sábado, 5 de diciembre de 2015

Interpretación Astro-Cabalística del Evangelio de Marcos: Trabajos de Aries (II)

LA MISION DE JUAN (KETHER)

Hemos adelantado que, este primer capítulo, está en analogía con los Trabajos del Séfira -Centro de Consciencia- Kether. Para comprender la razón que nos ha llevado a realizar dicha afirmación, debemos conocer, sin duda, que Kether es el rostro del Padre, de Dios, en su manifestación Primigenia. Se trata del centro de donde el hombre recibe el impulso emanativo que le lleva a crear: la Voluntad. Kether es el Principio de todos los principios; el Origen de todo lo creado. Es Designio, es Misión.
Si los Evangelios tratan sobre la Vida de Jesús-Cristo, es decir, sobre ese estado de consciencia llamado Amor, diremos que, este primer apartado nos hablará sobre la condición anímica que debemos adquirir para dar lugar a la aparición del estado llamado Jesús. Esa condición previa, original, pura, aparece protagonizada por un personaje mítico: Juan, el Bautista, el Precursor.
Son suficientes las pistas que da el autor para que entendamos cuál debe ser la simiente, el potencial anímico, que se debe lograr para que pueda manifestarse en nosotros un estado anímico aún superior: Cristo.
Así comienza el Evangelio de Marcos:
1 Principio del evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios. 2 Como está escrito en el profeta Isaías: "He aquí que envío delante de ti mi ángel, que preparará tu camino. 3 Voz de quien grita en el desierto: Preparad el camino del Señor, enderezad sus senderos".
El término Principio con el que da comienzo el evangelio de Marcos, lleva implícito un especial significado cabalístico. Nos muestra la "puerta" de entrada de las energías en su estado primigenio. Podríamos traducir el mensaje como: la condición primordial sin la cual el evangelio, es decir el Trabajo Crístico, no se podría dar. Es totalmente necesario entender ese mensaje profético de Isaías. Está escrito en nuestra célula humana, en nuestro genoma espiritual, que, para alcanzar la perfección a la que hemos sido llamados -somos Hijos de Dios-, tenemos que recorrer y conquistar esa instancia -la condición anímica llamada Jesús-Cristo, pero, para ello es imprescindible que preparemos el camino, que la voz de quien grita en el desierto enderece los senderos. ¿Cuál es esa voz que grita en el desierto?
Es la voz de Kether, del Padre, que se encarna en Juan, en una "tierra" que aún no se ha conquistado -el desierto-, indicándonos una situación anímica a la que aún no hemos logrado acceder: Kether. Tan sólo Cristo-Hochmah lo ha logrado.
En términos psicológicos, se trata de un estado de virginidad, de pureza, de unificación, que debe adquirir el alma humana. La Cábala nos revela que Kether no tiene rostro, tan sólo podemos oír su voz... Ese Verbo Creador se hace audible en el Tercer Centro Sefirótico, llamado Binah, el encargado de exteriorizar la Voluntad Divina. Binah, en términos cabalísticos, se interpreta como la Ley y el Rigor; representa al Espíritu Santo. Su fundamento es Inteligencia Activa. Por lo tanto, podemos decir que, ese estado tan importante que debemos adquirir con el propósito de que Cristo tome el timón de nuestras vidas, es la voz de la Ley; una Ley que nos invita a actuar con el Conocimiento de Dios; esto es, nos lleva a construir con las pesas y medidas con las que Dios construyó el Universo.
Respetemos la Ley. No nos extralimitemos en nuestras actuaciones. Seamos puros y renunciemos a aquello que vaya en contra de la Ley de Dios. Tal será el mensaje que la voz nos anunciará en nuestro desierto. Movilicemos permanentemente a Kether-Voluntad para no perder ni un solo instante la consciencia de nuestra verdadera identidad: SOMOS DIOSES EN FORMACIÓN.
4 Apareció en el desierto Juan el Bautista, predicando el bautismo de penitencia para remisión de los pecados.
