sábado, 8 de febrero de 2020

Acuario y las "Varices"

El signo de Acuario rige sobre la circulación sanguínea, especialmente la que afecta a la zona de las piernas. Cuando en una Carta Astral, el eje Leo-Acuario se encuentra activo por la posición de planetas, debemos prestar especial atención a los problemas de salud que se pueden derivar de dicha relación, entre ello, las varices.

Las varices o várices (singular variz o várice) son dilataciones venosas que se caracterizan por la incapacidad de establecer un retorno eficaz de la sangre al corazón (Insuficiencia venosa). Las más habituales son las de los miembros inferiores.
Se producen por una alteración de las válvulas venosas, dispositivos situados dentro de la luz de la vena en forma de un doble nido de golondrina que permite el flujo unidireccional de la sangre en dirección al retorno cardíaco y, a su vez, impide el reflujo de esta a la periferia (reflujo venoso retrógrado). Las várices se forman cuando las válvulas venosas no cierran bien, entonces la sangre comienza a acumularse en las venas, haciendo que se dilaten.

Desde el punto de vista espiritual, Leo-corazón  representa el arquetipo del Amor. Acuario-piernas, representa el arquetipo de la relación de igualdad. Si nuestro corazón-amor es incapaz de movilizarnos para que establezcamos relaciones de Amistad, de Unidad, entonces esa sangre-amor no retornará a la fuente de la cual a emanado, quedándose estancada en sentimientos que nos mantienen prisioneros de efímeras relaciones, o lo que es lo mismo, el amor incondicional no transciende el ego humano y se queda estancado, provocando rigidez y pesadez en la parte del cuerpo que ha de permitirnos movilizarnos. Esta rigidez es propia del signo Acuario, cuando alimenta la creencia de que más allá de su verdad no existen otras verdades.


Desde el punto de vista de la Biodescodificación, el resentir se traduce de la siguiente manera:


  • Me siento ahogado en esta familia. "Hay demasiadas cosas que limpiar en esta familia". "Estoy fuera de casa". "Estoy atrapado en una situación". "Quiero volver a casa" o "No puedo volver a casa".
Cuando la afección ha producido úlceras varicosas:

  • La vena crece, sobresale. Afecta a la gente que se sienten manchadas, sufren un conflicto de separación y uno de desvalorización".
Para Louise H Hay,  las venas varicosas significan que nos mantenemos en un trabajo o en otro lugar que nos enferma. Las venas pierden su capacidad de transportar alegría. Pregúntese si está marchando en la dirección en que quiere ir.
  • Causa probable: Situación que causa disgusto. Desaliento. Sentimiento de estar sobrecargada y con exceso de trabajo.
  • Nuevo modelo mental: Me encuentro en la verdad y vivo y actúo con alegría. Amo la Vida y circulo libremente.

Para Lisa Bourbeau:
  • Bloqueo Físico: Son causadas por una dilatación excesiva y permanente de una o varias venas, acompañada de una alteración de la pared del vaso sanguíneo.
  • Bloqueo Emocional: La persona que padece de várices es aquella que desea darse más libertad y tiempo libre, pero no sabe cómo hacerlo. Es del tipo que se hace cargo de muchas labores aunque le resulten pesadas y penosas, a causa de que exagera la importancia de sus preocupaciones. Al mismo tiempo le resulta difícil realizarlas con alegría. Puede ser una persona que se obliga a permanecer en una situación que odia. Por otro lado, observa la parte del cuerpo afectada por las várices para saber dónde se sitúa el problema.
  • Bloqueo Mental: Cuanto mayor sea la sensación de pesadez que te aportan las várices, más fuerte es el mensaje que recibes de que la vida te parece pesada y penosa. Es momento de saber que no necesitas estar dirigido por los "tienes que". Puedes permitirte un descanso temporal sin creer que, por ello, no eres una buena persona. La vocecita que siempre te empuja a hacer más o a hacerlo mejor, no es la voz de tu corazón. Deja que éste te dirija; él conoce mejor tus necesidades. Elige lo que quieres y lo que amas.

Para Jacques Martel:

Las varices se sitúan habitualmente en las piernas. Son el resultado de venas hipertrofiadas. Mis piernas me permiten andar por la vida, desplazarme de un lugar a otro. Varices en las piernas demuestran una mala circulación.
  • Así, puedo concluir que el lugar en el cual estoy ya no me conviene o que no me gusta lo que realizo actualmente. Ya no le encuentro alegría. Puede tratarse de una relación afectiva o incluso de un trabajo que se me ha hecho monótono. 
La sangre representa la alegría de vivir y la circulación del amor en mi Universo y mis venas son el medio de locomoción. La sangre en mis venas está en el camino de vuelta hacía el corazón, llevando con ella todo el amor que recibió del Universo.
  • La varicosidad puede indicar que un profundo conflicto emocional está directamente vinculado a la capacidad de amarme y de recibir todo este amor. La dirección que tomo o el suelo en que estoy no me da lo que estoy esperando, en el sentido emocional. Esto bloquea y alborota mi “movimiento emocional”. Tengo la sensación de arrastrar un peso enorme, como el preso que debe arrastrar constantemente su peso. Frecuentemente se trata de un peso financiero, el dinero causándome muchos dolores de cabeza y acechándome la avaricia. En general, tengo más la impresión de subir situaciones que de crearlas. 
Varices en las piernas aparecen frecuentemente durante un embarazo, lo cual demuestra que ciertos temores están vinculados a este estado; como mujer embarazada, tengo miedo de compartir este amor con otra persona, perder mi individualidad en mi nuevo papel de madre. Me siento desbordado y tengo miedo de no realizarlo todo porque tengo tendencia a aumentar los pequeños detalles. Entonces puede producirse el desánimo. Para restablecer esta situación, es importante que aprenda a amar lo que hago. Soy libre de elegir y circular libremente.

