sábado, 19 de octubre de 2019

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 292

LECCIÓN 292

Todo tendrá un desenlace feliz.

1. Las promesas de Dios no hacen excepciones. 2Y Él garantiza que la dicha será el desenlace final de todas las cosas. 3De nosotros depende, no obstante, cuándo habrá de lograrse eso: hasta cuándo vamos a permitir que una voluntad ajena parezca oponerse a la Suya. 4Pues mientras pensemos que esa voluntad es real, no halla­remos el final que Él ha dispuesto sea el desenlace de todos los problemas que percibimos, de todas las tribulaciones que vemos y de todas las situaciones a que nos enfrentamos. 5Mas ese final es seguro. 6Pues la Voluntad de Dios se hace en la tierra, así como en el Cielo. 7Lo buscaremos y lo hallaremos, tal como dispone Su Voluntad, la Cual garantiza que nuestra voluntad se hace.

2. Te damos gracias, Padre, por Tu garantía de que al final todo tendrá un desenlace feliz. 2Ayúdanos a no interferir y demorar así el feliz de­senlace que nos has prometido para cada problema que podamos percibir y para cada prueba por la que todavía creemos que tenemos que pasar.


¿Qué me enseña esta lección?


Si hemos sido capaces de impregnar nuestra mente y nuestro corazón, con la certeza de que Dios, nuestro Padre, lo dispone todo para que gocemos de su Paz y de su Dicha, estamos preparados para sustituir el miedo y experimentar la santidad del Amor.

Mientras que nuestra conciencia se encuentre identificada con el mundo físico, estaremos sujetos a sus leyes y a los efectos que generan nuestros pensamientos y sentimientos. Cuando el pensamiento queda prisionero del miedo, nos lleva a tomar iniciativas que desencadenan resultados sombríos y experimenta el temor de perder aquello con lo que se ha identificado, sus posesiones.

Cuando nuestra conciencia despierta a los valores del Espíritu, la llamada del mundo material, se ve como una ilusión y decidimos no prestarle atención. Nos enfocamos plenamente en poner nuestra mente al servicio del Amor y la expansión de ese pensamiento, nos lleva a crear un mundo donde la felicidad y la plenitud forman parte de cada uno de nuestros actos.

Cuando actuamos de acuerdo a la Voluntad de nuestro Creador, todo en nuestra vida lleva el sello de la felicidad.

Ejemplo-Guía: "¿Confías en Dios?

Cuando depositamos nuestra confianza en alguien, estamos revelando que depositamos en ella, nuestra total lealtad y fe. Es una manera de reconocer en los atributos de esa persona que es poseedora de elevadas cualidades y de que es portadora de lo que consideramos la verdad.

En nuestras relaciones con el mundo, podemos encontrar que no todas las personas con las que habitualmente nos relacionamos, son dignas de nuestra confianza. La razón de ello, lo argumentamos cuando nos sentimos víctimas de su actos de deslealtad y engaños.

Podemos decir pues, que la confianza hay que demostrarla a través de actos de lealtad y fidelidad. Cuando elevamos esta reflexión al terreno de lo espiritual y lo aplicamos a la entidad de Dios, la confianza debe pasar por ese mismo filtro, y cuando la vida nos presenta su rostro menos amable, dado que pensamos que todo cuanto nos pasa proviene de Dios, obtenemos como resultado, la nefasta creencia de que nuestro Creador nos ha fallado, es decir, acabamos de anunciar que hemos perdido nuestra confianza en Él.

Este tipo de pensamiento es bastante reconocible en el comportamiento humano. Lo cierto, es que este guion forma parte intrínseca del sistema de pensamiento que sustenta la identidad del ego. Al no reconocernos como los únicos autores de nuestras propias fabricaciones y proyecciones, buscamos afuera al culpable de nuestras desgracias y le imponemos el sello de "no confiable", pues no es capaz de evitarnos los efectos, esto es, consecuencias de lo que hemos sembrado. 

En el sistema de pensamiento del ego encontraremos una amplia base de anécdotas basadas todas ellas en la "ineficacia" del Creador, al no responder, como nosotros queremos, a nuestras peticiones. Algunas son tan dementes como increíbles, por ejemplo las guerras santas, las guerras con trasfondos  religiosos. Otras, adquieren tintes disparatados, como las peticiones para que nuestro equipo de fútbol gane un partido. Pero en este interminable arsenal de anécdotas, también encontramos las que mueven nuestras emociones más sensibles: ¿Dios, por qué permites que tus hijos mueran de hambre? ¿Por qué permites que tus hijos mueran de enfermedades o accidentes? ¿Por qué permites que haya guerras, violaciones, atentados, asesinatos? ¿Por qué permites el mal?

¿Cómo le explicamos a esas personas que todo tendrá un final desenlace feliz?

Cuando estamos viviendo la tormenta, es difícil hacer entender a alguien que tenga calma y espere a que amaine el temporal, pues el sol volverá a lucir en todo su esplendor. Cuando estamos sumergidos en una tenebrosa pesadilla, es difícil disipar el miedo en el soñador, pero unas palabras susurradas en el oído inspirándole que todo es un sueño le aportará la confianza necesaria para recuperar de nuevo su paz.

El mundo que hemos fabricado favorece los sueños tenebrosos y los paisajes tormentosos, pues ambos están reflejando la oscuridad que subyace en nuestro mundo interno. La creencia en la separación, nos ha llevado a perder la conexión directa con nuestro Creador. Esa separación da lugar al miedo y a una total desconfianza hacia el mundo que le rodea, donde ve proyectado sus pensamientos dementes. Hemos elegido el miedo y el odio, para sustituir al amor y la bondad. Si somos sembradores de miedo y de odio, esa semilla crecerá y dará sus frutos, de tal manera que tendremos que recolectar nuestra cosecha. Es la vía que hemos elegido para despertar la conciencia de la calidad de nuestros pensamientos y actos.

Me gusta utilizar la lógica a la hora de reflexionar temas tan trascendentes como el que estamos tratando. Si adopto el papel de padre y no soy un padre demente, mis hijos disfrutarán de todo cuanto pueda ofrecerle. Pero como padre, soy portador del Principio más elevado, el de la libertad. Si no tuviese libertad, no podría crear, pues estaría condicionado por las influencias externas. Así, dotado de ese Atributo Creador, doy vida a mi descendencia, la cual hereda por genética espiritual mis mismos Atributos. Yo amo a mi descendencia y le prestaré mi mano para ayudarle a caminar, pero no interferiré en su voluntad. Lo único que puedo hacer, es dotarlo con un mecanismo de seguridad que le ayude a recordar lo que por iniciativa propia puede olvidar. Ese "mecanismo de seguridad" es El Espíritu Santo, la Voz procedente del padre que guiará al hijo si éste decide conectar con Él.

Tengo la creencia de que no hay experiencias buenas, ni experiencias malas. Tan solo hay experiencias. Las experiencias son efectos que responden a causas, esto es, no hay experiencia si no hay un pensamiento que lo haya causado. La rectificación, una vez percibido el efecto, debemos dirigirla a la causa, pues de este modo, se obtendrán nuevos efectos, nuevas experiencias. Si la causa que origina el sufrimiento es creer que estamos separados, tendremos que rectificar ese pensamiento erróneo y modificarlo por otro que nos lleve a la creencia verdadera de la Unidad.