Es importante comprender esta parte del mensaje. Hemos dicho que Juan se encarga de actuar como la voz del Padre. El representa a Binah-Ley; sin embargo, su misión es preparar los caminos del Señor; es decir, existe una condición anímica más elevada a la de él, la representada por Cristo-Amor. Ese estado, cabalísticamente hablando, es Hochmah. Así, vemos como, en el Árbol, este Centro Sefirótico se sitúa por encima de Binah.
¿Por qué será necesario pasar a este Centro Sefirótico -Hochmah-, si en Binah, ya existe un Dios-Ley, Jehová?
Como decía, es muy importante que el estudiante comprenda esta situación pues, en su maniobrar humano como aspirante a alcanzar la condición de la Perfección, se encontrará en multitud de ocasiones como perdido, en una encrucijada, ora identificado con el rigor, ora dando vida a la libertad y al perdón. Ocurre que, no sabemos con exactitud donde acaba el rigor y donde empieza el amor-perdón.
Cuando cometemos un error, por lo general nos autocastigamos rigurosamente, pues no deseamos obrar a espaldas de los preceptos de la Ley. Sin embargo, estamos buscando la luz con esa actitud; estamos tratando de situarnos en Hochmah, pues deseamos comportarnos en la luz. No obstante, la realidad nos indica que estamos instalados en Binah; necesitamos del rigor para aprender; hacemos necesaria la manifestación del dolor para lograr tomar consciencia. Esta experiencia es muy común en los aspirantes a la luz.
Marcos, al igual que los demás evangelistas, nos revela un estado anímico que nos lleva de igual modo a la luz sin necesidad de permanecer en la "tierra" del rigor. Cristo-Amor es el Nuevo Arquetipo que nos aguardará cuando hayamos sido capaces de abandonar las viejas reglas del Talión.
Pero, ¿cómo hacerlo?, ¿qué condición es necesaria para lograrlo? El propio evangelio nos enseña el camino que debemos seguir para ello. Marcos nos sitúa directamente en presencia de Juan el bautista y nos revela que, antes de recibir a Cristo como un bautismo, debemos pasar el transito de un Mundo a otro que está protagonizado por el Precursor. En efecto, Juan es el último peldaño de la Columna del Rigor; es el experto en normas y leyes, el que conoce el verdadero arte de construir siguiendo el Temor de la Ley. Este Juan representa anímicamente la voz de nuestra consciencia que nos dice: ¡arrepiéntete!, ¡haz penitencia! mientras que te encuentres en esa situación de necesidad.
He aquí la clave: mientras que haya necesidad de seguir satisfaciendo la naturaleza de los instintos, tendremos que estar muy alerta y en condición de arrepentimiento; lo cual no quiere decir autocastigo e inmolación.
Pero Juan cede su hegemonía a Jesús y, con ello, nos abre un camino totalmente distinto, ya el alma, experta y bregada en el uso de lo material, sabia y experimentada, se libera de la necesidad y de la escasez, viviendo desde ese momento con otros criterios: la expansión, el crecimiento.
El estudiante habrá experimentado en alguna faceta de su vida que, cuando ha superado cualquier hábito o apego que lo mantenía prisionero de él, siente una profunda liberación. Al dominar la situación está en condición de expandirse, de dar a otros lo que ha conseguido; es capaz de curar a cuantos se encuentren en su antigua situación; es capaz de comprender y perdonar el error personificado en los demás.
Cuando hayamos conseguido alcanzar el estado Juan, y nuestra consciencia tenga "hambre de luz", debemos saber que es preciso mantener una actitud siempre presente de arrepentimiento, pues, esta será la condición que acerque hasta nosotros el poder liberador del Cristo.
Fijémonos que, no estamos hablando de la ley estricta de "ojo por ojo y diente por diente"; el arrepentimiento debe llevar implícito una gran dosis de auto-perdón, pues, si estamos llamados a perdonar, ¿como podremos hacerlo si antes no nos perdonamos nosotros mismos?