Fuentes consultadas: Diccionario de Biodescodificación. El gran diccionario de las dolencias y enfermedades (Jacques Martel). Wikipedia.

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 39

LECCIÓN 39

Mi santidad es mi salvación.

1. Si la culpabilidad es el infierno, ¿cuál es su opuesto? 2Al igual que el texto para el que este libro de ejercicios fue escrito, las ideas que se usan en los ejercicios son muy simples, muy claras y están totalmente exentas de ambigüedad. 3No estamos interesados en proezas intelectuales ni en juegos de lógica. 4Estamos interesados únicamente en lo que es muy obvio, lo cual has pasado por alto en las nubes de complejidad en las que piensas que piensas.

2. Si la culpabilidad es el infierno, ¿cuál es su opuesto? 2Ésta, sin duda, no es una pregunta difícil. 3La vacilación que tal vez sientas al contestarla no se debe a la ambigüedad de la pregunta. 4Pero ¿crees acaso que la culpabilidad es el infierno? 5Si lo creyeses, verías de inmediato cuán directo y simple es el texto, y no necesitarías un libro de ejercicios en absoluto. 6Nadie necesita practicar para obtener lo que ya es suyo.

3. Hemos dicho ya que tu santidad es la salvación del mundo. 2¿Y qué hay de tu propia salvación? 3No puedes dar lo que no tienes. 4Un salvador tiene que haberse salvado. 5¿De qué otro modo, si no, podría enseñar lo que es la salvación? 6Los ejercicios de hoy van dirigidos a ti, en reconocimiento de que tu salvación es crucial para la salvación del mundo. 7A medida que apliques los ejercicios a tu mundo, el mundo entero se beneficiará.

4. Tu santidad es la respuesta a toda pregunta que jamás se haya hecho, se esté haciendo ahora o se haga en el futuro. 2Tu santidad significa el fin de la culpabilidad y, por ende, el fin del infierno. 3Tu santidad es la salvación del mundo, así como la tuya. 4¿Cómo podrías tú -a quien le pertenece tu santidad- ser excluido de ella? 5Dios no conoce lo profano. 6¿Sería posible que Él no conociese a Su Hijo?

5. Se te exhorta a que dediques cinco minutos completos a cada una de las cuatro sesiones de práctica más largas de hoy, y a que esas sesiones sean más frecuentes y de mayor duración. 2Si quieres exceder los requisitos mínimos, se recomienda que lleves a cabo más sesiones en vez de sesiones más largas, aunque sugerimos ambas cosas.

6. Empieza las sesiones de práctica como de costumbre, repitiendo la idea de hoy para tus adentros. 2Luego, con los ojos cerrados  explora tu mente en busca de pensamientos que no sean amorosos en cualquiera de las formas en que puedan presentarse: desasosiego, depresión, ira, miedo, preocupación, ataque, inseguridad, etc. 3No importa en qué forma se presenten, no son amorosos  y, por lo tanto, son temibles. 4De ellos, pues, es de los que necesitas salvarte.

7. Todas las situaciones, personalidades o acontecimientos específicos que asocies con pensamientos no amorosos de cualquier clase constituyen sujetos apropiados para los ejercicios de hoy. 2Es imperativo para tu salvación que los veas de otra manera. 3Impartirles tu bendición es lo que te salvará y lo que te dará la visión.

8. Lentamente, sin hacer una selección consciente y sin poner un énfasis indebido en ninguno en particular, escudriña tu mente en busca de todos aquellos pensamientos que se interponen entre tu salvación y tú. 2Aplica la idea de hoy a cada uno de ellos de esta manera:

3Mis pensamientos no amorosos acerca de _____ me mantienen en el infierno.
4Mi santidad es mi salvación.

9. Quizá estas sesiones de práctica te resulten más fáciles si las intercalas con varias sesiones cortas en las que simplemente repites muy despacio la idea de hoy varias veces en silencio. 2Te puede resultar útil asimismo incluir unos cuantos intervalos cor­tos en los que sencillamente te relajas y no pareces estar pensando en nada. 3Mantener la concentración es muy difícil al principio. 4Sin embargo, se irá haciendo cada vez más fácil a medida que tu mente se vuelva más disciplinada y menos propensa a distraerse.

