domingo, 31 de diciembre de 2017

12 Campanadas, 12 Uvas, 12 Deseos…

Hoy, mientras me encontraba reflexionando sobre el significado de la celebración de la nochevieja, me sorprendí preguntándome sobre la costumbre arraigada de celebrar la entrada del nuevo año, comiendo uvas.
Para mí, la uva, es la evocación del amor. Tiene sus mismos efectos. En estado natural es dulce y jugoso. En su estado fermentado, nos puede hacer enloquecer.
Las propiedades del fruto de la vid son muy beneficiosas para la salud, especialmente, fluidifica la circulación de la sangre y la sangre es la vida.

Mientras reflexionaba, me fueron llegando algunas ideas a las que no había prestado atención con anterioridad. La imagen de un racimo de uvas, me aportaba una valiosa información. A diferencia de otros frutos, que se mostraban individualmente, la uva lo hace en racimos, o lo que es lo mismo, en grupos. Me pregunté, ¿tendría alguna relación esta manera de manifestarse con el arquetipo astrológico que representa a los grupos? ¿tendría alguna relación la uva con el signo de Acuario?

No tardó en llegarme más información. La uva necesita del Sol para su crecimiento. La calidad de su jugo depende mucho de las condiciones ambientales que le facilite el astro rey. El Sol es el regente de Leo, y este signo es precisamente el opuesto a Acuario. Leo es el Amor como Principio, como Ideal; Acuario es la capacidad de comprender y de compartir, a través de las relaciones, ese Amor. Ambos signos se complementan para que la esencia del Amor fluya con fluidez en las vidas de los hombres.
¡Vaya!, es el mismo efecto que produce la uva en el organismo físico, facilitando la circulación de la sangre y la expresión de la vida.

Hasta hoy, desconocía el origen de la tradición de comer uva para recibir el nuevo año. He indagado en la red y he encontrado algunas referencias que ahora os comparto. Independientemente, de la veracidad de su historia, estoy seguro de que es muy acertada la iniciativa de utilizar este fruto para expresar nuestros mejores deseos. ¿Conocéis una manera mejor de hacerlo que utilizando el vehículo de nuestro Amor?

Referencia Histórica (Wikipedia).

El 2 de enero de 1894 "El siglo futuro" incluye un artículo del día anterior de El imparcial titulado "las uvas bienhechoras" en el que se habla de la costumbre "importada de Francia, pero ha adquirido entre nosotros carta de naturaleza".

El 2 de enero de 1894 en El Correo Militar: "La imperecedera costumbre de comer las uvas al oír sonar la primera campanada de las doce, tenía reunidas en fraternal coloquio a infinidad de familias, y todos a coro gritaron: ¡Un año más!".

En la Nochevieja de 1895 aparece una referencia escrita sobre las doce uvas, en esta fecha fue el Presidente del Consejo de Ministros quien despidió el año 1895 con uvas y champán.

El origen de la tradición de comer las uvas tiene un precedente: un bando municipal del alcalde de Madrid, José Abascal y Carredano, de diciembre de 1882, por el que se imponía una cuota de 1 duro (cinco pesetas) a todos los que quisieran salir a recibir a los Reyes Magos. Esta tradición servía para ridiculizar a algunos forasteros que llegaban esos días y a quienes se les hacía creer que había que ir a buscar a los Reyes Magos la madrugada del 5 de enero; se utilizaba, además, para beber y hacer cuanto ruido se quisiera. Con este bando José Abascal privó a los madrileños de la posibilidad de disfrutar de un día de fiesta en donde se permitiese casi todo. Esto, junto a la costumbre de las familias acomodadas de tomar uvas y champán en la cena de Nochevieja, provocó que un grupo de madrileños decidieran ironizar la costumbre burguesa, acudiendo a la Puerta del Sol a tomar las uvas al son de las campanadas. Estos son los antecedentes que dieron lugar a esta costumbre.

El inicio de esta tradición española no comienza en 1909, como se cree, sino, al menos, en diciembre de 1896 en la Puerta del Sol madrileña.

La prensa madrileña ya comentaba en enero de 1897: "Es costumbre madrileña comer doce uvas al dar las doce horas en el reloj que separa el año saliente del entrante". Al año siguiente la prensa animaba a esta tradición con un artículo titulado "Las Uvas milagrosas".

La tradición marca tomar las doce uvas a los pies del reloj de la Puerta del Sol, pero esta tradición provocó tanto interés que ya en 1903 las uvas también se comían en Tenerife y poco a poco se fue ampliando al resto de España, aunque la tradición marca que deben tomarse en la Puerta del Sol.

La prensa de 1907 se queja de que esta tradición, supuestamente importada por los aristócratas de Francia o Alemania, se haya arraigado tanto en la sociedad y la clase más baja la haya adoptado cuando en sus primeros años se burlaba de esto.

Esta tradición ya se conoce en toda España en 1903, aunque no será hasta años después que se extienda a todo el territorio nacional.

Aunque queda claro que la tradición, documentada desde diciembre de 1897, algunos la retraen a 1880, pero sentando en diciembre de 1896, el inicio cierto de la tradición de comer doce uvas al compás de las doce campanadas del reloj de la Puerta del Sol.

En 1909, agricultores levantinos de Almería, Murcia y Alicante, encontrándose en ese año con excedente de uva y con objeto de sacar al mercado la producción, lograron popularizar la costumbre y darle el impulso definitivo que, desde entonces, acabaría por convertirla en consolidada tradición.

Referencias de los Libros Sagrados.

LA VID Y EL VINO EN LA BIBLIA (C. Somalo)

Noé, según cuenta el Génesis, se dedicó a la agricultura y fue el primero que plantó una viña, pero cuando bebió vino se embriagó y quedó tendido y desnudo en medio de su carpa. El Libro repudia la embriaguez en numerosos pasajes pero no la alegría producida por el vino. Cuentan los eruditos que el jugo de la uva es sujeto de especial alabanza en la Biblia. El vino y los viñedos aparecen profusamente a lo largo de la Biblia en lugares históricos, en referentes de personajes y en toda suerte de metáforas. La embriaguez de Noé y de Lot, la viña de Nabot, en el Cantar de los Cantares (‘Tus caricias son mejores que el vino’)…

El vino se ha usado en en circunstancias ordinarias como el Shabat y en otras extraordinarias con el Pesaj, con un sentido religioso y sacralizado y en otras menos trascedentes como un simple brindis. La tradición establece un brindis con vino pronunciando como deseo de unos a otros conocido como Le-hayyim , un brindis ‘Por la vida’ (Salud) cargado de simbolismo.

