jueves, 27 de febrero de 2025

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 58

LECCIÓN 58

El repaso de hoy abarca las siguientes ideas:

1. (36) Mi santidad envuelve todo lo que veo.


2De mi santidad procede la percepción del mundo real. 3Habiendo perdonado, ya no me considero culpable. 4Puedo aceptar la ino­cencia que es la verdad con respecto a mí mismo. 5Cuando veo el mundo con los ojos del entendimiento, sólo veo su santidad por­que lo único que puedo ver son los pensamientos que tengo acerca de mí mismo.

2. (37) Mi santidad bendice al mundo.

2La percepción de mi santidad no me bendice únicamente a mí. 3Todas las personas y todo cuanto veo en su luz comparten la dicha que mi santidad me brinda. 4No hay nada que esté excluido de esta dicha porque no hay nada que no comparta mi santidad. 5medida que reconozca mi santidad, la santidad del mundo se alzará resplandeciente para que todos la vean.

3. (38) No hay nada que mi santidad no pueda hacer.

2El poder curativo de mi santidad es ilimitado porque su poder para salvar es ilimitado. 3¿De qué me tengo que salvar, sino de las ilusiones? 4¿Y qué son las ilusiones sino falsas ideas acerca de mí? 5Mi santidad las desvanece a todas al afirmar la verdad de lo que soy. 6En presencia de mi santidad, la cual comparto con Dios Mismo, todos los ídolos desaparecen.

4. (39) Mi santidad es mi salvación.

2Puesto que mi santidad me absuelve de toda culpa, reconocer mi santidad es reconocer mi salvación. 3Es también reconocer la sal­vación del mundo. 4Una vez que haya aceptado mi santidad, nada podrá atemorizarme. 5Y al no tener miedo, todos comparti­rán mi entendimiento, que es el regalo que Dios me hizo a mí y al mundo.

5. (40) Soy bendito por ser un Hijo de Dios.

2En esto reside mi derecho a lo bueno y sólo a lo bueno. 3Soy ben­dito por ser un Hijo de Dios. 4Todo lo que es bueno me pertenece porque así lo dispuso Dios. 5Por ser Quien soy no puedo sufrir pérdida alguna, ni privaciones ni dolor. 6Mi Padre me sustenta, me protege y me dirige en todo. 7El cuidado que me prodiga es infinito y eterno. 8Soy eternamente bendito por ser Su Hijo.


¿Qué me enseñan estas afirmaciones?

Os dejo una batería de preguntas, a título de ejemplo, que nos pueden ayudar a reflexionar sobre cada uno de los apartados.

Mi santidad envuelve todo lo que veo.
  • Si mi santidad envuelve todo lo que veo, ¿qué estoy proyectando cuando percibo culpa o ataque?
    Cuando miro a otro, ¿veo un cuerpo separado o la misma santidad que habita en mí?
    ¿Es posible que el mundo que contemplo esté teñido por el estado de mi propia mente?
    Si mi santidad es real, ¿puede quedar excluida alguna situación o persona?
    ¿Estoy dispuesto a reconocer que, al aceptar mi propia santidad, comienzo a verla reflejada en todo lo que me rodea? 
Mi santidad bendice al mundo.
  • Si mi santidad bendice al mundo, ¿qué efecto tiene cada pensamiento que sostengo?
    Cuando elijo perdonar en lugar de juzgar, ¿no estoy transformando el significado de lo que veo?
    ¿Puede mi paz interior influir en la percepción que comparto con los demás?
    Si mi verdadera identidad es santa, ¿puede mi presencia ser neutra o indiferente?
    ¿Estoy dispuesto a aceptar que, al reconocer mi santidad, no solo me libero yo, sino que contribuyo a la sanación de la mente que todos compartimos?
No hay nada que mi santidad no pueda hacer.
  • Si no hay nada que mi santidad no pueda hacer, ¿qué límites estoy aceptando como reales?
    Cuando me siento incapaz o pequeño, ¿estoy olvidando mi verdadera identidad?
    ¿Puede la santidad conocer obstáculos, o solo los conoce la mente que se cree separada?
    Si mi poder procede de Dios, ¿es realmente frágil o condicionado por el mundo?
    ¿Estoy dispuesto a reconocer que mi santidad no actúa desde el esfuerzo, sino desde la certeza de lo que soy?
Mi santidad es mi salvación.
  • Si mi santidad es mi salvación, ¿qué estoy buscando fuera que ya reside en mí?
    Cuando me siento perdido o culpable, ¿estoy olvidando la pureza de mi verdadera identidad?
    ¿Puede la salvación venir de algo externo si mi santidad es inalterable?
    Si soy tal como Dios me creó, ¿qué necesito reparar realmente?
    ¿Estoy dispuesto a aceptar que la liberación no consiste en cambiar lo que soy, sino en recordar la santidad que nunca he dejado de ser?
Soy bendito por ser un Hijo de Dios.
  • Si soy bendito por ser un Hijo de Dios, ¿de qué depende realmente mi valor?
    ¿Puede mi dignidad disminuir por mis errores o por lo que otros opinen de mí?
    Cuando me siento insuficiente, ¿estoy olvidando el Origen del que procedo?
    ¿Es la bendición algo que debo ganar o es inherente a lo que soy?
    ¿Estoy dispuesto a aceptar que mi identidad no se basa en logros ni fracasos, sino en la filiación que comparto con Dios? 

