sábado, 29 de julio de 2017

Cuento para Leo: "Un día muy especial - 1ª parte"

En aquella mañana de Julio todo parecía seguir su normal desarrollo. Aparentemente nada hacía presumir que aquel nuevo día fuese diferente a otros.

El gallo del vecino anunció, puntualmente, el alba, como solía hacer, con expresión de orgullo. 

La Luna se despedía con humildad, dejando su hegemonía al  soberbio Sol; mientras tanto, aquella mañana fue tomando vida propia. 

Sin embargo, para niño Alberto aquellas tempranas horas eran el anuncio de que algo muy especial y esperado acababa de llegar. ¡Cuánto tiempo habla soñado con ese día! 

Su ansiedad era tal, que apenas si pudo pegar ojo en toda la noche, la cual se le hizo tremendamente larga. Durante todo el tiempo, su única preocupación era que las manecillas del reloj que adornaba su mesilla de noche, girasen velozmente para que amaneciese lo más pronto posible. 

Niño Alberto, parecía no poder controlar por más tiempo sus emociones cuando, hasta su habitación llegó –filtrándose en el éter del cielo-, el ronco cantar del gallo del vecino. 
  • Ki, ki, ri, ki… Ki, ki, ri, ki...
Por varias veces consecutivas, el orgulloso gallo anunciaba el despertar de las fuerzas de la naturaleza del nuevo día. 

De un habilidoso y ágil salto, el pequeño Alberto, se apresuró hacia la ventana de su habitación y, no pudiendo contener sus deseos, deslizó con cierto nerviosismo las cortinas, con la intención de comprobar si era ya de día. 

Un haz de luz solar iluminó su rostro, aún crispado por la tensión que estaba experimentando, pero no tardaría en cambiar su expresión cubriendo su faz con una sonrisa, que reflejaba una profunda satisfacción. 

Lo habla conseguido –pensó-. Sin duda alguna, aquel día era el  más feliz de cuantos recordaba. 

Niño Alberto tenía verdaderos motivos para sentirse tan feliz y contento, y este sentimiento le había supuesto horas de profunda ansiedad. 

Para él, aquel día que acababa de despertar era el anuncio de las esperadas vacaciones, con las que había soñado tantas veces, desde que terminara las clases en el colegio. 

Pero no era ese el único motivo que le regocijaba y alegraba, también aquel día era la fecha de su cumpleaños. Ya os podéis imaginar, que no tenía una sola razón para sentirse lleno de entusiasmo, sino que eran dos buenas razones, las que ocupaban toda su vida en esos momentos.


Ahora podemos comprender, por qué nuestro inquieto protagonista no había dormido como normalmente lo hacia. Había estado muy ocupado, imaginando cómo sus padres se las arreglarían para organizar su fiesta de cumpleaños. Se preguntaba, qué regalo sustituiría a la vieja bicicleta del año pasado. 

Por su mente pasaron infinidad de regalos. La verdad es que  llegó a pensar que no sabría dónde meterlos. En su habitación apenas si quedaba ya espacio para guardar más juguetes. 

No sabría decir si se quedó dormido, embriagado por aquellos pensamientos. 

No se hizo esperar la respuesta de niño Alberto, al comprobar que ya había amanecido. 

Apresurándose y con una destreza que hubiese sorprendido a su madre, se cambió de ropa y colocándose sus zapatos se dirigió rápidamente en busca de las felicitaciones que esperaba recibir de sus padres. 

Pero como bien intuyó, aquel día sería muy especial y é,l más que ningún otro se sentiría protagonista de tan singular y extraña situación. 

Como de costumbre, niño Alberto encontró a su madre ocupada en las tareas de la casa.

Nada extraño hacía pensar que aquella habitual escena sería motivo de una profunda preocupación que llenaría de tristeza el corazón de nuestro protagonista. 
  • ¡Buenos días, mamá!
Aquellas palabras sonaron con intensa alegría y en correspondencia, nuestro amigo recibió un agradable y sincero beso de su madre, la cual respondía de este modo, a aquel saludo tan afectivo. No obstante, aquella buena señora no dio mayor importancia a aquel hecho y siguió concentrada en sus tareas, sin prestar mayor atención a su hijo. 

Sin embargo, niño Alberto, se sentía muy decepcionado; no sabía cómo reaccionar. Se encontraba turbado por aquel recibimiento tan normal. El esperaba una acogida eufórica y llena de expresa demostración, y ni tan siquiera se había acordado de felicitarle. 

Su estado de ánimo se hundía cada vez más. Veía cómo se desplomaban todos aquellos sueños que le habían acompañado durante aquella larga noche. 

No podía creer que las personas, que él más quería, se hubiesen olvidado de aquella fecha tan llena de significado, como era su cumpleaños. 

A pesar de aquel pesimismo, que invadía todo su ser, quiso aferrarse a una única posibilidad. Debía tratarse de un olvido pasajero y tal vez si la ayudaba a recordar aquella fecha, quizás tuviera aún solución. 