El ritual judío del vino es anterior a su llegada a Sepharad. El viñedo y el vino proceden del Oriente Próximo. Siendo un cultivo de terrenos secos y áridos o hasta pobres, la viña se ha identificado siempre como ‘el árbol de la vida’, como un símbolo de prosperidad y riqueza de las personas y de los pueblos. La viña y el vino han dejado tras de si numerosos testimonios arqueológicos y tradiciones que han perdurado a la Historia, como puede comprobarse todavía hoy en las laderas del Monte Carmelo. Los viñedos de Hebrón fueron conocidos por sus grandes racimos. Moisés quedó asombrado por aquella tierra de Canaán que producía leche y miel y grandes racimos de uva que era necesario transportar entre dos personas. Las hijas de Lot le proporcionaron grandes cantidades de vino para yacer con él y darle nueva descendencia. José, hijo de Isaac, y este mismo, son personajes cuya historia tiene claros referentes a la importancia y simbología del vino en su época.

Desde los primeros tiempos conocidos la religión judía asoció el vino con la sangre y esta con la parte del cuerpo que más y mejor indicaba la existencia del alma. Sangre como simbología del alma, vino como metáfora de la misma, conformaron una parte primordial de la esencia religiosa judía.

Cuando los exploradores enviados por Moisés a Canaán, regresaron de aquellos territorios, trajeron un enorme racimo de uvas que requería de dos personas para ser trasladado.

¡Cual no sería la sorpresa y la alegría del Pueblo de Israel!

Ese racimo se tornó desde entonces en el símbolo de esta benéfica Tierra Prometida, tierra de acogida y de abundancia. La imagen de dos hombres llevando sobre sus hombros con ayuda de un largo palo, un racimo gigante de uvas, se conservó a través de los siglos; siendo hasta hoy el logo oficial del Ministerio de Turismo israelita.

Más adelante, la región de Hebrón fue particularmente célebre por sus racimos excepcionales. Lo es aún en nuestros días a pesar de que el cultivo de la vid se esparció por todo el país.

Plantar una vid era una ardua labor. Era necesario retirar las piedras del terreno, construir una atalaya para detectar a los posibles ladrones, rodear la parcela con una tapia para protegerla de los animales salvajes. El viñador debía darle un buen mantenimiento, abonándola y sobre todo podándola.

Ese trabajo cotidiano y familiar inspiró a los profetas una imagen anunciando el juicio de Dios comúnmente utilizada para describir la obra de Dios. El profeta Amós dice: "Han sembrado excelentes viñas, pero no beberán de su vino" (Am 5,11); "habrá lamentación en todas las viñas, porque voy a pasar yo por medio de ti, dice el Señor" (Am 5,17).

Con cierta audacia, el profeta compara al pueblo de Israel con una viña que el Señor ha plantado y a la que le prodiga cuidados en tanto da sus frutos. Si el pueblo es dócil a la voluntad de Dios, prospera y disfruta de una cierta abundancia; por el contrario, si se resiste, se vuelve estéril como lo advierte Isaías:

"¿Qué más se podía hacer por mi viña, que yo no lo haya hecho? Si esperaba que diera uvas, ¿por qué dio frutos agrios? Ahora les daré a conocer lo que haré con mi viña; quitaré su valla, y será destruida, derribaré su cerco, y será pisoteada. La convertiré en una ruina, y no será podada ni escardada. Crecerán los abrojos  y los cardos, y mandaré a las nubes que no derramen lluvia sobre ella" (Is 5,4-6).

Los otros profetas, Jeremías y Ezequiel, retomarán el tema de la viña arrancada o abandonada durante el período del exilio de Babilonia. Como era natural, al regreso del exilio aparecerá, a la inversa, el tema de una viña replantada.

"Aquel día se dirá: Viña deliciosa, cántenle, Yo, el Señor, soy un guardián. A su tiempo la regaré para que no se le castigue, de noche y de día la guardaré" (Is 27,2-3).

En el tiempo de los Evangelistas, la viña se convierte en un símbolo de prosperidad muy común. El arte lo utiliza como motivo decorativo. Opulentos racimos de uvas dan testimonio aún ahora, sobre los bajos-relieves de los primeros siglos de la era cristiana, expuestos en Cafarnaúm. La viña y el vino expresan ambos prosperidad, alegría y bendición.

Jesús retoma la imagen de los Profetas y la amplía al Reino de Dios a través de la parábola de los obreros de la última hora: promete un salario a todos aquellos que trabajan en la Viña del Señor, es decir que colaboran en su obra de Redención. Pero la misericordia de Dios se extiende aún más lejos que la justicia humana al pueblo de Israel, así como a las naciones paganas, tal como los obreros llegados tardíamente a la viña.

La viña no sólo representa a Israel sino que significa por extensión la Iglesia, en su acepción universal. Todos aquellos hombres que aceptan dejarse trabajar por Dios, tienen su lugar.

En los escritos de Marcos, la imagen de la viña se amplifica, permitiendo a Jesús describir globalmente su misión hacia Israel y hacia los paganos (cf. Mc 12,1-9).

El simbolismo aparece más personalizado en el Evangelio de Juan, donde la cepa de la viña es Cristo y los sarmientos son sus discípulos. Reciben de Él la vida, no pueden subsistir sin Él, y deben ser podados para producir un mejor fruto.

El vino, fruto precioso de la vid, a veces conduce a ciertos excesos y la Biblia recomienda que sea consumido con moderación. Pablo recomienda a los cristianos de Éfeso, embriagarse del Espíritu Santo más que de vino (cf. Ef 5,18).

Denunciado por sus efectos nefastos en caso de abuso, prohibido a los nazireos, consagrados a Dios, el vino, sin embargo, recibe honores ya que "regocija el corazón del hombre" (Sal 103). Signo de la alegría y la vida, simboliza al Espíritu Santo como en el episodio de las Bodas de Caná (cf. Jn 2,1-12).

