domingo, 21 de enero de 2018

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 21

LECCIÓN 21

Estoy decidido a ver las cosas de otra manera.

1. La idea de hoy es obviamente una continuación y ampliación de la anterior. 2Esta vez, sin embargo, además de aplicar la idea a cualquier situación concreta que pueda surgir, son necesarios también períodos específicos de búsqueda mental. 3Se te exhorta a que lleves a cabo cinco sesiones de práctica de un minuto completo cada una.

2. Inicia las sesiones de práctica repitiendo la idea en tu interior. 2Luego cierra los ojos y busca con minuciosidad en tu mente aquellas situaciones pasadas, presentes o previstas que susciten ira en ti. 3La ira puede manifestarse en cualquier clase de reacción, desde una ligera irritación hasta la furia más desenfrenada. 4El grado de intensidad de la emoción experimentada es irrelevante. 5Te irás dando cuenta cada vez más de que una leve punzada de molestia no es otra cosa que un velo que cubre una intensa furia.

3. Trata, por lo tanto, durante las sesiones de práctica, de no dejar escapar aquellos pensamientos de ira que consideras "insignificantes". 2Recuerda que no reconoces realmente qué es lo que suscita ira en ti, y nada de lo que puedas creer al respecto tiene significado alguno. 3Probablemente te sentirás tentado de emplear más tiempo en ciertas situaciones o personas que en otras, sobre la base falsa de que son más "obvias" 4Esto no es cierto. 5Es meramente un ejemplo de la creencia de que ciertas formas de ataque están más justificadas que otras.

4. Al escudriñar tu mente en busca de todas las formas en que se presentan los pensamientos de ataque, mantén cada uno de ellos presente mientras te dices a ti mismo:

2Estoy decidido a ver a _____ (nombre de la persona] de otra manera.
3Estoy decidido a ver _____ [especifica la situación] de otra manera.

5. Trata de ser tan específico como te sea posible. 2Puede, por ejemplo, que concentres tu ira en una característica determinada de alguna persona en particular, creyendo que la ira se limita a ese aspecto. 3Si tu percepción sufre de esa forma de distorsión, di:

4Estoy decidido a ver [precisa la característica] de [nombre de la persona] de otra manera.


¿Qué me enseña esta lección?

Magnífica lección, que nos lleva a “vernos” en el otro. Cuando proyecto, mi manera de ver las cosas en el otro, y le juzgo de una manera condenatoria, estoy viendo reflejado en él, mi manera de ver las cosas y lo hago porque esa apreciación condenatoria habita en mi interior. Aquello en lo que no creo, no lo veré. Y aquello en lo que creo, es fruto de lo que deseo ver. Por lo tanto, el filtro de nuestros deseos y emociones nos influencia a la hora de ver las cosas, y por ello, a la hora de dar una respuesta a las situaciones que vivimos.

He sido testigo de una experiencia dolorosa de relación basada en el reproche. Mientras que mi acompañante ha proyectado su ira sobre la otra persona a la cual ha juzgado de injusta, yo no he podido tener esa apreciación. Me he preguntado por qué, y la única respuesta se encuentra en que yo no me siento atacado por ese sentimiento de injusticia, mientras que ella sí, por el único motivo de que ella es injusta consigo misma.

Debemos hacer un esfuerzo para ver de manera diferente aquello que percibimos. Para ello, nos ayudará la certeza, la creencia verdadera, de que todos formamos una Unidad. Cuando esta manera de percepción cale en todo nuestro ser, ¿cómo podremos atacar a nuestro hermano? Si lo hacemos, estaremos atacándonos a nosotros mismos.

Si contemplamos nuestro cuerpo físico como un todo orgánico, compuesto por billones de células que se han unido para constituir una máquina saludable, observamos que esa filiación celular mantendrá el equilibrio orgánico mientras que exista en sus relaciones un estado de armonía implícita. Ahora bien, cuando existe un ataque de una parte de las células a otras, entonces, el conflicto celular da origen a la enfermedad.

El cuerpo por sí mismo no tiene la capacidad de favorecer un estado de armonía o desarmonía, ya que responde a los estímulos de la mente y ésta no es otra cosa que el foco a través del cual se comunica el Espíritu. Si la mente no responde a los estímulos de Unidad emitidos por el Espíritu y se manifiesta independiente de Él, se produce una manifestación incoherente que dará lugar a esos desarreglos orgánicos.

La enfermedad es por lo tanto un intento de hacernos consciente de un desorden interno.

Ejemplo-Guía: "Mi cuerpo está enfermo".

Aplicar la Lección a este ejemplo, nos lleva, de entrada, a cambiar la definición del propio ejemplo, pues si elegimos ver las cosas de otra manera, tendré que ver el cuerpo con otra visión distinta a la que habitualmente he tenido, es decir, si expreso que "mi cuerpo está enfermo" le estoy atribuyendo una condición que no tiene, pues el cuerpo no puede enfermar.
La nueva visión me lleva a una nueva creencia, la cual me lleva a expresar que es mi mente donde debo buscar la verdadera del error, del conflicto, aunque nuestros ojos físicos los vea manifestado en el cuerpo como lo que es, un efecto.