Es importante que imitemos a Juan en su comportamiento. Debemos ir por la vida ligero de equipaje; que nuestros ropajes sean humildes, como la piel de camello que arropó el cuerpo del Precursor. El camello es un animal que inspira ese ideal de servicio para el que esta siendo utilizado. Con ello, nos quiere mostrar el autor que no prestemos tanta importancia a la apariencia con la que nos movemos en la vida; mucho más importante es saber ceñirse los lomos con un buen cinturón, pues, debemos evitar que las dos naturalezas, la inferior y la superior, se mezclen y nos lleven a confundir las funciones creadoras.
7 En su predicación les decía: Tras de mí viene uno más fuerte que yo, ante quien no soy digno de postrarme para desatar la correa de sus sandalias. 8 Yo os bautizo en agua, pero Él os bautizará en el Espíritu Santo.
Ya hacíamos referencia anteriormente a ese grado de superioridad existente entre Jesús y Juan. Estamos refiriéndonos a una superioridad de “estados de consciencia”. El itinerario que debe seguir el alma humana desde Malkuth -Mundo Material- hasta Kether -Mundo de Dios-, hace necesario que vaya surcando todos los Centros de aprendizaje. Como vemos, Jesús-Hochmah es la etapa última; la que nos lleva directamente al Padre. Cuando esta conquista se logre, el alma habrá alcanzado un estado de perfección que le permitirá poner de manifiesto la facultad creadora del Padre. Mientras que logramos esta meta nos identificamos, unas veces con la Columna de la Izquierda, otras con la Columna de la Derecha. El Arquetipo esta creado, depende de nuestra voluntad el que hagamos de cada presente una experiencia rigurosa o liberadora.
Juan nos bautiza con Agua; es decir, su papel llega hasta un límite: el que nos permitirá purificar nuestras emociones. En efecto, con ese fin han trabajado y trabajan las Leyes. Si no hubiésemos tenido que respetar unas normas, el hombre se habría destruido quedando rezagado en el proceso evolutivo. El rigor de la Ley ha logrado que se llevase a cabo un aprendizaje en el correcto uso del poder creador del Agua. En cambio, Jesús nos bautizará en el Espíritu Santo. En realidad, lo que nos está revelando este mensaje es que, cuando hayamos conquistado la etapa Jesús, adquiriremos el don de “entender todas las lenguas”, pues, la consciencia de unidad con todos los seres será una realidad.
El Espíritu Santo nos revela el rostro del Padre haciendo uso del Verbo Creador. Asimismo, cuando seamos Jesús, y amemos con sabiduría, habremos adquirido igualmente el poder creador de la Palabra. Se nos revelarán todos los misterios que hasta ese momento nos mantenían alejados de nuestra verdadera identidad; habremos conquistado la eternidad, y todo el conocimiento estará a nuestra disposición.
El propósito de estos escritos, de presentar la estrecha relación existente entre el evangelio de Marcos y los Trabajos astro-cabalísticos, nos lleva a sintetizar todo lo expuesto hasta aquí sobre la Misión de Juan, pues, en verdad, el cronista nos esta transmitiendo, recogiendo hechos míticos e históricos, las peculiaridades que debemos adoptar si queremos poner de testimonio las cualidades y virtudes del Arquetipo Aries-Kether, es decir: nuestro Yo Divino.
Siendo esto así, diremos, que la actitud anímica que hemos de manifestar en nuestro comportamiento es la transmitida por Juan el Bautista. Nuestro trabajo en Aries nos lleva a ser el "precursor" de lo Nuevo, de lo que está siempre más allá de nosotros mismos. "Tras de mi viene uno más fuerte que yo".
En la dinámica de Aries, el principio activo debe ser la Voluntad, pues, gracias a este impulso motor nos movilizamos para "enderezar los senderos". Fijémonos que, entre el rigor-Binah, y el perdón-Hochmah, se encuentra Kether-Aries: la Voluntad. La cuestión, como ya hemos adelantado, será, ¿qué camino tomará nuestra voluntad, esa semilla vitalizadora?
Actuemos como Juan, "prediquemos el bautismo de penitencia para remisión de los pecados", y veremos como acudirán hasta nosotros -nuestra naturaleza psíquica-, desde todas las regiones de "Judea"; es decir, los habitantes de nuestra ciudadela anímica se pondrán al servicio del Propósito que nos moviliza.

