El Refrán es una frase generalmente breve que expresa
una sentencia, un dicho o un consejo útil sobre la vida cotidiana siendo en la
mayoría de los casos una expresión de la sabiduría popular.
Etimología: Del occitano antiguo refranh y éste
a su vez de la voz refranher (modular), que viene de franher
(romper, del latín frangere)1.
El refrán es "sabiduría
popular ancestral sobre la vida y sus circunstancias". "Un santuario
de las intuiciones que encaminan y dirigen la formación de los hombres y que
compasan apuntalan y corrigen su comportamiento". El refranero contiene
consejos sobre las acciones adecuadas.

Sin duda alguna, el
contenido de los refranes persigue un objetivo educativo, y lo hace adaptándose
a la necesidad de influir sobre la mente humana que aún se encuentra en fase de
desarrollo. Se trata por lo general de frases cortas, con un profundo
significado extraído del bagaje de la experiencia, y que favorece su
asimilación e integración por la conciencia a base de su repetición.
Dada su ancestralidad,
entiendo que debe existir una importante conexión entre el contenido de cada
refrán y los Arquetipos de donde emana toda existencia, los Zodiacales.
Intentaré relacionar el refranero popular con la dinámica de los signos
zodiacales y, gracias a ello, podremos ampliar y familiarizarnos con las
características que se derivan de cada uno de Ellos.
Por seguir la dinámica en la
que se inicia este trabajo, comenzaré con refranes que están en sintonía con el
signo de Escorpio. En esta ocasión trataré el tema del Celo. He aquí algunos
refranes que aluden a este arraigado sentimiento en el ser humano.
- Amor sin celos, no lo dan los cielos.
- Dijo un gran doctor que si no hay celos, no hay amor.
- El amor y los celos, hermanos gemelos.
- El celoso no puede ser jocoso.
- El hombre cuando es celoso se acuesta pero no duerme.
- El marido celoso no tiene reposo.
- Marido celoso, ni come ni duerme con reposo.
- Ira, miedo y celos fieros, son muy malos
consejeros.
“Amor sin celos, no lo dan los cielos”,
nos lleva a pensar que el sentimiento del celo forma parte de la propia
naturaleza del amor. Cuando estudiamos la dinámica de los signos del Elemento
Agua, Cáncer, Escorpio y Piscis, abordamos, precisamente, la expresión de los
sentimientos y de los deseos, del amor a nivel humano, pues el Amor como Arquetipo,
como Ideal, como Principio, se manifiesta en Leo.
Cuando la naturaleza humana
se enfrenta a la experiencia del amor en la dinámica de Escorpio, lo hace con
el profundo deseo de “hacerlo suyo”, pues se encuentra en la fase de
interiorización. Ese descubrimiento, hace que el amor se dirija hacia sí mismo,
favoreciendo el sentimiento de “narcisismo”. Esa identificación emotiva, ese
enamoramiento del yo, es necesaria en esta fase del proceso de toma de
conciencia. Por eso, el refrán nos
advierte que el amor sin celos, es decir, sin sentimiento de posesión, no lo
dan los cielos, es decir, Escorpio, nos invita a identificarnos “celosamente”
con lo que sentimos, pues debemos adoptar una identidad propia y creadora.
El celo aparece cuando
identificamos que aquello a lo que amamos nos pertenece, nos aporta identidad.
Cuando, este sentimiento se arraiga profundamente en la naturaleza, el que lo
protagoniza sufre enormemente en su interior. Ignora como dar salida a ese
acúmulo de sentimientos y cuando se desbordan las emociones, no puede ser de
otra manera, sus “aguas” hacen peligrar la estabilidad de los demás y por
supuesto, la propia.
El celoso debe aplicarse
este otro refrán “amor bien entendido empieza por uno mism@”. Y es que para
poder amar a los demás debemos, primero, amarnos a nosotros mismos. No podemos
dar lo que no tenemos.
1(Enciclopedia libre
universal en español).
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