Con ese ansioso empeño, y con la obsesión y el miedo del desengaño, sacó a relucir su virtuosa capacidad para dramatizar y se dirigió de nuevo hacia su madre, haciendo un gran esfuerzo para no dar muestra de su decepción.  
  • Mamá… ¿Sabes si papá vendrá del trabajo hoy un poco antes?

La astucia de niño Alberto, le llevó a interrogar a su madre sobre una cuestión que él ya conocía, pues en días anteriores, había participado en una conversación, que le permitía saber, que su padre, ese día no trabajaría, ya que estaría de vacaciones. 

La intención del astuto joven no era otra que ganar la atención de su madre, con objeto de que ésta se fijase en el día en que se encontraban. Pero la sorpresa del niño fue en aumento cuando en ese mismo momento, y en respuesta a su pregunta, recibía el saludo de su padre. 
  • ¿Qué tal, hijo? ¿ cómo estás?, ¿ no es un poco pronto para que estés levantado?
Haciendo un gran esfuerzo niño Alberto, correspondió al saludo de su padre, pero no pudo evitar sentir un profundo escalofrío que recorrió todo su ser y que amenazaba con hacerle estallar de ira y rabia, como respuesta ante aquella incomprensible situación. 

A pesar de sus muchos esfuerzos, no pudo evitar por más tiempo su desconcierto, un extraño fuego se había apoderado de su pecho, de tal modo que su corazón latía descompasadamente. 

Nunca hubiera imaginado que su padre, al que veneraba como a un ídolo, como a un superhombre, le decepcionara tanto. No podía creerlo, no podía admitirlo. Él, estaba allí, se sentía vivo, sentía alguien importante.

... continuará

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 210

SEXTO REPASO

Introducción

1. Para este repaso utilizaremos sólo una idea por día y la practi­caremos tan a menudo cómo podamos. 2Además del tiempo que le dediques mañana y noche, que no debería ser menos de quince minutos, y de los recordatorios que han de llevarse a cabo, cada hora durante el transcurso del día, usa la idea tan frecuentemente como puedas entre las sesiones de práctica. 3Cada una de estas ideas por sí sola podría salvarte si verdaderamente la aprendie­ses. 4Cada una de ellas sería suficiente para liberaros a ti y al mundo de cualquier clase de cautiverio, e invitar de nuevo el recuerdo de Dios.

2. Con esto en mente, demos comienzo a nuestras prácticas, en las que repasaremos detenidamente los pensamientos con los que el Espíritu Santo nos ha bendecido en nuestras últimas veinte leccio­nes. 2Cada uno de ellos encierra dentro de sí el programa de estu­dios en su totalidad si se entiende, se practica, se acepta y se aplica a todo cuanto parece acontecer a lo largo del día. 3Uno solo basta. 4Mas no se debe excluir nada de ese pensamiento. 5Necesitamos, por lo tanto, usarlos todos y dejar que se vuelvan uno solo, ya que cada uno de ellos contribuye a la suma total de lo que queremos aprender.

3. Al igual que nuestro último repaso, estas sesiones de práctica giran alrededor de un tema central con el que comenzamos y concluimos cada lección. 2El tema para el presente repaso es el siguiente:    

3No soy un cuerpo. 4Soy libre.
5Pues aún soy tal como Dios me creó.

6El día comienza y concluye con esto. 7Y lo repetiremos asimismo cada vez que el reloj marque la hora, o siempre que nos acorde­mos, entre una hora y otra, que tenemos una función que trans­ciende el mundo que vemos. 8Aparte de esto y de la repetición del pensamiento que nos corresponda practicar cada día, no se requiere ningún otro tipo de ejercicio, excepto un profundo aban­dono de todo aquello que abarrota la mente y la hace sorda a la razón, a la cordura y a la simple verdad.

4. Lo que nos proponemos en este repaso es ir más allá de todas las palabras y de las diferentes maneras de practicar. 2Pues lo que estamos intentando esta vez es ir más de prisa por una senda más corta que nos conduce a la serenidad y a la paz de Dios. 3Sencilla­mente cerramos los ojos y nos olvidamos de todo lo que jamás habíamos creído saber y entender. 4Pues así es como nos libera­mos de todo lo que ni sabíamos ni pudimos entender.

5. Hay una sola excepción a esta falta de estructura. 2No dejes pasar un solo pensamiento trivial sin confrontarlo. 3Si adviertes alguno, niega su dominio sobre ti y apresúrate a asegurarle a tu mente que no es eso lo que quiere. 4Luego descarta tranquila­mente el pensamiento que negaste y de inmediato y sin titubear sustitúyelo por la idea con la que estés practicando ese día.
6. Cuando la tentación te asedie, apresúrate a proclamar que ya no eres su presa, diciendo:

2No quiero este pensamiento. 3El que quiero es ________ .

4Y entonces repite la idea del día y deja que ocupe el lugar de lo que habías pensado. 5Además de estas aplicaciones especiales de la idea diaria, sólo añadiremos unas cuantas expresiones formales o pensamientos específicos para que te ayuden con tu práctica. 6Por lo demás, le entregamos estos momentos de quietud al Maes­tro que nos enseña en silencio, nos habla de paz e imparte a nues­tros pensamientos todo el significado que jamás puedan tener.