En el transcurso de la comida pascual se transforma en sangre de Jesús derramada por la multitud. Compartido entre todos, el vino simboliza la nueva Alianza, que da la vida al mundo, fortalece a la comunidad cristiana y anima el deseo de colaborar en el cumplimiento de la Promesa de Jesús.

"Les digo que desde ahora no beberé de este producto de la vid hasta el día aquel en que lo beba con ustedes, nuevo, en el Reino de mi Padre" (Mt 26,29). El vino del memorial de la entrega de Jesús se transforma entonces en el vino de la esperanza y de la utopía de la Fiesta eterna.

12 campanadas. 12 uvas, 12 deseos…
 
Desde aquí quiero compartir con todo vosotros mis deseos para el nuevo año.

1ª   Campanada: Voluntad.
2ª   Campanada: Abundancia.
3ª   Campanada: Comprensión.
4ª   Campanada: Imaginación.
5ª   Campanada: Generosidad.
6ª   Campanada: Humildad.
7ª   Campanada: Paz.
8ª   Campanada: Fecundidad.
9ª   Campanada: Justicia.
10ª Campanada: Perseverancia.
11ª Campanada: Amistad.
12ª Campanada: Compasión.

Este es mi racimo de uvas. No busquéis entre estas cualidades al Amor, pues el Amor no puede encontrarse en una sola uva; el Amor es el racimo en su totalidad. 

sábado, 30 de diciembre de 2017

2018: ¿unidad o dualidad?

"El arquitecto, cuando diseña un proyecto, su primera labor es imaginarlo en la mente. Cuando alcanza la fase final, el de la construcción, tendrá la oportunidad de comprobar si su visión inicial tenía algún error. Si fuese así, es el momento de tomar nota para evitar dichos errores en los nuevos diseños. Podemos resumir, que la dinámica del 10, nos permite tomar conciencia de que somos co-creadores del mundo que nos rodea. La pregunta final es: ¿Cuál es tu realidad?"

De este modo, terminaba el artículo que publiqué el pasado 31 de diciembre de 2016 y al que titulé: 2017: ¿Cuál es tu realidad?

Qué mejor fecha, que un año después, para reflexionar sobre el contenido de dicho artículo. Podemos hacerlo a nivel individual y colectivo, lo que nos permitirá tomar consciencia de la sincronicidad existente entre lo que nos ocurre en lo personal y lo que ocurre en lo social.

Hace unos días, en una conversación con unos amigos, me sorprendía expresando una idea, para mí, muy contradictoria. En una apertura emocional, les confesaba que tenía muchas ganas de que el 2017 llegase a su fin. Esa declaración, verdaderamente, no procedía de mi cuerpo mental, sino del emocional, pues albergo la creencia de que las cosas que nos ocurren tiene siempre un sentido, un por qué y un para qué, que ha de llevarnos a ser conscientes de que somos co-creadores de nuestras vidas.

Estamos tan acostumbrados a expresarnos en términos de "tópicos" que, sin darnos cuenta, surgen de nosotros expresiones que "traicionan" las nuevas creencias. Pensar que un año, en este caso el 2017, tiene el poder exclusivo de hacer que las cosas te vayan bien o mal, es una apreciación que se aleja mucho de la visión expresada anteriormente. A pesar de ello, desde la profundidad de mi inconsciente, fluyó esa expresión que, a pesar de estar fundamentada por las experiencias vividas durante el año, en verdad lo que estaba expresando eran esas "heridas de guerras" propias de haber vivido momentos emocionales de fuerte desarraigo. 

Sí, el 2017, nos ha enfrentado a nuestra realidad, y si esa realidad con la que estamos plenamente identificados es ilusoria, me refiero a la creencia de que somos lo que percibimos, entonces, es lógico que, durante este año, que ahora termina, nos hayamos encontrado con nuestros miedos, cara a cara. Para mí ha tenido varios rostros, a cuál más desagradable. Su fealdad era proporcional al dolor que ha causado en mi mundo emocional. En verdad, a pesar de la diferencia de los rostros con los que se haya mostrado en nuestras vidas, podemos decir, que todos y cada uno de nosotros, habrá experimentado la misma experiencia: el miedo. Miedo a la pérdida, miedo al dolor, miedo a la soledad, miedo a la enfermedad, miedo a la pobreza, miedo...

Ya lo decíamos cuando desarrollamos el artículo del pasado año que nos llevó a hablar de las cualidades del 10, llevándonos al reencuentro con la fase de recogida de los frutos que hemos sembrado.

Como bien nos revela Un Curso de Milagros, podemos tomar consciencia de dos tipos de sentimientos. Uno es el Amor, el otro es el miedo. Distinguir uno del otro es fácil. El Amor une, el miedo separa. El amor es plenitud y felicidad, el miedo, es escasez y sufrimiento.

Con esas "pistas" sabremos cada uno de nosotros distinguir si el rostro mostrado por la vida durante el 2017 nos ha llevado a cosechar Amor o miedo.

Personalmente, debo decir, que la cosecha ha tenido de todo. He podido gozar de la plenitud de dar y recibir, al tiempo, que me he visto desorientado y, en ocasiones, perdido, ante vivencias que me han llevado a saborear el amargo sabor del miedo.

Pero no podemos olvidarnos de la cuestión principal de estas experiencias. Como decía, anteriormente, todo tiene un para qué. En efecto, la función del 2017, no es tan solo situarnos frente a frente a nuestras cosechas. Su verdadero objetivo, es ofrecernos la oportunidad de tomar consciencia de lo que realmente somos. ¿Cuál es tu realidad?

Si mi realidad fuese la que percibo con mis ojos físicos, tendría que afirmar que somos un cuerpo material y que su pérdida nos produce un profundo dolor. Ahora bien, si tras las experiencias vividas, llegamos a la conclusión de que la verdadera vida no encuentra su Causa en el cuerpo, sino en el Ser que lo anima, nuestro Espíritu, entonces, el final del cuerpo material será vivido como un proceso de transición hacia una Plenitud de la Consciencia. El dolor de la pérdida se transforma en Amor hacia lo que somos.