Por lo tanto, ya tenemos una aplicación de esta Lección al ejemplo-guía elegido hoy.
A partir de esa nueva visión, escudriñamos nuestra mente para identificar la causa que da origen al trastorno físico. Descubriremos que esa causa siempre tiene un mismo origen, la mente dual que cree ciegamente en la separación. El creernos escindidos de la Unión con Dios, nos lleva a adquirir una identidad separada del Creador y por ende, de todo lo creado. Ese pensamiento se ha convertido, igualmente, en la causa del miedo, como emoción contraria al Amor. 

Sentimos miedo por todo y esto es así, porque nos sentimos separados de nuestro Origen. Al igual que un niño se siente seguro cuando se ve protegido por la presencia de sus padres, el hombre, al sentirse separado de su Creador, siente miedo, principalmente, porque cree que ha desobedecido la Voluntad de su Padre, al cual llega atribuir, la responsabilidad de las cosas "malas" que le ocurre. Se trata de una respuesta instintiva que responde al mandato de "ganarás el pan con el sudor de tu frente", en ese instante ancestral en el que Adán y Eva fuero expulsados del Edén.

Esa separación no es real. Siempre hemos permanecido habitando ese Edén, pero nuestra elección de crear individualmente y de adquirir conciencia, nos llevó a fabricar un "estado" separado al Edén. En este estado, la via de aprendizaje elegido es la percepción y cuando nuestra mente "recapitula" la elección de servir al deseo-causa de la separación, el estado esencial del Amor, que es la armonía, se ve distorsionado dando lugar a un estado de desarmonía y de incoherencia que se manifiesta como la enfermedad.

Una visión nueva de la enfermedad debe llevarnos a interpretarla como una vía de aprendizaje, lo cual siempre es positivo, ya que su efecto debe llevarnos a un proceso evolutivo de nuestra consciencia. La enfermedad no debemos juzgarla como mala y negativa. Esa visión es carente de lucidez, en los términos que estamos explicando, ya que es una visión basada en el miedo, en la culpa y en el castigo redentor.


He de reconocer, que el tema de la salud es de interés compartido por muchos estudiantes de los temas espirituales. Quizás supere en ese supuesto ranking de interés a otros muchos temas. En realidad, esto es una apreciación errónea de la mente que le gusta moverse en el campo de las comparaciones. Ya sabemos que al igual como no hay grados de dificultad en los milagros, tampoco los hay a la hora de valorar aquello que llamamos problemas. La causa de todos los problemas, acabamos de analizarlo. La causa es la elección de nuestra mente de basar sus creencias en la separación y en la falta de Amor.

Cuando escudriñemos nuestra mente, no lo hagamos con la intención de buscar la "causa-culpa", si así lo hacemos, nos descubriremos, a renglón seguido, castigándonos en demanda de "purificarnos". Esto dónde nos lleva. Pues sencillamente a "nacer de nuevo", es decir, a ver las cosas de otra manera, a ver las cosas desde la verdad. Y la verdad nos revela que SOMOS SERES DE LUZ, INOCENTES E IMPECABLES. Nada de lo que podamos hacer nos puede hacer daño, salvo que en nuestra mente creamos que lo puede hacer. En verdad, no tenemos que hacer nada, salvo, expresar nuestros dones y talentos. Nuestra esencia es Amor. Vivámoslo.

Reflexión: Si lo que percibes es el efecto de lo que deseas, ¿qué debes hacer para cambiar tu percepción del dolor, de la infelicidad, etc?

sábado, 20 de enero de 2018

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 20

LECCIÓN 20
  
Estoy decidido a ver.

1. Hemos tenido hasta ahora una actitud bastante relajada con respecto a nuestras sesiones de práctica. 2Apenas hemos tratado de dirigir el momento en que debes llevarlas a cabo; el esfuerzo requerido por tu parte ha sido mínimo, y ni siquiera se te ha pedido que cooperes o que te intereses activamente en ellas. 3Este enfoque ha sido intencional, y ha sido planeado muy cuidadosamente. 4No hemos perdido de vista lo importante que es invertir completamente tu manera de pensar. 5La salvación del mundo depende de ello. 6Mas no podrás ver si te sientes coaccionado, o si te abandonas al resentimiento y a la oposición.

2. Ésta es la primera vez que intentamos establecer cierta estructura. 2No interpretes esto erróneamente como un intento de querer ejercer presión o fuerza. 3Deseas la salvación. 4Deseas ser feliz. 5Deseas la paz. 6No lo has logrado todavía porque tu mente no tiene ninguna disciplina, y no puedes distinguir entre la dicha y el pesar, el placer y el dolor, o el amor y el miedo. 7Ahora estás aprendiendo a diferenciar unos de otros. 8Y grande en verdad será tu recompensa cuando lo logres.

3. Tu decisión de querer ver es todo lo que requiere la visión. 2Lo que quieres se te concede. 3No cometas el error de creer que el pequeño esfuerzo que se te pide es una indicación de que nuestro objetivo es de poco valor. 4¿Cómo iba a ser la salvación del mundo un propósito trivial? 5¿Y cómo podría salvarse el mundo si no te salvas tú? 6Dios tiene un solo Hijo, y él es la resurrección y la vida. 7Su voluntad se hace porque se le ha dado pleno poder en el Cielo y en la tierra. 8Con tu decisión de querer ver, se te da la visión.

4. Los ejercicios de hoy consisten en que te recuerdes a ti mismo a lo largo del día que quieres ver. 2La idea de hoy implica tácitamente también el reconocimiento de que ahora no ves. 3Por lo tanto, cada vez que repites la idea, estás afirmando que estás decidido a cambiar tu estado actual por uno mejor, por uno que realmente deseas.

