lunes, 16 de julio de 2018

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 197

LECCIÓN 197

No puede ser sino mi propia gratitud la que me gano.

1. He aquí el segundo paso que damos en el proceso de liberar a tu mente de la creencia en una fuerza externa enfrentada a la tuya. 2Tratas de ser amable y de perdonar. 3Pero si no recibes muestras de gratitud procedentes del exterior y las debidas gra­cias, tus intenciones se convierten de nuevo en ataques. 4Aquel que recibe tus regalos los tiene que recibir con honor; o de lo contrario, se los quitas. 5Y así, consideras que los dones de Dios son, en el mejor de los casos, préstamos; y en el peor, engaños que te roban tus defensas para garantizar que cuando Él dé Su golpe de gracia, éste sea mortal.

2. ¡Cuán fácilmente confunden a Dios con la culpabilidad los que no saben lo que sus pensamientos pueden hacer! 2Niega tu forta­leza, y la debilidad se vuelve la salvación para ti. 3Considérate cautivo, y los barrotes se vuelven tu hogar. 4Y no abandonarás la prisión, ni reivindicarás tu fortaleza mientras creas que la culpa­bilidad y la salvación son la misma cosa, y no percibas que la libertad y la salvación son una, con la fortaleza a su lado, para que las busques y las reivindiques, y para que sean halladas y reconocidas plenamente.

3. El mundo no puede sino darte las gracias cuando lo liberas de tus ilusiones. 2Mas tú debes darte las gracias a ti mismo también, pues la liberación del mundo es sólo el reflejo de la tuya propia. 3Tu gratitud es todo lo que requieren tus regalos para que se conviertan en la ofrenda duradera de un corazón agradecido, liberado del infierno para siempre. 4¿Es esto lo que quieres impe­dir cuando decides reclamar los regalos que diste porque no fue­ron honrados? 5Eres tú quien debe honrarlos y dar las debidas gracias, pues eres tú quien ha recibido los regalos.

4. ¿Qué importa si otro piensa que tus regalos no tienen ningún valor? 2Hay una parte en su mente que se une a la tuya para darte las gracias. 3¿Qué importa si tus regalos parecen haber sido un desperdicio y no haber servido de nada? 4Se reciben allí donde se dan. 5Mediante tu agradecimiento se aceptan universalmente, y el Propio Corazón de Dios los reconoce con gratitud. 6¿Se los quitarías cuando Él los ha aceptado con tanto agradecimiento?

5. Dios bendice cada regalo que le haces, y todo regalo se le hace a Él porque sólo te los puedes hacer a ti mismo. 2Y lo que le pertenece a Dios no puede sino ser Suyo. 3Pero mientras perdo­nes sólo para volver a atacar, jamás te darás cuenta de que Sus regalos son seguros, eternos, inalterables e ilimitados; de que dan perpetuamente, de que extienden amor y de que incrementan tu interminable júbilo.

6. Retira los regalos que has hecho y pensarás que lo que se te ha dado a ti se te ha quitado. 2Mas si aprendes a dejar que el perdón desvanezca los pecados que crees ver fuera de ti, jamás podrás pensar que los regalos de Dios son sólo préstamos a corto plazo que Él te arrebatará de nuevo a la hora de tu muerte. 3Pues la muerte no tendrá entonces ningún significado para ti.

7. Y con el fin de esta creencia, el miedo se acaba también para siempre. 2Dale gracias a tu Ser por esto, pues Él sólo le está agra­decido a Dios, y se da las gracias a Sí Mismo por ti. 3Cristo aún habrá de venir a todo aquel que vive, pues no hay nadie que no viva y que no se mueva en Él. 4Su Ser descansa seguro en Su Padre porque la Voluntad de Ambos es una. 5La gratitud que Ambos sienten por todo lo que han creado es infinita, pues la gratitud sigue siendo parte del amor.

8. Gracias te sean dadas a ti, el santo Hijo de Dios. 2Pues tal como fuiste creado, albergas dentro de tu Ser todas las cosas. 3Y aún eres tal como Dios te creó. 4No puedes atenuar la luz de tu per­fección. 5En tu corazón se encuentra el Corazón de Dios Mismo. 6Él te aprecia porque tú eres Él. 7Eres digno de toda gratitud por razón de lo que eres.

9. Da gracias según las recibes. 2No abrigues ningún sentimiento de ingratitud hacia nadie que complete tu Ser. 3Y nadie está excluido de ese Ser. 4Da gracias por los incontables canales que extienden ese Ser. 5Todo lo que haces se le da a Él. 6Lo único que piensas son Sus Pensamientos, ya que compartes con Él los santos Pensamientos de Dios. 7Gánate ahora la gratitud que te negaste al olvidar la función que Dios te dio. 8Pero nunca pienses que Él ha dejado de darte las gracias a ti.


¿Qué me enseña esta lección?

Aquello que damos lo recibimos, pues no hay diferencia entre el que da y el que recibe…

Si nuestra consciencia se encuentra identificada con las ilusiones de la culpa, cuando damos, pensamos que ese acto generoso nos redime de nuestros pecados. Es como si quisiéramos ponerle un precio a nuestra liberación. Vemos un gesto de santidad en esa acción  de dar. Pensamos que nos ganamos la complacencia de nuestro Creador actuando de manera generosa. Ponemos énfasis en ese acto y lo consideramos algo especial.

Sin embargo, si nuestra acción no es correspondida con una respuesta de gratitud por parte del que recibe nuestro regalo, es decir, si no recibimos cuando damos, dejamos de creer en la generosidad del acto. Cuando esto ocurre, debemos preguntarnos, ¿Verdaderamente hemos dado con el corazón? ¿Hemos dado incondicionalmente? ¿Hemos dado porque nuestra naturaleza es dar o porque buscamos un beneficio a cambio?

Cuando damos para obtener, no estamos dando desde el Espíritu, sino desde el ego.

