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domingo, 31 de diciembre de 2023

12 Campanadas, 12 Uvas, 12 Deseos…

Hoy, mientras me encontraba reflexionando sobre el significado de la celebración de la nochevieja, me sorprendí preguntándome sobre la costumbre arraigada de celebrar la entrada del nuevo año, comiendo uvas.

Para mí, la uva, es la evocación del amor. Tiene sus mismos efectos. En estado natural es dulce y jugoso. En su estado fermentado, nos puede hacer enloquecer.

Las propiedades del fruto de la vid son muy beneficiosas para la salud, especialmente, fluidifica la circulación de la sangre y la sangre es la vida.

Mientras reflexionaba, me fueron llegando algunas ideas a las que no había prestado atención con anterioridad. La imagen de un racimo de uvas, me aportaba una valiosa información. A diferencia de otros frutos, que se mostraban individualmente, la uva lo hace en racimos, o lo que es lo mismo, en grupos. Me pregunté, ¿tendría alguna relación esta manera de manifestarse con el arquetipo astrológico que representa a los grupos? ¿tendría alguna relación la uva con el signo de Acuario?

No tardó en llegarme más información. La uva necesita del Sol para su crecimiento. La calidad de su jugo depende mucho de las condiciones ambientales que le facilite el astro rey. El Sol es el regente de Leo, y este signo es precisamente el opuesto a Acuario. Leo es el Amor como Principio, como Ideal; Acuario es la capacidad de comprender y de compartir, a través de las relaciones, ese Amor. Ambos signos se complementan para que la esencia del Amor fluya con fluidez en las vidas de los hombres.

¡Vaya!, es el mismo efecto que produce la uva en el organismo físico, facilitando la circulación de la sangre y la expresión de la vida.

Hasta hoy, desconocía el origen de la tradición de comer uva para recibir el nuevo año. He indagado en la red y he encontrado algunas referencias que ahora os comparto. Independientemente, de la veracidad de su historia, estoy seguro de que es muy acertada la iniciativa de utilizar este fruto para expresar nuestros mejores deseos. ¿Conocéis una manera mejor de hacerlo que alimentándonos de la Esencia del Amor?

Referencia Histórica (Wikipedia).

El 2 de enero de 1894 "El siglo futuro" incluye un artículo del día anterior de El imparcial titulado "las uvas bienhechoras" en el que se habla de la costumbre "importada de Francia, pero ha adquirido entre nosotros carta de naturaleza".

El 2 de enero de 1894 en El Correo Militar: "La imperecedera costumbre de comer las uvas al oír sonar la primera campanada de las doce, tenía reunidas en fraternal coloquio a infinidad de familias, y todos a coro gritaron: ¡Un año más!".

En la Nochevieja de 1895 aparece una referencia escrita sobre las doce uvas, en esta fecha fue el Presidente del Consejo de Ministros quien despidió el año 1895 con uvas y champán.

El origen de la tradición de comer las uvas tiene un precedente: un bando municipal del alcalde de Madrid, José Abascal y Carredano, de diciembre de 1882, por el que se imponía una cuota de 1 duro (cinco pesetas) a todos los que quisieran salir a recibir a los Reyes Magos. Esta tradición servía para ridiculizar a algunos forasteros que llegaban esos días y a quienes se les hacía creer que había que ir a buscar a los Reyes Magos la madrugada del 5 de enero; se utilizaba, además, para beber y hacer cuanto ruido se quisiera. Con este bando José Abascal privó a los madrileños de la posibilidad de disfrutar de un día de fiesta en donde se permitiese casi todo. Esto, junto a la costumbre de las familias acomodadas de tomar uvas y champán en la cena de Nochevieja, provocó que un grupo de madrileños decidieran ironizar la costumbre burguesa, acudiendo a la Puerta del Sol a tomar las uvas al son de las campanadas. Estos son los antecedentes que dieron lugar a esta costumbre.

El inicio de esta tradición española no comienza en 1909, como se cree, sino, al menos, en diciembre de 1896 en la Puerta del Sol madrileña.

La prensa madrileña ya comentaba en enero de 1897: "Es costumbre madrileña comer doce uvas al dar las doce horas en el reloj que separa el año saliente del entrante". Al año siguiente la prensa animaba a esta tradición con un artículo titulado "Las Uvas milagrosas".

La tradición marca tomar las doce uvas a los pies del reloj de la Puerta del Sol, pero esta tradición provocó tanto interés que ya en 1903 las uvas también se comían en Tenerife y poco a poco se fue ampliando al resto de España, aunque la tradición marca que deben tomarse en la Puerta del Sol.

La prensa de 1907 se queja de que esta tradición, supuestamente importada por los aristócratas de Francia o Alemania, se haya arraigado tanto en la sociedad y la clase más baja la haya adoptado cuando en sus primeros años se burlaba de esto.

Esta tradición ya se conoce en toda España en 1903, aunque no será hasta años después que se extienda a todo el territorio nacional.

Aunque queda claro que la tradición, documentada desde diciembre de 1897, algunos la retraen a 1880, pero sentando en diciembre de 1896, el inicio cierto de la tradición de comer doce uvas al compás de las doce campanadas del reloj de la Puerta del Sol.

En 1909, agricultores levantinos de Almería, Murcia y Alicante, encontrándose en ese año con excedente de uva y con objeto de sacar al mercado la producción, lograron popularizar la costumbre y darle el impulso definitivo que, desde entonces, acabaría por convertirla en consolidada tradición.

Referencias de los Libros Sagrados.

LA VID Y EL VINO EN LA BIBLIA (C. Somalo)

Noé, según cuenta el Génesis, se dedicó a la agricultura y fue el primero que plantó una viña, pero cuando bebió vino se embriagó y quedó tendido y desnudo en medio de su carpa. El Libro repudia la embriaguez en numerosos pasajes pero no la alegría producida por el vino. Cuentan los eruditos que el jugo de la uva es sujeto de especial alabanza en la Biblia. El vino y los viñedos aparecen profusamente a lo largo de la Biblia en lugares históricos, en referentes de personajes y en toda suerte de metáforas. La embriaguez de Noé y de Lot, la viña de Nabot, en el Cantar de los Cantares (‘Tus caricias son mejores que el vino’)…

El vino se ha usado en en circunstancias ordinarias como el Shabat y en otras extraordinarias con el Pesaj, con un sentido religioso y sacralizado y en otras menos trascedentes como un simple brindis. La tradición establece un brindis con vino pronunciando como deseo de unos a otros conocido como Le-hayyim , un brindis ‘Por la vida’ (Salud) cargado de simbolismo.

El ritual judío del vino es anterior a su llegada a Sepharad. El viñedo y el vino proceden del Oriente Próximo. Siendo un cultivo de terrenos secos y áridos o hasta pobres, la viña se ha identificado siempre como ‘el árbol de la vida’, como un símbolo de prosperidad y riqueza de las personas y de los pueblos. La viña y el vino han dejado tras de si numerosos testimonios arqueológicos y tradiciones que han perdurado a la Historia, como puede comprobarse todavía hoy en las laderas del Monte Carmelo. Los viñedos de Hebrón fueron conocidos por sus grandes racimos. Moisés quedó asombrado por aquella tierra de Canaán que producía leche y miel y grandes racimos de uva que era necesario transportar entre dos personas. Las hijas de Lot le proporcionaron grandes cantidades de vino para yacer con él y darle nueva descendencia. José, hijo de Isaac, y este mismo, son personajes cuya historia tiene claros referentes a la importancia y simbología del vino en su época.

Desde los primeros tiempos conocidos la religión judía asoció el vino con la sangre y esta con la parte del cuerpo que más y mejor indicaba la existencia del alma. Sangre como simbología del alma, vino como metáfora de la misma, conformaron una parte primordial de la esencia religiosa judía.

Cuando los exploradores enviados por Moisés a Canaán, regresaron de aquellos territorios, trajeron un enorme racimo de uvas que requería de dos personas para ser trasladado.