5. Repite la idea de hoy lentamente y a conciencia por lo menos dos veces por hora, y trata de hacerlo cada media hora. 2No te desanimes si se te olvida hacerlo, pero esfuérzate al máximo por acordarte. 3Las repeticiones adicionales deben aplicarse a cualquier situación, persona o acontecimiento que te perturbe. 4Pue­des verlos de otra manera, y los verás. 5Verás lo que desees ver. 6Ésta es la verdadera ley de causa y efecto tal como opera en el mundo.


¿Qué me enseña esta lección?

Este ejercicio nos hace conscientes del verdadero poder con el que El Creador nos ha dotado. Verdaderamente somos su Hijo y hemos sido creados a su imagen y semejanza. Cada uno de nosotros tiene el poder de elegir. Si yo decido ver una realidad inspirada por mis emociones, por mi afán de individualidad, fabricaré un mundo de separación e individualidades.

Forjaré esa visión en mi patrón de creencias y daré forma a mi vida en virtud a esa visión. Mis hábitos basados en esas creencias darán lugar a un destino y el círculo quedará cerrado para justificar mi percepción errónea, nacida de un deseo de ver mi propia individualidad.

Sin embargo, esa percepción es irreal, pues al igual como nuestros hijos forman parte de una misma familia, el Hijo de Dios formamos la filiación santa. La Unidad de esa filiación pone en evidencia el error de la creencia del ego en la separación.

Nuestra decisión debe ser ver la realidad y la verdad que permanece olvidada por el sueño del ego.
Pongamos en uso nuestro poder creador y creemos esa visión de filiación y de unidad con Dios. El Amor a través del perdón, es el camino que ha de permitirnos despertar de ese sueño.

En el desarrollo de este ejercicio he puesto en práctica el deseo de ver a mis hermanos tal y como son, Hijos de Dios y no meramente cuerpos materiales. Mi voluntad, mi elección, de ver, me ha llevado a ser consciente de momentos o instantes santos con respecto a esta visión.

En mi elección de ver, la obra de Bruce Lipton, La biología de las creencias, me ha ayudado a adquirir una visión nueva y diferente, a la hora de relacionar el pensamiento con el cuerpo.

Ejemplo-Guía: "El comportamiento de nuestro hijo nos desespera"

En las Lecciones anteriores hemos ido entrenando nuestra mente para favorecer un nuevo aprendizaje. Al igual como ocurre en cualquier proceso de entrenamiento, tenemos que tener presente, que en las primeras fases, es lógico que aparezcan los clásicos síntomas de "agujetas" como consecuencia de que nuestra "musculatura" no está habituada a efectuar ciertos ejercicios. Pero, al poco tiempo, este síntoma desaparece y en su lugar, recibimos con agrado nuevas sensaciones que nos hacen sentir bien con nosotros mismos, pues evidenciamos que el esfuerzo que estamos realizando comienza a dar sus frutos, nos sentimos más ágiles, flexibles y dinámicos, es como si nos sintiésemos más vivos.

Esta analogía, nos ayuda a comprende las sensaciones que hemos ido experimentando a lo largo de estos primeros 19 días. 

Muchos que inician un proceso de entrenamiento, suelen abandonarlo tras unos días de haberlo comenzado. Tal vez, el mantener un compromiso permanente, una actitud de continua actividad, le lleve a replantearse su elección inicial y finalmente deciden abandonar el entrenamiento.

Con la actual Lección, tenemos que tomar una decisión que considero crucial. ¿Por qué? Pues porque tenemos que elegir entre "ver" como hasta ahora lo hemos hecho o por el contrario, aceptamos la invitación que nos traslada esta Lección para ser conscientes de que, por encima de todo, nuestra voluntad es "ver" la verdad.

Podemos contarnos entre los que hemos adquirido todo el saber teórico que nos ofrece este mundo y, sin embargo, continuamos sin ver la verdad que se encuentra más allá de la  percepción del mismo. Con ello quiero decir, que el saber teórico no nos aporta la visión verdadera, salvo que tengamos la firme voluntad de verla.

Eso, ¿dónde nos lleva? Elegir "ver", nos lleva a des-aprender, a des-hacernos de las creencias viejas y nos sitúa en una nueva vibración que nos permite mantenernos alerta cuando nos encontramos con los efectos de nuestros pensamientos.
Si aplicamos esta enseñanza a este ejemplo, cuando nos encontremos ante una situación que antes interpretábamos como conflictiva, ahora nuestra actitud es distinta. Ya no vemos a nuestro hijo separado de nosotros. Ya somos conscientes, de que aquello que interpreta nuestra mente está basado en el pasado, cuando en verdad, no tiene el significado que le habíamos otorgado. Ahora vives el presente como una oportunidad de ver la situación de otra manera. Ahora eliges "VER" la verdad, eliges ver a tu hijo como un Ser Espiritual, inocente e impecable. Esa nueva visión, te ofrecerá paz y felicidad y ese nuevo pensamiento, recuérdalo, sus efectos no lo experimentarás tan sólo tú, sino también tu hijo. 

Ese es el verdadero milagro.

Reflexión: ¿Con qué intensidad deseas ver la realidad?

viernes, 19 de enero de 2018

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 19

LECCIÓN 19

No soy el único que experimenta los efectos de mis pensamientos.