viernes, 4 de diciembre de 2015

Interpretación Astro-Cabalística del Evangelio de Marcos: Trabajos de Aries (I)

INTRODUCCIÓN

Podría tratarse de una casualidad el hecho de que, en el primer capítulo del Evangelio de San Marcos, encontremos diez puntos para narrar las diferentes secuencias que fueron sucediéndose en el tiempo en relación a la vida de Jesús. Sin embargo, desde el punto de vista cabalístico, este aparente detalle adquiere un importante significado pues, el mismo diez, está revelando el misterio que encierran los Diez Centros Sefiróticos del Árbol Cabalístico, donde se ponen de manifiesto las Diez Esencias Divinas o, lo que es lo mismo, el Gran Cuerpo y Manifestación de Dios, de las Leyes Divina y Creadoras.
Pero, ¿por qué esta división-clasificación se recoge en el primer capitulo? Por la misma razón por la que en el primer capitulo del Génesis se recogen en estado germen, es decir, en su Principio, los diferentes Días de la Creación. Se trata, sin duda, de una presentación, de un anticipo, de una semilla que anuncia el potencial inseminador que debe crecer y desarrollarse.
¿Podríamos pensar entonces, que Marcos tenía conocimientos de la Cábala? Sin duda alguna. Los Cuatro Evangelios están narrando, en un lenguaje adaptado a la época histórica, lo que se han llamado los Cuatro Caminos Iniciáticos: Fuego, Agua, Aire y Tierra. Siendo así, los narradores emplearon sus conocimientos para expresar la Verdad con el colorido apropiado a su Iniciación.
San Marcos representa al Elemento Aire-Pensamiento y, conociendo las peculiaridades de este Elemento, podemos decir que, su Trabajo consistió en hacer comprensibles los Misterios del Trabajo Crístico. San Juan "Evangelista" se centró en transmitir el Evangelio de Fuego, el Revelador. San Lucas trabajó en el Elemento Agua, y su mensaje tiene como objetivo conquistar el corazón del hombre para sensibilizarlo con la Fuerza del Amor. San Mateo, mas preocupado por realizar su Trabajo en el campo material, comienza su narración aportando los mínimos detalles sobre la genealogía de Jesús. Trata de dejar claro su identidad humana.
Marcos es el intelectual y, como tal, dirige sus esfuerzos a traducir, hasta hacerlas comprensibles, las vivencias del Cristo y, para ello, recoge como fuente de información las experiencias de Pedro-piedra, el representante del Arquetipo de Tierra o, lo que es lo mismo, Capricornio. El Aire es la antesala de la Tierra; el pensamiento antecede a la acción.
La razón permitirá al hombre comprender el mensaje Crístico, y acomodar su comportamiento a El. Marcos trata de penetrar en nosotros conquistando la fortaleza de nuestra mente. Este es el motivo, y no otro, por lo que su primer capitulo, el que está en correspondencia directa con Aries - Principio - Origen - Semilla-, da comienzo poniendo de manifiesto los Diez Trabajos Esenciales que el alma humana ha de desarrollar para que la naturaleza Crística nazca, crezca, muera y resucite en su interior.
Cada uno de esos Diez apartados está en sintonía con los Trabajos de cada uno de los Diez Séfiras. El estudiante de Cábala no tendrá dificultades para ver la relación existente entre estos apartados y los Séfiras. Sin embargo, y dado que este trabajo va dirigido tanto a estudiantes avanzados como a iniciantes, entraremos a explicar con más detalles la singular relación. Veámoslo:
La Misión de Juan = Kether. Fuego. Yod.
El bautismo de Jesús. = Hochmah. Agua. He.
El retiro de Jesús. = Binah. Aire. Vav.
Su predicación = Hesed. Tierra. 2º He.
Vocación de los primeros discípulos = Gueburah.
En la sinagoga de Cafarnaúm = Tiphereth.
Curación de la suegra de Pedro = Netzah.
Curaciones en la tarde del Sábado = Hod.
Deja Cafarnaúm secretamente = Yesod.
Curación de un leproso = Malkuth.

