viernes, 24 de marzo de 2017

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 83

LECCIÓN 83

Hoy repasamos estas ideas:

1. (65) Mi única función es la que Dios me dio.

2No tengo otra función salvo la que Dios me dio. 3Este reconoci­miento me libera de todo conflicto porque significa que no puedo tener metas conflictivas. 4Al tener un solo propósito, siempre estoy seguro de lo que debo hacer, de lo que debo decir y de lo que debo pensar. 5Toda duda no puede sino desaparecer cuando reconozco que mi única función es la que Dios me dio.

2. Las aplicaciones más concretas de esta idea podrían hacerse con las siguientes variaciones:

2Mi percepción de esto no altera mi función.
3Esto no me confiere una función distinta de la que Dios me dio.
4No me valdré de esto para justificar una función que Dios no me dio.

3. (66) Mi función y mi felicidad son una.

2Todas las cosas que proceden de Dios son una 3Proceden de la Unicidad y tienen que ser recibidas cual una sola. 4Desempeñar mi función es mi felicidad porque ambas cosas proceden de la misma Fuente. 5Y debo aprender a reconocer lo que me hace feliz, si es que he de encontrar la felicidad.

4. Algunas variaciones útiles para aplicar concretamente esta idea podrían ser:

2Esto no puede separar mi felicidad de mi función.
3La unidad que existe entre mi felicidad y mi función no se ve afectada en modo alguno por esto.
4Nada, incluido esto, puede justificar la ilusión de que puedo ser feliz si dejo de cumplir mi función.

¿Qué me enseñan estas afirmaciones?

Mi única función es la que Dios me dio.
  • Si hemos tomado conciencia de quiénes somos; si hemos reconocido nuestra verdadera filiación, entonces no dudaremos sobre cuál es nuestra función pues, ésta, no puede proceder de otro origen distinto a nuestro Creador. Soy tal como Dios me ha creado, un Pensamiento de Él emanado de Su Mente Amorosa. Mi función es expandir en el mundo ese amor a través del perdón.
  • ¿Acaso crees que tienes alguna otra función que la que te ha dado Dios?
Mi función y mi felicidad son una.
  • No podré alcanzar la felicidad, salvo que pueda manifestar la función que se me ha encomendado. ¿Acaso puedo ser feliz, dejando de ser yo mismo? ¿Acaso puedo ser feliz, si reniego de mi función? ¿Acaso puedo ser feliz, negando mi condición de Hijo de Dios? Mi felicidad y mi función es mi única voluntad, pues mi Amor es la semilla de mi felicidad.  Aquellos que han sido perdonados, conocen esa sensación de inmensa felicidad que le inunda al saberse liberado de la culpa. Desde ese momento, la vida adquiere un sentido maravilloso. Ser obrador de milagros, perdonar, se convierte en el único propósito. Esa es la mayor felicidad que podemos experimentar, pues es la única que nos lleva a gozar de la Paz de Dios.
  • Hoy he oído la Voz que habla por El Padre, anunciándome, que despierte de la ilusión del pecado y de la culpa. ¡Eres inocente e impecable! Nunca has dejado de serlo. He ahí tú salvación. Eres libre para perdonarte y para salvar al mundo. 

jueves, 23 de marzo de 2017

Génesis. "El Despertar del Ser" - 4ª parte -

Trabajos del 2º Día de la Creación.

Traducción Convencional: “Haya firmamento en medio de las Aguas, que separe unas de otras, y así fue. E hizo Dios el firmamento, separando aguas de aguas, las que estaban debajo del firmamento de las que estaban sobre el firmamento. Y vio Dios ser bueno. Llamó Dios al firmamento cielo, y hubo tarde y mañana, segundo Día”.

Kabaleb, en su obra sobre el Génesis “Curso de Interpretación Esotérica del Antiguo Testamento”, nos indica sobre este punto, que se introduce una frase que no figura en las Biblias protestantes o judías. Se trata de: “Y vio Dios ser bueno”. Según nos confirma el autor, Moisés no escribió esta frase, lo que ha llevado a pensar que los trabajos correspondientes al 2º Día de la Creación no fueron considerados como buenos.

Pasemos a la traducción de Fabre d´Oliver: “Declarando a continuación su Voluntad, El-los Dioses dijo: habrá una expansión etérea en el centro de las aguas; habrá una fuerza rarificante operando el partazgo de sus facultades opuestas. Y Él, el Ser de Seres, hizo esta Expansión etérea; excitó ese movimiento de separación entre las facultades inferiores de las Aguas, y sus facultades superiores y así se hizo. Designando, Él-los Dioses, esta expansión etérea con el nombre de Cielos, las Aguas exaltadas; y tal fue el Occidente y tal fue el Oriente, el objetivo y el medio, el término y el arranque de la segunda manifestación fenoménica”.

