sábado, 2 de marzo de 2024

Capítulo 2: LA SEPARACIÓN Y LA EXPIACIÓN. I. Los orígenes de la separación

 Capítulo 2



LA SEPARACIÓN Y LA EXPIACIÓN

I. Los orígenes de la separación

1. La capacidad de extenderse es un aspecto fundamental de Dios que Él le dio a Su Hijo. 2En la creación, Dios Se extendió a Sí Mismo a Sus creaciones y les infundió la misma amorosa Volun­tad de crear que Él posee. 3No sólo fuiste plenamente creado, sino que fuiste creado perfecto. 4No existe vacuidad en ti. 5Debido a la semejanza que guardas con tu Creador eres creativo. 6Ningún Hijo de Dios puede perder esa facultad, ya que es inherente a lo que él es, pero puede usarla de forma inadecuada al proyectar. 7El uso inadecuado de la extensión -la proyección- tiene lugar cuando crees que existe en ti alguna carencia o vacuidad, y que puedes suplirla con tus propias ideas, en lugar de con la verdad. 8Este proceso comprende los siguientes pasos:
  • 9Primero: Crees que tu mente puede cambiar lo que Dios creó.
  • 10Segundo: Crees que lo que es perfecto puede volverse imper­fecto o deficiente.
  • 11Tercero: Crees que puedes distorsionar las creaciones de Dios, incluido tú.
  • 12Cuarto: Crees que puedes ser tu propio creador y que estás a cargo de la dirección de tu propia creación.
Reconozco que el tema con el que se inicia el Capítulo 2, la separación, me fascina desde el punto de vista intelectual. Siempre me he cuestionado la razón, por la cual, el Hijo de Dios, aun gozando de la Plenitud dispuesta para Él por Su Padre, decide alimentar la falsa creencia que lo lleva a verse separado de su Creador. 

Conocer la causa que ha originado esa falsa visión, para mí es muy importante, si realmente nos anima el retorno a ese estado paradisíaco. 

Me llama mucho la atención como se describe la capacidad creadora del Padre, como la capacidad de "extenderse". Entiendo que encontrar una expresión física para expresar una condición divina, no es una misión fácil. La facultad de extenderse, la considero apropiada, pues, favorece la idea de expansión de sí mismo. No se trata de un parto tal y como lo experimentamos a nivel humano, en el que la criatura se ve expulsada al exterior tras haber permanecido durante el tiempo de gestación en el interior de su creador. 

En la manifestación creadora de Dios, su acción le lleva a "prolongarse" a Sí Mismo, lo que nos revela que, su creación es una expansión de Sí Mismo, o lo que es lo mismo, el Hijo de Dios ha sido creado a Su Imagen y Semejanza. Hijo y Padre cuentan con las mismas cualidades y con el mismo potencial.

En el mundo físico, el hijo, creado con los mismos materiales que su progenitor, no cuenta con su mismo estado de conciencia. En un intento de entendimiento, me pregunto si podríamos aplicar la Ley de Analogía y pensar que, a pesar de la semejanza entre Padre e Hijo, este último, es un Dios en formación. Estoy seguro que más adelante, en la medida en que avance el Curso, esta cuestión quedará resuelta.

Dando continuidad a este punto, se nos dice que hemos sido creados perfectos, con lo cual, no caben plantearse cuestionamientos que pongan en duda nuestra Pureza. Igualmente, se nos enseña que somos seres creativos y que ese don no podemos perderlo nunca. sin embargo, dicho estado es una facultad que sí podemos utilizarla erróneamente. 

Podríamos decir, en base a las claves que se recogen en este interesante punto, que el Hijo de Dios, dotado del potencial creador de Su Padre, tiene la capacidad de expandirse, y cuando así lo hace, está creando bajo las leyes de la eternidad. En cambio, cuando responde a la necesidad y al deseo, lo que hace es proyectar, dando lugar a una creación falsa y sujeta a la ley de la temporalidad.


2. Estas distorsiones, relacionadas entre sí, son un fiel reflejo de lo que realmente ocurrió en la separación o "desvío hacia el miedo". 2Nada de eso existía antes de la separación, ni existe realmente ahora. 3Todo lo que Dios creó es semejante a Él. 4La extensión, tal como Dios la emprendió, es similar al resplandor interior que los Hijos del Padre han heredado de Él. 5Su verdadera fuente se encuentra en su interior. 6Esto es tan cierto con respecto al Padre como al Hijo. 7En este sentido la creación incluye tanto la creación del Hijo por Dios, como las creaciones del Hijo una vez que su mente ha sanado. 8Esto requiere el libre albedrío con el que Dios le dotó, ya que toda creación amorosa se otorga libremente en una línea continua, en la que todos los aspectos tienen el mismo rango.

Uno de los argumentos utilizados por aquellos cuya creencia los lleva a pronunciarse como ateos, es el siguiente: "Si Dios existe por qué ha permitido y permite que Su Hijo sea cruel en sus acciones" ¿Por qué Dios permite el mal, el dolor, el sufrimiento?

Las acciones del Hijo de Dios responden a la Ley Eterna del libre albedrío. Aquellas acciones basadas en el Amor forman parte del Hijo y del Padre. Aquellas acciones basadas en el miedo, no existen ni forman parte de la Verdad que constituye el Ser de Dios. Dichas acciones, dan lugar a la proyección de un mundo ilusorio, perecedero y temporal, con el cual surge la identidad del ego.

3. El jardín del Edén -la condición que existía antes de la separa­ción- era un estado mental en el que no se necesitaba nada. 2Cuando Adán dio oídos a "las mentiras de la serpiente", lo único que oyó fueron falsedades. 3Tú no tienes por qué continuar cre­yendo lo que no es verdad, a no ser que así lo elijas. 4Todo ello puede literalmente desaparecer en un abrir y cerrar de ojos por­que no es más que una percepción falsa. 5Lo que se ve en sueños parece ser muy real. 6Lo que es más, en la Biblia se menciona que sobre Adán se abatió un sueño profundo, mas no se hace referen­cia en ninguna parte a que haya despertado. 7El mundo no ha experimentado todavía ningún despertar o renacimiento com­pleto. 8Un renacer así es imposible mientras sigas proyectando o creando falsamente. No obstante, la capacidad de extender tal como Dios te extendió Su Espíritu permanece todavía dentro de ti. 10En realidad, ésta es tu única alternativa, pues se te dio el libre albedrío para que te deleitaras creando lo perfecto.

De manera alegórica, los Textos Sagrados nos describen los hechos que dieron lugar al acto llamado "Pecado Original" de nuestros primeros Padres. Este punto, nos aclara que se trata de estados mentales. Tanto el jardín del Edén, como el personaje que protagonizó el acto de la tentación, la serpiente, hacen referencia al estado de conciencia en los que se encuentra nuestra mente. La tentadora serpiente representa la naturaleza emocional, el poder del deseo, el cual, nos lleva a sentir la necesidad y la carencia y vislumbrar un mundo separado bajo la visión del miedo. 

El sucumbir a la tentación, nos revela la acción de proyectar una idea contraria a las Leyes de Dios, a las leyes del Amor. Nos narra la Biblia que sobre Adán se abatió un sueño profundo, revelándonos con ello, el estado actual de nuestra conciencia, la cual, se encuentra identificada con un mundo ilusorio y transitorio. 

Termina este punto con una observación importante, al recordarnos que debemos utilizar nuestro libre albedrío para utilizar correctamente nuestra capacidad creadora, para lo cual, debemos expandir lo que somos, esto es, extender nuestro Amor, en vez de proyectar nuestras carencias y miedos.

4. Todo miedo se reduce, en última instancia, a la básica percep­ción errónea de que tienes la capacidad de usurpar el poder de Dios. 2Por supuesto, no puedes hacer eso, ni jamás pudiste ha­berlo hecho. 3En esto se basa el que puedas escaparte del miedo. 4Te liberas cuando aceptas la Expiación, lo cual te permite darte cuenta de que en realidad tus errores nunca ocurrieron. 5Sólo des­pués del sueño profundo que se abatió sobre Adán pudo éste experimentar pesadillas. 6Si de repente se enciende una luz cuando alguien está teniendo un sueño aterrador, puede que ini­cialmente interprete la luz como parte de su sueño y tenga miedo de ella. 7Sin embargo, cuando despierte, la percibirá correcta­mente como su liberación del sueño, al que dejará entonces de atribuir realidad. 8Esta liberación no se basa en ilusiones. 9El cono­cimiento que ilumina no sólo te libera, sino que también te mues­tra claramente que eres libre.

