domingo, 31 de marzo de 2013

En homenaje a Draco, nuestro fiel amigo, nuestro perro...


Hoy el cielo está de fiesta…, pues el alma de mi fiel amigo, Draco, retorna a él, para fundirse en la Conciencia de su Espíritu Grupo. Estas líneas son escritas en su honor. Él se lo merecía.

Draco era nuestro perro, digo nuestro, pues ha formado parte de nuestra familia, durante 13 años. Los que saben de estas cosas, nos enseñan que los animales son nuestros “hermanos menores”. Ellos, a diferencia de los humanos, carecen del “cuerpo mental”, carecen de un espíritu individualizado, sí ese “espíritu individualizado” que nos mantiene identificados con una conciencia de separación. Esa separación, jamás ha existido entre Draco  y nosotros. Él, siempre nos ha enseñado a sentirnos parte de una familia.

He pedido a Dios, no tener que enfrentarme a la dura experiencia que supone tener que decidir poner fin a la vida de nuestro fiel amigo. Sin embargo, ese “cáliz amargo” no ha pasado de nosotros. Draco, estaba enfermo. A duras penas, ha conseguido dar unos cuantos pasos, cuando le he mostrado su cadena, la misma que ha identificado como la invitación a dar un paseo. Han sido sus últimos pasos… Con la ayuda de mi hijo, hemos conseguido trasladarlo al coche.  Confiábamos que la visita al veterinario, como otras veces, fuese suficiente para poder prestarle auxilio y aliviar su dolor.
La artrosis, en los últimos meses, ha limitado mucho su movilidad, pero aún sacaba fuerzas de su flaqueza para lanzar al mundo sus ladridos cuando intuía que debía hacerse notar.
Hoy, cuando nuestras miradas se han cruzado, ambos hemos sabido que algo no marchaba bien. Hemos intentado recuperar su espíritu luchador, invitándole a comer lo que más le gusta… sin embargo, no le ha prestado el más mínimo interés.
El veterinario, lo ha auscultado. Tiene fiebre y dolor abdominal. Sería necesario realizar una eco abdominal, para obtener un diagnóstico más seguro. Draco, nunca se ha llevado bien con el veterinario…, de vez en cuando un gruñido, nos lo recordaba, sacando fuerzas de donde no las había. Draco tenía raza…, era un rottweiler y tenía un gran corazón.
La ecografía fue reveladora…, uno de sus riñones no se conseguía apreciar por el acúmulo de masas. Su bazo, también presentaba importantes trastornos y parte de su hígado, mostraba una serie de manchas que indicaban la existencia de que el tumor se había extendido. El diagnóstico era poco esperanzador…
Tenemos que agradecer al veterinario, la delicadeza con la que supo trata la situación. Nos invitó a quedar a solas unos minutos para que pudiéramos tomar una decisión en la intimidad familiar. Fue entonces, cuando entendí, que aquel “cáliz amargo” tendríamos que beberlo juntos, mi esposa y yo. Esa decisión tan sólo puede ser tomada por amor. Ver a tu amigo, sufrir, padecer, sin poder ayudarle, sobrepasaba nuestra capacidad. Pedí a Dios, que me ayudase a tomar la mejor decisión, pues quería encontrar la respuesta correcta –si la había- para afrontar aquella difícil situación.
En esos momentos, lo único que puedes hacer es decir a tu amigo, “hasta pronto”. En el fondo, sabes, que se trata de una despedida en el tiempo, y ese mismo tiempo, si en tu corazón has dejado inscrito su nombre, nos ofrecerá la oportunidad de vivir un reencuentro. Intentas, hablarle con la mirada… En sus ojos te ves reflejado, desgarrado por el dolor y al mismo tiempo, con el deseo de poner fin a su agónica experiencia. Nuestras miradas, hablaban de agradecimiento, por todos y cada uno de los recuerdos compartidos. Entonces, ves cómo sus ojos te muestran gratitud, sí gratitud, en reconocimiento por todas las muestras de amor recibidas.
Mari, fue a arrojar un papel en la papelera y su rostro se iluminó con una extraña felicidad… Mira lo que pone, Juanjo, “muchas gracias”. Es como si Draco me lo estuviese diciendo. Y yo lloré, porque reconocí que en aquella anécdota, existía esa mágica complicidad que tan sólo se suele dar cuando las almas se aman de verdad y buscan compartir esa verdad.