7. A Él le ofrezco este repaso por ti. 2Te pongo en Sus manos, y dejo que Él te enseñe qué hacer, qué decir y qué pensar cada vez que recurres a Él. 3Él estará a tu disposición siempre que acudas a Él en busca de ayuda. 4Ofrezcámosle este repaso que ahora comenzamos, y no nos olvidemos de Quién es al que se le ha entregado, según practicamos día tras día, avanzando hacia el objetivo que Él fijó para nosotros, dejando que nos enseñe cómo proceder y confiando plenamente en Él para que nos indique la forma en que cada sesión de práctica puede convertirse en un amoroso regalo de libertad para el mundo.


LECCIÓN 210

No soy un cuerpo. Soy libre.
Pues aún soy tal como Dios me creó.

1. (190) Elijo el júbilo de Dios en lugar del dolor.

2El dolor es mi propia invención. 3No es un pensamiento de Dios, sino uno que yo pensé aparte de Él y de Su Voluntad. 4Su Voluntad para Su Hijo bienamado es dicha y sólo dicha. 5Y eso es lo que elijo en lugar de lo que yo inventé

4No soy un cuerpo. 5Soy libre. 6Pues aún soy tal como Dios me creó.


¿Qué me enseña esta lección?


Al igual que elijo la paz, en vez de a la guerra, elijo el júbilo y la dicha en lugar del dolor.

Ni la guerra, ni el dolor, forman parte del Pensamiento de nuestro Creador. En el Padre Todo es Unidad y la expansión de su Mente, su Creación, el Hijo de Dios, es en Esencia la expresión de su Gracia.

El Hijo de Dios, en estado potencial, posee los mismos dones que su Creador. Su mente puede servir a la Unidad o puede servir a la separación.

Cuando elige servir al ego (separación), el pensamiento tiene la capacidad de inventar el dolor y de creer en su poder.

En cambio, cuando elige servir al Espíritu, el pensamiento evidencia la verdad y deja de lado a la ilusión del dolor. Ese pensamiento se deleita con el júbilo y la dicha, los frutos de su verdadera y única condición.

Reflexión: ¿Somos conscientes de cuándo elegimos el dolor?

viernes, 28 de julio de 2017

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 209

SEXTO REPASO

Introducción

1. Para este repaso utilizaremos sólo una idea por día y la practi­caremos tan a menudo cómo podamos. 2Además del tiempo que le dediques mañana y noche, que no debería ser menos de quince minutos, y de los recordatorios que han de llevarse a cabo, cada hora durante el transcurso del día, usa la idea tan frecuentemente como puedas entre las sesiones de práctica. 3Cada una de estas ideas por sí sola podría salvarte si verdaderamente la aprendie­ses. 4Cada una de ellas sería suficiente para liberaros a ti y al mundo de cualquier clase de cautiverio, e invitar de nuevo el recuerdo de Dios.

2. Con esto en mente, demos comienzo a nuestras prácticas, en las que repasaremos detenidamente los pensamientos con los que el Espíritu Santo nos ha bendecido en nuestras últimas veinte leccio­nes. 2Cada uno de ellos encierra dentro de sí el programa de estu­dios en su totalidad si se entiende, se practica, se acepta y se aplica a todo cuanto parece acontecer a lo largo del día. 3Uno solo basta. 4Mas no se debe excluir nada de ese pensamiento. 5Necesitamos, por lo tanto, usarlos todos y dejar que se vuelvan uno solo, ya que cada uno de ellos contribuye a la suma total de lo que queremos aprender.

3. Al igual que nuestro último repaso, estas sesiones de práctica giran alrededor de un tema central con el que comenzamos y concluimos cada lección. 2El tema para el presente repaso es el siguiente:    

3No soy un cuerpo. 4Soy libre.
5Pues aún soy tal como Dios me creó.

6El día comienza y concluye con esto. 7Y lo repetiremos asimismo cada vez que el reloj marque la hora, o siempre que nos acorde­mos, entre una hora y otra, que tenemos una función que trans­ciende el mundo que vemos. 8Aparte de esto y de la repetición del pensamiento que nos corresponda practicar cada día, no se requiere ningún otro tipo de ejercicio, excepto un profundo aban­dono de todo aquello que abarrota la mente y la hace sorda a la razón, a la cordura y a la simple verdad.

4. Lo que nos proponemos en este repaso es ir más allá de todas las palabras y de las diferentes maneras de practicar. 2Pues lo que estamos intentando esta vez es ir más de prisa por una senda más corta que nos conduce a la serenidad y a la paz de Dios. 3Sencilla­mente cerramos los ojos y nos olvidamos de todo lo que jamás habíamos creído saber y entender. 4Pues así es como nos libera­mos de todo lo que ni sabíamos ni pudimos entender.