El poder de Dios crea Eternidad. Si tuviésemos la capacidad de usurpar ese poder y aplicarlo a nuestras falsas creaciones, a nuestras proyecciones, entonces tendríamos la capacidad de perpetuar lo irreal, lo perecedero, lo transitorio y todo lo que forma parte de esa ilusión (dolor, sufrimiento, enfermedad, etc). Esta falsa creencia, nos revela el Texto, es la causa del miedo.

Afortunadamente, tan solo lo creado bajo la fuerza del Amor, es eterno.

Es tranquilizador saber que, el conocimiento es una vía de liberación que favorecerá nuestro despertar y, sobre todo, ese conocimiento nos permitirá recordar nuestra naturaleza divina, permitiéndonos gozar de la conciencia de la libertad.

5. Sean cuales sean las mentiras que te hayas creído, para el mila­gro son
irrelevantes, pues puede sanar cualquiera de ellas con la misma facilidad. 2El milagro no hace distinciones entre diferentes percepciones falsas. 3Su única finalidad es distinguir entre la ver­dad por un lado y el error por otro. 4Algunos milagros pueden parecer más difíciles de obrar que otros, 5pero no te olvides del primer principio de este curso: no hay grados de dificultad en los milagros. 6En realidad eres perfectamente invulnerable a toda expresión de falta de amor. 7Estas expresiones pueden proceder de ti o de otros, de ti hacia otros, o de otros hacia ti. 8La paz es un atributo que se encuentra en ti. No puedes hallarla fuera de ti mismo. 10La enfermedad es una forma de búsqueda externa. 11La salud es paz interior. 12La paz te permite mantenerte ecuánime ante cualquier falta de amor procedente de afuera, y te capacita, mediante tu aceptación de los milagros, para corregir las condi­ciones que resultan de la falta de amor en los demás.

Algunas pinceladas que resumen de manera condensada lo que posteriormente se desarrollará, de manera más extensa, a lo largo del Curso. El poder del milagro, no responde a las leyes fabricadas por una mente dual. El Amor se consagra a la unidad y desde esa visión, sana el error y nos sitúa en un estado de santidad.

La afirmación: "La paz es un atributo que se encuentra en ti", nos despeja cualquier duda a la hora de buscar ese deseado encuentro fuera de nosotros. Para el ego, tal afirmación, no será compartida, pues el objetivo de su búsqueda se encuentra en el mundo proyectado, es decir, en el mundo exterior. Dada las características efímeras y temporales de ese mundo, la paz, nunca será una realidad.

Tan solo la visión real de lo que somos nos permitirá gozar de la paz. 

viernes, 1 de marzo de 2024

Capítulo 1. VII. Las distorsiones de los impulsos milagrosos

 VII. Las distorsiones de los impulsos milagrosos.


1. Tus percepciones distorsionadas producen una densa envol­tura alrededor de los impulsos milagrosos, dificultándoles el que lleguen a tu conciencia. 2La confusión de los impulsos milagrosos con los impulsos físicos es una de las distorsiones básicas de la percepción. 3Los impulsos físicos son impulsos milagrosos mal canalizados. 4Todo placer real procede de hacer la Voluntad de Dios. 5Esto es así porque no hacer Su Voluntad es una negación del Ser. 6La negación del Ser da lugar a ilusiones, mientras que la corrección del error nos libera del mismo. 7No te engañes a ti mismo creyendo que puedes relacionarte en paz con Dios o con tus hermanos a través de algo externo.

Si logramos impregnar nuestra conciencia con la sabiduría implícita en este punto, el velo que cubre nuestros ojos caerá irremediablemente y allí donde todo era penumbra y oscuridad, se hará la luz.

El haber experimentado el rol de padre, me ha llevado a establecer cierta analogía entre lo recogido en este apartado y el patrón que suele acompañar a las relaciones padre-hijo.

Un padre, tal y como yo lo entiendo, quiere lo mejor para su hijo y trata de educarle y protegerle para que sea feliz. Digamos que es un impulso básico que, sin entrar en excepciones, suele formar parte de los progenitores de una familia. Si bien esto es aceptable, no lo es menos la circunstancias de que el hijo, alcanzada una edad, siente la necesidad de decidir por sí mismo y tomar las riendas de su vida.

Responde a la naturaleza del ser humano hacer uso de la libertad con la que ha sido creado. Ser Hijo de Dios lleva implícito el contar con las cualidades de su creador. El principio de la Voluntad es el principio de la Libertad. Se trata del impulso motor causa de todas las creaciones.

La orientación de ese impulso creador ha llevado al Hijo a ver las cosas de otra manera. Podríamos decir que la Voluntad se pone al servicio del deseo. Los esotéricos hablan del aliaje del Fuego y del Agua, de la integración de dos elementos que por sus características exigen una integración armoniosa, pues, o bien, el fuego consume al agua o el agua apaga al fuego. El vapor que se genera de su unión provoca un estado de neblina (densa envoltura) que, se nos recuerda al estado de ensoñamiento de la conciencia.

Es el deseo -representado bíblicamente como una serpiente tentadora- el impulso pasional, el que genera una densa envoltura alrededor de los impulsos milagrosos. El deseo nublando al Amor.

Como bien recoge este apartado, "La confusión de los impulsos milagrosos con los impulsos físicos es una de las distorsiones básicas de la percepción. Los impulsos físicos son impulsos milagrosos mal canalizados".  Cada vez que nuestra voluntad nos lleva a potenciar el logro de nuestros deseos, estamos fabricando ilusiones que nos mantendrán prisioneros del apego y del miedo. Es el deseo, la fuerza que hace que la energía -latente en estado potencial- adquiera la densidad con la que se manifiesta a nivel físico. Conociendo esta dinámica, podemos invertir la orientación de nuestros deseos, de tal modo, que hagamos tangible un mundo libre de apegos y miedos.

El deseo es el padre del ego. Siendo la falsa creación del deseo, el ego, persigue satisfacer la "voluntad de su padre", es decir, conseguir los logros y las metas que el deseo persigue. Para ello, fabrica un mundo donde el miedo se convierte en la moneda de cambio. La búsqueda y la consecución del placer y la felicidad se convierte en una meta que jamás se alcanza, pues, el logro de esa felicidad, se sustenta en adquirir y poseer lo efímero y temporal. La posesión se convierte en una doctrina y la adoración al becerro de oro, se convierte en su principal culto. El verdadero placer se sustenta, como nos anuncia el Curso, en hacer la Voluntad del Padre. Desde este punto de vista, debemos proclamar: ¡Padre, en tus manos me encomiendo! ¡Hágase tu voluntad y no la mía!


2. Criatura de Dios, fuiste creado para crear lo bueno, lo hermoso y lo santo. 2No te olvides de eso. 3El Amor de Dios, por un breve período de tiempo, todavía tiene que expresarse de un cuerpo a otro, ya que la visión es aún muy tenue. 4El mejor uso que puedes hacer del cuerpo es utilizarlo para que te ayude a ampliar tu percepción, de forma que puedas alcanzar la verdadera visión de la que el ojo físico es incapaz. 5Aprender a hacer esto es la única utilidad real del cuerpo.

Muchos estudiantes, llamados por el mundo espiritual, argumentan que el vehículo físico es el cuerpo del pecado. Hasta tal punto defiende esa creencia que se someten a duros castigos en un intento de acallar la culpa alentada por la tentación de los deseos, el cual atribuyen al mismo cuerpo.

Sin embargo, el Curso nos enseña, que el cuerpo físico es neutral. No le atribuye otra función que la de sernos útil a la hora de proyectar nuestros pensamientos y extraer de la experiencia el estado de consciencia que ha de llevarnos a conocer y compartir lo verdadero.

Desde este punto de vista, no es el cuerpo el que nos tienta, sino el impulso de los deseos. Una mano no castiga, si en nuestro interior no anidamos el deseo de castigar. 

