martes, 30 de marzo de 2021

La Religión del Padre: ¿Qué es el Reino de los Cielos?

El Reino en el judaísmo:
El Reino de Dios es mencionado frecuentemente en el Tanaj. Está unido al entendimiento judío de que Dios habría de intervenir directamente para restaurar la nacionalidad de Israel y luego regir sobre ella.
El Reino de Dios fue expresamente prometido al Rey David, haciendo pacto entre él y Dios, prometiéndole que reinaría siempre alguien en el trono de su "casa" (la de David.)

Esto fue luego interpretado como que de la descendencia de David saldría el Mesías de Israel, que se sentaría en el trono de David y gobernaría por la eternidad. Por lo tanto era de esperarse que los judíos esperaran la intervención divina, tanto en lo político como en lo espiritual.

El Reino en el cristianismo:
La idea del Reino de Dios se encuentra predominantemente en el Nuevo Testamento, específicamente en los Evangelios.

El "Reino de Dios" es un término usado indistintamente con el de "Reino de los Cielos". En el Evangelio según Mateo se utiliza esta última, mientras que en Lucas, Marcos y Juan se utiliza "Reino de Dios". La explicación habitual es que el evangelio de Mateo está destinado a los judíos, quienes prefieren evitar el uso directo del nombre de Dios. Marcos y Lucas están dirigidos a una audiencia más general y menos familiarizada con el término "Reino de los Cielos".

Algunos intérpretes  premilenaristas  piensan que el "Reino de los Cielos" se refiere al reino milenario de Dios, mientras que el "Reino de Dios" se refiere a Su reinado universal. Otros opinan que no hay base para tal distinción.

El historiador H. G. Wells escribió: “Esta doctrina del Reino de los Cielos, que es la enseñanza principal de Jesús aun cuando represente tan pequeña parte en el credo cristiano, es ciertamente una de las doctrinas más revolucionarias que alguna vez haya revolucionado y transformado el pensamiento humano.”

El pensamiento cristiano del Reino de Dios agrupa varias ideas, entre las que destacan las siguientes.

El Reino de Dios es un gobierno único celestial que regirá en toda la tierra después de Armagedón, cuando todas las personas inicuas hayan sido destruidas. El rey de este reino es Jesucristo, de acuerdo con el pacto del que leímos que hizo Dios con David. Él nos habla muchas veces del Reino de Dios, que está cerca y la manera de explicarlo es con parábolas que son comparaciones que expresan una enseñanza.

Aspecto presente:
Los evangelios describen a Jesús proclamando el Reino como algo que ya está cerca, que está llegando en el presente, no como una realidad futura. Las actividades reportadas de Jesús, al sanar enfermedades, expulsar demonios, enseñar una nueva ética de vida y ofrecer una nueva esperanza en Dios al más pobre, se entienden como una demostración que el Reino está en acción. Tener al Mesías, el Rey de los judíos, entre ellos, es un aspecto de este Reino: el Rey había llegado para representar Su Reino. Por su vida sin pecado y mediante sus milagros estaba demostrando a los judíos como era el Reino.

"El Reino de Dios" es un genitivo, el cual nos indica que es Dios mismo desde un punto de vista concreto, su actuación en este mundo y en nuestra historia. La cuestión planteada a los contemporáneos de Jesús (especialmente a los imbuidos en la mentalidad apocalíptica) es si Dios actúa en este mundo y en esta historia, o no; y si actúa, cuándo lo hace o lo va a hacer y bajo qué condiciones. Jesús nos predica que esto es inminente, y que la esperada acción de Dios en este mundo empieza ya.

Jesús dio mucha importancia a este tema, como se puede ver en el Padrenuestro, donde es el segundo asunto más importante en esa oración.

El Reino de Dios también se refiere al cambio de corazón o mente (metanoia) por parte de los cristianos, dando énfasis a la naturaleza espiritual de su Reino al decir "El Reino de los Cielos está dentro vuestro". Esta frase puede también traducirse, sin embargo, "el reino de los cielos está en medio de vosotros."

Jesús usó el lenguaje del "Reino de Dios" de una forma que se contrapone con los revolucionarios judíos del siglo I, llamados zelotes, que creían que el Reino era una realidad política que llegaría con una revuelta violenta contra la dominación romana, reemplazada por una teocracia judía.

En la teología católica, Jesús invita a todos los hombres a entrar en el Reino de Dios; aún el peor de los pecadores es llamado a convertirse y aceptar la infinita misericordia del Padre. El Reino pertenece, ya aquí en la tierra, a quienes lo acogen con corazón humilde. A ellos les son revelados los misterios del Reino de Dios. La Iglesia (católica) se considera a sí misma como "el inicio sobre la tierra" del Reino de Dios y que la plenitud de éste se alcanzará después del juicio final, cuando el universo entero, liberado de la esclavitud de la corrupción, participará de la gloria de Cristo, inaugurando «los nuevos cielos y la tierra nueva» (2 P 3, 13). Así se alcanzará el Reino de Dios pleno, es decir, la realización definitiva del designio salvífico de Dios de «hacer que todo tenga a Cristo por Cabeza, lo que está en los cielos y lo que está en la tierra» (Ef 1, 10). Dios será entonces «todo en todos» (1 Co 15, 28), en la vida eterna.

Los protestantes, por otra parte, tienden a creer que la Iglesia es el instrumento en el cual el Reino se manifiesta, no un sinónimo del Reino en sí.

Según el teólogo protestante Dietrich Bonhoeffer el Reino de Dios en la tierra se configura en dos aspectos, en los que se manifiesta escindido: milagro y orden. “El aspecto bajo el cual el Reino de Dios se manifiesta como milagro lo llamamos iglesia; y el aspecto bajo el cual el Reino de Dios se manifiesta como orden lo llamamos estado. El Reino de Dios en nuestro mundo no es otra cosa que la dualidad de iglesia y estado… El Reino de Dios se configura en la iglesia en la medida en que ésta da testimonio del milagro de Dios… El Reino de Dios se configura en el estado en la medida en que éste reconoce y preserva el orden del mantenimiento de la vida…”.

Aspecto futuro:
La manifestación presente del Reino fue expresada por Jesús como evidencia provisional de una realidad más amplia en un futuro inminente.

Este aspecto futuro del Reino es la creencia en una implementación post-apocalíptica del gobierno de Dios, (teocracia), especialmente en la interpretación premilenarista del protestantismo fundamentalista.

La tensión entre los aspectos futuros y presentes del Reino se han llamado "el ahora y el no todavía" del Reino de Dios.

Típicamente, en el Catolicismo, el protestantismo liberal y entre los pentecostales, entre otros, se ha enfatizado el aspecto presente, mientras que protestantes fundamentalistas y evangélicos han enfatizado el aspecto futuro.

