miércoles, 23 de mayo de 2018

Oración del Padre Nuestro (V)

Gueburah: “El pan nuestro de cada día dánoslo hoy”


Tendremos que recurrir al Génesis, para conocer qué sentido debemos dar al término “pan nuestro”, ya que es en ese libro sagrado, donde por primera vez se hace alusión al concepto pan, para describir una condición del alma humana, en el proceso de la creación.

17 Al hombre le dijo:
“Como le hiciste caso a tu mujer y comiste del fruto del árbol del que te dije que no comieras, ahora la tierra va a estar bajo maldición por tu culpa; con duro trabajo la harás producir tu alimento durante toda tu vida. 18 La tierra te dará espinos y cardos, y tendrás que comer plantas silvestres. 19 Te ganarás el pan con el sudor de tu frente, hasta que vuelvas a la misma tierra de la cual fuiste formado, pues tierra eres y en tierra te convertirás”.
Merece la pena hacer esta extensa presentación, pues ello nos permitirá desgranar el significado oculto que encierra este pasaje.
El Génesis nos describe en las peripecias recogidas en este guion, las andaduras del alma humana ubicada en los albores del 4ª Día de la Creación. Estadio, que como hemos visto en el apartado dedicado al punto anterior, se corresponde con la dinámica del Séfira Hesed.
El despertar de la conciencia al poder de los sentimiento –Eva-, nos lleva a emprender el camino que se le ha dado llamar en el argot esotérico, de Involución. El objetivo final de esta ruta nos lleva a la conquista de la individualidad; en ese trayecto, el alma humana, hasta ese momento inconsciente de si misma, formaba parte de un Todo Universal.
La tangibilidad propia del 4º Día de la Creación, la fase de materialización de la energía, lleva al alma humana a descubrir su desnudez. Es lógico este “estado” en el que se alude a la falta de experiencia propia.
El precio pagado inevitable, por adquirir la conciencia individual lleva al alma humana a perder la conexión directa con la divinidad y la vía de aprendizaje de sus poderes creadores, le sitúa en un mundo inhóspito donde conseguir el alimento, hará necesario un arduo trabajo (Gueburah).
Para una mente racional, las figuras de Adán y Eva, de la serpiente, del Árbol del Bien y de Mal, lleva a argumentar a favor de un guion propio de novela. En cambio, para el iniciado en la Escuela de Misterios, cada uno de estos protagonistas está describiendo, con total claridad, los arquetipos de verdades trascendentes. Adán y Eva, representan a la Humanidad en su proceso evolutivo. La Serpiente, a Lucifer, Portador de Luz, esa luz que nos invita a conocer. El Árbol del Bien y de Mal, cuyo fruto aportaba entendimiento, hace referencia, al Cuerpo Mental que se adquiere en estado germen en el 4º Día de la Creación y que facultaba a la humanidad a discernir.
“Ganarás el pan con el sudor de tu frente”…, podríamos imaginarnos al hombre bregando en el campo y recogiendo las cosechas de sus siembras. El pan, es un producto que requiere ser elaborado. Se trata de un símbolo ancestral del proceso de la creación. Hemos debido sembrar, cuidar la tierra, regarla, velar para que la planta crezca sana. Hay que recoger la cosecha y tratar el grano del fruto cosechado; convertir ese fruto en harina y esa harina mezclarla con agua y cocerla. Al final del proceso, la semilla original, adquiere la condición de pan, preparado para alimentar el cuerpo.
Esa Humanidad infantil, no tendría acceso a tanto conocimiento. Nos cuesta creer que ya se alimentaran de pan. Sin embargo, ese pan, no hace alusión al pan que todos conocemos. Ese pan, es el fruto de nuestras acciones creadoras.
Cada vez que emitimos un deseo, la energía que ponemos en circulación, cuan semilla, llegará el día en que se convierta en pan, en experiencia, y esa experiencia nos alimentará. Ahora bien, la diferencia radica, en que mientras formábamos parte de la conciencia Universal, nos alimentábamos de los “pechos de la divinidad”, sin embargo, la necesidad de aprender por nosotros mismos, nos lleva a un estado de conciencia diferente, donde tendremos que “trabajar” para continuar nuestro crecimiento espiritual.
Por lo tanto, cuando en la oración del Padre Nuestro, evocamos la expresión “El pan nuestro de cada día dánoslo hoy”, estamos pidiendo a la divinidad, a nuestra divinidad, que se produzca el proceso de alimentación, con el pan de vida, esto es, que el fruto de nuestras acciones, nuestras experiencias, enriquezca nuestra conciencia y no tengamos que repetir vivencias para que esa toma de conciencia se produzca.
Si reflexionamos sobre este punto, deberíamos preguntarnos: ¿aprendemos de nuestras experiencias o necesitamos repetir curso para aprobar la asignatura?

... continuará

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 143

CUARTO REPASO

Introducción

1. Damos comienzo ahora a un nuevo repaso, conscientes esta vez de que nos estamos preparando para la segunda parte del aprendizaje en la que se nos enseña cómo aplicar la verdad. 2Hoy empezaremos a prepararnos para lo que sigue más adelante. 3Tal es nuestro propósito para este repaso y para las lecciones que siguen. 4Así pues, repasaremos las lecciones más recientes y sus pensamientos centrales de forma que faciliten el estado de prepa­ración que ahora queremos alcanzar.