10. Entretanto, debes sentirte en libertad de introducir variedad en las sesiones de práctica en cualquier forma que te atraiga hacerlo. 2Mas no debes cambiar la idea en sí al variar el método de aplicación. 3Sea cual sea la forma en que elijas usarla, la idea debe expresarse de tal manera que su significado sea el hecho de que tu santidad es tu salvación. 4Finaliza cada sesión de práctica repitiendo una vez más la idea en su forma original y añadiendo:

5Si la culpabilidad es el infierno, ¿cuál es su opuesto?

11. En las aplicaciones más cortas, que deben llevarse a cabo unas tres o cuatro veces por hora o incluso más si es posible, puedes hacerte a ti mismo esa pregunta o repetir la idea de hoy, pero preferiblemente ambas cosas. 2Si te asaltan tentaciones, una varia­ción especialmente útil de la idea es:

3Mi santidad es mi salvación de esto.


¿Qué me enseña esta lección?

No se puede dar lo que no se tiene. Es muy importante tomar consciencia de esta verdad en el mundo con el que estamos identificados, el mundo del sueño y de la ilusión, pues nos permitirá ver que estamos dando lo que tenemos, es decir, estamos experimentando aquello que creemos ser.

Si en nuestra vida nos encontramos con el dolor, el sufrimiento, la enfermedad, debemos preguntarnos en qué lugar de nuestra mente se encuentra la causa que da origen a ese tipo de emociones.

Sí, descubriremos que la causa del dolor se encuentra en la firme creencia en el pecado; en la firme creencia de que la culpa es la única vía que nos redime del castigo por haber perdido nuestra impecabilidad. Y de este modo, damos lo que tenemos, compartimos y proyectamos culpabilidad; infligimos dolor en nombre de la justicia; enfermamos para poder darnos cuenta de que en nuestra vida no existe la coherencia.

Para poder salvar el mundo, es preciso que nos salvemos a nosotros mismos y para ello, la única vía es la santidad, es decir, liberarnos de la creencia de la culpa y del pecado, recuperar nuestro Estado de Pureza e Impecabilidad. En definitiva, despertar del sueño de la separación, de la dualidad y visionando con los ojos del Espíritu, el cual nos mostrará la Visión Verdadera, la Visión de la Unidad.

En la medida en que extendamos sobre nuestras percepciones, nuestra santidad, estaremos perdonando nuestro sentimiento egoísta basado en el ataque, como consecuencia del miedo que nos causa la experiencia de la unidad.

Aplicarnos la santidad nos permitirá ver la santidad en nuestros hermanos.

Ejemplo-Guía: "Sobre los atentados y las guerras"

Retomo el ejemplo elegido para la Lección de ayer, pues nos permitirá ahondar en la idea expuesta a lo largo del contenido de la misma.

Desear ver las cosas con los ojos del cuerpo físico, con los argumentos del ego, tan sólo nos llevará al juicio condenatorio y a la incomprensión de lo percibido. Identificado plenamente con los efectos, descartará que la causa de lo ocurrido tenga nada que ver consigo mismo. El mecanismo utilizado habitualmente para percibir el mundo, la proyección, le permitirá perpetuar ese error al identificar a los culpables de las matanzas, a los que pondrá nombres y apellidos.

La variable que introduce la Lección de hoy, nos invita a dirigir toda nuestra atención en nuestro mundo interno y lo hace por una sencilla razón, nadie puede dar lo que no tiene. No podemos expandir nuestra santidad y salvar el mundo, si no somos consciente de que somos santos, de que somos el Hijo de Dios.

Os invito, desde el corazón y desde la honestidad, a escudriñar vuestra mente. Observa tus pensamientos e intenta identificar los que se encuentren teñidos de ira, de odio, de rencor, de resentimiento, de dolor, de miedo, de tristeza, de culpa, de envidia, etc.
Tal vez asocies ese sentimiento con alguien en particular o con una situación en concreto. La pregunta que debemos hacernos es, ¿dónde se encuentra el odio, en la persona que te lo hace despertar o en tu mente? El hecho de que tengas una experiencia de relación violenta, donde se percibe el odio, no debe oscurecer tu entendimiento llevándote a justificar ese sentimiento en base a la culpa del otro.

Cuando el odio adquiere dimensiones colectivas, en las que no nos sentimos directamente implicados, nos lleva a olvidar que en realidad, todos colaboramos en alguna medida a alimentar que dicha experiencia tenga lugar. El pensamiento busca afinidad en otros pensamientos y llega un momento en que se escenifica mostrándonos el rostro de nuestra criatura, a la que negaremos nuestra paternidad.

Es preciso aplicar el antídoto del perdón en nuestras heridas particulares. Si no nos perdonamos, si no somos capaces de limpiar nuestro odio, rencor, resentimientos, etc, no conseguiremos salvarnos, ni ayudar a otros en el proceso de salvación.

Ya tuvimos ocasión de describir en la Lección anterior, el camino que debemos andar para alcanzar esa puerta maravillosa que ha de conducirnos a la salvación. Ofrezcamos al Espíritu Santo, nuestra mente, para que su Luz la guíe hacia la rectitud y nos permita percibir el mundo de una manera correcta, haciéndonos totalmente conscientes de que somos los únicos soñadores del sueño.

Reflexión: No se puede dar lo que no se tiene.

viernes, 7 de febrero de 2020

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 38

LECCIÓN 38

No hay nada que mi santidad no pueda hacer.