Si analizamos el aspecto colectivo, el social, en España, hemos sido testigos de manera evidente, de que todos llevamos una porción de "independentismo" en nuestros deseos, el cual ha tomado cuerpo a través del conflicto político de Cataluña. Me atrevería a utilizar un eslogan que ha tomado vida a través de las redes sociales: "Cataluña somos todos". Es así, todos hemos contribuidos en cierta medida a que un sector de nuestra nación se manifieste desde el deseo del independentismo. Cuando sanemos a nivel individual ese deseo, entonces, hablaremos de la calidad de un nuevo deseo, de una nueva visión, la cual debe tender hacia la unidad de los seres.

No voy a profundizar más en la idea, pero quiero invitarte a reflexionar sobre la idea expuesta. Si quieres cambiar el mundo que te rodea, cambia primero tu manera de ver las cosas. Si quieres paz, conviértete en paz.

Siguiendo con el propósito de analizar desde la visión de la Numerología, la cifra del nuevo año, 2018, extraeremos el sumatorio de los números que lo conforman: 2+0+1+8= 11 = 1+1= 2. Lo hemos simplificado y el 2018, nos lleva al 2 cuyo valor potencial es el Amor Universal.

Permitirme que comparta en este espacio, el contenido de un artículo que escribí con relación al significado espiritual del número 2:

El número 2 representa la dualidad primordial. Por un lado el principio de la división y por otro, el principio de la Complementación a través del Amor.
Con el número 2 abordamos de lleno un importante misterio, el de la dualidad. Si retomamos el origen de la creación del universo, el Génesis, vemos que, en el Segundo Día de este proceso, Elohim, El, los Dioses, el Ser de Seres, llevo a cabo un trabajo de separación en las Aguas, estableciendo las Aguas de Arriba y las de Abajo. A partir de ese magno momento, la expresión de Unidad-Luz-1 se proyecta de sí mismo dando lugar a otra unidad.
Es evidente que para sumar 2 se hace necesario la manifestación doble de la unidad. Sin embargo, a pesar de tratarse de rostros indivisibles -1-, ahora se expresan bajo un nuevo perfil, el 2, que ya si es divisible. Si el 1 - Kether - en términos cabalísticos es el rostro invisible del creador, la voluntad oculta que todo lo mueve -, el 2 - Hochmah -, se manifiesta como el primer rostro visible de Dios, el Amor que todo lo une.
No deja de ser significativo que el mismo principio que separa, sea a la vez la puerta que todo lo une. Si la energía creadora divina se hubiese quedado concentrada en el 1, el mundo no se hubiese multiplicado. A través de su proyección en el 2, nace el principio de la fecundidad. Lo masculino y lo femenino surgen con fuerza como rostros diferentes, cuando en verdad forman parte de un mismo principio creador. Si profundizamos en esto que decimos, tal vez comprendamos lo que quiere revelarnos el Génesis cuando hace referencia a que Eva fue creada de una costilla de Adán, representando Eva el arquetipo de lo femenino y Adán el masculino.
Siempre que se constituye una pareja o asociación, es decir, una relación entre nuestro Yo-1 y otros Yo-1 (los demás), en verdad lo que hacemos es proyectar nuestra voluntad de crear una realidad cuyo único propósito será elevar nuestra propia conciencia a través del aprendizaje.
Cuando actuamos con amor, estamos proyectando nuestra verdadera identidad divina de crear, estamos expresando nuestra naturaleza 2.

¿Qué podemos esperar del mensaje que nos aporta el significado del número 2?

El conflicto actual que vive la humanidad es el efecto de haber elegido la "separación" de
su Fuente Creadora. Esta decisión nos ha llevado a crear una identidad temporal que brinda pleitesía a la personalidad del ego y a sus leyes basada en lo temporal y en el sufrimiento como vía de aprendizaje.

En el 2018, recapitulamos ese "conflicto". Tendremos la oportunidad de elegir la unidad o la división. Si nos postulamos en nuestro "1" particular, nuestro encuentro con el "1" de los demás, nos ofrecerá la posibilidad de complementarnos dando forma a la figura del equilibrio, del entendimiento, de la fecundidad. Ahora bien, si elegimos que nuestro "1" prevalecerá sobre el "1" del otro, entonces, la división mostrará su rostro y lo hará destruyendo todo aquello que esté erigido en nuestras vidas bajo los pilares de la individualidad y el egoísmo.

Socialmente, seremos testigos de esa dinámica. Tendremos la oportunidad de dar un paso importante hacia las coaliciones, hacia los acuerdos comunitarios, en post de un crecimiento como Unidad de Naciones. Lo contrario, favorecería el protagonismo de los países con afanes individualistas que no dudarán en hacer uso de su potencial armamentístico, en un intento demente por demostrar su poder sobre los demás.

¡Feliz Año 2018 y Feliz aliaje del Fuego y del Agua!

viernes, 29 de diciembre de 2017

Cómo educar a un niño Capricornio


¡Duros como una piedra! En efecto, esta expresión define a la perfección la naturaleza temperamental de los nacidos bajo el denso rayo de Capricornio. Esta característica permitirá a estos nativos desarrollar una personalidad robusta, sólida, a prueba de bombas, que se consolidará en el futuro dando lugar a cotizadas expresiones del alma, como la honradez, la responsabilidad, la paciencia, el orden, etc.

Sin embargo, para el niño Capricornio estos logros que suponen el fin último de su existencia, su máxima meta, recorrer el sendero que ha de conducirlo hasta su consecución, se le presentan como una elevada montaña cuya cima ha de escalar. La vida parece no ser muy "justa" con él. Cuando a los demás niños nada se les exige, no se les impone normas, reglamentos, ordenes, el tendrá la impresión de que su familia -en un primer término- y la sociedad -más adelante- se confabulan contra sus iniciativas y deberá adaptarse a una fuerte disciplina que le vendrá de ellos. Esta experiencia será una constante en su vida. ¿Por qué?

No es difícil comprender esta exigencia, que en ningún momento es un capricho del destino. El Capricornio viene a trabajar en el más duro de los Elementos, la Tierra, y esto es debido a que mientras en el Fuego se trabaja a niveles de ideales, con el Agua en las emociones y sentimientos, y con el Aire se aborda los conceptos y las teorías, con la Tierra se aterriza en terreno firme, es decir, se concretiza, se materializa el proyecto que hemos fraguado. Es la hora en la que el árbol brota de la tierra y crece para florecer y dar frutos. Es obvio que si no cuidamos la trayectoria de ese tronco, podemos ver como se ladea, y una vez crecido, será difícil enderezarlo.