El Reino en el budismo:
La enseñanza budista no reconoce a un Dios ni a una Persona, acentúa la naturaleza no individualizada de la Deidad y se niega a personalizar a la Divinidad. Buda preservó en el pensamiento humano el concepto de la Deidad trascendente, separada de la triplicidad, dualidad y multiplicidad de la manifestación. Para él sólo existía la vida amorfa sin individualidad y desconocida.  En la enseñanza occidental fue preservado el concepto de un Dios inmanente, Dios presente en todas las formas. En la síntesis de las enseñanzas de oriente y occidente y en la fusión de las dos grandes escuelas de pensamiento, de la filosofía kantiana, puede comprenderse algo de ese quinto reino. El Concepto de Dios aparece trascendente para la razón pura e inmanente para la razón práctica.


Para el Judaísmo, el Reino del Padre, aglutina la idea de la hegemonía divina tanto en los asuntos espirituales como materiales. Desde este enfoque, Israel es la legítima heredera del Reino.
Ya hemos tenido ocasión de decir en la introducción de estos escritos, que la religión ha ido acompasando su ritmo al de la evolución de la conciencia y a las vibraciones emanadas de los Grandes Arquetipos Astrológicos. Cuando analizamos la Biblia, observamos una clara división entre las enseñanzas recogidas en el Antiguo Testamento, donde imperaba la Ley de Jehová, y las recogidas en el Nuevo Testamento, donde imperaba la Ley del Amor Crítico.
La creencia en que el “Pueblo Elegido” es el pueblo Israelita, se ha quedado antiguada, cuando observamos las enseñanzas transmitidas por Cristo. Desde el punto de vista Crístico, el “Pueblo Elegido”, es la Humanidad, pues no podemos avanzar en la senda espiritual dejando a nuestros hermanos detrás. La Salvación debe ser completa, pues no podemos percibirnos como seres separados unos de otros.

Para los cristianos, el Reino del Padre, va más allá de un reinado físico. Su creencia sobre el Reino, la enfoca Jesús anunciando que el Reino está dentro de cada uno de nosotros. Adquirir ese estado de conciencia conlleva un trabajo de transformación interna; un trabajo iniciático, donde el amor ocupa el lugar del rigor. Se respeta la Ley Antigua, pero se va más allá de ésta, queriendo determinar con ese mensaje, que el Amor está por encima de la Ley en el camino que nos conduce directamente al Reino de la Unidad, al Reino del Padre.


EL REINO DE DIOS:
El término “reino” como era usado por los judíos acentuaba la idea abstracta de “reinado” o “dominio”, no de alguna área geográfica rodeada por fronteras físicas. Posiblemente esta fue la forma usada por Jesús en Luc 17:21

“21No podrá decirse: Helo aquí o allí, porque el reino de Dios está dentro de vosotros”.

Es usada de esta manera por Jesús en Mateo 6:10

“10venga tu reino, hágase tu voluntad, como en el cielo, así en la tierra”.

Entonces, el “reino de los cielos” (o el “reino de Dios”) es ya sea el REINO o DOMINIO de Dios (el cual está en los cielos) es manifestado.

En un sentido, el reino de Dios siempre ha existido (ver Sal 47:2; 103:19)

“2 Porque Jehová el Altísimo es temible; Rey grande sobre toda la tierra”.
“19Ha establecido Yavé en los cielos su trono, y su reino domina todo (el universo)”.

Pero en forma especial era el gobierno o reino de Dios para ser manifestado con la venida de Cristo. Como fue profetizado en el tiempo de Daniel (500 A.C) – Dan 2:44-45

44 Y en los días de estos reyes el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido, ni será el reino dejado a otro pueblo; desmenuzará y consumirá a todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre, 45 de la manera que viste que del monte fue cortada una piedra, no con mano, la cual desmenuzó el hierro, el bronce, el barro, la plata y el oro. El gran Dios ha mostrado al rey lo que ha de acontecer en lo por venir; y el sueño es verdadero, y fiel su interpretación.

Como fue proclamado por Juan el Bautista (Mt 3:1-3)

Mt 3 1En aquellos días se presentó Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea, 2diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos está cerca. 3Este es aquel de quien habló el profeta Isaías cuando dijo:
“Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor, haced rectas sus sendas”.

Como fue predicado por Jesús (Mt 4:17; Mr 1:14-15)

Mt 4 17Desde entonces comenzó Jesús a predicar y a decir: Arrepentíos, porque se acerca el reino de Dios.
Mr 1 14Después que Juan fue preso, vino Jesús a Galilea predicando el Evangelio de Dios 15y diciendo: Cumplido es el tiempo, y el reino de Dios está cercano; arrepentíos y creed en el Evangelio.

En efecto, es en la persona de Jesucristo que “el reino de Dios” está siendo expresamente manifestado hoy (1 Cor 15:23-26; Ef 1:20-22; 1 Ped 3:22; Apoc 1:5)

1 Cor 15 23Pero cada uno en su propio rango; las primicias Cristo; luego los de Cristo, cuando Él venga. 24Después será el fin, cuando entregue a Dios Padre el reino, cuando haya destruido todo principado, toda potestad y todo poder. 25Pues preciso es que Él reine hasta poner a todos sus enemigos bajo sus pies. 26El último enemigo destruido será la muerte…
Ef 1 20que Él ejerció en Cristo, resucitándole de entre los muertos y sentándole a su diestra en los cielos, 21por encima de todo principado, potestad, poder y dominación y de todo cuanto tiene nombre, no sólo en este siglo, sino también en el venidero. 22A Él sujetó todas las cosas bajo sus pies y le puso por cabeza de todas las cosas en la Iglesia…
1 Ped 3 22quien está a la diestra de Dios, después de haber ido al cielo, una vez sometidos a Él ángeles, potestades y poderes.
Apoc 1 5y de Jesucristo, el testigo veraz, el primogénito de los muertos, el príncipe de los reyes de la tierra. Al que nos ama y nos ha absuelto de nuestros pecados por la virtud de su sangre…


Naturaleza Espiritual del Reino:
El reino (o reino de Dios) no sería encontrado en la forma de un reino físico (Jn 18:36)

Jn 18 36Jesús respondió: Mi reino no es de este mundo; si de este mundo fuera mi reino, mis ministros habrían luchado para que no fuese entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí.

Sería manifestado por sí mismo en forma espiritual (Rom 14:17)

Rom 14 17porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia y paz y gozo en el Espíritu Santo.

El Reino como manifestación visible, hoy, de la Iglesia del Señor:

¿Qué es la iglesia del Señor?  Es una comunidad de almas, en cuyos corazones Dios es reconocido como soberano. Entonces la iglesia puede ser referida apropiadamente como el Reino de Dios hoy.