2. Hay un tema central que unifica cada paso del repaso que ahora emprendemos, el cual puede enunciarse de manera muy simple con estas palabras:

2Mi mente alberga sólo lo que pienso con Dios.

3Esto es un hecho, y representa la verdad de lo que eres y de lo que tu Padre es. 4Éste fue el pensamiento mediante el cual el Padre creó a Su Hijo, estableciéndolo así como co-creador con Él. 5Éste es el pensamiento que garantiza plenamente la salvación del Hijo. 6Pues en su mente no puede haber otros pensamientos, salvo los que su Padre comparte con él. 7La falta de perdón es lo que impide que este pensamiento llegue a su conciencia. 8No obstante, es verdad eternamente.

3. Comencemos nuestra preparación tratando de entender las múltiples formas tras las que se puede ocultar muy cuidadosa­mente la falta de verdadero perdón. 2Puesto que son ilusiones, no se perciben simplemente como lo que son: defensas que te impi­den ver y reconocer tus pensamientos rencorosos. 3Su propósito es mostrarte otra cosa y demorar la corrección mediante auto­engaños diseñados para que ocupen su lugar.

4. Tu mente, sin embargo, alberga sólo lo que piensas con Dios. 2Tus auto-engaños no pueden ocupar el lugar de la verdad, 3de la misma manera en que un niño que arroja un palo al mar no puede cambiar el ir y venir de las olas, evitar que el sol caliente las aguas o impedir que el plateado reflejo de luna se vea por la noche en ellas. 4Así es como daremos comienzo a cada período de práctica de este repaso, preparando nuestras mentes para que comprendan las lecciones que nos corresponde leer y comprendan el significado que tienen para nosotros.

5. Comienza cada día dedicando cierto tiempo a preparar tu mente para que aprenda la libertad y la paz que cada idea que repases ese día puede ofrecerte. 2Haz que tu mente tenga una acti­tud receptiva, despéjala de todo pensamiento engañoso y deja que sólo éste la ocupe completamente y elimine los demás:

3Mi mente alberga sólo lo que pienso con Dios.

4Cinco minutos que le dediques a este pensamiento serán sufi­ciente para encauzar el día según las pautas que Dios ha fijado y para poner Su Mente a cargo de todos los pensamientos que has de recibir ese día.

6. Éstos no procederán únicamente de ti, pues los compartirás con Él. 2Y así, cada uno de ellos te traerá mensajes de Su Amor, devolviéndole a Él mensajes del tuyo. 3De esta forma es como estarás en comunión con el Señor de las Multitudes, tal como Él Mismo lo ha dispuesto. 4Y así como Su compleción se une a Él, del mismo modo Él se unirá a ti que te completas al unirte a Él y al Él unirse a ti.

7. Después de haberte preparado, lee simplemente cada una las dos ideas que se han asignado para el repaso de ese día. 2Luego cierra los ojos y repítelas lentamente para tus adentros. 3No hay prisa ahora, pues estás utilizando el tiempo para el propósito que se le dio. 4Deja que cada palabra refulja con el significado que Dios le ha dado, tal como se te ha dado a ti a través de Su Voz. 5Deja que cada idea que repases ese día te conceda el regalo que Él ha depositado en ella para que tú lo recibas de parte de Él. 6Y no utilizaremos en nuestra práctica otro formato que éste.

8. Cada vez que el reloj marque la hora, trae a la mente el pensa­miento con el que comenzó el día y pasa un momento de recogi­miento con él. 2Luego repite las dos ideas correspondientes a ese día sin ninguna sensación de premura, con tiempo suficiente para que puedas ver los regalos que encierran para ti, y deja que se reciban allí donde se dispuso que fuesen recibidos.

9. No vamos a añadir otros pensamientos, sino que dejamos que estos mensajes sean lo que realmente son. 2No necesitamos otra cosa que esto para que se nos dé felicidad y descanso, eterna quie­tud, perfecta certeza y todo lo que nuestro Padre dispone que recibamos como nuestra herencia de parte de Él. 3Y concluiremos cada día de práctica a lo largo de este repaso tal como lo comenza­mos, repitiendo en primer lugar el pensamiento que hizo de ese día una ocasión especial de bendición y felicidad para nosotros, y que, mediante nuestra fe, sustituyó en el mundo la luz por la oscuridad, el gozo por los pesares, la paz por el sufrimiento y la santidad por el pecado.

10. Dios te da las gracias a ti que practicas de esta manera el cum­plimiento de Su Palabra. 2Y cuando expongas tu mente de nuevo a las ideas del día antes de irte a dormir, Su gratitud te envolverá en la paz en la que Su Voluntad dispone que estés para siempre, y que ahora estás aprendiendo a reivindicar como tu herencia.

LECCIÓN 143

Mi mente alberga sólo lo que pienso con Dios.

(125) En la quietud recibo hoy la Palabra de Dios.
(126) Todo lo que doy es a mí mismo a quien se lo doy.


¿Qué me enseña esta lección?

(125) En la quietud recibo hoy la Palabra de Dios.