Si en el Primer Día el Elemento activo fue el Fuego, en el Segundo Día sería el Agua. La labor creadora en ese 2º Día consistió en separar dicho Elemento, es decir, en separar las Aguas, estableciendo sus facultades superiores arriba y las inferiores abajo. En el texto sagrado se recoge que a las Aguas Exaltadas le dio el nombre de Cielos (Shin-Mem-Yod-Mem), sin embargo, nada dice sobre las Aguas que quedaron en otro nivel. 

Tendremos que pensar que al igual como ocurrió en el Primer Día, cuando la Luz al separarse de las Tinieblas da lugar a la dualidad Día y Noche, esa misma dualidad quedaría establecida en el 2º Día, dando lugar al Cielo y el Abismo (infierno).

Decíamos que la manifestación del Fuego Zodiacal se expresaba a través de los signos Aries, Leo y Sagitario. Bien, en la manifestación del Agua Zodiacal se expresan los signos de Cáncer, Escorpio y Piscis, y dichos Arquetipos llevan implícitos en sus Programas la dinámica que estamos estudiando relativa al 2º Día de la Creación y a la separación de las Aguas.


En este nivel del proceso, aún no se había alcanzado la fase de materialización, por lo que debemos decir, que cuando hablamos de las Aguas, no debemos pensar en el elemento líquido que todos conocemos a nivel físico, sino que está aludiendo a un tipo de esencia inmaterial que, en el 4º Día de la Creación, cuando la Obra se cristalizó, tomando la apariencia que ahora tiene, aparecería en forma de Agua. El Agua, a nivel anímico, es Deseos, Sentimientos, Emociones, y que distinguimos perfectamente lo que son bajos deseos, pasiones, de lo que son sentimientos elevados, anhelos sublimes. Estos deseos fueron entonces divididos, y así los experimentamos en la actualidad, puesto que en el llamado Mundo de los Deseos hay unas regiones superiores llamada Primer Cielo y unas regiones inferiores donde van a parar los bajos deseos.

Es muy importante que entendamos lo sucedido en  Segundo Día de la Creación. La Divinidad adoptó la misma dinámica utilizada en el 1º Día, proyectó el Elemento Fuego sobre en Elemento Agua en un acto de integración y ordenación de los Elementos, sin embargo, dicha integración no se pudo llevar a cabo, lo que dio lugar a la “dualidad original”. Sólo pudo iluminar parte de esas Aguas,  dejando las segundas debajo, fuera del mundo divino a fin de que, al no poder gozar de la protección, de las garantías de lo creado, fueran auto-destruyéndose hasta su liquidación total.

Decíamos en el capítulo dedicado al 1º Día de la Creación, que dichos trabajos, habían sido tutelados por el Séfira Kether-Padre. Bien, en el 2º Día de la Creación, fue Hochmah el Centro protagonista, el 2º Aspecto de la Divinidad y su labor consistió en hacerse Agua, con el propósito de lograr integrar el elemento rebelde, que amenazaba con apagar el Fuego primordial. Gracias al Trabajo de integración –Fuego y Agua- se alcanza un estado de fecundidad divina.

Pero Hochmah, como ya hemos advertido, no consiguió la integración completa, quedando un remanente de Agua que no se pudo integrar al mundo divino y permaneció en el Abismo.

Ese nivel de conciencia llamada Abismo,  se convertiría en el  “escenario” donde, los rebeldes, los auto-marginados de la dinámica divina, se darían cita para continuar su maniobrar evolutivo.

Nos comenta Kabaleb, que lo que no pudo hacer Hochmah en el 2º Día, intentaría hacerlo Cristo al descender a nuestro mundo material: purificar esas Aguas y salvar a los que habitan en el Abismo.

Por todo lo recogido hasta ahora, podemos decir, que el 2º Día de la Creación es el de la División. Dicha dinámica ha quedado inscrita en nuestra genética espiritual y cuando abordamos cualquier proceso creativo y afrontamos la fase correspondiente al trabajo de las emociones y deseos, debemos ser conscientes de que tendremos que hacer frente a la experiencia que nos invita a la dualidad.

Podríamos hacernos la pregunta, ¿Por qué Dios tuvo que operar con elementos que se combaten entre sí? Ya hemos visto, como la “colaboración” de los Zodiacales, poniendo a disposición del Creador las Esencias de los Elementos Fuego, Agua, Aire y Tierra, permitió a Elohim realizar su Creación. Por lo tanto, dichas Energías les vino dada y no tuvo más remedio que trabajar con ellas.