Draco, era nuestro “hermano menor”, pero hoy, cuando revivo en mi corazón sus recuerdos, no puedo evitar sentirme muy inferior a él, pues Él, sin duda, ha sido un gran maestro en el difícil arte del amor.

lunes, 11 de marzo de 2013

Visión Espiritual para curar el cáncer (II)


La palabra «incurable», tan aterradora para tantas personas, para mí significa que esa dolencia, la que fuere, no se puede curar por medios externos, y que para encontrarle curación debemos ir hacia adentro. Si yo me hacía operar para librarme del cáncer, pero no me liberaba del modelo mental que lo había creado, los médicos no harían otra cosa que seguir cortándole pedazos a Louise hasta que ya no les quedara más Louise para cortar. Y esa idea no me gustaba. (Louise Hay)

Mi encuentro con las enseñanzas de Louise Hay, no ha sido casual. Como bien nos cuentan los que saben de estas materias, el “maestro” aparece cuando el alumno está preparado.

Todos los que nos sentimos llamados a formar parte de lo que se ha denominado la “nueva era” y que apostamos por el resurgir de un nuevo paradigma, habremos oído hablar de la popular escritora y oradora estadounidense. Cuanto he leído, visto u oído de sus obras, me llevan a despertar un sentimiento de gratitud, al que quisiera dar vida. Es por ello, que dedico este espacio a su persona, con el único propósito de compartir, con el mundo, su riqueza espiritual, fruto de una vida repleta de experiencias que le ha llevado a un valioso crecimiento anímico.

Si profundizamos en la biografía de Louise Hay, no tardaremos en reconocer las huellas de un Alma evolucionada. Los grandes avatares, los impulsores de los grandes valores que deben ir calando en la sociedad, tienen un punto en común. Sus vidas, no podemos encasillarlas en el grupo de lo que podemos llamar, “vidas cómodas”. Todo lo contrario, sus vidas parecen atraer el lado oscuro de la existencia, personificados con los rostros de la enfermedad, la falta de libertad, la agresión hasta alcanzar la muerte, las persecuciones, las privaciones, etc… Pero también los une un mismo afán, la “aceptación” y la “superación”. Se me viene a la mente, las vidas de Jesús, Gandi, Martin Lutero y más recientemente, el libertador de Sudáfrica, Nelson Mandela.

Aunque marcando las distancias y el contexto, el punto de encuentro que caracteriza a toda Alma evolucionada es su capacidad de superar y marcar una ruta de crecimiento espiritual a partir de una experiencia dolorosa.

He querido comenzar este escrito con las palabras recogidas por Louise Hay, en la que nos pone de manifiesto una importante toma de decisión que condicionaría toda su vida… “para encontrarle curación debemos ir hacia adentro”. Dicha apuesta iba contracorriente con el pensamiento de la medicina oficial. Ella sabía que se enfrentaba a la crítica más severa de los doctores en medicina, y muy probablemente, la falta de comprensión de sus familiares y allegados, que no compartieran su punto de vista. A pesar de todo, su “visión interna” la lleva a tomar la iniciativa de buscar la causa que originó su enfermedad y trabajar sobre ella para llevarle de nuevo el equilibrio.

En la obra “Usted puede sanar su vida”, la autora hace una exposición de cuáles son sus ideas básicas, y son estas las que os dejo a continuación. Merece la pena, reflexionar sobre ellas. Ponerlas en práctica no nos harán daño, todo lo contrario, cuanto menos, nos llevará al autoconocimiento. El libro, como bien comenta su prologuista, Dave Braun, es toda una joya de un valor incalculable: “Si me encontrara de pronto en una isla desierta donde no pudiera tener conmigo más que un solo libro, escogería el de Louise L. Hay, Usted puede sanar su vida, que no sólo transmite lo esencial de una gran maestra, sino que es también la expresión, poderosa y muy personal, de una gran mujer”.