La gratitud va implícita en el hecho de dar, pues si estamos en condiciones de dar es señal de que hemos recibido, y por ello debemos estar inmensamente agradecido. Cuando agradecemos aquello que hemos recibido, en verdad, estamos reconociendo que estamos permanentemente en conexión con nuestro Creador. Él ha puesto a nuestra disposición la Abundancia del Universo. Somos Abundantes y Perfectos. Nuestra gratitud fluye desde ese reconocimiento.


Ejemplo-Guía: "Llevamos toda la vida buscando la gratitud de los demás, cuando somos nosotros los que debemos darla para conservarla"

Hace a penas unos minutos, acabo de ser testigo de una escena en la que se pone en evidencia el mensaje que nos transmite esta Lección.

Una madre, de espíritu servicial con sus hijos, entregada en dar satisfacción a cualquier necesidad que puedan demandarle éstos, recibe una respuesta que la lleva a una profunda frustración. 

No se trata de un hecho aislado. Ella va acumulando en su memoria, vivencias tras vivencias en las que no recibe la gratitud de sus hijos, cuando tiene una conciencia de que está dando la vida por ellos. Su queja, está plenamente justificada desde la visión del ego. Este es su argumento:

"Toda la vida entregada y sacrificada para atender a mis hijos y la recompensa que recibo es que nunca están para cuando los necesito. Para una cosa que les pido, se les olvida atenderla. Esta vida es una ...."

¿Qué está pasando en esta dinámica? ¿Por qué esta madre, entregada y servicial, que se sacrifica por sus hijos, no recibe lo que da?

Si la verdadera gratitud fuese un valor del cuerpo físico, un valor negociable en este mundo, quizás podríamos entender los motivos que llevan a esta madre a estar enojada, desilusionada y profundamente frustrada. Tal vez, en este contexto, podríamos comprender las razones que llevan a esta madre a renegar de su condición de madre, a no encontrarle sentido a esa función natural y amorosa. Pero, la gratitud es una virtud que emana del verdadero Amor, de una consciencia de Unidad, y por lo tanto, no podemos negociar con ella, pues no tiene sentido regatear con nosotros mismos.

Desde la visión espiritual, la gratitud es reconocer el hilo sagrado que nos mantiene unidos a todo lo creado. Desde esa visión sagrada, cómo vamos a poner precio o condición a lo que damos, cuando en verdad es a nuestra propia mente a la que estamos dando. ¿Acaso no es nuestra mente la que proyecta lo que vemos en nuestro interior?

Una reflexión más profunda del ejemplo que estamos analizando, debe llevarnos a ponernos en el papel de la madre y preguntarnos, por qué necesitamos recibir la gratitud de los demás para sentirnos satisfecha con lo que hacemos. ¿No existirá una carencia afectiva que nos lleve a demandar a cualquier precio una recompensa por lo que damos? Desde pequeños, el entorno familiar en el que vivimos, nos lleva a adquirir unas creencias que nos acompañarán durante el resto de nuestra vida, salvo que decidamos reflexionar sobre ellas y modificarlas si así lo estimamos oportuno. 

Si estamos recibiendo amor, desde pequeños, estamos aprendiendo una sana conducta en el arte de dar y recibir. En este aprendizaje, tomamos consciencia de que dar y recibir son una misma cosa, pues identificamos en dicho acto, el lazo de unión que existe entre los implicados en el mismo. Cuando damos, ya hemos recibido, pues no damos a alguien separado de nosotros, sino que damos al ser en el que hemos proyectado nuestro propio ser. En este sentido, es incoherente, que le exijamos que nos devuelva la gratitud que le hemos dispensado, pues cuando la damos, la conservamos.

Pero si desde nuestra infancia, nos enseñan a ponerle precio, a poner expectativas, a aquello que damos, entonces, debemos reconocer, que detrás del acto de dar existe el temor a perder y ese temor nos lleva a exigir una respuesta acorde a lo que creemos que hemos dado. En esta relación, desvinculamos la causa y el efecto, el dar y el recibir y las consecuencias, no será otra que la que hemos descrito en el ejemplo de la madre insatisfecha.

Esta madre, encuentra justificación en su frustración afectiva, incluso no se siente amada en la medida con la que compara el amor que da. Pero, puede tener la certeza, de que aquello que da siempre permanecerá en el que lo recibe, siempre que lo que haya dado tenga su origen en el amor, de lo contrario, lo único que está haciendo es poner un nuevo destino a lo que da, es decir, doy y como compruebo que no me has respondido, quedamos en deuda, establecemos un pacto en el que has de devolverme lo que te he dado. Y así, perpetuamos nuestra culpa, estableciendo nuevas relaciones especiales que lo único que tratan es el abrir nuestros ojos al verdadero arte de Amar: dar-recibir.

Reflexión: ¿Cómo te sientes cuando no recibes la gratitud de los demás?

domingo, 15 de julio de 2018

Cáncer y los trastornos de Estómago

Nos encontramos bajo las influencias del tránsito del Sol por el signo de Cáncer. Es por ello, que vamos a dedicar una serie de artículos a analizar, desde varios puntos de vista,  las enfermedades más comunes relacionadas con este signo.
Los textos astrológicos coinciden en asignar al signo Cáncer las siguientes zonas fisiológicas: el estómago, el esófago, el diafragma, las mamas, la leche, los lóbulos superiores del hígado, el conducto torácico, el páncreas, el suero de la sangre, el peristaltismo del estómago y la quimificación.
Para el desarrollo de este artículo, vamos a centrarnos en el estudio del estómago.