¿Cómo podremos oír la voz de nuestro Ser, si mantenemos nuestra mente ocupada en dar respuesta a los asuntos procedentes del mundanal ruido?

Debemos adiestrar nuestra mente de modo que preste atención tan sólo a lo que es verdad y deseche todo aquello que provenga del mundo de la ilusión.

Al igual que los músculos del cuerpo requieren de un continuo ejercitamiento para alcanzar voluminosidad y fortaleza, nuestra mente precisa de concentración y persistencia para lograr controlar la llamada de la naturaleza instintiva y pasional, propia de la personalidad egoica.

La Luz debe permanecer, permanentemente encendida, de modo que en todo momento y en todo lugar, seamos conscientes de las elecciones que tomamos.

Si nuestra mente sirve a nuestro verdadero Ser, todo será Abundante y Pleno; si se identifica con el cuerpo físico, la paz será una ilusión y la búsqueda de la felicidad una quimera.


¿A quién sirve tu mente?


(126) Todo lo que doy es a mí mismo a quien se lo doy.

Somos Hijos de Dios, creados en un acto de Expansión de la Mente del Creador. Somos Uno con nuestro Padre y Uno en la Filiación. Somos Uno en la Mente de Dios.

En esa Unidad radica la Verdad de lo que Somos. Nuestro Ser es Uno en la Unidad de la Mente. En cambio, nuestros cuerpos, los percibimos separados.

Si nuestra mente se identifica con el cuerpo, verá separación y percibirá en el otro, su propio estado mental. Los errores del otro serán juzgados como pecados y condenados. El perdón es entendido como una vía de salvar al otro de si mismo, pero este gesto responde a un juicio condenatorio.



Ese es el gran error que mantiene al ego prisionero del miedo, de la culpa, del sufrimiento, de la venganza y del dolor. Sin darse cuenta, sin ser consciente de ello, está proyectando en los demás sus propias sombras; identifica en el comportamiento del otro sus propias debilidades y trata de “corregirlas” criticando y juzgándolas condenatoriamente.

Dar es recibir, pues lo que damos al otro nos lo estamos dando a nosotros mismos. Aquello que damos es una siembra, y tarde o temprano tendremos que recoger la cosecha de lo sembrado. Si no recibimos, es indicio de que no hemos dado.

¿Qué errores condenas en el otro? 

Corrígelos en ti, y agradece a tu hermano que se haya ofrecido como tu espejo.

martes, 22 de mayo de 2018

Oración del Padre Nuestro (IV)

Hesed: “Qué se haga tu voluntad en la tierra como se hace en el cielo”

La vinculación de esta sentencia con el Séfira Hesed, adquiere sentido y significado, cuando analizamos los atributos de este Centro de Conciencia en el Proceso Creativo.

Hesed es esa “tierra paradisiaca”, dispuesta en los Albores de los Tiempos por la divinidad, para que su Obra Creadora, la humanidad, llevase a cabo su crecimiento evolutivo. Esa “tierra paradisiaca” hace referencia a los trabajos del Cuarto Día de la Creación, cuando la humanidad tomó conciencia tangible de si mismo, lo que dio lugar al proceso de individualización.

El Cuerpo Físico es el vehículo más maduro y evolucionado de los que cuenta el hombre. Fue adquirido, en estado germen, en estado potencial, en el Primer Día de la Creación. En el Segundo Día, adquirió en estado germen, el Cuerpo Etérico (Vital). En el Tercer Día, el Cuerpo de Deseos y en el Cuarto Día, el Cuerpo Mental, el de menor evolución.

Con todo ello, queremos explicar, que la manifestación de esa “tierra”, está expresando la necesidad de expresar en acciones, en el comportamiento, aquellas energías, aquellas iniciativas, que previamente han sido sembradas en otro estado de conciencia. Esta situación es semejante a la que se produce, cuando la semilla, tras ser sembrada y brota como planta, da sus frutos.

En la “tierra”, encontramos ese magnífico laboratorio donde se evidencia el resultado de los ensayos. Podríamos decir, que la fase “tierra”, es la mejor de las Escuelas.

“Qué se haga tu voluntad en la tierra como se hace en el cielo” Es importante profundizar en una idea que se desprende de esta proclamación.

Las “cosas” tienen su procedencia primigenia en el llamado cielo. Ya veíamos en el capítulo dedicado a Kether, que a lo que llamamos cielo, está aludiendo a los Planos Espirituales. Al Plano Mental, al Plano Emocional, al Plano Etérico. Esos Planos (Mundos) son más sutiles que el Físico, cuyo estado energético es el más denso.

Podemos decir, que el origen de todo encuentra su punto de partida en el Plano Mental (Kether). Posteriormente esa energía emanada, pasa al nivel emocional (Hochmah). Posteriormente adquiere un primer rostro, algo más definido (Binah), podríamos decir que es el negativo de la realidad que se manifestará en la cuarta fase. Esta secuencia, podemos compararla con los planos diseñados por el arquitecto, donde se definen las medidas que tendrá la edificación, pero no es aún la edificación en si misma. Por último en la dinámica de Hesed, lo que se definió en el plano o formó parte de una maqueta, adquiere forma, y se toma conciencia de lo correcto o incorrecto de la obra.