1. La idea de hoy es obviamente la razón por la que lo que ves no te afecta a ti solo. 2Notarás que las ideas que presentamos relacionadas con el acto de pensar a veces preceden a las que están relacionadas con la percepción, mientras que en otras ocasiones se invierte ese orden. 3Eso se debe a que el orden en sí no importa. 4El acto de pensar y sus resultados son en realidad simultáneos, ya que causa y efecto no están nunca separados.

2. Hoy volvemos a hacer hincapié en el hecho de que las mentes están unidas. 2Rara vez se acoge bien esta idea al principio, puesto que parece acarrear un enorme sentido de responsabilidad, e incluso puede considerarse como "una invasión de la vida íntima”. 3Sin embargo, es un hecho que no existen pensamientos privados. 4A pesar de tu resistencia inicial a esta idea, ya entenderás que para que la salvación sea posible, esta idea tiene que ser verdad. 5Y la salvación tiene que ser posible porque es la Voluntad de Dios.

3. El minuto de búsqueda mental que se requiere para los ejercicios de hoy debe hacerse con los ojos cerrados. 2Repite primero la idea de hoy y luego escudriña tu mente en busca de aquellos pensamientos que se encuentren en ella en ese momento. 3A medida que examines cada uno de ellos, descríbelo en función del personaje o tema central que contenga, y mientras lo mantienes en la mente, di:

4No soy el único que experimenta los efectos de este pensamiento acerca de ____

4. El requisito de ser lo más imparcial posible al seleccionar los objetos para las sesiones de práctica ya te debe resultar bastante familiar a estas alturas, y de aquí en adelante no se repetirá diariamente, aunque se incluirá de vez en cuando a modo de recordatorio. 2No olvides, sin embargo, que seleccionar los objetos al azar en todas las sesiones de práctica seguirá siendo esencial hasta el final. 3Esta falta de orden en el proceso de selección es lo que hará que finalmente tenga sentido para ti el hecho de que no hay grados de dificultad en los milagros.

5. Además de las aplicaciones de la idea de hoy "según lo dicte la necesidad"; se requieren por lo menos tres sesiones de práctica, aunque el tiempo requerido para las mismas podría acortarse si ello fuese necesario. 2No intentes hacer más de cuatro.


¿Qué me enseña esta lección?

He aquí una de las claves que el ego utiliza en sus relaciones y que, sin embargo, no es consciente de ella: la responsabilidad de la extensión de los pensamientos. Cada vez que emitimos una creencia, un pensamiento compartido, los efectos del mismo afecta igualmente a los demás. Es más, el poder de la palabra, como vehículo utilizado por el pensamiento, es capaz de fabricar una realidad ficticia en la mente de los demás, dando lugar a una cadena de errores compartidos. 

Cuando hablamos, emitimos una energía que el otro capta en forma de impresión, la cual puede quedar a un nivel consciente o inconsciente, pero lo que está claro es que le afectará en su estado anímico.

La relación existente de verdadera filiación hace que cada pensamiento encuentre en los demás un efecto, al igual que en nosotros, pues el otro y yo somos uno. Por lo tanto todo lo que evacuemos sobre los demás, lo estaremos evacuando en nosotros mismos.

El pensamiento del ego, negará, no reconocerá este hecho, pues se siente separado de Dios y del Hijo de Dios, el Hombre.

Será a través del uso correcto del pensamiento, que el hombre deberá percibir correctamente su realidad y abrir el camino de comunicación, a través del Espíritu Santo, hacia el verdadero Conocimiento.

Mientras que el pensamiento esté orientado hacia la satisfacción de las emociones separadoras, navegaremos sin rumbo, sin orientación real. Cuando el pensamiento despierte del sueño de la individualidad y descubra su origen universal y holístico, trabajará para la Unidad y el verdadero Amor.

Ejemplo-Guía: "El comportamiento de nuestro hijo nos desespera"

No nos será difícil recordar alguna escena de nuestra vida, en la que hayamos sido testigo de cómo el uso de las palabras se ha convertido en el detonante que ha provocado que una relación pase a una situación de "alerta máxima", por correr el peligro de terminar desencadenándose un conflicto de dimensiones inimaginables.

Detrás de cada palabra se oculta un pensamiento. Estamos habituados a comprobar los efectos que tienen las palabras cuando la compartimos con los demás, pero no lo estamos tanto, cuando esas palabras nos las dirigimos hacia nosotros mismos. ¿Os resuena lo que digo? Es más, estamos permanentemente hablándonos a nosotros mismos y, lo más importante de esta cuestión es que en la misma medida en que nos hablamos, en el mismo tono en el que conversamos con nosotros mismo, lo hacemos con los demás.

En verdad, no existe diferencia alguna entre el modo de hablarnos a nosotros mismos o hablar a los demás. Ambas, están aportándonos información de nuestro estado mental, aunque no todos comparten esta afirmación, pues cuando sus palabras son hirientes y condenatorias sobre alguna situación, reconocer que el otro se merece nuestro juicio, es más fácil que reconocer que lo que estamos proyectando fuera no es más que una visión negada de nuestro propio yo.