Podemos tomar consciencia de la verdad por la vía directa, recordando lo que realmente somos, Hijos de Dios, unidos a todo lo creado, o bien, podemos hacerlo por la vía del rigor, la cual utiliza el espacio temporal para perpetuar la enseñanza a través del aprendizaje, causa-efecto, siembro-cosecho, culpa-dolor

¿Has reflexionado sobre el estado de paz que se alcanza cuando depositamos nuestra total confianza en Dios?

viernes, 18 de octubre de 2019

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 291

¿Qué es el mundo real?

1. El mundo real es un símbolo, como todo lo demás que la per­cepción ofrece. 2No obstante, es lo opuesto a lo que tú fabricaste. 3Ves tu mundo a través de los ojos del miedo, lo cual te trae a la mente los testigos del terror. 4El mundo real sólo lo pueden perci­bir los ojos que han sido bendecidos por el perdón, los cuales, consecuentemente, ven un mundo donde el terror es imposible y donde no se puede encontrar ningún testigo del miedo.

2. El mundo real te ofrece una contrapartida para cada pensa­miento de infelicidad que se ve reflejado en tu mundo, una corrección segura para las escenas de miedo y los clamores de batalla que pueblan tu mundo. 2El mundo real muestra un mundo que se contempla de otra manera: a través de ojos serenos y de una mente en paz. 3Allí sólo hay reposo. 4No se oyen gritos de dolor o de pesar, pues allí nada está excluido del perdón. 5Y las escenas que se ven son apacibles, 6pues sólo escenas y sonidos felices pueden llegar hasta la mente que se ha perdonado a sí misma.

3. ¿Qué necesidad tiene dicha mente de pensamientos de muerte, asesinato o ataque? 2¿De qué puede sentirse rodeada sino de segu­ridad, amor y dicha? 3¿Qué podría haber que ella quisiese conde­nar? a¿Y contra qué querría juzgar? 4El mundo que ve emana de una mente que está en paz consigo misma. 5No ve peligro en nada de lo que contempla, pues es bondadosa, y lo único que ve es bondad.

4. El mundo real es el símbolo de que al sueño de pecado y cul­pabilidad le ha llegado su fin y de que el Hijo de Dios ha desper­tado. 2Y sus ojos, abiertos ahora, perciben el inequívoco reflejo del Amor de su Padre, la infalible promesa de que ha sido redi­mido. 3El mundo real representa el final del tiempo, pues cuando se percibe, el tiempo deja de tener objeto.

5. El Espíritu Santo no tiene necesidad del tiempo una vez que éste ha servido el propósito que Él le había asignado. 2Ahora espera un sólo instante más para que Dios dé el paso final y el tiempo desaparezca llevándose consigo la percepción y dejando solamente a la verdad para que sea tal como es. 3Ese instante es nuestro objetivo, pues en él yace el recuerdo de Dios. 4Y al con­templar un mundo perdonado, Él es Quien nos llama y nos viene a buscar para llevarnos a casa, recordándonos nuestra Identidad, la cual nos ha sido restituida mediante nuestro perdón.

LECCIÓN 291

Éste es un día de sosiego y de paz.

1. Hoy la visión de Cristo contempla todo a través de mí. 2Su vista me muestra que todas las cosas han sido perdonadas y que se encuentran en paz, y le ofrece esa misma visión al mundo. 3En su nombre acepto esta visión para mí, así como para el mundo. 4¡Cuánta hermosura contemplamos en este día! 5¡Cuánta santi­dad vemos a nuestro alrededor! 6Y se nos concede reconocer que es una santidad que compartimos, pues es la Santidad de Dios Mismo.

2. Mi mente se aquieta hoy, para recibir los Pensamientos que Tú me ofreces. 2Y acepto lo que procede de Ti, en lugar de lo que procede de mí. 3No sé cómo llegar hasta Ti. 4Mas Tú lo sabes perfectamente. 5Padre, guía a Tu Hijo por el tranquilo sendero que conduce a Ti. 6Haz que mi perdón sea total y completo y que Tu recuerdo retorne a mí.


¿Qué me enseña esta lección?


Hoy contemplo el mundo a través de los ojos del Amor, y esa visión, me permite gozar de un estado de paz y de sosiego, jamás experimentado hasta ahora.

Desde que el Hijo de Dios proyectara su mente en el mundo material, sus ojos dejaron de percibir la verdadera realidad y olvidó la Paz que lo mantenía en conexión con su Creador.

La Visión del Cristo, la Fuerza del Perdón, ha hecho posible recuperar ese Estado Primigenio caracterizado por la Unidad con el Padre y el Gozo de su Paz.

Hoy he renunciado al pecado, a la culpa, al miedo, al castigo, a la separación, a la muerte. Hoy estoy preparado para que mi Padre me abra las puertas del Cielo y me reciba en su Hogar.


Ejemplo-Guía: "Un día, en el que estoy Presente"

Sí, estar "presente", en el presente, en el ahora, nos ofrece la oportunidad de soñar un sueño donde el sosiego y la paz sean los protagonistas principales. Esa presencia, me hace conocedor, de que estoy eligiendo el día que voy a vivir. Soy consciente, de que disfrutar del sosiego y de la paz, no dependerá de lo que el mundo me ofrezca, sino de mi firme decisión de hacer la Voluntad de Dios. 

Esta firmeza, se basa en la certeza de que soy el Hijo de Dios y de que Soy tal y como me ha creado. No puedo menos que experimentar su Gozo y para ello, dejo a un lado cualquier pensamiento que me lleve a prestar servicio al sistema de creencias del ego, es decir, cualquier pensamiento que sirva al miedo y a la ilusoria creencia en la separación.

Conozco cuál es mi meta: recuperar la fiel alianza que une a la Filiación.
Conozco cuál es mi función: perdonarme y extender ese perdón, en unión con mis hermanos.

Desde esa presencia, no tendré el deseo de cambiar nada fuera de mí, pero mi voluntad servirá tan solo al amor, a la inocencia, a la impecabilidad, a la invulnerabilidad. Daré sin temor a perder; mis ojos verá la luminosa luz del Espíritu, en vez de percibir los cuerpos; no percibiré ataque alguno, ni atacaré para defender mi integridad. Miraré de frente al miedo y al temor y no reaccionaré ante él, pues se que han sido fabricados en mi mente, por lo que reniego de su autoría.

Caminaré sin ahondar mis pies en la arena del camino y sabré reconocer en las piedras que encuentre en mi recorrido, a aquellas creencias que interpuse entre el Cielo y la tierra.