Por todo lo dicho, podemos concretar, que al pronunciar la sentencia que estamos analizando, estamos pidiendo que se lleve a cabo la toma de conciencia de lo que se debe hacer, es decir, que nuestra individualidad, que nos ha llevado a adquirir una conciencia separada de Dios, recupere el sentido de Unidad. No es necesario que pongamos fin a nuestra individualidad, pues la verdadera riqueza se adquiere tras andar por nosotros mismo el camino, pero, esa riqueza no será completa, hasta que no alcancemos nuestra meta, conjuntamente con nuestros hermanos de ruta.

En Hesed, la humanidad despertó su Cuerpo Emocional (protagonismo de Eva-Femenino). Es en esa misma “tierra”, donde debe penetrar la Voluntad, ese atributo propio de Kether-Unidad.

Con esta proclamación, el hombre reconoce que no es un ser separado de su creador, ni del fruto de la creación, el resto de almas. Es necesario, que ese impulso unificador, se apodere del Cuerpo Emocional del hombre, pues ello, favorecerá la condición de “andrógino”, al que está llamado el ser humano.

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 142

CUARTO REPASO

Introducción

1. Damos comienzo ahora a un nuevo repaso, conscientes esta vez de que nos estamos preparando para la segunda parte del aprendizaje en la que se nos enseña cómo aplicar la verdad. 2Hoy empezaremos a prepararnos para lo que sigue más adelante. 3Tal es nuestro propósito para este repaso y para las lecciones que siguen. 4Así pues, repasaremos las lecciones más recientes y sus pensamientos centrales de forma que faciliten el estado de prepa­ración que ahora queremos alcanzar.

2. Hay un tema central que unifica cada paso del repaso que ahora emprendemos, el cual puede enunciarse de manera muy simple con estas palabras:

2Mi mente alberga sólo lo que pienso con Dios.

3Esto es un hecho, y representa la verdad de lo que eres y de lo que tu Padre es. 4Éste fue el pensamiento mediante el cual el Padre creó a Su Hijo, estableciéndolo así como co-creador con Él. 5Éste es el pensamiento que garantiza plenamente la salvación del Hijo. 6Pues en su mente no puede haber otros pensamientos, salvo los que su Padre comparte con él. 7La falta de perdón es lo que impide que este pensamiento llegue a su conciencia. 8No obstante, es verdad eternamente.

3. Comencemos nuestra preparación tratando de entender las múltiples formas tras las que se puede ocultar muy cuidadosa­mente la falta de verdadero perdón. 2Puesto que son ilusiones, no se perciben simplemente como lo que son: defensas que te impi­den ver y reconocer tus pensamientos rencorosos. 3Su propósito es mostrarte otra cosa y demorar la corrección mediante auto­engaños diseñados para que ocupen su lugar.

4. Tu mente, sin embargo, alberga sólo lo que piensas con Dios. 2Tus auto-engaños no pueden ocupar el lugar de la verdad, 3de la misma manera en que un niño que arroja un palo al mar no puede cambiar el ir y venir de las olas, evitar que el sol caliente las aguas o impedir que el plateado reflejo de luna se vea por la noche en ellas. 4Así es como daremos comienzo a cada período de práctica de este repaso, preparando nuestras mentes para que comprendan las lecciones que nos corresponde leer y comprendan el significado que tienen para nosotros.

5. Comienza cada día dedicando cierto tiempo a preparar tu mente para que aprenda la libertad y la paz que cada idea que repases ese día puede ofrecerte. 2Haz que tu mente tenga una acti­tud receptiva, despéjala de todo pensamiento engañoso y deja que sólo éste la ocupe completamente y elimine los demás:

3Mi mente alberga sólo lo que pienso con Dios.

4Cinco minutos que le dediques a este pensamiento serán sufi­ciente para encauzar el día según las pautas que Dios ha fijado y para poner Su Mente a cargo de todos los pensamientos que has de recibir ese día.

6. Éstos no procederán únicamente de ti, pues los compartirás con Él. 2Y así, cada uno de ellos te traerá mensajes de Su Amor, devolviéndole a Él mensajes del tuyo. 3De esta forma es como estarás en comunión con el Señor de las Multitudes, tal como Él Mismo lo ha dispuesto. 4Y así como Su compleción se une a Él, del mismo modo Él se unirá a ti que te completas al unirte a Él y al Él unirse a ti.

7. Después de haberte preparado, lee simplemente cada una las dos ideas que se han asignado para el repaso de ese día. 2Luego cierra los ojos y repítelas lentamente para tus adentros. 3No hay prisa ahora, pues estás utilizando el tiempo para el propósito que se le dio. 4Deja que cada palabra refulja con el significado que Dios le ha dado, tal como se te ha dado a ti a través de Su Voz. 5Deja que cada idea que repases ese día te conceda el regalo que Él ha depositado en ella para que tú lo recibas de parte de Él. 6Y no utilizaremos en nuestra práctica otro formato que éste.

8. Cada vez que el reloj marque la hora, trae a la mente el pensa­miento con el que comenzó el día y pasa un momento de recogi­miento con él. 2Luego repite las dos ideas correspondientes a ese día sin ninguna sensación de premura, con tiempo suficiente para que puedas ver los regalos que encierran para ti, y deja que se reciban allí donde se dispuso que fuesen recibidos.