En el ejemplo que estamos analizando, aplicar lo anteriormente dicho, nos ha de llevar a un estado de permanente alerta, pues cuando estamos dando traslado a nuestras palabras, en su contenido, tenemos que saber leer lo que estamos gestando en nuestra mente. Si la actitud de nuestro hijo nos desespera y le criticamos su comportamiento, deberíamos preguntarnos dónde no nos estamos aceptando, dónde se encuentra en nosotros ese pensamiento de rigor, esa exigencia mental.

El uso de la palabra en una experiencia de conflicto de relación es de suma importancia. Según lo que digamos en un momento puntual, podemos suavizar una situación y provocar canales de entendimiento o por lo contrario, podemos despertar a la fiera que hay dormida en cada uno de nosotros.

Reflexión: ¿Y si cada ser humano, tuviese la potestad de conectar su mente con un "campo de información de infinitas posibilidades" donde poder sintonizar con la frecuencia de infinitud de tonos de pensamientos?

jueves, 18 de enero de 2018

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 18

LECCIÓN 18

No soy el único que experimenta los efectos de mi manera de ver.

1. La idea de hoy es un paso más en el proceso de aprender que los pensamientos que dan lugar a lo que ves nunca son neutros o irrelevantes. 2También hace hincapié en la idea, a la que posteriormente se le dará cada vez mayor importancia, de que las mentes están unidas.

2. La idea de hoy no se refiere tanto a lo que ves como a la manera en que lo ves. 2Por lo tanto, los ejercicios de hoy hacen hincapié en ese aspecto de tu percepción. 3Las tres o cuatro sesiones de práctica que se recomiendan deben hacerse de la siguiente manera:

3. Mira a tu alrededor, y a medida que selecciones los objetos para la aplicación de la idea de hoy tan al azar como sea posible, descansa tu mirada en cada uno de ellos el tiempo suficiente para poder decir:

2No soy el único que experimenta los efectos de mi manera de ver.

3Concluye cada sesión de práctica repitiendo esta afirmación más general:

4No soy el único que experimenta los efectos de mi manera de ver.

5Un minuto, o incluso menos, es suficiente para cada sesión de práctica.


¿Qué me enseña esta lección?

Interesante cuestión que debemos tener en cuenta a la hora de relacionarnos con nuestros hermanos.

Aquello que observo con mi visión, mi pensamiento lo interpreta bajo su prisma y creencias; otra persona, observando la misma cosa, puede tener un punto de vista diferente. Si ambos puntos de vista son verdaderos, es decir, están basados en el Amor, confluirán en un punto en común y respetuoso. Es una apuesta por la libertad.

Ahora bien, si el pensamiento es falso, ocurrirá que darán pie  al enfrentamiento, a la oposición, como un rasgo externo y proyectado de su conciencia de separación. Es una apuesta por la represión, por el odio, por la guerra y la muerte.


La unificación de los pensamientos verdaderos dará lugar a la filiación pacífica y a la paz interna compartida. Hablaremos de respeto, de empatía, de comunión, de expiación, de milagro.

Si importante es saber que todos tenemos la capacidad individual de fabricar pensamientos que son la causa de aquello que percibimos, no menos importante, es tomar consciencia de que esa capacidad "creadora" es la que nos mantiene unidos a la misma Fuente de donde emana: Dios.

Si bien, el entender que somos capaces de tener pensamientos diferentes nos aporta argumentos que justifican nuestra errónea creencia en la separación, no somos siempre conscientes de que estamos olvidando que nuestro juicio está distorsionado por la información recibida desde el nivel de la percepción. Si en vez de dirigir nuestra mirada al mundo externo, la dirigiésemos al mundo interno, descubríamos que nuestras mentes están unidad en la Sagrada Voluntad del Padre, es decir, en el nivel del Espíritu, somos Uno formando parte de una única Filiación y en ese nivel, el único verdadero, no existe la separación.

Como bien determina esta Lección, tenemos que reflexionar no sobre lo que vemos, sino cómo lo vemos. Lo vemos desde la visión dividida que percibe un mundo dividido o lo vemos, desde la visión unificadora que nos lleva a la percepción correcta, y aunque no es el verdadero Conocimiento, sí es la visión más elevada que podemos lograr en el mundo de la ilusión y del sueño.

Ejemplo-Guía: "Mi cuerpo está enfermo"

Se trata de una experiencia muy común en todos nosotros. Nuestro cuerpo nos manda sensaciones de malestar, de desarmonía, con síntomas de alteraciones y en muchas ocasiones acompañado de dolor. Todo ese conjunto de síntomas nos lleva a un estado alterado que nos lleva a interpretar que es el cuerpo el que nos lleva a tener ciertos pensamientos. Por ejemplo, el dolor, pensamos que es provocado por el cuerpo, y establecemos la causa del mismo en las percepciones que recibimos del cuerpo.

Si tuviésemos la capacidad de disociarnos, y adoptar el papel de un observador que está viendo fuera de sí mismo las reacciones del cuerpo, describiríamos una escena en el que el cuerpo es el agente causante de todo lo que estamos sintiendo. Esa es nuestra creencia más arraigada. Esto que acabamos de decir, podría ser comparable, a la idea ancestral que nos ha enseñado que cuando fabricamos nuestro cuerpo (cuando Adán descubrió su desnudez) nos sentimos avergonzado (al sentir que habíamos perdido nuestra pureza e inocencia) y deseó ocultarlo a los ojos de su creador. Ese sentimiento de culpa original se encuentra inscrito en nuestro inconsciente colectivo y nos lleva a olvidar (permanece oculto) que nuestro verdadero Ser ya era antes de "ver", de "percibir" un vehículo físico y material. Ese olvido significa que donde debemos ver la "causa" hemos puesto lo que es el "efecto", es decir, nos hemos identificado con el cuerpo hasta tal punto que nos hemos olvidado de que la verdadera causa se encuentra en otro nivel, en el mental, el vehículo más elevado con el que cuenta nuestro Yo Superior, nuestro Ser Espiritual.