ESTOMAGO

Wikipedia

La palabra estómago deriva del latín stomachus, del griego stomachos (στόμαχος), stoma (στόμα), "boca". Los prefijos gastro y gástrico (relacionados con el estómago), ambos derivados de la palabra griega gaster (γαστήρ). El estómago es la primera porción del aparato digestivo en el abdomen, excluyendo la pequeña porción de esófago abdominal. Funcionalmente podría describirse como un reservorio temporal del bolo alimenticio, deglutido hasta que se procede a su tránsito intestinal, una vez bien mezclado en el estómago. Es un ensanchamiento del tubo digestivo de diámetro entre los 8 y 11 cm. situado a continuación del esófago. Sirve para que el bolo alimenticio se transforme en una papilla que de ahí en adelante será llamada quimo. En el estómago se encuentran en torno a 100 millones de neuronas, motivo por el cual se le suele llamar ″segundo cerebro.″

Su estructura y disposición hay que entenderlos teniendo en cuenta su desarrollo embrionario. El estómago en el segundo mes de vida embrionaria comienza como una simple dilatación del intestino anterior. A continuación sufre una rotación sobre un eje longitudinal de tal modo que la cara izquierda del estómago se hace anterior, y la parte derecha se hace posterior. Por esta razón el tronco vagal del lado izquierdo, que en el tórax desciende por el lado izquierdo del esófago, pasa a una localización anterior, mientras que el derecho se sitúa en el estómago en la parte posterior. El estómago tiene además otra rotación sobre un eje posterior, de tal modo que la parte inferior, por la que se continúa con el duodeno, asciende y se coloca a la derecha, bajo el hígado. Hay que tener presente que el estómago tiene en esta fase de la vida un meso en la parte posterior (mesogastrio dorsal) y otro en la parte anterior (mesogastrio ventral) que alcanza hasta la porción superior del duodeno.

Ambos mesos también sufren las rotaciones anteriores de tal modo que determinan una serie de pliegues en el peritoneo visceral que los recubre. El mesogastrio dorsal forma el omento mayor (tras fusionarse con el meso del colon transverso), lo que determina el cierre por la parte inferior de la bolsa omental. El mesogastrio ventral da origen al omento menor, que se extiende entre el borde derecho del estómago y la porción superior del duodeno hasta el hígado y la porta hepática.

El estómago está controlado por el sistema nervioso autónomo, siendo el nervio vago el principal componente del sistema nervioso parasimpático. La acidez del estómago está controlada por tres moléculas que son la acetilcolina, la histamina y la gastrina.

Enfermedades del estómago:
Gastritis: es la irritación de la mucosa gástrica que suele provocar su inflamación.
Úlcera péptica: es una herida originada por la destrucción de la mucosa gástrica que pasa la muscular de la mucosa.
Cáncer gástrico
Enfermedad de Menetrier



Enric Corbera (Bioneuroemoción

Estómago
1ª Etapa (Supervivencia) y 4ª Etapa (Relación).
El sentido biológico del aparato digestivo es la aceptación.
Conflicto: Conflicto de digerir pedazo. O falta de pedazo.
Resentir: “Quiero evitar algo que me imponen". "No puedo digerir el pedazo que me imponen".

Problemas de estómago: Incapacidad de digerir, asimilar lo nuevo en nuestra vida. Temor a lo nuevo. Falta aceptación.
Indigestión: miedo visceral, terror, angustia. Quejarse por todo.

La curva mayor: Tumoración - Supervivencia digestiva.
1ª Etapa (Supervivencia)
Conflicto: Conflicto alimentario en el marco familiar, problemas, irritaciones, miedo arcaico a morir por inanición. Conflicto de no poder digerir el pedazo. Contrariedad familiar. Ejemplo: no poder apropiarse definitivamente de una herencia que le corresponde, según testamente, o de las ganancias que le corresponden en una empresa de accionistas.
Resentir: “He cogido el trozo, el pedazo, me lo he tragado, pero no lo puedo digerir". "No tengo lo que quiero y tengo lo que no quiero". Buscar una guarrada en la historia de la persona. Frecuente en juicios, indeminizaciones o pensiones que le corresponden.

La Curva menor: Úlcera - Contrariedades indigestas.
4ª Etapa (Relación). Úlcera: Situación familiar verdaderamente indigesta. Se vive en Masculino. En femenino sería en la vagina.
Conflicto: Conflicto relativo a personas o situaciones con las que debemos codearnos por obligación. Contrariedad por el territorio (sin rencor si no afecta a la red biliar). Lucha por los límites del territorio con los "jefes del territorio aledaño". También afecta al contenido del territorio (ej. Pareja infiel "se va con otro/a" o con cambio de actitud).
Resentir: “El enemigo irrumpe en mi territorio y me desestabiliza" (Ejemplo: me siento obligado a soportar la familia de mi mujer.)

Gastritis
1ª Etapa (Supervivencia).
Conflicto: Conflicto de digerir la situación.
Resentir: “No puedo digerir la situación.
Por ejemplo: Una mujer tiene gastritis desde hace 15 días, y al preguntarle responde: “Mi mejor amigo y mi mejor amiga se han hecho pareja y aun no puedo digerirlo‖ (había muchos resentires todavía).


Acidez de estómago
1ª Etapa (Supervivencia)
Se trata de personas que cierran menos el cardias. Lugar donde el esófago pasa el diafragma y termina en el estómago. No se cierra y todos los ácidos suben y me queman.
¿Para qué dejo abierto el paso? Para dejar entrar más alimento (alimento emocional = amor). Conflicto: (Algo reciente). Un nudo en el estómago. Contrariedad familiar.
Resentir: "Estoy en un sentimiento de falta muy fuerte y dejo la puerta abierta para poder recibir más". “Quiero más amor, más alimentos buenos”. “Estoy en un callejón sin salida y quiero salir". "Quiero más amor". "No me siento reconocido y me abro al reconocimiento familiar".

2 puntos:
a) Quiero más amor.
b) Desavenencias familiares recientes.

¿Qué tipo de contrariedad he tenido hace unas horas o ayer?



Louise L. Hay

Estómago
Causa probable: Contiene los alimentos. Digiere las ideas.
Nuevo modelo mental: Digiero la vida con facilidad.

• Problemas:
Causa probable: Miedo. Temor a lo nuevo. Incapacidad de asimilar lo nuevo.
Nuevo modelo mental: La vida me sienta bien. Asimilo los nuevos momentos que me ofrece cada día. Todo está bien.

• Indigestión:
Causa probable: Miedo visceral, terror y angustia. Quejas y gruñidos.
Nuevo modelo mental: Digiero todas las nuevas experiencias en paz y con alegría.