9. No vamos a añadir otros pensamientos, sino que dejamos que estos mensajes sean lo que realmente son. 2No necesitamos otra cosa que esto para que se nos dé felicidad y descanso, eterna quie­tud, perfecta certeza y todo lo que nuestro Padre dispone que recibamos como nuestra herencia de parte de Él. 3Y concluiremos cada día de práctica a lo largo de este repaso tal como lo comenza­mos, repitiendo en primer lugar el pensamiento que hizo de ese día una ocasión especial de bendición y felicidad para nosotros, y que, mediante nuestra fe, sustituyó en el mundo la luz por la oscuridad, el gozo por los pesares, la paz por el sufrimiento y la santidad por el pecado.

10. Dios te da las gracias a ti que practicas de esta manera el cum­plimiento de Su Palabra. 2Y cuando expongas tu mente de nuevo a las ideas del día antes de irte a dormir, Su gratitud te envolverá en la paz en la que Su Voluntad dispone que estés para siempre, y que ahora estás aprendiendo a reivindicar como tu herencia.

LECCIÓN 142

Mi mente alberga sólo lo que pienso con Dios.

(123) Gracias Padre por los regalos que me has concedido.
(124) Que no me olvide de que soy uno con Dios.


¿Qué me enseña esta lección?

(123) Gracias Padre por los regalos que me has concedido.

El mayor regalo que nos ha concedido Dios es habernos creado de Sí Mismo y habernos dado la posibilidad de adquirir su Condición Creadora.

¿Qué hijo no estaría agradecido al Ser que le ha dado la Existencia?

¿Qué Padre abandona a su hijo a su suerte?

¿Qué Padre no alimenta y protege a su descendencia?

Tan sólo los estados demenciales, son capaces de enturbiar la feliz alianza de un hijo y un padre.

Nuestra mente, nuestro corazón, deben, al unísono, exclamar con plena certeza y confianza, que Somos Hijos de Dios, herederos legítimos de nuestro Hacedor y gozamos de su Perfección y de su Plenitud.



¿Qué regalos le ofreces y compartes con tus hijos?

Todas nuestras creaciones son nuestros hijos, ¿Cómo nos relacionamos con ellas?


(124) Que no me olvide de que soy uno con Dios.

El olvido de que somos Uno con Dios, nos ha llevado a la falsa creencia de que estamos separados de la Fuente de la Creación.

El olvido de que somos Uno con Dios, ha dado lugar al miedo y hemos identificado el Rostro de nuestro Creador, con el temeroso rostro del Rigor.

El olvido de que somos Uno con Dios, nos ha llevado a sentirnos indignos; pecadores; culpables, merecedores del castigo redentor; merecedores del sufrimiento y del dolor.

El olvido de que somos Uno con Dios, nos hizo creer que habíamos perdido nuestra inocencia y de que ya no éramos merecedores de la Protección de nuestro Padre.

Pero hoy, hemos recuperado la memoria de lo que Somos; hemos despertado del largo sueño que nos ha mantenido fieles a creencias erróneas. Hoy soy consciente de que Soy como Dios me Creó: Perfecto; Pleno; Dichoso y Feliz.


¿Cómo te sientes al ser consciente de que eres Hijo de Dios?

¿Cómo  afrontarás la vida, ahora que eres consciente de lo que eres?

lunes, 21 de mayo de 2018

Oración del Padre Nuestro (III)

Binah: “Venga a nosotros tu Reino”

Se trata de la primera petición que evocamos en la oración del Padre Nuestro. Las dos primeras sentencias: “Padre Nuestro que estás en los cielos” y “Santificado sea tu nombre”, ponen de manifiesto dos aspectos diferenciados. Por un lado, identificamos a nuestro destinatario. Como decíamos al analizar su significado, se trata de un reconocimiento primordial. Sabemos que la Divinidad es nuestro verdadero Mentor, nuestro verdadero Origen y es a Él con quien establecemos nuestra conversación sagrada.

Por otro lado, la segunda de las sentencias, el Alma Humana, activa su potencial emocional y de nuestro Verbo emana el más hermoso de los Deseos…, “qué el nombre del Padre sea Santificado”. Es como declarar todo nuestro amor a la persona amada. Le deseamos todo lo mejor, y es tanto el amor que sentimos por ella, que estaríamos dispuestos a dar nuestra vida por ella. Sentimos como ambas almas son una misma alma y damos vida en nuestro interior al elevado sentimiento de la Unidad.

Cuando proclamamos “venga a nosotros tu reino”, sí existe una primera petición. Analicemos, todos y cada uno de los misterios que encierra esta expresión.

En primer lugar, advertimos el término “venga”. Ello nos sitúa en la dimensión temporal presente y evidencia un estado de carencia, ya que, al enunciar la solicitud “venga”, hace evidente que no somos poseedores de aquello que solicitamos.

Para comprender esta situación, tendremos que recordar el papel cósmico de Binah-Inteligencia Activa, en el proceso creador. Kether-Hochmah-Binah forman el Triángulo Supremo que da expresión al Rostro de Dios. Padre-Hijo-Espíritu Santo, tres aspectos distintos que forman una sola Unidad.

