Con el análisis de Cáncer hemos narrado uno de los
episodios más dramáticos a los que Elohim se enfrentó en su proceso Creador, y
del que sin duda el hombre es heredero. La "puerta" de la división,
de la perdición, del encuentro con la individualidad separada, comienza con
Cáncer. El espíritu racial, los nacionalismos, lo privado irá poco a poco
cediendo su hegemonía hasta que de nuevo el hombre sea capaz de retornar hacia
ese estado de unidad propio de la etapa paradisiaca. Hay un dicho ocultista que
cuenta que la energía debe salir siempre por la misma puerta por la que entró.
Es por ello, que el camino de la salvación debemos buscarlo no en el elemento
Aire, ni en el de Tierra, ni aún en el Fuego, sino en el Agua, y debemos
hacerlo con la calidad que nos fue suministrada al Principio, con la máxima
pureza.
Pues bien, al igual como ocurrió en el Paraíso
Terrenal cuando Adán-Eva decidieron ceder a la tentación de Lucifer-Serpiente,
lo que les llevó a ser expulsados de la Tierra de la Gracia Divina para que con
su trabajo y rigurosa labor retornaran al Camino, asimismo, aparece una
dinámica nueva que lanza al hombre perdido hacia la conquista de la senda de
retorno. Entramos en los confines de Escorpio, donde el alma sufrirá la
experiencia de la penitencia y del autocastigo, gracias a lo cual, alcanzará de
nuevo la redención.
Veamos qué ocurre en Escorpio. Comenzaremos diciendo
que en este signo ejerce su influencia la fuerza He, por lo que tenemos un
primer dato, la característica fundamental de este centro es la interiorización
de los deseos y emociones, o lo que es lo mismo, los sentimientos se encuentran
en su fase de máxima concentración y fijación. Hemos visto que es un signo He,
porque es el segundo de su Elemento, pero debemos añadir que hay que atribuirle
una nueva influencia de la fuerza He, ya que, el propio Elemento en sí responde
a esta dinámica (Agua-He). Esta es la razón -y conviene tenerlo siempre muy
presente- por la que este signo es el de máxima oscuridad. Todo el potencial
emotivo se encuentra en el interior del individuo, y es tanto el exceso de
energía que contiene, que de no encontrar un acto creador como el generativo,
el fecundador, podría llevarle a hacer un mal uso de las energías.

Prestemos atención al trabajo alquímico de este
centro. Hemos visto que es un doble He, y a esta altura de los estudios,
sabremos identificar que el He primordial es Hochmah, el segundo rostro de la
divinidad, el del Amor-Luz. Por lo tanto, Gueburah trabaja incansable para
producir en el hombre el despertar de ese principio, pero al situarse bajo los
dominios de Binah -Columna de la Izquierda, Rigor-, será a través del dolor que
se alcanzará la sublime meta del amor.
Para finalizar con la vinculación sefirótica debemos
decir que Gueburah-Escorpio al situarse debajo de Binah y siendo éste el Vav
Primordial-Legislador, realizará para él funciones de 2º He-Yod, o lo que es lo
mismo, la ley debe dar sus frutos en la Justicia. De ahí que muchos de los
nativos de este signo nazcan con vocación de defensores de la ley y con un
elevado sentimiento de perfección interna.
Pasemos a analizar las expresiones psicológicas del
signo.
Si cuando veíamos a Cáncer hablábamos de introversión,
en este signo esa característica alcanza su máxima expresión. El nativo
Escorpio es muy vulnerable en una primera etapa, pues trata de autoconocerse
interiormente. Se muestra habitualmente en un estado tenso y de autodefensa, y
su afán más profundo es que su comportamiento responda a su deseo de
perfección. En este sentido, cuando el signo recibe influencia negativa, el
Escorpio se convierte en un ser déspota y agresivo, exigiendo una altura
emotiva en sus relaciones afectiva que él no posee.
Escorpio se caracteriza por su especial magnetismo; es
amante del secreto, el misterio y el ocultismo, aunque podemos encontrarnos con
nativos que sufren profundos temores llegando a rasgos neuróticos y a
padecimientos psicóticos. Si la expresión del Elemento es el Amor, en este
signo esta búsqueda se dirige hacia uno mismo, por lo que este signo, es el del
amor propio. Hay un refrán que sabiamente expresa: "el amor bien entendido comienza por uno mismo". Esto es una verdad como un templo,
ya que si no nos amamos nosotros íntegramente, con nuestros atributos positivos
y con nuestros defectos, difícilmente podremos amar a los demás. Una expresión
negativa de esta dinámica de aprendizaje es el egoísmo y la vanidad.
El Escorpio puede y debe llegar a dominar el impulso
de los sentimientos hasta tal punto, que su autoseguridad interna no se altere
ante pruebas de halagos e insultos. Sin embargo, es arduo el trabajo que ha de
realizar antes de alcanzar este dominio.
El gran don de estos nativos es su capacidad para
"arreglar", "corregir", todo tipo de trabajos en los que la
especialidad requiera un conocimiento de lo interno, ya sean motores o la
propia naturaleza psíquica.
La regencia de Marte sobre este signo, le pone una
nota de pasión y ardor. Difícilmente estos nativos sabrán dominar con tacto una
discusión; él dirá con rudeza y brutalidad lo que cree justo y por lo general
suele doler su aportación.