¡Cual no sería la sorpresa y la alegría del Pueblo de Israel!

Ese racimo se tornó desde entonces en el símbolo de esta benéfica Tierra Prometida, tierra de acogida y de abundancia. La imagen de dos hombres llevando sobre sus hombros con ayuda de un largo palo, un racimo gigante de uvas, se conservó a través de los siglos; siendo hasta hoy el logo oficial del Ministerio de Turismo israelita.

Más adelante, la región de Hebrón fue particularmente célebre por sus racimos excepcionales. Lo es aún en nuestros días a pesar de que el cultivo de la vid se esparció por todo el país.

Plantar una vid era una ardua labor. Era necesario retirar las piedras del terreno, construir una atalaya para detectar a los posibles ladrones, rodear la parcela con una tapia para protegerla de los animales salvajes. El viñador debía darle un buen mantenimiento, abonándola y sobre todo podándola.

Ese trabajo cotidiano y familiar inspiró a los profetas una imagen anunciando el juicio de Dios comúnmente utilizada para describir la obra de Dios. El profeta Amós dice: "Han sembrado excelentes viñas, pero no beberán de su vino" (Am 5,11); "habrá lamentación en todas las viñas, porque voy a pasar yo por medio de ti, dice el Señor" (Am 5,17).

Con cierta audacia, el profeta compara al pueblo de Israel con una viña que el Señor ha plantado y a la que le prodiga cuidados en tanto da sus frutos. Si el pueblo es dócil a la voluntad de Dios, prospera y disfruta de una cierta abundancia; por el contrario, si se resiste, se vuelve estéril como lo advierte Isaías:

"¿Qué más se podía hacer por mi viña, que yo no lo haya hecho? Si esperaba que diera uvas, ¿por qué dio frutos agrios? Ahora les daré a conocer lo que haré con mi viña; quitaré su valla, y será destruida, derribaré su cerco, y será pisoteada. La convertiré en una ruina, y no será podada ni escardada. Crecerán los abrojos  y los cardos, y mandaré a las nubes que no derramen lluvia sobre ella" (Is 5,4-6).

Los otros profetas, Jeremías y Ezequiel, retomarán el tema de la viña arrancada o abandonada durante el período del exilio de Babilonia. Como era natural, al regreso del exilio aparecerá, a la inversa, el tema de una viña replantada.

"Aquel día se dirá: Viña deliciosa, cántenle, Yo, el Señor, soy un guardián. A su tiempo la regaré para que no se le castigue, de noche y de día la guardaré" (Is 27,2-3).

En el tiempo de los Evangelistas, la viña se convierte en un símbolo de prosperidad muy común. El arte lo utiliza como motivo decorativo. Opulentos racimos de uvas dan testimonio aún ahora, sobre los bajos-relieves de los primeros siglos de la era cristiana, expuestos en Cafarnaúm. La viña y el vino expresan ambos prosperidad, alegría y bendición.

Jesús retoma la imagen de los Profetas y la amplía al Reino de Dios a través de la parábola de los obreros de la última hora: promete un salario a todos aquellos que trabajan en la Viña del Señor, es decir que colaboran en su obra de Redención. Pero la misericordia de Dios se extiende aún más lejos que la justicia humana al pueblo de Israel, así como a las naciones paganas, tal como los obreros llegados tardíamente a la viña.

La viña no sólo representa a Israel sino que significa por extensión la Iglesia, en su acepción universal. Todos aquellos hombres que aceptan dejarse trabajar por Dios, tienen su lugar.

En los escritos de Marcos, la imagen de la viña se amplifica, permitiendo a Jesús describir globalmente su misión hacia Israel y hacia los paganos (cf. Mc 12,1-9).

El simbolismo aparece más personalizado en el Evangelio de Juan, donde la cepa de la viña es Cristo y los sarmientos son sus discípulos. Reciben de Él la vida, no pueden subsistir sin Él, y deben ser podados para producir un mejor fruto.

El vino, fruto precioso de la vid, a veces conduce a ciertos excesos y la Biblia recomienda que sea consumido con moderación. Pablo recomienda a los cristianos de Éfeso, embriagarse del Espíritu Santo más que de vino (cf. Ef 5,18).

Denunciado por sus efectos nefastos en caso de abuso, prohibido a los nazireos, consagrados a Dios, el vino, sin embargo, recibe honores ya que "regocija el corazón del hombre" (Sal 103). Signo de la alegría y la vida, simboliza al Espíritu Santo como en el episodio de las Bodas de Caná (cf. Jn 2,1-12).

En el transcurso de la comida pascual se transforma en sangre de Jesús derramada por la multitud. Compartido entre todos, el vino simboliza la nueva Alianza, que da la vida al mundo, fortalece a la comunidad cristiana y anima el deseo de colaborar en el cumplimiento de la Promesa de Jesús.

"Les digo que desde ahora no beberé de este producto de la vid hasta el día aquel en que lo beba con ustedes, nuevo, en el Reino de mi Padre" (Mt 26,29). El vino del memorial de la entrega de Jesús se transforma entonces en el vino de la esperanza y de la utopía de la Fiesta eterna.

12 campanadas. 12 uvas, 12 deseos…
 
Desde aquí quiero compartir con todo vosotros mis deseos para el nuevo año.

1ª   Campanada: Voluntad.
2ª   Campanada: Abundancia.
3ª   Campanada: Comprensión.
4ª   Campanada: Imaginación.
5ª   Campanada: Generosidad.
6ª   Campanada: Humildad.
7ª   Campanada: Paz.
8ª   Campanada: Fecundidad.
9ª   Campanada: Justicia.
10ª Campanada: Perseverancia.
11ª Campanada: Amistad.
12ª Campanada: Compasión.

Este es mi racimo de uvas. No busquéis entre estas cualidades al Amor, pues el Amor no puede encontrarse en una sola uva; el Amor es el racimo en su totalidad. 

¡Feliz Año Nuevo!

lunes, 21 de junio de 2021

Solsticio de Verano: "El Rito de la Culminación de la Luz"

Las leyes de la Naturaleza, en plena armonía con las leyes cósmicas, nos enseña en sus constantes ciclos evolutivos, que todo lo creado en el plano más denso de la Energía -el físico-, sigue las cuatro fases inscritas secretamente en el nombre sagrado de Jehová –Yod, He, Vav, He-, es decir, nace, crece, se reproduce y en última instancia, muere para poder así, volver a nacer y dar lugar a un nuevo ciclo.

Cuando estudiamos el Génesis, con el propósito de conocer nuestro origen creativo, vemos como todo surgió en el Primer Día Cósmico, en el que el Creador separó la luz de las tinieblas, unas "tiniebla" cuya interpretación está más allá de toda idea de manifestación negativa y maliciosa. Más acertado sería hablar de caos, esto es, una situación en la que los diferentes elementos, materiales creadores, se encontraron. Por tanto, separar la luz de las tinieblas, supuso el primer paso de establecer orden en aquella situación primigenia, caótica. 

La Luz, es el Principio Inteligible, es decir, el Principio que ha de permitirnos comprender la creación, y de comprender el mundo en el que vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser.
Podemos decir, sin temor a equivocarnos, que nuestro origen, así como el origen de todo lo creado, es la Luz. Mucho ha viajado el verdadero Ser desde aquel Primer Día Cósmico, y en la medida en que hemos ido adquiriendo ropajes más densos, la consciencia ha ido oscureciéndose y olvidándose de su procedencia, de su verdadera patria, de su linaje.