Binah es el Vav Primordial, del nombre sagrado Jehová, la expresión externa de la Divinidad. Cuando su atributo se activa, somos testigos de un modo visible de aquello que ha sido fraguado en el mundo interior. Por lo tanto, Binah es el referente de lo temporal, no en vano, su representante planetario, Saturno, es conocido como el Dios del Tiempo –Cronos-.

El presente es el único estado tangible, lo que hace evidente una cosa, pasado y futuro, son aspectos en el tiempo que no son reales y que no deben ocupar nuestra conciencia, impidiéndole evolucionar. Muchas almas, quedan prisioneras de vivencias acontecidas en el pasado que les impide afrontar libremente el presente. Otras almas, muestran una excesiva preocupación por el futuro y llegan a quedar paralizadas ante el temor de afrontar la propia evolución del presente.

“Venga”…, es una instrucción dirigida a ese presente que estamos experimentando. No tiene sentido pedir “venga”, para atender situaciones que forman parte del pasado o del futuro. Es “ahora”, en la situación consciente que necesitamos que ese “venga” haga realidad aquello que solicitamos.

“a nosotros”…, podríamos haber enunciado esta súplica en singular. “Venga a mí”…, sin embargo, sería una contradicción, una vez que hemos movilizado en Hochmah nuestro corazón, proclamando el deseo de santificar el nombre del Padre, la Unidad de Kether. Ese Amor a la Unidad, nos lleva a sentir una empatía activa por todos nuestros compañeros de ruta, y ello nos lleva a dirigir nuestra oración, para que la Gracia Divina alcance a toda la Humanidad.

El concepto de lo plural surge por primera vez en la fase creativa regida por Binah, en la fase Vav. Cuando la semilla del Yod, penetra en la morada del He, tan sólo podemos esperar que se produzca un acto fecundador y el misterio de la vida se manifestará en la fase Vav con el nacimiento de la criatura. El “nosotros”, la humanidad, es una manifestación de la Obra Creadora de la Divinidad.

“tu Reino”… ¿qué Reino? ¿El de los cielos? ¿Qué estamos pidiendo?

Imaginemos por unos momentos, que nuestro padre físico fuese un rey y que llegado el momento, estamos en condición de ser su heredero, y elevamos hasta él, la siguiente súplica: “Padre, poderoso rey… amo tu condición de rey… venga a mí tu reino”

Parece lógico, que alcanzada la condición necesaria para ser heredero legítimo, llegue un día en el que el padre ponga en sus manos la herencia que le corresponde y lo nombre rey, dotándole del dominio de su reino.

Pero adquirir un reino, no es lo esencial, lo esencial es alcanzar la condición de rey, y para ello, hay que ser portador de una serie de atributos, que son los que dan poder al representante de la corona.

La Humanidad, tiene adquirida la condición principesca de todo un heredero al trono del Padre, pero ese Poder Real, no se alcanza porque te venga en suerte, esa condición se adquiere como fruto de una conquista en el Proceso de la Evolución.

El príncipe heredero, la humanidad, alcanzada la mayoría de edad, es decir, la capacidad para llevar a cabo con responsabilidad, con conocimiento, la tarea de reinar, exclama: “venga a nosotros tu Reino”, es decir, hazme consciente de tus atributos Divinos y con ellos podré reinar, que no es otra cosa que crear haciendo uso de los Principios Divinos heredados.

“Venga a nosotros tu Reino”, significa, que el atributo de la Voluntad Creadora, que el atributo del Amor, vivifique mi Inteligencia y pueda adquirir el Conocimiento de las Leyes Divinas. Ese conocimiento se hace carne en Binah.

La Ley de Causa y Efecto, el Sagrado nombre de Jehová (Yod-He-Vav-He), nos aporta las claves. Las hemos comentado en otra parte de las enseñanzas que estoy compartiendo. La fuerza masculina Yod, al unirse a la fuerza femenina He, permite la magia de la creación. La semilla al penetrar en la tierra fecunda, y alcanzada la fase Vav, brota de la tierra, transformándola y dando lugar a la planta. Esa planta, crecerá y dará frutos, o lo que es lo mismo, alcanza la fase He final. Ese fruto, lleva en su interior la semilla que dará continuidad al proceso evolutivo de la especie. Igualmente, el He final da lugar a un nuevo Yod.

Si aplicamos esta dinámica a nuestras vidas, si somos conscientes que cada pensamiento (semilla-Yod), al unirse a nuestras emociones (tierra-He), creará una realidad, entonces, tenemos el verdadero Poder, pues si queremos un mundo donde impere el amor, la unidad, la paz, la salud, la alegría… ¿a qué esperamos?

¡Qué nuestra mente u nuestro corazón se fundan en un mismo aliento y den vida a ese Ideal!

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 141

CUARTO REPASO

Introducción

1. Damos comienzo ahora a un nuevo repaso, conscientes esta vez de que nos estamos preparando para la segunda parte del aprendizaje en la que se nos enseña cómo aplicar la verdad. 2Hoy empezaremos a prepararnos para lo que sigue más adelante. 3Tal es nuestro propósito para este repaso y para las lecciones que siguen. 4Así pues, repasaremos las lecciones más recientes y sus pensamientos centrales de forma que faciliten el estado de prepa­ración que ahora queremos alcanzar.