Los términos “iglesia” y “reino” pueden ser usados en forma intercambiada. Veamos, como “iglesia” y “reino” fueron usados por Jesús (Mt 16:18)

Mt 16 18Y yo te digo a ti que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré yo mi iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella.

Los comentarios hechos por aquellos que estaban en la iglesia (Col 1:13; 1 Tes 2:12)
Col 1 13El Padre nos libró del poder de las tinieblas y nos trasladó al reino del Hijo de su amor…
1 Tes 2 12os exhortábamos y alentábamos, y os conjurábamos a andar de modo digno de Dios, que os llamó a su reino y gloria.

La descripción de aquellos que estaban en las iglesias de Asia (Apoc 1:4,6,9)

Apoc 1 4Juan, a las siete Iglesias que hay en Asia: con vosotros sean la gracia y la paz, de parte del que era y del que viene, y de los siete espíritus, que están delante de su trono… 6y nos ha hecho reyes y sacerdotes de Dios, su Padre, a Él la gloria y el imperio por los siglos de los siglos, Amén… 9Yo, Juan, vuestro hermano y compañero en la tribulación, en el reino y en la paciencia en Jesús, hallándome en la isla llamada Patmos, por la palabra de Dios y por el testimonio de Jesús…


El “Reino de los Cielos” tiene un elemento futuro tanto como un elemento presente.

Jesús en Mt 25:34:
Entonces dirá el Rey a los que están a su derecha: Venid, benditos de mi Padre, tomad posesión del reino preparado para vosotros desde la creación del mundo.

Pablo en 1 Cor 15:50; 2 Tim 4:18:
1 Cor 15 50Pero yo os digo, hermanos, que la carne y la sangre no pueden poseer el reino de Dios, ni la corrupción heredará la incorrupción.
2 Tim 4 18El Señor me librará de todo mal y me guardará para su reino celestial. A Él sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Pedro en 2 Ped 1:10-11:
2 Ped 1 10Por lo cual, hermanos, tanto más procurad asegurar vuestra vocación y elección cuanto que, haciendo así, jamás tropezaréis, 11y se os otorgará ampliamente la entrada al reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

Pedro describió la venida en su estado futuro en 2 Ped 3:10-13:
2 Ped 3 10Pero vendrá el día del Señor como ladrón, y en él pasarán con estrépito los cielos, y los elementos, abrasados, se disolverán, y asimismo la tierra con las obras que en ella hay. 11Pues si todo de este modo ha de disolverse, ¿cuáles debéis ser vosotros en vuestra santa conducta y en vuestra piedad, 12esperando y acelerando el advenimiento del día de Dios, cuando los cielos, abrasados, se disolverán, y los elementos, en llamas, se derretirán? 13Pero nosotros esperamos otros cielos nuevos y otra tierra nueva, en que tiene su morada la justicia, según la promesa del Señor…


Resumen:
En el sentido presente, es encontrado en todo lugar en donde La Soberanía de Dios es aceptada en los corazones de los hombres.

Es un Reino Espiritual, porque Dios gobierna en los corazones de los hombres.

Su manifestación externa hoy es la Iglesia del Señor.

El reino fue “inaugurado” en el día de Pentecostés como es registrado en Hechos 2:36:
Hech 2 36Tenga, pues, por cierto toda la casa de Israel que Dios le ha hecho Señor y Mesías a este Jesús, a quien vosotros habéis crucificado.

En el sentido futuro, el Reino será “culminado” con la venida del Señor. Cuando Jesús “entregue el Reino al Dios y Padre” (1 Cor 15:24):
1 Cor 15Seremos falsos testigos de Dios, porque contra Dios testificamos que ha resucitado a Cristo, a quien no resucitó, si en verdad que los muertos no resucitan. 16Porque si los muertos no resucitan, ni Cristo resucitó; 17y si Cristo no resucitó, vana es vuestra fe, aún estáis en vuestros pecados. 18Y hasta los que murieron en Cristo perecieron. 19Si sólo mirando a esta vida tenemos la esperanza puesta en Cristo, somos los más miserables de todos los hombres.
20Pero no, Cristo ha resucitado de entre los muertos, como primicias de los que duermen. 21Porque, como por un hombre vino la muerte, también por un hombre vino la resurrección de los muertos. 22Y como en Adán hemos muerto todos, así también en Cristo serán todos vivificados. 23Pero cada uno en su propio rango; las primicias Cristo; luego los de Cristo, cuando Él venga. 24Después será el fin, cuando entregue a Dios Padre el reino, cuando haya destruido todo principado, toda potestad y todo poder.

Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre (Mt 13:43):
Mt 13 43Entonces los justos brillarán como el sol en el reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga.

Estarán esos “Nuevos Cielos y Nuevas Tierras” descritos por Pedro y por Juan, en los cuales mora la justicia (2 Ped 3:13):
2 Ped 3 13Pero nosotros esperamos otros cielos nuevos y otra tierra nueva, en que tiene su morada la justicia, según la promesa del Señor…

En los cuales:  
Apoc 21 3Oí una voz grande, que del trono decía: He aquí el tabernáculo de Dios entre los hombres, y erigirá su tabernáculo entre ellos, y serán su pueblo y el mismo Dios será con ellos…

Será experimentado solo por aquellos que hacen la Voluntad del Padre que está en los cielos (Mt 7:21-23):

Mt 7 21No todo el que dice: ¡Señor, Señor! entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre, que está en los cielos.

Aquellos que son “diligentes en ser hallados por Él en paz” (2 Ped 3:13-15):

2 Ped 3 13Pero nosotros esperamos otros cielos nuevos y otra tierra nueva, en que tiene su morada la justicia, según la promesa del Señor, 14Por esto, carísimos, esperando estas cosas, procurad con diligencia ser hallados en paz, limpios e irreprochables ante Él, 15y considerad la longanimidad de nuestro Señor como salvación, según que nuestro amado hermano Pablo os escribió conforme a la sabiduría que a él le fue concedida.

Para terminar este capítulo, me gustaría dejaros un pasaje que, para mí, es sumamente revelador para comprender el sentido espiritual del Reino de los Cielos, del Reino del Padre:

Jn 3 1Había un fariseo de nombre Nicodemo, principal entre los judíos, 2que vino de noche a Jesús y le dijo: Rabí, sabemos que has venido como maestro de parte de Dios, pues nadie puede hacer esos milagros que tú haces si Dios no está con él. 3Respondió Jesús y le dijo: En verdad te digo que quien no naciere de arriba no podrá entrar en el reino de Dios. 4Díjole Nicodemo: ¿Cómo puede el hombre nacer siendo viejo? ¿Acaso puede entrar de nuevo en el seno de su madre y volver a nacer? 5Respondió Jesús: En verdad, en verdad te digo que quien no naciere del agua y del Espíritu no puede entrar en el reino de los cielos. 6Lo que nace de la carne, carne es, pero lo que nace del Espíritu, es espíritu.