Fabre d´Olivet nos aporta una importante información a la hora de describir la condición implícita en el Agua, al traducirla como: “Imagen de la universal pasividad de las cosas”. Esta idea nos sitúa ante dos Elementos totalmente contrarios entre sí. Por un lado, el Fuego-Voluntad, como energía de acción; por otro, el Agua-Deseo, como energía de interiorización: actividad-pasividad. He ahí, la necesidad de integración de ambos elementos.

La Luz proyectada por Elohim sobre las Aguas, permitió elevar una parte, mientras que la otra quedó en un plano inferior. Esta es la razón por la cual, los sentimientos, nos pueden elevar hacia la conquista de metas muy elevadas o por el contrario, nos mantienen identificados con falsos valores.

Nuestro Trabajo Humano, como ya hemos adelantado, nos invita a integrar los Elementos Zodiacales de una manera armónica y creativa. Cuando nos enfrentemos a la dinámica de las emociones y deseos, debemos actuar como lo hizo Elohim, es decir, separar los sentimientos elevados de los inferiores y no combatir estos últimos, pues si así lo hacemos, estaremos generando un círculo vicioso de negatividad. El “mal” no podemos vencerlo con el “mal”. La oscuridad es tan sólo ausencia de Luz. Es necesario que comprendamos nuestra naturaleza emocional y no deleguemos  esa energía que consideremos “oscura” fuera de nosotros, proyectándola sobre los demás y enfrentándonos a ella. El verdadero trabajo consiste en reconocer que forma parte de nosotros y establecer un orden en su manifestación. El cuento de la Bella y la Bestia, bajo mi punto de vista, nos enseña cómo debemos tratar a la parte “Bestia” que todos llevamos dentro. No debemos hacerlo con miedo, con odio, con rencor, con violencia. Cuando decidimos “conocer” esa parte oscura de nuestro ser, cuando decidimos amarla, porque la condición de amar forma parte de nosotros, entonces, esas energías que han dado vida a nuestra naturaleza inferior, se transforma y se convertirá en energía creadora y vital, se convertirá en “príncipe”, es decir, en heredero de la Corona que ha de gobernar nuestro reino.

Finalizaremos, este capítulo dedicado al 2º Día de la Creación, pero no sin antes aportar una información que no incluí cuando nos referimos a los Trabajos pertenecientes al 1º Día de la Creación.

Hablamos, entonces, de que la primera acción realizada por Elohim consistió en crear la Luz-Fuego. Bien, con ese Acto Creador tuvo lugar la Emanación de la Primera Oleada de Vida, la que se conoce con el nombre de Espíritus Virginales y que se refiere al estado potencial de la Oleada de Vida Humana. En este primer Día se recibe en estado potencial el germen del Cuerpo Denso. Ya advertíamos en dicho capítulo que esos Trabajos quedaron tutelados por Kether, de quien recibimos, igualmente, El Espíritu Divino. ¿Qué duda cabe de que somos dignos Hijos de Dios?

De igual modo, en el 2º Día de la Creación, nació el germen de nuestro futuro Cuerpo de Deseos y Elohim emanó una nueva Oleada de Vida, la que conocemos como Oleada de Vida Animal. La tutela de Hochmah-Amor, el segundo de los Séfiras del Árbol Cabalístico, permitió adquirir, una nueva condición espiritual llamada Espíritu de Vida.


Alcanzado el final de los Trabajos correspondientes al 2º Día de la Creación, tenemos que se ha producido la creación de dos Vehículos potenciales, el Cuerpo Denso y el Cuerpo de Deseos, dotados de un doble Espíritu, el Espíritu Divino y el Espíritu de Vida. Hasta aquí todos los Trabajos se están realizando en los “campos” sutiles; nada es sólido. Utilizando una terminología que, hoy por hoy, ya se puede demostrar científicamente y que postula la física cuántica, los trabajos de los dos primero Días de la Creación se desarrolla en el Campo de la Energía Ondulatoria (campos de información). Tendremos que aguardar al 4º Día de la Creación, para que esa energía se convierta en corpuscular y adopte una textura sólida.

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 82

LECCIÓN 82

Hoy repasaremos estas ideas:

1. (63) La luz del mundo le brinda paz a todas las mentes a través de mi perdón.

2Mi perdón es el medio por el que la luz del mundo se expresa a través de mí. 3Mi perdón es el medio por el que cobro conciencia de la luz del mundo en mí. 4Mi perdón es el medio por el que el mundo sana, junto conmigo. 5Permítaseme, entonces, perdonar al mundo para que éste pueda sanar junto conmigo.