2. Hay un tema central que unifica cada paso del repaso que ahora emprendemos, el cual puede enunciarse de manera muy simple con estas palabras:

2Mi mente alberga sólo lo que pienso con Dios.

3Esto es un hecho, y representa la verdad de lo que eres y de lo que tu Padre es. 4Éste fue el pensamiento mediante el cual el Padre creó a Su Hijo, estableciéndolo así como co-creador con Él. 5Éste es el pensamiento que garantiza plenamente la salvación del Hijo. 6Pues en su mente no puede haber otros pensamientos, salvo los que su Padre comparte con él. 7La falta de perdón es lo que impide que este pensamiento llegue a su conciencia. 8No obstante, es verdad eternamente.

3. Comencemos nuestra preparación tratando de entender las múltiples formas tras las que se puede ocultar muy cuidadosa­mente la falta de verdadero perdón. 2Puesto que son ilusiones, no se perciben simplemente como lo que son: defensas que te impi­den ver y reconocer tus pensamientos rencorosos. 3Su propósito es mostrarte otra cosa y demorar la corrección mediante auto­engaños diseñados para que ocupen su lugar.

4. Tu mente, sin embargo, alberga sólo lo que piensas con Dios. 2Tus auto-engaños no pueden ocupar el lugar de la verdad, 3de la misma manera en que un niño que arroja un palo al mar no puede cambiar el ir y venir de las olas, evitar que el sol caliente las aguas o impedir que el plateado reflejo de luna se vea por la noche en ellas. 4Así es como daremos comienzo a cada período de práctica de este repaso, preparando nuestras mentes para que comprendan las lecciones que nos corresponde leer y comprendan el significado que tienen para nosotros.

5. Comienza cada día dedicando cierto tiempo a preparar tu mente para que aprenda la libertad y la paz que cada idea que repases ese día puede ofrecerte. 2Haz que tu mente tenga una acti­tud receptiva, despéjala de todo pensamiento engañoso y deja que sólo éste la ocupe completamente y elimine los demás:

3Mi mente alberga sólo lo que pienso con Dios.

4Cinco minutos que le dediques a este pensamiento serán sufi­ciente para encauzar el día según las pautas que Dios ha fijado y para poner Su Mente a cargo de todos los pensamientos que has de recibir ese día.

6. Éstos no procederán únicamente de ti, pues los compartirás con Él. 2Y así, cada uno de ellos te traerá mensajes de Su Amor, devolviéndole a Él mensajes del tuyo. 3De esta forma es como estarás en comunión con el Señor de las Multitudes, tal como Él Mismo lo ha dispuesto. 4Y así como Su compleción se une a Él, del mismo modo Él se unirá a ti que te completas al unirte a Él y al Él unirse a ti.

7. Después de haberte preparado, lee simplemente cada una las dos ideas que se han asignado para el repaso de ese día. 2Luego cierra los ojos y repítelas lentamente para tus adentros. 3No hay prisa ahora, pues estás utilizando el tiempo para el propósito que se le dio. 4Deja que cada palabra refulja con el significado que Dios le ha dado, tal como se te ha dado a ti a través de Su Voz. 5Deja que cada idea que repases ese día te conceda el regalo que Él ha depositado en ella para que tú lo recibas de parte de Él. 6Y no utilizaremos en nuestra práctica otro formato que éste.

8. Cada vez que el reloj marque la hora, trae a la mente el pensa­miento con el que comenzó el día y pasa un momento de recogi­miento con él. 2Luego repite las dos ideas correspondientes a ese día sin ninguna sensación de premura, con tiempo suficiente para que puedas ver los regalos que encierran para ti, y deja que se reciban allí donde se dispuso que fuesen recibidos.

9. No vamos a añadir otros pensamientos, sino que dejamos que estos mensajes sean lo que realmente son. 2No necesitamos otra cosa que esto para que se nos dé felicidad y descanso, eterna quie­tud, perfecta certeza y todo lo que nuestro Padre dispone que recibamos como nuestra herencia de parte de Él. 3Y concluiremos cada día de práctica a lo largo de este repaso tal como lo comenza­mos, repitiendo en primer lugar el pensamiento que hizo de ese día una ocasión especial de bendición y felicidad para nosotros, y que, mediante nuestra fe, sustituyó en el mundo la luz por la oscuridad, el gozo por los pesares, la paz por el sufrimiento y la santidad por el pecado.

10. Dios te da las gracias a ti que practicas de esta manera el cum­plimiento de Su Palabra. 2Y cuando expongas tu mente de nuevo a las ideas del día antes de irte a dormir, Su gratitud te envolverá en la paz en la que Su Voluntad dispone que estés para siempre, y que ahora estás aprendiendo a reivindicar como tu herencia.

LECCIÓN 141

Mi mente alberga sólo lo que pienso con Dios.

(121) El perdón es la llave de la felicidad.
(122) El perdón me ofrece todo lo que deseo.


¿Qué me enseña esta lección?

(121) El perdón es la llave de la felicidad.