1. Tu santidad invierte todas las leyes del mundo. 2Está más allá de cualquier restricción de tiempo, espacio, distancia, así como de cualquier clase de límite. 3El poder de tu santidad es ilimitado porque te establece a ti como Hijo de Dios, en unión con la Mente de su Creador.

2. Mediante tu santidad el poder de Dios se pone de manifiesto. 2Mediante tu santidad el poder de Dios se vuelve accesible. 3Y no hay nada que el poder de Dios no pueda hacer. 4Tu santidad, por lo tanto, puede eliminar todo dolor, acabar con todo pesar y resolver todo problema. 5Puede hacer eso en conexión contigo o con cualquier otra persona. 6Tiene el mismo poder para ayudar a cualquiera porque su poder para salvar a cualquiera es el mismo.

3. Si tú eres santo, también lo es todo lo que Dios creó. 2eres santo porque todas las cosas que Él creó son santas. 3Y todas las cosas que Él creó son santas porque tú eres santo. 4En los ejercicios de hoy vamos a aplicar el poder de tu santidad a cualquier clase de problema, dificultad o sufrimiento que te venga a la mente tanto si tiene que ver contigo como con otro. 5No haremos distinciones porque no hay distinciones.

4. En las cuatro sesiones de práctica más largas, que preferiblemente han de tener una duración de cinco minutos completos cada una, repite la idea de hoy, cierra los ojos, y luego escudriña tu mente en busca de cualquier sensación de pérdida o de cualquier clase de infelicidad tal como la percibas. 2Trata, en la medida de lo posible, de no hacer distinciones entre las situaciones que son difíciles para ti y las que son difíciles para otro. 3Identifica la situación específicamente, así como el nombre de la persona en cuestión. 4Usa el siguiente modelo al aplicar la idea de hoy:

5En esta situación con respecto a _____ en la que me veo envuelto, no hay nada que mi santidad no pueda hacer.
6En esta situación con respecto a _____ en la que se ve envuelto, no hay nada que mi santidad no pueda hacer.

5. De vez en cuando puedes variar este procedimiento si así lo deseas y añadir algunos de tus propios pensamientos que vengan al caso. 2Podrías, por ejemplo, incluir pensamientos tales como:

3No hay nada que mi santidad no pueda hacer porque el poder de Dios reside en ella.

4Introduce cualquier variación que quieras, pero mantén los ejercicios centrados en el tema: "No hay nada que mi santidad no pueda hacer”. 5El propósito de los ejercicios de hoy es comenzar a inculcarte la sensación de que tienes dominio sobre todas las cosas por ser quien eres.

6. En las aplicaciones cortas y más frecuentes, aplica la idea en su forma original, a no ser que surja o te venga a la mente algún problema en particular que tenga que ver contigo o con otra persona. 2En ese caso, usa la forma más específica.


¿Qué me enseña esta lección?

La santidad es nuestra verdadera condición, pues es el Estado de Ser que hemos heredado de nuestro Creador. Somos el santo Hijo de Dios. La Santidad de nuestro Padre nos hace legítimos herederos de Su Condición Sagrada.

Ser conscientes de nuestra santidad nos hace hacedores de los Atributos Divinos, lo cual nos capacita para ponerlos de manifiesto a través de nuestra acción creadora. El Poder de Dios no tiene límites, y somos portadores potenciales de ese Poder, por lo que, cuando expandimos dicha virtud, podemos poner fin a cualquier pesar, cualquier dolor, cualquier conflicto, que se haya proyectado en el mundo de la forma.

A diferencia del ego, la toma de consciencia de la propia identidad santa, nos permite ver esa cualidad anímica en nuestros hermanos, de tal modo que podemos disolver cualquier estado de miedo, culpa, separación, los cuales dan lugar a estados de enfermedad y dolor.


La Unidad y el Amor Incondicional, atributos de nuestro Ser Santo, es como una luz que tiene el poder de disipar la oscuridad en el mundo.

Somos Maestros de Dios, pero para ejercer como tal, debemos  dirigir nuestra mente al servicio de nuestra divinidad interna. La Santidad, lo hemos dicho más arriba, es nuestra verdadera condición, la cual se encuentra oculta por la densa niebla que el miedo proyecta ante nuestros ojos físicos. La creencia en la identidad del cuerpo, limita nuestra conciencia a una única vía de aprendizaje, la que nos aporta la percepción. Desde esa perspectiva, vemos un mundo separado y limitado por el espacio y el tiempo. El devenir de los días se traduce en un único objetivo, sobrevivir la vida, en vez de vivir la vida. 
La sobrevivencia está caracterizada por el deseo de poseer y tener, por el deseo de compertir y atacar. Es la ley del más fuerte. Se trata de una senda angosta y repleta de obstáculos que nos lleva a estar permanentemente atentos a no perder lo que tenemos. Esa actitud tiene un desgaste tremendo, pues nunca tiene límites. Cuanto más tenemos, más queremos y lo que tenemos, lo protegeremos con nuestras vidas. Es un camino de infelicidad y falta de armonía. Es un camino de dolor y sufrimiento.