2. Algunas sugerencias para las aplicaciones concretas de esta idea son:

2Que la paz se extienda desde mi mente hasta la tuya, [nombre].
3Comparto la luz del mundo contigo, [nombre].
4Mediante mi perdón puedo ver esto tal como es.

3. (64) No dejes que me olvide de mi función.

2No me olvidaré de mi función porque quiero recordar mi Ser. 3No puedo desempeñar mi función si la olvido. 4Y a menos que desempeñe mi función, no experimentaré la dicha que Dios dis­pone que yo tenga.

4. Algunas variaciones específicas de esta idea son:

2No me valdré de esto para ocultarme a mí mismo mi función.
3Me valdré de esto como una oportunidad para desem­peñar mi función.
4Esto podrá ser una amenaza para mi ego, pero no pue­de alterar mi función en modo alguno.

¿Qué me enseñan estas afirmaciones?

La luz del mundo le brinda paz a todas las mentes a través de mi perdón.
  • El verdadero acto de crear, supone Extender nuestro Ser y compartirlo con el mundo que fluye a nuestro alrededor. Si soy luz, mis acciones deben ser portadoras de esa luz. La Luz toma cuerpo a través del Amor y esa elevada cualidad la expresamos, la compartimos, la extendemos, a través de nuestro perdón.
  • ¿A quién vas a perdonar hoy?
No dejes que me olvide de mi función.
  • Si me olvidase de mi función, todo a mi alrededor, sería el reflejo de mi confusión. La oscuridad prevalecería sobre la luz; el odio ocuparía el lugar del amor; la guerra y el ataque, reemplazaría a la paz y a la armonía; la culpa ahogaría la expresión natural del perdón; la división ocultaría el rostro de la unidad. Si me olvidase de mi función, confundiré mi verdadera identidad.
  • ¿Qué estás dispuesto a hacer para no olvidarte de tu función?

miércoles, 22 de marzo de 2017

Génesis: "El Despertar del Ser" - 3ª parte -

La interpretación realizada por Fabre d´Olivet en su libro “La lengua hebraica restituida”, puede leerse de tres maneras: en sentido propio, figurado y hieroglífico. En este sentido, la primera palabra con las que Moisés da comienzo al relato de la Creación, Bereschit, adquieren los siguientes significados:

Sentido propio: “En el principio, antes de todo”.
Sentido figurado: “En principio, en potencia de ser”.
Sentido hieroglífico: “El principio motor del universo es la Voluntad”.

Las enseñanzas cabalísticas nos revelan, a diferencia de cómo se ha interpretado convencionalmente, que nuestro sistema solar no fue creado de la nada. La palabra “Bara”, traducida por “creó” ha dado motivo de confusión, al entender que dicho acto creador se llevó a cabo de la nada. Fabre d´Olivet, nos aclara que su sentido es el de hacer algo de algo; sacar de un elemento desconocido; hacer pasar del principio a la esencia, hacer igual lo que era distinto. Ese “algo de algo”, ese “elemento desconocido”, se conoce con el nombre de Zodiacales, cuyas Esencias se pusieron a disposición de Dios para que tuviese lugar el Proceso Creador.
Bereschit Bara Elohim, cuya traducción convencional es “Al principio creó Dios”, adquiere un significado muy diferente cuando aplicamos la Traducción aportada por Fabre d´Olivet: ”En el principio, El-los-Dioses, el Ser de Seres, creó en Principio…”

Moisés dar al Creador el nombre de Elohim (Aleph-Lamed-He-Yod-Mem), término que se traduce por El-los-Dioses, expresando así de manera perfecta la Unidad Divina y al mismo tiempo su Pluralidad, puesto que el Creador de nuestro sistema solar no es un ser individual, sino una Oleada de Vida, como la nuestra, la humana. Dios es uno, pero formado por miles de millones de seres que un Día fueron entidades separadas.

Nos dice Fabre en su interpretación que Elohim elaboró los “Principios”. En el sentido hieroglífico, estos “Principios” se llaman Voluntad. Podemos decir, que la semilla de la Voluntad fue la primera creación, y este hecho queda recogido en el término con el que se inicia el relato sagrado, Bereschit (Beith-Reish-Aleph-Shin-Yod-Tav)-, puesto que el Aleph se sitúa en tercer lugar, el correspondiente al Hijo, y el Aleph representa la Voluntad Ejecutora. Las seis letras que forma esta primera palabra tienen una estrecha relación con los Trabajos propios que se desarrollan en los seis Días de la Creación.

