sábado, 16 de noviembre de 2019

Un homenaje al amor, a través del refranero: 6ª parte

“El mal del amor, no lo cura el doctor”.
Cuando se acuñó este refrán, las especialidades en medicina aún no se habían ocupado de los aspectos psicológicos de la naturaleza humana. El mal de amores, pertenecería a ese aspecto del ser humano que estudia, en la actualidad, la psicología.
Pero, verdaderamente, ¿podemos considerar el “mal de amores” como una enfermedad? Bueno, si entendemos que el término enfermedad es la ausencia de salud, de equilibrio, de armonía… podríamos decir, que cuando nuestra naturaleza emocional se comporta de un modo inestable, entonces, sí padeceremos del mal de amores, cuyos efectos suele manifestarse propiciando una actitud pesimista, depresiva y pasiva.
El que padece del mal de amores, siente que ha perdido la ilusión por vivir. Al no conseguir su objeto amado, o al haber perdido a la persona amada…, la vida deja de tener sentido para él.
Ese tipo de sentimiento responde a una naturaleza emocional que se encuentra prisionera de los instintos; se trata de un sentimiento inmaduro que se identifica con el “recibir”.
El remedio para sanar esa naturaleza presa del egoísmo, debemos buscarlo en la comprensión de que amar, tiene un significado más hermoso, cuando verdaderamente somos capaces de Dar…, y ese acto exige de nosotros un desapego de todo afán de posesión.

“El sólo decir te quiero, no logra amor duradero”.
Al igual que no podemos pretender que regando una sola vez la planta que hemos sembrado, la semilla se convierta en un frondoso árbol que de maravillosos frutos, el amor, hay que sembrarlo  y alimentarlo constantemente, hasta que se convierta en amor duradero.

Para conseguir esa realidad, nuestra naturaleza emocional, por lo general, inestable y cambiante, debe perseverar en alimentar ese amor, con gestos y acciones que le permitan crecer diariamente. Si nos olvidamos de mantener esa disposición, aunque nuestros labios pronuncien: te quiero…, no lograremos ese amor duradero que dará sentido a nuestra vida…

“Hay amores que matan”.
Es curioso, como la esencia fundamental de la existencia, el amor, tiene ese doble efecto en la naturaleza humana, dar la vida y quitarla.
Por amor, podemos y llegamos a hacer cosas maravillosas. El amor es la fuente de todos los milagros.
Por amor, mejor dicho, por un mal uso del amor, podemos y llegamos a hacer verdaderas monstruosidades.
Es el rostro dual de la energía, que igualmente afecta a la naturaleza emocional.

Cuando decimos que el amor, mata, es evidente que no nos estamos refiriendo al Amor Incondicional. El amor mata, cuando se expresa en su polaridad negativa, propiciando la naturaleza posesiva y pasional. Se trata de un sentimiento, que queda apegado en el proceso de crecimiento y madurez. Astrológicamente, esa etapa se encuentra identificada en la fase Escorpio, donde los sentimientos tienen la difícil prueba de superar el amor hacia sí mismo. El narcisismo es la prueba. Pero es preciso pasar por ese curso, ya que, difícilmente podremos dar aquello que no tenemos… y debemos sentirnos preñados de amor, para que podamos dar a luz, esa criatura que hemos gestado, el amor.
Toda historia debe tener un final feliz…, y la aventura del amor, la tendrá igualmente, cuando seamos capaces, en nuestras acciones, de dar vida al Amor.

Ahora os dejo, una nueva entrega de refranes que hablan del amor… Los he seleccionado alfabéticamente. Ya sólo queda una última entrega.
  • “El Amor y la luna se parecen: menguan cuando no crecen”.
  • “El amor y los celos, hermanos gemelos”.
  • “El Casado por amor vive vida con dolor”.
  • “El primer amor es como la camiseta, siempre va pegada al pecho”.
  • “El que escoge el amor, siempre escoge lo peor”.
  • “En amores o en dinero, no existe amigo sincero”.
  • “En cuestiones del amor no hay niveles ni color”.
  • “En el amor como en las armas la confianza pierde al hombre”.
  • “En el amor y la guerra todo hueco es trinchera”.
  • “En este mundo al revés, no hay amor sin interés”.
  • “En tristezas y en amor lloriquear es lo mejor”.
  • “Es amor mal entendido el que no corrige a un hijo”.
  • “Es tan corto el amor y tan largo el olvido”.
  • “Gran mal padece quien amores atiende”.
  • “Guerra, caza y amores, por un placer mil dolores”.
  • “Habiendo amor, habrá una olla, con agua, sal y cebolla”.
  • “Hasta el mismo amor sincero, requiere algo de dinero”.
  • “Hasta la sepultura el amor fuerte dura”.
Continuará…

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 320

LECCIÓN 320

Mi Padre me da todo poder.


1. El Hijo de Dios no tiene límites. 2Su fuerza es ilimitada, así como su paz, su júbilo, y todos los atributos con los que su Padre lo dotó en su creación. 3Lo que dispone con su Creador y Reden­tor se hace. 4Lo que su santa voluntad dispone jamás puede ser negado porque su Padre refulge en su mente, y deposita ante ella toda la fuerza y amor de la tierra y del Cielo. 5Yo soy aquel a quien todo esto se le da. 6Yo soy aquel en quien reside el poder de la Voluntad del Padre.



2. Tu Voluntad puede hacer cualquier cosa en mí y luego extenderse a todo el mundo a través de mí. 2Tu Voluntad no tiene límites. 3Por lo tanto, a Tu Hijo se le ha dado todo poder.


¿Qué me enseña esta lección? 



La Voluntad es el Principio más elevado con el que Dios, nuestro Padre, nos ha dotado.

Hemos sido creados a Su Imagen y Semejanza, lo que significa, que potencialmente, somos portadores de los Atributos Divinos.

Si utilizamos, nuestro poder volitivo, y lo ponemos al servicio de nuestro Padre, entonces, Su Voluntad y nuestra Voluntad vibrarán al unísono y todo cuanto emane de nosotros llevará el sello de la Eternidad, es decir, será verdadero.

Cuando nuestra Voluntad vibra al unísono con la Voluntad de nuestro Creador, estamos expandiendo a través de nuestra mente, la Visión Verdadera de la Unidad y de la Pureza. Ello significa que reconocemos en nuestros hermanos el sello sagrado de la Inocencia, símbolo de su condición Divina.

Gracias a la Voluntad, el Hijo de Dios tiene el poder de crear. Gracias a ese Principio, el Hijo de Dios ejerce su Libertad.