Actualmente, la evolución nos sitúa en el Cuarto Día de la creación, y la característica más común que todos vivimos, es que la Luz es encuentra envuelta y oculta en la materia más densa. El hombre se encuentra identificado con este envoltorio temporal y perecedero, y si su nivel de conciencia no se encuentra, excesivamente, materializada, puede comunicarse conscientemente con su verdadera identidad.
La humanidad, en este proceso de aprendizaje no se ha encontrado jamás sola. Siempre ha contado con el apoyo y supervisión de Seres Espirituales de un nivel superior, cuya misión les lleva a ser servidores de sus Hermanos Menores. Gracias a su dirección, hemos recibido enseñanzas de manos de la naturaleza, pues en ésta se encuentra inscrita la sabiduría divina. Es así, como gracias al conocimiento de los Astros, hemos podido seguir y adaptar nuestro comportamiento humano al divino.
La astrología ha existido desde los albores de la humanidad en el actual Periodo de Manifestación. Ella ha sido la herramienta más utilizada en la antigüedad para establecer un lenguaje de comunicación entre el Macrocosmos-Dios y el Microcosmos-Hombre.
Dentro de ese amplio programa de estudio que podemos desarrollar en relación a esta idea, hoy recogemos el significado espiritual y oculto de los Solsticio, al cual hemos llamado “La Ruta de la Luz”.

El estudio de los Solsticio de Invierno-Capricornio-Nochebuena y de Verano-Hogueras de San Juan, ponen de manifiesto el nacimiento y muerte de la Luz. Todos sabemos que en el Solsticio de Invierno, a nivel físico experimentamos la noche más larga y el día más corto del año. Asimismo, en el Solsticio de Verano, siempre a nivel material, celebramos el día más largo y la noche más corta del año. ¿Qué significado espiritual debemos extraer de estos eventos? ¿Cómo se comportará el hombre en estos periodos? ¿Por qué se celebra en estas épocas, dos rituales tan importantes como el nacimiento de Jesucristo y las Hogueras de San Juan?
Es evidente, que los ciclos estacionales no se han establecidos sólo y exclusivamente con el fin de medir temporalmente el ciclo anual. La antropología ha puesto de manifiesto, cómo aún hoy, las tribus más primitivas y salvajes, celebran sus fiestas ritualísticas más importantes coincidiendo con estos eventos cósmicos. En verdad, toda la humanidad sigue casi al pie de la letra, aunque en su mayoría de un modo inconsciente, el ciclo natural marcado por la ruta solar en su rotación, aparente, anual.

SOLSTICIO DE VERANO: “El Rito de la Culminación de la Luz”
Coincidiendo con el Signo Angular de Cáncer, el tránsito solar en esta época del año, mes de junio, permite gozar del auge de la Luz-día, sobre las Tinieblas-noche. El mensaje simbólico es fácil de comprender. Es la época del año en la cual, la conciencia, se encuentra más pletórica de Luz, es decir, es el momento clave para lograr vencer las "tinieblas" que todos ocultamos en nuestro interior. En términos psicológicos, diríamos que la conciencia adquiere mayor protagonismo, tiene mayor volumen que el inconsciente, y la voluntad domina a los instintos. El Espíritu se encuentra fortalecido para vencer la parte más oscuras del Ser. Esta es la razón por la cual se celebra el ritual de San Juan, en el que el Fuego, “Aur” en hebreo, quema lo antiguo, lo inferior, lo negativo, las tinieblas.
Pero para conquistar este punto álgido, el Sol-Luz-Consciencia, ha debido de realizar un largo recorrido desde su nacimiento, el cual se produjo precisamente en el anterior Solsticio, el de Invierno, el cual se manifiesta en el signo de Capricornio.
Si tomamos un mándala astrológico y situamos a Cáncer en el Signo del Ascendente, con el propósito de estudiar el esplendor de la Luz, y trazamos el trayecto que va desde Capricornio hasta dicho signo, estaremos conociendo los “trabajos” que el Hombre ha de realizar para vencer a las Tinieblas. Estos tramos del camino son los comprendidos por los signo de Acuario, Piscis, Aries, Tauro y Géminis.
Si el Ascendente marca la estructura física del Ser, en este estudio, Cáncer es el signo que nos habla de la personalidad de la Luz. En este caso diremos que la Luz se convierte en Amor, puesto que Cáncer es la puerta de entrada del Elemento Agua, cuyas energías encuentran su origen en el Amor. ¿Acaso el rostro del Padre no se hace visible en Jesucristo, Arquetipo del Amor Puro? Por lo tanto el Propósito del Solsticio de Verano es Ser Puro activando el Amor al Padre en su aspecto femenino, el Agua-Sentimiento.
Para alcanzar el nivel de Cáncer, partiendo desde Capricornio, hemos de pasar por Acuario, es decir, debemos comprender mentalmente la relación de Hermandad que existe entre los Seres, en el sentido de que somos Hijos de un mismo Padre. Debemos recorrer el trayecto marcado por Piscis, el periodo cuaresmal, en el que las Emociones-Deseos, deben dejar de alimentarse de los bajos instintos y renunciar a comer de la “carne”, energía material. Es época de purificación.
Pasado estos tramos, penetramos en la nueva tierra representada por Aries. Es la Pascua, en la que gran parte de la humanidad celebra la pasión de Cristo. Con ello, debemos dirigir nuestros trabajos hacia la conquista del nuevo mundo. Es tiempo de revitalización. La Primavera nos “excita” para que afrontemos nuevas empresas. Es el tiempo en el que debemos movilizar nuestra voluntad, para que nos guíe por las sendas inspiradas por nuestro Padre. Nuestros sentimientos de independencia y emancipación deben dar lugar al expreso deseo de llevar a cabo la Voluntad del Padre.
El impulso creador nos llevará a la tierra de Tauro, donde nos encontraremos en plena comunión con el esplendor de la naturaleza. Ello nos invita a ser agentes activos en el arte de embellecer nuestra vida y la de cuantos nos rodean. Debemos convertirnos en los pechos fértiles de la Vaca Sagrada, dispuestos siempre a amamantar y alimentar a cuantos tengan necesidad de saciar su apetito. Debemos estar en disposición de dar, puesto que con esta actitud estaremos siendo ejecutores del amor.

Y por último, en la antesala de Cáncer, nos hallamos con los trabajos de Géminis. Si nos damos cuenta, Géminis es el signo VI contando desde Capricornio-Nacimiento de la Luz. Sí sabemos que a través del canal VI, se nos ofrece la oportunidad de Servir, diremos que el acto de servicio que nos permitirá alcanzar el triunfo de la Luz, queda en manos del uso que hagamos de las energías de Géminis: del conocimiento, de la mente, de la comunicación.
En el capítulo I de San Juan, nos dice el evangelista: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era Dios y el Verbo estaba en Dios”.
Ese Verbo es la herramienta utilizada por Dios para crear el Universo. Si el Verbo era Dios y estaba en Dios, estamos afirmando que el Verbo era la Luz, pues Dios es Luz, y estamos afirmando igualmente, que el Verbo es Amor, pues Dios es Luz y la Luz se manifiesta a través del Amor.
Por lo tanto, diremos que el trabajo final que permitirá a la Luz-Amor-Cáncer alcanzar su esplendor, será la correcta utilización del Verbo Géminis. Es por ello de vital importancia que hagamos un uso correcto del poder de la palabra.

sábado, 8 de mayo de 2021

Cuentos de Hadas, Astrología y Simbología: "La Bella y la Bestia" -Final-

ULTIMA REFLEXIÓN

Con este capítulo final, mi propósito es simplificar el entendimiento de todos los procesos astrológicos que hemos descritos a lo largo de este estudio. Soy consciente de la dificultad que puede encontrar en lector a la hora de comprender los mensajes que he tratado de transmitir, haciendo uso de los Mándalas Astrales. Es por ello, que no podemos poner fin a esta obra sin antes llevar a cabo una síntesis que, agrupando todos los elementos, puedan ser mejor asimilados.
Es evidente, que para muchos habrá supuesto un reto para sus fijaciones mentales, el aceptar que un cuento de hadas, pueda convertirse en una extensa lección de astrología. La gran mayoría de nosotros, hasta ahora, espero, veíamos en las narraciones infantiles, tan sólo el deseo por parte del autor de dar vida a una lectura que entretuviese a los pequeños o cuanto más, una lectura didáctica que persigue como fin el hacer llegar al niño el contenido de mensaje moral.