Mientras que la santidad es expansión del amor, de la dicha, de la felicidad y de la plenitud divina, la sobrevivencia del ego, es la proyección del miedo, de la desdicha, de la infelicidad, de la escasez, de la enfermedad y de la muerte.

La santidad nos mantiene unidos en la Consciencia Una de la Filiación. La sobrevivencia nos mantiene separados en la identificación con la conciencia individual que nos aporta el cuerpo.

La santidad es eterna y no responde a las leyes limitantes del espacio y del tiempo. La sobrevivencia es temporal y responde a las leyes del espacios y del tiempo. Mientras que una expresión de nuestra santidad da vida al milagro, al deshacimiento del error, y pone fin al dolor, al sufrimiento que se encuentra en nuestra mente y que da lugar a la percepción de ese dolor y de ese sufrimiento en nuestras vidas, la proyección de nuestro deseo individualista, da lugar a la escasez y a la necesidad, pues ha perdido la conexión que lo mantiene unido a la abundancia con la que le ha creado su Hacedor.


Dios sabe que Sus Hijos son completamente impecables, pero en nuestro estado actual, los percibimos como culpables. Si Dios sabe que Sus Hijos no pueden sufrir dolor alguno, es una blasfemia percibir sufrimiento en cualquier parte. Si Dios sabe que Sus Hijos son completamente dichosos, es una blasfemia sentirse deprimido. Todas estas ilusiones y las múltiples formas que la blasfemia puede adoptar, son negativas a aceptar la creación tal como es. Si Dios creó a Su Hijo perfecto, así es como debemos aprender a considerarlo para que podamos conocer su realidad.

Cuan lejos están estas palabras de la realidad que percibimos. El mundo, ante la experiencia del sufrimiento, llega a pensar que Dios es cruel con sus Hijos.

UCDM nos revela sobre este particular: 

El mundo que ves es el sistema ilusorio de aquellos a quienes la culpabilidad ha enloquecidoContempla detenidamente este mundo y te darás cuenta de que así es. Pues este mundo es el símbolo del castigo, y todas las leyes que parecen regirlo son las leyes de la muerte. Los niños vienen al mundo con dolor y a través del dolor. Su crecimiento va acompañado de sufrimiento y muy pronto aprenden lo que son las penas, la separación y la muerte. Sus mentes parecen estar atrapadas en sus cerebros, y sus fuerzas parecen decaer cuando sus cuerpos se lastiman. Parecen amar, sin embargo, abandonan y son abandonados. Parecen perder aquello que aman, la cual es quizá la más descabellada de todas las creencias. Y sus cuerpos se marchitan, exhalan el último suspiro, se les da sepultura y dejan de existir. Ni uno solo de ellos ha podido dejar de creer que Dios es cruel.
Si éste fuese el mundo real, Dios sería ciertamente cruel. Pues ningún Padre podría someter a Sus hijos a eso como pago por la salvación y al mismo tiempo ser amoroso. El amor no mata para salvar. Si lo hiciese, el ataque sería la salvación, y ésta es la interpretación del ego, no la de Dios. Sólo el mundo de la culpabilidad podría exigir eso, pues sólo los que se sienten culpables podrían concebirlo. El "pecado" de Adán no habría podido afectar a nadie, si él no hubiese creído que fue el Padre Quien le expulsó del paraíso. Pues a raíz de esa creencia se perdió el conocimiento del Padre, ya que sólo los que no le comprenden podían haber creído tal cosa.

Cuanto dolor transportamos sobre nuestro sistema de creencias. Diría que se hace urgente, el acelerar el despertar de las consciencias, aunque este despertar siempre debe ser dentro de uno mismo y por muchas ganas que tengamos de despertar a los demás, debemos respetar su libre albedrío. Lo importante es encender la llama de nuestra cerilla, y mantenerla encendida para que aquellos que buscan encender la suya, encuentre un lugar dónde hacerlo.

Entonces, ¿cómo debemos actuar ante el sufrimiento del mundo? Esta es una cuestión que muchos nos hacemos pensando que debemos ayudar a los demás.

Quiero recurrir una vez más al Curso para extraer información que nos ayudará a dar respuesta a la cuestión planteada. En el Capítulo 16, el punto I, nos habla del significado de la "verdadera empatía":

Sentir empatía no significa que debas unirte al sufrimiento, pues el sufrimiento es precisamente lo que debes negarte comprender. Unirse al sufrimiento de otro es la interpretación que el ego hace de la empatía, de la cual siempre se vale para entablar relaciones especiales en las que el sufrimiento se comparte. La capacidad de sentir empatía le es muy útil al Espíritu Santo, siempre que permitas que Él la use a Su manera. La manera en que Él la usa es muy diferente. Él no comprende el sufrimiento, y Su deseo es que enseñes que no es comprensible.. Cuando se relaciona a través de ti, Él no se relaciona con otro ego a través del tuyo. No se une en el dolor, pues comprende que curar el dolor no se logra con intentos ilusorios de unirte a él y de aliviarlo compartiendo el desvarío.