La cuestión que debemos plantearnos en el nivel en el que nos encontramos, es la siguiente: ¿qué uso hacemos de nuestra Voluntad?

Cuando tomemos consciencia del inmenso poder que encierra el acto volitivo, nuestras vidas ya no permanecerán estancadas en ningún escalón de la escalera evolutiva. Ya nada nos detendrá. Caminaremos firmes hacia la meta que Dios nos ha encomendado, hacia la Salvación.

Ejemplo-Guía: "¿Qué uso haces de tu poder divino, de tu voluntad?"

La voluntad, ya lo he adelantado, es el Principio más elevado con el que Dios nos ha creado. Su Creación responde a un acto de Voluntad. El acto de expandir Su Mente, es un acto de Voluntad. Tal es así, que podemos decir que somos Su Voluntad, somos Hijos de la Voluntad de Dios, lo que significa, que somos portadores de ese poder creador.

La voluntad podemos compararla con una semilla. Utilizar ese ejemplo, nos ayudará a conocer su potencial. Cuando utilizamos una semilla y la sembramos en tierra fértil, y la cuidamos adecuadamente, esa semilla nos dará sus frutos. Con ello queremos decir, que nuestras creaciones tienen su causa en la voluntad y ese Principio emana de nuestra Mente. Cuando el acto creador ha dado sus frutos y determinamos que es un buen fruto, podemos decir, que la Mente se ha puesto al servicio de la verdad, esto es, del Amor, de la Unidad.

Pero sabemos, que esa semilla podemos utilizarla inadecuadamente y proceder tal y como se describe en la parábola del sembrador (versión según Mateos):
13 Aquel día salió Jesús de la casa y se sentó junto al mar.
2 Y se le juntó mucha gente; y entrando él en la barca, se sentó, y toda la gente estaba en la playa.
3 Y les habló muchas cosas por parábolas, diciendo: He aquí, el sembrador salió a sembrar.
4 Y mientras sembraba, parte de la semilla cayó junto al camino; y vinieron las aves y la comieron.
5 Parte cayó en pedregales, donde no había mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra;
6 pero salido el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó.
7 Y parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron, y la ahogaron.
8 Pero parte cayó en buena tierra, y dio fruto, cuál a ciento, cuál a sesenta, y cuál a treinta por uno.
9 El que tiene oídos para oír, oiga.
Si no damos a nuestra voluntad -semilla- el impulso necesario, la continuidad necesaria, no alcanzará a arraigar en la tierra y los frutos se perderán. Si aplicamos este mensaje a nuestras vidas, tendremos que reflexionar sobre la causa a la que sirve nuestra voluntad, pues en ella va implícita nuestra Mente, mejor dicho, nuestros pensamientos.

Cuando la voluntad-semilla no sirve a la verdad, el fruto que cosecharemos no será agradable, será más bien, el fruto que abre nuestros ojos a una realidad ilusoria, como ese fruto que tras ser mordido por Eva, nos llevó al descubrimiento de nuestras desnudez y a ser expulsados del estado de comunión con nuestro Creador, representado por el Jardín del Edén.

La voluntad, la Mente, puede servir al Espíritu, a la verdad y entonces hablamos de la Mente Recta o puede servir al ego, al deseo, a la ilusión y entonces hablamos de la mente errada. 

En nuestras vidas, estamos experimentando permanentemente los efectos a los que nos ha llevado nuestra voluntad. La voluntad se convierte en el motor que crea o fabrica nuestra percepción.

El Curso dedica un apartado sobre la "pequeña dosis de buena voluntad" y nos revela, que cuando unimos esa dosis de voluntad a la Voluntad de Dios, experimentaremos el Instante Santo, donde tomamos consciencia de nuestra santidad, de nuestra verdadera identidad.


El Curso nos indica: No confíes en tus buenas intenciones, pues tener buenas intenciones no es suficiente. Pero confía implícitamente en tu buena voluntad, independientemente de lo que pueda presen­tarse. Concéntrate sólo en ella y no dejes que el hecho de que esté rodeada de sombras te perturbe.

Reflexión: ¿Cómo interpretas el poder?

viernes, 15 de noviembre de 2019

Un homenaje al amor, a través del refranero - 5ª parte

“El Amor hace iguales a los que no lo son”.

Analizamos en esta ocasión, uno de los aspectos más relevantes que aporta el amor, la integración de los opuestos, la conquista de la igualdad.

Todas las religiones tratan de enseñarnos, a su manera, la igualdad que existe entre los hombres. Sin embargo, esta enseñanza no acaba de calar en las conciencias individualizadas de cada ser, originado por un estado de percepción que lo mantiene en la certeza de ser diferente a los demás.

Las Enseñanzas Esotéricas, entre las que considero la Cabalística, nos revela que la humanidad en su origen formó parte de la Entidad Creadora conocida como Elohim, que significa El-Los Dioses. Al igual como la criatura, antes de nacer, forma parte de su madre, la humanidad fue gestada en el seno de dicha Entidad Creadora.

La necesidad evolutiva de Elohim, hizo que se desprendiese de Sí Mismo, la Chispas Virginales que hoy forma la Humanidad.

Desde ese nacimiento, hasta nuestros días, se ha producido un proceso de crecimiento de la conciencia, la cual en su origen no era individualizada, pero con el tiempo, sí adquirió esa condición necesaria en el desarrollo evolutivo de las almas.

La separación de los sexos, tal y como nos lo narran las Sagradas Escrituras, supuso ese momento vital de individualización y con ello, el comienzo de la conciencia de separación, de la dualidad.

Es el Amor, el camino para hacernos iguales, el único camino para recuperar la consciencia de Unidad, esa unidad de la que un día formamos parte, con la única diferencia, de que ahora sí seremos conscientes de ello.

“El Amor presencia quiere, y sin ella, pronto muere”.
En efecto, la energía que alimenta el amor humano es la energía emocional, los sentimientos y los deseos. Esa energía se moviliza, cuando sentimos atracción por el objeto que deseamos, y para que esto ocurra, ese objeto debe formar parte de nuestro habitual escenario. Cuando, el objeto deseado desaparece de nuestro entorno, las energías dirigidas hacia su conquista se disipan, y nos exige un supremo esfuerzo mantener viva esa ilusión por lo amado.

Ese es el significado de este dicho popular, pone de manifiesto el aspecto influenciable de las emociones. El recuerdo de aquello que es objeto de nuestro amor, cuando no se encuentra presente, mantendrá vivo nuestro sentimiento por un tiempo…, pero la inestabilidad de las emociones puede jugarnos una mala pasada, si durante ese tiempo, se cruza en nuestro camino otro “objeto” que suscita, nuevamente, nuestro interés.

