miércoles, 1 de enero de 2020

Capricornio y los trastornos de rodilla

Nos encontramos bajo las influencias del tránsito del Sol por el signo de Capricornio. Es por ello, que vamos a dedicar una serie de artículos a analizar, desde varios puntos de vista, las enfermedades más comunes relacionadas con este signo.



Los textos astrológicos coinciden en asignar al signo Capricornio las siguientes zonas fisiológicas: Rige la piel, las rodillas, las articulaciones y el pelo.

Las aflicciones que pueden clasificarse bajo el signo de Capricornio son determinadas por los planetas que puedan estar afligidos en este signo. 

Eczemas, erisipela, lepra, dislocaciones de huesos y rodillas débiles, pueden ser causados por las aflicciones de Sagitario.

Para el desarrollo de este artículo, vamos a centrarnos en el estudio de los trastornos en la articulación de la rodilla.


ARTICULACIÓN DE LA RODILLA

Wikipedia

Se llama articulación de la rodilla a la articulación central de los miembros posteriores o inferiores de los vertebrados, en el caso de la especie humana es la articulación central de los miembros inferiores.

La rodilla está formada por la unión de 2 importantes huesos, el fémur en su porción distal, y la tibia en la porción proximal. Dispone asimismo de un pequeño hueso, llamado rótula, que se articula con la porción anterior e inferior del fémur. Puede realizar principalmente movimientos de flexión y extensión.

Está rodeada por una cápsula articular y varios ligamentos que le dan estabilidad. En sus proximidades se insertan potentes músculos que hacen posible el movimiento de la extremidad.

En el ser humano, la articulación de la rodilla es la articulación más grande del cuerpo y una de las más complejas. Sirve de unión entre el muslo y la pierna. Soporta la mayor parte del peso del cuerpo en posición de pie. Está compuesta por la acción conjunta de los huesos fémur, tibia, rótula y dos discos fibrocartilaginosos que son los meniscos. Fémur y tibia conforman el cuerpo principal de la articulación, mientras que la rótula actúa como una polea y sirve de inserción al tendón del músculo cuadriceps y al tendón rotuliano cuya función es transmitir la fuerza generada cuando se contrae el cuádriceps.

La rodilla está sustentada por fuertes ligamentos que impiden que sufra una luxación, siendo los más importantes el ligamento lateral externo, el ligamento lateral interno, el ligamento cruzado anterior y el ligamento cruzado posterior.

Es una articulación compuesta que está formada por dos articulaciones diferentes:
  • Articulación femorotibial: Es la más importante y pone en contacto las superficies de los cóndilos femorales con la tibia. Es una articulación bicondilea (con dos cóndilos). 
  • Articulación femoropatelar: Está formada por la tróclea femoral y la parte posterior de la rótula. Es una diartrosis del género troclear.
El principal movimiento que realiza es de flexoextensión, aunque posee una pequeña capacidad de rotación cuando se encuentra en flexión. En los humanos es vulnerable a lesiones graves por traumatismos, muy frecuentemente ocurridos durante el desarrollo de actividades deportivas. También es habitual la existencia de artrosis que puede ser muy incapacitante y precisar una intervención quirúrgica.

Elementos óseos:

Representación de los cóndilos del fémur.
El extremo inferior del fémur presenta dos protuberancias redondeados llamadas cóndilos que están separadas por un espacio intermedio que se denomina espacio intercondileo.

Por su parte el extremo superior de la tibia posee dos cavidades, las cavidades glenoideas, que sirven para albergar a los cóndilos del fémur. Entre las dos cavidades glenoideas se encuentran unas prominencias, las espinas tibiales, en las que se insertan los ligamentos cruzados. En la parte anterior de la tibia existe otro saliente, la tuberosidad anterior que sirve de inserción al tendón rotuliano.

Por otra parte la rótula se articula en su porción posterior con una parte del fémur que se llama tróclea femoral. Entre ambas superficies se interpone un cartílago, el cartílago prerrotuliano que amortigua la presión entre los dos huesos.



Meniscos:


Son dos fibrocartílagos que no poseen vasos sanguíneos ni terminaciones nerviosas, por lo que al lesionarse no se siente dolor agudo pero si molestia en la zona. Están dispuestos entre la tibia y el fémur y hacen de nexo entre estos, pues las cavidades glenoidales de la tibia son poco cóncavas mientras los cóndilos femorales presentan una convexidad más acentuada. Desempeñan un papel importante como medios de unión elásticos y transmisores de las fuerzas de compresión entre la tibia y el fémur. Los meniscos disminuyen su grosor de fuera a dentro, el exterior tiene forma de "O" y el interno de "C" o "media luna". La cara superior de estos es cóncava y la inferior plana. Se adhieren a la cápsula articular por su circunferencia externa mientras la interna queda libre. Ambos meniscos quedan unidos entre sí por el ligamento yugal.





Cápsula articular:

La articulación está envuelta por una cápsula fibrosa que forma un espacio cerrado en el que se alberga la extremidad inferior del fémur, la rótula y la porción superior de la tibia. La cubierta interna de esta cápsula es la membrana sinovial que produce el líquido sinovial.

El líquido sinovial baña la articulación, reduce la fricción entre las superficies en contacto durante los movimientos y cumple funciones de nutrición y defensa.

Ligamentos:
Ligamentos de la rodilla.

