro encuentro con nuestra divinidad; es ella la que nos ha curado. Jesús representa la energía que hemos movilizado para lograr nuestros resultados, en este caso, la curación.

Cuando nos dirijamos a nuestro sacerdote ofrezcámosle lo que Moisés ordeno; es decir, debemos mostrarle el Trabajo realizado con respecto a la Ley-Moisés. Si en nuestro comportamiento humano estamos violando las leyes proclamadas por Jehová, y transmitidas a Moisés, entonces, difícilmente nos encontraremos con Jesús en nuestro camino ya que no habremos generado internamente esas circunstancias amando al mundo que nos rodea. Ahora bien, cuando se ha producido ese encuentro, entonces, si podemos estar seguros de que ha sido el cumplimiento de la ley la verdadera causa de que nos hayamos curado.

Sin embargo, a pesar de los consejos de Jesús, el leproso recién curado, comenzó a pregonar a voces y a divulgar el suceso.

Se trata de la actitud antes referida y adoptada por cuantos han sido participes de ese encuentro milagroso; y la razón de ello debemos buscarla en la estancia espiritual en la que se produce esta experiencia, el Plano Material. En esta “tierra”, es difícil no proclamar a voces las acciones del espíritu ya que, la consciencia se encuentra tan identificada con lo material, con lo tangible, con la percepción de los sentidos, que cuando la energía creadora aparece desintegrando lo constituido, violando las leyes conocidas gritamos ¡milagro!, ¡esa es la Verdad!, ¡sigámosla!. Nadie se pregunta como esa persona poseedora de las virtudes curativas ha logrado su poder. Todos piensan que es cosa del azar; sin embargo, olvidan que ningún árbol da frutos si antes no ha sido sembrado.

Para que Cristo se manifieste en Malkuth, hay que seguirlo hasta esta etapa. Si nuestra capacidad de amar no ha madurado, difícilmente podremos alcanzar su Gracia, nos conformaremos con festejarlo, pero no con seguirlo pues, hacerlo, significaría abandonar nuestra ciudadela, nuestros logros, nuestras seguridades, nuestros apegos, etc.

Si actuamos como lo hace la multitud y, no somos capaces de renunciar a nuestros deseos de posesión, entonces, nuestras acciones no alcanzarán el nivel Crístico; no son verdaderos actos de amor. Con este comportamiento estaremos obligando a Jesús-Amor a no entrar públicamente en una ciudad, sino que se quedaba fuera, en lugares desiertos, y allí venían a El de todas partes.

Se trata de unas circunstancias lamentables el hecho de que no permitamos a Jesús penetrar en nuestra ciudad. El no puede servir a la vanidad, ni a la soberbia; no puede alimentar lo superficial; El no puede caer prisionero de banalidades pues, lo único que se lograría seria darle "muerte". Cristo es el Arquetipo del Amor Universal, el Espíritu de la Libertad, y no puede ser apresado para servir tan solo un ideal. Sin embargo, esto no es así en la realidad que estamos interpretando en Malkuth. Allí donde percibimos algún rayo de poder espiritual lo compramos para nuestra exclusividad y uso, lo protegemos con todo un equipo de guardaespaldas bien armados, y nos creemos superiores al resto del mundo.

Si alguien posee algún conocimiento superior, alguna cualidad espiritual, inmediatamente trata de sacarle partido material, o de crear grupos sectarios, con el solo deseo de que nadie pueda arrebatarle el poder.

Esta es la razón por la que Jesús no penetra en ninguna ciudad; el Amor no es patrimonio de nadie en particular, es una Esencia que nos da la vida; y esta, se encuentra en todos y cada uno de los Hijos de Dios.

Para evitar caer prisionero de cualquier tendencia, Jesús se asienta en el desierto revelándonos el uso que debemos hacer del amor. El desierto, como ya hemos visto, es esa "tierra" aun no conquistada donde suelen habitar las bestias-deseos. Es ahí donde debemos dirigir nuestra capacidad de amar pues, así, estaremos dominando los impulsos incontrolados, las pasiones, que ponen en peligro la vida, la existencia de Jesús-Amor.

