13. Recuerda que toda tentación no es más que esto: la creencia descabellada de que la locura de Dios te devolvería la cordura y te daría lo que quisieses, y de que o tú o Dios tenéis que perder frente a la locura porque vuestros objetivos son irreconciliables. 2La muerte exige vida, pero la vida no cuesta nada. 3Nadie tiene que sufrir para que
Este párrafo redefine toda tentación sin excepción. No la presenta como deseo, debilidad moral o atracción hacia el placer, sino como una única creencia absurda, repetida en múltiples formas: la idea de que la locura de Dios podría salvarte.
La tentación se reduce así a una premisa falsa: creer que lo que niega a Dios puede restaurarte.
Según esta lógica, la cordura solo podría alcanzarse a costa de Dios, o bien Dios tendría que perder para que tú ganes. La tentación siempre plantea un conflicto irreconciliable entre tú y Dios, como si vuestros objetivos fueran opuestos.
Este es el núcleo del engaño: o tú o Dios tenéis que perder.
El Curso desmantela esta idea mostrando su absurdo lógico. Si Dios pudiera perder, no sería Dios. Si tú pudieras ganar a costa de Dios, no serías Su Hijo. La tentación siempre implica una visión de la realidad basada en la pérdida, y por tanto, en la locura.
El texto introduce entonces una afirmación fundamental: La muerte exige vida, pero la vida no cuesta nada.
Aquí se establece una distinción radical entre dos sistemas: la muerte exige sacrificio, la vida no exige nada.
La Voluntad de Dios no necesita sufrimiento, pago ni renuncia. Nadie tiene que sufrir para que Su Voluntad se cumpla, porque Su Voluntad ya es.
La salvación no es una concesión divina, sino una Voluntad compartida. No es solo para el “yo” individual, sino para el Ser del Hijo de Dios, que es uno con todos. Y ese Ser no puede perder, porque una pérdida del Hijo sería una pérdida del Padre, lo cual es imposible.
El párrafo culmina afirmando que esta conclusión no es mística ni emocional, sino perfectamente cuerda, porque es verdadera. La verdad no exige sacrificio, y la cordura no puede surgir del conflicto.
Mensaje central del punto:
- Toda tentación es una sola creencia falsa.
- La tentación propone que Dios esté loco.
- Presenta un conflicto entre Dios y Su Hijo.
- Sugiere que alguien debe perder.
- La muerte exige sacrificio; la vida no.
- Nadie tiene que sufrir para que se cumpla la Voluntad de Dios.
- El Hijo de Dios no puede perder.
- Esto es cuerdo porque es verdad.
Claves de comprensión:
- La tentación no tiene múltiples formas reales.
- Siempre propone ganancia a costa de Dios.
- El sacrificio es señal inequívoca de ilusión.
- La Voluntad de Dios no compite con nada.
- La salvación es compartida, no individual.
- La imposibilidad de la pérdida define la verdad.
Aplicación práctica en la vida cotidiana:
- Ante cualquier tentación, pregúntate: “¿Estoy creyendo que alguien debe perder?”
- Observa cuándo aparece la idea de sacrificio necesario.
- Recuerda que la vida no exige pago alguno.
- Practica rechazar cualquier pensamiento que enfrente tu bien al de Dios.
- Descansa en la idea de que la salvación no tiene costo.
Preguntas para la reflexión personal:
- ¿Qué tentaciones sigo interpretando como inevitables?
- ¿Dónde creo que el bien tiene un costo?
- ¿Qué sacrificios sigo justificando?
- ¿Puedo aceptar que la vida no exige nada?
- ¿Estoy dispuesto a soltar la idea de conflicto con Dios?
Conclusión / síntesis:
Este párrafo revela que la tentación no es poderosa, solo repetitiva. Siempre propone lo mismo: que la locura puede salvarte y que Dios debe perder para que tú ganes. Al reconocer esta estructura, la tentación pierde todo su atractivo, porque se ve como lo que es: una contradicción imposible.
La verdad no compite, no exige, no sacrifica. La salvación es la Voluntad compartida de Dios y Su Hijo, y por eso la pérdida es imposible.
Esto es cuerdo. Porque es verdad.
Frase inspiradora:
“La vida no cuesta nada.”
Invitación práctica:
Hoy, ante cualquier tentación, repite con suavidad:
“Nada tiene que perder para que yo sea salvo.”
Y permite que la cordura se reafirme sola.
..png)
No hay comentarios:
Publicar un comentario