La prueba más clara de que la empatía, tal como el ego la usa, es destructiva, reside en el hecho de que sólo se aplica a un determinado tipo de problemas y a ciertos individuos. Él mismo los selecciona y se une a ellos. Pero nunca se une a nada, excepto para fortalecerse a sí mismo. Al haberse identificado con lo que cree entender, el ego se ve a sí mismo y procura expandirse compartiendo lo que es como él. No dejes que esta maniobra te engañe, El ego siempre utiliza la empatía para debilitar, y debilitar es atacar. Tú no sabes lo que es la empatía. Pero de esto puedes estar seguro: sólo con que te sentases calmadamente y permitieses que el Espíritu Santo se relacionase a través de ti, sentirías empatía por la fortaleza, y, de este modo, tu fortaleza aumentaría, y no tu debilidad.


Ejemplo-Guía: "Sobre los atentados y las guerras"

No he creído necesario ponerle "nombre y apellido" a los atentados. En este caso, lo verdaderamente importante es reflexionar sobre los efectos, es decir, sobre el dolor que se percibe como consecuencia de un atentado o de una guerra.

Desde la visión del ego, nuestra respuesta ante tales hechos puede adquirir una gama extensa de matices, desde la condenación al deseo de venganza. En verdad, no importa mucho el matiz, pues todos ellos se fundamentan en un mismo error: lo ven con los ojos de la separación y desde esa perspectiva, no encontraremos nunca el sentido profundo de la experiencia, es decir, desde el ahogo de las emociones impregnadas en la ira y en el sufrimiento, no podremos ver la única realidad, no es el efecto el que debemos sanar, si no la causa y para ello debemos mirar todos y cada uno en nuestro interior y buscar dónde se encuentra en nosotros la ira, el odio, el miedo, que ha llevado a los demás a causar esa experiencia.

Desde la visión del Espíritu nuestra respuesta ante tales hechos tan sólo tiene un camino, ponerlo en manos de Espíritu Santo.


El secreto de la salvación no es sino éste: que eres tú el que se está haciendo todo esto a sí mismo. No importa cuál sea la forma del ataque, eso sigue siendo verdad. No importa quién desempeñe el papel de enemigo y quién el de agresor, eso sigue siendo verdad. No importa cuál parezca ser la causa de cualquier dolor o sufrimiento que sientas, eso sigue siendo verdad. Pues no reaccionarías en absoluto ante las figuras de un sueño si supieses que eres tú el que lo está soñando. No importa cuán odiosas y cuán depravadas sean, no podrían tener efectos sobre ti a no ser que no te dieses cuenta de que se trata tan sólo de tu propio sueño.

Basta con que aprendas esta lección para que te libres de todo sufrimiento, no importa la forma en que éste se manifieste. El Espíritu Santo repetirá esta lección inclusiva de liberación hasta que la aprendas, independientemente de la forma de sufrimiento que te esté ocasionando dolor. Esta simple verdad será Su respuesta, sea cual sea el dolor que lleves ante Él. Pues esta respuesta elimina la causa de cualquier forma de pesar o dolor. La forma no afecta Su respuesta en absoluto, pues Él quiere mostrarte la única causa de todo sufrimiento, no importa cuál sea su forma. Y comprenderás que los milagros reflejan esta simple afirmación: "Yo mismo fabriqué esto, y es esto lo que quiero deshacer".

Lleva, pues, toda forma de sufrimiento ante Aquel que sabe que cada una de ellas es como las demás. Él no ve diferencias donde no las hay, y te enseñará cuál es la causa de todas ellas. Ninguna tiene una causa diferente de las demás, y todas se deshacen fácilmente con una sola lección que realmente se haya aprendido. La salvación es un secreto que sólo tú has ocultado de ti mismo. Así lo proclama el universo. Pero haces caso omiso de sus testigos porque de lo que ellos dan testimonio es algo que prefieres no saber. Parecen mantenerla oculta de ti. Sin embargo, no necesitas sino darte cuenta de que fuiste tú quien eligió no escuchar ni ver.


¡Qué diferente te parecerá el mundo cuando reconozcas esto! Cuando le perdones al mundo tu culpabilidad, te liberarás de ella. Su inocencia no exige que tú seas culpable, ni tu inocencia se basa en sus pecados. Esto es obvio, y es un secreto que no le has ocultado a nadie salvo a ti mismo. Y es esto lo que te ha mantenido separado del mundo y lo que ha mantenido a tu hermano separado de ti. Ahora sólo necesitas reconocer que los dos sois o inocentes o culpables. Lo que es imposible es que seáis diferentes el uno del otro; o que seáis ambas cosas. Este es el único secreto que aún te queda por aprender. Mas no será un secreto que has sanado. (T.27.VIII.10:13)

Hemos dicho a lo largo de esta Lección que la santidad nos sitúa más allá del espacio y del tiempo. Aplicar la santidad ante vivencias de sufrimiento y dolor, se convierte en una oportunidad para acelerar el final de los tiempos. La santidad se expresa a través del perdón, la única puerta que nos conduce a la salvación.


¿Cuán dispuesto estás a perdonar a tu hermano? ¿Hasta qué punto deseas la paz en lugar de los conflictos interminables, el sufrimiento y el dolor? Estas preguntas son en realidad la misma pregunta, aunque formuladas de manera diferente. En el perdón reside tu paz, pues en él radica el fin de la separación y del sueño de peligro y destrucción, de pecado y muerte, de locura y asesinato, así como de aflicción y pérdida. Éste es el "sacrificio" que pide la salvación, y, a cambio de todo ello, gustosamente ofrece paz.