5. Hay una sola excepción a esta falta de estructura. 2No dejes pasar un solo pensamiento trivial sin confrontarlo. 3Si adviertes alguno, niega su dominio sobre ti y apresúrate a asegurarle a tu mente que no es eso lo que quiere. 4Luego descarta tranquila­mente el pensamiento que negaste y de inmediato y sin titubear sustitúyelo por la idea con la que estés practicando ese día.
6. Cuando la tentación te asedie, apresúrate a proclamar que ya no eres su presa, diciendo:

2No quiero este pensamiento. 3El que quiero es ________ .

4Y entonces repite la idea del día y deja que ocupe el lugar de lo que habías pensado. 5Además de estas aplicaciones especiales de la idea diaria, sólo añadiremos unas cuantas expresiones formales o pensamientos específicos para que te ayuden con tu práctica. 6Por lo demás, le entregamos estos momentos de quietud al Maes­tro que nos enseña en silencio, nos habla de paz e imparte a nues­tros pensamientos todo el significado que jamás puedan tener.

7. A Él le ofrezco este repaso por ti. 2Te pongo en Sus manos, y dejo que Él te enseñe qué hacer, qué decir y qué pensar cada vez que recurres a Él. 3Él estará a tu disposición siempre que acudas a Él en busca de ayuda. 4Ofrezcámosle este repaso que ahora comenzamos, y no nos olvidemos de Quién es al que se le ha entregado, según practicamos día tras día, avanzando hacia el objetivo que Él fijó para nosotros, dejando que nos enseñe cómo proceder y confiando plenamente en Él para que nos indique la forma en que cada sesión de práctica puede convertirse en un amoroso regalo de libertad para el mundo.


LECCIÓN 209

No soy un cuerpo. Soy libre.
Pues aún soy tal como Dios me creó.

1. (189) Siento el Amor de Dios dentro de mí ahora.

2El Amor de Dios es lo que me creó. 3El Amor de Dios es todo lo que soy. 4El Amor de Dios proclamó que yo soy Su Hijo. 5El Amor de Dios dentro de mí es mi liberación.

4No soy un cuerpo. 5Soy libre. 6Pues aún soy tal como Dios me creó.


¿Qué me enseña esta lección?

Permanezco muy quedo y dejo a un lado todos los pensamientos acerca de lo que soy y de lo que Dios es; todos los conceptos que he aprendido acerca del mundo; todas las imágenes que tengo acerca de mí mismo.

Vacío mi mente de todo lo que ella piensa que es verdadero o falso, bueno o malo; de todo pensamiento que considere digno, así como de todas las ideas de las que se siente avergonzada.

No conservo nada.

No traigo conmigo ni un solo pensamiento que el pasado me haya enseñado, ni ninguna creencia que, sea cual sea su proce­dencia, haya aprendido con anterioridad.

Me olvido de este mundo, me olvido de este curso, y con la mente completamente vacía, veo a Dios.


Padre, no sabemos cómo llegar a Ti. Pero te hemos llamado y Tú nos has contestado. No interferiremos. Los caminos de la salvación no son nuestros, pues te pertenecen a Ti. Y es a Ti a donde vamos para encontrarlos. Nuestras manos están abiertas para recibir Tus dones. No tenemos ningún pensamiento que no pensemos contigo, ni abrigamos creencia alguna con respecto a lo que somos o a Quién nos creó. Tuyo es el camino que queremos hallar y seguir. Y sólo pedimos que Tu Volun­tad, que también es la nuestra, se haga en nosotros y en el mundo, para que éste pase a formar parte del Cielo. Amén.

Reflexión: Silencio.

jueves, 27 de julio de 2017

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 208

SEXTO REPASO

Introducción

1. Para este repaso utilizaremos sólo una idea por día y la practi­caremos tan a menudo cómo podamos. 2Además del tiempo que le dediques mañana y noche, que no debería ser menos de quince minutos, y de los recordatorios que han de llevarse a cabo, cada hora durante el transcurso del día, usa la idea tan frecuentemente como puedas entre las sesiones de práctica. 3Cada una de estas ideas por sí sola podría salvarte si verdaderamente la aprendie­ses. 4Cada una de ellas sería suficiente para liberaros a ti y al mundo de cualquier clase de cautiverio, e invitar de nuevo el recuerdo de Dios.

2. Con esto en mente, demos comienzo a nuestras prácticas, en las que repasaremos detenidamente los pensamientos con los que el Espíritu Santo nos ha bendecido en nuestras últimas veinte leccio­nes. 2Cada uno de ellos encierra dentro de sí el programa de estu­dios en su totalidad si se entiende, se practica, se acepta y se aplica a todo cuanto parece acontecer a lo largo del día. 3Uno solo basta. 4Mas no se debe excluir nada de ese pensamiento. 5Necesitamos, por lo tanto, usarlos todos y dejar que se vuelvan uno solo, ya que cada uno de ellos contribuye a la suma total de lo que queremos aprender.

3. Al igual que nuestro último repaso, estas sesiones de práctica giran alrededor de un tema central con el que comenzamos y concluimos cada lección. 2El tema para el presente repaso es el siguiente:    

3No soy un cuerpo. 4Soy libre.
5Pues aún soy tal como Dios me creó.