Revelador, ¿no creéis? No os traslada este pasaje, a lo ocurrido en el 2º Día de la Creación, cuando El Creador, proyectó su Luz-Fuego, sobre las Aguas, separando las “aguas de arriba” de las “aguas de abajo”. Hay que nacer de arriba, nos dice Jesús. Ese “arriba” es el Elemento Fuego, o lo que es lo mismo, el Espíritu. Nos indica que hay que nacer del agua y del Espíritu, y con ello nos indica el verdadero trabajo que debemos realizar para entrar en el reino de los cielos. Mientras que actuemos como Nicodemos, identificados con los valores y enseñanzas del mundo material: “tanto poseo, tanto valgo”, seguiremos estancados y dormidos.


El Reino de los Cielos está en nosotros pues, en verdad, Somos Seres Espirituales y es nuestro verdadero hogar.

Fuente consultada: Wikipedia.

Continuará...

Astrología Cabalística: "Los Planetas - Júpiter"


JUPITER

  • Rostro visible de Hesed.
  • Fruto del Pensamiento Divino, y como tal contiene la semilla de un nuevo mundo, el de los sentimientos.
  • Nace el imperio de los deseos, que impulsa a la conquista y al goce de todo.
  • Administra la división del agua, y la conduce hasta la unidad. Poder de los sentimientos que lleva a conquistarlo todo.
  • La justicia que lleva a la renuncia de todo.
  • Facultad de ejecutar y de interpretar las leyes saturninas.
  • Punto donde los deseos triunfan. Triunfo de las esperanzas, de los anhelos. El éxito, la gloria, la coronación de las ambiciones.
  • Tendencia al exceso, al desenfreno.
  • Dos personalidades muy marcadas: Fruto de la Inteligencia Divina y Promotor de los deseos.
  • Príncipe providencia (Júpiter de Sagitario). Recompensas.
  • Promotor de los deseos (Júpiter de Cáncer).
  • Portador de bienestar. Encontrará facilidades para desenvolverse. Donde sus problemas se solucionarán.
SUS REPRESENTACIONES
  • Fortuna y toda clase de bienes.
  • Abundancia hasta la exuberancia. Riqueza. Éxito. Gloria. Honores. Salud y longevidad.
  • Sabiduría e inteligencia en la ley universal.
  • Filósofos. Jueces. Altos funcionarios públicos. Dignatarios.
  • Religión en sus manifestaciones culturales. Lugares destinados al culto y al derecho.
  • Cultura. Justicia. Servicio a lo social. Instituciones de caridad.
  • Facultades abstractas y creadoras. Idealismo. Optimismo. Generosidad. Temperancia.
  • Potente sentido del dramatismo. Teatro. Amante de la vida. Entusiasta. Risueño. Progresista y generoso.
  • Orden. Armonía. Expansión y crecimiento. Amante de la paz. Misericordia. Mente amplia.
  • Benévolo. Filántropo.
  • Amor por lo grandioso y lo sublime.
  • Orgullo; disipación; jactancia; juegos; extravagancias; dilación; complacencia; hipocresía; ilegalidad; temeridad; santurronería; engaño; deseos compulsivos de llegar a lo más alto; prodigalidad; fanatismo; inmoralidad; dogmatismo. Abundancia como prueba. Falta de dominio.
  • Influencias modificadoras de los factores morales, sociales y religiosos.
  • Necesidad de vida profunda. Ansias de saber y de participar en lo que está más allá del horizonte.
  • Función de alimentación: conservando y sanando.
  • Medio por el cual las fuerzas espirituales se hacen manifiestas a la conciencia terrenal.
  • Debe trabajar siempre a través de la forma. Está condicionada por los dictados y experiencias de Saturno.
  • Es el precursor de Urano, Neptuno y Plutón.
  • Sangre arterial. El fluido puro y fresco, nutritivo que renueva y mantiene.
  • Verdadero discernimiento y comprensión.
  • Medio por el cual, nosotros mejoramos las condiciones en este plano.
  • Símbolo del Maestro o del Padre espiritual. Representa al sacerdote. Nutre la mente espiritual.
  • Demuestra cómo y por cuáles medios, nosotros sentimos el impulso de enseñar a la gente el camino que debe seguir.

La Religión del Padre: ¿Qué es el Cielo?

En el espacio dedicado a la introducción del tema que estamos tratando, la “religión del Padre”, terminamos presentando una breve explicación del término “reino”.
Continuando con nuestro propósito de analizar el significado de la expresión “Reino de los Cielos”, nos toca buscar información sobre el concepto “cielo”, y para ello, vamos a tratar de exponer varios enfoques que nos ayuden a satisfacer nuestra búsqueda. 

¿Qué es el cielo?

Punto de vista convencional

La versión Reina-Valera emplea la palabra cielo en 371 ocasiones y la palabra cielos en 341. La palabra hebrea que normalmente se traduce por cielo es shamayim, forma plural de un nombre que significa literalmente “las alturas”. El término griego, por su parte es ouranos (esta palabra se utiliza para referirse al planeta Urano), y se refiere a aquello que está en alto o elevado. Tanto shamayim como ouranos se emplean de diversas maneras en las Escrituras para referirse a tres lugares diferentes. (Esto explica que en 2 de Corintios 12:2, Pablo hable de ser conducido “al tercer cielo”). 

En primer lugar está el cielo atmosférico. Se trata, y valga la redundancia del “cielo”, es decir, de la troposfera, la parte de atmósfera que contiene el aire respirable que cubre la tierra. Génesis 7:11-12 dice, por ejemplo: “Las cataratas de los cielos fueron abiertas, y hubo lluvia sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches”. En este contexto, la palabra “cielos” se refiere al manto atmosférico que recubre el planeta, capa en la que tiene lugar el ciclo hidrológico. En el Salmo 147:8, se nos explica que Dios “es quien cubre de nubes los cielos”. Se trata, pues, del primer cielo. 

El segundo cielo es el firmamento, donde se encuentran las estrellas, la luna y los planetas. Las Escrituras utilizan el mismo término para referirse a esta región. Veamos, por ejemplo, qué dice Génesis capítulo 1:
Dijo luego Dios: Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche; y sirvan de señales para las estaciones, para días y años, y sean por lumbreras en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra. Y fue así. E hizo Dios las dos grandes lumbreras; la lumbrera mayor para que señorease en el día, y la lumbrera menor para que señorease en la noche; hizo también las estrellas. Y las puso Dios en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra. (vv. 14-17)

El tercer cielo, del que habla Pablo en 2 de Corintios capítulo 12, es el cielo en el que vive Dios junto con sus santos ángeles y los creyentes santos que ya han muerto. Los otros dos cielos pasarán (2 P. 3:10), pero éste permanecerá para siempre (*). 