Este apartado recoge una observación que es importante recordar. Nos dice que el Amor de Dios, por un breve período de tiempo, todavía tiene que expresarse de un cuerpo a otro, ya que la visión es aún muy tenue. Compartir el impulso amoroso y milagroso a través de nuestro cuerpo, es espiritualizar la materia o lo que es lo mismo, pasar de la percepción falsa y errónea a la percepción verdadera. Poco a poco, en ese proceso temporal e ilusorio, iremos sublimando nuestra visión y cuando miremos a nuestro alrededor, el deseo por saciar nuestras pasiones en las relaciones con el mundo percibido, será sustituido por el sublime deseo de compartir la luz que irradia nuestro Ser..

3. Las fantasías son una forma distorsionada de visión. 2Todas ellas, no importa de qué clase sean, son distorsiones, ya que siem­pre tergiversan la percepción hasta convertirla en algo irreal. 3Los actos que proceden de distorsiones son, literalmente, las reacciones de aquellos que no saben lo que hacen. 4Las fantasías son un intento de controlar la realidad de acuerdo con necesida­des falsas. 5Si deformas la realidad de cualquier forma que sea, estarás percibiendo destructivamente. 6Las fantasías son un medio para hacer asociaciones falsas y tratar de derivar placer de ellas. 7Mas si bien puedes percibir asociaciones falsas, nunca podrás hacerlas reales excepto para ti. 8Crees en lo que inventas. 9De igual modo, si ofreces milagros creerás en ellos con igual intensidad. 10La fuerza de tu convicción sostendrá entonces la creencia del que reciba el milagro. 11Las fantasías se vuelven totalmente innecesarias cuando la naturaleza completamente satisfactoria de la realidad se vuelve evidente tanto para el dador como para el receptor. 12La realidad se "pierde" por usurpación, lo cual produce tiranía. 13Mientras quede un solo "esclavo" cami­nando sobre la faz de la tierra, tu liberación no será total. 14La única meta del que se ha decidido por el camino de los milagros es restaurar completamente la Filiación.

Qué fácil le resulta al ego percibir destructivamente. Cuando nuestra mirada se posa en nuestro hermano y no somos capaces de ver en él más allá que un objeto que suscita nuestros deseos de goce y placer, lo que realmente estamos haciendo es fabricar ilusión y fantasía. 

¿Quién no experimenta esta percepción al mirar el mundo que le rodea? Todos creemos en aquello que hemos fabricado o inventado, y lo que es más preocupante, nos convertimos en esclavos de nuestras falsas creaciones y quedamos presos de nuestros propios miedos.

No hay otro camino que nos conduzca a la Salvación y a la liberación de nuestros apegos, que la visión de Unidad que rige en la Filiación Divina.


4. Éste es un curso de entrenamiento mental. 2Todo aprendizaje requiere atención y estudio en algún nivel. 3AIgunas de las seccio­nes posteriores de este curso se basan en tan gran medida en estas primeras secciones, que es necesario un estudio muy detallado de las mismas. 4También las vas a necesitar a modo de preparación. 5Sin esta preparación, lo que sigue, podría infundirte demasiado temor, imposibilitando así el que pudieses usarlo de manera cons­tructiva. 6A medida que estudies estas primeras secciones, no obs­tante, comenzarás a percatarte de algunas de las conexiones que más adelante se ampliarán.

Se trata de una recomendación esencial para comprender las enseñanzas que se
recogen a lo largo del Curso. Se trata de un entrenamiento mental o lo que es lo mismo aprender a ver las cosas de otra manera. 

Si nuestro objetivo es fortalecer los músculos de nuestro cuerpo físico, sabríamos que para lograrlo tendremos que someternos a un paciente entrenamiento donde, a través de tablas de ejercicios físicos, iremos fortaleciendo la musculatura hasta el punto de alcanzar un nivel de adiestramiento que nos permitirá alcanzar nuestro propósito.

Cambiar el estado de nuestra percepción, sometido a las leyes de la temporalidad, exige, igualmente, un proceso de entrenamiento paciente y responsable de nuestra mente, el cual ha de favorecer un cambio y mejoramiento de nuestras creencias. Este proceso nos preparará para adquirir la percepción verdadera, a través de la mente recta, lo que nos abrirá las puertas del verdadero Conocimiento..

5. Se necesitan sólidos cimientos debido a la confusión que hay entre el miedo y la reverencia, a la que ya hice referencia ante­riormente, y en la cual incurrimos con frecuencia. 2Dije que la reverencia no es apropiada en conexión con los Hijos de Dios porque no deberías experimentar reverencia en presencia de tus semejantes. 3No obstante, puse de relieve asimismo que la reve­rencia es apropiada en presencia de tu Creador. 4He tenido mucho cuidado al clarificar mi papel en la Expiación sin añadirle ni restarle importancia. 5Estoy tratando también de hacer lo mismo con el tuyo. 6He subrayado que la reverencia no es una reacción apropiada hacia mí debido a nuestra inherente igual­dad. 7Algunos de los pasos posteriores de este curso, sin em­bargo, entrañan un acercamiento más directo a Dios Mismo. 8No sería prudente iniciar esos pasos sin una preparación cuidadosa, pues, de lo contrario, la reverencia se confundiría con el miedo, y la experiencia acabaría siendo más traumática que beatífica. 9La curación, en última instancia, procede de Dios. 10Se te están expli­cando cuidadosamente los medios. 11La revelación puede, de vez en cuando, revelarte cuál es el fin, pero para alcanzarlo, los medios son necesarios.

Nadie en su sana cordura puede pretender desarrollar sus músculos de la noche a la mañana, sin haber dedicado un entrenamiento sostenido y periódico. En el mundo temporal, las leyes físicas responden a patrones regidos por el tiempo y por ciertos comportamientos. 

En este ámbito, en el escenario del ego, de la percepción ilusoria, el cambio de mentalidad requiere respetar y conocer dichas leyes y procedimientos. En este sentido, no debemos esperar que una simple lectura de un texto nos lleve a conseguir un estado de consciencia de iluminación. Será el estudio progresivo y la práctica de las lecciones y ejercicios expuestos como parte de las Enseñanzas, lo que nos permitirá ir adquiriendo un dominio mental que nos llevará a disipar las tinieblas propiciadas por la errónea canalización del impulso milagroso, hasta alcanzar un total despertar de la consciencia divina.

jueves, 29 de febrero de 2024

Capítulo 1. VI. La ilusión de las necesidades

 VI. La ilusión de las necesidades.


1. Tú que quieres la paz sólo la puedes encontrar perdonando completamente. 2Nadie aprende a menos que quiera aprender y crea que de alguna manera lo necesita. 3Si bien en la creación de Dios no hay carencia, en lo que tú has fabricado es muy evidente. 4De hecho, ésa es la diferencia fundamental entre lo uno y lo otro. 5La idea de carencia implica que crees que estarías mejor en un estado que de alguna manera fuese diferente de aquel en el que ahora te encuentras. 6Antes de la "separación", que es lo que sig­nifica la "caída", no se carecía de nada. 7No había necesidades de ninguna clase. 8Las necesidades surgen debido únicamente a que tú te privas a ti mismo. 9Actúas de acuerdo con el orden particu­lar de necesidades que tú mismo estableces. 10Esto, a su vez, depende de la percepción que tienes de lo que eres.


La primera afirmación recogida en este punto del Texto nos sitúa en el escenario en el que sentimos la necesidad de "encontrar" la paz. La lógica nos lleva a determinar que para encontrar algo es preciso que previamente se haya producido una pérdida, y ello, en un sentido más profundo, nos revela que para ser consciente de que hemos perdido algo es preciso que seamos consciente de que somos poseedores de ello. Conclusión, si añoramos la paz, si buscamos ese estado, lo que realmente estamos expresando es nuestra voluntad de retornar al "estado" de nuestro "origen" en el que Somos Uno con nuestro Creador. 

La cuestión que puede suscitar nuestra mente es: ¿por qué creemos que hemos perdido esa paz? ¿por qué nos creemos separados de nuestro Creador? La respuesta se recoge en el Texto con el que hemos iniciado este escrito: "Nadie aprende a menos que quiera aprender y crea que de alguna manera lo necesita". En efecto, el Hijo de Dios, creado a Imagen y Semejanza del Padre, dotado de Su misma Esencia, tiene la potestad de hacer uso de la Voluntad, de la Mente, y la visión de su fabricación le lleva a la creencia de que la carencia es un estado natural de la existencia. Esa idea de carencia despierta el potencial del "deseo" y es ese impulso motor el que dirige todas las iniciativas en busca de encontrar el "estado" de compleción con su Creador.