Es por ello, que este refrán nos advierte de esos peligros y de la necesidad de fortalecer nuestra capacidad de amar, de tal modo, que aun estando ausente la persona amada, seamos fieles al sentimiento del amor.

“El Amor y la fe, en las obras se ve”.
El estado de conciencia conocido como “fe” está asociado cabalísticamente con el Séfira Hochmah, el Centro Espiritual de donde emana la esencia del Amor.

El segundo Centro Cabalístico, actúa en el proceso de la creación como la tierra lo hace con respecto a la semilla que es sembrada en ella, es decir, le ofrece el receptáculo apropiado para que se lleve a cabo el mágico proceso del crecimiento de la vida.

Diremos que Hochmah, es la Morada donde la Semilla de Kether, la Voluntad Divina, se gesta con el único propósito de crear la Vida.

En ese estado de interiorización característico de Hochmah, la Luz va por dentro. Cuando sembramos una semilla, ocurre lo mismo, no somos conscientes de que la tierra está sembrada y sin embargo, lo está. Será en la fase siguiente, cuando la semilla se convierta en planta y brote desde la tierra hacia el exterior, que confirmaremos, que lo que permanecía oculto ahora es una realidad.

Ese estado de interiorización, esa evidencia interna de la verdad, es lo que conocemos como fe. Se trata de la verdad revelada internamente, una verdad que será compartida, tan sólo cuando haya alcanzado la fase de exteriorización y se halla convertido en planta llamada a dar sus frutos.

Esa enseñanza es la que nos transmite el refrán, al indicarnos que el amor y la fe, en las obras se ven. Será en las acciones compartidas que nuestro amor y la evidencia de la verdad interna, se confirmarán, se harán evidencia que nadie podrá negar.

Ahora os dejo, una nueva entrega de refranes que hablan del amor… Los he seleccionado alfabéticamente. Vendrán muchos más.
  • “El amor es eterno, mientras dura”.
  • “El Amor es loco, pero a muchos vuelvo tontos”.
  • “El Amor es una ratonera; entra el ratón, cuando quiere, pero no saldrá cuando quiera”.
  • “El amor lo perdona todo”.
  • “El Amor muere de mal ausencia”.
  • “El Amor no quiere consejo”.
  • “El amor no se compra con dinero”.
  • “El Amor nunca hizo ningún cobarde”.
  • “El Amor poco, nunca es loco; pero si mucho es, con todo obstáculo da al través”.
  • “El amor puro es mejor con algo de puro amor”.
  • “El amor que se lleva el viento, que te sirva de escarmiento”.
  • “El Amor tira más que una yunta de bueyes”.
  • “El Amor todo lo iguala”.
  • "El Amor todo lo vence”.
  • “El Amor vive en presencia y muere en ausencia”.
  • “El Amor y el buñuelo han de comerse en caliente”.
  • “El amor y el interés se fueron al campo un día y más pudo el interés que el amor que te tenía”.
  • “El Amor y el reinar, nunca admiten compañía”.
  • “El Amor y el reloj locos son”.
  • “El Amor y el vino sacan al hombre de tino”.
Continuará…

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 319

LECCIÓN 319

Vine a salvar al mundo.



1. He aquí un pensamiento del que se ha eliminado toda traza de arrogancia y en el que sólo queda la verdad. 2Pues la arrogancia se opone a la verdad. 3Mas cuando la arrogancia desaparece, la ver­dad viene inmediatamente y llena el espacio que, al irse el ego, quedó libre de mentiras. 4Únicamente el ego puede estar limitado y, por consiguiente, no puede sino perseguir fines limitados y res­trictivos. 5El ego piensa que lo que uno gana, la totalidad lo pierde. 6La Voluntad de Dios, sin embargo, es que yo aprenda que lo que uno gana se le concede a todos.



2. Padre, Tu Voluntad es total. 2Y la meta que emana de ella comparte su totalidad. 3¿Qué otro objetivo podrías haberme encomendado sino la salvación del mundo? 4¿Y qué otra cosa sino eso podría ser la Voluntad que mi Ser ha compartido Contigo?



¿Qué me enseña esta lección? 



Sí, ese es mi propósito: Salvar al mundo. Pero, soy consciente de que este objetivo no podré realizarlo si antes no he conseguido salvarme a mí mismo.



En muchas ocasiones, he querido ayudar a los demás olvidándome de ayudarme a mí mismo. Me he dado cuenta, de que aquello que quería ofrecer a los demás era lo que yo más necesitaba. Los demás, hacen de espejo donde puedo ver mis propias necesidades.

Hoy, soy consciente de que mi propia salvación se convierte en el camino que me ha de llevar a salvar al mundo. No puede ser de otra manera, pues, entre el Yo y el Mundo, no hay separación, no hay diferencia. Si yo no me salvo, no podré salvar a mis hermanos. Si uno de mis hermanos, no se salva, mi salvación no es completa. Somos el Hijo de Dios.

La salvación del Hijo de Dios, pasa por recuperar la visión de la Inocencia. Es de vital importancia, que esta verdad se convierta en uno de los principales objetivos de nuestra vida. Ver el pecado en los demás, es proyectar nuestra propia creencia en el pecado.

Hoy proclamo el perdón de todos mis pensamientos y sentimientos erróneos. Proclamo mi inocencia y estoy dispuesto a compartir esa visión con mis hermanos.

Hoy proclamo que soy un Ser Divino, y que Soy Uno con Todo lo Creado. Soy tal como Dios me creó.

Ejemplo-Guía: "¿Cómo puedes salvar al mundo?"

Puede que te estés preguntando, al igual que yo, ¿cómo es posible salvar al mundo, cuando el Curso nos dice que este mundo no es real?

Pero como habrás intuido, la respuesta a esta cuestión va implícita en la misma pregunta, es decir, salvar al mundo significa tomar conciencia de que el mundo no es real. No hay que hacer nada a nivel externo, para salvar al mundo. No es cuestión de gestos. Si el mundo es el fruto de una visión que hace real lo ilusorio, lo que hay que cambiar es la causa de esa visión, esto es, el pensamiento que nos lleva a ver de una manera real, lo que no lo es.

La visión correcta que nos abrirás las puertas de la salvación de este mundo, es la que nos lleva a percibir de forma verdadera la identidad de dicho mundo. Cuando nuestros ojos dejen de dar valor a lo que percibimos externamente, el mundo dejará de ser un escenario de sufrimiento y castigo; de miedo y dolor, para convertirse en la tierra donde podremos dar testimonio de la verdad y donde cada experiencia será el testigo de nuestra realidad.