La rodilla está sustentada por varios ligamentos que le dan estabilidad y evitan movimientos excesivos. Los ligamentos que están en el interior de la cápsula articular se llaman intraarticulares o intracapsulares, entre los que se encuentra el ligamento cruzado anterior y el ligamento cruzado posterior. Por otra parte los ligamentos que están por fuera de la cápsula articular se llaman extrarticulares o extracapsulares como el ligamento lateral interno y el ligamento lateral externo.



Intraarticulares:


Ligamento cruzado anterior (LCA).
Ligamento cruzado posterior (LCP).
Ligamento yugal o ligamento transverso. Une los meniscos por su lado anterior.
Ligamento meniscofemoral anterior o Ligamento de Humphrey. Del menisco externo al cóndilo interno del fémur.
Ligamento meniscofemoral posterior o Ligamento de Wrisberg. Del menisco externo al cóndilo interno del fémur, por detrás del meniscofermoral anterior.


Extrarticulares:
·         Cara anterior
Ligamento rotuliano que une la rótula a la tibia.
·         Cara posterior
Ligamento poplíteo oblicuo o tendón recurrente. Une el tendón del músculo semimembranoso al cóndilo externo del fémur.
Ligamento poplíteo arqueado. Une el cóndilo externo del fémur con el margen de la cabeza de la tibia en la rodilla.
·         Cara interna
Ligamento alar rotuliano interno. Une el borde de la rótula al cóndilo interno del fémur.
Ligamento menisco rotuliano interno. Une la rótula al menisco interno.
Ligamento lateral interno o ligamento colateral tibial.
·         Cara externa
Ligamento alar rotuliano externo. Une el borde de la rótula al cóndilo externo del fémur.
Ligamento menisco rotuliano externo. Une la rótula al menisco externo.
Ligamento lateral externo o ligamento colateral peroneo.

Bolsas serosas:
La articulación de la rodilla dispone de más de 12 bolsas serosas que amortiguan las fricciones entre las diferentes estructuras móviles. Las principales son:

Bolsa serosa prerrotuliana.
Bolsa serosa de la pata de ganso.
Bolsa serosa poplítea.

Vasos sanguíneos:

El riego sanguíneo de la rodilla proviene fundamentalmente de 3 arterias, la arteria femoral, la arteria poplítea y la arteria tibial anterior. De estos troncos principales surgen otros más pequeños que forman un círculo alrededor de la articulación llamado círculo anastomótico de la rodilla, del cual surgen a su vez otras ramas secundarias que proporcionan sangre a las diferentes estructuras.

Las ramas más importantes son:

Arteria genicular superior medial. Procede de la arteria poplítea.
Arteria genicular superior lateral. Procede de la arteria poplítea.
Arteria genicular inferior medial. Procede de la arteria poplítea.
Arteria genicular inferior lateral. Procede de la arteria poplítea.
Arteria genicular descendente. Procede de la arteria femoral.
Arteria recurrente tibial anterior. Procede de la arteria tibial anterior.

El retorno venoso tiene lugar fundamentalmente a través de la vena poplítea que pasa por el hueco poplíteo paralela a la arteria del mismo nombre y desemboca en la vena femoral.

Musculatura:
A continuación se expone la lista de los músculos que actúan sobre la rodilla. Hay que tener en cuenta que algunos de ellos intervienen en varios movimientos por lo que se reseñan dos veces, por ejemplo el músculo sartorio que puede contribuir al movimiento de flexión y al de rotación interna.

·         Músculos flexores. Se sitúan en la parte posterior del muslo.

o    Isquiotibiales: Bíceps femoral. Músculo semimembranoso. Músculo semitendinoso.
o    Accesorios: Músculo poplíteo. Está situado en la porción posterior de la rodilla, debajo de los gemelos. Músculo sartorio. Se encuentra en la parte anterior del muslo y lo cruza en diagonal.
  
·         Músculos extensores. Están situados en la parte anterior del muslo.

o    Cuadriceps. Está compuesto por cuatro músculos: Recto femoral. Vasto medial. Vasto lateral. Vasto intermedio.

·         Músculos que producen rotación externa.
o    Tensor de la fascia lata
o    Bíceps femoral

·         Músculos que producen rotación interna.

o    Sartorio
o    Semitendinoso
o    Semimembranoso
o    Recto interno
o    Poplíteo
  
Patología
Lesiones de ligamentos y meniscos
Rotura de menisco
Rotura de ligamento lateral interno
Rotura de ligamento lateral externo
Rotura de ligamentos cruzados
Lesiones tendinosas
Fracturas
Luxaciones: Luxación de rótula. Luxación tibiofemoral
Derrame articular
Gonartrosis
Artritis
Enfermedad de Osgood-Schlatter
Condromalacia rotuliana
Enfermedad de Hoffa
Quiste de Baker
Bursitis
Ostecondrosis disecante
Deformidades
Genu laxum
Genu recurvatum
Genu flexum
Genu valgum
Genu varum


Enric Corbera (Bioneuroemoción)

RODILLAS 
3ª Etapa (Movimiento/valoración).
Conflicto: Están los cuatro puntos de desvalorización: Evaluación. Resultado obligatorio. Falta de respeto, La dirección y además… Hay sumisión, problemas en la adolescencia “Estoy en sumisión y no quiero ceder, ¡no!, ¡no!, y ¡no!”.

RODILLA, ARTROSIS 
3ª Etapa (Movimiento/valoración).
Una persona que sufre, de dolor artrosis, es porque no estamos respetando lo fundamental de nosotros, “EL RESPETO”.
La patología afecta a la sinovial de la rodilla, cuando hay derrame sinovial significa, que hay “sumisión”, que “estamos doblegando las rodillas”.