Gastritis
Causa probable: Incertidumbre prolongada. Sentimiento fatalista.
Nuevo modelo mental: Me amo y me apruebo. Estoy a salvo.


Acidez de estómago
Causa probable Miedo, miedo, miedo. Temor atenazante.
Nuevo modelo mental: Respiro profunda y libremente. Estoy a salvo. Confío en el proceso de la vida.


Jacques Martel

Estómago
El estómago recibe el alimento y lo digiere para colmar las diferentes necesidades de mi cuerpo en vitaminas, en proteínas, etc. Alimento mi cerebro del mismo modo por las situaciones y los acontecimientos de mi vida.
Cada estómago tiene su propio funcionamiento. Por más que la forma general sea la misma, la digestión puede ser diferente de una persona a la otra. Así, la forma de mi estómago está en relación con mi personalidad. Mi estómago refleja el modo en que absorbo e integro mi realidad y mi capacidad en digerir las nuevas ideas o las nuevas situaciones. Puede compararse a un barómetro indicando mi grado de apertura y mi modo de reaccionar en la vida. Los problemas de estómago aparecen cuando mi realidad cotidiana está en conflicto con mis deseos y mis necesidades. Estos conflictos se vuelven a encontrar habitualmente al nivel de mis relaciones familiares, amicales o al nivel de mis relaciones de trabajo.

Dolores de Estómago:
Conozco el trabajo efectuado por mi estómago y sé que representa mi modo de digerir, absorber e integrar los acontecimientos y las situaciones de mi vida. Los estirones en el estómago están vinculados con frecuencia a una necesidad de amor, de “alimento emocional” y de alimentos.
El alimento representa el afecto, la seguridad, el premio y la supervivencia. Si vivo un vacío cualquiera en mi vida, querré colmarlo con el alimento, en particular en los momentos de separación, muerte, pérdida o escasez de dinero. El alimento también puede ayudarme artificialmente a “liberarme” de las tensiones materiales o financieras. Siento como una carencia indispensable para mi supervivencia.

La fermentación, por su parte, procede del hecho que no quiero enfrentar ciertas emociones que vivo con relación a personas o situaciones. Pongo estas emociones de lado, pero éstas siempre son presentes, se acumulan, “fermentan”, bajo el efecto de mi actitud “ácida”. Rumio constantemente ciertas situaciones que viví y que “no digiero”. Por lo tanto tengo tendencia a “rumiar” situaciones pasadas y a vivir las mismas actitudes y las mismas emociones negativas. Éstas me quedan pues en el estómago.
Es muy difícil para mi estómago digerir emociones no vividas. Al estar mi realidad en conflicto con mis sueños y mis necesidades, esto me lleva a vivir diversas emociones. No expreso mis contrariedades, estoy irritado. La ira y la agresividad rugen en mí, pero las reprimo. Ya está. La úlcera y los ardores de estómago están aquí. Tengo grandes miedos, mi digestión se hace laboriosa porque mi estómago es nervioso y frágil. ¿Cuál es la situación de mi vida “que no digiero”? Vivo gran inquietud, sobre todo debido a mi débil confianza en mí, lo cual hace difícil la aceptación de mis emociones. Los dolores de estómago se producirán cuando vivo una contrariedad en el campo de mis finanzas personales o de mi vida profesional.
Ciertas situaciones son tan repugnantes y asquerosas que mi estómago rechaza digerirlas. Reacciono frente a mi realidad de un modo negativo y “ácido” y padezco indigestiones y nauseas. La digestión es muy lenta si el estómago está tenso y rígido, evitando que cambios se produzcan en mi vida. Tomo consciencia que debo revelar más apertura en la vida y acepto  que las situaciones y los acontecimientos están aquí para hacerme crecer. La aceptación permite transformarlos en experiencias y la presión o la tensión, desaparece.

Gastritis
La gastritis es una inflamación aguda o crónica de la mucosa del estómago, lugar donde empieza el proceso de digestión. Si hay inflamación, hay irritación e ira frente a algo o a alguien a quien no digiero: ciertas cosas no pasan como quisiera, o puede ser una o personas que no actúan como lo deseo.
Puedo tener el sentimiento de haber sido engañado y de estar cogido en una situación. Estoy irritado por algo que absorbió mi sistema de digestión y la realidad “digerida” me molesta en alto grado. Aprendo a aceptar las situaciones y a los demás tales como son, sabiendo que el único poder que tengo es el poder sobre mí mismo.

Acidez de estómago
Como lo indica su nombre, el ardor de estómago es señal de que algo, una situación, un suceso, una persona me quema, me acidifica, me enfurece.
La situación me parece irritante, injusta y vivo interiormente impotencia.
Cuando tal situación me sucede, puedo preguntarme: “¿qué es lo que me quema o me pone furioso? ¿Qué es lo que a mí no me gusta y que no consigo digerir? También es muy posible que me enganche a esta ira de un modo inconsciente, porque tengo miedo de afirmarme, de soltarme y expresar mis necesidades, mis deseos y mis intenciones al nivel del corazón. Soy único en todo y los demás son diferentes de mí en todo.
Debo pues quedarme abierto y atento a mis propias necesidades y aceptar la entera responsabilidad de mis actos, por más que la gente sea diferente de mí. El hecho de volver a reprimir, inhibir una emoción (ira, pena, rabia) aumenta la acidez de los gases gástricos y, al mismo tiempo, me impide tragar cualquier cosa (porque los ardores manifiestan un tipo de presión interna en el área del estómago).
Debo ver el nexo entre mis auténticos sentimientos y los ardores de estómago. Conservo la calma y observo mi modo de ser, mis reacciones frente a las situaciones que vivo así como mi actitud frente a los acontecimientos cotidianos. Centrando mi atención en mi convicción que la vida es buena y que mis necesidades todas se colman en el momento adecuado, mi estima personal aumenta y mis próximas cóleras serán menos intensas. Tomo el tiempo de apreciar cada momento de mi vida y mi estómago se lleva mejor.