  • Somos responsables en un ciento por ciento de todas nuestras experiencias.
  • Todo lo que pensamos va creando nuestro futuro.
  • El momento del poder es siempre el presente.
  • Todos sufrimos de odio hacia nosotros mismos y de culpa.
  • En nuestros peores momentos, pensamos: "Yo no sirvo...".
  • No es más que una idea, y una idea se puede cambiar.
  • El resentimiento, la crítica y la culpa son las reacciones más dañinas.
  • Liberar el resentimiento llega incluso a disolver al cáncer.
  • Cuando nos amamos realmente a nosotros mismos, todo nos funciona en la vida.
  • Debemos dejar en paz el pasado y perdonar a todos.
  • Debemos estar dispuestos a empezar a amarnos.
  • Aprobarse y aceptarse a sí mismo en el ahora es la clave para hacer cambios positivos.
  • Somos nosotros los creadores de todo lo que llamamos "enfermedad" en nuestro cuerpo.
  • En la infinitud de la vida, donde estoy, todo es perfecto, completo y entero, y sin embargo, la vida cambia siempre.
  • No hay comienzo ni hay final; sólo un reciclar constante de la sustancia y las experiencias.
  • La vida jamás se atasca, ni se inmoviliza ni se enrancia, pues cada momento es siempre nuevo y fresco.
  • Soy uno con el mismo Poder que me ha creado, y que me ha dado el poder de crear mis propias circunstancias.
  • Me regocija el conocimiento de que tengo poder para usar mi mente tal como yo decida.
  • Cada momento de la vida es un comienzo nuevo que nos aparta de lo viejo y este momento es un nuevo comienzo para mí, aquí y ahora.
  • Todo está bien en mi mundo.
Os dejo la dirección de su página web: http://www.louisehay.com, y esta otra página, donde podréis encontrar todas sus obras en formato libro y audiolibro.

En YouTube encontraréis muchos videos sobre la obra de la autora, os dejo el link de uno de ellos: http://www.youtube.com/watch?v=CGitnJ0i-Lg.

¡Qué lo disfrutéis!

domingo, 24 de febrero de 2013

Visión espiritual para curar el cáncer (I)

“El cáncer es una de las primeras causas de muerte a nivel mundial; en 2008 se le atribuyeron 7,6 millones de muertes (aproximadamente, el 13% del total)”.

"El cáncer ya es hoy la principal causa de muerte en muchos países de altos ingresos y en las próximas décadas será una de las principales causas de incidencia y mortalidad en cada región del mundo".

"Hoy tenemos cerca de 7 millones de casos de cáncer en el mundo cada año. Para el año 2030 habrá más de 22,2 millones, lo cual es un incremento de 75%".

Testimonios escalofriantes y no menos frustrantes, proviniendo de fuentes oficiales de organismos de la salud. A pesar de los importantes adelantos en medicina, la proliferación de esta enfermedad, parece ganarle la carrera a las medidas que se vienen adoptando desde el punto de vista científico. Es cierto, que podemos  hablar de importantes avances con respecto a esta enfermedad, sin embargo, todo parece indicar, que afrontar su curación, exclusivamente, desde el punto de vista material, es decir, sanar el cuerpo físico, sin dedicarle atención a factores mentales y emocionales, no acaba de conseguir los resultados esperados
Es por ello, que me propongo abrir un espacio de debate donde ir recogiendo testimonios, conocimientos, teorías y vivencias de personas que nos aportan una visión y un enfoque diferente para hacer frente a las enfermedades y en particular al cáncer. En el seno de esta nueva visión, ya se habla del nuevo paradigma de la salud, donde su principal cimiento se sustenta en la visión holística del ser: Cuerpo, Mente, Emoción y Energía.
Os dejo un primer testimonio que he encontrado a través de la ONG CanVi, cuyo contenido considero muy interesante y entiendo que es necesario compartir.