Si aplicamos esta ley al comportamiento humano, vemos que será más fácil cambiar el modo de sentir y pensar en el niño, que el modo de hacer las cosas. Es por ello, que vuestro hijo requiere una mano firme, rigurosa, que sepa administrar con "justicia" las necesidades que requiere para su crecimiento. Si vuestro hijo ha de desarrollar la virtud de la paciencia, sabed que aunque el viene dotado de esa cualidad en estado potencial, como una semilla, está en vuestras manos que esta crezca adecuadamente. Sed con el paciente. Ya notareis que lo que bien pudiera parecer una técnica a aplicar para todos los niños, independientemente del signo en el que nazca, con vuestro hijo se convertirá en una necesidad imperiosa, ya que, tendréis la impresión de que su cabeza es tan dura que no acaba de enterarse de lo que le demandáis. Debéis conocer de él, que tiene una misión en la vida basada en lo perceptivo. Los cinco sentidos están en él muy activos, y ello le llevará a adoptar una actitud materialista, práctica de las cosas.

Para ellos, el mundo de la ficción, de las emociones, incluso el de las teorías, parece no tener importancia, es -más, si crecen faltos de comprensión en estos otros aspectos, censurara y criticara duramente a los que dan muestras de un idealismo utópico, de un sentimentalismo desenfrenado, o de un intelecto académico. Tan solo valorara aquello que puede ver y tocar, lo demás será negado. Prestemos atención a esto que decimos, pues estamos describiendo los aspectos más peligrosos con los que los padres del niño Capricornio se encontrarán.

Una falta de fuerza renovadora, una falta de sensibilidad, así como una falta de adaptabilidad por su excesiva rigidez, os pondrá las cosas difíciles.

Para compensar estas deficiencias, debéis esforzaros en aportarles pequeñas dosis de cada elemento. Para estimular su falta de idealismo, es aconsejable potenciar su imaginación infantil con la lectura de relatos donde pueda identificarse con los héroes protagonistas.

Para aportarle seguridad emocional, es de vital importancia la presencia de la madre en los primeros años. Para ayudarle a ser más flexible, es eficaz que reciba una visión humanística y universal de la vida. Para ello, los padres deben tratarle respetándo su libertad y aportándole comprensión cuando en su comportamiento cometan errores.

Si estas medidas son adoptadas en la educación del niño Capricornio, tened por seguro que vuestro hijo se convertirá en un sólido pilar, en el que se podrá levantar toda una estructura social.

Os sorprenderéis de sus cualidades y capacidades. Su método, le llevará a dar muestras de una firme responsabilidad, y pocas veces tendréis que repetirle que recoja sus juguetes o que retire su plato de la mesa. Su propósito es ser útil y os lo demostrará.

jueves, 28 de diciembre de 2017

Ángeles Sanadores: Mumiah (Final de todas las cosas)

72. Mumiah (Final de todas las cosas)

Nombre Sagrado: Mem-Vav-Mem-Yod-He.

Mumiah pertenece al Coro de los Ángeles al servicio del Séfira Yesod-Fundamento-Imaginación.
Por su vinculación sefirótica con la Esfera de Yesod, donde expresa las  cualidades propias del Séfira, extrae la condición que le permite ser portador de la esencia llamada Renacer.

Las aportaciones del Ángel Mumiah, son las siguientes:

·         Hacer que toda experiencia llegue a sus últimas consecuencias.
·         Distinguirse en la medicina y conseguir curas maravillosas.
·         Desvelar secretos de la naturaleza.
·         Prodiga cuidados y alivio a los pobres y a los enfermos.
·         Protege contra el desespero y las tendencias suicidas.

Con Mumiah, abordamos el tramo final de nuestro estudio sobre los Ángeles Sanadores. No es casual, que el Ángel nº 72, sea, igualmente, el último de los Ángeles de la Cábala y que represente el “Final de todas las cosas”.

El impulso motor, el Principio de la Voluntad que todo lo inicia, forma parte del Programa del primero de los Ángeles, Vehuiah, el cual ejerce su influencia cada vez que decidimos emprender un nuevo proyecto. Representa la fase de inicio de todo proceso creador.
Con Vehuiah, la maquinaria cósmica se pone en marcha con un claro propósito, hacer que la energía emanada a nivel mental, alcance la fase final y se convierta en una experiencia creadora. Podríamos decir, que Vehuiah es la semilla que al ser plantada tiene como fin último convertirse en fruto.

Todo principio tiene un final; toda causa tiene un efecto; toda semilla da sus frutos. Ese final, ese efecto, ese fruto, es el papel que protagoniza Mumiah. Pero, al igual que todo efecto, genera una nueva conciencia, al igual que todo fruto lleva en sí una nueva semilla, todo final, supone un nuevo renacer en otro estado de conciencia.

Decíamos más arriba, que Mumiah expresa la dinámica propia del Séfira Yesod. Ya hemos tenido oportunidad de describir, que este Centro hace funciones de “matrona cósmica”, en el sentido de que aborda los trabajos de parto que permitirá a la criatura que hemos gestado emprender la experiencia de la vida.
Los nueves meses de embarazo nos anuncian el final del ciclo de gestación humana. Vemos como ese final nos lleva a una nueva realidad, pues al nacer la criatura que hemos gestado, tomamos conciencia de nuestra creación. A partir de ese momento nada seguirá siendo igual.

La función de Yesod es dar a luz a las Fuerzas emanadas por Kether-Unidad y gestada por Tiphereth-Conciencia. Por lo tanto, debemos esperar que cuando Mumiah haga su aparición, la Unidad tome cuerpo, se convierta en una realidad. Ese es el poder curativo que nos ofrece este Ángel. Pero el lector, se estará diciendo, que la realidad que observa a su alrededor, no es precisamente la expresión de la Unidad, más bien todo lo contrario.
Estaría en lo cierto. Pero no debemos alimentar el error de percibir con los ojos del ego pues, se encuentra identificado con el germen de la división y de la separación. Debemos dejar de identificarnos con esa naturaleza dual y recuperar nuestra conciencia unitaria. Ese es el renacer que nos brinda Mumiah.
Miremos el rostro de nuestras creaciones. Estamos en la hora del parto. Ya no podemos renegar de nuestra obra. No podemos decir, esta criatura no es el fruto de mi creación. No podemos negar nuestra paternidad. Reconociéndolo, estamos aceptando aprender. Identificando los efectos, podemos corregir la causa.
Si estamos enfermos, busquemos la unidad y, estaremos invitando a Mumiah para que nos ofrezca la oportunidad de “despertar”, de “renacer”.