Os dejo esta "joya" de Un Curso de Milagros:
La práctica del instante santo.
1. Es posible aprender este curso inmediatamente, a no ser que creas que lo que Dios dispone requiere tiempo. 2Y esto sólo puede significar que prefieres seguir demorando reconocer el hecho de que lo que Su Voluntad dispone ya se ha cumplido. 3El instante santo es este mismo instante y cada instante. 4El que deseas que sea santo, lo es. 5El que no deseas que lo sea, lo desperdicias. 6En tus manos está decidir qué instante ha de ser santo. 7No demores esta decisión, 8pues más allá del pasado y del futuro, donde no podrías encontrar el instante santo, éste espera ansiosamente tu aceptación. 9Sin embargo, no puedes tener una conciencia feliz de él mientras no lo desees, pues encierra dentro de sí la liberación total de la pequeñez.
2. Tu práctica, por lo tanto, debe basarse en que estés dispuesto a dejar a un lado toda pequeñez. 2El instante en que la grandeza ha de descender sobre ti se encuentra tan lejos como tu deseo de ella, mientras no la desees, :y en su lugar prefieras valorar la pequeñez, ésa será la distancia a la que se encontrará de ti. 4En la medida en que la desees, en esa misma medida harás que se aproxime a ti. 5No pienses que puedes ir en busca de la salvación a tu manera y alcanzarla. 6Abandona cualquier plan que hayas elaborado para tu salvación y substitúyelo por el de Dios. 7Su plan te satisfará. 8No hay nada más que pueda brindarte paz, pues la paz es de Dios y de nadie más qué de Él.

3. Sé humilde ante Él, y, sin embargo, grande en Él. 2No antepon­gas ningún plan del ego al plan de Dios, 3pues con tu decisión de formar parte de cualquier otro plan que no sea el Suyo dejas vacante tu lugar en Su plan, que debes ocupar si quieres unirte a mí. 4Te exhorto a que cumplas el santo papel que te corresponde desempeñar en el plan que Él dio al mundo para liberarlo de la pequeñez. 5Dios desea que Su anfitrión more en perfecta libertad. 6Cualquier fidelidad a un plan de salvación distinto del Suyo dis­minuye en tu propia mente el valor de lo que Su Voluntad ha dispuesto para ti. 7Sin embargo, es tu mente la que es Su anfi­trión.
4. ¿Quieres saber cuán perfecto e inmaculado es el santo altar en el que tu Padre se ha ubicado a Sí Mismo? 2Te darás cuenta de esto en el instante santo, en el que gustosamente y de buena voluntad renuncias a todo plan que no sea el Suyo. 3Pues en el instante santo se encuentra la paz, perfectamente diáfana porque has estado dispuesto a satisfacer sus condiciones. 4Puedes reclamar el instante santo en cualquier momento y lugar en que lo desees. 5En tu práctica, procura abandonar cualquier plan que hayas aceptado a fin de encontrar grandeza en la pequeñez. 6No se encuentra ahí. 7Utiliza el instante santo sólo para reconocer que por tu cuenta no puedes saber dónde se encuentra, y que lo único que harías, sería engañarte a ti mismo.
5. Yo me encuentro dentro del instante santo tan claramente como tú quieres que lo esté. 2Y el tiempo que tardes en aprender a acep­tarme, será el mismo tiempo que tardarás en hacer tuyo el instante santo. 3Te exhorto a que hagas que el instante santo pase a ser tuyo de inmediato, pues liberar la mente del anfitrión de Dios de la pequeñez no depende del tiempo, sino de la buena voluntad que se tenga para ello.
6. La razón de que este curso sea simple es que la verdad es simple. 2La complejidad forma parte del ámbito del ego y no es más que un intento por su parte de querer nublar lo que es obvio. 3Podrías vivir en el instante santo para siempre, empezando desde ahora hasta la eternidad, si no fuera por una razón muy sencilla. 4No empañes la simplicidad de esa razón, pues si lo haces, será únicamente porque prefieres no reconocerla ni aban­donarla. 5La simple razón, llanamente expuesta, es ésta: el instante santo es un momento en el que se recibe y se da perfecta comuni­cación. 6Esto quiere decir que es un momento en el que tu mente es receptiva, tanto para recibir como, para dar. 7El instante santo es el reconocimiento de que todas las mentes están en comunicación. 8Por lo tanto, tu mente no trata de cambiar nada, sino simple­mente de aceptarlo todo.
7. ¿Cómo puedes hacer esto cuando prefieres abrigar pensamien­tos privados y no renunciar a ellos? 2 La única manera en que podrías hacer esto es negando la perfecta comunicación que hace que el instante santo sea lo que es. 3Crees que puedes abrigar pensamientos que no quieres compartir con nadie, y que la salva­ción radica en que te los reserves exclusivamente para ti. 4Crees que en los pensamientos privados que únicamente tú conoces puedes encontrar una manera de quedarte con lo que deseas sólo para ti y de compartir sólo lo que tú deseas compartir. 5Y luego te preguntas cómo es que no estás en completa comunicación con los que te rodean, o con Dios que os rodea a todos a la vez.
8. Cada pensamiento que prefieres mantener oculto interrumpe la comunicación, puesto que eso es lo que quieres. 2Es imposible reconocer la comunicación perfecta, mientras interrumpir la comunicación siga teniendo valor para ti. 3Pregúntate sincera­mente: "¿Deseo estar en perfecta comunicación? a¿Estoy completamente dispuesto a renunciar para siempre a todo lo que la obstaculiza?" 4Si la respuesta es no, entonces no importa cuán dispuesto esté el Espíritu Santo a concedértela, ello no será sufi­ciente para que tú puedas disponer de ella, pues no estás dis­puesto a compartirla con Él. 5Y la comunicación perfecta, no puede tener lugar en una mente que ha decidido oponerse a ella. 6Pues dar el instante santo así como recibirlo requiere la misma dosis de buena voluntad, al ser la aceptación de la única Volun­tad que gobierna todo pensamiento.
9. La condición necesaria para que el instante santo tenga lugar no requiere que no abrigues pensamientos impuros. 2Pero sí requiere que no abrigues ninguno que desees conservar. 3La ino­cencia no es obra tuya. 4Se te da en el momento en que la desees. 5La Expiación no existiría si no hubiese necesidad de ella. 6No serás capaz de aceptar la comunicación perfecta mientras sigas queriendo ocultártela a ti mismo. 7Pues lo que deseas ocultar se encuentra oculto para ti. 8En tu práctica, por consiguiente, trata solamente de mantenerte alerta contra el engaño, y no trates de proteger los pensamientos que quieres negarte a compartir. 9Deja que la pureza del Espíritu Santo los desvanezca con su fulgor, y concéntrate sólo en estar listo para la pureza que Él te ofrece. 10De esta manera, Él te preparará para que reconozcas que eres un anfitrión de Dios y no un rehén de nada ni de nadie.

Reflexión: ¿Qué camino recorremos para alcanzar la paz de Dios? 

jueves, 17 de octubre de 2019

Libra y los trastornos lumbares

Nos encontramos bajo las influencias del tránsito del Sol por el signo de Libra. Es por ello, que vamos a dedicar una serie de artículos a analizar, desde varios puntos de vista,  las enfermedades más comunes relacionadas con este signo.

Los textos astrológicos coinciden en asignar al signo Libra las siguientes zonas fisiológicas: Rige los riñones, las glándulas suprarrenales, la región lumbar, la piel, los uréteres y el sistema vasomotor.