Hoy en día parece que nadie tiene clara la repuesta a esta pregunta. Los médicos responden a esta pregunta explicando el mecanismo de proliferación anormal de las células. Responden explicando el cómo, pero no el por qué. -“Factores múltiples”- dicen la mayoría. Pero la realidad es que ningún oncólogo es capaz de contestar a esa pregunta de un modo satisfactorio.
Para responder a esta pregunta, creo yo, hay que situarse un poco más lejos. Hay que alejarse del microscopio para ver con claridad qué es lo que realmente ha enfermado; una persona, no una célula.
Una persona con una vida. Una vida que quizás es la que ha originado esa enfermedad. Una vida, quizás, enfermiza.
Pero empecemos por el principio:
Una persona con una determinada personalidad está viviendo su particular vida. De repente, un día siente que algo va mal y acude al médico. Éste le hace una serie de pruebas y concluye que esa persona ha desarrollado una enfermedad llamada “cáncer”. Esa persona, con esa personalidad y con esa vida, ha generado en su cuerpo el cáncer. No ha sido infectada por ningún virus, ni ha sufrido ningún accidente, ni sufre algo congénito, simplemente su cuerpo ha enviado la orden a un grupo de células para que se multipliquen a un ritmo anormal y no mueran, creando así lo que llamamos “tumor”. A su vez, este tumor se irá nutriendo y creciendo indefinidamente, destrozando las células de alrededor e incluso enviando células a otra parte del cuerpo, dando lugar a lo que llamamos “metástasis”.
En definitiva, el cuerpo, por sí mismo, ha empezado un proceso de autodestrucción. Porque eso es precisamente lo que es el cáncer, un proceso de autodestrucción.
¿Por qué el cuerpo decide empezar a destruirse?
Ahora ya nos vamos acercando más, estamos empezando a hacer las preguntas correctas. Algo le estaba pasando a ese cuerpo para que decida que no quiere seguir viviendo.
¿Qué debe ser tan terrible, tan insoportable, que es mejor la muerte?
Ésta es una pregunta clave. Y la respuesta sólo la sabe la persona que ha desarrollado la enfermedad. Sólo la persona que ha empezado ese proceso de autodestrucción sabe en el fondo de su ser qué cosas (circunstancias, heridas, presiones, obligaciones, crueldades, personas, actitudes, pérdidas, carencias, frustraciones,…) son las que han hecho su vida tan insoportable que su cuerpo ha decidido que no las puede soportar más y que prefiere morir.
En el fondo todos los que hemos enfermado de cáncer sabemos cuáles son esas cosas, pero muchas veces no somos conscientes. Por mucho que lo pensemos no encontramos cosas tan graves como para justificar esta especie de “suicido inconsciente”.
Pero esos motivos están ahí, y existen mil maneras de llegar a ellos. Ejercicios, meditaciones, terapias… las herramientas son muchas pero el camino es sólo uno: el autodescubrimiento.
Descubrir quiénes somos. Conocernos a nosotros mismos.
El autoconocimiento es el único camino para llegar a esas respuestas tan importantes para conseguir detener el proceso y regenerarnos para volver a la salud que nos pertenece. Si no encontramos los motivos que hicieron que nuestro cuerpo decidiera enfermar es muy difícil que éste deje de hacerlo. Por el contrario, si empezamos un camino de autoconocimiento y autoestima, podremos ir encontrando las respuestas a estas preguntas tan cruciales.
Una vez conozcamos los motivos que nos enfermaron, podremos cambiar la manera como entendíamos esas cosas para pasar a entenderlas y vivirlas de una manera sana.
Si lloramos las pérdidas, perdonamos a los que nos han hecho daño, nos perdonamos a nosotros mismos y nos queremos incondicionalmente estaremos eliminando las causas de nuestro cáncer. Cuando éstas no estén, la enfermedad ya no tendrá razón de ser.
No quiero que penséis que esto es simplemente una especulación teórica. Digo estas palabras porque este proceso lo he vivido en mi cuerpo y he visto como las personas que hacían este trabajo han hecho que su cáncer se fuera tal y como vino. No voy a decir que sea tan fácil como parece, todo lo contrario.