Punto de vista esotérico:

La primera alusión al término llamado “cielo”, lo encontramos en el Génesis 1, 1Al principio creó Dios los cielos y la tierra. Se trata de los trabajos llevados a cabo por la Divinidad en el Primer Día de la Creación.

Pero no sería hasta el Segundo Día, cuando el Creador nos define el verdadero significado del término “cielo”:

Traducción Convencional: “Haya firmamento en medio de las Aguas, que separe unas de otras, y así fue. E hizo Dios el firmamento, separando aguas de aguas, las que estaban debajo del firmamento de las que estaban sobre el firmamento. Y vio Dios ser bueno. Llamó Dios al firmamento cielo, y hubo tarde y mañana, segundo Día”.

Traducción Esotérica aportada por Fabre d´Oliver: “Declarando a continuación su Voluntad, El-los Dioses dijo: habrá una expansión etérea en el centro de las aguas; habrá una fuerza rarificante operando el partazgo de sus facultades opuestas. Y Él, el Ser de Seres, hizo esta Expansión etérea; excitó ese movimiento de separación entre las facultades inferiores de las Aguas, y sus facultades superiores y así se hizo. Designando, Él-los Dioses, esta expansión etérea con el nombre de Cielos, las Aguas exaltadas; y tal fue el Occidente y tal fue el Oriente, el objetivo y el medio, el término y el arranque de la segunda manifestación fenoménica”.

Si en el Primer Día de la Creación, el Elemento activo fue el Fuego, en el Segundo Día sería el Agua. La labor creadora en ese 2º Día consistió en separar dicho Elemento, es decir, en separar las Aguas, estableciendo sus facultades superiores arriba y las inferiores abajo. En el texto sagrado se recoge que a las Aguas Exaltadas le dio el nombre de Cielos (Shin-Mem-Yod-Mem), sin embargo, nada dice sobre las Aguas que quedaron en otro nivel.

Tendremos que pensar que al igual como ocurrió en el Primer Día, cuando la Luz al separarse de las Tinieblas da lugar a la dualidad Día y Noche, esa misma dualidad quedaría establecida en el 2º Día, dando lugar al Cielo y el Abismo (infierno).

Decíamos que la manifestación del Fuego Zodiacal se expresaba a través de los signos Aries, Leo y Sagitario. Bien, en la manifestación del Agua Zodiacal se expresan los signos de Cáncer, Escorpio y Piscis, y dichos Arquetipos llevan implícitos en sus Programas la dinámica que estamos estudiando relativa al 2º Día de la Creación y a la separación de las Aguas.

En este nivel del proceso, aún no se había alcanzado la fase de materialización, por lo que debemos decir, que cuando hablamos de las Aguas, no debemos pensar en el elemento líquido que todos conocemos a nivel físico, sino que está aludiendo a un tipo de esencia inmaterial que, en el 4º Día de la Creación, cuando la Obra se cristalizó, tomando la apariencia que ahora tiene, aparecería en forma de Agua. El Agua, a nivel anímico, es Deseos, Sentimientos, Emociones, y que distinguimos perfectamente lo que son bajos deseos, pasiones, de lo que son sentimientos elevados, anhelos sublimes. Estos deseos fueron entonces divididos, y así los experimentamos en la actualidad, puesto que en el llamado Mundo de los Deseos hay unas regiones superiores llamada Primer Cielo y unas regiones inferiores donde van a parar los bajos deseos.

Es muy importante que entendamos lo sucedido en  Segundo Día de la Creación. La Divinidad adoptó la misma dinámica utilizada en el 1º Día, proyectó el Elemento Fuego sobre en Elemento Agua en un acto de integración y ordenación de los Elementos, sin embargo, dicha integración no se pudo llevar a cabo, lo que dio lugar a la “dualidad original”. Sólo pudo iluminar parte de esas Aguas,  dejando las segundas debajo, fuera del mundo divino a fin de que, al no poder gozar de la protección, de las garantías de lo creado, fueran auto-destruyéndose hasta su liquidación total.

Decíamos en el capítulo dedicado al 1º Día de la Creación, que dichos trabajos, habían sido tutelados por el Séfira Kether-Padre. Bien, en el 2º Día de la Creación, fue Hochmah el Centro protagonista, el 2º Aspecto de la Divinidad y su labor consistió en hacerse Agua, con el propósito de lograr integrar el elemento rebelde, que amenazaba con apagar el Fuego primordial. Gracias al Trabajo de integración –Fuego y Agua- se alcanza un estado de fecundidad divina.

Pero Hochmah, como ya hemos advertido, no consiguió la integración completa, quedando un remanente de Agua que no se pudo integrar al mundo divino y permaneció en el Abismo.

Ese nivel de conciencia llamada Abismo,  se convertiría en el  “escenario” donde, los rebeldes, los auto-marginados de la dinámica divina, se darían cita para continuar su maniobrar evolutivo.

Nos comenta Kabaleb, que lo que no pudo hacer Hochmah en el 2º Día, intentaría hacerlo Cristo al descender a nuestro mundo material: purificar esas Aguas y salvar a los que habitan en el Abismo.

Por todo lo recogido hasta ahora, podemos decir, que el 2º Día de la Creación es el de la División. Dicha dinámica ha quedado inscrita en nuestra genética espiritual y cuando abordamos cualquier proceso creativo y afrontamos la fase correspondiente al trabajo de las emociones y deseos, debemos ser conscientes de que tendremos que hacer frente a la experiencia que nos invita a la dualidad.

Fabre d´Olivet nos aporta una importante información a la hora de describir la condición implícita en el Agua, al traducirla como: “Imagen de la universal pasividad de las cosas”. Esta idea nos sitúa ante dos Elementos totalmente contrarios entre sí. Por un lado, el Fuego-Voluntad, como energía de acción; por otro, el Agua-Deseo, como energía de interiorización: actividad-pasividad. He ahí, la necesidad de integración de ambos elementos.

La Luz proyectada por Elohim sobre las Aguas, permitió elevar una parte, mientras que la otra quedó en un plano inferior. Esta es la razón por la cual, los sentimientos, nos pueden elevar hacia la conquista de metas muy elevadas o por el contrario, nos mantienen identificados con falsos valores.

Nuestro Trabajo Humano, nos invita a integrar los Elementos Zodiacales de una manera armónica y creativa. Cuando nos enfrentemos a la dinámica de las emociones y deseos, debemos actuar como lo hizo Elohim, es decir, separar los sentimientos elevados de los inferiores y no combatir estos últimos, pues si así lo hacemos, estaremos generando un círculo vicioso de negatividad. El “mal” no podemos vencerlo con el “mal”. La oscuridad es tan sólo ausencia de Luz. Es necesario que comprendamos nuestra naturaleza emocional y no deleguemos  esa energía que consideremos “oscura” fuera de nosotros, proyectándola sobre los demás y enfrentándonos a ella. El verdadero trabajo consiste en reconocer que forma parte de nosotros y establecer un orden en su manifestación.