Las aflicciones que pueden clasificarse bajo el signo de Libra son determinadas extensamente por los planetas que puedan estar afligidos en este signo. La enfermedad de Bright, lumbago, supresión de la orina, nefritis, diabetes, cálculos renales y uremia, pueden ser causados por las aflicciones de Libra.

Para el desarrollo de este artículo, vamos a centrarnos en el estudio de los trastornos de la región lumbar: la lumbalgia.


LUMBAGO

Wikipedia

La lumbalgia o lumbago es un término para el dolor de espalda baja, en la zona lumbar, causado por un síndrome músculo-esquelético, es decir, trastornos relacionados con las vértebras lumbares y las estructuras de los tejidos blandos como músculos, ligamentos, nervios y discos intervertebrales.

Se origina por distintas causas y formas siendo las más comunes el sobre esfuerzo físico y las malas posturas. En el caso de las mujeres, se puede desencadenar o agravar con el ciclo menstrual. Personas que han nacido con espina bífida son muy vulnerables a poseer una lumbalgia resistente en alguna etapa de su vida.

La lumbalgia puede estar producida en muchos casos, por el Síndrome de miositis tensional (padecimiento caracterizado por una sintomatología tendinosa, musculoesquelética o nerviosa, en el que destaca el dolor de espalda).

Por otro lado existen fuentes o tipos de dolor lumbar; el dolor facetario, en el cual existe una inflamación entre 2 articulaciones cigoapofisiarias (dolor específico), otro tipo de dolor lumbar es el discógeno, donde el disco intervertebral posee una lesión que genera dolor (dolor difuso, en una zona inespecífica), otra fuente de dolor es la compresión radicular, donde la vértebra comprime la salida de los nervios que se dirigen hacia las piernas (el dolor irradiado hacia las piernas) conocido como ciática; otra causa de dolor puede ser una contractura muscular, una disfunción de la articulación sacro-ilíaca, o por algún órgano que refleje su disfunción en la zona lumbar, como los riñones e intestino delgado.

Clasificación por su duración:
En su presentación clínica puede ser:

Aguda: si dura menos de 4 semanas.
Subaguda: si dura entre 4 y 12 semanas.
Crónica: si dura más de 12 semanas.

Clasificación por sus características:
Los procesos lumbares pueden ser de distintas maneras:

Lumbalgia aguda sin radiculitis: Dolor de naturaleza lumbar de aparición inmediata (aguda), que se puede extender por la extremidad inferior, muchas veces no más allá de la rodilla, habitualmente sin radiculitis. Es producida por una torsión del tronco o un esfuerzo de flexo-extensión.
Compresión radicular aguda: Inflamación de una raíz nerviosa de forma aguda, en un 90% causada por hernia discal.
Atrapamiento radicular: Irritación de la raíz nerviosa por el desarrollo de procesos degenerativos (espondilosis).
Claudicación neurógena: debido a un dolor muscular de naturaleza nerviosa.

Enric Corbera (Bioneuroemoción)

LUMBAGO
3ª Etapa (Movimiento/valoración).
El Lumbago es una contractura muscular, y está dentro de un concepto de impotencia que afecta a una parte de la espalda.
Conflicto: El 80% Conflicto relacionado con la sexualidad + Sentido de culpa.
Pierna izquierda = Colaterales, mujer, marido, amantes.
El 20% Conflicto de dirección en la vida. Cuando el dolor aparece al levantarse por la mañana seguramente ha habido un conflicto sexual la noche anterior.
¡…Haced lo queráis pero hacerlo sin estrés…! Porque el lumbago indica, que se está haciendo con un sentido de culpa.

Problemas de espalda: se suele sentir una falta de apoyo en la vida. Suelen ser personas que se sobrecargan de trabajo y presión, más de la que pueden aguantar. Y sienten este exceso de tensión en forma de dolor de espalda. Cargar demasiada responsabilidad sobre nuestras espaldas revela un afán oculto de grandeza o quizás un complejo de inferioridad. Las personas con dolores en la parte baja de la espalda suelen padecer constantes problemas económicos en su vida, o al menos esa es la percepción que ellos tienen. Sienten una falta de apoyo económico.

LUMBALGIA
Algo central. Los cimientos.
Resentir: "Me siento impotente y me doblego en los pilares de mi vida"

Louise L. Hay

LUMBAGO
Causa probable: La espalda, representa el apoyo de la vida. Miedo al dinero. Falta de apoyo económico.
Nuevo modelo mental: Sé que la Vida siempre me apoya. Confío en el proceso de la vida, que se ocupa siempre de todo lo que necesito. Estoy a salvo.


Jacques Martel

LUMBAGO
La espalda representa el sostén y el soporte de la vida. Es el lugar que me protege si me siento impotente frente a una persona o una situación (doy la espalda) en caso de necesidad. Si mi peso es excesivo, si carezco de “respaldo” o si no me siento bastante “respaldado” (afectivamente, monetariamente, etc.), mi espalda reaccionará en consecuencia y ciertos dolores (agujetas) pueden manifestarse.

Puedo tener la espalda ancha y ser capaz de recibir o bien inclinarme humildemente, inclinarme por respeto o aceptación. Poco importa el motivo, un dolor de espalda indica que quiero quizás salvarme de algo colocándolo detrás mío, porque es con mi espalda que olvido las experiencias que me causaron confusión o pena. Pongo todo lo que no deseo ver o dejar ver a los demás, jugando así al avestruz.

Estoy profundamente herido, incapaz actualmente de expresar estas emociones bloqueadas. Rechazo ver lo que me conviene. Acepto liberar ahora las energías retenidas en los lugares que me duelen.

Una espalda flexible pero fuerte indica cierta flexibilidad mental y una gran apertura mental contrariamente a las rigideces dorsales que significan orgullo, poder y negación a ceder. Sentado bien cómodamente, puedo tener la sensación de estar protegido, en total seguridad. Sin embargo, aun cuando mi espalda sirva para soportar estas cosas indeseables y jugar al “avestruz”, acepto ver lo que me molesta y expresarlo. Actuando de este modo, me libero del peso que llevaba. La postura adoptada da indicaciones sobre lo que vivo y sobre mi modo de transigir con las situaciones de mi vida: si estoy en reacción frente a la autoridad, si quiero tener razón frente a alguien o frente a algo, voy a “tensar la espalda” por orgullo. Si, al contrario, vivo sumisión, si tengo miedo, si me siento débil, voy a “curvar la espalda” y cuantas más grandes sean mis preocupaciones, más “me dolerá la espalda”.

Ciertas personas integran más las dificultades de la vida en la escritura, el diálogo o el intercambio. Elijo el medio que mejor me conviene y dejo que la vida fluya en mí para aprender a expresarme más y afirmarme cuando lo necesito. Acepto que la vida me sostenga en cada instante y “levanto los hombros”, sabiendo que tengo la fuerza necesaria para realizar todos mis proyectos.