Sentido general de la Lección:

La Lección 58 enseña que la santidad reconocida no se queda en la mente: se extiende.

Si en la Lección 57 el énfasis estaba en dejar de verse como víctima, en la 58 el foco se desplaza a lo que ocurre cuando recuerdo quién soy.

No basta con recordar la santidad: la santidad bendice, envuelve y transforma la percepción.

Este repaso marca el paso de: “yo cambio por dentro” a “el mundo cambia cuando me recuerdo”. 

Propósito y sentido del repaso:

El propósito de este repaso es deshacer la creencia de que la santidad es privada, pasiva o irrelevante para el mundo.  El ego se defiende diciendo:

  • “Mi estado interior no afecta a nadie”
  • “Yo no tengo nada que aportar”
  • “El mundo es demasiado grande para que yo influya” 

El Curso responde con claridad: Tu santidad no es personal, es expansiva. Y su efecto no depende de que lo comprendas.

Análisis de las ideas repasadas: 

Mi santidad envuelve todo lo que veo (Lección 36) 

Psicológicamente:

  • Disuelve la separación sujeto–objeto.
  • Reduce la sensación de amenaza externa.
  • La mente deja de verse rodeada de enemigos.

 Espiritualmente:

  • Afirma que la percepción parte de la identidad.
  • La santidad no se proyecta: se extiende.
  • Nada queda fuera del campo de la mente que recuerda.

 Clave: No veo desde el miedo cuando recuerdo lo que soy. 

Mi santidad bendice al mundo (Lección 37) 

Psicológicamente:

  • Sana la sensación de inutilidad o insignificancia.
  • Restituye el valor del simple “ser”. 

Espiritualmente:

  • Bendecir no es hacer, es permitir que la verdad se exprese.
  • La bendición no depende del comportamiento, sino del recuerdo. 

Clave: No necesito cambiar el mundo para bendecirlo. 

No hay nada que mi santidad no pueda hacer (Lección 38) 

Psicológicamente:

  • Corrige la autoimagen limitada.
  • Disuelve la creencia de impotencia aprendida.
  • Introduce confianza no basada en el ego. 

Espiritualmente:

  • La santidad no actúa como poder personal.
  • Es el poder de la verdad al no encontrar resistencia. 

Clave: La santidad no fuerza; deshace lo que no es real. 

Mi santidad es mi salvación (Lección 39) 

Psicológicamente:

  • Desmonta la búsqueda externa de seguridad.
  • La salvación deja de ser algo que “tengo que lograr”. 

Espiritualmente:

  • La salvación no viene del esfuerzo, sino del reconocimiento.
  • No se gana, se acepta. 

Clave: No soy salvado por lo que hago, sino por lo que soy. 

Soy bendito por ser un Hijo de Dios (Lección 40) 

Psicológicamente:

  • Sana la culpa básica.
  • Restituye una autoimagen no condenatoria. 

Espiritualmente:

  • La bendición no es condicional.
  • La filiación es un hecho, no un mérito. 

Clave: Mi valor no depende de mi historia. 

Sentido psicológico global del repaso: 

Este repaso:

  • disuelve la idea de insignificancia,
  • restaura la confianza interna,
  • transforma la percepción del mundo como amenaza. 

La mente deja de protegerse y empieza a extenderse. 

Sentido espiritual global del repaso: 

Espiritualmente, la Lección 58 afirma: La salvación no es escapar del mundo, sino permitir que la santidad lo envuelva. 

El mundo no se ataca ni se abandona: se bendice al ser visto correctamente. 

Instrucciones prácticas:

 Durante el día:

  • notar cuándo te sientes pequeño o irrelevante,
  • recordar que tu santidad no es personal,
  • repetir suavemente: “Mi santidad bendice al mundo.” 

Especialmente útil cuando surjan pensamientos como:

  • “No sirvo para esto”
  • “No marco ninguna diferencia”
  • “Mi paz no importa” 

Advertencias importantes: 

  • No usar estas ideas para inflar el ego. 
  • No confundir santidad con superioridad moral. 
  • Usarlas para recordar identidad. Usarlas para soltar la sensación de inutilidad.

Relación con el proceso del Curso: 

  • Lección 54 → Ver es elegir
  • Lección 55 → No sé elegir sin guía
  • Lección 56 → El ataque me ciega
  • Lección 57 → No soy víctima; soy mente santa
  • Lección 58 → Mi santidad se extiende y salva 

Aquí el Curso consolida la extensión del recuerdo. 

Conclusión final: 

La Lección 58 enseña una verdad profundamente estabilizadora: No soy un individuo tratando de salvarse, soy una mente santa cuya sola presencia bendice. 

Cuando dejo de dudar de mi valor, el mundo deja de parecer hostil. 

Frase inspiradora final: “Cuando recuerdo mi santidad, no necesito hacer nada: el mundo es bendecido.”

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