De la versión convencional de la Biblia, no consigo extraer un significado del término “cielo” que me aporte su sentido transcendente, pues más allá de su vinculación con el firmamento o segundo cielo, poco más puedo dilucidar.

Sin embargo, la versión aportada por el magnífico erudito Fabre d´Olivet, el significado del término “Shamayim” o “cielo” me permite comprender que se está refiriendo a un Elemento Primordial dentro de la Creación, como es el Agua-Deseos-Sentimientos-Emociones. El cielo se manifiesta gracias a la proyección del Elemento Fuego-Luz sobre el Elemento Agua. El Propósito Primordial de tal Trabajo era la integración de ambos Elementos, pero dicha labor no se pudo realizar en su integridad, lo que dio lugar a la “dualidad” y, mientras que una parte de ese agua-Sentimientos se identificó con la Luz, dando lugar al Cielo, la otra, no lo hizo y dio lugar al estado conocido como “abismo”.

Por lo tanto, el “cielo” adquiere un significado que va más allá del espacio estelar que se encuentra por encima de la tierra. Ese cielo, está aludiendo a un estado de conciencia que se identifica plenamente con el Principio Divino del Padre, con su Voluntad. No pretendo simplificar el significado del término “Reino de los Cielos”, pero una traducción, basada en la información que acabamos de analizar, nos indicaría lo siguiente: Cuando nuestra consciencia se pone al servicio de la Voluntad de Dios y somos plenamente consciente de que somos Hijos de Dios, entonces estamos en condiciones de ser “Ciudadanos del Reino de los Cielos”, o dicho de otro modo, conoceremos que el Reino de los Cielos se encuentra en nuestro interior. 


(*) Extraído del libro, “La gloria del cielo” escrito por el Pastor John MacArthur y publicado por Editorial Portavoz.
Continuará...

Astrología Cabalística: "Los Planetas - Marte"

MARTE
  • Representa la salida de Adam del Paraíso terrenal tras haber sucumbido a las promesas de los Luciferianos.
  • "Maldición" divina de ganar el pan con sudor; parir con dolor: la "obra humana" se hará al precio de un sufrimiento.
  • Representa la caída a un mundo inferior y el trabajo que ha de reconducir al hombre al frondoso Edén que perdió.
  • Marte-Lucifer-Serpiente, produce en Eva-Deseos la apetencia de conocimientos. Incita al hombre a crear violando las leyes cósmicas, y creando un submundo que se autodestruirá mediante la fuerza de repulsión.
  • Activarán la apetencia de la creación; lo inducirán a ser él mismo un creador y no la criatura que goza y se beneficia de un universo creado por otro.
  • Nos lleva al conocimiento de las leyes del mundo, mediante la experiencia de su funcionamiento. Nos llevará a saber lo que ocurre cuando se opera al margen de las leyes del mundo.
  • En la fase activa seremos agentes que generan el mal. En la pasiva apareceremos como las víctimas de ese mal.
  • ¿Dónde se encuentra el instructor?. Nos dirá en qué artes nos está instruyendo. Se trata de lecciones prácticas, no teóricas.
SUS REPRESENTACIONES
  • Fuerza arrolladora representada por el Fuego.
  • Muerte y actos violentos. Sangre hirviente. Hombre inferior. Instinto animal. Se entrega a la merced de los sentidos y derroche sexual.
  • Egoísta, pendenciero, vulgar.
  • Impaciencia; mal carácter; destructivo; separativo.
  • Desenfreno; pasión; violación; adulterio; odio; ira; intolerancia; malhumor; dominante; cruel; intrépidos; descuidados.
  • Lugares de fabricación de armas. Cirujanos; carniceros; verdugos.
  • Las técnicas (ingenieros, mecánicos, obreros del metal, herreros, soldadores, maquinistas).
  • Trabajos que exigen una gran energía.
  • Combatividad. Adquisitividad; Deseo. Entusiasmo. Amabilidad apasionada. Coraje. Ardor.
  • Resistencia. Anhelo. Pugna.
  • Centro de poder y energía. Mente aguda y penetrante. Autodominio. fuerza dinámica.
  • Ambición. Valor.
  • Atletismo. Deporte. Herramientas puntiagudas. Incendios. Mataderos. Cementerios.
  • Forma agresiva en la que se manifiesta el instinto de autoconservación.
  • Deseo de probarse a sí mismo para demostrar que uno es alguien.
  • Sentido de la individualidad. Independencia. Espíritu pionero. Espontaneidad. Determinación de ganar.
  • Yo soy; yo deseo; yo obtendré; yo me defiendo; yo derroto a mis enemigos; yo tengo que sobrevivir.
  • Impulso hacia arriba y hacia adelante.
  • Creador de karma por que él es nuestra proyección en la vida.
  • Objetivación de la conciencia, porque en lo que nosotros hacemos reflejamos lo que somos.
  • Principio del trabajo. Canales a través de los cuales nos ganamos la vida.
  • Influencia de los Luciferes. A través de ellos, recibimos el fuego y el hierro: la potencia dinámica. Por ellos, hemos aprendido a distinguir el bien del mal, y a elegir libremente entre ambos.

lunes, 29 de marzo de 2021

La Religión del Padre: Introducción"

El día 20 de marzo de 2021, a las 10:27 hora peninsular en España, el Sol penetró en el signo Cardinal de Fuego, Aries, y con ello, nos anunció la entrada de la estación Primaveral.

Al margen de los efectos meteorológicos característicos de esta época del año, el estudiante de esoterismo y de metafísica extrae de este evento una información de vital importancia, pues reconoce que, la dinámica del signo Aries, nos permite tomar consciencia de los mensajes que la Divinidad nos dispensa en orden a que nuestro comportamiento se ajuste a su dinámica. Podemos asegurar, que mientras que se produce el tránsito del Sol por el signo de Aries, recibiremos un aporte de energía tan especial que si la utilizamos convenientemente, nos llevará a iniciar empresas innovadoras o, simplemente, nos ayudará a movilizar nuestra voluntad para salir de situaciones, aparentemente, estancadas. La razón de que esto sea así, responde a que  a través de Aries, el Padre, nos insufla su Aliento, el Principio de la Voluntad, para que en nosotros se produzca la experiencia del re-nacer.