Sin embargo, este estudio viene a ampliar esa limitada visión sobre el verdadero propósito de los cuentos de hadas. Yo me hice en su momento la siguiente pregunta, ¿para quién va dirigido los cuentos de hadas?, y si en una primera impresión, me dije, que indudablemente estaban orientados a la educación del niño, hoy puedo decir, que estaba equivocado, pues en verdad, he podido descubrir cómo esas narraciones están expresando verdades eternas que van dirigidas hacia nuestros valores imperecederos, estos son, los valores del espíritu en sus diferentes manifestaciones, bien como un ser emocional-psíquico, como un ser racional-mental o un como un ser físico-material.
El cuento de la Bella y la Bestia, debemos analizarlo con esa visión. El niño, infantil, aprenderá inconscientemente, cómo el error y la indisciplina nos llevan a convertirnos en seres horribles, e integrará en su código moral, inconsciente, que la Bestia no es tan horrible como la pintan y que el mal se convierte en bien, cuando no se rechaza y abandona.

Para el adolescente, la identificación con esta historia será más intensa y mucho más consciente. De hecho, un estudio psicológico de ella, nos muestra el tránsito de la niñez a la adolescencia; el despertar y madurez del lívido humano, de la energía sexual y creadora. La edad en la que se activa el Cuerpo de Deseos, a los catorce años, toda alma sufre el impacto de las emociones con tanta intensidad que protagoniza el despertar de los poderes del deseo, los cuales, nos llevan a convertirnos en seres egoístas, nos separamos de la guía de nuestros Padres, nos creemos diferentes, nos dividimos, nos emancipamos con el propósito de buscar el desarrollo de nuestra propia vida, buscamos, anticipadamente, satisfacer la naturaleza pasional que agita nuestro corazón y que nos incita a satisfacerla a través del goce sexual.
Al igual como el Príncipe, todos somos herederos del “reino” y de las potencialidades que hemos heredados de nuestros Padres. Todos somos seres espirituales y portadores de las energías divinas en estado potencial. De nosotros depende el uso que hagamos de ellas. Podemos obrar con inmadurez, como lo hizo el Príncipe, y entonces buscar el amor tan sólo en la belleza externa. Cuando así obramos, podemos estar seguros de que acabamos de convertirnos en el protagonista del cuento, y no tardaremos en caer en manos de un hechizo -situación temporal-, que nos transformará en Bestia.
Lo sucedido al Príncipe, no es algo eventual, sino eterno. ¿Qué quiero decir con ello? Me estoy refiriendo a la huella imborrable que todos los procesos creativos siguen, y el hombre como parte de ellos, protagoniza. Cuando Elohim-Dios, se dispuso para crear de sí mismo un universo donde permitiría la evolución a una serie de Oleadas de Vida, fueron los Zodiacales –Entidades Espirituales de un nivel superior-, dispuestos en 4 Elementos Básicos, los que le ofrecieron, desinteresadamente, los “materiales” para que construyera su Gran Obra.
De tal modo, que El Arquitecto Constructor tuvo que disponerlo Todo para adaptarse a esas Energías, teniendo en cuenta de que sus vibraciones al ser superiores a las del propio hacedor, exigía un proceso de adaptación. Cuenta la Tradición Cabalística, que formando parte de los Elementos, se encontraba en estado potencial el Fuego, el Agua, el Aire y la Tierra, y que mientras con el Fuego, Elohim-Dios, encontró la Unidad y la Luz, con el Agua, encontró la División y la Oscuridad.
No vamos a narrar aquí todo el proceso del génesis del universo, pues ocuparía un espacio excesivo y nuestro propósito es otro, pero sí diremos, que fue a partir del Segundo Día de la Creación, cuando Elohim tuvo que separar las Aguas, estableciendo Aguas Superiores, a la que llamó Cielo y Aguas Inferiores a las que llamó Abismo. Este acto se estableció como una fase de todo proceso creativo, el hacer frente a la división.
Si hemos entendido este proceso espiritual, estaremos en condiciones de comprender lo ocurrido a nuestro héroe, al Príncipe. El con su fracaso existencial, viene a recordarnos, bien consciente o inconscientemente, la recapitulación que hacemos en nuestro crecimiento humano, del Segundo Día de la Creación, proceso evolutivo que se activa precisamente con la adquisición del Cuerpo de Deseo –adolescencia-, y en general, cada vez que movilicemos nuestros deseos con fines materiales.

El proceso de perfección tiene dos grandes fases, la Involutiva y la Evolutiva. En la primera, el propósito es adquirir conciencia de nuestros poderes latentes a nivel material, y para ello, orientamos nuestros pasos hacia el mundo que nos descubre los sentidos físicos, el mundo material.
En la segunda, la Evolutiva, el alma cargada y enriquecida de las experiencias sostenidas en el plano físico, se espiritualiza y su objetivo es alcanzar la perfección de tus vehículos, el físico, el emotivo y el mental.
La Bella y la Bestia, ha dado vida a estas dos fases del proceso. Como Bestia, el Príncipe, vive sumergido en la obscuridad de su conciencia material. Bella, a través de la enfermedad de su Padre, vive, igualmente, prisionera de Bestia, la conciencia material.
El ser, mientras es guiado por la voz de sus instintos materiales, por sus sentidos, tiene la consciencia dividida, de tal modo, que se siente diferente y dividido de los demás.

A nivel psicológico, esa separación se da igualmente en el propio ser, de tal modo, que nos identificamos con nuestros valores conscientes y rechazamos u olvidamos los impulsos que brotan de nuestra naturaleza inconsciente. Mientras que esa separación de conciencia se esté dando, el hombre se encontrará en el proceso de involución y aún está lejos de alcanzar su meta, la perfección.
El cuento nos descubre, dándonos las claves, lo que hay que hacer para alcanzar dicho Designio. El gran trabajo lo protagoniza Bella, la representante del alma emocional, lo femenino. En el génesis, podemos ver cómo fue a través de ese mismo representante, pero con otro nombre, Eva, que la humanidad fracasó y tuvo que seguir su crecimiento por otro camino, por otra vía, la del rigor. Existe una ley ocultista que nos enseña que toda energía debe salir por la misma puerta por la que entró, y si la aplicamos a nuestro tema, diremos, que será el alma femenina, la que perdiéndonos, debe salvarnos o expresado de otro modo, si la división surge en el Agua -deseos, emociones, amor-, será por el amor que debemos salvarnos.
El amor de Bella sufre una profunda transmutación. Primero ayuda a su Padre, que como representante de la espiritualidad estaba enfermo y perdido. Y sólo cuando decide acercarse, sin rechazo hacia su propia naturaleza animal, hacia Bestia, es cuando se produce la transmutación. Esa es la clave que debemos comprender. No podemos ir por el mundo con conciencia dividida, con el sentimiento de separación, pues al igual que Bella ama su oscuridad, reflejada en el otro, nosotros debemos amar nuestros propios errores personificados en los temas.
Nos exhortó El Maestro, Cristo, “amad a vuestros enemigos”, y si quisiéramos parafrasearle, diremos, “amad a vuestra Bestia”, y cuando así lo hayamos hecho, descubriremos en ella al Príncipe, al heredero de los poderes divinos, a nuestro verdadero Ser Interior, al Hombre-Dios.

viernes, 7 de mayo de 2021

Cuentos de Hadas, Astrología y Simbología: "La Bella y la Bestia" -7ª parte-

5ª Escena: “Transmutación de Bestia”