PARTE INFERIOR DE LA ESPALDA.
Frecuentemente confundida con los riñones y comúnmente asociada al dolor de riñones, esta área se sitúa entre la cintura y el coxis. Es una parte del sistema de sostenimiento. Dolores en esta región manifiestan la presencia de inseguridades materiales (trabajo, dinero, bienes) y afectivas. “Tengo miedo de carecer de…” “Nunca lo conseguiré”, “Nunca conseguiré realizar esto”. Expresan bien los sentimientos interiores vividos.

Estoy tan preocupado por todo lo material que siento tristeza porque hay un vacío y este vacío me duele.
Incluso puedo fundar mi valor personal en el número de bienes materiales que poseo. Vivo una gran dualidad, porque deseo tener tanto la “calidad” como la “cantidad”, tanto en lo que a relaciones interpersonales se refiere como a lo que poseo. Tengo tendencia a tomar demasiadas cosas sobre mis hombros y tengo tendencia a dispersar mis energías. Intento hacerlo todo para ser amado y me entretengo con la opinión que tienen de mí los demás.

También puede tratarse de una inquietud frente a una u otras personas. Estoy preocupado por ellas y quizás tengo tendencia en “coger los problemas de los demás sobre la espalda” y querer salvarlos. Mi impotencia frente a ciertas situaciones de mi vida me vuelve amargo y rehúso someterme, pero tengo miedo.
Este sentimiento de impotencia que puede llevarme hasta la rebelión, podrá conducirme a un “lumbago” o un “dolor de cintura”. No me siento sostenido en mis necesidades de base y mis necesidades afectivas. Tengo dificultad en hacer frente a los cambios y a la novedad que se presentan a mí porque me gusta sentirme en seguridad en mi rutina y mis viejas costumbres. Esto revela frecuentemente que soy inflexible y rígido y que quisiera ser sostenido a mi modo.

Si acepto que los demás puedan ayudarme a su modo, voy a descubrir y tomar consciencia de que tengo el apoyo que necesito. Así me vuelvo más autónomo y responsable. Si se trata de un pinzamiento de los discos lumbares, pongo probablemente demasiada presión sobre mí mismo en hacer cosas para que me amen.
Ya que se revela necesario un período de reposo, aprovecho para mirar lo que está sucediendo en mi vida y volver a definir mis prioridades. Al no sentirme sostenido, me vuelvo rígido (tieso) hacía los demás.
¿Tiendo a culpar a los demás de mis dificultades? ¿Me tomo el tiempo de expresar mis necesidades?
Acepto que mi único sostén viene de mí mismo. Volviendo a tomar contacto con mi ser interior, establezco un equilibrio en mis necesidades y reúno todas las fuerzas del universo que están en mí. Estas fuerzas me dan confianza en mí y en la vida porque sé que me traen todo lo que necesito: físico, emotivo, espiritual.
Estoy sostenido en todo momento.

Las 5 vértebras lumbares se sitúan en esta área.
L1 = la primera vértebra lumbar L1 está afectada cuando vivo un sentimiento de impotencia frente a alguien o a algo que no me conviene y que tengo la sensación de no poder cambiar, que he de soportar. Entonces, me vuelvo inerte, sin vida, gasto mucha energía con cosas frecuentemente menores pero las aumento tanto que toman entonces proporciones catastróficas, lo cual puede incluso hacer aparecer un sentimiento de desesperación. Puedo vivir inseguridad frente a aspectos de mi vida, pero no tiene realmente razón de ser.
Quiero controlarlo todo, pero esto no es humanamente posible. Puedo también vivir conflictos interiores entre lo que quiero hacer y que no me permito. Esto hace subir en mí frustración, agresividad e ira. Estos sentimientos endurecen mi corazón si no me libero y amargan mi vida. Una vértebra L1 en mal estado puede traer enfermedades relacionadas con las funciones de digestión (intestino y colón) o eliminación (estreñimiento, disentería, etc.).

Tomo consciencia del poder que tengo para cambiar el curso de mi vida, y sólo la mía. Vuelvo a establecer mis prioridades para canalizar bien mis energías.

L2 = El estado de la segunda vértebra lumbar L2 depende mucho de mi flexibilidad frente a mí mismo y a los demás. La soledad y la amargura generalmente causadas por una timidez pronunciada son también factores importantes que pueden afectar L2.
Soy preso de mis emociones: al no saber cómo vivirlas y expresarlas, y al ser éstas a veces vivas y explosivas, pongo máscaras para protegerme y evitar que se pueda ver lo que sucede en mi interior. Mi malestar puede hacerse tan grande que quiero “adormecer” mi mal con bebida, drogas, trabajo, etc. y L2 hará entonces una llamada de socorro.
Tengo tendencia a ver las cosas en negativo y a vivir en un estado depresivo que veo muy poco porque estoy en un papel de víctima que no me obliga a pasar a la acción o a cambiar cosas en mi vida.
Igual como L1, un sentimiento de impotencia y también mucha tristeza afectarán L2. Soy bastante amargo frente a la vida porque estaría supuestamente disfrutando de los placeres de la vida pero, frecuentemente, no me autorizo a ello a causa de mis obligaciones o por deber, para mostrar el buen ejemplo. Debo aprender que no he de ser perfecto. A veces puedo sentirme incapaz o impotente frente a una situación.
No he de culparme por ello o estar enfadado; solo he de ser auténtico conmigo mismo y los demás y expresar simplemente mis penas, mis alegrías, mis dudas, mis incomprensiones, mis frustraciones para estar más abierto frente a los demás y para que L2 recupere vida también. Se debe recalcar que una vértebra L2 en malas condiciones puede conllevar enfermedades del abdomen, la apéndice o las piernas en donde podría ver aparecer varices.

L3 = la tercera vértebra lumbar L3 se ve sobre todo afectada cuando vivo situaciones familiares tensas o tormentosas. Me impido decir o hacer cosas para no herir y no molestar a los demás. Pero al hacer esto, me hago daño a mí mismo. Juego el papel de “buen chico” o “buena chica” manifestando una gran flexibilidad. Pero me vuelvo “bonachón” lo cual me causa frustración, sobre todo si debo poner mis deseos de lado. Y quizás, también, me ponga de lado, particularmente a causa de mi gran sensibilidad, sin saber mucho como dichas emociones estarán recibidas.

Me vuelvo “paralizado”, incluso impotente, en mis emociones, en mi cuerpo, en mis pensamientos, lo cual impide que se manifieste mi creatividad y todo lo vinculado a ella, en particular la comunicación y la sexualidad que se quedan “rígidas” y “frígidas”.

Para superar el desánimo, debo tender los brazos hacía los demás y atreverme a expresar mis emociones para que mi pleno potencial creativo se despierte y se manifieste.
La mala condición de L3 puede conllevar dolencias en los órganos genitales, en el útero (en la mujer), en la vejiga o en las rodillas, tales como la artritis, la inflamación o dolores.

L4 = Cuando la cuarta vértebra lumbar L4 se rebela, es frecuentemente porque tengo dificultad en transigir con la realidad de todos los días. Puedo complacerme en un mundo imaginario y esto puede llevarme a vivir en la pasividad, estando un poco cansado de ver lo que ocurre alrededor mío.
Se instala cierta dejadez. “¿Por qué preocuparse de todos modos?” Sufro los acontecimientos y no los creo, lo cual me puede dejar un sabor amargo.