6El día comienza y concluye con esto. 7Y lo repetiremos asimismo cada vez que el reloj marque la hora, o siempre que nos acorde­mos, entre una hora y otra, que tenemos una función que trans­ciende el mundo que vemos. 8Aparte de esto y de la repetición del pensamiento que nos corresponda practicar cada día, no se requiere ningún otro tipo de ejercicio, excepto un profundo aban­dono de todo aquello que abarrota la mente y la hace sorda a la razón, a la cordura y a la simple verdad.

4. Lo que nos proponemos en este repaso es ir más allá de todas las palabras y de las diferentes maneras de practicar. 2Pues lo que estamos intentando esta vez es ir más de prisa por una senda más corta que nos conduce a la serenidad y a la paz de Dios. 3Sencilla­mente cerramos los ojos y nos olvidamos de todo lo que jamás habíamos creído saber y entender. 4Pues así es como nos libera­mos de todo lo que ni sabíamos ni pudimos entender.

5. Hay una sola excepción a esta falta de estructura. 2No dejes pasar un solo pensamiento trivial sin confrontarlo. 3Si adviertes alguno, niega su dominio sobre ti y apresúrate a asegurarle a tu mente que no es eso lo que quiere. 4Luego descarta tranquila­mente el pensamiento que negaste y de inmediato y sin titubear sustitúyelo por la idea con la que estés practicando ese día.
6. Cuando la tentación te asedie, apresúrate a proclamar que ya no eres su presa, diciendo:

2No quiero este pensamiento. 3El que quiero es ________ .

4Y entonces repite la idea del día y deja que ocupe el lugar de lo que habías pensado. 5Además de estas aplicaciones especiales de la idea diaria, sólo añadiremos unas cuantas expresiones formales o pensamientos específicos para que te ayuden con tu práctica. 6Por lo demás, le entregamos estos momentos de quietud al Maes­tro que nos enseña en silencio, nos habla de paz e imparte a nues­tros pensamientos todo el significado que jamás puedan tener.

7. A Él le ofrezco este repaso por ti. 2Te pongo en Sus manos, y dejo que Él te enseñe qué hacer, qué decir y qué pensar cada vez que recurres a Él. 3Él estará a tu disposición siempre que acudas a Él en busca de ayuda. 4Ofrezcámosle este repaso que ahora comenzamos, y no nos olvidemos de Quién es al que se le ha entregado, según practicamos día tras día, avanzando hacia el objetivo que Él fijó para nosotros, dejando que nos enseñe cómo proceder y confiando plenamente en Él para que nos indique la forma en que cada sesión de práctica puede convertirse en un amoroso regalo de libertad para el mundo.


LECCIÓN 208

No soy un cuerpo. Soy libre.
Pues aún soy tal como Dios me creó.

1. (188) La paz de Dios refulge en mí ahora.

2Permaneceré muy quedo y dejaré que la tierra se aquiete junto conmigo. 3Y en esa quietud hallaremos la paz de Dios. 4Está dentro de mi corazón, el cual da testimonio de Dios Mismo.

4No soy un cuerpo. 5Soy libre. 6Pues aún soy tal como Dios me creó.


¿Qué me enseña esta lección?


El pensamiento sigue a su fuente.

Como dijo el sabio Aristóteles: Siembra un pensamiento, cosecha una acción; siembra una acción, cosecha un hábito; siembra un hábito, cosecha un carácter; siembra un carácter, cosecha un destino.

Si en nuestros pensamientos no hay unidad, sino luchas y enfrentamiento, nuestros pensamientos generarán acciones donde se manifestarán esa falta de unidad.

Cada vez que actuemos, guiados por la creencia en la separación, estaremos adquiriendo el hábito de ver a los demás con esa misma visión de separación. El hábito se hace carácter y nos acostumbramos a vivir de forma separada, experimentando la relación con los demás como algo externo a nosotros.
Llegará el día en que las luchas y los enfrentamientos se conviertan en nuestro destino y nos preguntaremos, ¿qué hemos hecho para merecernos eso?

Aquietemos nuestras mentes, para que deje de emitir pensamientos de separación; para que deje de identificarse con el mundo de la percepción material. En ese aquietamiento, dejemos que fluyan de la mente los pensamientos que se recrean en la Unidad. Estos pensamientos nos harán fluir con el Pensamiento del Creador y, en ese contacto, hallaremos la paz de Dios. 

Reflexión: Identifiquemos los aspectos que dificultad la quietud de nuestra mente.

miércoles, 26 de julio de 2017

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 207

SEXTO REPASO

Introducción

1. Para este repaso utilizaremos sólo una idea por día y la practi­caremos tan a menudo cómo podamos. 2Además del tiempo que le dediques mañana y noche, que no debería ser menos de quince minutos, y de los recordatorios que han de llevarse a cabo, cada hora durante el transcurso del día, usa la idea tan frecuentemente como puedas entre las sesiones de práctica. 3Cada una de estas ideas por sí sola podría salvarte si verdaderamente la aprendie­ses. 4Cada una de ellas sería suficiente para liberaros a ti y al mundo de cualquier clase de cautiverio, e invitar de nuevo el recuerdo de Dios.