Reflexión: Soy el Santo Hijo de Dios y mi Santidad me hace un Ser Ilimitado.

jueves, 6 de febrero de 2020

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 37

LECCIÓN 37

Mi santidad bendice al mundo.

1. Esta idea contiene los primeros destellos de tu verdadera función en el mundo, o en otras palabras, la razón por la que estás aquí. 2Tu propósito es ver el mundo a través de tu propia santi­dad. 3De este modo, tú y el mundo sois bendecidos juntos. 4Nadie pierde; a nadie se le despoja de nada; todo el mundo se beneficia a través de tu santa visión. 5Tu santa visión significa el fin del sacrificio porque les ofrece a todos su justo merecido. 6él tiene derecho a todo, ya que ése es su sagrado derecho como Hijo de Dios.

2. No hay ninguna otra manera de poder eliminar la idea de sacrificio del pensamiento del mundo. 2Cualquier otra manera de ver inevitablemente exige el que algo o alguien pague. 3Como resultado de ello, el que percibe sale perdiendo. 4Y no tiene ni idea de por qué está perdiendo. 5Su plenitud, sin embargo, le es restaurada a su conciencia a través de tu visión. 6Tu santidad le bendice al no exigir nada de él. 7Los que se consideran a sí mismos completos no exigen nada.

3. Tu santidad es la salvación del mundo. 2Te permite enseñarle al mundo que es uno contigo, sin predicarle ni decirle nada, sino simplemente mediante tu sereno reconocimiento de que en tu santidad todas las cosas son bendecidas junto contigo.

4. Hoy debes dar comienzo a las cuatro sesiones de práctica más largas -las cuales han de tener una duración de tres a cinco minutos cada una- repitiendo la idea de hoy, a lo cual ha de seguir un minuto más o menos en el que debes mirar a tu alrededor a medida que aplicas la idea a cualquier cosa que veas:

2Mi santidad bendice esta silla.
3Mi santidad bendice esa ventana.
4Mi santidad bendice este cuerpo.

5Luego cierra los ojos y aplica la idea a cualquier persona que te venga a la mente, usando su nombre y diciendo:

6Mi santidad te bendice, [nombre].

5. Puedes continuar la sesión de práctica con los ojos cerrados, o bien abrirlos de nuevo y aplicar la idea a tu mundo exterior si así lo deseas; puedes alternar entre aplicar la idea a cualquier cosa que veas a tu alrededor o a aquellas personas que aparezcan en tus pensamientos, o bien puedes usar cualquier combinación que prefieras de estas dos clases de aplicación. 2La sesión de práctica debe concluir con una repetición de la idea con los ojos cerrados, seguida inmediatamente por otra repetición con los ojos abiertos.

6. Los ejercicios más cortos consisten en repetir la idea tan a menudo como puedas. 2Resulta particularmente útil aplicarla en silencio a todas las personas con las que te encuentres, usando su nombre al hacerlo. 3Es esencial que uses la idea si alguien parece causar una reacción adversa en ti. 4Ofrécele la bendición de tu santidad de inmediato, para que así puedas aprender a conservarla en tu conciencia.


¿Qué me enseña esta lección?

Una vez que hemos tomado consciencia del Ser, la acción nos lleva a reconocer en todos los seres que nos rodean, su verdadera Esencia, y la bendecimos en reconocimiento de hermandad y de unidad.

Bendecir, es la expresión del verdadero conocimiento del Ser. Es la manifestación de la certeza de la Unidad que relaciona a todos los seres. Es el pleno reconocimiento del Yo.

UCDM, en el Capítulo 14, titulado "Las Enseñanzas en favor de la verdad", nos enseña lo siguiente:

Sí, en verdad eres bendito. Mas en este mundo no te das cuenta de ello. No obstante, tienes los medios para aprender que lo eres y verlo claramente. El Espíritu Santo usa la lógica con tanta facilidad y eficacia como lo hace el ego, salvo que Sus conclusiones no son dementes. Éstas toman una dirección diametralmente opuesta y apuntan tan claramente hacia el Cielo como el ego apunta hacia las tinieblas y la muerte. Hemos examinado gran parte de la lógica del ego y hemos visto sus conclusiones lógicas. Y habiéndolas visto, nos hemos dado cuenta de que tales conclusiones no se pueden ver excepto en ilusiones, pues sólo ahí parece verse claramente su aparente claridad. Démosles la espalda ahora y sigamos la simple lógica que el Espíritu Santo utiliza para enseñar las sencillas conclusiones que hablan en favor de la verdad y sólo de la verdad.