jueves, 3 de diciembre de 2015

Interpretación Astro-Cabalística del Evangelio de Marcos (2)

INTRODUCCION

Aquellos que han estudiado minuciosamente los detalles exotéricos de los Libros Sagrados, entre ellos los Evangelios, han querido ver en la obra redactada por San Marcos la influencia clara y nítida de uno de los actores principales en el guion protagonizado por Jesús-Cristo. Me estoy refiriendo a Simón, a quien el Maestro llamaría Pedro.
Todos los investigadores coinciden en que San Marcos fue un redactor de hechos históricos que cultivó su arte con una exquisita sencillez, con la cual nos presenta a un Jesús con los rasgos peculiares de un ser humano, y al mismo tiempo realza su aspecto trascendente, misterioso y divino. En definitiva, nos acerca a la comprensión del Hombre-Dios del que todos somos portadores en estado potencial y que Él, el Maestro, el Hijo del hombre, nos enseñaría a conquistar.

DOS FACTORES ESOTÉRICOS SIGNIFICATIVOS

Marcos representa el Evangelio del Elemento Aire, el intelectual. El propósito de su relato es narrar de un modo comprensible a la mente humana la dualidad que se da cita en el hombre cuya evolución es la más elevada con respecto al resto de la humanidad. Al describirnos los valores humanos de Jesús, el cronista nos permite identificarnos con su vida, con sus acciones; facilita que podamos seguir sus mismas huellas pues, sus logros están al alcance de todos nosotros. Por otro lado, al describirnos sus valores espirituales, al hacernos comprensible su Designio, su Misión, al permitirnos entender su Propósito, nos está describiendo un proceso lógico que todos debemos seguir para desarrollar las potencialidades de las que somos portadores pues, todos somos hijos y herederos de los poderes de Dios.
La labor de Marcos nos instruye sobre el Cristo interno que habita en cada hombre y sobre los Trabajos, a nivel humano, que debemos desarrollar para conquistar la consciencia Crística. Nos facilitará, igualmente, la asimilación intelectual de lo Divino que, en el caso de San Juan -Evangelio de Fuego-, aparece expresado en un lenguaje abstracto, arquetípico y rico en simbología.
El evangelio de Marcos es más asequible a la razón y nos revela, en los Dieciséis Capítulos, los Dieciséis Estados de Energía o los Dieciséis Tránsitos que debe recorrer el alma humana en la conquista de su condición divina. Desarrollar ese viaje sobre la senda Zodiacal es cubrir los Doce Arquetipos Divinos integrando, a su vez, los Cuatro Estados de Transición entre los diferentes Elementos.
La cifra 16 nos lleva pues, a la idea de perfeccionamiento de los Trabajos divinos, y existen testimonios recogidos por autores, como Claude de Saint Martín en su obra “Las Relaciones”, donde nos hablan de un alfabeto primitivo que se componía de 16 signos. Asimismo, Lacour, Barrois, Court de Gébelin, Fabre de Olivet y, más recientemente, Kabaleb, nos hablan de la existencia de esos 16 Estados primitivos que darían lugar a posteriores alfabetos.
Lo cierto es que, las revelaciones astrológicas en su manifestación, nos llevan a evidenciar esos dieciséis “peldaños” que, ineludiblemente, toda alma ha de recorrer.
El presente trabajo trata sobre el estudio de esos Dieciséis Estados de consciencia, enfocándolos desde el punto de vista astrológico/cabalístico o, lo que es lo mismo, desde el punto de vista creativo del universo macrocósmico y microcósmico, así como desde el análisis de la vida de Jesús, en cuyos trazos veremos, dibujadas de un modo maravilloso, las mismas verdades que se expresan en el conocimiento de los Zodiacales.
En definitiva, haremos un extraordinario viaje por el mundo del conocimiento y de la sabiduría ancestral en el que iremos descubriendo claves y verdades que están recogidas, en un lenguaje sencillo, en la Crónica de la Vida del Maestro y que se detallan en la Obra de San Marcos.