Igual como L4, necesito protegerme cerrándome porque puedo fácilmente dejarme distraer o influenciar por lo que me rodea, sobre todo por lo que la gente pueda decir de mí, y mi sensibilidad puede estar altamente afectada. También me rompo la cabeza exageradamente y mi discernimiento está a veces erróneo o carente porque mi mental es muy rígido, lo cual me impide tener una visión global de una situación y en consecuencia soluciones o posibles vías frente a ella. Entonces quiero controlar en vez de escuchar mi voz interior.
Debo aprender a escuchar ésta para recuperar el dominio de mi vida. Recupero mi poder de crear mi vía como quiero y recupero el gusto de realizar grandes cosas.
Se debe observar que una vértebra L4 en mal estado puede conllevar dolores en la región de mi nervio ciático y de la próstata en el hombre.

L5 = Puedo preguntarme lo que sucede en mi vida cuando la quinta vértebra lumbar L5 está afectada. ¿Tendría por casualidad una actitud de desprecio o de pereza frente a una persona o una situación? Puedo vivir un poco de celos, disgusto, frustración, pero sin embargo ya tengo mucho, la vida me ha mimado y tengo dificultad en reconocerlo. Mi vida está teñida de lujuria (en todos los niveles) y debo aprender a apreciar lo que tengo, y a cultivar mis relaciones interpersonales: tengo dificultad sobre todo en el plano afectivo a ser auténtico y a sentirme bien porque en el fondo de mí, vivo una gran inseguridad y tengo dificultad en expresar lo que vivo. Por lo tanto, tendré tendencia a ser algo depresivo ya que pasaré frecuentemente de un cónyuge a otro sin saber demasiado porqué sucede esto, sintiéndome “correcto” dentro de lo que estoy viviendo. Inventaré toda clase de guiones y mi atención siempre estará centrada en los pequeños detalles anodinos, lo cual me impedirá adelantar y pasar a otra cosa.

Cierta amargura puede ensombrecer mi vida e impedirme disfrutar de ésta. Aprendo a saborear cada instante que pasa y a apreciar toda la abundancia que forma parte de mi vida.
Un mal estado de L5 puede ocasionarme dolores en las piernas, desde las rodillas hasta los dedos de los pies.
La parte inferior de la espalda también forma parte del sistema del centro del movimiento. Si tengo dificultad en transigir con la sociedad, tanto desde el punto de vista de las orientaciones por tomar como del sostén que espero de ella, puedo vivir frustración o resentimiento. No quiero “dealer” con ciertas personas o ciertas situaciones. Mis relaciones personales con mi entorno padecen de ello. También puedo tener dificultad en aceptar que voy sumando años. “Me hago viejo” y debo amansar lentamente la noción de mortalidad.

Lisa Bourbeau

LUMBAGO

Bloqueo físico: Cuando hablamos de dolor de espalda nos referimos principalmente a la columna vertebral.

Bloqueo emocional: La persona a la que le duele la parte BAJA de la espalda, es decir, la región del sacro, es aquella para quien la libertad es sagrada, y teme perder su libertad de movimientos cuando los demás necesitan su ayuda. Con frecuencia es una persona que teme por su supervivencia. Sentir dolor de la quinta lumbar a la undécima dorsal (de la parte baja de la espalda hasta la cintura) está relacionado con el miedo a la escasez y con la inseguridad material.

De hecho, como la espalda es el sostén del cuerpo humano, cualquier dolor en ella se relaciona con no sentirse bien sostenido. La parte baja se asocia con el área del "tener". Por ejemplo: tener bienes materiales, dinero, un cónyuge, una casa, hijos, un buen oficio, títulos, etc. El dolor en este lugar significa que la persona necesita tener para sentirse apoyada, pero no se atreve a reconocerlo o admitirlo ante los demás. Lo lleva todo sobre su espalda, porque quiere hacerlo todo ella misma. Es muy activa en el terreno físico, puesto que su miedo a la escasez se manifiesta sobre todo en el nivel material, que para ella representa un buen apoyo. Por otro lado, tiene problemas para pedir ayuda a los demás, y cuando por fin se decide a pedirla y no la recibe, se siente todavía más inmovilizada y su dolor de espalda empeora.


Bloqueo mental: Si te duele la parte BAJA de la espalda, la región del sacro, en lugar de creer que vas a perder tu libertad ayudando a alguien, toma más conciencia de tus límites; exprésalos a la persona adecuada y actúa en consecuencia. Recuerda que si quieres cosechar ayuda debes haberla sembrado antes. Es posible que en el pasado hayas vivido la experiencia de sentir que se aprovechaban de ti, pero este miedo a revivir esa misma experiencia te impide dar, lo cual te ayudaría a recibir más. Si temes por tu supervivencia, date cuenta de que es sólo tu parte afectiva dependiente la que cree que no puedes sobrevivir solo. Tienes todo lo necesario para lograrlo. En lo que respecta al dolor en la parte baja de la espalda y la cintura, tiene que ver con aceptar que tienes derecho a querer "tener" bienes materiales o a alguien para sentirte seguro y apoyado. Así podrás disfrutarlo más. Aun cuando en lo más profundo de ti creas que no está bien querer demasiado lo material, deberás comenzar por darte el derecho de tenerlo para que después puedas ser capaz de sentirte sostenido sin todos esos "haberes". En lugar de creer que nadie se ocupa de ti, te sugiero que comiences a hacer más demandas. No obstante, ten en cuenta que no porque pidas algo los demás, deben dártelo. Es posible que algunas personas con menor necesidad de "tener" no comprendan tus necesidades. Si te concedes el derecho de tener esas necesidades, te será más fácil explicarlas.

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 290

LECCIÓN 290

Lo único que veo es mi actual felicidad.

1. A menos que contemple lo que no está ahí, lo único que veo es mi actual felicidad. 2Los ojos que comienzan a abrirse por fin pue­den ver. 3Y deseo que la visión de Cristo descienda sobre mí hoy mismo. 4Pues lo que percibo a través de mi propia vista sin la Corrección que Dios me dio para ella, es atemorizante y doloroso de contemplar. 5Mas no voy a permitir que mi mente se siga enga­ñando un solo instante más, creyendo que el sueño que inventé es real. 6Éste es el día en que voy en pos de mi actual felicidad y en el que no he de contemplar nada que no sea lo que busco.

2. Con esta resolución vengo a Ti, y te pido que me prestes tu fortaleza, mientras procuro únicamente hacer Tu Voluntad. 2No puedes dejar de oírme, Padre. 3Pues lo que pido ya me lo has dado. 4Y estoy seguro de que hoy veré mi felicidad.


¿Qué me enseña esta lección?


Hago realidad aquello que elijo ver. Si proyecto mi atención sobre el mundo material, hará que la energía creadora adquiera la configuración de partículas, las cuales conforman la dimensión material.

La proyección de la atención en el mundo físico, nos lleva a identificarnos con los ropajes del cuerpo material y a creer en la percepción de la individualidad y a la creencia en la separación.

