Veíamos anteriormente
como el hombre en su actual nivel evolutivo se encuentra en una de las
travesías más difíciles de su andadura humana, debido a que en su caminar ha
alcanzado el punto más alejado de su origen. Estas circunstancias han
favorecido la identificación con el mundo en el que experimenta, el físico. Los
cinco sentidos están facilitando constantes estímulos que hacen pensar al
hombre que este plano es la única verdad existente, olvidándose de su
transcendencia espiritual.

Los guías de la
humanidad se esforzaron para dirigir la atención del hombre hacia el Plano
Físico, pues sus propósitos era que la conciencia se enriqueciese con el fruto
de las acciones, potenciando así las virtudes latentes. Sin embargo, el hombre
se apegó excesivamente a las vibraciones del plano material, y las
consecuencias de ello las estamos pagando por los frutos que recibimos en
respuesta a nuestro egoísmo, codicia y ambición.
Pero penetremos ya en
el análisis del primero de los Arquetipos que da vida a los signos del Elemento
tangible: Capricornio.
La Astrología
convencional define a los signos Yod con el nombre de Cardinales, y con ello
trata de enseñarnos que son portadores de una energía peculiar, la fuerza de
arranque. Podríamos decir que la energía sin la cual el motor no funciona.
Ya hemos visto la
trayectoria que sigue esta Fuerza Yod. Aries emanaba como el impulso dado por
Dios al hombre, en el que se encontraba concentrado todos los poderes de un Ser
Creador, pero en estado potencial, aún debían ser conquistados. Con Cáncer, el
alma humana recibe un nuevo soplo, en este estado se adquiere la capacidad de
amar y sentir. Posteriormente con Libra se abría una nueva puerta, la que nos
permitiría hacer uso del don de discernir, de comprender, de pensar. Y por
último, con Capricornio, el alma, un alma que podríamos llamarla
"vieja" por su experimentado bregar, adquiere la virtud de construir.
Ese es el principal papel de este signo. En verdad, es el signo del arquitecto
consumado; el que sabe edificar la tierra con las pesas y medidas con las que
se construyó el universo.
Existe un personaje
en la bibliografía sagrada que ejemplariza fielmente los trazos del Maestro
constructor. Se trata de José, el esposo de María Virgen, y padre físico de
Jesús. Sabemos por los textos sagrados que José era un hombre viudo, viejo y de
profesión carpintero-constructor. La palabra arquitecto tiene la misma raíz que el término
arquetipo, y ya hemos visto en otra parte de estas páginas, que arquetipo
significa, el constructor de las Esencias Originales, o lo que es lo mismo, el
que conoce el modo de mezclar armoniosamente las diferentes energías que pone a
nuestra disposición los Zodiacales.
Las referencias de
viudez y de vejez que nos aportan los textos sagrados nos revelan igualmente la
condición evolutiva del alma humana cuando se encuentra en la fase José, es
decir, cuando se ha alcanzado la capacidad de dar vida al segundo aspecto
divino, el Amor-Cristo. Esta situación es la de haberse desposado una y otra
vez con el Fuego-Agua-Aire, y ahora para poder dar testimonio de los poderes
divinos en la tierra, esto es, para que pueda nacer el Cristo en Malkuth, es
preciso desposarse por última vez, en esta ocasión con la etapa
Capricornio-Tierra.
Por eso era viudo, no
podía estar desposado con otro tipo de energía. La vejez del Capricornio se
hace evidente. Cuando alcanzamos la fase de materialización del 2º He, ya nos
encontramos como los ancianos, preñados de experiencia y sabiduría. Hemos
nacido en el Fuego, hemos sido adolescentes en el Agua, adultos con el Aire y
ancianos con la Tierra.
Estas claves
herméticas nos permitirán comprender muchas de las peculiaridades que se irán
describiendo a lo largo de este signo. Veamos cuáles son las fuerzas que
intervienen en este patrón astrológico.
Por un lado hemos
dicho que es un signo Yod, lo cual le caracteriza con la cualidad cardinal de
arranque, de actividad e iniciativa. Es la puerta que nos comunica con el mundo
de las formas, es decir, en este signo todo debe ser materializado, cumplido,
comprobado. Se trata de una aduana que nos exige que pongamos los pies en la
tierra y que demostremos que sabemos hacer las cosas bien.
Aquí estamos
describiendo otra de las fuerzas con las que trabaja el signo, la que
corresponde al 2º He-Yod, es por lo que hablamos de formas físicas.
A nivel sefirótico,
ya hemos situado a los signos de Tierra en Malkuth, el Plano de Acción, y ya
hemos hablado de lo que esto significa. En Capricornio encontramos el
laboratorio de experimentación, y dependerá de lo sensible que seamos a los
Planos superiores, para que el fruto de esos trabajos nos lleve a convertirnos
en conservadores escépticos o por el contrario, nos permita emprender una nueva
campaña creativa donde utilizaremos toda la sabiduría adquirida.