Como hemos adelantado, la Voluntad nace en el primer Día, pero no es operativa hasta el 3º, pues es en esta fase cuando la energía se manifiesta en su fase exteriorizadora. Cuando analizamos el proceso creador de una planta, observamos cuatro fases. La primera, la siembra de la semilla, la cual está en analogía con el Principio de la Voluntad. La segunda fase se corresponde con la interiorización de la semilla en la tierra que ha de darle cobijo. La tercera fase, se identifica cuando la planta brota al exterior; esta circunstancia nos permite ver externamente lo sembrado y llevar a cabo una identificación consciente. Por último, la fase cuarta, la que nos manifiesta el final de proceso. En este ejemplo, está dando lugar a la etapa de los frutos.

El Principio de la Voluntad, al haberse activado en el Primer Día de la Creación, podemos decir, que es el Principio más elevado, y con ello queremos indicar que dicho Principio encierra un inmenso Poder. Cada vez que movilizamos en nosotros la Voluntad, volvemos al Principio, al Origen, nos permite empezar de nuevo, nos purifica, limpiando todos los errores que hayamos podido generar.


Trabajos del 1º Día de la Creación:

Traducción convencional: “Al principio creó Dios los cielos y la tierra. La tierra estaba confusa y vacía y las tinieblas cubrían la faz del abismo, pero el espíritu de Dios se cernía sobre la superficie de las aguas. Dijo Dios: “Haya luz” y hubo luz. Y vio Dios que era buena y la separó de las tinieblas; y a la Luz llamó día y a las tinieblas noche, y hubo tarde y mañana, día primero”.

Traducción de Fabre d´Olivet: “En el Principio, Elohim, El-los Dioses, el Ser de Seres creó, en principio, lo que constituye la existencia de los Cielos y de la Tierra. Pero la Tierra no era más que una potencia contingente de ser dentro de una potencia de ser; la Oscuridad, fuerza astringente y comprensiva, envolvía el Abismo, fuente infinita de la existencia potencial; y el Espíritu Divino, soplo expansivo y vivificante, ejercía aún su acción generadora por encima de las Aguas, imagen de la universal pasividad de las cosas. Manifestando su Voluntad, dijo Dios: “La Luz será”, y la Luz (elemento inteligible), fue. Y considerando esta esencia luminosa como buena, determinó una forma de separación entre la Luz y la Oscuridad. Designando El-los Dioses, esta Luz –elemento inteligible- bajo el nombre de Día, manifestación fenoménica universal, y esta Oscuridad, existencia sensible y material, bajo el nombre de Noche, manifestación negativa y mutación (oscilación, movimiento) de las cosas; y tal había sido el occidente, y tal había sido el oriente, el objetivo y el medio, el término y el arranque de la primera manifestación fenoménica”.

Adelantábamos en los puntos anteriores, que la interpretación de Fabre nos revela que en el 1º Día de la Creación Elohim elabora los “Principios”, y hemos establecido una analogía entre esa “Idea”, el Principio de la Voluntad como motor de todas las cosas y la fase creadora de “siembra”. Con esta base, podemos preguntarnos ¿a qué tierra se refiere la crónica sagrada, si en esta fase se creó el “Principio”.

“La Tierra no era más que una potencia contingente de ser”, en efecto, dicha tierra no tenía solidez como la que ahora conocemos. Sin embargo, sí existía una “potencia contingente de ser” al servicio de Elohim, la constituida por los 12 Zodiacales. Esa “tierra potencial” se ofrecía como la tierra material se ofrece a la semilla, para ser gestada y dar lugar a la planta.

Tal y como nos narran las Escrituras, el primer trabajo que llevó a cabo Elohim fue crear la Luz, término que traduce Fabre como la “elementizacción inteligible”. Se trata de la facultad que ha de permitirnos entender,  comprender y organizar el desorden primigenio con el que se manifestaba la mezcla de materiales Zodiacales.

Continua el texto: “La Oscuridad envolvía el Abismo”. La palabra Abismo, según el significado aportado por Fabre d´Olivet se traduce como: “el estado incomprensible de una cosa cuando aún no existe, pero que sin embargo se encuentra en potencia de existir”. Ese Abismo estaba envuelto por la Oscuridad, palabra que según Fabre, significa “un combate, una oposición violenta entre principios contrarios del frío y del calor”.

Ese era el estado caótico y original con el que se manifestaban los Zodiacales. Elohim, activando el Principio de la Luz, tendría que poner orden dentro de los Elementos mezclados en la “tierra Zodiacal”, entre el futuro Fuego, la futura Agua, el futuro Aire y la futura Tierra, todos ellos elementos en potencia de ser.

Podemos decir, que la Voluntad Creadora y la creación de la Luz forman una unidad integral y con ello queremos poner de manifiesto, que cuando movilizamos nuestra Voluntad contamos con el Potencial de Luz necesario para que la iniciativa se convierta en Obra. La semilla, encierra en sí misma todo el potencial del futuro árbol.