Con la curación. del leproso, es decir, con la penetración de la consciencia Crística en los Trabajos de orden practico, alcanzamos el final del recorrido trazado. Recordemos que, la ruta que hemos cubierto con el estudio de esos diez puntos trata sobre los Trabajos de la faceta evangelizadora de Cristo. Estos Trabajos se encuentran en analogía con la dinámica expresada por el Arquetipo Zodiacal de Aries pues, en este se concentra, como si se tratase de una semilla, el Programa que se ha de desarrollar en los Trabajos correspondientes a los demás. signos.

Hemos visto como, en este Capítulo I de Marcos, de un modo comprensible, el autor nos ha detallado las travesías que ha de recorrer la naturaleza Crística desde que nace como una Misión de manos de Juan, el Precursor, hasta que alcanza su punto final, con la curación. del leproso. Podemos ver en estos diez pasajes un resumen de los Trabajos que debemos asimilar para lograr conquistar la Consciencia Crística,

A partir de este punto, y en los sucesivos Capítulos, nos iremos deteniendo en cada uno de los Planos descritos en el estudio del Árbol Cabalístico; y relacionaremos cada Capítulo con cada una de las fases protagonizadas por los Signos Astrológicos.

Al final de nuestra andadura, estaremos en condiciones de conocer la ruta que hemos de seguir para conquistar la Personalidad Crística.

domingo, 13 de diciembre de 2015

Interpretación Astro-Cabalística del Evangelio de Marcos: Trabajos de Aries (X)

DEJA A CAFARNAUM SECRETAMENTE (YESOD)
35 A la mañana, mucho antes de amanecer, se levanto, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba. 36 Fue después Simón y los que con el estaban, 37 y hallado, le dijeron: Todos andan en busca de ti. 38 El les contesto: Vamos a otra parte, a las aldeas próximas, para predicar allí, pues para esto he salido. 39 Y se fue a predicar en las sinagogas de toda Galilea, y echaba los demonios.
Abordamos, en este pasaje, el estudio de uno de los aspectos más oscuros de la naturaleza psíquica del ser, la que representa la parte oculta de su consciencia, su inconsciente.
En la dinámica diaria de nuestras vidas, tras el atardecer, tras la puesta del Sol, la luz cede la hegemonía a las tinieblas. El Sol cede su potestad a la Luna y, del estado de vigilia, nos entregamos al estado de sueño, donde nuestra consciencia se adormece y delega su protagonismo a las tendencias inconscientes. Esta es la situación donde nos sitúa Marcos con su narración:
...mucho antes del amanecer, se levantó, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba.
La noche y el sueño anteceden al nuevo amanecer. Si el dia-consciencia-vigilia esta regido por el Sol, la noche-inconsciencia-sueño esta regida por la Luna, planeta que cabalisticamente se sitúa en el Séfira Yesod, mientras que el Sol lo hace en Tiphereth.