La falsa creencia de estar separado de su Padre, de haber sido expulsado del Paraíso dispuesto por El para Su Hijo, da lugar a la culpa, y como consecuencia de ello, a la falta y carencia de "paz". Nos describe el Curso que el encuentro con esa paz tan solo es posible si aplicamos el perdón. Perdonar se convierte en la llave que nos abre la puerta que nos conduce al retorno a nuestro verdadero Hogar.

Cualquier experiencia en la vida que nos lleve a un estado de sufrimiento y dolor debe inducirnos a buscar el deseo que nos ha llevado a querer que las cosas sean diferentes a cómo se nos presentan. Detrás de ese deseo se oculta la creencia en la separación y en la carencia. Ponerle fin a esa situación tan solo es posible cuando decidimos perdonar ese impulso y aplicarlo en nuestras relaciones.


2. La única carencia que realmente necesitas corregir es tu sensa­ción de estar separado de Dios. 2Esa sensación de separación jamás habría surgido si no hubieses distorsionado tu percepción de la verdad, percibiéndote así a ti mismo como alguien necesi­tado. 3La idea de un orden de necesidades surgió porque, al haber cometido ese error fundamental, ya te habías fragmentado en niveles que comportan diferentes necesidades. 4A medida que te vas integrando te vuelves uno, y tus necesidades, por ende, se vuelven una. 5Cuando las necesidades se unifican suscitan una acción unificada porque ello elimina todo conflicto.

En este punto de la Enseñanza se revela, aunque de una manera difusa, la actual constitución de la naturaleza humana. Muchos autores versados en el saber Esotérico nos hablan de que el hombre es parte material, parte emocional/mental y parte espiritual, o lo que es lo mismo, es un Triple Cuerpo: Espíritu, Mente y Materia.

Es a esto a lo que se refiere el Texto cuando nos anuncia que nos habíamos fragmentado en niveles que comportan diferentes necesidades. Esos "cuerpos" no están integrados en una idea de Unidad. La falta de integración entre los Cuerpos Superiores lleva al cuerpo físico a expresar esa carencia con lo que se conoce como enfermedad. Cuando existe coherencia entre los diferentes cuerpos, el estado que expresa el cuerpo físico da lugar a la salud.

El cambio de creencia en la separación con nuestro Padre, nos llevará de un estado de carencia a un estado de abundancia y plenitud.

3. La idea de un orden de necesidades, que proviene del error original de que uno puede estar separado de Dios, requiere corrección en su propio nivel antes de que pueda corregirse el error de percibir niveles. 2No te puedes comportar con eficacia mientras operes en diferentes niveles. 3Sin embargo, mientras lo hagas, la corrección debe proceder verticalmente, desde abajo hacia arriba. 4Esto es así porque crees que vives en el espacio, donde conceptos como "arriba" y "abajo" tienen sentido. 5En última instancia, ni el espacio ni el tiempo tienen ningún sentido. 6Ambos son meramente creencias.

El error original que se convierte en la causa a la que ha dado lugar la creencia en la separación y a la identificación con diferentes "cuerpos" o niveles, debe ser corregida en su propio nivel, esto es, en el mental. Sin embargo, nos advierte el Curso, que mientras esto ocurre, es decir, mientras se adquiere el suficiente control sobre la mente, la corrección debe proceder verticalmente, desde abajo hacia arriba. 

¿Qué significa esto? El abajo, se está refiriendo al cuerpo más inferior, el físico, mientras que el de arriba, es el cuerpo mental. Esta es la razón por la que el escenario material se ha convertido en el laboratorio donde debemos destilar la "verdad" y este hallazgo lo facilita la experiencia, la vía de la conciencia.

Aprovecha el Curso para advertirnos, que si bien en el mundo de percepción en el que hemos depositado nuestra creencia, la recomendación anterior es válida, en verdad, es así porque creemos que vivimos en el espacio temporal y ello, es una ilusión.

4. El verdadero propósito de este mundo es usarlo para corregir tu incredulidad. 2Nunca podrás controlar por ti mismo los efectos del miedo porque el miedo es tu propia invención, y no puedes sino creer en lo que has inventado. 3En actitud, pues, aunque no en contenido, eres como tu Creador, Quien tiene perfecta fe en Sus creaciones porque Él las creó. 4Creer en algo produce la aceptación de su existencia. 5Por eso puedes creer lo que nadie más piensa que es verdad. 6Para ti es verdad porque tú lo fabricaste.

Ya decíamos en el apartado anterior que el cuerpo físico en su manifestación en el mundo material, nos permitirá tomar conciencia de la verdad. Este punto, nos recuerda que el verdadero propósito de dicho mundo es usarlo para corregir nuestra incredulidad.

La única manera que tiene el arquitecto de conocer si lo diseñado en los planos es correcto es llevando ese diseño al nivel físico, es decir, construyéndolo. De la experiencia sacará conclusiones que le ayudarán a perfeccionar futuros edificios. De la misma manera, nuestras acciones deben reportarnos ese fruto y permitirnos recordar lo que creemos haber olvidado: Somos Hijos de Dios.


5. Todos los aspectos del miedo son falsos porque no existen en el nivel creativo y, por lo tanto, no existen en absoluto. 2En la medida en que estés dispuesto a someter tus creencias a esta prueba, en esa misma medida quedarán corregidas tus percepciones. 3En el proceso de separar lo falso de lo verdadero, el milagro procede de acuerdo con lo siguiente:

4El amor perfecto expulsa el miedo.
5Si hay miedo, es que no hay amor perfecto.
6Mas:
7Sólo el amor perfecto existe.
8Si hay miedo, éste produce un estado que no existe.


9Cree esto y serás libre. 10Sólo Dios puede establecer esta solución, y esta fe es Su don.

Si el miedo existiese en el nivel creativo, en el nivel de las Causas, tendríamos que reconocer que su autoría formaría parte de la Condición de nuestro Creador. Pero ya sabemos que ello no es así, que la creencia en el miedo, es un falso pensamiento fabricado por el Hijo de Dios y que condiciona y tiñe de oscuridad el paisaje en el que cree existir.

Tomar consciencia de nuestra divinidad exige un cambio de pensamiento. No podemos seguir identificados con los ropajes de los cuerpos inferiores sin ser víctimas de sus propias leyes. El odio suscita odio; el sufrimiento suscita dolor; el miedo, suscita carencia. Reconocer nuestra autoría del falso diseño de la creencia en la separación, nos llevará igualmente a negar los efectos del miedo y su proyección.

miércoles, 28 de febrero de 2024

Capítulo 1. V. Plenitud y Espíritu

 V. Plenitud y espíritu.

1. El milagro es en gran medida como el cuerpo, en el sentido de que ambos son recursos de aprendizaje para facilitar un estado en el que finalmente se hacen innecesarios. 2Cuando se alcanza el estado original de comunicación directa con el espíritu, ni el cuerpo ni el milagro tienen objeto alguno. 3Pero mientras creas que estás en un cuerpo, puedes elegir entre canales de expresión sin amor o canales de expresión milagrosos. 4Puedes fabricar un armazón vacío, pero es imposible que no puedas expresar nada en absoluto. 5Puedes esperar, demorarte, paralizarte o reducir tu creatividad a casi nada, 6pero no puedes abolirla. 7Puedes des­truir tu medio de comunicación, pero no tu potencial. 8Tú no te creaste a ti mismo.

El Principio 12 de los milagros, recordémoslo, nos anuncia que los milagros son pensamientos y que los pensamientos pueden re­presentar el nivel inferior o corporal de experiencia, o el nivel superior o espiritual de experiencia. Uno de ellos da lugar a lo físico, el otro crea lo espiritual. Considero muy importante este recordatorio, pues el hecho de que nos encontremos tan identificados con el cuerpo, nos puede llevar al error de que obrar milagros está más allá de nuestra naturaleza, lo que nos lleva a colocar la acción milagrosa en manos de "agentes externos", de entidades extra-corpóreas, como Ángeles y otros seres espirituales.