Úlceras de Estómago
Pueden producirse si tengo una débil estima de mí. Quiero tanto complacer a los demás que estoy listo para tragar cualquier cosa. Actuando así, reprimo mis emociones y mis propios deseos; no me respeto y acabo por reprochar a los demás de no respetarme.
Me siento embaucado para mis adentros y llego hasta dramatizar cualquier suceso de mi vida. Además tengo dificultad en digerir todas estas contrariedades, estas inquietudes. Es como un exceso de irritantes que se transforma en úlcera. Este irritante puede ser una persona o una situación que quiero evitar ver o afrontar pero esto es imposible y “esto” me queda en el estómago. Quisiera “expulsar” este irritante de mi espacio vital, de mi “territorio”.
Tengo tendencia a criticarme severamente e incluso quiero llegar a auto-destruirme.
Mi cuerpo me indica que es tiempo de que descubra las cualidades que están en mí, que me aprecie a mi justo valor y que acepte mi necesidad de amor.


Cáncer de Estómago
Si tengo el cáncer del estómago, debo tomar consciencia del “trozo” o de la situación que no soy capaz de digerir. Esta situación “que no pasa”, la vivo de un modo muy intenso y muy fuerte. “Es abominable todo lo que me hicieron, todo lo que me hicieron sufrir. Además, no vi nada llegar” Esto puede expresar lo que vivo. Es importante que tome consciencia del porqué de esta situación y cuál lección he de sacar para “dejar pasar la tormenta” y que se resorbe el cáncer. Sólo puedo ganar si suelto mi ira y mi rencor y que los sustituyo por la aceptación y el perdón.



Lisa Bourbeau

Estómago
BLOQUEO FÍSICO: Los problemas estomacales más comunes son las úlceras, la gastritis, las hemorragias gástricas, los cánceres y los problemas de digestión tales como vómitos, indigestión, etc.

BLOQUEO EMOCIONAL: Todos los problemas del estómago se relacionan en forma directa con la dificultad para aceptar o digerir a una persona o a un acontecimiento. La persona que los padece manifiesta intolerancia y temor ante lo que no es de su agrado. Se resiste a las ideas nuevas, sobre todo a las que no proceden de ella. Tiene dificultad para adaptarse a alguien o a algo que va contra sus planes, sus hábitos y su manera de vivir. Tiene un crítico interior muy fuerte que le impide ceder y dejar hablar a su corazón, al cual no quiere aceptar incondicionalmente. Es posible que también se acuse a sí misma de falta de audacia.


BLOQUEO MENTAL: El mensaje que recibes de tu estómago es que dejes de querer controlarlo todo, resistiéndote a las ideas de otros. En lugar de creer que eres incapaz de cambiar a los demás o a una situación determinada, toma consciencia de tu propia capacidad para hacer tu vida. Confía más en los demás, de la misma forma que debes confiar en que tu estómago es capaz de digerir tus alimentos. No necesitas decirle a tu cuerpo cómo ser un cuerpo ni cómo digerir. Lo mismo sucede con tu entorno. Todos y cada uno tenemos una manera diferente de ver la vida. No es causalidad que el estómago esté ubicado en la región del corazón. Debemos aceptar a todos con amor, es decir, aceptar las particularidades de todos y cada uno. Los pensamientos que alimentas del tipo "es injusto", "no es correcto", "es idiota", etc., no te benefician: bloquean tu evolución, así como tu estómago bloquea la digestión. Si te vuelves más tolerante hacia los demás, tolerarás mejor los alimentos que ingieres.

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 196

LECCIÓN 196

Es únicamente a mí mismo a quien crucifico.

1. Cuando realmente hayas entendido esto, y lo mantengas fir­memente en tu conciencia, ya no intentarás hacerte daño ni hacer de tu cuerpo  un esclavo de la venganza. 2No te atacarás a ti mismo, y te darás cuenta de que atacar a otro es atacarte a ti mismo. 3Te liberarás de la demente creencia de que atacando a tu hermano te salvas tú. 4Y comprenderás que su seguridad es la tuya, y que al sanar él, tú quedas sanado.

2. Tal vez no entiendas en un principio cómo es posible que la misericordia, que es ilimitada y envuelve todas las cosas en su segura protección, pueda hallarse en la idea que hoy practica­mos. 2De hecho, esta idea puede parecerte como una señal de que es imposible eludir el castigo, ya que el ego, ante lo que considera una amenaza, no vacila en citar la verdad para salvaguardar sus mentiras. 3Es incapaz, no obstante, de entender la verdad que usa de tal manera. 4Mas tú puedes aprender a detectar estas necias maniobras y negar el significado que parecen tener.

3. De esta manera le enseñas también a tu mente que no eres un ego. 2Pues las formas con las que el ego procura distorsionar la verdad ya no te seguirán engañando. 3No creerás que eres un cuerpo que tiene que ser crucificado. 4Y verás en la idea de hoy la luz de la resurrección, refulgiendo más allá de todos los pensa­mientos de crucifixión y muerte hasta los de liberación y vida.

4. La idea de hoy es un paso que nos conduce desde el cautiverio al estado de perfecta libertad. 2Demos este paso hoy, para poder recorrer rápidamente el camino que nos muestra la salvación, dando cada paso en la secuencia señalada, a medida que la mente se va desprendiendo de sus lastres uno por uno. 3No necesitamos tiempo para esto, 4sino únicamente estar dispuestos. 5Pues lo que parece requerir cientos de años puede lograrse fácilmente -por la gracia de Dios- en un solo instante.

5. El pensamiento desesperante y deprimente de que puedes ata­car a otros sin que ello te afecte te ha clavado a la cruz. 2Tal vez pensaste que era tu salvación. 3Mas sólo representaba la creencia de que el temor a Dios era real. 4¿Y qué es esto sino el infierno? 5¿Quién que en su corazón no tuviese miedo del infierno podría creer que su Padre es su enemigo mortal, que se encuentra sepa­rado de él y a la espera de destruir su vida y obliterarlo del uni­verso?