Entramos en la última escena de la historia personificada por estos dos grandes y excelentes actores del alma humana, Bella y Bestia, la conciencia y el inconsciente
En el capítulo anterior habíamos dejado a Bella profundamente conmovida y transformada ante la visión de sufrimiento que le había sido revelado en sueño.
Cuando el hombre sueña, abandona por unos instantes el mundo físico y pasa a habitar el Mundo Astral, el Mundo del Deseo. Mientras que el Mundo Físico es el plano de la conciencia, el Mundo Astral se convierte en el plano del inconsciente, donde nos encontramos con todos nuestros sentimientos, tanto los positivos como los negativos. Siendo así, diremos que ese mundo en verdad es el mundo de Bestia, y cuando el autor nos revela que fue en sueño donde vio sufrir al fracasado Príncipe, lo que nos está revelando, en realidad, es que Bella había logrado penetrar en ese mundo emocional y se había sensibilizado con la visión de su propia naturaleza emotiva, acababa de comprender que la fealdad que veía en Bestia, era su propia fealdad interior.
Esta experiencia es inevitable en el sendero de todo aspirante al verdadero amor. Muchas veces nos sentimos preparados para afrontar los trabajos más sublimes, porque ello nos halaga y nos hace sentir importantes, sin embargo, vamos por la vida criticando y juzgando los comportamiento y errores ajenos. Repelemos el vicio cuando lo vemos reflejado en nuestros compañeros de ruta, sin embargo, cuando así obramos, estamos negando nuestra propia “Bestia” interior. El Maestro, dijo al pueblo que quería lapidar a la prostituta, “aquel de vosotros que esté libre de pecados, arroje la primera piedra”, y nadie se atrevió.
Enfrentarse a la propia “sombra” no es fácil, y tan sólo después de que nuestro Padre –personalidad espiritual- esté enfermo y deseemos curarle, después de la décima noche, es decir, después de haber experimentado los Trabajos de los 10 Centros de Conciencia-Séfiras-, entonces, sentiremos la llamada del sufrimiento de nuestra naturaleza oscura que desea ser aceptada por la consciencia y quedar liberado de su prisión y maldición. Si no nos amamos íntegramente, estaremos siempre dejando una parte de nosotros en la penumbra y en el destierro.
Pero quizás esté adelantando el trabajo que consideró la síntesis final. Sigamos analizando los acontecimientos que se sucedieron a continuación y veámoslo como hasta ahora, bajo las dos versiones.

Bella llegó al Palacio donde se encontró al animal moribundo. Estamos ante una verdadera y romántica escena de amor. El alma toma consciencia de que ya no puede vivir separada, por más tiempo, de su “otro yo”, y busca con ansiedad el encuentro con él. Ese afán es la clave de esta escena. No podemos dejar en manos de la providencia, el hecho de que se den las circunstancias propicias para retornar. Debemos movilizar todos nuestros recursos, hasta el punto de abandonar nuestro hogar, esa intimidad que hasta ahora había permanecido enferma, para ocuparnos de la parte que más nos necesita, nuestra “sombra”.
Para Bella el rostro feo y repelente de Bestia había dejado de ser un motivo de rechazo. Ahora, apreciaba otra belleza más profunda, una belleza que no la podía consumir el perecedero tiempo, se trataba de la belleza del alma. Bestia, moría de amor por Bella, y ese amor invadía todo su corazón, se trataba de un amor impregnado de pureza, de luz, estaba dispuesto a morir por ella.

Existen dos mensajes muy importantes en este pasaje, y ambos hablan de amor. El primero, el amor de Bella por Bestia. Ese amor está interpretado astrológicamente por la Casa V y por la Casa VIII, y existe una diferencia entre ambos. El amor de la Casa V, es un amor libre de pasiones humanas, es el amor desinteresado capaz de cualquier cosa por el otro y que no pide nada a cambio. Vemos que Bella tiene en su Casa V, el signo de Virgo, la Virgen del Zodíaco, y con ello nos está revelando el estado de amor que dirige hacia Bestia.
Virgo, como ya hemos dicho en otro momento de este estudio, es el signo que nos lleva al desapego de los hábitos materiales y al servicio desinteresado. ¿Acaso no era puro servicio, los propósitos que hicieron volver a Bella al lado de Bestia?

Por otro lado, la Casa VIII, nos sugiere un amor de orden más humano, más pasional, el cual adquiere protagonismo una vez que se ha despertado al amor de la Casa V.
Todo el que se haya enamorado alguna vez comprenderá, que los primeros latidos del corazón hablan de romanticismo, sin que existan intereses impuros. A partir de ese impacto, se pone de manifiesto el compartir las intimidades humanas, y entonces, se ama igualmente la naturaleza humana. Vemos que la Casa VIII de Bella, se sitúa en Sagitario, ¿acaso no es su amor humano, el Príncipe-Sagitario?

El segundo de los mensajes, hace referencia al estado de amor de Bestia. Por un lado el amor de su Casa V, el puro, le llevó a sentir una profunda compasión por la joven, hasta tal punto que arriesgó su vida por ella, luchando contra los lobos. Estaba dispuesto a morir por ella. Esta dinámica responde a la posición del signo de Piscis en el sector V.
En cuanto al amor de la Casa VIII, nos revela al signo de Géminis en dicho sector. No es casual que el signo de Géminis, responda al complemento de Bestia en su condición de Príncipe-Sagitario, es decir Bestia veía en Bella la inteligencia, el dominio de la razón sobre los instintos, y sobre todo, el alma que le permitió comprender su error humano, amar superficialmente.

Llegado este punto, ninguno puede vivir sin la presencia del otro, ambos se prometen servicio mutuo. Es el momento cumbre, un momento de profunda trascendencia espiritual, y que tan sólo la vida de los Grandes Maestros han protagonizado. Un ejemplo de ello es la Vida de Jesús, que muriendo en la cruz, derramando su sangre, libera al mundo de sus cargas, de sus errores, de su karma y abre un sendero, un nuevo camino, donde el hombre puede redimirse asimismo, tan sólo activando el Arrepentimiento, el Amor y el Perdón.
En efecto, estamos ante los tres logros claves de esta historia. Arrepentimiento, pues sin esa toma de conciencia no se producirá el cambio necesario. Amor, que es la nueva esencia que formará parte de nosotros, y Perdón, pues es el trabajo interno y externo que nos permitirá alcanzar la propia liberación.