Mientras que nuestra mente continúe fabricando ilusión, estaremos  haciendo uso del pensamiento falso, lo cual, exige corrección. Jesús nos enseña, que un milagro es una corrección que Él introduce en el pensamiento falso. Si el pensamiento falso ha dado lugar a la creencia en la separación, el Amor-Jesús, se muestra como el Camino que nos conduce a la corrección de ese pensamiento, a la Unidad.

Una vez alcanzada esa meta, el milagro dejará de tener un fin de aprendizaje, para convertirse en una cualidad de nuestra consciencia.

Otro de los mensajes importantes de este punto, es el que nos refiere que no podemos negar eternamente nuestra verdadera Esencia. Esto no es posible, debido a que no somos nuestros creadores. Si así hubiese sido, podríamos atentar contra nuestra Esencia, pero el efecto no puede ser diferente a su causa. No podemos poner fin a aquello que no hemos creado. Nuestra Fuente-Causa es Dios y su Efecto, el Hijo de Dios, su Creación. De todo ello se deduce, que la experiencia en el mundo de la ilusión, la cual, ha dado lugar a la creencia en el tiempo, se ha convertido en un escenario de aprendizaje que ha de permitir al Hijo de Dios, recordar su Esencia.

2. La decisión básica del que se ha decidido por el camino de los milagros es no esperar en el tiempo más de lo necesario. 2EI tiempo puede causar deterioro y también puede desperdiciarse. 3El que obra milagros, por lo tanto, acepta gustosamente el factor de control del tiempo. 4Reconoce que cada colapso de tiempo nos acerca más a todos al punto en el que finalmente nos podemos liberar de él y en el que el Hijo y el Padre son uno. 5lgualdad no quiere decir igualdad ahora. 6Cuando cada cual reconozca que lo tiene todo, las aportaciones individuales a la Filiación dejarán de ser necesarias.

Los Principios 47 y 48, nos hablan del especial protagonismo del milagro con relación al tiempo:  "El milagro es un recurso de aprendizaje que reduce la necesidad del tiempo. Establece un intervalo temporal fuera de lo nor­mal que no está sujeto a las leyes usuales del tiempo. En ese sentido es intemporal. El milagro es el único recurso que tienes a tu inmediata disposición para controlar el tiempo".

Podríamos decir, que la corrección del pensamiento falso, nos conduce a la percepción y a la visión verdadera de lo que somos. Dejamos de identificarnos con el cuerpo y recordamos nuestra naturaleza espiritual. Dejamos de preocuparnos por el mundo de los "efectos", esto es, dejamos de preocuparnos por cómo debemos de hacer las cosas, y nos centramos en la "causa", esto es, el potencial y la dirección de nuestros pensamientos.

El milagro o corrección del pensamiento falso, tiene el efecto de un curso intensivo, donde se realiza un aprendizaje acelerado. Cuando ese aprendizaje sustituye a la falsa creencia, la necesidad de la experiencia externa, la cual, requiere la complicidad del factor tiempo, se hace innecesaria. Es por ello que el Amor tiene efectos milagrosos.

Este punto termina aportando una aclaración sobre la que considero interesante reflexionar: "igualdad no quiere decir igualdad ahora". El pensamiento falso ha dado lugar a una conciencia de escasez y necesidad. Cada ser es una imagen diferente de otra, lo que se convierte en un argumento sólido para el ego, el cual, confirma la creencia en la que se basa su sistema de pensamiento: la separación. El mundo ilusorio y temporal en el que percibimos nuestra falsa realidad, es un escenario sujeto a leyes que favorece el proceso de individualización, lo que significa, separación. 

El enriquecimiento de la consciencia colectiva será una realidad cuando tomemos conciencia, desde la separación, de que somos hijos de una misma Fuente y que el nexo de unión con ese origen es la Mente que compartimos con El Creador.

El término Elohim, con el que se hace referencia en la Biblia a la Divinidad, significa "El-los Dioses", queriendo expresar con ello, la Unidad formada por la multiplicidad de individualidades. En ese sentido, somos "Elohines en formación" y cuando cada cual reconozca que lo tiene todo, las aportaciones individuales a la Filiación -creación de Dios-, dejará de ser necesaria, se habrá conquistado la igualdad.

3. Cuando la Expiación se haya completado, todos los Hijos de Dios compartirán todas las aptitudes. 2Dios es imparcial. 3Todos Sus Hijos disponen de todo Su Amor, y Él da todos Sus dones libremente a todos por igual. 4"Excepto que os volváis como niños pequeños" significa que a menos que reconozcas plenamente tu completa dependencia de Dios, no podrás conocer el poder real del Hijo en su verdadera relación con el Padre. 5El que los Hijos de Dios sean especiales no procede de una condición de exclusión sino de una de inclusión. 6Todos mis hermanos son especiales. 7Si creen estar privados de algo, su percepción se distorsiona. 8Cuando esto ocurre, toda la familia de Dios -la Filiación- sufre un deterioro en sus relaciones.

En efecto, este punto se convierte en un reto para nuestra manera de pensar, dado que estamos acostumbrados a valorar nuestro "especialismo" vinculándolo siempre con nuestros logros humanos, con nuestras habilidades, con nuestras acciones. Cuando en realidad, somos especiales por nuestra condición divina al ser Hijos de Dios. No somos especiales por lo que hacemos, sino por lo que somos: seres de luz y amor.
Pensar desde la escasez, nos lleva a buscar compensar nuestras necesidades llevando a cabo acciones que nos hagan sentir importantes y especiales. Esos gestos, nada aportan a la Visión de nuestro Padre, pues Su Hijo, creado a Su Imagen y Semejanza, es Pleno y Perfecto. 

4. En última instancia, todo miembro de la familia de Dios tiene que retornar. 2El milagro le llama a retornar porque le bendice y le honra, aun cuando esté ausente en espíritu. 3"De Dios no se hace burla" no es una amenaza, sino una garantía. 4Dios habría sido burlado si alguna de sus creaciones careciese de santidad. 5La creación es plena, y la señal de la plenitud es la santidad. 6Los milagros son afirmaciones de Filiación, que es un estado de com­pleción y abundancia.

Ya lo hemos advertido anteriormente, no nos hemos creado a nosotros mismos, por lo que no podemos más que atender a nuestra verdadera "causa". Somos Mente y debemos retornar a Su Fuente. Si fuésemos un cuerpo, retornaríamos a la tierra y todo acabaría con la muerte de ese cuerpo.

Si el arquitecto creyese que la construcción de la casa que ha diseñado se ha construido por sí misma, estaría negando su labor creadora. Esa casa, como efecto, responde a la verdadera causa, al trabajo de diseño mental. Por lo tanto su verdadera realidad no es la forma física, sino la idea original que la ha visualizado. Si aplicamos este ejemplo a nuestra existencia, tendremos que reconocer que el cuerpo (efecto) no tiene capacidad creadora, sino que es la mente la que tiene la capacidad de crear, como el diseño de una casa.

5. Todo lo que es verdadero es eterno y no puede cambiar ni ser cambiado. 2El espíritu es, por lo tanto, inalterable porque ya es perfecto, pero la mente puede elegir a quién desea servir. 3El único límite en su elección es que no puede servir a dos amos. 4La mente, si así lo elige, puede convertirse en el medio a través del cual el espíritu crea en conformidad con su propia creación. 5De no elegir eso libremente, retiene su potencial creativo, pero se somete a un control tiránico en lugar de a uno Autoritativo. 6Como resultado de ello aprisiona, pues tales son los dictados de los tiranos. 7Cambiar de mentalidad significa poner tu mente a disposición de la verdadera Autoridad.

En este punto, nos encontramos con las claves necesarias para poder desarrollar un tratado de metafísica, en el cual, se contemplaría el marco teórico donde poder comprender la causa que da origen a la realidad física, con la que nos encontramos tan identificados.

Por un lado, se nos revela claramente que la verdad es eterna y que lo que nos muestra si algo es verdadero o no, es su condición para ser o no cambiado. En este sentido, tendremos una evidencia de lo verdadero, cuando lo observado no cambia. Desde este punto de vista, el cuerpo no reúne esa condición, pues está en permanente cambio.