Nos encontramos por lo tanto que, la naturaleza Crística ha penetrado en los dominios del Séfira Yesod, el cual, situado en la Columna del Centro, la que determina los diferentes Trabajos que se realizan en la consciencia, representa el inconsciente. El amor debe alcanzar este alejado mundo pues, de lo contrario, el Trabajo de Unificación quedaría en la fase de cristalización inacabado y, mientras nuestros deseos se identifican con el impulso Crístico, nuestros hábitos adquiridos, que forman parte de nuestros impulsos instintivos, se oponen a el, generándose una lucha interna entre la consciencia y la inconsciencia. Esta dinámica es muy frecuente y, vemos a muchos aspirantes a la Luz que, aun teniendo sentimientos muy elevados, están aún prisioneros de hábitos de los que son incapaces de salir.
Para lograr llevar a cabo los Trabajos en este difícil nivel, es preciso que la naturaleza Crística se levante antes de que amanezca; es decir, en plena oscuridad nocturna. Pero, ¿qué haremos levantándonos a las 4 o las 5 de la madrugada, con el sueño que tendremos a esa hora? ¿Cómo ayudaremos a nuestra Obra Crística madrugando tanto?
En verdad, esta norma ha sido cumplida fielmente en todos los monasterios donde se cultiva el "cuerpo espiritual". Antes del amanecer, los monjes se levantan y, buscando el recogimiento interno -su desierto personal-, se entregan a la oración; es decir, buscan dialogar con Dios. No nos vamos a preguntar si su alto ideal se ha mantenido siempre firme y este habito les ha conducido a la iluminación, siendo aceptado de buen grado. En verdad, podemos llevarnos toda una vida haciendo gestos externos sin que nuestro corazón no acompañe con el sentimiento para descubrir que, al final, no hemos avanzado ni un solo metro del punto donde nos encostrábamos.
El Trabajo Crístico se dirige a nuestra consciencia; y es ahí hacia donde debemos orientar nuestros Trabajos. Si no somos capaces de ello, nos convertiremos en actores que, a fuerza de repetir un mismo guión, terminaremos por aprender el verdadero mensaje del papel.
El inconsciente es ese baúl donde almacenamos un gran poder de energía. ¿De dónde procede esa energía?.
Todo comienza en Kether, nuestro Yo Espiritual, el encargado de transmitirnos la Voluntad del Padre. Él, al crearnos como parte de Sí Mismo, a su imagen y semejanza, nos ha insuflado el ideal de desarrollar su condición divina; es decir, cada chispa divina emanada de su Fuego Creador o, lo que es lo mismo, todos cuantos formamos la Oleada de Vida Humana, somos Dioses en Formación. Para conseguir este Propósito, la evolución del Ser se ha ido desarrollando en sucesivos Periodos de Manifestación -Días de la Creación- encontrándonos, en la actualidad, en el Cuarto Día-Periodo, adquiriendo en cada uno de esos -Días, un Vehículo nuevo, el cual nos permitiría adquirir experiencia en los correspondientes Mundos dispuestos por Dios para nuestro progreso espiritual.
Cuando hablamos de que la energía. emana desde Kether, lo que en verdad estamos queriendo decir es que, un nuevo Programa debe formar parte de la consciencia del Ser Humano; un nuevo aprendizaje ha de elevar su condición y, para ello, esa Energía-Programa-Lección, debe ir pasando impregnando a cada uno de los distintos Cuerpos con los que evoluciona el hombre. (Ver esquema).
ESQUEMA ACTUAL DE NUESTRO PROCESO EVOLUTIVO (4º DÍA)