Decíamos antes, que Bella y Bestia se prometieron servicio mutuo. Con ello estamos diciendo, en términos astrológicos, que ambos proyectaron sus Casas V -Piscis y Virgo-, esto es Amor Abnegado y Servicio Desprendido.
Bestia se transforma en Príncipe, recupera su verdadera identidad. Pasa de estar en Escorpio a situarse en su parcela espiritual, Sagitario. Bella por su parte también ha madurado. Al principio, se encontraba atrapada en el apego a la belleza física y a los placeres que le ofrecía sus sentidos. Pero ahora, una vez superada esa etapa, se convierte en el complemento del Príncipe-Sagitario, es decir, conquistada el Plano de la Mente, Bella, deja de ser una belleza instintiva, para convertirse en una belleza mental, Géminis. Este signo, en su máxima expresión, nos convierte en portadores del Verbo Creador, y en verdad, esa función se consigue cuando se ha logrado integrar ambas personalidades.
En esa transmutación de ambos aspectos del alma humana, se produce todo un proceso evolutivo, que, igualmente, bien se puede interpretar Astrológicamente.
Por ejemplo, hemos visto que el amor puro de Bestia-Escorpio, se encontraba en su Casa V-Piscis, sin embargo - este tema de meditación lo dejo en manos del lector-, ahora como Príncipe-Sagitario, el signo de Piscis se sitúa en la Casa IV, es decir, la conquista de su conciencia –ya sublimada- pasa a formar parte de su propia intimidad, la misma intimidad que le llevó a fallar al principio de la historia. Invito al lector, a ocuparse de ese mismo aspecto, pero aplicado a Bella.
Dejamos a Bestia transformada en Príncipe, pero antes de poner el sello final a este estudio, pasemos a interpretar las escenas que nos narra el autor de la otra versión.
En ésta, habíamos dejado a Bella y Bestia en un esperanzador acercamiento, después de los referidos rechazos mutuos. Estas escenas, podrían ser interpretadas como un romántico flirteo. Ellos vivían en paz y armonía, sin embargo, el encantamiento continuaba y aquella situación parecía eternizarse.
Cierto día, Bestia quiso saber si Bella era feliz a su lado, pues en Bella había un profundo pesar, deseaba ver de nuevo a su Padre, aunque fuera un sólo momento.
Bestia que tenía en su poder el Espejo Mágico, quiso satisfacer a Bella, sin embargo, lo que le mostró el Espejo sorprendió a ambos, su Padre estaba perdido en el bosque.
Este autor, introduce un matiz diferente para hacernos partícipes de la situación espiritual de Bella, vivida por su Padre. En la anterior versión estaba enfermo, ahora está perdido. Ambas situaciones responden a la misma causa, el error espiritual, la inmadurez del alma.
Bestia reconoce, que debía dejar ir a Bella para que ayudase a su Padre. Ya hemos visto lo que ello significaba. Bella debe asumir la iniciativa y por sí misma vencer los obstáculos que han llevado a su Padre a fracasar en su prueba. Bestia ofreció a Bella el Espejo Mágico.
Recordemos que ese Espejo estaba en correspondencia con el signo de Cáncer, y fijémonos como ese signo se sitúa ahora en la Casa IX, desde Escorpio-Bestia. Este sector es el canal por donde el hombre exterioriza sus valores morales más elevados, el contenido de su conciencia espiritual, y lo hace, con el propósito de ordenar éticamente el mundo, con el propósito de ayudar a evolucionar a la humanidad. Por lo tanto, Bestia le está dando lo mejor de sí mismo, se desprende de la única herramienta que le permite conectarse con el mundo exterior, y es que en verdad, el único mundo que deseaba contemplar Bestia, era el de Bella.
Esta escena nos sugiere una reflexión importante, la “sombra” tiene recursos que pueden ayudarnos a superar nuestros fracasos existenciales. No podemos pues rechazarla, como habitualmente hacemos. Con la ayuda del Espejo, Bella encontró a su Padre, el cual estaba muy grave, y se quedó con él para ayudarle. Pero en ese instante, una manifestación del pueblo, encabezada por el joven que deseaba desposarse con Bella, quiso apoderarse del viejo, pues decían que estaba loco.
En el momento en que Bella comienza sus trabajos de transformación, la tendencia Escorpio-joven narcisista, viene a poner en peligro esos trabajos, queriéndose apoderar de nuevo de la referencia espiritual de Bella, su Padre. Sin embargo, la joven,  para evitar que lograsen su propósito, tomó el Espejo y les mostró el rostro de la Bestia. ¿Por qué hizo esto?
Pues porque era el único modo de hacerles tomar conciencia de su error. Ese pueblo que pide apoderarse del Padre, son las tendencias de nuestra intimidad, de nuestros deseos, con los que hemos compartido nuestros alimentos, nuestras apetencias, pero que ya no nos sirven para lograr nuestro nuevo propósito. Ese pueblo -intimidades-, está representado Astrológicamente por la Casa IV, en este sector, el alma queda apegada al mundo de los recuerdos, del pasado y añora permanecer en ese estado. Sin embargo, si así lo hacemos, peligra nuestra evolución, pues requiere transformación. Ese sector de nuestra vida nos exige que nos enfrentemos a lo que somos en realidad y es por ello, que Bella les enseña a Cáncer, ese signo que en el zodíaco constituido rige expresamente la Casa IV, el Espejo les muestra el contenido de ese signo, su naturaleza inconsciente, la Bestia, y le dice al pueblo: ¡Ved lo que en verdad soy internamente!
Esta situación es semejante al momento en que nuestra intimidad descubre que existe una parte de sombra en nosotros, dado que ese sector exige pureza, pretenderá, como ocurre en el cuento, dar muerte a la Bestia y poner fin a lo corrupto. Sin embargo, no es eso lo más aconsejable, pero veamos cómo nos lo narra el cuento.
El joven narcisista y engreído, condujo a la multitud hacia el castillo, utilizando el Espejo que le había arrebatado a Bella. La lucha estaba servida. Las dos tendencias de Escorpio, la Bestia y el joven amante, se enfrentarían en un combate a muerte, pero mientras el animal se mostraba compasivo y humano, el joven se había convertido en un sangriento y cruel animal.
Aquella situación fue aprovechada por el agresor, el cual clavó su cuchillo sobre la Bestia. El furor y el dolor del animal herido, hizo perder el equilibrio a su contrincante, el cual cayó al vacío. Bestia, mal herido, miró a Bella y se desplomó.

Esta versión de la historia de la Bella y la Bestia, viene a indicarnos que el fracaso en la prueba del amor, puede adquirir dos matices diferentes. Uno, el protagonizado por el Príncipe-Sagitario, aspecto espiritual, que se convierte en Bestia-Escorpio, y otro, el del propio joven engreído y narcisista-Escorpio, aspecto humano.
La diferencia de su final, para Bestia, la transformación y para el joven amante, la muerte, nos indica, que el Yo Espiritual nunca muere, siempre puede ser redimido, mientras que la personalidad mundana, debe perecer para que lo espiritual pueda sobrevivir.

Bella corrió hacia la Bestia y le abrazó. Sintió tanto amor por aquel animal, su compañero, que le besó queriendo mostrarle en aquellos momentos de agonía, sus puros sentimientos.
El último pétalo de la rosa cayó mientras Bella lloraba. Pero ya nadie podía evitar, que el hechizo tocase a su fin. Bella fue testigo de la transformación de Bestia, de su propia transformación.

Nos dice el autor, que la Rosa marchita se había convertido en un hermoso Capullo. Ya no se trataba del fruto de una pasión, y quizás le haya faltado al creador de esta versión, introducir un dato significativo, el color de la nueva flor, que sin duda no sería ya rojo, sino blanco, como la pureza de su amor.
¡Ah!, antes de cerrar el telón, deciros, que las hermanas de Bella, fueron convertidas en estatuas de piedra. Y no podría ser más sabio el castigo impuesto a la Casa III de Bella, donde encontramos a Cáncer-división. Estas hermanas no consiguieron la felicidad en su matrimonio, es decir, no consiguieron complementarse con el signo opuesto, en este caso Capricornio, el cual exige convertir el deseo en obras de amor. Ya que no lo habían conseguido, con la ayuda de su Padre, que le ofreció el oro –conciencia-, ahora lo harían por la vía del rigor, la “petrificación” propia del Capricornio, signo que nos invita a convertir en piedra todos nuestros actos, esto es, en acciones materiales.

¡Y la luz resplandeció sobre la hermosa Bella y el apuesto Príncipe, cuyo amor había logrado romper aquel terrible hechizo!