Creemos ser lo que vemos, un cuerpo, y esa visión es fruto de una libre elección. La mente cuando se desvincula de lo eterno, de lo inalterable, da lugar a lo ilusorio y temporal. El estado natural de la Mente, es lo que muchos estudiosos han denominado el Mundo del Pensamiento Abstracto o Mundo de los Arquetipos. En ese "Mundo", encontramos un campo de información, denominado en el argot de la física cuántica, "campo de las infinitas posibilidades", pues en ese "espacio" se dan cita el estado potencial de todas las ideas. En ese estado, la Mente fluye en su condición eterna e inalterable. Ahora bien, si la Mente se proyecta sobre ese "campo" colapsando una idea, ese estado potencial del pensamiento pasa de ser una onda a una partícula, es decir, pasa del estado etéreo al estado físico. Podemos decir, que acaba de nacer la materia.

A ese nuevo estado, lo material, si aplicamos la enseñanza que nos aporta el Curso en este apartado, diremos que no es verdadero, pues, está sujeto a las leyes que imperan en ese estado, lo temporal y el cambio. Pensar que somos autores de lo que colapsa nuestra mente procedente del Mundo de los Arquetipos, es pensar que somos los creadores de nuestro cuerpo. Pero no es así. Nuestra verdadera Autoría no adopta ropajes físicos, pues procede de la Fuente de donde hemos emanado, de Dios.

6. El milagro es señal de que la mente ha elegido dejarse guiar por mí en el servicio a Cristo. 2La abundancia de Cristo es el resultado natural de haber decidido seguirle. 3Hay que arrancar todas las raíces que están a flor de tierra porque no son lo suficientemente profundas como para prestarte apoyo. 4La ilusión de que las raí­ces superficiales pueden arraigarse más y así prestarte apoyo, es una de las distorsiones en las que se basa lo opuesto a la Regla de Oro. 5A medida que se abandonan esos falsos puntales, se experi­menta temporalmente cierta inestabilidad en el equilibrio. 6Sin embargo, no hay nada más inestable que una orientación inver­tida, 7y nada que la mantenga invertida puede conducir a una mayor estabilidad.

El símil utilizado en este punto, nos revela que nuestro comportamiento puede ser semejante a las raíces que están a flor de tierra, que carecen de profundidad para garantizar su firme arraigo, lo que garantizaría su crecimiento. Si no vivimos desde la certeza, desde la fe, el camino mostrado por la Visión de Cristo, no se producirá la corrección profunda de nuestras creencias y continuaremos sirviendo al falso autor de nuestras ilusiones. Nuestra mente no puede servir a dos amos a la vez. Mientras que nos encontremos prestando servicio a esa dualidad, lo que construyamos hoy, al carecer de sólidos cimientos, se verá destruido al día siguiente, cuando suframos la inundación de nuestras emociones.
Cuando veamos en nuestra vida la presencia del milagro, será señal inequívoca de que nuestra mente ha elegido dejarse guiar por la Esencia del Amor-Jesús. 

martes, 27 de febrero de 2024

Capítulo 1. IV. Cómo escapar de la oscuridad

 IV. Cómo escapar de la oscuridad


1. Escapar de la oscuridad comprende dos etapas: Primera, el reconocimiento de que la oscuridad no puede ocultar nada. 2Este paso generalmente da miedo. 3Segunda, el reconocimiento de que no hay nada que desees ocultar aunque pudieses hacerlo. 4Este paso te libera del miedo. 5Cuando ya no estés dispuesto a ocultar nada, no sólo estarás dispuesto a entrar en comunión, sino que entenderás también lo que es la dicha y la paz.

En el Lenguaje Hebreo, el término luz, se escribe "Aur" y su significado es "fuego". El Fuego, como Principio se interpreta como "Principio Inteligible", revelándonos con ello la idea del Conocimiento, mientras que la oscuridad o ausencia de luz, nos vincula con la idea de la Ilusión y del miedo.

Si aplicamos la Ley de Analogía, Dios, Luz, Unidad, Conocimiento y Amor, son aspectos de un mismo Arquetipo. Lo mismo podemos hacerlo con los conceptos, Ego, oscuridad, separación, percepción y miedo.

Escapar de la oscuridad, es por lo tanto reencontrarnos con nuestra verdadera Esencia, la luz. Nos indica este apartado que para escapar de la oscuridad debemos tener presente dos etapas. Primero, reconocer que la oscuridad no puede ocultar nada, lo que significa que el mundo separado que percibimos, no puede ocultar nuestra realidad, sino revelarla. Esta es la razón por la cual, juzgamos nuestras sombras en el otro, y sin embargo, ese otro, lo que hace es reflejar lo que queremos ocultar. 

Por otro lado, la segunda etapa nos sugiere que no hay nada que deseemos ocultar. Cuando deseamos ocultar una parte de nosotros mismos, la psicología nos advierte que responde al deseo de no ver nuestras "sombras", podemos leer "pecados".

Realmente lo que hacemos al querer ocultar nuestros pecados, es evitar el "supuesto" castigo de Dios. Estamos tratando con la culpa y con el miedo al castigo.


2. La oscuridad, de hecho, jamás puede ocultar a la santidad, pero tú puedes engañarte a ti mismo al respecto. 2Este engaño te hace temer porque te das cuenta en tu corazón de que es un engaño, y realizas enormes esfuerzos por establecer su realidad. 3El milagro sitúa a la realidad en el lugar que le corresponde. 4A la realidad le corresponde estar, únicamente en el espíritu, y el mila­gro reconoce únicamente la verdad. 5De este modo desvanece las ilusiones que albergas con respecto a ti mismo, y te pone en comu­nión contigo mismo y con Dios. 6El milagro se une a la Expiación al poner a la mente al servicio del Espíritu Santo. 7Así se establece la verdadera función de la mente y se corrigen sus errores, que son simplemente una falta de amor. 8Tu mente puede estar poseí­da por ilusiones, pero el espíritu es eternamente libre. 9Si una mente percibe sin amor, percibe tan sólo un armazón vacío y no se da cuenta del espíritu que mora adentro. 10Pero la Expiación restituye el espíritu al lugar que le corresponde. 11La mente que sirve al espíritu es invulnerable.


Cuando nos damos cuenta de que somos portadores de luz y de que esa luz jamás ha dejado de resplandecer, ponemos nuestra voluntad al servicio del Espíritu Santo, con el único propósito de Expiar el error de habernos creído separados de nuestro Creador.

3. La oscuridad es falta de luz de la misma manera en que el pecado es falta de amor. 2No tiene cualidades únicas propias. 3Es un ejemplo de la creencia en la "escasez", de la cual sólo se pueden derivar errores. 4La verdad es siempre abundante. 5Los que perci­ben y reconocen que lo tienen todo no tienen necesidades de ninguna clase. 6El propósito de la Expiación es devolvértelo todo, o más bien, devolvérselo a tu conciencia. 7Se te dio todo cuando fuiste creado, exactamente como se les dio a todos los demás.

La errónea creencia en la violación de los Preceptos de Dios, lo que dio origen al "pecado original" y a la expulsión del Paraíso, se convirtió en la causa de la que se derivó la creencia en la escasez. La sentencia bíblica "ganarás el pan de cada día con el sudor de tu frente", ha dado pie a la falsa creencia en la carencia y en la necesidad. Como vemos, la causa es la misma que la idea de la oscuridad, es decir, creernos separados de nuestro Creador y la identificación con una realidad que no somos.

4. El vacío que el miedo engendra tiene que ser sustituido por el perdón. 2Eso es lo que la Biblia quiere decir con "Ya no habrá muerte", y por lo que yo pude demostrar que la muerte no existe. 3Vine a dar cumplimiento a la ley al re-interpretarla. 4La ley en sí, si se entiende correctamente, sólo ofrece protección. 5Son los que aún no han cambiado su manera de pensar quienes han introdu­cido en la ley la idea de "las llamas del infierno". 6Te aseguro que daré testimonio a través de todo aquel que me lo permita, y en la medida en que me lo permita. 7Aquello de lo que das fe demues­tra tus creencias, y de esta manera las refuerza. 8Aquellos que dan testimonio de mí están expresando, por medio de los mila­gros que obran, que han dejado de creer en la carencia en favor de la abundancia que han aprendido les pertenece.