Antes de adentrarnos
en el desglose del perfil psicológico de los nacidos en este signo, debemos
analizar un aspecto que puede pasar desapercibido en el estudio de este
arquetipo, me refiero al factor kármico.

"Duros como una
piedra". Esta frase define maravillosamente unos de los rasgos
psicológicos más importantes del Capricornio. Como bien dijera Cristo a Pedro
el Apóstol -Capricornio-, "tú serás la roca sobre la que levantaré mi
Iglesia". Los nativos de este signo son persistentes como ese elemento
material, y toda su condición adquiere esa robustez, física, emotiva y
mentalmente.
Cuando el Capricornio
toma un camino lo sigue con tenaz persistencia, con una envidiable paciencia,
hasta que logra su meta. Esta cualidad le permite alcanzar cotas muy altas en la escala social. Tiene la facilidad, el olfato para encontrarse siempre en el
lugar adecuado para atrapar la oportunidad de progresar. En este sentido el
Capricornio es sumamente ambicioso. En sus propósitos, el éxito, la fama, es lo
más importante; admira a los que se elevan socialmente, a los representantes de
altos cargos, al poder, a los que defienden la tradición, la ley y el
conservadurismo.
Podemos decir que
poseen una gran destreza y habilidad para moverse en el ámbito social sin
cometer errores. Tiene u gran sentido práctico y su facultad psíquica, la
percepción, le permite conocer métodos concretos y eficaces para desarrollar
cualquier tipo de tareas.
El Capricornio valora
mucho su seguridad material, su status, su respeto y autoridad. Cuando consigue
un puesto habrá luchado por él con persistencia, disciplina, con integridad y
confianza. Se concentra de tal modo en su empeño que difícilmente se desvía en
su camino. Puede dar la impresión de que no se está interesando, de que da un
rodeo, pero cuando el resto de los candidatos ha agotado sus energías, aparece
la Cabra-Capricornio, con su paso lento pero siempre adelante para alcanzar el
logro. Podemos decir, de que Capricornio es consciente de lo que es, de sus
capacidades y de lo que puede conseguir con ellas.
Posee una gran
capacidad ejecutiva y organizadora, y siente rechazo cuando son mandados.
En el aspecto
negativo, Capricornio, es un signo difícil, pues mueve energías de dificultosa
asimilación: celos, pasiones, frialdad, ambición desmesurada, despilfarro,
obstinación, venganza, egoísmo, rencor, pesimismo, etc. Estos aspectos son el
fruto de una mal enfoque a la hora de proyectar los sentimientos y pensamientos
en el mundo material.
Existe un aspecto que
considero de máxima responsabilidad en este signo. Hemos visto como su
condición natural le lleva a concretizarlo todo a nivel físico. Si en esta
labor, levanta los pilares que deben sostener todo un sistema social, y no se
construye con amor, tarde o temprano dichos pilares tenderán a su desplome, y
seremos testigos de la destrucción de todo un Pueblo, como les sucediera a
Sodoma y Gomorra.
En el aspecto
emotivo, Capricornio, suele mostrarse muy frío y distante, poco demostrativo,
llegando a sentir un fuerte rechazo por aquellos a los que juzga de
sentimentales. Ya decíamos que sus emociones eran de piedra, y cuando se
sienten heridos en este plano, olvidan con dificultad.
Dentro de los deseos
que mueven al Capricornio encontramos su afán por conseguir dinero. Gran parte
de su vida se orienta en este sentido, por lo que se suele decir de ellos que
son muy materialistas.
En el terreno de las
analogías, Capricornio está en sintonía con las siguientes ideas:
Los minerales, la
organización, la realeza, la dirección, el poder ejecutivo, el dinero, las
edificaciones, la tradición, la vejez, la viudez, lo antiguo, la letra Mem, el
número 13, el karma, la montaña, la muerte, los huesos, las rodillas, el padre,
la autoridad, los albañiles, los ministros, la arquitectura, etc.
Entre los conceptos
que sintetizan los valores positivos y negativos del signo, describimos los
siguientes:
Carácter duro, afán
de progreso, ambiciosos, ganadores, persistentes, pacientes, hábiles,
resistentes, tercos, seguros, éxito, autoridad, tradición, esnobistas,
engreídos, adaptables, respetuosos, prácticos, posesivos, pasionales, celosos,
frívolos, desapasionados, obstinados, pesimistas, sociales, concretos,
objetivos, materiales, percepción, método, concentración, eficacia, estatus,
disciplina, empresarios, íntegros, fríos, sacrificados, rígidos, vergonzosos,
tímidos, dominantes, suspicaces, melancólicos, tristes, irritables, aversión al
matrimonio, dulces, organizadores, constructores, etc.