FIN

jueves, 6 de mayo de 2021

Cuentos de Hadas, Astrología y Simbología: "La Bella y la Bestia" -6ª parte-

Aquel acto de valentía, actuó como una varita mágica que transformó los sentimientos de Bella. A partir de ese momento, se produjo un acercamiento y sus vidas íntimas se entrelazaron, hecho que queda simbolizado cuando el autor nos indica que ambos cenaron juntos. Ese alimento compartido, es muy significativo, pues difícilmente el odio, el miedo, el desamor, puede llevarnos con agrado a compartir la mesa con la persona que es nuestro carcelero.
En la otra versión que estamos igualmente analizando, las cosas ocurren de otro modo. Para, Bestia parece muy importante saber si Bella ha accedido a quedarse con él por voluntad propia. Con esta preocupación, Bestia, nos descubre una gran verdad, ya que, cuando decidimos enfrentarnos a nuestra naturaleza animal, debemos hacerlo libre de presiones, por libre voluntad.
La respuesta de Bella es afirmativa, lo que hace que Bestia decida liberar a su Padre. La aceptación de la sombra y oscuridad que hay en nosotros, libera los poderes espirituales y creadores.
Bella tiene acceso a todo cuanto desee -nos narra el autor-, y con ello quiere revelarnos una de las peculiaridades que es desconocida cuando se hace referencia al inconsciente, es decir, en la morada del “otro yo”, encontramos un baúl lleno de posibilidades, ahí se encuentran energías que debemos utilizar para alcanzar nuestro pleno poder creador.
Sin embargo, Bella continúa insatisfecha y se inquieta cuando cada noche, Bestia, le pide en matrimonio. Le pide que lo amara como ama a su Padre. Lo que Escorpio-Bestia propone a Tauro-Bella, es que dé ese paso de transición definitivo que ha de permitir la integración de ambas naturalezas complementarias, y le pide que al menos lo ame como a su Padre, es decir que activen los valores de Acuario-Casa X, pues con la comprensión que le aporta este signo, Bella comprenderá que Bestia forma parte de su propia naturaleza. Sin embargo, Bella aún no ha tomado conciencia de este hecho.
Pasaron 3 meses y la joven continuaba entristecida, pensando tan sólo en la suerte que había corrido su Padre. Viendo Bestia que estaba enferma de tristeza, la dejó marchar para unirse a su Padre, pero con la condición de volver y no abandonarle jamás.
El número 3 en Cábala, corresponde al Séfira Binah, conocido como Inteligencia Activa. Gracias a la influencia de este centro, todo propósito alcanza su fase de cristalización, es decir, la semilla florece y el germen madura. Por lo tanto, el número 3 es la etapa de la cristalización. El autor nos enseña con ello, que transcurrido un período de trabajos internos, Bella decide encontrarse con su Padre-Acuario, es decir, desea acercarse al patrón que ha de permitirle alcanzar la comprensión de la unidad entre los seres. Pero podrá hacerlo, siempre que utilice posteriormente ese estado de conciencia para vivir junto a Bestia.
Bestia le deja una semana de plazo para visitar a su Padre que estaba enfermo. Si no vuelve morirá.
Ya hemos visto como el Padre de la joven Bella no consiguió realizar con éxito su trabajo Acuario-Inventor. Ahora es Bella, habitando en la tierra de Escorpio-Bestia, enfrentada a su sombra, a su parte oscura y tenebrosa, la que transcurrido un período de tres meses a partir de Escorpio, la que se sitúa en la tierra de Acuario (Sagitario, Capricornio y Acuario), para continuar los trabajos allí donde su Padre fracasó. De hecho el cuento nos indica que el Padre estaba enfermo. La enfermedad aparece como resultado de su fracaso existencial, al no conseguir realizar los trabajos de Acuario.
Bella consigue de su naturaleza interna –Bestia- una tregua, una semana le es suficiente, pues durante ese período, habrá conseguido madurar su estructura mental y dominar los instintos. Bestia sabe que ello es necesario y se lo hace saber, indicándole que si no vuelve junto a él, morirá, es decir habrá fracasado.
Cuando Bella llega a su hogar, encuentra que sus hermanas no son felices en su matrimonio. Al comprobar éstas que Bella era feliz, planearon un ardid para  retenerla.
Todo parece indicar que el sector III (hermanos)-Cáncer no había alcanzado su equilibrio interno, a pesar de haber recibido el oro de parte de su Padre, esto es, la consciencia de la unidad unificadora. Cáncer es división, fluyendo desde las emociones, y éstas sujetas a la volubilidad del agua, se tornan rebelde una vez más para impedir que el trabajo de unificación se realice felizmente.
Con ello debemos ver, una tentadora y seductora prueba, que encontraremos en el camino cuando nuestro propósito es el autoconocimiento interno, bien a través de un trabajo externo de complementación, Bella-Bestia, o interno, a través de un trabajo de meditación. Se trata de la satisfacción de nuestros sentimientos íntimos, la satisfacción de nuestro egoísmo.
Nos narra el autor que a la décima noche, Bella sueña con Bestia que está sufriendo. ¿Por qué diez noches precisamente? ¿Qué verdad oculta nos quiere transmitir el autor con ese número? Si nos fijamos bien, el número 10 es la unidad pero en un nuevo ciclo. Una primera reflexión nos sitúa ante la idea de un nuevo inicio, pero para empezar algo nuevo hay que poner fin a lo viejo, a lo anterior, y ese anterior, son los trabajos concernientes a los números que van del 1 al 9.
En Cábala, cuando se estudia el Árbol Cabalístico -estructura del Orden Cósmico-, se observa de inmediato que está constituido por 10 Centros de Consciencia, llamados Séfiras. Cada Centro es una lección de Dios, esto es, un Estado de Conciencia que debemos adquirir. Estos Centros encuentran su origen en Kether, el Principio de todos los Principios, el número 1, y van descendiendo en orden numérico hasta alcanzar el décimo Séfira que es Malkuth -la realidad material-.
¿Qué debemos entender con esto? Pues que el 10 es el resultado material de los Trabajos Divinos, queriendo decir con ello, que todo acto creador llega a su fase de materialización con el número 10, o lo que es lo mismo, la semilla-1, se convierte en fruto-10. Pero al igual como todo fruto, el número 10, lleva implícito en sí mismo una nueva semilla: 10 = 1.
Bella tras la décima noche había alcanzado su madurez, como aspecto del alma femenina. En otros términos, podríamos decir, que ya era mujer, había alcanzado el período de fertilidad y estaba preparada para engendrar una nueva vida. Esta evolución del alma la lleva a un estado de conciencia donde sus deseos infantiles se transmutan en puro amor, capaz debe llevarla a la propia abnegación de sí misma.

Si contamos 10 signos, uno por cada noche, a partir de Tauro, nos lleva al signo de Acuario. ¿Acaso no es éste el trabajo donde fracasó su Padre? En efecto, su maduración, le está indicando a Bella, tras la décima noche, que ha conseguido dominar la naturaleza emocional con el vehículo del Pensamiento. Ahora habrá alcanzado la conciencia de que la Bestia y Bella eran una misma persona. A partir de ese momento no repudiará su parte oscura, sino que la amará y la integrará. Había logrado el Trabajo Interno de la unificación de los polos opuestos.
Continuará

miércoles, 5 de mayo de 2021

Cuentos de Hadas, Astrología y Simbología: "La Bella y la Bestia" -5ª parte-

4ª Escena: “Trabajo Interno”

En la versión paralela que estamos estudiando de la Bella y la Bestia, el autor nos revela una trama diferente, por la cual, Bella llega al Castillo. Tras la sentencia de muerte impuesta por la Bestia, el Padre, ante el temor de perder su vida, opta por suplicar a su “verdugo". A pesar de su demostrada crueldad, Bestia decide perdonarle, pero a cambio, una de sus hijas debe ocupar su puesto. A tal propuesta, el reo accede, aunque no de buen grado, y a cambio de sus servicios, Bestia, a su marcha, le entrega oro.
Una vez más debemos descubrirnos ante la intuición del autor, que ordena la historia de tal modo que nos descubre una senda que ha de permitirnos, alcanzar el proceso alquímico.