¿Esto dónde nos lleva? Sencillamente, retomemos el papel de observador y corrijamos nuestra visión. Dejemos al cuerpo con sus efectos y dirijamos nuestra mirada a nuestra mente. Busquemos en ella aquellos pensamientos que se expresan desde el dolor. Tal vez descubramos que nos sentimos dolido, muy dolido, por las palabras de alguien que significa mucho para nosotros: un padre, un hijo, un cónyuge, un jefe, un amigo..., o tal vez, y esto es importante conocerlo, ese dolor provenga de nosotros mismos, por un exceso de culpa. No importa de dónde provengan, pues en verdad siempre provienen de un sólo lugar, de nosotros mismos, pues en nuestras relaciones con lo externo, con los demás, lo que estamos haciendo es proyectar nuestros pensamientos internos. Por lo tanto, busquemos, sin carga emocional, es decir, sin juzgarnos condenatoriamente, dónde se encuentra, en nuestra mente, ese dolor.

¿Ya lo hemos encontrado? Importante paso. Pues bien, ahora suéltalo. ¿Para que lo quieres? En verdad, el objetivo de esa búsqueda no era encontrarlo, sino, descubrir que no tiene ningún significado, tal solo el que tú le estás dando. Y si hay dolor, es porque estás teniendo pensamientos de dolor. ¿Por qué? Pues, porque te has condenado, en vez de ver tu inocencia y tu impecabilidad.

¿Os dais cuenta de la importante de lo que significa Re-nacer? ¿Os dais cuenta de la importancia que tiene Des-hacer? ¿Os dais cuenta de la importante, del inmenso poder que tiene el instante, el ahora, el presente?

Este es un Instante Santo. 

Amen.

Reflexión: ¿Por qué las creencias se convierten en fuente de división y separación?

miércoles, 17 de enero de 2018

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 17

LECCIÓN 17

No veo cosas neutras.

1. Esta idea es otro paso en el proceso de identificar causa y efecto tal como realmente operan en el mundo. 2No ves cosas neutras porque no tienes pensamientos neutros. 3El pensamiento siempre tiene lugar primero, a pesar de la tentación de creer que es al contrario. 4El mundo no piensa de esa manera, pero tú tienes que aprender que así es como piensas tú. 5De lo contrario, la percepción carecería de causa, y sería ella misma la causa de la realidad. 6En vista de su naturaleza altamente variable, eso es de todo punto imposible.

2. Al aplicar la idea de hoy mantén los ojos abiertos mientras te dices a ti mismo:

2No veo cosas neutras porque no tengo pensamientos neutros.

3Luego mira a tu alrededor, dejando que tu mirada se pose sobre cada cosa que notes el tiempo suficiente para poder decir:

4No veo un/una _____ neutro/a porque mis pensamientos acerca de _____ no son neutros.

5Podrías decir, por ejemplo:

6No veo una pared neutra porque mis pensamientos acerca de las paredes no son neutros.
7No veo un cuerpo neutro porque mis pensamientos acerca de los cuerpos no son neutros.

3. Como de costumbre, es esencial no hacer distinciones entre lo que crees que es animado o inanimado, agradable o desagradable. 2Independientemente de lo que puedas creer, no ves nada que esté realmente vivo o que sea realmente gozoso. 3Eso se debe a que todavía no eres consciente de ningún pensamiento realmente verdadero  y, por lo tanto, realmente feliz.

4. Se recomiendan tres o cuatro sesiones de práctica concretas, e incluso si experimentas resistencia, son necesarias cuando menos tres para obtener el máximo beneficio. 2En tal caso, no obstante, puedes acortar la duración de la sesión a menos del minuto que de otra forma se recomienda.

¿Qué me enseña esta lección?

Todo efecto responde a una causa; toda manifestación material responde a un pensamiento. El pensamiento es la causa de los efectos que vivimos. 

Es el momento de escudriñar nuestras creencias y preguntarnos si pensamos que las cosas que nos ocurren son fruto de la casualidad. Si seguimos sintiéndonos víctimas de las circunstancias, si echamos la culpa de lo que nos ocurre a la mala o buena fortuna, entonces, la respuesta a esa pregunta esencial es que creemos que lo que pensamos no tiene relación alguna con lo que experimentamos y vivimos, es decir, creemos que nuestros pensamientos son fútiles.

La orientación evolutiva del alma humana llevó  a ésta a hacer uso de sus poderes creadores, a imagen y semejanza de su Creador. La necesidad de individualidad motivada por la naturaleza emotiva dio lugar a la conciencia de separación y paralelamente al sentimiento del miedo.

El Amor Unificador quedó en el olvido y un pesado velo cayó sobre la conciencia, permaneciendo ésta dormida en espera de su despertar.