¿Acaso crees que puedes alcanzar la felicidad si te recreas en la culpa?



Si te sientes culpable, verás y condenarás la culpa en el otro.

Intentas ocultar la pesada carga de la culpa, aceptando el castigo como vía de redención y de salvación.

¿Cómo puedes pensar que el dolor, el sufrimiento, la enfermedad, te van a liberar de la cárcel que te mantiene prisionera de la culpa?

La única llave que te puede abrir las puertas de la Salvación, la encontrarás en el perdón.

Perdonar significa que tu Amor ha sustituido a tu miedo.


(122) El perdón me ofrece todo lo que deseo.

¿Te conformaría con menos, sabiendo que el perdón te abre las puertas del Paraíso?

No se puede perdonar, si no se ama. La pérdida de esa capacidad de amar y su sustitución por el miedo, fue lo que originó el comienzo del sueño y la creencia en un mundo ilusorio e irreal.

Recuperar la condición primigenia que caracterizaba la llamada etapa “Paradisíaca”, supone el despertar de la conciencia y el reencuentro con la Unidad perdida.

El perdón, es el reconocimiento del poder del amor por encima de la creencia errónea en la separación y la caída en la concepción del pecado.

La creencia en la separación, nos hace escasos y necesitados, mientras que la práctica del perdón, nos hace abundantes y dichosos.


¿Dónde crees que debe empezar tu perdón?

domingo, 20 de mayo de 2018

Oración del Padre Nuestro (II)

Hochmah: “Santificado sea tu nombre”

Comenzaremos analizando el término “santificar”. Se hace imprescindible profundizar en el significado de este concepto, para tratar de comprender los trabajos que debemos realizar con relación a esta proclamación.

Si tomamos un diccionario, encontraremos que santificar, significa “dedicar a Dios algo”. Igualmente, podemos aplicarle el significado de “bendición”, “consagración”. Santificar es “hacer a uno Santo por medio de la gracia”. Podríamos concluir, que dicho término nos invita a pensar en un estado de exaltación, de profundo reconocimiento de un valor.
Dar la condición de Santo, nos lleva a profundizar en la idea de aquellas personas que dan muestras de virtudes a través de su sabiduría, de sus experiencias de entrega abnegada y servicial. Se trata de la persona entregada a la divinidad, es decir, de la persona que sigue la Voluntad de Dios.
Nos encontramos en la Morada del Séfira Hochmah, centro de conciencia donde la especialidad es la Sabiduría y el Amor Universal. Hochmah, es el He primordial, y con ello debemos entender, que su papel estelar en el proceso de la creación, es convertirse en la “tierra fértil y fecunda”, donde debe cobijarse la “semilla” del Yod-Kether. Por lo tanto, si Kether es el impulso creador por excelencia, cuya manifestación se traduce como Voluntad, diremos, que en Hochmah, esa Voluntad encuentra el espacio propicio para llevar a cabo su Obra Creadora y ese espacio se llama Amor.
Cuando Hochmah se siente activo, digamos preñado con la semilla de la Voluntad, internamente se produce un acto de magia inconcebible, pues comienza el proceso de dar forma a la criatura que ha de nacer, llegada su hora.
La experiencia vivida es semejante a una explosión de júbilo, una exaltación sublime de las energías emocionales, para que acepte dar cobijo y protección a esa semilla creadora, cuyo designio es crear y multiplicarse.
Por lo tanto, cuando proclamemos: “Santificado sea tu nombre”, lo que verdaderamente estamos expresando, es nuestro profundo deseo de que el Amor vivifique con sus “aguas purificadoras”, la Voluntad del Padre, o lo que es lo mismo: “declaro, y amo de todo corazón, realizar el designio encomendado”.
Por lo general, pasamos gran parte de nuestra vida sin saber qué es lo que debemos hacer, cuál es nuestra misión en la vida. Es una pregunta, que me han trasladado muchos estudiantes, inquietos por conocer su destino. Me gustaría invitaros a experimentar un “acto de magia”. Cuando vuestras inquietudes os lleven a dar respuesta a esta cuestión, cuando no encontréis el Norte de vuestra vida, buscad un espacio, donde se respire tranquilidad, donde podáis comunicaros con vuestro Yo Espiritual y elevar la plegaria del Padre Nuestro. Cuando lleguéis a la sentencia que estamos analizando, imaginad que vuestro corazón se ilumina, se exalta en un profundo sentimiento de amor que da cobijo al Designio que, como una semilla, proviene del Padre.
Visualiza como ese sentimiento de Amor inunda todo tu ser, y proclama tu fidelidad a la Voluntad Superior… Esa Voluntad-Designio, no tardará en revelarse en tu Cuerpo Emocional. Tu afán interno por darle cobijo, despertará a las Fuerzas de la Providencia, y de una manera inesperada, anecdótica, algunas veces, casi milagrosa, tendrás la evidencia interna de lo que se espera de ti. Lo vivirás como una revelación, y en muchas ocasiones, el resultado de esa vivencia, lleva a quien lo experimenta a tomar decisiones insospechadas. Lo que si puedes tener por seguro, es que cuando se produzca esa interacción, nada en tu vida será lo mismo.

...continuará