miércoles, 2 de diciembre de 2015

Interpretación Astro-Cabalística del Evangelio de Marcos


PRESENTACIÓN


Aún recuerdo, con perfecta nitidez, la primera ocasión en la que hice pública mi voluntad de estudiar astrología. Con motivo del comienzo de un nuevo curso académico, la dirección del centro reunió a todos los alumnos y fue nombrándolos uno a uno con la intención de preguntarles sobre las razones que les habían llevado a escoger las ramas optativas de Ciencias o Letras. Unos decían: “me he decidido por ciencias, pues deseo estudiar medicina”, otros anunciaban: “he decidido letras, pues mi propósito es estudiar literatura”, y así hasta llegar mi turno. Yo, por aquellos días, no tenía muy claro qué deseaba estudiar, sin embargo me levanté muy decidido, y tomando la palabra, dije: “elijo ciencias, pues he decidido estudiar astrología”.


Cada vez que evoco estos recuerdos en mi mente creo estar oyendo las risotadas de mis compañeros y del claustro de profesores en pleno. El Jefe de Estudios, participando de aquel clima que se tornaba cada vez más distendido, me advirtió de que tendría que ir a estudiar con el Dr. Jiménez del Oso. Lo que él, ni nadie de los allí presentes, al menos conscientemente, podíamos imaginar, fue que sus palabras fueron una premonición, pues pasado unos años, fue gracias a las publicaciones del Dr. Jiménez del Oso que tuve ocasión de contactar, por primera vez en esta existencia, con el mundo apasionante de los astros y del esoterismo en general.


No sabría responder, si alguien me preguntase, por qué tomé aquella decisión. Tan solo podría decir que desde una edad muy temprana había algo en mí que sentía atracción por el tema.

Desde mi primer descubrimiento, de la mano de las publicaciones mencionadas, hasta hoy día, son muchas las horas de convivencia con el saber transcendente de los astros, y ello me permite poder compartir mis experiencias con el mundo. Siento la necesidad de hacerlo, pues mis propias creencias en relación con el conocimiento de los astros han ido adaptándose a importantes y considerables cambios.

Mis primeros contactos con la astrología, ahora lo entiendo, respondían a la necesidad interna de encontrar respuestas a lo que el futuro incierto me aguardaba. Tan solo un deseo me guiaba: saber con antelación lo que iba a pasar. Así fue como me relacioné con la astrología en su aspecto adivinatorio. Le dediqué mucha atención a manuales que me aportaron la información que iba buscando. Pronto me descubrí como una fuente de revelación para todos aquellos que estaban ansiosos por conocer lo que el futuro les tenía reservado. Fueron momentos importantes, incluso decisivos, pues pude comprobar el rigor científico de las influencias astrológicas.

Sin embargo, en la medida que pasaba el tiempo y aumentaba el número de interpretaciones, un profundo vacío crecía conmigo. ¿Por qué sucedían aquellas cosas? ¿Qué relación existía entre los seres para que unos protagonizasen el papel de agresor y otros el de víctimas? ¿Dónde se encontraba la razón de la suerte, del azar? ¿Existía la justicia?

Una innumerable lista de interrogantes iba creciendo en mi mente. Ese fue el momento en el que me estaba enfrentando a mi primer gran cambio de creencias.