2. Con esto en mente, demos comienzo a nuestras prácticas, en las que repasaremos detenidamente los pensamientos con los que el Espíritu Santo nos ha bendecido en nuestras últimas veinte leccio­nes. 2Cada uno de ellos encierra dentro de sí el programa de estu­dios en su totalidad si se entiende, se practica, se acepta y se aplica a todo cuanto parece acontecer a lo largo del día. 3Uno solo basta. 4Mas no se debe excluir nada de ese pensamiento. 5Necesitamos, por lo tanto, usarlos todos y dejar que se vuelvan uno solo, ya que cada uno de ellos contribuye a la suma total de lo que queremos aprender.

3. Al igual que nuestro último repaso, estas sesiones de práctica giran alrededor de un tema central con el que comenzamos y concluimos cada lección. 2El tema para el presente repaso es el siguiente:    

3No soy un cuerpo. 4Soy libre.
5Pues aún soy tal como Dios me creó.

6El día comienza y concluye con esto. 7Y lo repetiremos asimismo cada vez que el reloj marque la hora, o siempre que nos acorde­mos, entre una hora y otra, que tenemos una función que trans­ciende el mundo que vemos. 8Aparte de esto y de la repetición del pensamiento que nos corresponda practicar cada día, no se requiere ningún otro tipo de ejercicio, excepto un profundo aban­dono de todo aquello que abarrota la mente y la hace sorda a la razón, a la cordura y a la simple verdad.

4. Lo que nos proponemos en este repaso es ir más allá de todas las palabras y de las diferentes maneras de practicar. 2Pues lo que estamos intentando esta vez es ir más de prisa por una senda más corta que nos conduce a la serenidad y a la paz de Dios. 3Sencilla­mente cerramos los ojos y nos olvidamos de todo lo que jamás habíamos creído saber y entender. 4Pues así es como nos libera­mos de todo lo que ni sabíamos ni pudimos entender.

5. Hay una sola excepción a esta falta de estructura. 2No dejes pasar un solo pensamiento trivial sin confrontarlo. 3Si adviertes alguno, niega su dominio sobre ti y apresúrate a asegurarle a tu mente que no es eso lo que quiere. 4Luego descarta tranquila­mente el pensamiento que negaste y de inmediato y sin titubear sustitúyelo por la idea con la que estés practicando ese día.
6. Cuando la tentación te asedie, apresúrate a proclamar que ya no eres su presa, diciendo:

2No quiero este pensamiento. 3El que quiero es ________ .

4Y entonces repite la idea del día y deja que ocupe el lugar de lo que habías pensado. 5Además de estas aplicaciones especiales de la idea diaria, sólo añadiremos unas cuantas expresiones formales o pensamientos específicos para que te ayuden con tu práctica. 6Por lo demás, le entregamos estos momentos de quietud al Maes­tro que nos enseña en silencio, nos habla de paz e imparte a nues­tros pensamientos todo el significado que jamás puedan tener.

7. A Él le ofrezco este repaso por ti. 2Te pongo en Sus manos, y dejo que Él te enseñe qué hacer, qué decir y qué pensar cada vez que recurres a Él. 3Él estará a tu disposición siempre que acudas a Él en busca de ayuda. 4Ofrezcámosle este repaso que ahora comenzamos, y no nos olvidemos de Quién es al que se le ha entregado, según practicamos día tras día, avanzando hacia el objetivo que Él fijó para nosotros, dejando que nos enseñe cómo proceder y confiando plenamente en Él para que nos indique la forma en que cada sesión de práctica puede convertirse en un amoroso regalo de libertad para el mundo.


LECCIÓN 207

No soy un cuerpo. Soy libre.
Pues aún soy tal como Dios me creó.

1. (187) Bendigo al mundo porque me bendigo a mí mismo.

2La bendición de Dios irradia sobre mí desde dentro de mi corazón, donde Él mora. 3No necesito más que dirigirme a Él y todo pesar desaparece conforme acepto Su infinito Amor por mí.

4No soy un cuerpo. 5Soy libre. 6Pues aún soy tal como Dios me creó.


¿Qué me enseña esta lección?


Protege todas las cosas que valoras dándolas, y así te asegura­rás de no perderlas nunca.

El ego, cuando da, cree que pierde aquello que ha dado. El percibir al otro como separado de nosotros mismos, nos lleva a argumentar, que cuando damos, perdemos lo que damos.

Sin embargo, la verdad es otra bien distinta. Cuando bendecimos a nuestros hermanos, cuando bendecimos al mundo, estamos, realmente, bendiciéndonos a nosotros mismos, pues formamos una unidad con el mundo que nos rodea.

Cuando bendecimos a nuestros hermanos, estamos, verdaderamente, compartiendo la bendición que Dios nos otorga. Todos Somos Hijos de Dios, por lo que Todos, gozamos su bendición.