Si eres bendito y no lo sabes, necesitas aprender que ciertamente lo eres. El conocimiento no es algo que se pueda enseñar, pero sus condiciones se tienen que adquirir, pues eso fue lo que desechaste. Puedes aprender a bendecir; pero no puedes dar lo que no tienes. Por lo tanto, si ofreces una bendición, primero te tiene que haber llegado a ti. tienes también que haberla aceptado como tuya, pues, de lo contrario, ¿cómo podrías darla? Por eso es por lo que los milagros dan testimonio de que eres bendito. Si perdonas completamente es porque has abandonado la culpabilidad, al haber aceptado la Expiación y haberte dado cuenta de que eres inocente. ¿Cómo ibas a percatarte de lo que se ha hecho por ti, sin tú saberlo, a menos que hicieses lo que no podrías sino hacer si se hubiese hecho por ti?

No podemos dar lo que no tenemos, no podemos bendecir al mundo si no encontramos nuestra conexión permanente con Dios, nuestro Creador, pues en esa visión recibimos la bendición de nuestra propia santidad. Sí, somos benditos porque Dios comparte su condición bendita con su Hijo. En este sentido, en el ámbito de la Filiación, todo pensamiento benévolo que cualquiera de nuestros hermanos abrigue en cualquier parte del mundo nos bendice. Lo que debería llevarnos a querer bendecirles, como muestra de agradecimiento. 

¿Es necesario conocer a ese hermano? No. no es necesario que lo conozcamos personalmente, pues la luz del amor es tan potente que irradia a través de toda la Filiación.

La bendición es la manifestación de nuestra santidad y nuestra santidad es el reconocimiento de nuestra Divinidad. Re-cordar nuestra Esencia nos lleva a la visión de nuestro estado natural de grandeza y esa visión se traduce en el acto de bendecir porque nuestra grandeza es nuestra abundancia. Al bendecir la conservamos en nuestra mente y nos mantenemos en plena conexión en la Mente de Dios.

¿Acaso vez alguna debilidad en el acto de bendecir a tu hermano? En respuesta a esta cuestión, UCDM no indica:

"No tengas miedo de bendecir, pues Aquel que te bendice ama al mundo y no deja nada en él que pueda ser motivo de miedo. Pero si te niegas a dar tu bendición, el mundo te parecerá ciertamente temible, pues le habrás negado su paz y su consuelo, y lo habrás condenado a la muerte".

Ejemplo-Guía: "Todos los políticos son unos ladrones y unos mentirosos"

¿Estaríamos dispuestos a bendecir a los políticos que juzgamos como ladrones y mentirosos? 

Para muchos, esta pregunta les puede parecer una tomadura de pelo y puede llevarles a pensar que el que la hecho, no puede estar bien de la cabeza. Sus argumentos son sólidos, pues tienen pruebas, más que evidentes, que los sitúa como dueños de la razón. El que la hace la paga, es una reflexión compartida por ese pelotón humano que elige proyectar sobre el comportamiento ajeno, su propio comportamiento interno.

¡Vaya!, esa afirmación ya es la gota que hace rebosar el vaso de la paciencia. Después de que somos las víctimas de las injusticias de los políticos, también tenemos que aceptar que nuestra crítica nos lleva a reconocer que somos tan culpables como ellos.

No es mi intención acusar a nadie. De hacerlo estaría utilizando la visión de la mente dual que nos lleva a creer en la separación entre los seres. Yo practico la visión de la unicidad y elijo por voluntad propia ver a mis hermanos como partes de una misma Unidad, la que conforma la Filiación. Respeto todos los comportamientos, en la misma medida en que no juzgo mis propios actos. Soy totalmente consciente de que cada uno nos encontramos en un fase distinta dentro del proceso conciencial, pero en esencia, Todos somos perfectos Hijos de Dios.

Esa visión me lleva a reconocer, el juego de la mente dual, que nos lleva a proyectar sobre el mundo exterior, el contenido de nuestros pensamientos. Esos pensamientos encuentran su misma onda vibratoria en los espejos representados por nuestros hermanos, los cuales con su comportamiento nos lleva a reconocer la calidad de nuestros propios pensamientos y sentimientos..

Como bien expresa UCDM, o bien vemos la carne o bien reconocemos el espíritu. En esto no hay términos medios. Si uno de ellos es real, el otro no puede sino ser falso, pues lo que es real niega a su opuesto. La visión no ofrece otra opción que ésta. Lo que decidimos al respecto determina todo lo que vemos y creemos real, así como todo lo que consideramos que es verdad. 
De esta elección depende todo nuestro mundo, pues mediante ella establecemos en nuestro propio sistema de creencias lo que somos: carne o espíritu. Si elegimos ser carne jamás podremos escaparnos del cuerpo al verlo como nuestra realidad, pues nuestra decisión reflejará que eso es lo que queremos. Pero si elegimos el espíritu, el Cielo mismo se inclinará para tocar nuestros ojos y bendecir nuestra santa visión a fin de que no veamos más el mundo de la carne, salvo para sanar, consolar y bendecir.

Si condenamos a los políticos que hemos juzgado culpables, lo que realmente estamos haciendo es proyectar nuestra propia condena y lo que es más importante, estamos compartiendo la creencia en que somos tan solo carne y la creencia en la separación.

Si en cambio elegimos bendecirlos, lo que estamos haciendo es reconocer nuestra gratitud por servirnos como espejos en los cuales podemos ver reflejado nuestras propias proyecciones.

Reflexión: ¿Mi manera de amar al mundo, es exigente?