6. Tal es la forma de locura en la que crees, si aceptas el temible pensamiento de que puedes atacar a otro y quedar tú libre. 2Hasta que esta forma de locura no cambie, no habrá esperanzas. 3Hasta que no te des cuenta de que, al menos esto, tiene que ser comple­tamente imposible, ¿cómo podría haber escapatoria? 4El temor a Dios es real para todo aquel que piensa que ese pensamiento es verdad. 5Y no percibirá su insensatez, y ni siquiera se dará cuenta de que lo abriga, lo cual le permitiría cuestionarlo.

7. Pero incluso para cuestionarlo, su forma tiene primero que cambiar lo suficiente como para que el miedo a las represalias disminuya y la responsabilidad vuelva en cierta medida a recaer sobre ti. 2Desde ahí podrás cuando menos considerar si quieres o no seguir adelante por ese doloroso sendero, mientras este cam­bio no tenga lugar, no podrás percibir que son únicamente tus pensamientos los que te hacen caer, presa del miedo, y que tu liberación depende de ti.

8. Si das este paso hoy, los que siguen te resultarán más fáciles. 2A partir de aquí avanzaremos rápidamente, 3pues una vez que entiendas que nada, salvo tus propios pensamientos, te puede hacer daño, el temor a Dios no podrá sino desaparecer. 4No podrás seguir creyendo entonces que la causa del miedo se encuentra fuera de ti. 5Y a Dios, a Quien habías pensado deste­rrar, se le podrá acoger de nuevo en la santa mente que Él nunca abandonó.

9. El himno de la salvación puede ciertamente oírse en la idea que hoy practicamos. 2Si es únicamente a ti mismo a quien crucificas, no le has hecho nada al mundo y no tienes que temer su venganza ni su persecución. 3Tampoco es necesario que te escondas lleno de terror del miedo mortal a Dios que la proyección oculta tras de sí. 4Lo que más pavor te da es la salvación. 5Eres fuerte, y es fortaleza lo que deseas. 6Eres libre, y te regocijas de ello. 7Has procurado ser débil y estar cautivo porque tenías miedo de tu fortaleza y de tu libertad. 8Sin embargo, tu salvación radica en ellas.

10. Hay un instante en que el terror parece apoderarse de tu mente de tal manera que no parece haber la más mínima espe­ranza de escape. 2Cuando te das cuenta, de una vez por todas, de que es a ti mismo a quien temes, la mente se percibe a sí misma dividida. 3Esto se había mantenido oculto mientras creías que el ataque podía lanzarse fuera de ti y que éste podía devolvérsete desde afuera. 4Parecía ser un enemigo externo al que tenías que temer. 5Y de esta manera, un dios externo a ti se convirtió en tu enemigo mortal y en la fuente del miedo.

11. Y ahora, por un instante, percibes dentro de ti a un asesino que ansía tu muerte y que está comprometido a maquinar castigos contra ti hasta el momento en que por fin pueda acabar contigo. 2No obstante, en ese mismo instante es el momento en que llega la salvación. 3Pues el temor a Dios ha desaparecido. 4Y puedes apelar a Él para que te salve de las ilusiones por medio de Su Amor, llamándolo Padre y, a ti mismo, Su Hijo. 5Reza para que este instante llegue pronto, hoy mismo. 6Aléjate del miedo y dirí­gete al amor.

12. No hay un solo Pensamiento de Dios que no vaya contigo para ayudarte a alcanzar ese instante e ir más allá de él prontamente, con certeza y para siempre. 2Cuando el temor a Dios desaparece, no queda obstáculo alguno entre la santa paz de Dios y tú. 3¡Cuán benévola y misericordiosa es la idea que hoy practicamos! 4Acó­gela gustosamente, como debieras, pues es tu liberación. 5Es a ti a quien tu mente trata de crucificar. 6Mas tu redención también pro­cederá de ti.


¿Qué me enseña esta lección?

Si tu mente te lleva a creer que ere un pecador, que es posible pecar, entonces creerás, igualmente, en que la crucifixión es la única vía que te redimirá de la culpabilidad, y aceptarás el castigo como la moneda de cambio que te liberará del miedo que te inspira el caminar en la soledad, sin la protección de tu Dador, de tu Creador.

Hemos interpretado la crucifixión como un acto de redención protagonizado por el Hijo de Dios, que viene a confirmarnos que Dios está muy enfadado con la humanidad. Esta interpretación condiciona el sentimiento de Temor que albergamos hacia una Divinidad vengativa que nos juzga por nuestros pecados.

Sin embargo, la crucifixión es el mensaje de la verdadera resurrección. Determina la única verdad del Espíritu ante la falsedad del cuerpo.

La culpabilidad nos limita al error. Nos lleva a percibir en el otro la causa de nuestros propios temores; de nuestras falsedades; de nuestros errores. Proyectamos sobre los demás, el peso de nuestra culpa. Esa visión la combatimos en los demás, y el castigo se convierte en el arma que utilizamos para liberarnos de nuestros miedos.

Cuando recibimos dolor, odio, traición, engaños, violencia, etc., por parte de los demás, estamos encontrándonos con el espejo que nos habla de nuestro propio trato.

Al recuperar la consciencia de la Unidad, y vemos a los demás como parte de nosotros mismos, entonces, dejamos de sentirnos víctimas de los agravios que recibimos y en su lugar disfrutamos del aprendizaje que nos dispensan.


Ejemplo-Guía: "Llevamos toda la vida crucificándonos y pensamos que nuestros agresores son otros"


Un Curso de Milagros nos presenta un nuevo reto para nuestra mente. Aceptar que no existe un mundo ahí fuera; que lo que percibimos es una proyección de nuestro interior; que nadie, externo a nosotros, tiene la potestad de atacarnos y hacernos daño; que nuestra felicidad no nos llegará desde el mundo exterior, aceptar todas estas afirmaciones y algunas otras de igual calado, sin duda alguna, es toda una invitación a ver las cosas de otra manera.

Llevamos toda nuestra vida, buscando a un Dios externo, cuando en verdad, Dios se encuentra en nuestro interior, o lo que es lo mismo, somos el Hijo de Dios. Somos "dioses" en formación.