Entre los aspectos más negativos de los nacidos bajo
este signo, encontramos el empleo de la magia negra, bien conscientemente o
inconscientemente. Ya hemos visto que el Escorpio trabaja en el plano astral y
lo hace moldeando esta energía.
Cuando recibe malas influencias, los sentimientos a
los que da vida suelen llevar un propósito destructivo. Expresiones de esta
energía, les lleva a ser personas odiosas, rencorosas, celosas y muy agresivas
y crueles. No olvidan jamás una ofensa, se convierten en seres muy vengativos.
Advertíamos al principio que Escorpio-Gueburah era la
puerta de la purificación, y no en vano se le atribuye a este signo la
capacidad anímica de la transformación alquímica. En efecto, en este signo el
hombre encuentra el valor y las energías suficientes para dar un giro a sus
hábitos negativos, para dar muerte a una personalidad caduca. Los símbolos del
Escorpio, la serpiente y el águila expresan muy adecuadamente los diferentes
aspectos de estos nativos.


La letra-fuerza del alfabeto sagrado hebreo que
corresponde a la dinámica de este signo, es el Vav. Esta fuerza debemos
interpretarla como una cabeza de puente entre dos mundos. Uno que representa el
pasado, la etapa de la perdición, y otro que nos sugiere el futuro, el progreso
de la evolución.
Significativamente, en Tarot, es el Arcano Mayor, Los
Enamorados, el que nos ofrece sus arquetipos para que comprendamos mejor la
dinámica de este signo. En él, se observa dos figuras que se encuentran en la
difícil etapa de la conquista de las emociones, y parecen estar sumidos en la
eterna prueba de la duda.
Esa duda entre pasado, seguridad, oscuridad, y futuro,
lo incierto, la luz y el progreso, la vivirá profundamente todos los nacidos en
este signo.
La clave hermética lo lleva a tomar conciencia de su
poder creador y a hacer uso de él. Adquiere una identidad emocional, pertenece
a una familia, a un clan, pero debe trascender ese círculo y formar él mismo un
nuevo marco de aprendizaje para futuras generaciones. No siempre el nativo
Escorpio sumido en esta prueba, acepta sacrificar su poder creador para dar
vida a nuevas criaturas.
Cuando su actitud es negativa, cae en los seductores
tentáculos del egoísmo, y se entrega al derroche y satisfacción de los goces
sexuales y demás placeres mundanos, que tarde o temprano por la vía del rigor,
despertará su oscurecida conciencia.
Escorpio es el signo que rige la sexualidad. Él nos
habla de nuestra actitud ante la tarea generativa. Nos indicará si en verdad
estamos imitando al Creador procreando vida, o por el contrario hemos decidido
interponernos al proceso lógico de las fuerzas de la naturaleza.
Es difícil saber qué está ocurriendo en cada momento
en el interior de estos nativos. Por lo general su hermetismo les lleva a ser
profundamente reservados, y sólo cuando las energías internas no han sido
dominadas, lo que les lleva a mostrarse inseguros, estos nativos pretenderán hacer saber a todos la trascendencia de su valer, sus múltiples peripecias
emotivas, una serie de memoriales que lo que pretenden en el fondo es marcar
una ruta donde todos perciban sus huellas como el camino más perfecto.
La estancia evolutiva por el signo de Escorpio podría
definirla como de las más sutiles. El hombre se descubre como un dios, y sin
embargo, no está maduro para dominar las fuerzas creadoras. Ya no se encuentra
al amparo de las Entidades Espirituales cuyo encargo era custodiar el despertar
de las consciencias. Ahora el alma humanan se encuentra al Este del Edén y su
alimento deberá ganárselo con el sudor de su frente. Es la hora del trabajar,
de trabajar duro y con tesón, pero esa labor debe referirse fundamentalmente a
los grandes espacios anímicos. Debemos bajar hasta nuestras profundidades
internas, hacia los rincones más recónditos de nuestro inconsciente, y
descubrir qué escondemos, qué guardamos en él. Cuando se afronta esta empresa
con valor, entonces, es cuando se produce ese proceso de metamorfosis que nos
anuncia el signo. La oscuridad es integrada a la conciencia-luz, y el hombre
habrá adquirido una visión nítida de su poder creador.
Bien cierto es, que en este signo se reclutan los
hombres cuyas acciones son las más ruines, las más bajas, pero igualmente nos
encontramos a los más santos y elevados iniciados.
En analogía con este signo podemos enumerar los
siguientes conceptos:
El río, el petróleo, el carbón, lo subterráneo, la
cirugía, la mecánica, la guerra, el negro, el soldado, la policía, el verdugo,
la muerte, el dolor, el sistema muscular, el diablo, la letra Vav, la venganza,
el inconsciente, la profundidad, los trabajadores, la noche, el águila, la
tentación, etc.
En cuanto a la relación de cualidades positivas y
negativas que resumen las características de este signo, tenemos las
siguientes:
Penetración, pasionales, introvertidos, reservados,
inescrutable, voluntariosos, determinación, posesividad, celosos, odios,
misterio, ocultismo, santidad, iniciados, luchadores, incertidumbre,
ejecutivos, bruscos, honestos, justos, infatigables, anarquía, destrucción,
terroristas, asesinos, crueles, sarcásticos, magnéticos, militares,
disciplinarios, cirujanos, autodefensa, perfeccionistas, leales, dramáticos,
psicólogos, vengativos, autocastigo, heroicos, posesivos, muerte y
resurrección, etc.