Pedid y se os dará... Y así fue. No sé cuándo lo hice, pero estoy seguro de que pedí pues, no poder cambiar el rumbo de las cosas me estaba ahogando. Si las cosas tenían que ser así, tenía que encontrar respuestas.

Una nueva fuente de conocimiento se presentó en mi camino. Se trataba de la Cábala. Jamás antes había oído hablar de la doctrina cabalística, pero si de algo estaba seguro es de que no ha sido mi primer contacto con ella, pues nada más comenzar el estudio de sus enseñanzas, mi consciencia despertó a un ancho océano de conocimientos transcendentes como nunca había soñado.

Desde ese momento y hasta ahora, la angustia interna que poco a poco se fue apoderando de mí, fue desapareciendo, ocupando su lugar una permanente alegría, pues mis vacíos internos, mis múltiples interrogantes, fueron encontrando respuestas.

Lo que más agradezco a la Cábala es el haberme ofrecido la oportunidad de encontrar el sendero que he de andar; y sobre todo, el haberme dado los medios para recorrerlo sin necesidad de “muletas”, es decir: con mis propios esfuerzos.
Comprendí, hace algún tiempo, que la evolución de la astrología es paralela a la del ser humano. Hubo un tiempo, en el que los Guías eran necesarios para el desarrollo de la consciencia del hombre. Esto ha sido así mientras que nuestros vehículos espirituales -cuerpo emocional y mental-, se encontraban en su fase infantil. Ahora es el momento de actuar haciendo uso del bagaje obtenido. Todos y cada uno de nosotros llevamos un Maestro interno. De nuestros esfuerzos depende el que oigamos su voz y canalicemos nuestras acciones de acuerdo a su Programa o, por el contrario, decidamos quedar dependientes de las circunstancias externas para realizar los Trabajos.


En cierta ocasión, cuando me encontraba preparando un trabajo para el desarrollo de una conferencia, mientras leía el Génesis y parte de los Evangelios, tuve una grata revelación, que hasta ese momento me había pasado inadvertida. Si tomamos el Génesis, I-14, podemos leer lo relativo al proceso de creación llevado a cabo en el cuarto Día, trabajo que consistió en la aparición en el cielo de las lumbreras y de las estrellas.

Necesitaríamos mucho más espacio del que nos concede este apartado para desarrollar el sentido transcendente de la dinámica recogida en este capítulo, pero lo que sí diremos, a título de resumen, es que los trabajos descritos en el cuarto Día de la creación dan lugar al origen de las influencias de los astros sobre la evolución del Ser. En verdad, las lumbreras y las estrellas han servido al hombre como señales en las estaciones, es decir: en sus ciclos evolutivos.

Nos estamos refiriendo al Génesis, y ello nos lleva a afirmar, que estas influencias están destinadas al hombre en su nacimiento, en lo relativo a un nuevo estado de consciencia. Este estado ha recibido el nombre de involución, y con ello se trata de describir el proceso de aprendizaje de la conciencia en la conquista de la individualidad. Se trata de la odisea del hombre paradisiaco, que perdiendo su estado Virginal-Pleno-Uno, despierta a su potencial creador, lo cual le lleva a un estado de aparente Separación-Dualidad.

Desde este punto de arranque, han sido muchas las experiencias cosechadas, muchos los puertos visitados por el alma humana y, en esa andadura, siempre acompañada de un fiel e ilusorio compañero: el olvido de uno mismo. Pero, ¿hasta cuándo se cuestionará el alma inquieta y cansada de bregar en busca de paz y sosiego?

Mientras tanto, y durante todo el tiempo, el viajero incansable, tan solo ha podido contar con las señales provenientes del cielo, un cielo que se antoja evocador de mejores tiempo. Luces que se presentan, ora amigas, ora enemigas... presagios que atormentan el espíritu, cuando vienen acompañados de siniestros augurios que no podemos evitar. Esas voces, que hablan desde el cielo, no son interpretadas correctamente y, poco a poco, vamos perdiendo el interés por ellas. Dejamos de creerlas, y nos negamos a poner en sus manos nuestro destino.