Afrontar nuestros más profundos miedos y dolores es quizás la tarea más dura que exista.
Pero es necesaria, sin duda, si queremos vivir. Porque, de alguna manera, nuestro cuerpo ha dicho que la vida tal como la entendíamos no tenía sentido. Hemos de aprender a entender la vida de otra manera totalmente distinta a la que lo hacíamos antes, sólo así la vida tendrá por fin sentido, y nuestro cuerpo querrá seguir viviendo.
¿Y si curar el cáncer no fuera tan difícil?
Quiero invitaros a compartir conmigo una reflexión que, aunque a priori pueda sorprender por su planteamiento, a lo mejor no es tan descabellada.
Quiero empezar con un ejemplo: el dolor de espalda. Imaginad una persona que por no poner mucha conciencia ha hecho un esfuerzo demasiado grande al cargar una caja y un músculo de su espalda no ha soportado la tensión y se ha desgarrado.
A raíz de esa lesión, cada vez que la persona quiere realizar una acción que supone utilizar ese músculo, éste a través de la sensación que conocemos como “dolor” le envía la orden de que no debe usarlo porque está intentando recuperarse. Necesita reposo para regenerarse.
Si la persona no le atiende y anula los mensajes de dolor del músculo con analgésicos y sigue realizando esfuerzos con ese músculo, éste no podrá recuperarse y volver a estar sano. Al contrario, cada vez estará peor.
La única manera de que el músculo pueda volver a estar sano es que el hombre escuche la señal que le envía el músculo de que debe hacer reposo. El esfuerzo desgarró el músculo. Más esfuerzo lo desgarrará más. El músculo necesita que el hombre no vuelva a hacer lo que le enfermó, y le está enviando la información a través de la sensación de dolor.
Ahora hagamos la analogía con el cáncer.
Una persona sufre demasiada tensión emocional y psicológica por un acontecimiento concreto (una pérdida, una discusión, un abandono, una crisis vital,…), y esta tensión provoca un desgarro psicológico o emocional. Este desgarro acaba afectando al cuerpo y produciendo una anomalía en la zona del cuerpo que está relacionada simbólicamente con el conflicto.
El cuerpo intenta comunicar a la persona que se ha producido un desgarro y que conviene sanarlo, y lo hace de la única manera que puede, a través de la sensación de malestar (dolor, presión, pinchazos,…) en la parte del cuerpo que da la pista para saber de qué tema se trata. Sigamos con la analogía. La persona no entiende esos mensajes por simple ignorancia, porque nadie le ha dicho que lo que intenta comunicarle su cuerpo es que hay una herida psico-emocional que ha de ser sanada.
La persona no atiende al mensaje y toma medicación para las molestias que sufre. Pero la herida necesita que la persona deje de hacer aquello que le hizo enfermar. La persona no es consciente de que sigue haciendo aquello que le enfermó; sigue siendo de la misma manera y sigue haciendo las mismas cosas que provocaron esa herida y, con ella, la enfermedad.
De la misma manera que el músculo no podía sanar sin reposo, la herida emocional no podrá sanar si la persona no cambia aquello que la generó. Al contrario, cuanto más tiempo siga con la misma actitud, más grande será el desgarro, más grande será el tumor.
Con un tiempo determinado de reposo, el cuerpo regenera el músculo hasta hacer que vuelva a estar sano.
¿Y si al cambiar la pauta que produjo el desgarro psico-emocional el cuerpo sanara el cáncer con la misma sencillez y naturalidad?
A lo mejor curar el cáncer no es tan difícil como parece. A lo mejor estamos intentando curarlo como si intentáramos curar un desgarro con analgésicos y siguiendo haciendo esfuerzos. A lo mejor por eso el cáncer es tan insistente. Como mínimo, valdría la pena intentar comprobar si esta hipótesis es cierta. Sobre todo cuando el único efecto secundario que produce la terapia a seguir para intentar sanar esa herida es un mayor conocimiento de nosotros mismos".
La Vida Cancerígena por Alejandro Fajardo.
¡Sólo cuando queremos, podemos!