Ya lo hemos dicho en otras ocasiones, no podemos dar lo que no tenemos. La afirmación "voy a salvar al mundo", es la afirmación correcta que se pronuncia en el reconocimiento de lo que realmente somos. Es como decir: "soy el Hijo de Dios, un Ser Espiritual y mi voluntad es expandir el Amor con el que he sido creado".

En ese reconocimiento, no nos encontramos solos. Ese reconocimiento es la aceptación de que somos uno con el resto de nuestros hermanos, con los cuales formamos la Filiación Divina. Esa visión es la causa que tendrá el efecto anunciado de salvar al mundo. Ello es posible, porque ver con esos ojos tan solo es posible cuando nos hemos salvado del mundo, cuando estamos liberados del sistema de pensamiento del ego que nos mantiene prisioneros del miedo. Podremos salvar al mundo, porque nos hemos salvado a nosotros mismos. Ahora estamos en condiciones de dar lo que tenemos y de recibir lo que damos, como un regalo compartido.

A partir de ahí, si nos complace, podremos tener gestos externos que testimonien de esa visión de unidad. Pero esos gestos estará libres de juicios condenatorios, es decir, no criticaremos las acciones que interpretemos como "malas", nos limitaremos a expandir nuestra luz allí donde sea necesario disipar la oscuridad.

Reflexión: ¿Cuando das, pierdes o ganas?

jueves, 14 de noviembre de 2019

Un homenaje al Amor, a través del refranero - 4ª parte

“El amor es estupendo, pero dando y recibiendo”. 
El amor se engrandece y aporta felicidad, cuando se cosecha lo que se siembra, es decir, cuando recibimos lo que damos. Es una ley natural que no hay que olvidar, y no hay que hacerlo por que se convierta en un canto de esperanza, en un bálsamo para el alma, sino porque es una realidad que podemos evidenciar cuando somos conscientes de nuestras acciones. “Siempre cosechamos lo que sembramos”. El poder de crear la circunstancia de que el amor sea estupendo, depende de la calidad de nuestros sentimientos. Si nuestro amor es egoísta, ¿cómo vamos a pretender recibir amor desinteresado? Entonces diremos que mala suerte tengo… pero esa interpretación personalizada de lo que nos ocurre, denota que nos falta la luz, la comprensión del verdadero alcance de nuestras acciones. El amor es estupendo y para disfrutar de esta sensación es preciso sembrarlo, dando… 

“Amores reñidos, amores queridos”. 
Nadie ha dicho que el amor sea fácil, es más yo me atrevería a decir, basándome en los conocimientos espirituales y en mi propia experiencia humana, que se trata de la principal conquista del alma. Nuestro Espíritu tiene como misión adquirir consciencia de los poderes espirituales con los que ha sido creado y aprender a construir con ellos en plena armonía. Para ello, encarna en la Tierra una y otra vez, hasta conseguir espiritualizar sus vehículos: el Cuerpo Emocional y el Cuerpo Mental. Cada encarnación supone un nuevo curso en el que debe producirse un crecimiento anímico. El final de esa andadura, es decir, adquirir los plenos conocimientos para los que ha sido creado, se producirá cuando cada acto sea una expresión de Amor Pleno, pues ese Amor será el fruto destilado de la Sabiduría y la Comprensión de las Leyes Cósmicas.

El amor que, como ya hemos dicho, nace como un ideal en el Arquetipo de Leo, cuando se “matricula” en las enseñanzas del Elemento Agua, es decir, en el aprendizaje de las emociones humanas, se enfrenta a la más dura de las pruebas que afronta el alma humana: Amarse a sí mismo, para poder Amar a los demás. El amor en esta etapa del camino, se asemeja a un diamante en bruto que hasta que no se pule, no nos revela toda su belleza y esplendor.

La riña, forma parte de ese proceso de crecimiento. Cualquiera de nosotros que hayamos pasado por esta experiencia, confirmará que tras la riña, el amor sale fortalecido…, o al menos es una oportunidad para ello.

“Desgraciado en el juego, afortunado en amores”. 
He elegido este conocido refrán, pues nos enseña y revela una importante lección astrológica.
Para aquellos que estéis familiarizados con las enseñanzas de la astrología, reconoceréis uno de los significados asignados a la Casa V, la encargada de expresar terrenalmente los asuntos regidos por el signo de Leo. Me estoy refiriendo al aspecto del azar y de la suerte.

Entre los significados de la Casa V, en efecto, se encuentra el relacionado con la suerte y al mismo tiempo, con el amor en su fase platónica. Otros muchos aspectos se dan cita en este sector astrológico, pero nos quedaremos con estos dos para tratar el significado de este dicho popular.

La razón de que la “suerte” y el “amor” se deriven del mismo espacio cósmico, la encontramos en la regencia que ejerce Hochmah, el Séfira cuyo atributo espiritual es el Amor y la Sabiduría. Hochmah forma parte de la Tríada Superior del Árbol Cabalístico, de la cual se derivan el resto de los Centros que le dan forma. Diremos pues que Hochmah es el rostro Divino del Amor que se manifiesta a nivel humano como la Providencia que nos inspira en cada momento para encontrar el camino correcto.

Cuando Hochmah actúa, lo hace desde la Gracia y la Misericordia. Cuando su fuerza alcanza los niveles de consciencia inferiores, su aspecto “Providencia” se manifiesta como “suerte” y su aspecto “Amor”, como el impulso que nos lleva a sentir amor como una fuerza platónica.

Por ello, cuando hay amor, es decir, cuando estamos utilizando esa fuerza, la suerte en el azar, al estar “ocupada” esa energía en otros menesteres, no se manifiesta.

Es evidente, que para una consciencia evolucionada, el uso de la energía para sembrar amor, será más importante que para beneficiarse del azar. 

Ahora os dejo, una nueva entrega de refranes que hablan del amor… Los he seleccionado alfabéticamente. Vendrán muchos más. 
  • “Amores, dolores y dineros, no pueden estar secretos”.
  • “Amorosos juramentos, se los lleva el viento”.
  • “Arboles y amores, mientras tengan raíces tendrán frutos y flores”.
  • “Buen amor y buena muerte, no hay mejor suerte”.
  • “Calores, dolores y amores, matan a los hombres”.
  • “Caridad y amor no quieren tambor”.
  • “Casado por amores, casado con dolores”.
  • “Casamiento por amores, no darán fruto esas flores”.
  • “Coces de yegua, amor es para el rocín”.
  • “Cuando la pobreza entra por la puerta, el amor sale por la ventana”.
  • Dijo un gran doctor que si no hay celos, no hay amor”.
  • “Dineros y amores, diablos y locuras, mal se disimulan”.
  • “El amor entra con cantos y sale con llantos”.
  • “El Amor es el vino que más pronto se avinagra”.
Continuará…

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 318

LECCIÓN 318

Yo soy el medio para la salvación, así como su fin.