¿Hasta cuándo?... ¿hasta cuándo, los astros determinarán nuestra existencia? ¿Hasta cuándo tendremos que esperar para recibir los frutos de nuestro trabajo humano?.

En respuesta a esta profunda inquietud, el mensaje recogido en Marcos, Cap 14, 24-27, viene a revelarnos el final que todos debemos alcanzar:

“24 Pero en aquellos días, después de aquella tribulación, se oscurecerá el sol, y la luna no dará su brillo, 25 y las estrellas se caerán del cielo, y los poderes de los cielos se conmoverán. 26 Entonces verán al Hijo del hombre venir sobre las nubes con gran poder y majestad. 27 Y enviarán a sus ángeles, y juntarán a sus elegidos de los cuatro vientos, del extremo de la tierra hasta el extremo del cielo”.

No hay alma encarnada sobre la tierra, que no tenga almacenada el registro del bagaje adquirido en su proceso de individualización. Si tuviese que dar título a estos registros, éste sería “tribulación”.

En efecto, este alma vieja ha sido protagonista en todos los guiones escenificados por los grandes autores de la historia humana, desde Adam hasta Jesús. Pero, llegará el día en que cese la tribulación. El Hijo del hombre ha conquistado nuestra consciencia y ya no es necesario que el sol, la luna y las estrellas luzcan para nosotros desde el exterior, pues su luz forma parte de nuestro ser interno.

Nuestra consciencia nos elevará por encima de las nubes, y se expresará con gran poder y majestad. Es la hora de cambiar el rumbo de nuestra nave, y a golpe de timón abandonar el proceso involutivo. Cargados con nuestra propia individualidad buscaremos el reencuentro con la unidad olvidada, y orientaremos nuestras acciones para que den testimonio de la Nueva Consciencia: SER UNO CON TODO LO CREADO. Este proceso es conocido como Evolutivo.

Aquellos seres que nos han servido de Guías en nuestra ceguera espiritual -Ángeles-, cuando se produzca este cambio de rumbo, es decir, cuando nos hayamos convertidos en Hijos del hombre, serán enviados por nosotros de un modo consciente, es decir, ejerceremos nuestra potestad sobre los planos en los que ellos se manifiestan, y ese poder se testimoniará uniendo a los Cuatro Elementos -cuatro vientos-, en un solo encuentro entre el Ser-Dios-Cielo y el Ser Humano-Tierra, el Ser Uno, el Ser que Somos.

En los últimos años, la actividad que vengo desarrollando en relación con la astrología me lleva a difundir estos conocimientos. Es una experiencia, muy común, que los estudiantes me transmitan su deseo de que les interprete sus cartas. Su petición me traslada a mis primeros contactos con la interpretación adivinatoria. Sin embargo, aquellos tiempos forman parte de mis creencias viejas, de una consciencia anterior en la que me sentía identificado con el “hombre viejo”, el “hombre tribulación”.


Ahora, creo en el Hijo del hombre con poder y majestad sobre sí mismo y sobre todo lo creado. Y así se lo transmito a mis compañeros de ruta. Confío en que su alma esté preparada para asumir su propia existencia; para que su personalidad pasajera recuerde su pasado recuperando la memoria ancestral de su verdadera esencia.
La propia experiencia me revela que, el hombre, está preparado para recibir esa Nueva Enseñanza. Cuando su aproximación a la Ciencia Madre le revele quién es en verdad, en su consciencia se producirá un espectáculo hermoso y maravilloso. Por primera vez, se sentirá con el poder suficiente para ser su propio guía.
Con este único propósito, que va más allá de cualquier deseo personal, pongo a disposición del hombre el contenido de un nivel de conocimiento que espera ser transcendido por el propio hombre, pues no hay mayor verdad que aquella que nace con el deseo de ser cimiento de nuevas verdades.