Existen en la actualidad avances científicos que vienen a confirmar el proceso que estamos describiendo, con el ánimo de comprender (arrojar luz) la dinámica creadora narrada en los textos sagrados.

Uno de estos estudios científicos es el aportado por el investigador alemán Fritz Albert Popp, profesor de Física en la Universidad de Marburgo (República Federal de Alemania), acaba de arrojar una nueva luz sobre un tema que apasiona tanto a médicos como a biólogos y físicos: la emisión de radiación luminosa por parte de las células animales y vegetales. El doctor Popp ha constatado recientemente la existencia de este proceso natural de los seres vivos, calificada de hipótesis hasta ahora, y ha puesto de manifiesto la gran importancia que ello supone para el tratamiento de numerosas enfermedades; entre ellas, el cáncer.

Según sus conclusiones, las células sanas no emiten ondas luminosas de forma caótica, sino rítmica y coherentemente (entendiendo por coherencia un parámetro indicador de la validez del intercambio de información en una comunicación), característica de los rayos láser. Ello supone un nuevo punto de vista para el concepto de enfermedad, puesto que las células sanas han demostrado ser excelentes acumuladores de fotones y poseen mayor capacidad para conservar su energía que cualquier otro acumulador técnicamente realizable. 

Su punto de vista, viene a indicarnos que cuanto mas evolucionado, más sano (estado de coherencia), menos luz irradia exteriormente y más luz concentra; cuanto menos evolución, enfermedad (falta de coherencia), más luz irradia exteriormente.

“El Abismo era una Fuente Infinita de Existencia Potencial”, continua la narración y en ese Abismo, “Dios ejercía su acción generadora por encima de las Aguas, imagen de la universal pasividad de las cosas”.

Ya hemos hablado que las Esencias de los Zodiacales estaban constituidas por Elementos en estado potencial. Nos encontramos al Fuego, al Agua, al Aire y a la Tierra. Por lo tanto, podemos decir, que las Aguas a las que se refiere el punto anterior son las procedentes de Cáncer, Escorpio y Piscis. No es casualidad que por encima de esas Aguas se encuentren los signos de Fuego, Aries, Leo y Sagitario.
Su primera tarea consistió en hacer la Luz en el elemento Fuego. En la lengua hebraica, Fuego y Luz se escriben de la misma manera, Aleph-Vav-Reish (Aur).

Una vez creada la Luz, el siguiente trabajo realizado por Elohim consistió en separar ese Principio del resto, esto es, de la Oscuridad. Si reflexionamos un poco sobre lo que acabamos de expresar, podemos caer en la cuenta, de que la Oscuridad no es una creación de Dios, sino que responde al estado de cosas existente cuando inició su Obra.

Al Principio de la Luz, le dio el nombre de Día (Yod-Vav-Mem). Fabre interpreta ese término como “conglomerado de Luz, concentración del elemento inteligible”. Y a la Oscuridad le dio el nombre de Noche (Lamed-Yod-Lamed-He). Fabre ve en esa palabra dos fuerzas que se oponen, pero que al mismo tiempo se ligan y se buscan, una atrayendo hacia el centro y la otra tendiendo alejarse de él.

“Y tal había sido el Occidente y tal había sido el Oriente, el objetivo y el medio, el término y el arranque de la primera manifestación fenoménica”, continua el texto sagrado.
Según Fabre la palabra Oriente significa: “una cosa cuyo curso está regulado y que se presenta constantemente igual, una cosa que se renueva sin cesar”. Occidente “recuerda al espíritu algo oscuro, alejado, desaparecido”.

En términos cabalísticos, el 1º Día de la Creación está tutelado por el primero de los Séfiras del Árbol Cabalístico, Kether, el primer aspecto de la divinidad, la representación del rostro del Padre. Podemos considerarnos “hijos de Kether”, “hijos de la Luz”. 

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 81

SEGUNDO REPASO

Introducción

1. Estamos listos ahora para otro repaso. 2Comenzaremos donde el anterior terminó y abarcaremos dos ideas por día. 3La primera parte del día se dedicará a una de estas ideas, y la segunda parte a la otra. Llevaremos a cabo una sola sesión de ejercicios larga, y varias sesiones cortas en las que practicaremos con cada una de las ideas.

2. Las sesiones más largas deben hacerse siguiendo estas sugeren­cias: asigna aproximadamente quince minutos a cada una de ellas, y comienza pensando en las ideas correspondientes a ese día, así como en los comentarios que las acompañan. 2Dedica tres o cuatro minutos a leerlos lentamente, varias veces si así lo deseas, y luego cierra los ojos y escucha.

