viernes, 28 de febrero de 2025

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 59

LECCIÓN 59

El repaso de hoy abarca las siguientes ideas:

1. (41) Dios va conmigo dondequiera que yo voy.

2¿Cómo puedo estar solo cuando Dios está siempre conmigo? 3¿Cómo puedo dudar o sentirme inseguro cuando en Él mora la perfecta certeza? 4¿Cómo puede haber algo que me pueda pertur­bar cuando Él mora en mí en paz absoluta? 5¿Cómo puedo sufrir cuando el amor y la dicha me rodean por mediación Suya? 6No he de abrigar ninguna ilusión con respecto a mí mismo. 7Soy perfecto porque Dios va conmigo dondequiera que yo voy.

2. (42) Dios es mi fortaleza. 2La visión es Su regalo.

3Hoy no recurriré a mis propios ojos para ver. 4Quiero estar dis­puesto a dejar de lado la lamentable ilusión de que puedo ver, e intercambiarla por la visión que Dios me da. 5La visión de Cristo es Su regalo y Él me lo ha dado. 6Hoy me valdré de este regalo de tal forma que este día me ayude a comprender la eternidad.

3. (43) Dios es mi Fuente. 2No puedo ver separado de Él.

3Puedo ver lo que Dios quiere que vea. 4No puedo ver nada más. 5Más allá de Su Voluntad sólo hay ilusiones. 6Son éstas las que elijo cuando pienso que puedo ver separado de Él. 7Son éstas las que elijo cuando trato de ver con los ojos del cuerpo. 8No obstante, se me ha dado la visión de Cristo para reemplazarlos. 9A través de esta visión es como elijo ver.

4. (44) Dios es la luz en la que veo.

2No puedo ver en la oscuridad. 3Dios es la única luz. 4Por lo tanto, si he de ver, tiene que ser por medio de Él. 5He tratado de definir lo que es ver y me he equivocado. 6Ahora se me concede poder entender que Dios es la luz en la que veo. 7Le daré la bien­venida a la visión y al mundo feliz que me mostrará.

5. (45) Dios es la Mente con la que pienso.

2No tengo pensamientos que no comparta con Dios. 3No tengo pensamientos aparte de los Suyos porque no tengo otra mente que la Suya. 4Puesto que soy parte de Su Mente mis pensamien­tos son Suyos, y Sus Pensamientos son míos.


¿Qué me enseñan estas afirmaciones?

Os dejo una batería de preguntas, a título de ejemplo, que nos pueden ayudar a reflexionar sobre cada uno de los apartados.

Dios va conmigo dondequiera que yo voy.
  • Si Dios va conmigo dondequiera que yo voy, ¿puedo estar realmente solo?
    Cuando siento miedo o abandono, ¿he olvidado esta Presencia constante?
    ¿Puede existir un lugar donde Su Amor no me alcance?
    Si Dios camina conmigo, ¿de qué tendría que defenderme?
    ¿Estoy dispuesto a confiar en que, en cada circunstancia, no avanzo por mi cuenta, sino acompañado por una Guía que conoce el camino hacia la paz?
Dios es mi fortaleza. 2La visión es Su regalo.
  • Si Dios es mi fortaleza, ¿por qué sigo buscando apoyo en lo frágil?
    Cuando me siento débil, ¿estoy confiando en mis propias fuerzas o en la Fuente que me sostiene?
    Si la visión es Su regalo, ¿puedo alcanzarla por esfuerzo personal?
    ¿Estoy dispuesto a reconocer que la verdadera claridad no proviene del análisis, sino de la guía interior?
    Si mi fortaleza no es mía, sino compartida con Dios, ¿puedo descansar en ella y permitir que Su visión sustituya mi percepción limitada?

Dios es mi Fuente. 2No puedo ver separado de Él.
  • Si Dios es mi Fuente, ¿de dónde creo que proviene mi percepción cuando juzgo?
    ¿Puede una mente creada por Dios ver realmente fuera de Él?
    Cuando experimento separación, ¿es un hecho o una interpretación?
    Si no puedo ver separado de mi Fuente, ¿qué estoy eligiendo cuando percibo miedo?
    ¿Estoy dispuesto a reconocer que toda visión verdadera nace de la Unidad y que, al recordar mi Origen, mi manera de ver se transforma?
Dios es la luz en la que veo.
  • Si Dios es la luz en la que veo, ¿qué ocurre cuando percibo oscuridad?
    ¿Es la oscuridad real o es la ausencia de conciencia de esa luz?
    Cuando juzgo o temo, ¿estoy olvidando la claridad que me sostiene?
    Si la luz no procede de mis ojos, sino de mi mente unida a Dios, ¿qué estoy permitiendo que la nuble?
    ¿Estoy dispuesto a aceptar que ver no es un acto físico, sino el reconocimiento de la luz divina que ilumina toda experiencia?
Dios es la Mente con la que pienso.
  • Si Dios es la Mente con la que pienso, ¿qué pensamientos no pueden provenir de Él?
    Cuando experimento miedo o juicio, ¿estoy utilizando realmente la Mente que comparto con Dios?
    ¿Puede la Mente divina producir culpa o separación?
    Si mi pensamiento verdadero nace en Dios, ¿qué ocurre cuando me identifico con ideas de ataque?
    ¿Estoy dispuesto a reconocer que pensar con claridad es recordar que mi mente no es privada ni aislada, sino parte de una Mente mayor, íntegra y amorosa?