Conflicto: Sumisión. Problemas ligados a la adolescencia (donde se concentra la autoridad). 
Resentir: “No puedo hacer lo que quiero". "No quiero someterme a la ley del padre". “Me gustaría tener un poco más de dulzura en mi sumisión”. “Estoy de acuerdo en someterme, pero dulcemente”.
Además hemos visto la cápsula articular cuya función es la protección. Así se añade: “no tengo protección”. Debemos trabajar todos estos resentires.

Cuatro Conflictos:
1. La desvalorización, que es el resultado que quiero.
2. la sumisión.
3. La adolescencia.
4. La dirección: Conflictos de elección (profesional, sentimental, sexual, pero a nivel de emociones)
La lateralidad es lo último que hay que mirar.
Rodilla derecha: "Yo he querido irme, he deseado irme pero no he podido".
Rodilla izquierda: "Me he ido pero siento haberme marchado".
Mesetas tibiales: Simbólicamente es la justicia (puedo o no puedo...)


MENISCO 
3ª Etapa (Movimiento/valoración).
Sirve para adaptar y amortiguar.
Conflicto: Conflictos de adaptar y amortiguación. (Simbólico). Conflicto de adaptación a las órdenes.
Resentir: “No puedo adaptarme a las órdenes que vienen de arriba, de encima mío". “De tanta presión, no puedo amortiguar”. "Yo amortiguo y amortiguo y al final no puedo más". “Un poco más de flexibilidad por favor".


Louise L. Hay

RODILLAS 
Causa probable: Representan el orgullo y el yo. Soy flexible y me muevo con soltura. Orgullo y obstinación. Incapacidad de inclinarse. Temor. Inflexibilidad. Terquedad.
Nuevo modelo mental: Perdón, comprensión, compasión. Me inclino y me muevo con soltura. Todo está bien.


Jacques Martel

RODILLAS 
Las rodillas son las articulaciones en las cuales me arrodillo, me abandono a la jerarquía normal o a lo que está encima mío y también al movimiento y a la dirección que tienen lugar. Las rodillas manifiestan por lo tanto mi grado de flexibilidad y sirven para amortiguar los golpes cuando la presión es demasiado alta. Están afectados cuando me desvalorizo con relación a mi físico o mis marcas deportivas. Si tengo dificultad en doblar las rodillas, demuestro con esto cierta rigidez. Puede ser porque mi ego es muy fuerte y orgulloso. Una rodilla que dobla fácilmente es un signo de humildad y flexibilidad. Las rodillas son necesarias para mantener mi posición social y mi estatuto.

Si tengo problemas en las rodillas, debo interrogarme para saber si soy testarudo, rígido, orgulloso. Si mis rodillas ya no responden, ¿vivo quizás un conflicto con la autoridad (mi jefe, mis padres, etc.)? ¿Tengo miedo de tomar cierta acción para ir hacia delante? Tengo yo la sensación de que debo “doblar” en cierta situación o deba “doblarme” delante de alguien o algo?
Si tengo fluidos al nivel de las rodillas ( me inhibo emocionalmente contra el flujo natural de los acontecimientos (resistencia al movimiento).
Si mis rodillas están lastimadas, se puede tratar de arrogancia, testarudez o una resistencia que hace que cualquier progreso y avance sea rígido o doloroso.
También puede que me desvalorice, me disminuya frente a mi físico o mis marcas deportivas y entonces, hay muchas probabilidades de que me haga daño a las rodillas. La inflamación o el dolor pueden indicar una rigidez frente a la autoridad o el sistema de leyes vigentes. Puedo tener frecuentemente la sensación que debo obedecer (ej.: delante de un padre, un profesor, jefe, incluso el cónyuge, etc.) y “esto no me apetece en absoluto”.
Puede que viva un conflicto mental, una obstinación egoísta a no dejar fluir o a darme.

Los daños óseos o de los tejidos blandos se vinculan con un profundo conflicto interior e implican el abandono, a un nivel más profundo, el abandono de mi ego y de mi orgullo. Por esto, si quiero eliminar las dolencias que afectan mi rodilla, debo aceptar abrirme al mundo que me rodea y aceptar que pueda tener que cambiar mi modo de ser en ciertos aspectos.

En el caso del higroma que afecta en particular a las monjas y monjes, debo preguntarme cuál es el conflicto que vivo para con mi espiritualidad y las implicaciones que conlleva en mi vida. El dolor que siento cada vez que me pongo de rodillas (para rezar por ejemplo) me recuerda mi conflicto interior y la necesidad de decidir por mí mismo lo que quiero en mi vida y hacer los cambios apropiados. Acepto arrodillarme delante de alguien o una situación, o quizás simplemente, delante de la vida en general, para poder recibir ayuda y abrirme a una nueva realidad que no podía ver antes ya que estaba encarcelado en mi propio universo. Y tengo todo el potencial necesario para aceptar nuevas responsabilidades.
Si vivo frustración y culpabilidad porque me doy cuenta que siempre quiero tener razón y que mi deseo de potencia social superior es insaciable, me paro y me cuestiono sobre mis verdaderos valores para volver a lo esencial y para permitir volver a mi corazón en vez de dejar todas las decisiones a mi lado racional.


Lisa Bourbeau

RODILLAS

BLOQUEO FÍSICO: La definición que sigue abarca todo problema que pueda afectar la función natural de la rodilla y todo dolor en ella.