Debo confesaros, que en estos momentos estoy aprovechando ese conocimiento que me permite sincronizarme con las fuerzas estelares, para acometer una nueva iniciativa, en total sintonía con la dinámica Ariana. En el “ahora” que estoy escribiendo estas líneas, el propósito que me mueve, me lleva a hablar de un concepto espiritual que considero esencial y que viene a unirse a otras voces, que de manera intuitiva e inspirada, ya han escrito sobre él, me estoy refiriendo a la realidad “Reino del Padre” o “Reino de los Cielos”.
Podríamos pensar que dichos términos no tienen nada de nuevo. Y estaríamos en lo cierto, pero, la interpretación que nos han enseñado de ellos, debe ser reconsiderada si en verdad nos sentimos llamados por la Voz del Espíritu.

La religión ha seguido una evolución paralela a la de las Eras Astrológicas. Así vemos, que mientras el Sol por precesión de Equinoccios, atravesaba el signo de Tauro, en el mundo floreció la religión de la vaca, cuyos vestigios aún permanecen en la India. Cuando más tarde atravesó el signo de Aries, advino la religión del cordero, que desarrollaron los israelitas. Cristo inauguró la religión de los peces y ahora el mundo espera la religión de Acuario, era en que la humanidad estará a partir del año dos mil ciento sesenta, pero cuya influencia se deja sentir ya en el día de hoy. Durante los dos milenios en que el Sol se encuentre, por precesión, en Acuario, en el mundo se desarrollará la religión del Padre.

La figura de Cristo, durante la Era de Piscis, ha activado y purificado el Cuerpo Emocional de la Humanidad y a nivel particular, su enseñanza, ha elevado nuestra conciencia emotiva llevándonos a aprender que debemos “Amar al enemigo, como a nosotros mismos”. Cristo, a través de su enseñanza, nos ha revelado que el verdadero “hogar” del hombre, no se encuentra en el mundo material, si no en el “Reino de los Cielos”, donde El Padre, lo aguarda para que goce de la abundancia y plenitud de ese Reino.

Dedicaré parte de este escrito a aportar información que nos permita conocer y comprender el significado de ese mítico “reino”. Si es la meta que Dios, nuestro Creador, ha dispuesto para nosotros, entiendo que todos deberíamos tener la inquietud de saber lo que debemos hacer para alcanzar la meta deseada.

Recuerdo, que cuando impartía clases sobre Astrología Cabalística, y el tema trataba sobre el signo de Aries y la Casa I o Ascendente, me esforzaba por ir más allá de la típica interpretación asignada a este sector astrológico. Entonces, dirigiéndome a los asistentes, les hacía una pregunta muy directa: ¿Tú quién eres? La primera vez que puse en práctica esta técnica, todas las respuestas me definieron la identidad particular de cada uno:
  • Me llamo Juan. Tengo 32 años. Estoy casado y tengo dos hijos. Vivo en….
Me describían aspectos que respondían a su identidad consciente. Por supuesto, su parte inconsciente permanecía intacta. Pero yo, con la pregunta, no buscaba que me aportasen una respuesta integral de su personalidad mundana. Lo que estaba intentando de despertar en ellos, era que fuesen conscientes de que la versión que me estaban dando era relativa a su rostro material, cuando su verdadera identidad, su verdadera realidad, como bien expresa Un Curso de Milagros, es que Somos Espíritu; Somos Hijos de Dios. Lo que estaba tratando de enseñarles, es que nuestra verdadera identidad, no es la que nos muestra la Casa I, sino la que nos muestra el signo de Aries, es decir, somos Espíritus, emanados de la Mente Divina.
Desde entonces, los estudiantes que seguían los cursos, cuando abordábamos este tema, ya sí aportaban la respuesta desde el punto de vista espiritual: Soy un Ser de Luz Espiritual.

Esto es sumamente importante que tomemos consciencia de ello. Y este es el Propósito que me anima, en este “ahora” que coincide sincrónicamente con la entrada de la Primavera. Lo vivo como una aportación a las fuerzas cósmicas que están activas en el día de hoy. Soy consciente de que cuando actuamos en sintonía con la Divinidad, aquello que emprendemos cuenta con la protección de las Entidades Espirituales que velan por nuestra evolución.

Para poner fin a esta introducción, me gustaría analizar el término “reino” y aclarar que El "Reino de Dios" es usado indistintamente con el de "Reino de los Cielos". En el Evangelio según Mateo se utiliza esta última, mientras que en Lucas, Marcos y Juan se utiliza "Reino de Dios". La explicación habitual es que el evangelio de Mateo está destinado a los judíos, quienes prefieren evitar el uso directo del nombre de Dios. Marcos y Lucas están dirigidos a una audiencia más general y menos familiarizada con el término "Reino de los Cielos".
La frase “El Reino de Dios” ocurre 68 veces en 10 diferentes libros del Nuevo Testamento, mientras que “El Reino de los Cielos” ocurre 32 veces, y solo en el Evangelio de Mateo.

Reino:
En hebreo, Malkut (מלכות), «reino; reinado; gobierno». El vocablo Malkut aparece 91 veces en el Antiguo Testamento hebreo y parece corresponder al hebreo bíblico tardío. Se menciona por primera vez en Nm 24.7: «El agua correrá de sus baldes; su simiente tendrá agua en abundancia. Su rey será más grande que Agag; su reino será enaltecido».

El vocablo Malkut denota: (1) el territorio de un reino: «Para mostrar él las riquezas de la gloria de su reino, el brillo y la magnificencia de su poder, por muchos días, ciento ochenta días» (Est 1.4); (2) acceso al trono: «Si te quedas callada en este tiempo, el alivio y la liberación de los judíos surgirán de otro lugar; pero tú y la casa de tu padre pereceréis. ¡Y quién sabe si para un tiempo como este has llegado al reino!» (Est 4.14); (3) año de gobierno: «Ester fue llevada al rey Asuero, a su palacio real en el mes décimo, el mes de Tebet, del séptimo año de su reinado» (Est 2.16); y (4) cualquier cosa relacionada con un rey: trono (Est 1.2), vino (Est 1.7), corona (Est 1.11), decreto (Est 1.19), vestimenta (Est 6.8), casa real (Est 1.9), cetro (Sal 45.6) y gloria (Sal 145.11–12).

Las traducciones de Malkut en la Septuaginta son: basileia («realeza; reino; poder real») y basileus («rey»).