Reflexión: Elijo conscientemente a la persona con la que voy a compartir mi bendición.

martes, 25 de julio de 2017

¿Cómo educar a un niño Leo?

Si en alguna ocasión has contemplado los movimientos majestuosos de un león, ese aire de grandilocuencia que lo caracteriza exaltándole como el "rey de la creación", entonces sabrás reconocer esos mismos rasgos en el niño Leo.

Desde su tierna infancia nos sorprenderá con un sentimiento de alta estima que le hará "rugir con fiereza" cuando se vea desvalorizado o ridiculizado.

No cometamos el error de menospreciarle, pues si así lo hacemos desencadenaremos su furia y seremos víctimas de su terrible cólera. Pero no os preocupéis, pues su generoso corazón es como un horno crematorio donde se purifica cualquier rencor.

Es bien conocido por todos, que los niños son consumados imitadores de los mayores, pero si añadimos a ello que esos niños han nacido bajo el rayo de Leo, entonces tendremos que descubrirnos y quizás aplaudir al ser espectadores de primera fila de sus continuas y espontáneas representaciones de teatro.

¡Cuanto dramatismo y cuanta pasión! ¡Cuanto orgullo y cuanta expresividad!

Es un magnifico actor. Démosle el papel de protagonista, nunca un papel secundario, y si hay que establecer las reglas del juego, dejémosle la parte directiva y sabrá hacerlo con la grandeza y magnanimidad de un Dios.

El niño Leo no sabrá hacer las cosas a medias, no podrá pasar desapercibido, y cuando emprende una acción por insignificante que esta sea, pondrá todo su corazón en ella.

Su mayor virtud, la nobleza. Su mayor defecto, la soberbia.

El niño Leo, en su infancia es como ese árbol, aún joven, que podemos enderezar, pero si nos despreocupamos de sus inclinaciones, crecerá y se fortalecerá como un enérgico árbol que una vez torcido ya nadie podrá enderezar.

Fiel, fiel hasta la muerte, y mientras tanto se entregará como ejemplo para que otros puedan seguir sus pasos.

Su adolescencia será precoz y le descubriremos románticamente enamorado viviendo intensamente sus experiencias emotivas. La voz de su corazón se dejara oír con más fuerza que la de su mente, y tendremos que comprender esto para poder perdonar sus alocadas acciones.

Tened siempre presente que se tomará las cosas muy a pecho, y si no le ayudamos a afrontar la vida con más calma, no será extraño que su fatigado corazón le pase factura por ser tan apasionado.

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 206

SEXTO REPASO

Introducción

1. Para este repaso utilizaremos sólo una idea por día y la practi­caremos tan a menudo cómo podamos. 2Además del tiempo que le dediques mañana y noche, que no debería ser menos de quince minutos, y de los recordatorios que han de llevarse a cabo, cada hora durante el transcurso del día, usa la idea tan frecuentemente como puedas entre las sesiones de práctica. 3Cada una de estas ideas por sí sola podría salvarte si verdaderamente la aprendie­ses. 4Cada una de ellas sería suficiente para liberaros a ti y al mundo de cualquier clase de cautiverio, e invitar de nuevo el recuerdo de Dios.

2. Con esto en mente, demos comienzo a nuestras prácticas, en las que repasaremos detenidamente los pensamientos con los que el Espíritu Santo nos ha bendecido en nuestras últimas veinte leccio­nes. 2Cada uno de ellos encierra dentro de sí el programa de estu­dios en su totalidad si se entiende, se practica, se acepta y se aplica a todo cuanto parece acontecer a lo largo del día. 3Uno solo basta. 4Mas no se debe excluir nada de ese pensamiento. 5Necesitamos, por lo tanto, usarlos todos y dejar que se vuelvan uno solo, ya que cada uno de ellos contribuye a la suma total de lo que queremos aprender.

3. Al igual que nuestro último repaso, estas sesiones de práctica giran alrededor de un tema central con el que comenzamos y concluimos cada lección. 2El tema para el presente repaso es el siguiente:    

3No soy un cuerpo. 4Soy libre.
5Pues aún soy tal como Dios me creó.

6El día comienza y concluye con esto. 7Y lo repetiremos asimismo cada vez que el reloj marque la hora, o siempre que nos acorde­mos, entre una hora y otra, que tenemos una función que trans­ciende el mundo que vemos. 8Aparte de esto y de la repetición del pensamiento que nos corresponda practicar cada día, no se requiere ningún otro tipo de ejercicio, excepto un profundo aban­dono de todo aquello que abarrota la mente y la hace sorda a la razón, a la cordura y a la simple verdad.

4. Lo que nos proponemos en este repaso es ir más allá de todas las palabras y de las diferentes maneras de practicar. 2Pues lo que estamos intentando esta vez es ir más de prisa por una senda más corta que nos conduce a la serenidad y a la paz de Dios. 3Sencilla­mente cerramos los ojos y nos olvidamos de todo lo que jamás habíamos creído saber y entender. 4Pues así es como nos libera­mos de todo lo que ni sabíamos ni pudimos entender.