BLOQUEO EMOCIONAL: Un dolor en la rodilla o un problema que perjudique una de sus funciones es señal de una falta de flexibilidad en la forma de enfocar el porvenir. Dicho dolor se manifiesta en la persona que es orgullosa o testaruda y que no quiere doblegarse ante las ideas o los consejos de los demás. Esta persona se ocasiona más perjuicio que beneficio con esta actitud inflexible porque se impide encontrar medios más fáciles para hacer frente a su futuro.

BLOQUEO MENTAL: Este dolor te dice que dejes de creer que eres flexible. Recuerda que tu cuerpo siempre quiere advertirte de algo de lo que no eres consciente. No tienes por qué tener miedo de perder el control si aceptas las ideas nuevas de los demás y si permites enfocar tu porvenir o el de aquellos a quienes amas de otra manera. No tienes que seguir creyendo que doblegarte quiere decir arrodillarte ante los demás o ser una persona sumisa. Tu inflexibilidad puede provenir del miedo a ser como tus progenitores. Date cuenta de que eres un ser distinto a tus padres y que, aun cuando existan similitudes, tú puedes dirigir tu vida a tu modo. Por otro lado, todos necesitamos pedir ayuda algunas veces.

viernes, 20 de diciembre de 2019

La Religión del Padre: "Las Bienaventuranzas" 9ª parte (Final)

“Bienaventurados seréis cuando se os ultraje, cuando se os persiga y se diga falsamente de vosotros toda suerte de mal a causa de mí. Regocijaos y estad en la alegría, porque vuestra recompensa será grande en el cielo, ya que es así que los profetas han sido perseguidos antes de que vosotros lo fuerais” (Mt 5:11)

La novena y última Bienaventuranza, que es el complemento natural y lógico de la anterior, se corresponde con la proyección de Yesod en Malkuth, que representa el mundo material.

Esta Bienaventuranza invita al discípulo a soportar la adversidad la injusticia y todos los males inherentes a los centros de vida de la columna de la izquierda. Cuando el discípulo retiene en sí mismo, sin repercutirla, la onda expansiva del mal, se convierte en transmutador de ese mal, o sea en agente activo del bien, en Hijo de Dios y, como tal, recibirá en el cielo esa recompensa que alcanzan todos los que han despertado a la conciencia del Amor y que, por consiguiente, pueden actuar en el Mundo del Deseo como en su propia casa, es decir, poseen las llaves del Reino, que les permiten entrar y salir de él, como entramos y salimos de nuestra casa con la llave de la puerta.

En las nueve Bienaventuranzas analizadas, Cristo traza nueve esquemas básicos de comportamiento, nueve modos de ser. No dice en ningún momento bienaventurados son los que hagan esto o aquello, los que participan en un culto o los que siguen los preceptos de la Ley, sino aquéllos cuya naturaleza es así.

Para alcanzar estos estados naturales, pueden seguirse normas, pueden realizarse trabajos conducentes a ellos, pero jamás esas normas y esos trabajos podrán confundirse con su finalidad, que es la de ser así por naturaleza. Hemos visto después cómo la iglesia Católica ha distribuido bienaventuranzas y recompensas a los que asistían a misa en las fiestas de precepto, o a los que comulgaban los primeros viernes de mes. A la luz de las enseñanzas crísticas, podemos afirmar que tales recompensas son nulas. No es por hacer esto o aquello que se entra en el Reino del Padre, sino por ser de las nueve maneras que acabamos de definir.


ENFOQUE EXOTÉRICO

La última bienaventuranza parece ser una repetición de la precedente. Hay, sin embargo, una diferencia. En el versículo anterior, el tema era la persecución por causa de la justicia. Aquí es persecución por causa de Cristo.

El Señor sabía que sus discípulos serían maltratados por su asociación y lealtad hacia Él. La historia lo ha confirmado.
Desde el comienzo, el mundo ha perseguido, encarcelado y dado muerte a los seguidores de Jesús. Puede que los insulten en vuestras propias caras.

Por la causa de Jesús: “A causa de mí”, Él se identifica a sí mismo y a Su causa con la de la justicia, uniendo la causa de la justicia en el mundo con la  recepción de Él mismo.

¿Se habrían expresado así Moisés, David, Isaías ó Pablo? ¡Nunca! Jamás. Sin duda, ellos supieron por causa de la justicia. Pero que hubiesen designado a esto como “su causa”, habría estado fuera de lugar como cualquiera puede ver.

Mientras aquel que habla está siendo la justicia encarnada: Marcos 1:24; Hechos 3:14; Apocalipsis 3:7.  El “Santo de Dios”. Al Santo y al Justo Dios. El Santo, el Verdadero.

Él es el Santo hecho manifiesto en la tierra; la justicia se hizo presente en la tierra en Él, Él es justicia. Cuando se expresa así de Jesús no hace otra cosa sino decir lo que Él mismo es.

Parece algo extraordinario el que una persona que viviera la vida cristiana se considerara una víctima apropiada para la persecución y la muerte.

Se habían extendido algunas calumnias acerca de los cristianos de los cuales los judíos eran responsables en no poca medida. Se acusaba a los cristianos de canibalismo por las palabras de la última cena. “Esto es mi cuerpo” “Esta copa es el nuevo Testamento en mi sangre”, se tomaban y tergiversaban para hacer creer que los cristianos sacrificaban a un niño para comérselo.

Se acusaban a los cristianos de prácticas inmorales y se decía que sus rumores eran orgías indecentes. La reunión semanal de los cristianos se llamaba Ágape, la fiesta del amor; y ese nombre se interpretaba maliciosamente. Los cristianos se saludaban con el beso de la paz; y  también esto se usó para construir acusaciones calumniosas.