Nos enseña el Programa de Mumiah que protege sobre el desespero y el impulso suicida. A veces, en este tramo final, cuando tomamos conciencia de nuestras creaciones, decidimos no aprovechar la semilla que aporta el fruto, decidimos, no continuar nuestro proceso de crecimiento evolutivo. Desesperado, esto es, falto de esperanza, falto de luz, decidimos abandonarnos en la oscuridad de los efectos causados por nuestros errores y podemos llegar a poner fin a nuestras vidas, creyendo que con esa medida, acabarán nuestros sufrimientos.

Muchos padres, cuando dan a luz a sus hijos, deciden abandonarlo pues, piensan que son una pesada carga para sus vidas. Haciendo esto, están negándose a cosechar su parte de luz. A veces esa luz adquiere ropajes que no permiten su identificación y decidimos abandonarlo todo. De este modo, estamos poniendo obstáculos a nuestro renacer.

Aquellos que se encuentren en la fase Mumiah, se sentirán inspirados por este Ángel y tendrán la capacidad para saber reconocer con plena nitidez las fuerzas que su receptor (mente) recibe. Ello le facultará para poner orden y equilibrio allí, donde las fuerzas se expresan alteradas.

¿Renacer?

Nos refiere Kabaleb sobre el Ángel Mumiah:

“Las personas nacidas bajo la influencia de Mumiah serán portadoras de Final; serán las trompetas anunciadoras de que un ciclo se termina y que otro va a empezar. Lo que se termina, puede ser la vida, una relación, un empleo, una militancia, una Fe...”.

Aprender cuándo una empresa ha alcanzado su punto final, cuándo ha agotado las energías con las que comenzó, es de suma importancia. ¿Os imagináis un embarazo que no tuviese fin? No, verdad.

Cuando el árbol alcanza su etapa de madurez y nos aporta sus frutos, nos invita a que disfrutemos de ellos y que le ofrezcamos la posibilidad de emprender un nuevo ciclo.
Si no actuamos en ese sentido, esos frutos caerán del árbol al suelo donde se pudrirán. En nuestro quehacer humano, muchas veces actuamos de este modo, no sabemos cuándo recoger la cosecha y cuando podar el árbol,  para permitirle emprender un nuevo proceso de crecimiento.

La experiencia del “renacer” es vital y conlleva una lección implícita  que debemos conocer: la adaptación. Adaptarse es la clave de la evolución. Tan sólo aquellos que consiguen ponerla en práctica, permiten que su conciencia, se renueve una y otra vez.

¡Qué la Luz sea contigo!

Si deseas comunicarte con Mumiah, te dejo un enlace donde comparto la Plegaria y Exhorto elaborada, de una manera inspirada, por Kabaleb.

miércoles, 27 de diciembre de 2017

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 361-365

LECCIONES FINALES

Introducción

1. En nuestras lecciones finales utilizaremos la mínima cantidad de palabras posible. 2Tan sólo las utilizaremos al principio de nuestras prácticas, y únicamente para que nos recuerden que lo que buscamos es ir más allá de ellas. 3Dirijámonos a Aquel que nos guía en nuestro camino y que imparte seguridad a nuestros pasos. 4En Sus manos dejamos estas lecciones, y de aquí en ade­lante le entregamos también nuestras vidas. 5Pues no queremos volver a creer en el pecado, que fue lo que hizo que el mundo pareciese un lugar feo e inseguro, hostil y destructor, peligroso desde cualquier punto de vista, y traicionero más allá de cual­quier esperanza de poder tener confianza o de escapar del dolor.

2. El suyo es el único camino para hallar la paz que Dios nos ha dado. 2Su camino es el que todo el mundo tiene que recorrer al final, pues éste es el final que Dios Mismo dispuso. 3En el sueño del tiempo este final parece ser algo muy remoto. 4Sin embargo, en verdad ya está aquí, como un amable guía que nos indica qué camino tomar. 5Marchemos juntos por el camino que la verdad nos señala. 6Y seamos los líderes de los muchos hermanos que andan en busca del camino, pero que no lo encuentran.

3. Consagremos nuestras mentes a este propósito, poniendo todos nuestros pensamientos al servicio de la salvación. 2La meta que se nos ha asignado es la de perdonar al mundo. 3Ésa es la función que Dios nos ha encomendado. 4Y lo que buscamos es el final del sueño, no como nosotros queremos que dicho final sea, sino como lo quiere Dios. 5Pues no podremos sino reconocer que todo aque­llo que perdonamos es parte de Dios Mismo. 6Y así, Su recuerdo se reinstaurará en nosotros completamente y en su totalidad.

4. Nuestra función es recordarlo a Él aquí en la tierra, tal como se nos ha dado ser Su Propia compleción en la realidad. 2No nos olvidemos, por lo tanto, de que nuestro objetivo es uno que com­partimos, pues en ese recordar es donde radica el recuerdo de Dios y lo que nos señala el camino que conduce hasta Él y hasta el Remanso de Su paz. 3¿Cómo no vamos a perdonar a nuestro her­mano, que es quien nos puede ofrecer esto? 4Él es el camino, la verdad y la vida que nos muestra el sendero. 5En él reside la sal­vación, que se nos ofrece a través del perdón que le concedemos.

5. No terminaremos este año sin el regalo que nuestro Padre le prometió a Su santo Hijo. 2Hemos sido perdonados. 3Y nos encon­tramos a salvo de toda la ira que le atribuíamos a Dios y que después descubrimos no era más que un sueño. 4Se nos ha resti­tuido la cordura, en la que comprendemos que la ira es una locura, el ataque algo demente y la venganza una mera fantasía pueril. 5Nos hemos salvado de la ira porque nos dimos cuenta de que estábamos equivocados. 6Eso es todo. 7¿Y se encolerizaría un padre con su hijo porque éste no hubiese comprendido la verdad?