DÍAS
MUNDOS
CUERPOS
SEFIRA
ELEMENTOS
CONSCIENCIA
1er DÍA
EMANATIVO
ESPIRITUAL
KETHER-HOCHMAH-BINAH
FUEGO
MINERAL

2º DÍA
CREATIVO
EMOCIONAL
HESED-GUEBURAH-TIPHERETH
AGUA
VEGETAL
3er DÍA
FORMACIÓN
VITAL/ETERICO
NETZAH-HOD-YESOD
AIRE
ANIMAL
4º DÍA
ACCIÓN
FÍSICO
MALKUTH
TIERRA
HUMANA

Esquema 1
Hemos tenido ocasión de decir en otra parte de esta obra, que el Árbol Cabalístico se divide en Tres Columnas fundamentales: la de la Derecha, regida por Hochmah, cuyos Trabajos se especializan en el uso de la energía emocional, el Amor; la de la Izquierda, regida por Binah, cuyos Trabajos se especializan en el uso de la energía mental, la Inteligencia Activa y Práctica; y la del Centro, regida por Kether, cuyos Trabajos se especializan en el uso de energías en estado Emanativo, cuyo propósito es impregnar la consciencia.
Centrémonos en los Séfiras que se encuentran en esta Columna y veremos los diferentes pasos que sigue la energía para desarrollar el estado Consciente.
Kether, el Creador, insufla un Programa de Vida. Pongamos, por ejemplo, que su Voluntad se dirija hacia el Propósito de que nos hagamos Conscientes del Proceso Creador: aprender a generar vida. En esa primera etapa, ese Programa es percibido por nosotros a nivel intuitivo; es decir, como un ideal que nos moviliza a actuar, pero desconocemos la razón. Así, ponemos en marcha nuestra Voluntad y tomamos la decisión de crear.
En una segunda fase, la Energia-Programa desciende hasta nuestra naturaleza emocional para ganar las "simpatías" de ese centro motor, que ha de movilizar nuestros deseos para que acepte el Propósito, y nos motiva a actuar en su logro. Ese Centro es Tiphereth. En ese momento, se produce un hecho importante: la Voluntad Divina-Kether, ha bajado a los niveles humanos-Tiphereth.
El Fuego y el Agua deben trabajar juntos, en armonía. Si ello no ocurriera, se generaría un conflicto que estudiaremos mas adelante. Ahora, supongamos que, en verdad, nuestra Agua-Emoción decida Trabajar para Crear. Se produciría entonces una primera fase de consciencia pues, nos identificaremos con el Ideal que nos movilizo en primer término: Yo deseo Crear, seria el sentimiento interno. Trabajar conjuntamente con el Programa Divino nos permitirá sentirnos poseedores de su Fuego-Luz; es por ello que, en esta fase, nos dejamos llevar por la voz de la consciencia; es decir, existe en nosotros una disposición proclive a oír la voz del Padre que, con amor infinito, nos habla interiormente con el propósito de que tomemos el camino correcto para llevar a cabo el Programa Esencial.
De la unión del Fuego y del Agua surge la fecundidad creadora. Si interpretamos al Fuego como el esperma masculino, y al Agua como el ovulo femenino, veremos que, de su colaboración comienza la vida, la formación de una criatura. En efecto, el siguiente paso que afrontamos, cabalisticamente hablando, es penetrar en el Plano de Formación, donde nos encontramos con Yesod-Inconsciente.
Verdaderamente, mientras que se produce la formación del feto, de la criatura, y antes de pasar a la fase de su nacimiento, donde seremos conscientes de la Obra Creadora, las energías se desarrollan en un nivel donde somos inconscientes de los Trabajos. Esto, no significa que no sepamos que hay vida en nuestro interior. No. Lo que aprendemos de esta situación es que, la tercera fase de toda obra, es la consecución directa de las dos primeras; y no dependen de nuestra atención directa los Trabajos que se realizan.
Hemos puesto en marcha el motor interno, nuestra Agua-Deseos; y decidido llevar a cabo la Voluntad del Padre-Dios. Ahora, es su Inteligencia la que asume los Trabajos por nosotros y no necesitamos realizar ningún esfuerzo. ¿Qué ocurriría si, en la fase anterior, nuestras emociones se hubiesen revelado contra el propósito divino? Algo que todos hemos experimentado en nuestras vidas, cuando nuestros deseos han bloqueado algún tipo de impulso. La energía, que debe seguir su proceso, pasa al nivel Yesod, donde se almacena como experiencia no integrada, no aprendida. El comportamiento adoptado formaría parte de nuestro Cuerpo Etérico, donde se habrá convertido en hábito.
Dado que no podemos eternizarnos en las experiencias, en la evolución, Yesod, que si nos fijamos realiza la triple función Vav-Binah, despliega un mecanismo de protección basado en un lenguaje simbólico.
El contenido del inconsciente se manifiesta, fundamentalmente, de tres modos:
A través de los sueños (Luna). Las imágenes oníricas nos hablan de los Trabajos que se están desarrollando en ese plano oculto. Es por ello que, la interpretación de los sueños nos revela los Programas que debemos realizar y que no hemos sido capaces de hacerlos conscientes aceptándolos con nuestras emociones. Se ha descubierto, recientemente, por algunos médicos de vanguardia, la función terapéutica del mensaje onírico. Para buscar soluciones a la enfermedad del Cáncer, el Dr. Siegel pide a sus pacientes que escriban los sueños, así como que realicen dibujos -proyecciones de nuestro inconsciente-, describiendo su enfermedad.
Jung ha sido, quizás, quien más luz ha arrojado sobre el valor terapéutico de los sueños.

A través de las Proyecciones. Proyectarnos es vernos reflejados en los demás. Valoramos o rechazamos, en los demás, aquellas tendencias que tenemos asimiladas o no. Las anécdotas simbólicas de cada día nos ponen en contacto con el mensaje que, formando parte de nuestro inconsciente, trata de transmitirnos nuestro Ego-Yo Superior.

A través de la Enfermedad. Trabajando directamente sobre la región más inferior del Cuerpo Etérico; la enfermedad se convierte en una de las más drásticas vías para hacernos aceptar la realización de los Programas que habíamos dejado pendientes.