Imitamos a nuestro creador, fabricando con nuestros pensamientos el impulso que recibimos de nuestro mundo emocional. La emoción, es el elemento rebelde, el causante de la separación con la Unidad, con el Amor, y por lo tanto es la causa que origina que nuestros pensamientos den lugar a unas creencias determinadas. El pensamiento es dual y cuando se encuentra identificado con la conquista del mundo material, se recrea en la percepción de lo irreal y del error.

Cuando la naturaleza emocional se sublima, pone alas al pensamiento y este se eleva hasta la Verdad, recuperando la consciencia, la evidencia de la Unidad.

Si vemos luz, y extendemos esa visión en los demás, a través del perdón y del amor, viviremos en la luz. Si vemos oscuridad, si juzgamos condenatoriamente, viviremos la condena en nuestras vidas.

Ejemplo-Guía: "El comportamiento de nuestro hijo nos desespera"


Estamos utilizando este ejemplo específico, pero estoy seguro de que el lector sabrá aplicarlo a cualquier experiencia que suponga para él una vivencia interpretada como conflictiva.


La Lección de hoy viene a redundar sobre lo que hemos estado aprendiendo en los últimos días. En esta ocasión, se concentra en la idea de hacernos conscientes de que todo efecto responde a una causa, como todo fruto es el efecto, resultado, de haber sembrado una semilla, una causa. 


Una manera práctica y evidente de comprobar esa relación es llevando a cabo la labor que realiza habitualmente un agricultor. Hagamos de sembrador y si cuidamos nuestra siembra, llegado el momento, cosecharemos nuestra siembra. Fijaros bien, que he empleado un término muy importante a tener en cuenta en todo proceso de creación. "Llegado el momento". En la dimensión en la que nos encontramos, la tridimensional, el espacio y el tiempo adquieren realidad para nuestra mente, pues así la percibe. Pero, en otra dimensión, en otro nivel, como por ejemplo el mental, dicha percepción adquiere otros matices. 


Un ejemplo nos ayudará a comprender esta cuestión. Imaginemos que somos escritores y que de nuestra mente emana un guión, una historia. En ese "espacio" tenemos la capacidad de evidenciar toda la trama del guión de nuestra obra. Tenemos consciencia de ella desde su inicio hasta su final y todo ese contenido cabe en un pensamiento. Es como si fuese una semilla que potencialmente encierra todo el poder de la planta, incluido la capacidad de producir frutos.


La obra que ha sido capaz de crear nuestra mente se encuentra en estadio potencial y cuando la plasmamos en un papel, adquiere externamente una imagen que nos permite identificar que en verdad es nuestra obra, tal y como la hemos pensado. Pero cuando la queremos representar o simplemente leer, necesitamos tiempo y espacio, pues esa son las leyes del mundo material, es decir, del mundo de los efectos. ¿Cómo cambiar los efectos si éstos no son de nuestro agrado? Tendríamos que crear desde nuestra mente un guion diferente. La dificultad está en que como no creemos que los pensamientos no son neutros, que los pensamientos son la causa de lo que experimentamos, pues no somos conscientes de ellos y en ese intérvalo de "llegado el momento" olvidamos que somos los único responsables de que lo que vivimos responde a lo que nuestra mente ha fabricado.


Si aplicamos esto que decimos al ejemplo de la relación padre-hijo, entenderemos que dicha experiencia es el fruto de nuestra siembra. Si el resultado no es feliz, nos está indicando que nuestros pensamientos se han inclinado hacia el miedo o falta de amor, elegimos ver desde la separación. Si la relación resultase armónica, es la muestra fehaciente de que nuestros pensamientos se han identificado con el amor, o lo que es lo mismo, hemos elegido ver desde la Unidad.

Reflexión: Si el pensamiento es la causa de todo acto, ¿cuál es la causa del pensamiento?

martes, 16 de enero de 2018

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 16

LECCIÓN 16

No tengo pensamientos neutros.

1. La idea de hoy es uno de los pasos iniciales en el proceso de desvanecer la creencia de que tus pensamientos no tienen ningún efecto. 2Todo lo que ves es el resultado de tus pensamientos. 3En esto no hay excepciones. 4Los pensamientos no son ni grandes ni pequeños, ni poderosos ni débiles. 5Son simplemente verdaderos o falsos. 6Aquellos que son verdaderos crean a su semejanza. 7Aquellos que son falsos fabrican a la suya.

2. No hay concepto más auto-contradictorio que el de "pensa­mientos fútiles" 2Difícilmente se puede calificar de fútil a lo que da origen a la percepción de todo un mundo. 3Cada pensamiento que tienes contribuye a la verdad o a la ilusión: o bien extiende la verdad o bien multiplica las ilusiones. 4Ciertamente puedes multiplicar lo que no es nada, pero no por ello lo estarás extendiendo.

3. Además de reconocer que los pensamientos no son nunca fútiles, la salvación requiere que también reconozcas que cada pensamiento que tienes acarrea paz o guerra, amor o miedo. 2Un resultado neutral es imposible porque es imposible que haya pensamientos neutros. 3Hay tal tentación de descartar los pensamientos atemorizantes por considerárseles irrelevantes, triviales e inmerecedores de que uno se ocupe de ellos, que es esencial que los reconozcas a todos como igualmente destructivos, aunque también como igualmente irreales. 4Practicaremos con esta idea de muchas formas antes de que realmente la llegues a entender.