Llevamos toda la vida, dando credibilidad a un mundo que no es real, que es una ilusión, experimentando un sueño demencial, en el que nos sentimos víctimas de las circunstancias que creemos vivir. Incluso, dentro del sueño que llamamos vida, en la fase de descanso, creemos soñar y damos un valor real a las pesadillas que soñamos. A pesar de ello, no aceptamos la idea de que nuestra vida pueda ser un sueño.

Llevamos toda nuestra vida, protegiéndonos de nuestros miedos. El miedo no es real, lo hacemos real con nuestra mente. Pero no nos damos cuenta de que será nuestra mente la que nos ofrezca los recursos necesarios para negar la realidad de nuestros miedos.

Llevamos toda la vida, protegiéndonos de los ataques externos; de los inclemencias de tiempo; de los sinsabores de la vida; de las enfermedades; de las pérdidas, etc. Pero no alcanzamos a ver, que el único enemigo real, es el que damos cobijo en nuestra mente; que lo que llamamos bienestar es un sentimiento efímero y perecedero; que los momentos de tristeza, amargura, depresión, etc, son estados de nuestra mente que elegimos proyectar al exterior para percibir nuestra propia soledad.

Cada vez que nuestra mente se identifica con el ego, pone en circulación de forma automática, la visión del miedo. Desde esta visión, es imposible gozar de la felicidad y de la paz. Estamos protegiéndonos de nuestros temores, culpando el mundo que percibimos, pues dirigir ese ataque hacia nosotros pondría fin a la existencia del ego. Elegimos vernos proyectado en el mundo exterior, pero no lo hacemos conscientemente, sino de forma automática. De este modo, buscamos aliados que nos indicarán si nuestra ruta es la correcta o no. Pero elegir ese camino, de miedo, nos lleva directamente a enfrentarnos a la culpa. Estamos dispuestos a matar, para calmar el peso de nuestra propia culpa. Matar, se convierte en un acto externo inspirado por el odio y el temor que sentimos hacia nosotros mismos.

Cuando vemos reflejado en el otro, aquello que no somos capaces de aceptar conscientemente en nosotros mismos, nos lleva a despertar nuestros sentimientos ocultos de culpabilidad, el cual puede alcanzar niveles que nos llevan a ponerle un fin definitivo. Esta son las ocasiones en las que vemos como los hermanos atentan unos contra otro, en un intento de dar muerte a su debilidad interna.

Nuestro interior es la única dirección donde debemos prestar nuestra atención. En él, descubriremos el universo en su totalidad, con sus aspectos luminosos y oscuros. Es nuestra consciencia la que debe estar despierta para elegir crear-amar o fabricar-separar.

Reflexión: "Atacar a otro es atacarte a ti mismo".

sábado, 14 de julio de 2018

Aportaciones Astrológicas al Transgeneracional

Un curso de milagro dice: todo lo que está dentro de ti y todas las personas que te rodean forman parte de tu mundo. Por lo tanto cada una está haciendo el papel que le corresponde. Si queremos saber dónde estamos, que es lo que estamos haciendo y que es lo que estamos recibiendo es muy simple, observa tu exterior, quién está contigo, qué te refleja tu exterior. Sobre todo el juicio que haces fuera es el que te haces a ti mismo. Cuando tomamos consciencia de ello, todo es más fácil. No hace falta hacer un viaje al interior, si queremos saber cómo estamos nosotros dentro, solo hay que observar fuera. 


Está escrito, que aquello que des es lo que vas a recibir, pero si no sabes lo que estás dando, observa lo que estas recibiendo. 

El transgeneracional es esta misma idea llevada a una praxis: yo puedo saber de mí mismo conociendo mis ancestros. Y si no se de mis ancestros, me conozco, indago en mi mundo y sabré como eran mis ancestros. Así de simple. (Enric Corbera, “La influencia de los antepasados en nuestras vidas”). 

He querido comenzar este ensayo sobre la Astrología y el Transgeneracional, con unas frases pertenecientes a la conferencia dada por Enric Corbera sobre esta técnica sumamente interesante. La razón de ello, responde a una respuesta de sincronía con el “programa” que nos insufla en la jornada de hoy el Ángel Umabel, especialista en hacernos comprender la “Ciencia de las Analogías y de las Afinidades”. No ha sido sin duda casualidad, que a lo largo de esta jornada, haya tenido acceso a un reveladora intuición basada en la Ley de la Analogía. El desencadenante de dicha revelación, me ha venido dada mientras que leía a cerca del Transgeneracional y concretamente al conocer las diferentes vías que existen para determinar nuestra “afinidad” con nuestros ancestros.

Transcribo un resumen sobre este tema publicado por Romi Di Domenico:


“Ser un doble de un ancestro significa que la historia que vivió este ancestro te incumbe, si es una historia positiva llevas esos recursos incorporados y si es una historia dramática, llevas también esa carga porque el árbol tiene tendencia a buscar su propia reparación, así si hay algo que no ha sido resuelto en el árbol, se va a reproducir en los descendientes para darles la oportunidad de reparar ese conflicto y liberar así al árbol de ese drama.

La primera forma de encontrar de quien somos dobles es a través del nombre, si nuestro nombre coincide con el nombre de pila de uno de nuestros ancestros, cosa muy usual en las familias, eso nos convierte directamente en dobles de este ancestro. A veces no es tan directo y es interesante hacer un estudio de las fechas, y para esto os recomiendo hacer este sencillo esquema que representan los meses del año en columnas.

En la primera columna tenemos enero, abril, julio y octubre, en la segunda tenemos febrero, mayo, agosto y noviembre y en la tercera tenemos marzo, junio, septiembre y diciembre. Lo primero que hay que hacer es fijarse a que columna pertenece la persona consultante, por ejemplo imaginemos que la persona consultante nació un 10 de julio, es decir que pertenece a la primera columna.