Mientras que nos encontremos identificados con la imagen del cuerpo y con las leyes del mundo inventado por el ego, nuestra vida será vivida desde el miedo, desde la temporalidad, desde el dolor, desde el sufrimiento, desde la muerte. Esta es la razón por la que este apartado nos anuncia que el vacío que el miedo engendra tiene que ser sustituido por el perdón. Hasta que no perdonemos nuestro ficticio pecado a Dios, seguiremos viendo una imagen ilusoria de lo que somos. Aquello de lo que damos fe demuestra nuestras creencias. Si te sientes escaso, vivirás la escasez. Si crees que eres el Hijo de Dios, vivirás la Abundancia de gozar de la Visión de Unidad con toda la Creación.

lunes, 26 de febrero de 2024

Capítulo 1. III. La Expiación y los milagros (5ª parte)

 5. El error no puede amenazar realmente a la verdad, la cual siem­pre puede resistirlo. 2En realidad, sólo el error es vulnerable. 3Eres libre de establecer tu reino donde mejor te parezca, pero no pue­des sino elegir acertadamente si recuerdas esto:


4El espíritu está eternamente en estado de gracia.
5Tu realidad es únicamente espíritu.
6Por lo tanto, estás eternamente en estado de gracia.

7Desde este punto de vista, la Expiación deshace todos los erro­res, y de esta forma extirpa las raíces del temor. 8Cada vez que experimentas las palabras tranquilizadoras de Dios como una amenaza, es siempre porque estás defendiendo una lealtad mal situada o desencaminada. 9Al proyectar eso sobre otros los aprisionas, pero sólo en la medida en que refuerzas los errores que ellos ya han cometido. 10Eso los hace vulnerables a las distor­siones de los demás, ya que la percepción que tienen de sí mis­mos está distorsionada. 11El que obra milagros tan sólo puede bendecirlos, lo cual desvanece sus distorsiones y los libera de su prisión.

Nos encontramos a penas abordando el comienzo del estudio del Texto de Un Curso de Milagros, por lo que considero muy importante profundizar en la idea que nos aporta este punto, cuando nos anuncia que el error no puede amenazar realmente a la verdad. ¿Cuál es ese error? 

El Curso desarrolla esta idea a lo largo de sus Capítulos, por lo que nos conformaremos, a esta altura del camino, con conocer que: "El milagro se une a la Expiación al poner a la mente al servicio del Espíritu Santo. Así se establece la verdadera función de la mente y se corrigen sus errores, que son simplemente una falta de amor" (T-1.IV.2:6-7). Nos indica, igualmente, el Texto, que: "La única carencia que realmente necesitas corregir es tu sensa­ción de estar separado de Dios" (T-1.VI.2:1).

He ahí los dos aspectos que responden a la pregunta que nos hacemos, por un lado la falta de amor y, por otro, la sensación (creencia) de estar separado de Dios.

Ambos aspectos, se traducen en una falsa identificación de lo que realmente somos. Es como si renunciáramos por voluntad propia a no reconocernos hijos de nuestros padres biológicos y elegimos en su lugar una descendencia ilusoria, defendiendo la creencia de que no hemos sido creados por ellos, sino que nuestra identidad es fruto de nuestra propia creación.

El error al que se refiere este apartado ha quedado recogido en los Libros Sagrados. La Biblia, concretamente en el Génesis, nos revela el episodio en el que nuestros primeros "padres", Adám y Eva, protagonizan la más trascendente de las historias que haya podido vivir la humanidad, el acto de trasgresión a las recomendaciones del Creador y la expulsión del Paraíso como consecuencia de dicha acto. De manera simbólica, el Génesis, nos revela ese instante inscrito en la mente del Hijo de Dios, en el que, por elección propia, se decide acceder al Conocimiento, no por vía directa, como hasta entonces, sino por la vía de la percepción, lo que originó la creencia en la separación y en el cuerpo como única identidad.

Pero, tan sólo el error es vulnerable, nos revela el Texto, indicándonos que lo que procede de Dios es inalterable. La Verdad, la Realidad, no cambia, es eterna, mientras que el error, está sujeto a las leyes de temporalidad propio del mundo de la ilusión. La verdad está sustentada por el amor, mientras que el error lo está en el miedo.

Es cierto, que podemos elegir establecer nuestro reino donde mejor nos parezca, pero tenemos que conocer que nuestra verdadera realidad es Espíritu.

Termina el punto, recordándonos que la Expiación deshace todos los errores, lo que abunda en la idea ya aportada de que al poner nuestra mente al servicio del Espíritu Santo, estamos reconociendo nuestra verdadera realidad espiritual.

6. Respondes a lo que percibes, y tal como percibas así te compor­tarás. 2La Regla de Oro te pide que te comportes con los demás como tú quisieras que ellos se comportasen contigo. 3Esto signi­fica que tanto la percepción que tienes de ti como la que tienes de ellos debe ser fidedigna. 4La Regla de Oro es la norma del com­portamiento apropiado. 5Tú no puedes comportarte de manera apropiada a menos que percibas correctamente. 6Dado que tú y tu prójimo sois miembros de una misma familia en la que gozáis de igual rango, tal como te percibas a ti mismo y tal como lo percibas a él así te comportarás contigo mismo y con él. 7Debes mirar desde la percepción de tu propia santidad a la santidad de los demás.

Este apartado, podemos considerarlo como un anticipo de lo que más adelante se desarrollará más extensamente a lo largo del Curso: la percepción errónea y la percepción verdadera.

Percibir erróneamente, significa que hemos decidido poner nuestra mente al servicio del ego, de la creencia en la separación y del miedo. Percibir un mundo separado nos lleva a proyectar afuera el mundo que percibimos en nuestro interior. Si percibimos miedo, veremos el miedo proyectado en los demás, es decir, percibiremos en el otro el ataque y para defernos de él, decidiremos atacarlo nosotros, estableciendo un círculo interminable.

Percibir verdaderamente, significa que hemos elegido poner nuestra mente al servicio del Espíritu Santo, de la creencia en la Filiación Una y en el Amor. Cuando percibimos verdaderamente, lo que estamos haciendo es reconocer nuestra propia santidad y la de los demás.

7. Los milagros se dan en la mente que está lista para ellos. 2Dicha mente, al estar unida, se extiende a todos aun cuando el que obra milagros no se dé cuenta de ello. 3La naturaleza impersonal del milagro se debe a que la Expiación en sí es una, lo cual une a todo lo creado con su Creador. 4Como expresión de lo que verdaderamente eres, el milagro sitúa a la mente en un estado de gracia. 5La mente, entonces, naturalmente da la bienvenida tanto al Huésped interno como al desconocido externo. 6Al invitar adentro al desco­nocido, éste se convierte en tu hermano.

Dentro de los 50 Principios de los Milagros que se recogen en el Curso, el Principio 43 nos revela que los milagros surgen de un estado mental milagroso, o de un estado de estar listo para ellos.

He tenido la oportunidad de desarrollar, de manera más extensa, este Principio, trabajo que podréis encontrar en este blog . Os dejo el enlace:


Entre otras muchas cosas, decía:

“Estar listo es sólo el prerrequisito para que se pueda lograr algo. No se debe confundir una cosa con la otra. Tan pronto como se da la condición de estar listo, también se da, en cierta medida, el deseo de querer lograr algo, si bien éste no es necesa­riamente un deseo indiviso. Dicha condición de estar listo no es más que el potencial para que pueda tener lugar un cambio de mentalidad. La confianza no puede desarrollarse plenamente hasta que no se haya alcanzado un dominio total. Hemos tratado ya de corregir el error fundamental de que es posible dominar el miedo, y hemos enfatizado que el verdadero dominio sólo se puede alcanzar por medio del amor. Estar listo es sólo el comienzo de la confianza. Tal vez pienses que esto implica que tiene que transcurrir mucho tiempo entre el momento en que estás listo y aquel en el que alcanzas el dominio, pero permíteme recordarte que el tiempo y el espacio están bajo mi control” (T-2.VII.7:2.9).

8. El hecho de que el milagro pueda tener efectos en tus herma­nos de los que ni siquiera eres consciente no debe preocuparte. 2El milagro siempre te bendecirá. 3Los milagros que no se te ha pedido que hagas no dejan de tener valor. 4Siguen siendo expre­siones de tu estado de gracia, pero dado mi absoluto conoci­miento del plan en su totalidad, yo debo controlar su ejecución. 5La naturaleza impersonal de la mentalidad milagrosa asegura tu gracia, pero sólo yo estoy en posición de saber dónde pueden concederse.