4. Al aplicar la idea de hoy, escudriña tu mente con los ojos cerrados durante un minuto más o menos, esforzándote al máximo por no pasar por alto ningún pensamiento "insignificante" que tienda a eludir tu búsqueda. 2Esto te resultará bastante difícil hasta que te acostumbres a ello. 3Descubrirás que todavía te resulta difícil no hacer distinciones artificiales. 4Cualquier pensamiento que se te ocurra, independientemente de las cualidades que le asignes, es un sujeto adecuado para aplicarle la idea de hoy.

5. Durante las sesiones de práctica, repite primero la idea para tus adentros, y luego, a medida que cada pensamiento cruce tu mente, manténlo en tu conciencia mientras te dices a ti mismo:

2Este pensamiento acerca de _____ no es un pensamiento neutro.
3Ese pensamiento acerca de _____ no es un pensamiento neutro.

4Como de costumbre, usa la idea de hoy cada vez que notes algún pensamiento en particular que te produzca desasosiego. 5Sugeri­mos a este fin la siguiente variación de la idea:

6Este pensamiento acerca de _____ no es un pensamiento neutro porque no tengo pensamientos neutros.

Se recomiendan cuatro o cinco sesiones de práctica en caso de que te resulten relativamente fáciles. De experimentar tensión, tres serán suficientes. 3La duración del ejercicio debe reducirse asimismo si experimentas cualquier sensación de incomodidad.

¿Qué me enseña esta lección?

En efecto, no hay pensamientos neutros. Existen pensamientos verdaderos, es decir aquellos que están alimentados por el Amor, por la Unidad, y pensamientos falsos, que son aquellos que están basados en la separación, el miedo y el sentimiento de culpa.

Cuando el pensamiento está orientado hacia el mundo material y basa su nivel de creencias en el fruto de su percepción, entonces es un pensamiento falso, que tiene la capacidad de fabricar y proyectar imágenes ilusorias que dan lugar a un mundo irreal y perecedero.

Es de suma importancia entender las enseñanzas de esta Lección, puesto que nos confirma el inmenso poder que tiene nuestra mente. Digamos que esta Lección justifica en gran medida el hecho de que UCDM dedique uno de sus textos a la práctica de ejercicios para favorecer el entrenamiento de la mente, me estoy refiriendo al Libro de Ejercicios que estamos desarrollando en estas entregas.


Todo pensamiento es una manifestación de energía, la cual se puede expresar, extendiéndose y creando, caso de los pensamientos basados en el amor, o bien, puede expresarse, proyectándose, multiplicándose y fabricando, caso de los pensamientos basados en el miedo. ¿Te estás preguntando cómo reconocer cuándo nuestros pensamientos responden a uno u otro?


"Por sus obras los conoceréis", nos enseñó el Maestro Jesús, es decir, si somos incapaces de reconocer la causa de esa esencia internamente, lo podemos hacer desde los efectos, a través de la experimentación. Cuando nuestros pensamientos son de amor, siempre tienen resultados unificadores y entramos en un estado de paz y felicidad. Cuando nuestros pensamientos son de miedo, siempre tienen resultados divisorios y entramos en un estado de defensa y de ataque.

Ningún pensamiento es neutro. Nacen como una semilla, que en muchas ocasiones nos pasa inadvertida, y cuando es regado por nuestro potencial emocional, por nuestros sentimientos, adquiere una tonalidad (amor o miedo) que se convierte en una imagen que nuestra mente es capaz de identificar. Alcanzado ese nivel, estamos a tan solo un paso de materializar lo que nuestra imaginación nos proyecta, es cuando hacemos realidad el pensamiento. 

Ejemplo-Guía: "El comportamiento de nuestro hijo nos desespera"

Lo más inmediato, reconocer que estamos vivificando una experiencia juzgada como conflictiva, por lo tanto, con claros tintes divisorios. Cada uno de los implicados en la relación está dando muestras con su comportamiento y modo de interpretar la experiencia, que su mente y pensamientos son falsos.

Debemos proponernos como práctica habitual, observar la dirección de nuestros pensamientos. En este caso, ya lo hemos hecho y ello nos permite elegir entre seguir proyectándolos al exterior y dando lugar a la experiencia de la separación y del miedo o por el contrario, elegimos, ver al otro como una unidad y extendemos nuestro amor hacia él, viéndolo libre de toda culpa.

Podemos pensar, que lo que acabamos de decir es muy difícil de aplicar y que ciertas experiencias alcanzan un nivel y un grado de dolor que no favorece esa visión, es más, este argumento nos sirve para justificar que hay que tomar una decisión drástica y dejar claro quién tiene la razón. ¿Os resuena?

Un Curso de Milagros nos enseña que no hay grado de dificultad en los milagros, al igual que no hay grados de complejidad en nuestros pensamientos. Es una Lección tan sencilla que por su sencillez tenemos dificultades para aplicarla. Permitirme una licencia: "Amar o no amar, esa es la cuestión" o lo que es lo mismo: "Ser o no ser". Si amamos no existe el miedo y nuestros ojos ven inocencia. Si no amamos, tenemos miedo y nuestros ojos ven ataque y miedo.

¡Nos toca elegir! No importa errar. Se corrige y lo intentamos de nuevo. Cada presente es una nueva oportunidad para hacerlo y somos Eternos.  

Reflexión: ¿Cuál crees que es la diferencia entre "multiplicar" y "extender"?