La visión del ego se fundamenta en la falsa creencia del pecado y de la culpabilidad. Sus relaciones están basadas en el miedo, en el ataque y en la escasez. Siente temor al mundo que le rodea; para protegerse del mundo externo basa su defensa en el ataque, y tiene la percepción de que cuando da, pierde lo que da, para lo cual, decide atesorar y poseer.

Esa visión del mundo, es demente e ilusoria. Y aunque, el ego se entrega, de manera persistente, en la búsqueda de la felicidad, el resultado obtenido es el fracaso, pues, la felicidad no puede formar parte de lo que no es real, y el mundo material, no lo es.

La felicidad pertenece a la dimensión eterna. La felicidad es el Estado natural de Dios. Como Hijos de Dios somos portadores potenciales de ese Estado Anímico. Pero para vibrar a esa frecuencia, debemos elegir que nuestra mente preste atención, es decir, tome consciencia de la Verdadera Esencia Divina: El Amor. De esta manera, conoceremos que somos, realmente, el soñador del sueño que creemos estar teniendo y, ello, nos permitirá elegir entre fabricar sueños felices o por el contrario, experimentar oscuras pesadillas.

Gozaremos de felicidad, cuando abandonemos la creencia en el pecado, en la culpa, en el castigo, en la separación, y en cambio, hagamos consciente el perdón, la inocencia, la expiación (corrección de errores) y la Unidad.

Ejemplo-Guía: "¿A qué llamamos felicidad?

Para mi, esta es la cuestión que debemos tener clara. ¿Dónde ponemos nuestro corazón, en los tesoros de este mundo o en los tesoros que nos ofrece el Cielo?

Donde vivo se suele decir: "cada persona es un mundo". Sí, cada persona tiene su orden de prioridades. Para unos la felicidad puede suponer satisfacer las necesidades más básicas de la naturaleza, alimentarse y poder gozar de un descanso. Sin embargo, lo que para muchos es una experiencia cotidiana, un hábito del que afortunadamente gozan, para otros, alimentarse no se encuentra dentro del rango de sus prioridades y entonces, el nivel de exigencia se manifiesta en otro orden de cosas. Así, como si de una escalera de infinitos peldaños se tratase, la felicidad siempre se convierte en la satisfacción de aquello que no tengo, ni poseo. Es decir, la felicidad es el antídoto que nos cura de la enfermedad de la escasez, de la cual, todos los egos padecen. 

A pesar de los múltiples aspectos con los que se nos puede presentar la búsqueda de la felicidad, podemos agruparlos todos en un patrón. Se trata de un código establecido por las reglas de juego implantada por el ego, la visión de la separación. Desde el sistema de pensamiento característico del ego, donde dar es perder, la felicidad se nos muestra formando parte intrínseca del miedo. La dinámica es la siguiente: Me siento escaso y necesitado y demando, externamente, aquello que ha de saciar mi apetito. Una vez que consigo satisfacer mi necesidad, trato de acumular su bien preciado, pues debemos garantizar que el gozo sea permanente. Pero, de forma inmediata, en vez de permanecer en el gozo que esa satisfacción nos presta, decidimos despertar a la bestia devastadora que duerme en nuestro interior, el miedo. Acabamos de fastidiarlo todo. La felicidad es agridulce. Disfrutamos, pero tememos perder lo que tenemos.

El escenario del ego, el mundo de la percepción, no es el mundo dónde encontraremos la verdadera felicidad, por la sencilla razón, de que está sujeto a las leyes de la temporalidad, donde todo nace y muere. En lo más alto de la escalera que nos conduce a la felicidad, encontramos un deseo oculto que satisface profundamente al ego, el deseo de que el cuerpo sea eterno. Podríamos decir, que ese deseo, evocado en tantas historias a la que ha dado lugar la imaginación creadora de los novelistas, no es más que la manifestación de un recuerdo ancestral de lo que somos: ser eternos. 
El ego, no puede negar que desea imitar a Dios, y por eso fabrica un mundo donde imperan sus leyes. Para el ego, demostrar que su cuerpo puede competir con la eternidad del Ser, siendo igualmente eterno, sería la demostración final de que Dios no existe, pues mientras que el cuerpo puede ser percibido, juzgado y transformado, la imagen de Dios no goza de tal credibilidad.

Pero, para que el gozo del ego fuese completo, también tendría que trasladar el logro de la eternidad, de la perpetuidad, a la felicidad, y eso, aunque lo persigue constantemente yendo de una conquista a otra, no lo podrá lograr, mientras no venza al miedo y eso no lo hará, pues de hacerlo, desaparecería.

Es momento de tener claro cuál es nuestro orden de prioridades con respecto a la felicidad. Pero debemos tener presentes, que es un estado mental, independientemente del mundo exterior. Es una elección que está en manos de nuestra mente y por ello de nuestras creencias. Por todo ello, si en este mundo no vamos a alcanzar la felicidad, mientras que permanezcamos en él, tendremos que desaprender todas las creencias que nos han llevado a pensar que es el este mundo dónde la vamos a encontrar. 

La felicidad, al igual que el Plan de Salvación, no es una conquista individual. No podremos ser felices mientras que nuestro hermano no lo es. Es más, seremos felices, cuando decidamos que nuestra felicidad es hacer feliz a los demás. Estaremos dando, lo que tenemos y en vez de perder lo que damos, lo recibiremos en abundancia. Cuanto más felicidad das, más felices seremos.

Reflexión: ¿Qué necesitamos para ver tan solo la felicidad?

miércoles, 16 de octubre de 2019

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 289

LECCIÓN 289

El pasado ya pasó. No me puede afectar.

1. A menos que el pasado se haya borrado de mi mente, no podré contemplar el mundo real. 2Pues en ese caso no estaría contem­plando nada, sino viendo lo que no está ahí. 3¿Cómo podría entonces percibir el mundo que el perdón ofrece? 4El propósito del pasado fue precisamente ocultarlo, pues dicho mundo sólo se puede ver en el ahora. 5No tiene pasado. 6Pues, ¿a qué se le puede conceder perdón sino al pasado, el cual al ser perdonado desapa­rece?
2. Padre, no me dejes contemplar un pasado que no existe. 2Pues Tú me has ofrecido Tu Propio sustituto: un mundo presente que el pasado ha dejado intacto y libre de pecado. 3He aquí el final de la culpabilidad. 4Y aquí me preparo para Tu paso final. 5¿Cómo iba a exigirte que siguieses esperando hasta que Tu Hijo encontrase la belleza que Tu dispusiste fuese el final de todos sus sueños y todo su dolor?


¿Qué me enseña esta lección?


Vivir en el pasado, es vivir en una cárcel, prisionero de los barrotes de la culpabilidad, que imposibilita la libertad de elegir la Salvación.

Mientras que vivimos en la dimensión temporal del pasado, estaremos viviendo en la ilusión de lo que no existe, al tiempo, que estamos negándonos la posibilidad de decidir corregir los errores que hayamos cometido. En el pasado es imposible perdonar.