Por todo ello, podemos deducir que, en el inconsciente, se dan cita energías creadoras de primera mano, las cuales están sirviéndonos por haber aceptado llevar a cabo la Voluntad del Padre. Todos los órganos involuntarios del Cuerpo Físico realizan esta función de servicio. Por otro lado, nos encontramos con las asignaturas pendientes que, de un modo u otro -como hemos visto-, saldrán al exterior con el propósito de enseñarnos por una vía más drástica y rigurosa, la Voluntad del Padre, la Voluntad de nuestro Yo Superior.
Será en la Cuarta Fase -utilizando términos cabalísticos- cuando las energías elaboradas en las tres anteriores penetren en la Esfera de Malkuth-Mundo de Acción y Físico. En este Plano la Obra se materializa, alcanza su meta final haciéndonos conscientes.
En el ejemplo que hemos desarrollado, la Voluntad que el Padre-Kether nos insufló nos llevó a tomar consciencia del deseo de generar vida -Tiphereth-. Ahora, tras haber aceptado realizar ese Programa con nuestra voluntad y, tras haberse puesto en marcha los Trabajos de Gestación-Formación en un nivel inconsciente, la experiencia llega hasta su final con el nacimiento del Ser; es decir, somos CONSCIENTES de que SOMOS CREADORES. Es el momento de analizar los resultados de nuestra Obra para sacar conclusiones sobre nuestro Trabajo en su conjunto.
Tras haber situado en el Árbol Cabalístico las diferentes fases de la consciencia, estamos en condiciones de comprender los Trabajos de la naturaleza Crística en la fase de Yesod-Luna.
Es necesario que, la Nueva Consciencia, sea capaz de estar despierta, levantada; es decir, consciente (vigilia) antes del amanecer, esa hora tenebrosa que hemos visto como la morada del inconsciente. Debe ser así pues, no debe de haber en nuestra naturaleza psíquica ningún rincón donde no penetre la Luz del Amor.
Para conseguir iluminar esa parte oscura de nuestra psique, donde no somos consientes, es preciso que actuemos como Jesús: abramos los ojos y miremos en nuestra oscuridad. Busquemos un lugar desierto; es decir, donde no puedan interrumpirnos otras voces que nos confundan, donde nos encontremos tan solo con ese ideal y, allí, oremos o, lo que es lo mismo, establezcamos la comunicación con el Padre para que sea Él quien ponga orden y unidad en ese mundo -el inconsciente-, donde las energías se encuentran desordenadas.
A lo largo del proceso evangelizador de Jesús le encontraremos orando en los momentos mas importantes de su Misión. Es por ello que, debemos conocer el verdadero valor espiritual que posee el hacer uso de la oración. Orar significa conectar conscientemente con el Centro Superior de donde emana todo Poder, toda Energía, con Kether-Padre. Cuando oramos estamos elevando nuestra condición humana pues, dejamos de oír las voces de los vehículos inferiores para poder comunicarnos con la verdadera esencia, nuestro Yo Superior.