Sentido general de la Lección:

La Lección 59 enseña que:  La mente no necesita sostenerse sola. Todo lo que necesita ya está dado en Dios.

Después de recordar la identidad (Lección 57) y extender la santidad al mundo (Lección 58), el Curso ahora reubica completamente el sostén interno.

No soy yo quien se fortalece, se orienta, ve, piensa, ama, sino que todo eso ocurre desde una Fuente compartida.

Este repaso marca el paso de: “yo tengo que poder con esto” a “no estoy solo en nada”.

Propósito y sentido del repaso:

El propósito de este repaso es deshacer la creencia de autosuficiencia del ego.

El ego se defiende diciendo:

  • “Tengo que ser fuerte”
  • “Tengo que entender”
  • “Tengo que resolver”
  • “Tengo que saber amar”

El Curso responde con suavidad y firmeza: No tienes que sostener lo que no creaste. La Fuente no se perdió.

Este repaso no promueve dependencia infantil, sino confianza ontológica.

Análisis de las ideas repasadas:

Dios va conmigo dondequiera que voy (Lección 41)

Psicológicamente:

  • Reduce la sensación de abandono.
  • Disuelve la soledad existencial.
  • Introduce una presencia interna estable.

Espiritualmente:

  • Niega la separación como hecho real.
  • Afirma la compañía constante de la Fuente.

Clave: Nunca estoy verdaderamente solo.

Dios es mi fortaleza (Lección 42)

Psicológicamente:

  • Alivia la autoexigencia.
  • Reduce el agotamiento mental.
  • Permite soltar el control.

Espiritualmente:

  • La fortaleza no es resistencia, es apoyo.
  • El poder no nace del yo, sino de la Fuente.

Clave: No tengo que ser fuerte solo.

Dios es mi Fuente (Lección 43)

Psicológicamente:

  • Sana la sensación de carencia.
  • Disuelve la ansiedad por “no tener”.

Espiritualmente:

  • Todo lo real procede de una única Fuente.
  • Buscar fuera es olvidar el origen.

Clave: No necesito fabricar lo que ya está dado.

Dios es la Luz en la que veo (Lección 44)

Psicológicamente:

  • Reduce la confusión perceptiva.
  • Disminuye la rigidez interpretativa.

Espiritualmente:

  • Ver no es interpretar, es recibir.
  • La Luz no se crea: se permite.

Clave: No veo solo desde mi historia.

Dios es la Mente con la que pienso (Lección 45)

Psicológicamente:

  • Disuelve la sobreidentificación con el pensamiento.
  • Reduce la rumiación y la culpa mental.

Espiritualmente:

  • El pensamiento real es compartido.
  • La mente individual no es la fuente.

Clave: No pienso en soledad.

Sentido psicológico global del repaso:

Este repaso:

  • desactiva la autosuficiencia forzada,
  • reduce la carga mental,
  • devuelve descanso a la mente.

La mente deja de sostenerse a sí misma y empieza a apoyarse.

Sentido espiritual global del repaso:

Espiritualmente, la Lección 59 afirma:

La separación nunca fue total, por eso el apoyo nunca se perdió.

La vida deja de ser un esfuerzo individual y se convierte en una experiencia compartida con la Fuente.

Instrucciones prácticas:

Durante el día:

  • notar cuándo intentas hacerlo todo solo,
  • observar la tensión de “tener que poder”,
  • repetir suavemente:
    “Dios es mi fortaleza / mi Fuente / la Mente con la que pienso.”

Especialmente útil cuando surjan pensamientos como:

  • “No puedo más”
  • “No sé cómo hacer esto”
  • “Todo depende de mí”

Advertencias importantes:

 No usar estas ideas para evadir responsabilidad.
 No convertir la confianza en pasividad.
 Usarlas para soltar el peso innecesario.
 Usarlas para recordar el apoyo constante.

Relación con el proceso del Curso:

  • Lección 57 → Recuerdo de identidad
  • Lección 58 → Extensión de la santidad
  • Lección 59 → Reubicación del sostén

Aquí el Curso consolida la confianza radical.

Conclusión final:

La Lección 59 enseña una verdad profundamente estabilizadora:

No tengo que sostener mi vida solo. La Fuente no me abandona porque nunca me abandoné.

Cuando dejo de cargar conmigo mismo, la paz aparece como descanso natural.

Frase inspiradora final: “Cuando dejo de sostenerme solo, descubro que siempre estuve sostenido.”

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