Se acusaba a los cristianos de ser incendiarios. Es verdad que hablaban del próximo fin del mundo y revestían su mensaje con cuadros apocalípticos del mundo en llamas. Sus calumniadores tomaban esas palabras y las interpretaban como amenazas de terrorismo político y revolucionario.

Se acusaba a los cristianos de deshacer los vínculos familiares. De hecho, por causa del cristianismo se producían divisiones en las familias como ya hemos visto; así que el cristianismo se representaba como algo que causaba división entre marido y mujer y que desarticulaba el hogar. Había suficiente  calumnias inventadas por gente maliciosa.

Pero el mayor campo de persecución era de hecho el político. El imperio  romano abarcaba casi todo el mundo conocido, desde las Islas Británicas  hasta el Éufrates y desde Alemania hasta el norte de África. Roma le traía al pueblo paz y buen gobierno, orden y justicia pues le hacían culto a la diosa Roma, el espíritu de Roma. Se limpiaron las carreteras de bandidos y los mares de piratas; los déspotas y tiranos fueron desterrados por la imparcial justicia romana. La gente de la provincia estaba muy dispuesta a ofrecer sacrificios al espíritu del imperio que había hecho tanto bien por ellos.

El culto de Roma pasó a otro objeto. Había un hombre que era la personificación del imperio romano, en quien podía decirse que Roma se encarnaba y ese hombre era el emperador, se le considera un dios, se le dan honores divinos y a levantarse templo a su divinidad. No fue el gobierno romano el que inició este culto; de hecho, en su principio hizo todo lo posible para desanimarlo. El emperador Claudio decía que lamentaba que se le diera honores divinos a cualquier ser humano. Al pasar el tiempo, el gobierno romano vio en el culto al emperador la única práctica que podía unificar el vasto imperio romano. Así que se llega el momento y se le impone a todo el mundo el culto al emperador. Así que el cristiano se negaban a hacerlo. Para ellos, Jesucristo era el único Señor y no le darían a ningún ser humano ese título. Así que en el vasto imperio romano no se podían tolerar bloques de desafectos y ese era exactamente lo que las autoridades romanas consideraban ser las congregaciones cristianas. Para los creyentes cristianos su único crimen era que colocaban a Cristo por encima del César; y por esa suprema lealtad murieron los cristianos por millares y fueron arrastrados a la tortura por causa de la exclusiva supremacía de Jesucristo.

La persecución vendrá cuando la Iglesia sea la conciencia de la nación y la sociedad. La Iglesia debe alabar lo bueno, pero resistir, enfrentarse, aguantar y debe igualmente condenar lo malo.

Gozaos y alegraos: “Saltad”, como si él quisiese que el regocijo interno venciese y absorbiese el sentimiento de todas las afrentas y sufrimientos.

Sufrir por causa de Cristo es un privilegio que debería ser causa de gozo. Grande es el galardón que espera a los que así vienen a ser compañeros de los profetas en la tribulación.

Aquellos portavoces de Dios en el Antiguo Testamento se mantuvieron fieles a pesar de la persecución. Todos los que imitan Su leal valor compartirán su presente entusiasmo y  futura exaltación.
Nos hacemos herederos de Su carácter y sufrimiento y la recompensa nuestra será la misma.

La bienaventuranza representa un retrato del ciudadano ideal en el reino de Cristo. Observemos el énfasis en la rectitud o justicia, la paz y gozo.

Es posible que Pablo tuviese este pasaje en mente cuando escribió “Porque el reino de Dios no es comida, ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo”. (Romanos 14:17)

Debemos alegrarnos en medio de los sufrimientos, alegres en medio de ellos, al saber que Cristo va delante de nosotros y al mismo tiempo, no nos deja atrás, sino que nos acompaña. Seremos recompensados en el reino de los cielos.

Fuentes consultadas: Curso de Interpretación Esotérica de los Evangelios (Kabaleb). Iglesia Cristiana Mega Zoe.

jueves, 19 de diciembre de 2019

La Religión del Padre: "Las Bienaventuranzas" 8ª parte

“Bienaventurados los perseguidos por la justicia, ya que el reino de los cielos es de ellos” (Mt 5:10)

La octava Bienaventuranza, expresa los trabajos realizados por el centro llamado Yesod. La Justicia es un atributo de la columna de la izquierda, que es la que elabora las leyes y reglamentos. Cristo vino a proclamar una doctrina que abolía la Ley y que situaba al hombre en el dominio de la gracia y del perdón de sus culpas. Ya en su discurso preliminar,  dijo que el Reino del Padre estaba abierto muy especialmente a los pecadores, porque éstos son individuos que llevan en ellos una cantidad de luz más intensa de la que normalmente pueden digerir.

Expliquemos este punto. La luz es el amor de Hochmah, el que permite a las estructuras materiales subsistir. O, dicho de otro modo, Abel muere, se disuelve en Caín y gracias a esa disolución Caín vive. Pero, ¿qué ocurre cuando en el interior de Caín hay demasiado Abel, o sea cuando un individuo lleva más luz de la que puede reflejar? Pueden suceder tres cosas:

1.- Que Abel mate a Caín, es decir, que la excesiva luz energía interna destruya el receptáculo material y haga la vida física imposible.

2.- Que el hombre adquiera una conciencia de la espiritualidad que lo habita, que comprenda el funcionamiento de los mundos de arriba y testimonie de ellos en la tierra, derramando sobre el mundo que lo rodea su excedente de luz.
Si procede así, habrá ahondado sus cauces internos y el desbordamiento de su luz no se producirá; es decir, tendrá lugar de una manera adecuada y no como un río que ante la afluencia de aguas tempestuosas, se desborda.