1. En mí -el santo Hijo de Dios-se reconcilian todos los aspectos del plan celestial para la salvación del mundo. 2¿Qué podría estar en conflicto, cuando todos los aspectos comparten un mismo pro­pósito y una misma meta? 3¿Cómo podría haber un solo aspecto que estuviese separado o que tuviese mayor o menor importancia que los demás? 4Yo soy el medio por el que el Hijo de Dios se salva, porque el propósito de la salvación es encontrar la impeca­bilidad que Dios ubicó en mí. 5Fui creado como aquello tras lo cual ando en pos. 6Soy el objetivo que el mundo anda buscando. 7Soy el Hijo de Dios, Su único y eterno amor. 8Yo soy el medio para la salvación, así como su fin.



2. Permíteme hoy, Padre mío, asumir el papel que Tú me ofreces al pedirme que acepte la Expiación para mí mismo. 2Pues lo que de este modo se reconcilia en mí se reconcilia igualmente en Ti.


¿Qué me enseña esta lección? 




El Hijo de Dios, tras hacer uso de su poder de decisión, se concibió como un ser pecador. Desde entonces, sus pasos se orientan en la búsqueda de la perfección, de la felicidad, los cuales le son negado, pues, una mente oscurecida por la visión del pecado, no puede comprender que la perfección y la felicidad ya forman parte de él, pues son aspectos de su condición espiritual.

La búsqueda de la perfección, conducirá al Hijo de Dios hacia el encuentro consigo mismo. Dejará de buscar fuera, lo que ya se encuentra en su interior. Descubrirá, que todo lo que vive externamente es la proyección de su mente y, entonces, no le quedará otro camino que verse como el principal actor del guion de su vida.

Aceptará, que nada externo a él, puede aportarle ni un solo ápice de felicidad, pues esa felicidad es un estado interno de su Ser.

Aceptará, que no es un ser pecaminoso. Admitirá, que su elección, tan sólo ha supuesto un acto de Voluntad, hacer uso del Atributo heredado por Su Creador y no un acto pecaminoso merecedor de ser condenado, ni castigado.

Descubrirá que nunca ha dejado de ser un ser inocente, y asumirá, como su función en la vida, convertirse en el agente activo de la salvación, pues, él, tan sólo él, tiene la potestad de cambiar la visión de lo que realmente Es.

Hago consciente en mí, la Fuerza del Amor, como la única Fuerza que ha de permitirme recordar mi condición de Dios en formación.

Ejemplo-Guía: "¿Ser o hacer?

No lo niego, reconozco que durante mucho tiempo he creído que el plan de mi salvación me exigía hacer cosas buenas en el mundo; ayudar; prestar servicio; disponibilidad, etc. En definitiva, hacer lo que el mundo y sus voces me decían que tenía que hacer para ganar el cielo y alejarme del infierno.

Reconozco, igualmente, que esa "disciplina", en muchas ocasiones, se convertía en una pesada carga sobre mi conciencia. Una mala acción; un desinterés; una falta de servicio; una indisponibilidad, etc, eran motivos suficientes para hacerme sentir mal y llevarme a pensar que no era merecedor del Amor de Dios y de Su Perdón.

En esas idas y venidas, me he cruzado con muchos caminantes, con los que he compartido un mismo destino y a los que, al igual como yo, les sorprendía la visión de no estar a la altura de las expectativas. Acostumbraba a gesticular como el mundo quería que gesticulara para ser aceptado en el grupo de elegidos para alcanzar la meta perseguida. En esos momentos, no alcanzaba a comprender, que aquellos gestos, muchas veces, eran gestos vacíos, pues cuando lo que compartía no estaba a la altura de mis sentimientos, me atormentaba y acudía al autocastigo para satisfacer mi dolorida consciencia.

Cuando comprendí que no podemos dar lo que no tenemos, acepté mi verdadera realidad y presté más atención al hecho de "ser", antes que al hecho de "hacer". Comprendí que mis acciones debían estar en coherencia con mis pensamientos, pues de lo contrario estaría viviendo, internamente, un conflicto que tarde o temprano se proyectaba al exterior, llevándome a experimentar vivencias de incoherencia y de falta de armonía.

El sistema de pensamiento del ego, aboga por el deseo de ser especiales y para ello, utiliza su mejor arma, el cuerpo, al que le otorga el poder absoluto de su existencia. Cuanto más individuales nos percibamos, más especiales nos sentimos. Lograr ser especial nos exige utilizar las herramientas del mundo físico para demostrarnos nuestras capacidades, las cuales denominamos creadoras, pero en realidad, lo que hacemos es fabricar un realidad ilusoria basada en el error, en la irrealidad.

Lo que hacemos está  sujeto a las leyes de la temporalidad, luego son perecederas. Esta circunstancia se convierte en una fuente de miedo y de sufrimiento, pues persiguiendo el elixir de la eterna juventud, lo único que conseguimos es ahogarnos en nuestras frustraciones. 

En cambio, cuando apostamos por la expansión de lo que somos, siempre estamos dotando a nuestras creaciones de la esencia verdadera con la que hemos sido creados, el Amor. La Visión del Ser, es la Visión de Cristo, donde percibimos que todos hemos sido emanados de una misma Fuente, lo que nos hace hermanos en la Filiación de Dios.

Reflexión: ¿Qué otra condición, a parte del Amor, puede salvarnos?

miércoles, 13 de noviembre de 2019

Un homenaje al amor, a través del refranero - 3ª parte


“Amor loco, hoy por ti y mañana por otro”.

La narrativa de la vida nos ha legado un aspecto del amor que, en ocasiones, presenta a la naturaleza humana presa de un aspecto pasional que le lleva a cometer acciones muy cercanas a la locura. Y es que el amor no siempre viene acompañado de la razón.

Este refrán nos indica, que cuando el amor está falto de esa razón, que ha de guiarle por el buen camino, entonces se manifestará de un modo irresponsable, y no sellará su compromiso con la persona amada, no teniendo reparo en el daño que causa a su alrededor, cuando pone en práctica sus conquistas amorosas.

“Amor grande, vence mil dificultades”.

Me gusta este dicho popular, pues dota al alma humana de un gran poder. Quizás mis propias experiencias, sean las que me lleven a comprender su profundo significado, pues es verdad, que cuando se pasan dificultades en la vida, cuando contamos con el amor profundo y sincero de la persona amada, dichas dificultades se afrontan con un espíritu optimista y triunfador.