La súplica del Padre es símbolo del arrepentimiento, una aptitud que tan sólo se consigue, cuando se ha trabajado internamente en la Casa VIII y se ha descubierto, que la verdadera causa de nuestras aflicciones se encuentra en uno mismo. A pesar de todo, no es suficiente con el arrepentimiento, Bestia le pide una “muestra” de él, y para ello, le exige que se desprenda de una de sus hijas, es decir, uno de los frutos de su labor creadora.
El hombre cuando desarrolla una creación, tiende a quedarse apegado a ella, a sentirla como suya, a poseerla, y con el tiempo, cuando la dinámica de la vida nos lleva al desapego, viviremos como una pérdida, un profundo desgarro, esta superación. Bestia le pide al Padre que viva la experiencia de Virgo, pues de esta manera, como ya hemos dicho en otra parte de estos estudios, quedaremos limpios para reanudar la marcha hacia la perfección.
Los hijos, por otra parte, están representados astrológicamente por la Casa V, pues a través de este canal, el hombre proyecta su conciencia creadora, expresando su amor a través de sus valores morales. Por lo tanto, el papel que ejecuta el Padre cambiándose por una de sus hijas, no es otro que poner de manifiesto la conquista de su estado de conciencia nuevo.
Es Géminis, el signo que se sitúa en la Casa V, contando desde el Ascendente Acuario-Padre. A través de este Arquetipo, el hombre debe dar salida a sus ideas con el propósito de organizar el mundo de acuerdo a las Leyes Divinas. Géminis, es el que nos hace comprensible las cosas, el que aporta lógica y conocimiento, el que ha alcanzado el dominio sobre las pasiones humanas y está dotado para establecer vínculos de hermandad. Por lo tanto, la hija que ha de cambiarse por el Padre, es la voz que apacigua los instintos, el don de la palabra creadora.

Fijémonos (si utilizamos el Mandala estudio para Bella), que Géminis es el signo que ocupa la Casa II, desde el Ascendente Tauro-Bella, lo cual nos indica que la riqueza (Casa II) con la que cuenta la joven, es precisamente el atributo de la Inteligencia Creadora. Ella posee el don de establecer relaciones armoniosas entre los seres, y esa será precisamente la labor que desempeñará, una vez en manos de la Bestia.
Nos indica el autor, que Bestia le entrega oro para pagar los servicios del Padre. Con esta muestra, paga con la misma moneda, hija por oro. Ambos son los atributos de la riqueza espiritual, de la conciencia (Casa V). Mientras que el Padre, le da a su hija Bella con la riqueza de Géminis (intelectualidad), Bestia le ofrece su Casa V, es decir Piscis (recordemos que Bestia es Escorpio y Piscis es el signo que ocupa el sector V desde dicho signo), o lo que es lo mismo, la promesa de una nueva conciencia inspirada por la sublimidad de la naturaleza emocional, por la compasión. Se trata de una promesa inconsciente, incluso para la propia Bestia, pues sin saberlo, le estaba otorgando su capacidad de amar con abnegación.
El narrador nos revela que ese oro sirvió para que sus hermanas se casaran. ¿Quién son esas hermanas y qué importancia tiene el hecho de que se casasen?
Aplicando las Casas Astrológicas a este pasaje, tenemos que el significado de los hermanos debemos buscarlo en la Casa III, sector que significa, igualmente, el canal por el cual expresamos el contenido elaborado por nuestra mente, con el propósito de crear paz y entendimiento entre los seres.

Partiendo del Ascendente Tauro-Bella, la Casa III, está ocupada por Cáncer, signo donde nacen los deseos y con ello el germen de la división. El hecho de que el oro ofrecido por Bestia sirva para casar a las hermanas de Bella, nos está indicando, que su sacrificio a aceptar convivir con su naturaleza inferior –inconsciente-, permitirá establecer vínculos de unidad en el sector donde fluye el germen de la división. Es decir, comienza su andadura hacia la sublimación de las emociones, hacia el encuentro con la Unidad.
A partir de este momento, una vez que Bella y Bestia se encuentran habitando en el mismo hogar, se desarrollarán una serie de escenas cuya trama pondrá de manifiesto la dinámica de los “trabajos internos”. El acercamiento es lento, paciente, indicándonos con ello, que la conquista del inconsciente no es una labor que se consiga en un abrir y cerrar de ojos.

Mientras tanto, su Padre, que había sido liberado, llegó al pueblo donde cuenta lo acontecido. Ello provoca las burlas de todos los oyentes, aunque, deciden ir en busca de Bella para salvarla. Entre los ciudadanos estaba un joven presumido y vanidoso, que deseaba casarse con Bella. ¿Quién es este personaje tan pintoresco que aparece en una de las versiones del cuento?
Se trata de un aspecto de la naturaleza inconsciente de Bella, que refleja la inmadurez de esta. Está respondiendo a la Casa VII-Escorpio, sin embargo, no se trata del mismo rostro de la Bestia-Escorpio, pues en verdad, éste es un príncipe caído, es decir, un Sagitario en prueba.
La vanidad, el narcisismo, la presunción del joven está representando Escorpio-Casa VII y está reflejando un aspecto proyectado por el alma-Bella cuando aún no está madura. Es ella misma pero reflejada en el otro. En la medida en que el dominio de sus emociones vaya consiguiéndose, el aspecto de este joven irá cambiando, hasta el punto que deje en su lugar al verdadero Príncipe que subyace en su Casa VIII-Sagitario, en su mundo emocional.
La otra versión no menciona a este joven y continua la historia dando vida a los diálogos que se establecen entre ambos personajes. A lo largo de esta relación se pone de manifiesto una situación que viene a evocar en el recuerdo lo sucedido en el paraíso terrenal con Adán y Eva. Bestia ofreció a Bella todas la comodidades que se podía encontrar en el castillo, no obstante, le prohibió terminantemente visitar el ala oeste.

Adán y Eva también podían disfrutar de cuantas riquezas crecieran en aquella tierra, sin embargo, fueron advertidos por la divinidad de que no comieran del Fruto Prohibido. ¿Cuál es verdaderamente el motivo de esta prohibición?
El oeste astrológico está representado por la Casa VII, el sector por donde nace la facultad de la razón, del entendimiento, del autoconocimiento, reflejado en el otro. En este sector, partiendo desde el Ascendente Escorpio-Bestia, está ocupado por Tauro-Bella-Rosa. En efecto, cuando Bella viola la confianza de Bestia e irrumpe en la sala oeste, ella descubre una rosa roja protegida por una campana de cristal, sin embargo, no alcanzó a comprender que era aquella rosa la causa de su aflicción.
De repente, se unen en un mismo arquetipo una serie de símbolos, la sala oeste, la rosa y la propia Bella violando la confianza del Príncipe-Bestia. Esa violación se traduce en un deseo prematuro de proyectar nuestra individualidad, nuestro ser. Adán y Eva quisieron utilizar el poder de su voluntad emocional, su libertad creadora, para alcanzar el conocimiento de sí mismo, pero aún no estaban preparados para ello, pues sus vehículos eran inmaduros.
Bella quiso tomar esa rosa roja, es decir, pretendió acceder a la pureza virginal del amor, cuando aún no había conseguido liberarse de su naturaleza “bestia”, de sus instintos.
Bestia la descubre y le recrimina su falta de confianza, es entonces cuando Bella, decide abandonar el castillo horrorizada por la furia de Bestia. Cuando se encontraba en plena huida, Bella fue atacada por los lobos del bosque, y cuando le parecía que iba a ser devorada, apareció Bestia, el cual luchó con bravura hasta lograr vencerles a todos, aunque no pudo evitar caer herido.
Fue entonces, cuando en Bella se produce el comienzo de una profunda transformación. Abandonó la idea de huir y, en cambio, se puso a curar al malogrado Bestia.
En verdad, cuando el alma decide habitar con su mundo oscuro, con su inconsciente, no siempre le es agradable aceptar las tendencias que descubre en él y es muy común ver como abandonamos los trabajos de unificación. Sin embargo, la parte inconsciente Bestia, debe ser aceptada, y para ello, debe proteger a la parte consciente, pues sin ella, jamás podría realizar su trabajo alquímico de transformación. Es por ello, que lo “oscuro” da muerte a las propias tendencias de la oscuridad (lobos). El mal está regido por la fuerza de repulsión, es por lo que se autodestruye. El bien, en cambio está regido por la fuerza de atracción. Esta es la razón por la que el bien siempre vence al mal.
Continuará...