3.- Que el hombre no adquiera conciencia de sus poderes internos y no sepa utilizarlos adecuadamente, pero, para no ser destruido por ellos, que actúe en la sociedad de una manera desordenada, fuera de las reglas instituidas, dando lugar a la figura del delincuente y del perseguido por la justicia.

El perseguido por la justicia será pues aquel que lleva en su interior un excedente de luz que no sabe utilizar adecuadamente. Por lo tanto podemos decir que en su interior habita el Reino de los Cielos, que este Reino es de él, sin que haya tomado conciencia de su situación de privilegio. Pero, estando el Reino dentro, puede tomar conciencia de un momento a otro, y es por ello que en las cárceles se producen tantas transmutaciones, ya que los presidios constituyen un arsenal de perseguidos por la justicia, los cuales tienen la posibilidad de meditar sobre sí mismos. En este sentido, cabe añadir que uno de los trabajos del discípulo ha de consistir en trabajar para que las cárceles puedan ser ese lugar de reflexión de los perseguidos por la justicia.

Por otra parte,  el individuo que se encuentre en el segundo caso, también acabará siendo un perseguido por la justicia, porque su acción, aunque no resulte atentatoria contra sus semejantes, si lo será de algún modo contra el reino de las sombras y el señor de la penumbra lo perseguirá para matarlo, como los poderes públicos persiguieron a Cristo desde que nació. Las sombras sienten una apetencia natural por la luz, como el vampiro por la sangre de su víctima, que le permite mantenerse en vida. Esa persecución se producirá en la octava hora de su vida, cuando Yesod entre en funciones para cristalizar la dinámica interna y darle salida al exterior. Por consiguiente, ocuparse de los perseguidos por la justicia ha de ser una de las tareas fundamentales del discípulo.

ENFOQUE EXOTÉRICO

Padecer:
  1. Sentir física y corporalmente un daño, dolor, enfermedad, pena o castigo.
  2. Soportar agravios, injurias, pesares, etc.
Si Cristo padeció, nosotros no tenemos por qué pensar que no vamos a padecer. (Lucas 21.12)

Persecución:
  1. Instancia enfadosa y continua, con que se acosa a alguien a fin de que condescienda a lo que de él se solicita.
  2. Molestar. Conseguir que alguien sufra o padezca procurando hacerle el mayor daño posible.

Desde tiempos antiguos los servidores de Dios han sido objeto de persecuciones, los profetas sufrieron grandes persecuciones, amenazas de muerte, entre otras.  Por ejemplo:
  • Elías salió huyendo por el peligro que corría su vida (1 Reyes 19.1-3).
  • Un vidente que llevo un mensaje de Dios fue hecho preso (2 Crónicas 16.10).
  • Daniel cuenta como tres de sus compañeros fueron perseguidos para echarlos al horno de fuego (Daniel 3.20)
Y podríamos dar varios ejemplos de la antigüedad como se perseguían a los mensajeros de Dios.

En el Nuevo Testamento, la Iglesia primitiva también sufrió persecución y a consecuencia de esto, esta fue esparcida (Hechos 8.1).  También Jesucristo y los apóstoles fueron perseguidos, encarcelados y maltratados por la justicia de Dios.

Por lo tanto debemos entender que estas cosas nos sucederán (Juan 15.20), este y muchos pasajes nos advierten de que los padecimientos y persecuciones vendrán a nosotros, y esto no para que nos preocupemos ni suframos antes de tiempo si no para que nos preparemos. Nada nos puede separar del amor de Cristo (Romanos 8.35-39) y hay que tener claro que las persecuciones son privilegio de Dios y signo de nuestra salvación (Filipenses 1.28). Además Dios en su soberanía nos libra del enemigo (2 Timoteo 3.11).

Pedro en su primera carta (1 Pedro 3.13-16) nos enseña que debemos estar preparados para defendernos con mansedumbre y reverencia frente a aquellos que nos demanden razones de nuestra esperanza en Cristo, siempre teniendo una buena conducta, pues en esta conducta los que murmuran serán avergonzados. La defensa de Cristo no permitirá que nada nos haga daño, pero siempre considerando que se debe hacer el bien.

Nuestra actitud hacia la persecución debe ser:
  1. Encomendarse a Dios: Si padecemos según la voluntad de Dios , nuestra salida es encomendarnos a aquel que es fiel verdadero, a aquel cuya palabra y promesa cumple sin variación, pero siempre mantenernos haciendo su voluntad. (1 Pedro 4.19)
  2. Perseverar (Quedar firme en la fe): Una vez que hemos aceptado Cristo debemos a pesar de lo que venga, mantener nuestra fe y confianza en Dios. No es necesaria la paciencia para recibir sus promesas. (Hebreos 10.32-36; Santiago 1.12)
  3. Regocijarse: Muchas veces es difícil poder gozarse, pero debemos pensar y entender que por medio de estas pruebas y dificultades, acumulamos gran peso de gloria sobre nosotros, y nuestro galardón será grande en los cielos. (Mateo 5.12; 2 Corintios 4.17-18)
  4. Huir: Jesús de sus propios labios nos enseña que se debe huir (Mateo 10.23), pero esto tenía un propósito, el que era predicar su evangelio. (Hechos 14.6-7)
  5. No avergonzarse de la fe: Como veíamos en el segundo punto, debemos permanecer en la fe, firmes sin avergonzarnos. (1 Pedro 4.16)
  6. Orar: Nuestra actitud de amor y paz nos debe llevar a postrarnos en oración, y clamar por aquellos que nos persiguen. (Mateo 5.44; Hechos 7.60)
La recompensa para los que padezcan persecución y para los pobres de espíritu es que poseerán el reino de los cielos. La Biblia pone al mismo nivel a los pobres de espíritu y a los perseguidos en términos de la recompensa que obtendrán. Y esta recompensa la recibiremos ya que estaba preparada desde antes de la fundación del mundo (Mateo 25.34) y desde ese momento la poseemos. Quizás no en su plenitud, pero ya somos parte de ella pues su paz, su gozo y su justicia la vivimos día tras día (Romanos 14.17).