3. Repite la primera fase del ejercicio si notas que tu mente divaga, pero trata de pasar la mayor parte del tiempo escuchando sosega­damente aunque con mucha atención. 2Hay un mensaje esperán­dote. 3Confía en que lo vas a recibir. 4Recuerda que es para ti y que quieres recibirlo.

4. No permitas que tu intención vacile en presencia de aquellos pensamientos que vengan a distraerte. 2Comprende que sea cual sea la forma que adopten, no tienen sentido ni poder. 3Reemplá­zalos con tu determinación de triunfar. 4No olvides que tu volun­tad tiene poder sobre todas las fantasías y sobre todos los sueños. 5Confía en que tu voluntad te apoyará y te llevará más allá de ellos.

5. Considera estas sesiones de práctica como consagraciones al camino, a la verdad y a la vida. 2No dejes que ninguna ilusión, ningún pensamiento de muerte ni ninguna senda sombría te des­víe de tu propósito. 3Estás comprometido a la salvación. 4Resuél­vete cada día a no dejar de cumplir tu función.

6. Reafirma tu determinación asimismo en las sesiones de práctica más cortas, usando la idea en su forma original para las aplicacio­nes generales y variaciones más específicas cuando sea necesario. 2En los comentarios que siguen a las ideas se incluyen algunas variaciones específicas. 3Éstas son, no obstante, meras sugeren­cias. 4Las palabras que utilices no es lo que realmente importa.



LECCIÓN 81

Nuestras ideas para el repaso de hoy son las siguientes:

1. (61) Yo soy la luz del mundo.

2¡Cuán santo soy yo, a quien se le ha encomendado la función de iluminar el mundo! 3Concédaseme poder permanecer en quietud ante mi santidad. 4Que en su serena luz desaparezcan todos mis conflictos. 5Y que en su paz pueda recordar Quién soy.

2. Algunas variaciones específicas para aplicar esta idea cuando parezcan surgir dificultades podrían ser:

2No he de nublar la luz del mundo en mí.
3Que la luz del mundo resplandezca a través de esta apa­riencia.
4Esta sombra desaparecerá ante la luz.

3. (62) Perdonar es mi función por ser la luz del mundo.

2Sólo aceptando mi función podré ver la luz en mí. 3Y en esa luz mi función se perfilará claramente y sin ambigüedad alguna ante mis ojos. 4Esta aceptación no depende de que yo reconozca lo que mi función es, pues aún no comprendo lo que es el perdón. 5Sin embargo, confío en que en la luz lo veré tal como es.

4. Algunas variaciones para las aplicaciones más concretas de esta idea podrían ser:

2Que esto me ayude a aprender el significado del perdón.
3No dejes que separe mi función de mi voluntad.
4No me valdré de esto para apoyar un propósito ajeno a mí.


¿Qué me enseñan estas afirmaciones?

Yo soy la luz del mundo.
  • Se trata de la manifestación más elevada que podemos expresar. Es el reconocimiento de la realidad que Somos. Es el despertar de la consciencia espiritual; el reencuentro con la Unidad. Es el fin de la hegemonía del ego. Es el retorno a la Verdad, el retorno a nuestro Hogar.
  • ¿Qué darás hoy, la verdad emanada en tu luz o las ilusiones, fabricadas por tus tinieblas?
    Tu luz es eternidad. Tu oscuridad es muerte.
Perdonar es mi función por ser la luz del mundo.
  • La Luz disipa las tinieblas. El perdón limpia el error. Perdonar es mi única función. Cuando perdono estoy expresando mi  verdadera identidad, pues me reconozco como Hijo de la Luz, como Hijo del Amor.
  • Si apuestas por el rencor, ¿sabes que estás apostando por el sufrimiento?
    Si apuestas por el perdón, ¿sabes que estás apostando por la paz?

martes, 21 de marzo de 2017

Génesis: "El Despertar del Ser" - 2ª parte -

Visión de Max Heindel

Las palabras del lenguaje hebreo, especialmente el estilo antiguo, se suceden unas en otras y no están separadas o divididas como las de nuestro lenguaje. Añádese a esto que existía la costumbre de sacar las vocales de la escritura, de manera que su lectura depende mucho de donde se inserten aquéllas, y se verá cuán grandes son las dificultades que hay que sortear para acertar con el significado original. Un ligesimo cambio puede alterar casi completamente el significado de cualquier sentencia.