Este punto, nos recuerda el contenido del Principio 45, el cual nos revela: "Un milagro nunca se pierde. Puede afectar a mucha gente que ni siquiera conoces, y producir cambios inimaginables en situacio­nes de las que ni siquiera eres consciente" (T-1.I.45:1-2).

Para no repetir lo que ya se ha recogido en el análisis de este Principio, os dejo el enlace donde podréis acceder a dicha información:


9. Los milagros son selectivos únicamente en el sentido de que se canalizan hacia aquellos que los pueden usar en beneficio propio. 2Puesto que esto hace que sea inevitable el que los extiendan a otros, se suelda una fuerte cadena de Expiación. 3Esta selectivi­dad, sin embargo, no toma en cuenta la magnitud del milagro mismo, ya que el concepto de tamaño existe en un plano que de por sí es irreal. 4Dado que el milagro tiene como objeto restable­cer la conciencia de la realidad, no sería eficaz si estuviese limi­tado por las leyes que gobiernan el error que tiene como objeto corregir.

Nos advierte el Curso, en este apartado, que los milagros, a pesar de manifestarse en el mundo de la percepción, donde impera las leyes de la fabricación (proyección), tiene la facultad de crear, es decir, de expandirse, condición propia del amor, lo que tiene el efecto de propiciar una "cadena de favores", donde la energía que fluye es la de dar y compartir. Esa fuerte cadena de Expiación es "contagiosa", al estar regida por las leyes del amor, donde las limitaciones del tiempo y del espacio no son operantes.

domingo, 25 de febrero de 2024

Capítulo 1. III. La Expiación y los milagros (4ª parte)

 4. Yo soy el único que puede obrar milagros imparcialmente por­que yo soy la Expiación. 2Tú tienes un papel en la Expiación que yo te dictaré. 3Pregúntame qué milagros debes llevar a cabo. 4Ello te ahorrará esfuerzos innecesarios porque estarás actuando bajo comunicación directa. 5La naturaleza impersonal del milagro es una característica esencial del mismo, ya que me permite dirigir su aplicación, y bajo mi dirección los milagros conducen a la expe­riencia altamente personal de la revelación. 6Un guía no controla, pero sí dirige, dejando a tu discreción el que le sigas o no. 7”No nos dejes caer en la tentación” significa: "Reconoce tus errores y elige abandonarlos siguiendo mi dirección."


Los que han estudiado a fondo y minuciosamente el Texto del Curso de Milagros, han observado en sus explicaciones, que la redacción del mismo parece no ofrecer una misma técnica lingüística, lo que se traduce, para los que somos profanos en esta materia, que su redacción, aparentemente, ha podido ser dictada por personajes diferentes o el propósito del mensaje, atiende a diferentes propósitos.

Este apartado, si lo leemos con detenimiento, al menos a mi me ocurre, da la impresión de que el "dictador", es decir, Jesús, tuviese la intención de aportar mensajes de tipo lapidario cuyo propósito o significado fuese darnos claves directa para que tengamos un material claro y conciso que nos facilitase el resultado de nuestras reflexiones. 
En cambio, cuando vamos avanzando en el contenido de otros capítulos del Curso, observamos que los mensajes adoptan otra dimensión en la que se aprecia una mayor información, lo que nos permite un desarrollo más completo de la enseñanza transmitida.

Dicho esto, es una simple observación, pasemos al análisis de estos maravillosos mensajes. Admiro, el modo, en cómo, en tan pocas palabras se expresa tanta enseñanza.

Lejos de aparentar arrogancia, Jesús nos comparte su verdadera identidad, al comunicarnos que es el único que puede obrar milagros imparcialmente, porque es la Expiación. Milagro y Expiación, ya lo hemos visto al estudiar los 50 Principios de los Milagros, van de la mano. 

En el Principio 25, veíamos cómo  "Los milagros son parte de una cadena eslabonada de perdón que, una vez completa, es la Expiación". Y en el Principio 26, se nos enseña: "Los milagros representan tu liberación del miedo. Expiar significa des-hacer. Deshacer el miedo es un aspecto esencial del poder expiatorio de los milagros".

Podemos concluir, que Jesús ha alcanzado el Estado de Comunión con su Ser verdadero. Su mente recta, es decir, El Espíritu Santo, se manifiesta en él de manera consciente, lo que le permite dar testimonio de la Expiación, o lo que es lo mismo, su obras están exentas del error, son portadoras de la Verdad. Si profundizamos un poco en el error original, entenderemos, que la cualidad de la que es portador Jesús, es su visión  o percepción verdadera , es decir, es la encarnación de la Visión Crística, la Visión de la Unidad.

Nos revela, Jesús,  en su mensaje, que tenemos un papel en la Expiación que Él nos dictará. ¿Cuál puede ser el papel que el Maestro nos dictará? Veamos qué nos revela el Texto sobre este particular:

"Cuando aceptas la inocencia de un hermano ves la Expiación en él. Pues al proclamarla en él haces que sea tuya y ves lo que buscabas. Mas no verás el símbolo de la inocencia de tu hermano refulgiendo en él mientras todavía creas que no se encuentra en él. Su inocencia es tu Expiación. Concédesela, y te darás cuenta de la verdad de lo que has reconocido. No obstante, para que la verdad pueda ser recibida, tiene primero que ofrecerse, del mismo modo en que Dios se la dio primero a Su Hijo" (T-14.IV.1:1-6).

"Todo el mundo tiene un papel especial en la Expiación, pero el mensaje que se le da a cada uno de ellos es siempre el mismo: El Hijo de Dios es inocente" (T-14.V.2:1).

Jesús, nos revela en otro punto de Su Enseñanza:

"Mi papel en la Expiación no concluirá hasta que no te unas a ella y se la ofrezcas a otros. Lo que enseñes es lo que aprenderás" (T-5.IV.6:3-4). 

"Pregúntame qué milagro debes llevar a cabo" (T-1.III.4:3), continua enseñándonos Jesús, pues este mensaje, no es tan solo un ofrecimiento del Maestro, sino una guía, la cual se ve reforzada por el resto del contenido recogido en el párrafo.  "Ello te ahorrará esfuerzos innecesarios porque estarás actuando bajo comunicación directa" (T-1.III.4:4). Actuar bajo comunicación directa significa que tras recordar nuestra verdadera realidad, se recupera la conexión con nuestra Fuente Original, con nuestro Creador, con nuestra Esencia Verdadera. La Expiación deshace el error de la separación y nos permite la verdadera Comunicación con el Ser.


"Un guía no controla, pero sí dirige, dejando a tu discreción el que le sigas o no", con esta aportación Jesús nos deja claro el papel del Maestro de Dios. Cada vez que enseñamos, estamos aprendiendo, pues dar es recibir. El acto de dar es un acto creador, un acto de expansión, en sintonía con el Acto Creador de nuestro Hacedor. En la función de dar y de compartir, nos damos a nosotros mismos con el único propósito de "Ser", lo cual se traduce en acciones en las que nos comportamos como luces que iluminan el camino, pero es verdad, que el camino debe ser andado por cada caminante y esta decisión es nuestra elección.

Termina este párrafo con la frase: ”No nos dejes caer en la tentación” significa: "Reconoce tus errores y elige abandonarlos siguiendo mi dirección." Es un mensaje, nuevamente, revelador, como todos los que se recogen en este apartado. El símbolo de la tentación se ha asociado por la religión católica con la figura del diablo, el cual adoptó la forma de la serpiente paradisíaca para seducir a nuestros "progenitores", Adán y Eva. Este mensaje metafórico, exigiría una explicación mucho más detallada, pero me quedaré tan sólo con la idea de que el "diablo", cuya traducción es "dualidad", lo que realmente está expresando, más allá de toda idea tenebrosa vinculada con el infierno, es el uso de nuestra mente de forma errada, dando lugar a la creencia en la separación. No caer en la tentación, por lo tanto, significa, percibir correctamente, esto es, percibir desde la unidad. En definitiva, vencer a la tentación, es lo mismo que la Expiación.