sábado, 26 de enero de 2013

Causa espiritual de las enfermedades circulatorias

Cuando observamos un esquema del cuerpo humano en el que se reflejan las canalizaciones del sistema circulatorio, no podemos evitar el compararlo con el complicado, y al mismo tiempo, inteligente sistema de redes de carreteras por donde circula la gran masa de vehículos que habitan diariamente las grandes arterias de asfalto.
Esa observación nos acerca, si nos lo proponemos, a una visión muy singular de la función espiritual que ejerce el sistema circulatorio. Al igual como ocurre con esas redes que permiten la circulación de nuestros vehículos, permitiéndonos trasladarnos con seguridad de un lugar a otro, el sistema circulatorio permite a la sangre -esencia de vida- que alcance los más recónditos rincones de nuestro vehículo físico.
El fluido vital se manifiesta en la sangre, y si no se cuenta con un canal apropiado para que esa esencia logre alimentar cada uno de los diferentes órganos del cuerpo, se produciría un desequilibrio en el organismo que desencadenaría en un caos-enfermedad, en un conflicto, semejante al que se produce en esas autopistas cuando un obstáculo impide la normal circulación de los vehículos
Cuando en nuestras emociones se produce una represión o una alteración provocada por un exceso de protagonismo mental, el sistema encargado de permitir fluir con libertad y orden, las emociones-sangre, el sistema circulatorio se alterará, y viviremos efectos en él, como el endurecimiento de las venas, los trombos varicosos (obstáculos).
Los naturópatas aconsejan beber mucha uva para facilitar la circulación de la sangre y así evitar los serios problemas que se derivan de los trastornos circulatorios. Esta fruta tan esencial y curativa, con su jugo, está muy estrechamente relacionada con el Amor. Precisamente, cuando nuestros pensamientos se endurecen, se manifiestan sin sensibilidad, sin amor, por lo que favorece el desequilibrio orgánico somatizado en el sistema circulatorio.

¿Cómo tratar la relación de amistad?


La Amistad ha sido para mí lo más importante de la vida, sin embargo, ha sido a través de los lazos de amistad que he sufrido las más duras experiencias de mi existencia. ¿Cómo hay que tratar la relación de la amistad?

Como ya he tenido ocasión de expresar en varias ocasiones, estos artículos nos están orientados, ni mucho menos, a establecer verdades absolutas con la intención de dirigir las vidas de los demás. Todo lo contrario, lo que intento en cada ocasión es compartir con cuantos lo deseen el contenido de mis experiencias, las cuales me han permitido comprender el valor tan importante que posee el poder tomar conciencia de que nosotros y tan solo nosotros somos los únicos responsables de nuestros actos.
Tener la potestad de crear en cada momento tomando conciencia de ello, es para mí la mayor conquista alcanzada en esta vida. Quiero ser libre en mis actuaciones, en mis emociones y en mis pensamientos. Quiero pensar y decidir por mí mismo, y cuanto más me acerco a esta idea, más cerca me encuentro de los demás.
Sirva este preámbulo para indicar que no soy nadie para indicarte como debes vivir la experiencia de la amistad. Ahora bien, lo que sí puedo hacer es compartir mis vivencias y conocimientos contigo.
Veras, la amistad, tal y como yo la veo no es una pura experiencia de orden emocional, y digo esto, porque mientras que las emociones suelen tener como meta la posesión, la amistad cuando se basa en estos principios suele desencadenar consecuencias de dolor y decepción.
La amistad debe basarse en un aspecto sublimado de las emociones, y ello nos llevaría a una experiencia de relación mental, es decir, de comprensión. Tan solo a través de la comprensión. de uno mismo, podremos llegar a comprender a los demás.
Si por ejemplo, no aceptamos nuestros errores y nos castigamos, jamás lograremos aceptar los errores de los demás, lo que nos llevará a una constante critica proyectada a enjuiciar el comportamiento ajeno, sin darnos cuenta que estamos viendo nuestros propios errores en los demás. y como los reconocemos y no los aceptamos, lo combatimos.
Cuando las emociones posesivas median en las relaciones de amistad, por lo general, lo que nace como una atracción amistosa, se convierte en una experiencia de posesividad, por lo que tarde o temprano se convertirá en exigencias difíciles de soportar. Los celos, la envidia, la intolerancia, son aspectos que suelen encontrarse muy cerca de las relaciones amistosas, que crecen en un ambiente de emociones y pasiones.

lunes, 31 de diciembre de 2012

2013, la conquista del Equilibrio y de la Armonía


"Pitágoras iba mucho mas lejos en la enseñanza de los números. En cada uno de ellos definía un principio, una ley, una fuerza activa del universo. Los principios esenciales están contenidos en los cuatro primeros números, porque adicionándolos o multiplicándolos se encuentran todos los demás". (Los Grandes Iniciados - Edward Schure).