Fuentes consultadas: Curso de Interpretación Esotérica de los Evangelios (Kabaleb). Palabra Integral.

Continuará...

miércoles, 18 de diciembre de 2019

La Religión del Padre: "Las Bienaventuranzas" 7ª parte

“Bienaventurados los pacificadores, ya que serán llamados hijos de Dios” (Mt 5:9)

La séptima Bienaventuranza, expresa las cualidades de Hod Mercurio. Vivimos en un mundo en el que las fuerzas se encuentran enfrentadas, primero en nosotros mismos; después en las relaciones sociales. En nosotros, las tendencias que nos rigen se suceden y mientras unas luchan para establecer en la vida lo que es justo, vienen luego otras a impulsar los deseos de goce, de riquezas, de placeres y bienestar, y así por momentos somos justos, honrados, buenas gentes, y en otros momentos deshacemos lo que el Señor (o sea la fuerza/entidad) que nos regía había conseguido anteriormente, lo destruimos como se destruyen las cosas en una guerra.

Vivimos en estado de guerra interior, en la que el bien y el mal -entendiendo como bien aquello que es conforme a las leyes cósmicas y a nuestro programa profundo y como mal lo que no lo es- que hay en nosotros se combaten ferozmente. Para que esa guerra termine, se necesita un pacificador que posea la palabra justa, la palabra creadora, susceptible de ser entendida y aceptada por ambos contendientes. Ese pacificador tiene que surgir, evidentemente, de nuestra naturaleza interna y ser capaz de reconciliar en nosotros las tendencias enfrentadas, de forma que puedan colaborar mutuamente en la edificación de nuestra existencia.

Para conseguir esa paz, los señores que rigen nuestros deseos deberán renunciar a ciertos objetivos, pero los señores que representan los objetivos de nuestro Ego Superior también deberán renunciar, en cierta medida, a sus propósitos, a fin de que en nosotros se allanen los caminos y que los deseos puedan trepar a la montaña de la espiritualidad. Si la exigencia espiritual es fuerte y no transige, y si los deseos también son intensos, cada uno tirará hacia su mundo, y como las raíces de los deseos son más fuertes, acabarán por ganarle la guerra a la espiritualidad.

En nuestra entidad humana hay un centro que regula el dinamismo de esas dos fuerzas. Ese centro se conoce cabalísticamente con el nombre de Hod, y su manifestación material con el nombre de Mercurio. Allí se encuentra el pacificador y mientras uno de sus ojos mira hacia arriba y contempla las realidades espirituales, el otro mira hacia abajo para ver las posibilidades existentes de encajar en el mundo material. Ya sabiendo lo que de arriba puede caber abajo el pacificador frena las energías procedentes de arriba, al tiempo que trata de abrir cauces más amplios abajo para que, progresivamente, pueda absorber más y más el producto de arriba. Cuando ese pacificador actúa en nosotros, somos llamados hijos de Dios, al igual que Mercurio era hijo de Júpiter, en el cual Dios ha delegado sus funciones en ese cuarto Día de la Creación en el que nos encontramos.

Una vez la pacificación se ha producido en nuestra tierra humana, nos encontramos ya en condiciones de “exportar” nuestro orden interno a la sociedad y ser los pacificadores del mundo, puesto que los enfrentamientos internos del hombre dan lugar a enfrentamientos externos contra las personas que representan las tendencias con las que lucha el rey que está rigiendo en aquel momento en nuestra psique. Si hemos conseguido nuestra paz interna, esa paz se manifestará sin necesidad de argumentarla, irá con nosotros dondequiera que vayamos y la contagiaremos a nuestros semejantes con nuestra sola presencia. Ejerceremos en calidad de hijos de Dios y, a través de nosotros, Dios verá aumentar el número de sus hijos.

Los pacíficos son los que viven en un estado de paz permanente porque, después de comprender la Realidad, están plenamente de acuerdo con ella. Quien contempla como el torrente baja desde la montaña, desemboca en el rio y discurre por el llano hasta desembocar en el mar, deja de preocuparse por un determinada gota, deja de intentar evitar que la gota tropiece con obstáculos; y no pretende acelerar su curso para que llegue al mar antes de lo previsto. Nada le parece mal porque está contemplando el Bien, no como idea o sentimiento sino como Realidad. Deja de luchar, deja de hacer presión contra las circunstancias porque tal actitud se le aparece como algo absurdo. Lo que hace es colaborar con esta Realidad aportando la energía, el amor y la inteligencia que se están expresando a través de su personalidad.  Cuando esto sucede, el "hijo del Hombre" es llamado "hijo de Dios" porque ya no se vive exclusivamente como personalidad, también está experimentando y manifestando el Ser.