Y esto es interesante porque las personas que han nacido en meses que pertenecen a la misma columna y con una diferencia de +/- 7 días están de algún modo relacionadas. Así por ejemplo si una persona nace el 10/7, estará relacionada con personas que hayan nacido el mismo día, pero también con alguien nacido el 10/4 o el 10/10 porque esto significa que su fecha de nacimiento coincide con la fecha de concepción de la otra persona o a la inversa, que su fecha de concepción coincide con la fecha de nacimiento de la otra persona…

Y luego tenemos la línea de vida, que sigue estando en nuestra columna, pero en este caso a 6 meses (+/-7 días) de distancia. En el ejemplo de un consultante nacido el 10/7 sería alguien que hubiera nacido entre el 3 y el 17 de enero. Las personas que están en nuestra línea de vida son personas con las que estamos relacionados, pero de otra manera, en este caso suelen ser maestros para nosotros, lo que esta persona vivió, nos sirve para nuestra vida, es un ejemplo de lo que hay que hacer o de todo lo contrario, de lo que no hay que hacer.
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Desde el punto de vista Astrológico, cada nº/mes está relacionado con un signo, y el esquema que se forma a la hora de establecer dicha relación, ha sido revelador, pues la afinidad se produce en la división Cuaternaria, la que da lugar a las Cuadriplicidades Astrológica dividiendo a los signos en Comunes, Fijos y Mutables. Cada una de estas subdivisiones establece una característica esencial para los Signos, pero de cara a la vinculación que pretendo establecer con el transgeneracional, lo más significativo es apreciar que la vinculación de los signos por la afinidad establecida relaciona Signos cuya relación es “disarmónica”. Siguiendo el ejemplo expuesto por Romi Di Domenico, si he nacido el 10/7, pertenezco al signo de Cáncer y si en mi árbol genealógico tengo a un ancestro que haya nacido el 10/4, éste es reconocido como mi doble por haber nacido en la fecha coincidente con la fecha de mi concepción. Siendo así, este ancestro respondía al signo de Aries. Bien, desde el punto de vista Astrológico, los signos Cáncer y Aries forman una relación de Cuadratura o lo que es lo mismo, la distancia que los separa es de 90º, aceptándose un orbe medio de 7º (en afinidad con el orbe permitido para las fechas). ¿Qué significado tiene este aspecto Astrológico? La Cuadratura está considerado el aspecto más disarmónico de cuantos existen. Cuando se produce esta relación, el individuo dispone de mucha energía, más que la normalmente necesaria para realizar un acto. Esto le lleva a cometer excesos, impulsando al individuo a actuar fuera de su norma y dándole la capacidad de realizar actos desmesurados. Resultará forzosamente perturbadora. Actúa sobre la naturaleza emocional, y ha de impulsar hacia una conducta emotiva desordenada. La respuesta negativa a este impulso es la inmoralidad: dispersión sexual, la traición, el robo, el crimen, el atropello, etc. La respuesta positiva, llevará a realizar algo fuera de lo ordinario, ser un héroe en un dominio determinado.

Es un dato interesante conocer esta relación, pues no ayuda a comprender uno de los sentidos que acompañan al transgeneracional, su aspecto “reparador”. Si conozco el significado de las “energías” que se relacionan por afinidad astrológica, en este ejemplo, los signos de Cáncer y Aries, podré tener “pistas”, información de cuál puede ser la energía a reparar.

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En cuanto a la relación que se establece en la Línea de Vida, esto es cada 6 meses, cuando lo aplicamos a los aspectos Astrológicos, observamos que hace referencia a signos que se encuentran a una distancia de 180º. Este aspecto se conoce con el nombre de Oposición y se trata de un aspecto que nos lleva al aprendizaje de la integración. Generalmente relaciona a signos cuyos Elementos son opuestos, por ejemplo, si hemos nacido el 10/7 y en nuestro árbol encontramos a un ancestro que haya nacido el 10/1, diremos que esa persona forma parte importante en nuestras vidas a establecerse en la Línea de Vida. Los signos que se encuentran en Oposición son Cáncer (Elemento Agua) y Capricornio (Elemento Tierra). Son signos de Elementos opuestos llamados a la integración, pues ambos se necesitan para su evolución. El Agua necesita la Tierra y viceversa.

Bien, alcanzado este punto, establecida esas afinidades dadas por las fechas de nacimiento y concepción, desde el punto de vista aportado por el conocimiento astrológico, existe otro aspecto que considero importante y significativo, el cual viene aportado por la hora y lugar de nuestro nacimiento y, que dicho sea de paso, nunca es casual. Ese momento estelar en el que el Espíritu penetra en el vehículo físico cuando se produce la primera inspiración, dando lugar a la primera experiencia de “separación” con su ente creador, marcar igualmente una relación con las Fuerzas Zodiacales, dando lugar a un signo al que se le conoce como Ascendente. Este sector astrológico nos informa de todo lo relacionado con nuestro Yo individual, con nuestra personalidad, con nuestro poder de acción (propósitos, iniciativas, perspectivas). Es un sector vital para cada uno de nosotros, por lo que debe ser tenido, igualmente, en cuenta a la hora de buscar las afinidades con nuestros ancestros. Si al igual que comparamos los signos, en virtud a las fechas de nacimiento y concepción, lo hacemos con los hallados en virtud a la hora y lugar de nacimiento, esto es, en consideración al Ascendente, tendremos una información ampliada en la relación con nuestros ancestro. Para poder averiguar dicha relación, necesitamos levantar la carta de dichos familiares, y establecer su signo Ascendente, el cual, compararemos con el nuestro. Si los signos hallados se encuentran en relación de Cuadratura, sin duda, tendremos una información que, potencialmente, nos indica que existen energías que deben ser reparadas. Si la relación entre dichos signos ubicados en el Ascendente es armónica (Sextil y Trígono), las energías del signo Ascendente de nuestro ancestro influenciarán positivamente en el desarrollo de nuestra personalidad.

Una información más ampliada sobre los aspectos Astrológicos, lo podréis encontrar en el siguiente enlace: http://nuevosarquetipos.blogspot.com.es/2012/04/astrologia-cabalistica-los-aspectos.HTML