5. Hay una sola excepción a esta falta de estructura. 2No dejes pasar un solo pensamiento trivial sin confrontarlo. 3Si adviertes alguno, niega su dominio sobre ti y apresúrate a asegurarle a tu mente que no es eso lo que quiere. 4Luego descarta tranquila­mente el pensamiento que negaste y de inmediato y sin titubear sustitúyelo por la idea con la que estés practicando ese día.
6. Cuando la tentación te asedie, apresúrate a proclamar que ya no eres su presa, diciendo:

2No quiero este pensamiento. 3El que quiero es ________ .

4Y entonces repite la idea del día y deja que ocupe el lugar de lo que habías pensado. 5Además de estas aplicaciones especiales de la idea diaria, sólo añadiremos unas cuantas expresiones formales o pensamientos específicos para que te ayuden con tu práctica. 6Por lo demás, le entregamos estos momentos de quietud al Maes­tro que nos enseña en silencio, nos habla de paz e imparte a nues­tros pensamientos todo el significado que jamás puedan tener.

7. A Él le ofrezco este repaso por ti. 2Te pongo en Sus manos, y dejo que Él te enseñe qué hacer, qué decir y qué pensar cada vez que recurres a Él. 3Él estará a tu disposición siempre que acudas a Él en busca de ayuda. 4Ofrezcámosle este repaso que ahora comenzamos, y no nos olvidemos de Quién es al que se le ha entregado, según practicamos día tras día, avanzando hacia el objetivo que Él fijó para nosotros, dejando que nos enseñe cómo proceder y confiando plenamente en Él para que nos indique la forma en que cada sesión de práctica puede convertirse en un amoroso regalo de libertad para el mundo.


LECCIÓN 206

No soy un cuerpo. Soy libre.
Pues aún soy tal como Dios me creó.

1. (186) De mí depende la salvación del mundo.

2Se me han confiado los dones de Dios porque soy Su Hijo. 3Y deseo otorgarlos allí donde Él dispuso que se dieran.

4No soy un cuerpo. 5Soy libre. 6Pues aún soy tal como Dios me creó.


¿Qué me enseña esta lección?


Somos herederos de los dones de Dios, nuestro Padre, porque Somos Su Hijo.

Esos dones nos capacitan para Ser Dioses Creadores. En nuestro estado actual, esa condición se manifiesta en estado incipiente, en estado potencial, lo que significa que somos Dioses en formación.

El Hijo de Dios, ha hecho uso de su poder creador y en ese acto volitivo, ha decidido fabricar un mundo ilusorio separado de su Hacedor.  En ese mundo ilusorio, transitorio y temporal, rigen las leyes de percepción, las cuales han llevado al hombre a identificarse con su envoltorio material, con el cuerpo, y a establecer como verdades aquellas que recibe vía sensorial. Lo que no es capaz de percibir con sus sentidos, no existe.

Ese estado de separación, nos ha llevado a proyectar en el exterior nuestro contenido interior, nuestros pensamientos y nuestros sentimientos, y a fabricar estados de percepción que nos llevan a dar valor a lo percibido. Proyectamos la culpa y fabricamos culpables. Proyectamos nuestros miedos y fabricamos el ataque y la venganza. Proyectamos el castigo y fabricamos a los verdugos.

Somos herederos de los dones de Dios y como tal tenemos la facultad de crear desde la Unidad, desde el Amor, desde la Paz.

El mundo está demente. Cuando escribo estas líneas, estamos siendo testigos de acciones que nos confirman la realidad de esta afirmación. Israel y Palestina, mantienen un enfrentamiento bélico que nos revela el profundo miedo colectivo que atenaza a ambas naciones. El miedo es lo opuesto al amor. El miedo nos lleva a fabricar la ilusión del ataque y de la venganza.
Esas naciones, de profundo significado ancestral, nos hablan, a nivel social, de los sentimientos y emociones que alimentamos a nivel individual. Y esta gran verdad, debe hacernos “despertar”, pues nadie es ajeno a lo que está sucediendo en esos dos territorios. Estaríamos muy equivocados si pensásemos, por un solo segundo, que esos enfrentamientos nada tiene que ver con nosotros.

Cada uno de nuestros pensamientos de separación, de ataque, de venganza, de odio, es una semilla que sembramos en la grandiosidad del Universo. Y el Universo, en un gesto amable y cordial, nos hace merecedores de aquello que hemos sembrado y, nos sitúa, en un contexto donde podremos cosechar lo que hemos sembrado.

De ti, de mí, de Todos y cada uno de nosotros, los Hijos de Dios, depende la salvación del mundo. Pero yo no voy a exigir que tú cambies para que el mundo sea mejor. Yo elijo Ser tú, porque siendo tú, seré yo mismo, ya que, entre tú y yo, tan sólo hay Unidad.

La salvación del mundo depende de ver esa Realidad.

Reflexión: ¿Qué puedo aportar de mi para alcanzar la salvación del mundo?