Orar, podemos hacerlo en cualquier momento de nuestra vida; sin embargo, Jesús nos pone de manifiesto que existen momentos en los que debemos hablar con Dios-Padre para evitar "perdernos" en nuestro camino. Es muy importante que sepamos hacer un buen uso de la oración, que sepamos, cuando debemos buscar un lugar desierto para comunicarnos con nuestro Guía. Con esto no debemos entender que nos encontramos separados de nuestro Creador; esto no es posible. Pero, sí debemos comprender que, hemos de tomar decisiones con una total libertad. Debemos, individualmente, adquirir auto-consciencia pues, es el único modo de alcanzar y superar la prueba de ser agentes creadores.
Desde nuestro actual estado de evolución y consciencia, no podemos permitir que, los de "Arriba" realicen los Programas que están destinados para nuestro desarrollo espiritual. En esa andadura, nos enfrentaremos a distintas etapas como hemos visto en el ejemplo expuesto para explicar el proceso del inconsciente. Así pues, cuando nos encontremos en la fase en la que el Programa se realiza como cuando se pone un motor en marcha, sin que participemos en el movimiento conscientemente, entonces, oremos pues, es el momento de restablecer la comunicación con el Yo Superior para que vele por nosotros mientras que esos Trabajos se realizan.
La acción de la Inteligencia Divina se pone muy claramente de manifiesto en el proceso de creación de una criatura por parte de la mujer. Ella sabe perfectamente que está gestando a un ser; lo siente e incluso llega a comunicarse con él conscientemente, sin embargo, no lo es cuando se trata de llevar a cabo los Trabajos de Formación de todos y cada uno de los órganos que forman el cuerpo de la criatura. ¿Qué inteligencia se esconde detrás de ese misterio? Una sola respuesta viene a contestar esta cuestión: el Yo Superior.
36 Fue después Simón y los que con el estaban, 37y hallado, le dijeron. Todos andan en busca de ti. 38 Él les contestó: vamos a otra parte, a las aldeas próximas, para predicar allí, pues para esto he salido. 39 Y se fue a predicar en las sinagogas de toda Galilea, y echaba los demonios.
Mientras que Jesús se encuentra en la esfera de Yesod, en el inconsciente, los obreros que le siguen, y que han sido elegidos en la estancia donde reinaba la Luz, la consciencia, no le encontraban. Esto ocurre verdaderamente en nuestra realidad psíquica; cuando nos movilizamos conscientemente para alcanzar el logro de un ideal y encontramos resistencia de una parte de nuestra naturaleza que no está al corriente de nuestros propósitos, y aparecen como obstáculos, como pueden ser, hábitos y creencias adquiridos, anécdotas contrarias o estados de salud que ponen en dificultad el Proyecto.
Con esto debemos aprender algo importante, debemos alcanzar la unificación entre los dos estados de consciencia, entre lo consciente y lo inconsciente. Jesús, tras haberse comunicado con su Padre a través de la oración y haber sido hallado por sus obreros, por sus fuerzas motoras, toma una importante decisión; ¡vamos a otra parte, a las aldeas vecinas, para: PREDICAR ALLÍ, PUES PARA ESTO HE SALIDO.
En efecto, da la impresión, por las palabras recogidas por Marcos, que Jesús no tenía claro qué hacer alcanzado ese punto del camino. Sin embargo, tras haberse comunicado con Kether-Padre a través de la oración, tiene muy claro su Designio, "predicar allí", pues, para esto había salido. Debe conquistar las aldeas próximas, lo que constituye esa región del inconsciente. El amor debe llenar toda esa tierra y llevar a ella la unidad.
Así debemos actuar sobre nuestro Yo inconsciente, sobre nuestra oscuridad interior. Si descubrimos, en esa otra cara del Yo, un rostro poco deseado, alimentado por nuestros errores pasados, no nos rechacemos odiándonos. Actuemos como Jesús hizo; prediquemos el amor en la sinagoga, en el estado de consciencia. Cuando así actuemos, los demonios serán vencidos. Se refiere a esos demonios que habitaban en esa tierra desconocida. La oración es la Luz que iluminará nuestro ser oculto, elevándolo al estado de unidad.

sábado, 12 de diciembre de 2015

Interpretación Astro-Cabalística del Evangelio de Marcos: Trabajos de Aries (IX)


CURACIONES EN LA TARDE DEL SÁBADO (HOD)

32 Llegado el atardecer, puesto ya el Sol, le llevaron todos los enfermos y endemoniados; y toda la ciudad se reunió a la puerta; 34 Curó a muchos pacientes de diversas enfermedades y echó muchos demonios, y a estos no les permitía hablar porque le conocían.

Las referencias, podríamos decir las huellas, que nos va dejando Marcos son tan claras que difícilmente podríamos perdernos en este mágico camino que nos lleva hasta la culminación de los Trabajos Divinos que ha de protagonizar el alma humana.

"Llegado el atardecer, puesto ya el sol...".

Nos situamos exactamente en la hora crepuscular, cuando dan comienzo los Trabajos correspondientes a los signos del Elemento Aire. En la relación tiempo-signos, la correspondencia es la siguiente:
  • Las dos primeras horas del amanecer corresponden a Aries, de 6 a 8 horas (suponiendo que el sol salga a las 6 horas). De 8 a 10 horas, se corresponden con el signo de Leo, y Sagitario lo hace de 10 a 12 horas.
  • Cáncer se corresponde con el próximo intervalo de dos horas, de 12 a 14 horas. Escorpio lo hace con las 14 a 16 horas y Piscis, con las 16 a 18 horas.
  • Llegado a este punto abordamos el atardecer, y es Libra quien rige las dos horas siguientes, de 18 a 20 horas. Acuario, de 20 a 22 horas y Géminis de las 22 a las 24 horas.
  •  Por último, los Trabajos de los signos de Tierra, que se corresponden con las horas a partir de la medianoche. Capricornio, de 00 a 02 horas. Tauro de las 02 a las 04 horas y Virgo, de 04 a 06 horas.