Además de esas grandes dificultades debemos también saber que de los cuarenta y siete traductores de la versión del Rey Jaime (la más comúnmente usada en Inglaterra y Norte América) únicamente tres eran eruditos del hebreo, y de esos tres, dos murieron antes de que se tradujeran los salmos. Debemos tener en cuenta, además, que el acta que autorizaba la traducción prohibía a los traductores todo rrafo que pudiera desviar grandemente las creencias ya existentes o perturbarlas. Es evidente, por lo tanto, que las probabilidades de conseguir una traducción correcta eran bien escasas.

Ni esas condiciones fueron tampoco más favorables en Alemania, porque allí fue Martín Lutero el único traductor y hasta no la tradujo del texto original hebreo, sino simplemente de un texto latino. La mayoa de las versiones empleadas por los protestantes continentales de los diversos países son simples traducciones a diferentes idiomas de la traducción de Lutero.

Débese notar también que los que originalmente escribieron la Biblia no intentaron dar la verdad de una manera que todo el que quisiera pudiera leerla. Nada estaba tan lejos de su mente que escribir "un libro abierto sobre Dios". Los grandes ocultistas que escribieron el Zohar son muy categóricos en este punto. Los secretos del Thorah no podían ser comprendidos por todos, como lo mostrará la cita siguiente:

"!Ay del hombre que ve en el Thorah (la ley) sólo simples recitados y palabras ordinarias! Porque, si en verdad, la contuvieran éstas, podríamos escribir aún hoy un Thorah mucho más digno de admiración. Pero no es así. Cada palabra del Thorah tiene un elevado significado y un misterio sublime... Los recitados del Thorah son los vestidos del Thorah. !Ay de aquel que tome esas vestiduras del Thorah por el Thorah mismo!... Los simples sólo notan los ornamentos y los recitados  del  Thorah.  No  saben  nada  más.  No  ven  lo  que  está encerrado en estas vestiduras. El hombre más instruido no presta atención alguna a las vestiduras, sino al cuerpo que encierran".


El secreto respecto a esas materias profundas y el uso invariable de alegoas cuando se permitía a las masas el ponerse en contacto con verdades ocultas se hará también patente en las prácticas de Cristo, quien siempre se dirigió a las multitudes con parábolas, explicando después privadamente a sus discípulos el profundo significado en ellas contenido. En varias ocasiones El les impuso el secreto sobre esas enseñanzas privadas.

La Biblia judía fue escrita originalmente en hebreo, pero no poseemos ni una sola línea de escritura original. Ya en el año 280 antes de Jesucristo se hizo una traducción al griego, la Septuagésima. Aún en tiempos de Cristo, había ya una confusión tremenda y diversidad de opiniones respecto a lo que debía admitirse como original y a lo que había sido interpolado.

Nota   del   traductor: Se llama "Septuagésima"a la versión griega del Antiguo Testamento, porque para efectuar ese trabajo se ocuparon setenta o más bien setenta y dos traductores.

Hasta después de la vuelta del destierro en Babilonia, no comenzaron los escribas a recopilar las diferentes escrituras, y alrededor del año 500 D. C. apareció el Talmud, con el primer texto semejante al actual, el que, en vista de los hechos mencionados, no puede ser perfecto.


El Talmud estuvo en posesión de la escuela Masorética, la que desde el año 590 hasta el 800 D. C. estuvo principalmente en Tiberiades. Después de enorme y pacientísima labor se escribió un Antiguo Testamento Hebreo, que es el más próximo al original que tenemos actualmente. 

(Resumen extraído de la Obra de Max Heindel "Concepto Rosacruz del Cosmos)

Hasta aquí, una introducción que he considerado necesaria, para ayudarnos a comprender las dificultades que podemos encontrar al abordar el estudio del Génesis original. Lamentablemente, con el paso de los años, las Enseñanzas recibidas por Moisés, entiendo por vía de Revelación, han sufrido importantes modificaciones a la hora de sus interpretaciones y traducciones. A pesar de estas limitaciones, he depositado toda mi confianza en los trabajos realizados por Fabre d´Olivet, al entender que se trata de un  magnífico erudito de las lenguas antiguas y sagradas. 
A partir de este punto, nos adentraremos en el estudio de los primeros capítulos del Génesis, con la intención de averiguar el significado espiritual de la experiencia vivida por la humanidad en los albores de la creación y que se ha dado llamar la "caída", "expulsión del Paraíso Terrenal" o "separación".
He elegido la versión del Génesis aportada por Fabre d´Olivet en su obra "El Génesis Descifrado" y completaré sus aportaciones, con las enseñanzas transmitidas por Kabaleb, en su magnífica obra "Curso de Interpretación Esotérica del Antiguo Testamento", testimonio que sin duda nos aportará mucha luz a la hora de dilucidar estos misterios.

Continuará...