Para los Grandes Iniciados de la Historia, el lenguaje espiritual de los números no era ningún secreto... La Creación del Universo, cada una de las Leyes Cósmicas que rigen el maniobrar de la existencia, responden a la dinámica de los números..., hasta tal punto es así, que cada acción, encuentra una correspondencia en la secuencia lógica de los mismos.

Cuando estudiamos la simbología numérica con relación al Árbol Cabalístico (esquema organizativo de las Fuerzas y Centros de Conciencia con las que ha sido constituido el Universo), entendemos en mayor profundidad el significado oculto de cada uno de los números.

Toda acción comienza con el número 1, el cual está en correspondencia con el Séfira Kether, cuya Fuerza se traduce como Voluntad. Se trata de un estado potencial de la energía, semejante al potencial que se encierra en la semilla.

Con el número 2, abordamos una nueva etapa, cuya característica es la de interiorizar y la Fuerza que prevalece es la del Amor (Séfira Hochmah). Podemos entender, gracias a esta relación, que ninguna semilla podrá crecer si no cuenta con la fase de interiorización, es decir, si no cuenta con la tierra propicia para ser sembrada. De igual modo, podemos decir, que ninguna voluntad, ninguna acción, puede alcanzar su objetivo si no encuentra ese impulso interno, ese calor, ese deseo o sentimiento que la cobijará y la estimulará para alcanzar su objetivo.

Con el 3, nos adentramos en la fase de exteriorización. La semilla al penetrar en la tierra, es decir, el 1 al unirse al 2, permite la existencia del 3. Desde este punto de vista, podemos decir, que toda fase 3, es la consecuencia de una labor creadora. No es casualidad que la gestación humana culmine al noveno mes, es decir, tres veces tres. Sefiróticamente, el 3 está en correspondencia con Binah, el tercer Rostro de la Divinidad, cuyo Atributo es Inteligencia Activa. Binah, cabalísticamente, representa la Ley, la Norma, el Sacrificio, la Abnegación sin la cual ninguna creación tendría lugar.

Con la limitación inteligente del 3, aparece la primera estructura cerrada, convirtiéndose en una estrategia para llevar a cabo cualquier obra. Para construir cualquier realidad, debemos "delimitar" nuestro campo de acción y respetar el campo de acción de los demás. Es evidente que esta regla no se cumple en nuestra realidad, y así nos van las cosas...

Con el 4, la planta se convierte en fruto, y es la hora de la cosecha de nuestras acciones. Si hemos respetado cada una de las anteriores etapas, nuestras acciones nos aportarán un apetitoso fruto. Dicen los cabalistas que el 4 está en sintonía con el ideal de la Felicidad. Esa etapa, está en correspondencia con la etapa paradisiaca que nos relata los textos sagrados. A nivel de Fuerza, está representando el nacimiento de los deseos humanos y el potencial creador de las emociones.

Si analizamos el uso que hemos dado a ese potencial a lo largo de nuestro crecimiento humano, estaremos de acuerdo en que hemos actuado abusando de ese potencial. Cuando experimentamos etapas de "vacas gordas", nos decimos, "esto es el paraíso...", y no controlamos el uso de la energía.

Será de la mano del 5, cuyo Atributo es Rigor, Justicia, que retomaremos de nuevo el guion del correcto modo de actuar. Cuando hemos abusado en el manejo de las emociones y deseos, el 5 nos situará de nuevo en el camino correcto, y para ello utilizará la mano izquierda del dolor. No es casual que el pasado año 2012, cuyas cifras suman 5, haya sido un año de tintes dramáticos. Sefiróticamente, el 5 está en correspondencia con Gueburah, Séfira que se sitúa en la columna de la Izquierda bajo el mando y tutela de Binah, Ley.