Por lo tanto, si aplicamos estas correspondencias, nos debemos situar en el momento en el que el Sol se ha puesto.

En los Trabajos Cabalísticos, tras los Trabajos de Netzah, penetramos en la Esfera de Hod, Séfira que, en el Plano de Formación-Etérico, ejerce funciones similares a las de Hochmah en relación a Kether.

Si, como hemos estudiado en otra parte de esta obra, Hochmah representa al Hijo de Dios, a Cristo, y en esencia, representa el Amor Universal, podemos argumentar que este papel será el que realice Hod, pero en un nivel inferior; es decir, de un modo más mundanizado. El amor ya no se verá como un ideal abstracto al que todos aspiramos y que impregna nuestros pensamientos. Ahora se trata de descender a la antesala donde se elaboran definitivamente nuestros actos para darle un toque final.

Dado que, hasta alcanzar la consciencia Crística unificadora, generamos, con nuestros pensamientos y emociones, estados caóticos y disarmónicos, las tendencias que habitan en esas parcelas de nuestro ser se encuentran enfermas, endemoniadas. Por todo ello, se hace necesario que hagamos un llamamiento general a todos cuantos habitan en esa parte de nuestra naturaleza, a la ciudad entera, y la reunamos a las puertas de la morada de Hod pues, la esencia del amor se manifiesta en este nivel como la Esencia de la Verdad.

Podríamos decir que, la verdad nos hará libre; la verdad, entendiéndose como la comprensión de los Trabajos Crísticos; esto es, comprender que todos somos UNO, que no existe la división, ni la separación con respecto a Dios, nuestro Padre. Es necesario que aprendamos a comportarnos de acuerdo a la Nueva Consciencia, la cual, nos revela el antídoto para vencer los estados depresivos basados en sentimientos de culpabilidad, miedo y desvalorización.

El re-conocernos como Hijos de Dios nos permitirá utilizar positivamente todos nuestros recursos, representados por las tendencias enfermas. La verdad, la lógica y la comprensión alejarán de nosotros a los demonios, esas criaturas que hasta ese momento alimentaban y complacían nuestros apegos y hábitos. A estos demonios no debemos dejarles hablar pues, el poder de la palabra es creador y generarán nuevos hábitos, si escuchamos su voz. Debemos actuar con amor desinteresado, con el amor Crístico que se encuentra libre de cualquier apego o conquista material. Ese amor impedirá hablar a los demonios pues, como bien dice el cronista, le conocían, es decir, difícilmente la naturaleza Crística se dejará engañar por la voz de esos demonios pues, en ella, como hemos dicho, no encontrará ni un solo deseo que se oriente hacia el logro del mundo material.

En nuestro estado interno es preciso esperar al atardecer, que el Sol se ponga, para afrontar los Trabajos de curación de las tendencias enfermas. Esto significa que, mientras estemos siendo impulsados por los deseos -etapa anterior al atardecer-, nos resultará más difícil el dejar oír la voz de los “demonios” que tratarán de seducir a nuestra mujer interna, como Lucifer-serpiente hiciera con Eva. Se trata por lo tanto de seguir la dinámica trazada por Jesucristo en este pasaje. Conquistemos el Mundo del Deseo; y cuando nuestra consciencia nos advierta de que ya no existen en nosotros impulsos emocionales que se orienten hacia el mundo inferior, cuando se haya ocultado el Sol, entonces tendremos la preparación necesaria para lograr curar, con nuestra nueva consciencia, las viejas tendencias que se encuentran enfermas.

En el ciclo diario, podemos aplicar esta dinámica y, al atardecer, encontraremos mejores oportunidades para vencer la naturaleza emocional enferma y, en ocasiones, si nuestro proceso individual nos lo permite, encontraremos en nuestro camino a compañeros de ruta que se encuentran identificados con la enfermedad. Nuestro amor, nuestra verdad, puede elevarles y llevarles a encontrarse con la salud.