Es por ello, que la apuesta que hay que hacer en nuestras relaciones, es amar al otro con grandeza, de tal modo, que la persona amada sienta nuestro amor como un sólido pedestal donde apoyarse en los momentos difíciles. Juntos, unidos, no habrá pruebas que no seamos capaces de superar.  

“Amores nuevos olvidan los viejos”.

Otras de las vivencias que acompaña la experiencia del amor, “amores nuevos olvidan los viejos”. El matiz que quiero señalar, eligiendo el análisis de este refrán, es la gran capacidad que tienen las emociones para amoldarse a las circunstancias. Esa propiedad la observamos en el agua, el elemento que está relacionado con las emociones. El agua se amolda a todos los objetos; el amor adquiere esa cualidad, en la medida que lo envuelve todo.

El agua, al mismo tiempo es influenciable, en la medida, en que refleja todo cuanto se proyecta sobre ella, aportando una imagen de lo proyectado. Esa identificación, esa capacidad de empatizar, la encontramos igualmente en el amor.

Las emociones se comportan como un recipiente cuyo fin es contener el elemento líquido. Bebemos de él, y el espacio que deja es susceptible de ser rellenado por nuevo líquido. De este modo, cuando nuestro “recipiente” personal, nuestra capacidad de sentir, de emocionarnos, de amar, se consume, un nuevo sentimiento ocupará su lugar, y lo que amábamos antes con intenso ardor, se sustituye por un nuevo deseo, que nos hará sentir tan vivo como el anterior.

Ya hemos dicho en otra parte de estas reflexiones, que el amor se expresa con múltiples rostros. El aspecto que acabamos de describir responde al rostro del amor que se identifica con el Elemento Agua. Cuando lo hace a través del Elemento Aire, interviene la razón como la fuerza que canalizará la energía afectiva hacia un compromiso responsable de lo que amamos y deseamos. La comprensión es entonces el nuevo rostro del amor y esa capacidad de entendimiento, nos llevará canalizar nuestros sentimientos de un modo más armonioso y estable.

Ahora os dejo, una nueva entrega de refranes que hablan del amor… Los he seleccionado alfabéticamente. Vendrán muchos más.

“Amor irresoluto, mucha flor y poco fruto”.
“Amor no sufre ausencia”.
“Amor sin celos, no lo dan los cielos”.
“Amor trompetero, cuantas veo tantas quiero”.
“Amor y calentura, en la boca se asegura”.
“Amor y dinero nunca fueros compañeros”.
“Amor y fortuna no tienen defensa alguna”.
“Amor y viento, uno se va y vienen ciento”.
“Amor y vino, sin desatino”.
“Amor, amor, malo al principio y al fin peor”.
“Amor, dinero y cuidado, no puede estar disimulado”.
“Amor, tos y dinero, llevan cencerro”.
“Amor, tos, humo y dinero, no se pueden encubrir mucho tiempo”.
“Amor, viento y ventura, poco duran”. 

Continuará…

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 317

LECCIÓN 317

Sigo el camino que se me ha señalado.


1. Tengo una misión especial que cumplir, un papel que sólo yo puedo desempeñar. 2La salvación espera hasta que yo elija asu­mir ese papel como mi único objetivo. 3Hasta que no tome esa decisión, seré un esclavo del tiempo y del destino humano. 4Pero cuando por mi propia voluntad y de buen grado vaya por el camino que el plan de mi Padre me ha señalado, reconoceré entonces que la salvación ya ha llegado, que se les ha concedido a todos mis hermanos y a mí junto con ellos.



2. Padre, Tu camino es el que elijo seguir hoy. 2Allí donde me conduce, es adonde elijo ir, y lo que quiere que haga, es lo que elijo hacer. 3Tu camino es seguro y el final está garantizado. 4Allí me aguarda Tu recuerdo. 5Y todos mis pesares desaparecerán en Tu abrazo, tal como le prometiste a Tu Hijo, quien pensó erróneamente que se había alejado de la segura protección de Tus amorosos Brazos.


¿Qué me enseña esta lección? 


El camino que nos conduce al Cielo, a la Salvación, es el camino de la Unidad, del Amor, del Perdón. 



Todas las sendas, conducen a ese camino. Es el camino real y verdadero.

Podemos caminar por las sendas que elijamos. Podemos, incluso, perdernos en nuestro propósito de encontrar el verdadero camino, pero, al final, retomaremos la senda que nos conduzca a él.

Mientras que seguimos identificados con el ego, con el cuerpo, construiremos nuestros propios caminos. Esos caminos, son diferentes unos de otros. Su característica principal reside en la diferencia. Pensamos que nuestro camino es el mejor y perseguimos que sea el menos transitado, pues ello, nos permite sentirnos especial.

Un día nos damos cuenta, de que al final del camino, nos vemos obligados a retornar sobre nuestros pasos y partir de nuevo del punto de inicio. Probamos con nuevas rutas, nuevas sendas se bifurcan unas con otras, en un intento de alcanzar una meta cuyo final, realmente, no nos satisface.

Tan sólo, cuando comprendemos que todas las sendas deben confluir, es cuando somos capaces de encontrar la puerta que nos conduce al camino correcto. Ese camino siempre ha estado esperándonos. Ese camino nos conduce a un estado de percepción que nos hace consciente de que somos los soñadores del sueño en el que somos protagonista. 

Sí, ese camino nos permite encontrar el sendero que nos lleva de vuelta a nuestro verdadero hogar.

Hoy, elijo, el camino que el Padre ha dispuesto. Hoy, camino de su mano hasta el trono de la Paz.

Ejemplo-Guía: "Todos los camino llevan a ROMA-AMOR"

Durante mucho tiempo he creído que mi camino no era el correcto. Esa creencia no ha sido fortuita. Los demás se encargaban de decírmelo, en ocasiones amablemente, pero en otras, de manera enérgica y contundente. Como si la verdad fuese más fácil alcanzarla a golpes. Es evidente, que esa percepción nos deja una profunda huella y sobre todo, nos ofrece la oportunidad de reflexionar, de que otras formas son posibles.

Lo anterior, forma parte de los argumentos del ego. Visto desde la visión del Espíritu, el escenario se percibe de manera distinta, menos angustiosa. En primer lugar, creo que todos los caminos llevan a Roma-Amor. Estoy absolutamente convencido de ello, y lo estoy, por la sencilla razón de que creo que ese camino es mi elección, una decisión que tiene como propósito el hacerme conscientes de que soy un ser de luz.