6. Venimos a Dios y con honestidad le decimos que no habíamos entendido, y le pedimos que nos ayude a aprender Sus lecciones a través de la Voz del Maestro que Él Mismo nos dio. 2¿E iba Dios acaso a hacerle daño a Su Hijo? 3¿O bien se apresuraría a contes­tar de inmediato, diciendo: "Este es Mi Hijo, y todo lo que tengo le pertenece"? 4Ten por seguro que así es como responderá, pues éstas son Sus Propias Palabras para ti. 5Y nadie podrá jamás tener más que esto, pues en esas Palabras yace todo lo que existe y todo lo que jamás existirá por los siglos de los siglos, así como en la eternidad.


LECCIONES 361-365

Te entrego este instante santo.
Sé Tú Quien dirige, pues quiero simplemente seguirte, seguro de que Tu dirección me brindará paz.

1. Y si necesito una palabra de aliento, Él me la dará. 2Si necesito un pensamiento, Él me lo dará también. 3Y si lo que necesito es quietud y una mente receptiva y serena, ésos serán los regalos que de Él recibiré. 4Él está a cargo a petición mía. 5Y me oirá y contestará porque Él habla en Nombre de Dios mi Padre y de Su santo Hijo.

¿Qué me enseña esta lección?


Un broche hermoso para celebrar el trayecto final del camino. Ya sobran las palabras. Todas ellas, han sido dichas. Cada peregrino, ha ido tomando nota en su mente  y en su corazón del mensaje recibido. Es importante que cada sílaba haya penetrado hasta lo más profundo del Ser. Allí, se producirá el reencuentro. Allí, se vivirá ese instante santo en el que recordamos lo que Somos, y Somos tal como nuestro Padre nos creó.

Durante estos últimos cinco días, tan solo nos queda revivir, en cada uno ellos, la visión de la Unidad con el Universo y con todo lo creado. En cada uno de ellos, ofrecemos a nuestro Padre la ofrenda del instante santo. Ese es nuestro regalo. Lo compartimos con cada uno de nuestros hermanos y de este modo lo compartimos con Dios.

Este es mi instante santo del día. En el proclamo lo que Soy, un Ser Espiritual. Uno contigo hermano. Uno con mi Padre, con Cristo y con el Espíritu Santo. En este eterno presente, expando al mundo mi mente a través de la cual emana el rayo del Amor.

Manifiesto mi condición de inocencia, mi condición de impecabilidad. Tomo consciencia de los Atributos con los que mi Padre me ha dotado e invoco el Principio de la Voluntad, del Amor y de la Inteligencia, para que sean mis herramientas creadoras.

Hoy expreso mi fidelidad a la función que tengo encomendada y me entrego a la tarea de perdonar al mundo y trabajar para su salvación.

Seguiré tus pasos Padre y proclamaré tu Palabra.

Amén

Reflexión: La Salvación es imposible si no contempla a todos nuestros hermanos.

martes, 26 de diciembre de 2017

Ángeles Sanadores: Habuhiah (Dios que da con liberalidad)

68. Habuhiah (Dios que da con liberalidad)

Nombre Sagrado: He-Beith-Vav-Yod-He.

Habuhiah pertenece al Coro de los Ángeles al servicio del Séfira Yesod-Fundamento-Imaginación.
Por su vinculación sefirótica con la Esfera de Yesod, donde expresa las  cualidades de Gueburah-Justicia, extrae la condición que le permite ser portador de la esencia llamada Curación, esa capacidad que insufla en nosotros los principios de conservación de la salud.

Las aportaciones del Ángel Habuhiah, son las siguientes:

·         Conserva la salud y cura las enfermedades.
·         Fecundidad en las mujeres.
·         Consecución de cosechas abundantes.
·         Da amor por el campo, la agricultura y la jardinería.
·         Protege contra los parásitos, la esterilidad y el hambre.

De los 72 Ángeles de la Cábala, Habuhiah es el que desprende la esencia pura de la curación. Al comienzo de iniciar el estudio dedicado a los Ángeles especialistas en sanación, una buena amiga compartió conmigo una reflexión. Pensaba que todos los Ángeles, por la simple condición adquirida en su evolución, podían ser considerados sanadores. En verdad, el término sanar, curar, enfermar, son términos acuñados por el ego, proceden de la visión ilusoria del cuerpo, de un estado de ser erróneo pues, somos Hijos de Dios, Seres Espirituales impregnados por la Esencia Una de nuestro Creador y la Unidad es Perfección.
Sin embargo, nuestra identificación con el mundo material es tal, que para favorecer el re-encuentro con ese Estado de Unidad, la Divinidad ha dispuesto una cohorte de ayudantes que nos allanarán el camino de vuelta a casa. En este sentido, los Ángeles, cada uno en su especialidad, se convierten en agentes curativos. Distribuidos a lo largo y ancho del Esquema Organizativo dispuesto por la Divinidad, el Árbol Cabalístico, cada Coro Angélico asumen los “Trabajos” específicos de cada Séfira, de cada Plano de Manifestación de la Conciencia.
Hasta ahora, hemos ido viendo cómo, dependiendo de la Esfera de actuación, las cualidades y la Esencia emanada por el Ángel en cuestión adquiría una determinada condición.
La Organización Cósmica, siguiendo el axioma hermético, “como arriba es abajo y viceversa”, sigue los mismos patrones que encontramos en el plano material. Desde este punto de vista, observamos como dentro de la clase médica, existen distintas especialidades. De igual modo, los Ángeles, también adoptan ese mismo patrón y podemos hablar de Ángeles especialistas en diferentes aspectos de la curación.
Habuhiah, nos aporta el don de la curación. No podía ser de otro modo, dadas las Fuerzas con las que trabaja: Yesod y Gueburah.

Ya hemos visto, al estudiar a Manakel, que la función principal de Yesod, se asemeja a las características propia de un proyector. Dependiendo de las imágenes que proyectemos, el guion que viviremos será uno u otro. Advertíamos, igualmente, su estrecha relación con la capacidad gestadora en su fase final, la del parto. Y es que Yesod, actuará como un espejo donde se refleje el objeto proyectado.