El 5-Gueburah está en relación con el papel que ejerce en la sociedad los empleados en la custodia de la Ley. No podemos negar que a lo largo del año 2012, la acción policial, bajo su rostro más riguroso, ha tenido un especial protagonismo. A niveles personales, cada uno de nosotros se ha tenido que enfrentar a su 5 particular. En algún sector de nuestras vidas, nos hemos enfrentado a esa dinámica necesaria de ajuste y recorte. Es importante conocer esta dinámica, y adelantarnos a ella, en la medida, que si actuamos conscientemente, podemos realizar por nuestra propia voluntad ese papel de exigencia, de reajuste, de reconsideración. ¿Dónde me he excedido? La respuesta debe indicarnos hacia dónde debemos orientar nuestro deseo de rectificación. Para llevar a cabo esta labor, la meditación es una buena herramienta de trabajo.

Pero como bien reza el refrán, siempre que llovió escampó. Y tras la lluvia viene la calma. De igual modo, el 5 debe dar lugar al 6. El 2013, es un año cuyos dígitos suman 6, número que está en correspondencia con el Séfira Tiphereth, cuyo Atributo es Equilibrio y Armonía. Si hemos sido capaces de llevar a cabo los recortes y ajustes necesarios para que nuestro comportamiento no dé lugar a acciones desequilibrantes, entonces, estamos en condiciones de ver restituida la armonía, la salud, la consciencia de Unidad, que habíamos perdido.

En efecto, el 6-Tiphereth ha de propiciar el despertar de la conciencia, y cuando esto ocurre, nuestro comportamiento será muy distinto. Dejaremos de actuar egoístamente, para convertirnos en seres más solidarios. Si cuando teníamos poder abusamos de él, ahora, nuestras acciones estarán impregnadas de magnanimidad y grandeza espiritual.

Todo tenderá a inclinarse hacia su punto fiel; se trata de la conquista del equilibrio, se trata del reencuentro con la Unidad.

Desde aquí te invito a hacer realidad este estado de Conciencia..., con tu Luz, y la Luz de cuantos nos rodean..., podremos construir un Mundo donde reine la verdadera Unidad.

viernes, 28 de diciembre de 2012

Tenía que encontrar una respuesta, un mensaje...


Quisiera compartir con todos vosotros una experiencia que vivió un compañero y que viene a reflejar muy bien la dinámica que estamos describiendo.

Mi amigo en cuestión, tenía en proyecto solicitar un préstamo para construirse una vivienda. Su situación económica, no le permitía tomar esa decisión con mucha facilidad, de ahí que durante algunos meses le dedicó muchas horas de reflexión.

Cierto día, cuando más lo necesitaba, ya que se veía en una situación límite, pidió interiormente que se le manifestara una anécdota que le indicara si iba a contar con medios para llevar a cabo su proyecto. Salió a la calle sin saber bien si se dirigiría al banco o lo dejaría definitivamente. Cuando había andado un poco, al pasar por una obra en construcción, se encontró con un monedero. Lo más curioso del caso es que en dicho monedero no había una sola peseta, tan sólo pudo extraer del mismo una hoja, pero ¡vaya hoja!

Se trataba de una publicidad de inmobiliaria que decía:

"Tendrá usted todas las posibilidades de pago. A partir de 14 millones..."

El mensaje se quedaba cortado en esa línea...

Pocas veces podremos encontrarnos con un mensaje tan extraordinario por lo singular de su manifestación.

Mi amigo, debatiéndose en la duda permanente, deseaba encontrar una señal que le ayudase a tomar tan vital decisión El hecho de que ese encuentro circunstancial se diese en una obra, ya le estaba indicando que en el camino que había emprendido -al menos interiormente-, se encontraría con los materiales, con la estructura precisa para llevar a cabo su obra.

Pero el mensaje no termina ahí. El monedero es utilizado habitualmente para guardar nuestro potencial material, el dinero. En este caso estaba vacío, difícilmente se podría encontrar en un monedero pequeño 14 millones de pesetas, los mismos que necesitaba mi amigo para realizar su proyecto.

Lo que si se encontró fue la respuesta a su petición interna. Contaría con los medios para llevar a cabo el deseo que lo había movilizado.

El tiempo transcurrió y mi amigo contó con la ayuda que solicitó. No tuvo problemas para hacer frente a su pago, y ahora, cada vez que desea conocer la respuesta a una cuestión que considera trascendente´, utiliza el método ya experimentado.