He aprendido que todos los caminos son válidos, aunque es cierto que hay caminos más largos que otros. Digo esto con plena conciencia de que es una percepción del ego. Si tuviese que hacerla desde la visión de la eternidad, diría que, realmente, no hay camino. Somos el camino. Ese camino es Uno, pues en la eternidad no existe dualidad. El Hijo de Dios es una emanación del Creador. La Fuente es el Camino a la cual pertenecemos.

Mientras que alcanzamos ese estado de percepción verdadera que nos sitúa a las puertas del Cielo, el camino que estamos andando adquiere una diversidad de variables, pero todos forman parte del "escenario" que hemos elegido para alcanzar nuestro despertar.

Reflexión: ¿Con qué consciencia andamos el camino?

martes, 12 de noviembre de 2019

Un homenaje al Amor, a través del refranero - 2ª parte

“Amor de amos, agua en cestos”.


A estas alturas, a nadie se le escapa, que el amor es cosa de dar. Si con nuestro comportamiento humano vamos por el mundo imponiendo, exigiendo amor, sin el cual no podríamos subsistir, entonces mal lo llevamos. Pues no hay mayor satisfacción para el alma, que alcanzar su estado de plenitud, llevando la semilla al estado de fruto, es decir, realizando la misión que le ha sido encomendada.



El perfil del “amo”, determina una condición que no es natural, pues todos los seres somos iguales ante nuestro Creador. La situación que se experimenta en las sociedades determinando los roles que cada uno debe tener en función a un status material, permite el crecimiento de un sentimiento de “posesión” que podríamos considerar como una “pobre imitación” del amor.

El refrán nos enseña, que ser “amos” y “amar”, a pesar de que el término lingüístico tiene la misma raíz, están “peleados”, cuando en verdad están llamados a sublimarse. El ejemplo de Jesús ante sus discípulos, lavándole los pies, es un ejemplo claro del papel que debe aprender la naturaleza humana para superar el sentimiento que atenaza al que se siente “amo”. Ese amor de grandeza debe perdurar, pero no avasallando al prójimo, si no sirviéndole y ese servicio no tiene mejor expresión que el de “lavar”, es decir, purificar el alma de los demás con nuestras “aguas”, esto es, con nuestros sentimientos más puros.


“Amor de dos, amor de Dios”.



Este refrán recoge, en esencia, el significado ancestral del Amor, al definir el más elevado de los sentimientos, el que nos asemeja a Dios, con un condicionante, debe manifestarse en la relación dual. 


El verdadero amor se expresa cuando lo damos, no cuando lo exigimos, como ocurre con el sentimiento del egoísmo, en el que la persona se siente el centro donde deben dirigirse los sentimientos de los demás. 

El amor, al igual que el resto de las energías, debe compartirse, de otro modo se estancaría en nuestro interior y nos haría daño. Cuando damos, lo que estamos haciendo verdaderamente, es reconociéndonos en el otro, es por lo que es muy importante, que nos dediquemos el tiempo suficiente para reconocer lo que no deseamos para nosotros, pues es la única manera de comprender que no es lícito desear para el otro lo que no queremos para nosotros mismos.




“Amor de madre, que todo lo demás es aire”.



He elegido comentar este refrán, pues define maravillosamente, el origen, la fuente, de donde emana el sentimiento humano en estado puro del amor. En la introducción, definíamos que el Principio del Amor se expresa en el signo del Elemento Fuego Leo, y lo hace con letra mayúscula, con grandes titulares, como un Ideal que debemos conquistar y adquirir en nuestra andadura espiritual.

El Génesis nos enseña que hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios, lo que significa que somos portadores potenciales de sus capacidades creadoras.

Si Dios creó el Universo en el que nos manifestamos, nosotros también tendremos que protagonizar ese acto creador, dando vida a un micro-universo. Esta acción creadora nos lleva a procrear la existencia humana, nos lleva a crear una familia, donde el elemento emocional se cultiva como amor a los lazos de sangre.

El papel estelar que protagoniza ese guion, recae en la madre. Ese ejemplo de sacrificio y abnegación por su “obra”, por su creación, por su hijo, es la mejor lección que podemos aprender sobre el arte de amar.

El refrán, así nos lo indica, el verdadero amor es el amor de madre. Todas las demás expresiones, si no están a esa altura, es aire, es decir, no tiene consistencia y se evaporará.

Ahora os dejo, una primera entrega de refranes que hablan del amor… Los he seleccionado alfabéticamente. Vendrán muchos más. 

“Amor de casada no vale nada”. 
“Amor de gato se ve por el tejado”. 
“Amor de madre, ni la nieve le hace enfriarse”. 
“Amor de monja y pedo de fraile, todo es aire”. 
“Amor de mujer y halago de can, no duran si no les dan”. 
“Amor de niña, agua en cestillla”. 
“Amor de puta y convite de mesonero, siempre cuesta dinero”. 
“Amor de puta y vino de frasco, a la noche gustosos y a la mañana dan asco”. 
“Amor fino y buena mesa no quieren prisa”. 


Continuará…

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 316

LECCIÓN 316

Todos los regalos que les hago a mis hermanos me pertenecen.


1. Del mismo modo en que cada uno de los regalos que mis her­manos hacen me pertenece, así también cada regalo que yo hago me pertenece a mí. 2Cada uno de ellos permite que un error pasado desaparezca sin dejar sombra alguna en la santa mente que mi Padre ama. 3Su gracia se me concede con cada regalo que cualquier hermano haya recibido desde los orígenes del tiempo, y más allá del tiempo también. 4Mis arcas están llenas, y los ánge­les vigilan sus puertas abiertas para que ni un solo regalo se pierda, y sólo se puedan añadir más. 5Déjame llegar allí donde se encuentran mis tesoros, y entrar a donde en verdad soy bienve­nido y donde estoy en mi casa, rodeado de los regalos que Dios me ha dado.



2. Padre, hoy quiero aceptar Tus regalos. 2No los reconozco. 3Mas confío en que Tú que me los diste, me proporcionarás los medios para poder contemplarlos, ver su valor y estimarlos como lo único que deseo.



¿Qué me enseña esta lección? 



No puedo dar lo que no tengo. Del mismo modo, no puedo recibir aquello que no doy.



La visión del ego, nos lleva a creer en la necesidad, pues lo que posee no es lo que realmente tiene, sino lo que recibe de los demás. Esto propicia la creencia en la escasez y en la necesidad, lo que lleva a veces a apoderarse de lo que no es suyo, en su afán de cubrir sus necesidades.