En este caso, es Gueburah, el que se proyecta en ese espejo, por lo que podemos esperar que las imágenes tengan dos rostros bien distintos: el ardor pasional o el afán purificador.
El primero de esos rostros, es el que sirve a los impulsos desenfrenados de Hesed-Paraíso. Tendríamos que dar vida a esa parte de nuestra historia para recapitular los hechos que nos llevó a sentirnos desvinculados de la Divinidad y expulsados de ese escenario paradisiaco. Nos quedaremos con la idea fundamental que resumen lo ocurrido: el despertar de la individualidad nos lleva al deseo de crear por nosotros mismos, dando lugar a la figura del ego y a la conciencia de separación.
Ese acto prematuro, nos lleva a fabricar un mundo donde no imperan las Leyes Cósmicas, situándonos en un estado de conciencia dual. Esa Esfera se identifica con el “Este del Edén”, la Tierra de Gueburah, donde a través del “rigor” se emprenderá la búsqueda de la restitución.
En este sentido, Gueburah es el agente motor de las emociones y deseos humanos, capaces de elevarnos hasta las más altas cimas y de hundirnos en los abismos más tenebrosos.
Ese aspecto de Gueburah se conoce como la senda de la perdición y da origen a la causa de todos los estados caóticos de la naturaleza humana, los cuales se manifiestan en desequilibrios que somatiza el cuerpo físico, dando lugar a la enfermedad.

Hablábamos de dos rostros. Hemos visto uno de ellos. El otro es el que sirve a los mandatos superiores de Binah-Inteligencia Divina. Cuando Gueburah trabaja bajo los mandatos de su superior en la Columna de la Izquierda (Ley), se convierte en su más fiel defensor. En este sentido, su papel esencial es ser el “guardián de la ley” y el que nos ayuda a restituir el orden alterado. Es en este sentido que aparece el don de curar, pues como ya hemos dicho, la enfermedad es la manifestación del orden cósmico o la violación de las leyes universales.

¿Curación?

Lo anteriormente dicho, nos ayuda a comprender el por qué Habuhiah nos ofrece el don de la curación. La clave está en el uso que damos a nuestras emociones pues, es en nuestros deseos, donde habita el espíritu dual. Y no podemos servir a dos señores a la vez.

Muchas veces he compartido, con compañeros de estudio, un debate muy común en el seno de almas que buscan la iluminación. ¿Por qué, considerándome una persona de principios espirituales, soy tan sensible a la enfermedad?
Habría que profundizar en qué entendemos por consideración de principios espirituales, pero para no perdernos en detalles, decidamos que esa consideración hace referencia a una persona que dedica su tiempo al estudio y la investigación de los temas espirituales, enriqueciendo su conciencia con altos valores que trata de llevar a la práctica.
Como está relacionado con esta cuestión, os dejaré el punto de vista compartido por Kabaleb, en este sentido:

“La recuperación de la salud consiste precisamente en esto, en reajustarse a las normas divinas, en la perfecta integración a las funciones de la máquina cósmica. Si estudiamos la moderna maquinaria que existe en nuestros talleres, vemos que hay piezas fundamentales y otras que no lo son; hay piezas que si no ejercen sus funciones correctamente, todo lo demás falla, y otras, complementarias, que aunque fallen, nada pasa: son piezas ornamentales, de lucimiento de la máquina, que están al margen de su funcionamiento. Por consiguiente, en el mantenimiento de la maquinaria a unas piezas se les exige más que a otras y los mantenedores les dedican especiales cuidados. Valga este ejemplo para ilustrar el hecho de que en el tema de la salud, las mismas reglas no son válidas para todo el mundo. Auténticos crápulas, juerguistas empedernidos, viven en un perfecto estado de salud, mientras que personas virtuosas están permanentemente enfermas. ¿Cómo es posible que yo, tan virtuoso -piensan los interesados-, no logre alejar las enfermedades, cuando otros individuos, malvados de solemnidad, tienen una salud a prueba de bombas? La respuesta es que ellos son piezas fundamentales y los otros no.
Suele ocurrir que ciertas personas se elevan de pronto por encima de su nivel ordinario, eligen el camino de la espiritualidad, se convierten en luces para los demás, pero son reacias a abandonar los privilegios de su vida anterior: pretenden ser piezas fundamentales en el engranaje cósmico, pero siguen comportándose como piezas de segundo orden. Ese desfase entre lo que quieren ser y lo que son produce alteraciones en su estado de salud, y Habuhiah se encarga de hacérselo comprender. O permanecen como piezas del montón y reciben el tratamiento reservado a esas piezas, o bien ocupan puntos esenciales en la mecánica y tienen que someterse a un tratamiento especial. El ser el Dr. Jeckyll de día y Mr. Hyde por la noche siempre trae consecuencias funestas para la salud”.

Los conocimientos que he ido adquiriendo a lo largo de los años sobre Astrología, me ayuda a comprender que, en verdad, la idea expresado por Kabaleb tiene un gran fundamento cuando expresa que hay “piezas fundamentales”. Todos somos Hijos de un mismo Dios y todos estamos llamados a alcanzar la misma condición divina, pero no debemos olvidar, que en ese “trayecto” unos llevan velocidad de crucero y otros parecen ir a ralentí.
No es lo mismo actuar en la dinámica de Fuego, en la que estamos emprendiendo nuevos procesos de aprendizaje, que encontrarse en la dinámica de Tierra, por ejemplo, en la fase Virgo, donde la exigencia evolutiva nos lleva a sacar conclusiones finales del aprendizaje iniciado en el Fuego, es decir, debemos enfrentarnos a la pruebas finales que determinarán si somos aptos o no. En ese nivel, ya de vuelta, nuestra conciencia puede sentirse identificada con los altos valores de la espiritualidad, sin embargo, al encontrarnos en la última fase de los trabajos, se hace necesario “liberarnos” de todas las “deudas pendientes” que hayamos originado a lo largo de nuestra ruta. Esa situación característica, favorecerá una notable sensibilidad a los trastornos físicos, pero todo responde a un programa de purificación para nuestra conciencia.

Muchas veces, el aspirante, el iniciado, confunde el “ser” con el “tener”. Suele cometer el error de creerse “superior” por tener más conocimiento espirituales, sin embargo, a la hora de actuar, cuando se manifiesta nuestro “ser”, podemos observar detalles de su dualidad interna pues, su "hacer" no es coherente con su "tener" y, esa falta de coherencia dará lugar a estados de desarmonía física.

¡Qué la Luz sea contigo!

Si deseas comunicarte con Habuhiah, te dejo un enlace donde comparto la Plegaria y Exhorto elaborada, de una manera inspirada, por Kabaleb.