Es en el momento presente, donde la eternidad nos abre el campo de todas las posibilidades, y donde tenemos la total libertad para elegir, hacer tangible el perdón y acabar con el peso de la culpabilidad.

Vivir en el pasado es una elección que condiciona nuestro estado anímico. Los pensamientos y sentimientos que nos atan al pasado, suelen anclarnos en ese estadio temporal y sus recuerdos despiertan emociones traumáticas.
Cuando elegimos del pasado, pensamientos y sentimientos positivos, éstos pasan a formar parte, de manera inmediata, de nuestro presente. Pero no ocurre, de igual modo, cuando se produce la situación anterior.

Cada presente es un instante bendecido por Dios, pues se nos ofrece la oportunidad de ver las cosas de otra manera. El error, se corrige, si es nuestra decisión, a cada presente. Ya no tenemos excusa para convencernos de que es necesario mantener una actitud que nos lleva una y otra vez a experiencias de fracaso o desilusión.

Ese es el verdadero potencial divino del que somos portadores. Podemos crear, en cada presente, una nueva realidad.

Ejemplo-Guía: "Cuando te veo, te juzgo desde el pasado y no te veo realmente en el presente"

¿Por qué para el ego, para nuestra experiencia en el sueño, es tan importante el pasado? ¿Por qué vivimos el presente, en tiempo pasado y desaprovechamos las oportunidades que nos ofrece? Veamos lo que nos dice el Curso:
"El ego tiene una extraña noción del tiempo, y ésa podría muy bien ser la primera de sus nociones que empiezas a poner en duda. Para el ego el pasado es importantísimo, y, en última instancia, cree que es el único aspecto del tiempo que tiene significado. Recuerda que el hincapié que el ego hace en la culpabilidad le permite asegurar su continuidad al hacer que el futuro sea igual que el pasado, eludiendo de esa manera el presente. La noción de pagar por el pasado en el futuro hace que el pasado se vuelva el factor determinante del futuro, convirtiéndolos así en un continuo sin la intervención del presente. Pues el ego considera que el presente es tan sólo una breve transición hacia el futuro, en la que lleva el pasado hasta el futuro al interpretar el presente en función del pasado."
"El "ahora" no significa nada para el ego. El presente tan sólo le recuerda viejas heridas, y reacciona ante él como si fuera el pasado. El ego no puede tolerar que te liberes del pasado, y aunque el pasado ya pasó, el ego trata de proteger su propia imagen reaccionando como si el pasado todavía estuviese aquí. Dicta tus reacciones hacia aquellos con los que te encuentras en el presente tomando como punto de referencia el pasado, empañando así la realidad actual de aquellos. De hecho, si sigues los dictados del ego, reaccionarás. ante tu hermano como si se tratase de otra persona, y esto sin duda te impedirá conocerlo tal como es. Y recibirás mensajes de él basados en tu propio pasado, porque, al hacer que el pasado cobre realidad en el presente, no te permitirás a ti mismo abandonarlo. De este modo, te niegas a ti mismo el mensaje de liberación que cada uno de: tus hermanos te ofrece ahora."
Suelo poner en práctica el vivir el tiempo presente como lo que es, es decir, una nueva oportunidad para sanar la visión "borrosa" y "turbia" que arrastramos desde el pasado. En las relaciones, suele ocurrir, que tenemos una opinión sobre alguien, basada en hechos pasados, cuando lo volvemos a ver, de forma inmediata e instantánea, nuestra mente nos muestra esa opinión rancia e injusta, pues desconocemos si esa persona ha cambiado, aunque en realidad, lo que debe cambiar, para que la persona cambie, es nuestra manera de verla.
De las sombrías figuras del pasado es precisamente de las que te tienes que escapar. No son reales, y no pueden ejercer ningún dominio sobre ti, a menos que las lleves contigo. Pues contienen las áreas de dolor que hay en tu mente, y te incitan a atacar en el presente como represalia por un pasado que no existe. Y esta decisión es una que te acarreará dolor en el futuro. A menos que aprendas que todo el dolor que sufriste en el pasado es una ilusión, estarás optando por un futuro de ilusiones y echando a perder las múltiples oportunidades que el presente te ofrece para liberarte. El ego quiere conservar tus pesadillas e impedir que despiertes y te des cuenta de que pertenecen al pasado. ¿Cómo podrías reconocer un encuentro santo si lo percibes simplemente como un encuentro con tu pasado? Pues en ese caso no te estarías reuniendo con nadie, y el compartir la salvación, que es lo que hace que el encuentro sea santo, quedaría excluido de tu visión. El Espíritu Santo te enseña que siempre te encuentras contigo mismo, y el encuentro es santo porque tú lo eres. El ego te enseña que siempre te encuentras con tu pasado, y que debido a que tus sueños no fueron santos, el futuro tampoco puede serlo, y el presente no tiene ningún significado.
Termino con lo siguiente:
"Es evidente que la percepción que el Espíritu Santo tiene del tiempo es exactamente la opuesta a la del ego. La razón de ello es igualmente clara, pues la percepción que ambos tienen del propósito del tiempo es diametralmente opuesta. Para el Espíritu Santo el propósito del tiempo es que éste finalmente se haga innecesario. El Espíritu Santo considera que la función del tiempo es temporal, al estar únicamente al servicio de Su función docente que, por definición, es temporal. Hace hincapié, por lo tanto, en el único aspecto del tiempo que se puede extender hasta el infinito, ya que el ahora es lo que más se aproxima a la eternidad en este mundo. En la realidad del "ahora", sin pasado ni futuro, es donde se puede empezar a apreciar lo que es la eternidad. Pues sólo el "ahora" está aquí, y sólo el "ahora" ofrece las oportunidades de los encuentros santos en los se puede encontrar la salvación.

El ego, por otra parte, considera que la. función del tiempo es extenderse a sí mismo en lugar de extender la eternidad, pues, al igual que el Espíritu Santo, el ego considera que el objetivo del tiempo es el mismo que el suyo. El único propósito que el ego percibe en el tiempo, es que, bajo su dirección, haya continuidad entre pasado y futuro, y que el presente quede excluido a fin de que no se pueda abrir ninguna brecha en su propia continuidad. Su continuidad, por consiguiente, te mantiene en el tiempo, mientras que el Espíritu Santo quiere liberarte de él. La interpretación que el Espíritu Santo hace de los medios para alcanzar la salvación es la que tienes que aprender a aceptar, si quieres compartir Su objetivo, que no es otro que tu salvación.

Tú también interpretarás la función del tiempo según interpretes tu propia función. Si aceptas que tu función en el mundo del tiempo es curar, harás hincapié únicamente en el aspecto del tiempo en el que la curación puede tener lugar. La curación no se puede llevar a cabo en el pasado. Tiene que llevarse a cabo en el presente para así liberar el futuro. Esta interpretación enlaza el futuro con el presente, y extiende el presente en vez del pasado. Mas si crees que tu función es destruir, perderás de vista al presente y te aferrarás al pasado a fin de asegurar un futuro destructivo. Y el tiempo será tal como tú lo interpretes, pues, de por sí, no es nada."
Reflexión: " El mundo sólo se puede ver en el ahora"