La visión del Espíritu, nos lleva a creer en la abundancia, pues es su estado natural. No basa sus creencias en la posesión, pues poseer lo que ya se tiene no tiene sentido alguno. Atesorar no es el propósito del Espíritu, pues no se encuentra su felicidad en ese acto, sino en el de dar, pues es consciente, de que no existe diferencia ni separación entre nuestros hermanos y nosotros.

Padre, permíteme hacer consciente los regalos con los que me has creado. Permíteme, se consciente de tu Paz, pues es mi voluntad darla al mundo, para que siempre forme parte de mí.

Permíteme, Padre, ser consciente de tu Amor, pues es mi Voluntad compartirlo con el mundo.

Permíteme, Padre, ser consciente de tu Unidad, pues es mi Voluntad Ser Uno con los demás.

Permíteme, Padre, se consciente de tu Abundancia, pues es mi Voluntad extender Tu Plenitud y crear un mundo Sano y Salvo.


Gracias, Padre, por hacerme consciente de los Regalos con los que me has creado.

Ejemplo-Guía: "No somos conscientes de nuestra abundancia"

Tal vez nos cueste dificultad aceptar que la abundancia o la escasez, son estados de nuestra mente, pues el sistema de pensamiento con el que estamos identificado nos lleva a creer tan solo en lo que percibimos. Por lo tanto, si tener o no tener, depende de lo percibido, de lo recibido, es lógico pensar que nos identificamos con la necesidad, lo que significa que nos interpretamos, nos juzgamos, como seres necesitados.

Es como si hubiésemos asumido que Dios nos ha retirado su protección, su alimento, y nos hubiese castigado, por desobedecer Su Precepto de no comer del Árbol del Bien y del Mal, a ser carentes y necesitados.

¿Por qué nos sentimos carentes y necesitados? ¿Cuál es su origen?
Dentro de los 50 Principios de Milagros recogidos en el Curso, encontramos varios de ellos que nos hablan de la carencia y de la necesidad. En esta ocasión, quiero compartir lo recogido con motivo del Principio 42: "Uno de los mayores beneficios que se deriva de los milagros es su poder para liberarte de tu falso sentido de aislamiento, privación y carencia".


Con el Principio 42, analizamos las aportaciones del Curso con relación a la causa que dio origen a la falsa creencia en la privación, la soledad, el aislamiento, la carencia y como consecuencia de ello, de la falta de paz.



¿Cómo encontrar la paz?


La respuesta del Curso a esta cuestión es clara y directa: “Tú que quieres la paz sólo la puedes encontrar perdonando completamente”. Con esta frase, comienza el punto VI del Capítulo I del Texto, titulado “La Ilusión de las necesidades”. Doy continuidad al mismo, pues en él queda explicado el origen de la necesidad:

“Nadie aprende a menos que quiera aprender y crea que de alguna manera lo necesita. Si bien en la creación de Dios no hay carencia, en lo que tú has fabricado es muy evidente. De hecho, ésa es la diferencia fundamental entre lo uno y lo otro. La idea de carencia implica que crees que estarías mejor en un estado que de alguna manera fuese diferente de aquel en el que ahora te encuentras. Antes de la "separación", que es lo que significa la "caída", no se carecía de nada. No había necesidades de ninguna clase. Las necesidades surgen debido únicamente a que tú te privas a ti mismo. Actúas de acuerdo con el orden particular de necesidades que tú mismo estableces. Esto, a su vez, depende de la percepción que tienes de lo que eres.

La única carencia que realmente necesitas corregir es tu sensación de estar separado de Dios. Esa sensación de separación jamás habría surgido si no hubieses distorsionado tu percepción de la verdad, percibiéndote así a ti mismo como alguien necesitado. La idea de un orden de necesidades surgió porque, al haber cometido ese error fundamental, ya te habías fragmentado en niveles que comportan diferentes necesidades. A medida que te vas integrando te vuelves uno, y tus necesidades, por ende, se vuelven una. Cuando las necesidades se unifican suscitan una acción unificada porque ello elimina todo conflicto.

La idea de un orden de necesidades, que proviene del error original de que uno puede estar separado de Dios, requiere corrección en su propio nivel antes de que pueda corregirse el error de percibir niveles. No te puedes comportar con eficacia mientras operes en diferentes niveles. Sin embargo, mientras lo hagas, la corrección debe proceder verticalmente, desde abajo hacia arriba. Esto es así porque crees que vives en el espacio, donde conceptos como "arriba" y "abajo" tienen sentido. En última instancia, ni el espacio ni el tiempo tienen ningún sentido. Ambos son meramente creencias”.

He de reconocer que el tema me fascina. Me declaro un eterno buscador de la verdad en lo referente a los “orígenes” del ser. La cuestión ¿por qué el Hijo de Dios se separó de su Padre? siempre la he considerado de vital importancia para comprender nuestra existencia.

De lo expuesto en el párrafo anterior, me quedo con tres ideas interesantes:

  • Actuamos de acuerdo con el orden particu­lar de necesidades que establecemos. Esto, a su vez, depende de la percepción que tenemos  de lo que somos.
  • La separación jamás habría surgido si no hubiésemos distorsionado nuestra percepción de la verdad, percibiéndonos como alguien necesi­tado.
  • La idea de un orden de necesidades surgió porque, al haber cometido ese error fundamental, ya nos habíamos fragmentado en niveles que comportan diferentes necesidades.
Como bien expresa el Curso, no podemos comportarnos con eficacia mientras operemos en diferentes niveles. Sin embargo, esa fue la causa. En la Unidad compartida con El Padre, el Ser es Uno y se “alimenta” de Su Mente. En ese Estado no existe necesidad, pues no hay división de niveles. Todo Es Mente.
La cuestión es que hemos sido creados a Imagen y Semejanza de Dios, lo que significa que potencialmente somos portadores de sus mismos Poderes Creadores. Entre estos Poderes se encuentra la Voluntad, la cual nos capacita para actuar con total libertad.

Se nos enseña en el punto que estamos estudiando, que nadie aprende a menos que quiera aprender y crea que de alguna manera lo necesita. ¿Necesitaba aprender el Hijo de Dios? ¿Aprender qué, cuando ya formaba parte del Conocimiento Absoluto?

Me atrevería a decir, que el Hijo de Dios, quiso hacer uso de su Potencial Creador, lo que le llevó a dirigir Su Pensamiento por sí mismo, lo que propició un estado de “pre-conciencia” individualizada, a lo que se ha llamado estado de “separación”. La Verdad (Unidad) queda distorsionada y esa sensación primigenia de separación se traduce en la percepción de la carencia.

Reflexión: ¿Qué doy? ¿Qué recibo?