Malkut (reino) es el nombre con el que se conoce el décimo Séfira del Árbol Cabalístico, la estructura organizativa donde se recogen los  Diez Centros de Conciencia de la Divinidad. Dicho Centro, constituye el Plano de Acción y da vida al Mundo Material. Por lo tanto, dicho Plano de Manifestación se muestra como uno de los Escenarios donde el Ser Espiritual debe expresar su condición divina, esto es su condición creadora (el hombre ha sido creado a Imagen y Semejanza de su Creador). Esa es la razón por la que no debemos concebir la falsa creencia de que el Mundo Material es el mundo de perdición. Cada uno de nosotros, como legítimos herederos de nuestro Padre, tenemos la misión de tomar consciencia de las Leyes que rigen el Plano Material y con ese bagaje de experiencias y sabiduría, extraído de las vivencias creadoras adquiridas en el transitar por el mundo físico, podremos avanzar hacia nuestra meta final, alcanzar la condición de Dioses Creadores. Nuestro tránsito actual por el mundo físico, nos permite espiritualizar la materia y elevarla de tono vibratorio. Ahora bien, la identificación excesiva con dicho plano produce un estancamiento en la conciencia, un estado semejante a estar “dormido” pues, en realidad, hemos olvidado nuestra verdadera identidad y el Plan que nuestro Padre nos ha encomendado.

Si traducimos cada una de las letras que componen el nombre de Malkut al lenguaje numérico, obtenemos la siguiente información: Mem (13) – Lamed (12) – Khaf (11) – Yod (10) – Tau (22). Si sumamos cada uno de estos valores, obtenemos la cifra: 68 = 14. La Letra que se corresponde con el valor obtenido es el Noum (Nun), que astrológicamente está representado al signo de Tauro, cuya dinámica nos sitúa en la experiencia de interiorizar los valores del mundo material, y en esta tentadora labor, el alma queda identificada con el mundo de la percepción de los sentidos. Es fácil, en esta fase del proceso del crecimiento anímico, exclamar: ¡Esto es el Paraíso y gozaré eternamente de él!

Podríamos hablar largo y tendido de los trabajos espirituales que nos aguardan en la dinámica de Tauro, pero no es el objeto de este análisis. Me conformo con haber vinculado el sentido del término Malkut (reino) con el arquetipo astrológico que sintetiza su significado espiritual. Nosotros, cada uno de nosotros, cuando vivimos anímicamente la etapa Noum-Tauro, proclamamos nuestro sentido de “reino”. Es lógico que lo hagamos, pues Tauro  se manifiesta al final del camino, cuando ya hemos recorrido un largo trayecto y se nos presenta la oportunidad de “gozar” de lo construido. Creemos que tenemos el derecho de proclamar nuestro “reino” y ello se traduce, en que nuestro reino son las posesiones que hemos ido adquiriendo, hasta tal punto que nos identificamos con ellas y nos decimos: “este es el final del recorrido”.

Sin embargo, la etapa de los frutos, cuando se manifiesta en la sabia naturaleza, nos lleva a corregir esa creencia errónea de estancamiento. Cada fruto, lleva implícito en sí mismo una nueva semilla, pues de este modo garantiza su renacer, su resurrección. Sí, ese es el verdadero sentido del término Reino. Completar el proceso de aprendizaje; convertirse en fruto para los demás y volver a resucitar, convertidos en nuevas semillas. ¿Acaso no fue esa la Enseñanza que nos dejó el Maestro Jesús?

Para ampliar información sobre la Letra Fuerza Noum: 
http://nuevosarquetipos.blogspot.com.es/2012/02/el-tarot-la-templanza-el-noum.html


Continuará

domingo, 28 de marzo de 2021

Astrología Cabalística: "Los Planetas - Saturno"


SATURNO

  • Rostro visible de Binah.
  • Realiza funciones ordenadoras en el universo.
  • Convierte la potencialidad de Hochmah en leyes que permiten al universo funcionar de acuerdo con normas precisas, y permite al individuo descubrir y llevar una actuación conforme a las mismas.
  • Lo que Binah-Saturno busca con su sacrificio es conocimiento.
  • Saturno representa la regla. Nos dice cómo debemos movernos, dónde debemos ir, la proporción que deben tener las cosas.
  • La no obediencia a la norma acarrea los males derivados de ello y vienen los accidentes y reveses.
  • Siendo el Institutor de la ley, Saturno será el centro que permitirá comprender el funcionamiento de las leyes.
  • Su posición nos indicará, en qué parte el individuo debe buscar el conocimiento por el estudio.
  • Es el rectificador de lo anteriormente hecho. Sus instrumentos para esta labor son Marte y Mercurio. El mismo se reserva la función de crear el marco en el que la nueva experiencia ha de desarrollarse.
  • Padre de todas las representaciones materiales; de todas las cristalizaciones, y de El, recibe el hombre el espacio-destino en que vivirá su drama.
  • Representa la ley y las disposiciones para reintegrarnos a esa ley cuando ha sido violada.

SUS REPRESENTACIONES
  • Dónde nos encontramos con nuestras pruebas más específicas y concentradas; dónde experimentaremos con frecuencia, dolor y frustración: el karma.
  • Aquello que debemos disciplinar y dirigir hacia cauces constructivos.
  • Planeta de la Forma y la estructura. De la estabilidad. Gobierna el plano material denso.
  • Se relaciona con la ley, las tradiciones culturales y sociales.
  • El padre y figuras de autoridad.
  • Principio del tiempo; el aprendizaje mediante experiencias.
  • Seriedad; sabiduría mundana; paciencia; economía práctica; actitud conservadora. Moderados. Orden. Eficiencia.
  • Cristalización. Viejas pautas de vida y personalidad.
  • Impulso hacia el logro tangible.
  • Sombra: parte de nosotros que bloqueamos, tememos o nos sentimos culpables y que proyectamos en los demás.
  • Útil impulso para que realicemos el trabajo que necesitamos realizar a fin de desarrollarnos a nivel profundo.
  • Sin amor, y ligereza, es rigidez y muerte.
  • Aprendemos de la limitación.
  • Muestra dónde estamos demasiado apegados y somos rígidamente egocéntricos. Reaccionamos a la defensiva.
  • Dónde nos afligen sentimientos de inferioridad, timidez u opresión que causan resentimientos y amargura si no se afrontan adecuadamente los desafíos.
  • Dónde necesitamos aprobación social.
  • Restricción; estrechez; pobreza; miseria; entorpecimiento; desengaño. Todo lo negativo que paraliza y desmorona.
  • Frialdad. Calcificación; tristeza y suciedad.
  • Defensivos; duro; frustrados; avaros; materialistas; ultraconservadores; mentes estrechas; pesimistas y fatalistas; autoritarios; infieles; fobias; sentimientos de culpa; escepticismo.
  • Guardián del Umbral. Pruebas.
  • Gente de edad avanzada.
  • Ascetas; solitarios; ocultistas; filósofos. Hombres de ciencia.
  • Profesiones relacionadas con la tierra. Oficios bajos y penosos que implican responsabilidad, que se realizan en la oscuridad, en aislamiento. Capacidades prácticas.
  • Detallistas; conservadores; reservados; justos y firmes; rectos; imparciales; convencionales; constantes; pacientes.
  • El punto de mayor responsabilidad. Área de incumplimiento en el pasado. Área de máximo esfuerzo en esta encarnación.