Sin embargo, continúa ligado a la forma; porque sigue habiendo "alguien" que actúa de una forma personal. Paradójicamente, este Hombre desarrollado, capaz de actuar de una forma envidiable para los demás, está llamado a desvincularse de eso que los otros tanto admiran. Su personalidad aparece como el colmo de la perfección: lo comprende todo, lo integra todo y ejercita su voluntad sin trabas. Pero esto es así porque ya no es él quien actúa sino el Ser a través de él: ha conseguido hacer de su personalidad un canal transparente a la Esencia y ya no se siente protagonista de sus actos.

Los oyentes de Jesús deseaban ardientemente una liberación militar, no unos pacificadores. Pero la paz de Jesús no es de tipo pacífico y negativo. En presencia de las pruebas y de las persecuciones, decía: “Mi paz os dejo.” “Que vuestro corazón no se perturbe, y no tengáis miedo.” Ésta es la paz que impide los conflictos ruinosos.

La paz personal integra la personalidad. La paz social impide el miedo, la codicia y la ira. La paz política impide los antagonismos raciales, las desconfianzas nacionales y la guerra. La pacificación es el remedio para la desconfianza y la sospecha.

Es fácil enseñar a los niños a trabajar como pacificadores. Disfrutan con las actividades de equipo; les gusta jugar juntos. El Maestro dijo en otra ocasión: “Quien quiera salvar su vida la perderá, pero quien esté dispuesto a perderla, la encontrará.”


ENFOQUE EXOTÉRICO

Pacificadores son aquellos que hacen la paz, o dicho de otra forma son los hacedores de paz.

La RAE la define "paz" como:
  • Situación y relación mutua de quienes no están en guerra.
  • Reconciliación, vuelta a la amistad o a la concordia.
  • Sosiego y buena correspondencia de unas personas con otras, especialmente en las familias, en contraposición a las disensiones, riñas y pleitos.

El diccionario bíblico nos indica que esta palabra en el griego se refiere a una relación armónica entre personas o a la ausencia de agresión.

Nuestro Dios es un Dios de paz (Romanos 15.33; Filipenses 4.9; Hebreos 13.20) y su hijo vino a entregar esa paz que el mundo no puede entregar (Juan 14.27). El mundo solo nos puede entregar aflicción, preocupaciones, pero como Cristo a vencido al mundo nosotros debemos vivir en paz y tranquilos, confiando que en Cristo todo lo podemos (Juan 16.33). Dios fue el que se acercó a nosotros para reconciliarnos con Él mismo (2 Corintios 5.18).

Dios en la antigüedad dijo que no iba a contender más con el hombre (Génesis 6.3) porque su corazón iba de continuo al mal (Génesis 6.5), pero también en su soberanía, desde mucho antes ya había destinado el sacrificio de Cristo por nuestros pecado (Apocalipsis 13.8). Isaías profetizó que el castigo o el pago para recuperar nuestra paz  iba a ser el sufrimiento de Cristo en la cruz (Isaías 53.3) y es por esa muestra que fuimos reconciliados con Dios, cambiando nuestro estado de enemigos a reconciliados (Colosenses 1.21) ya que al reconocer a Cristo por medio de la fe, fuimos justificados (Romanos 5.1; Romanos 5.10).

Jesús, es nuestra paz. Con su sacrificio derribó la pared intermedia, esa que nos separaba del su pueblo, y ahora somos un sólo pueblo, solamente por el afecto de su voluntad (Efesios 2.14). Y esto no solo en la tierra si no también, las que están en los cielos, por la sangre derramada en la cruz (Colosenses 1.20).

Ahora que nosotros pasamos de muerte a vida, y fuimos adoptados como hijos de este Dios de paz, debemos ser pacificadores ¿cómo? anunciando el evangelio de la paz (Hechos 10:36). Este es un mandamiento dado por Jesús a sus discípulos en la gran comisión (Marcos 16:15-16) donde nos ordena que debemos sembrar el evangelio de paz y actuar como embajadores de Dios en esta tierra (2 Corintios 5.19-20). ¿Rogamos cada día por los que están en enemistad con Dios? ¿Hacemos esfuerzos significativos que traigan más gente a la verdad y a la reconciliación? o ¿Nos conformamos con asistir a un punto de predicación haciendo número o hablando el evangelio de lejos (por si alguien escucha), pero luego llegamos a nuestro hogar, trabajo, colegio, etc. y nos olvidamos de este mandato?

La paz también tiene otra arista. Nosotros debemos amar a nuestros enemigos para que seamos hijos de nuestro Padre celestial (Mateo 5. 44-48). En nuestro diario vivir debemos caminar el camino de la paz con TODOS (Hebreos 12.14). Debe haber en nosotros mansedumbre y dominio propio, porque en nuestra ira o enojo no obra la justicia de Dios (Santiago 1.19-20). El fruto de justicia se siembra en paz por aquellos que hacen la paz (Santiago 3.16-18). Debemos andar en paz con todos, no solo con nuestros hermanos, que es primordial para que acampe la presencia de Dios en medio nuestro, sino que también, con aquellos que no conocen a Cristo ya que de esta forma también estaremos sembrando la buena semilla del evangelio para que pueda entrar a la paz (reconciliación) con Dios (1 Juan 3.10) en las vidas de los que aún no creen.


En el momento que todo esto se cumple nosotros veremos como la perfección de Dios está en nosotros, y pasaremos a tener la real "imagen y semejanza" de Dios, esa que nos distingue como sus hijos, por que hacemos lo que Él hizo.

Fuentes consultadas: Jordi Sapés (Àtic). Libro de Urantia. Curso de Interpretación Esotérica de los Evangelios (Kabaleb). Palabra Integral.

Continuará...