sábado, 9 de julio de 2016

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 191

LECCIÓN 191

Soy el santo Hijo de Dios Mismo.

1. He aquí la declaración de tu liberación de las cadenas del mundo. 2Y he aquí asimismo la liberación del mundo entero. 3No te das cuenta de lo que has hecho al asignarle al mundo el papel de carcelero del Hijo de Dios. 4¿Qué podría ser entonces sino un mundo depravado y temeroso, amedrentado por las sombras, vengativo y salvaje, desprovisto de razón, ciego y enajenado por el odio?

2. ¿Qué has hecho para que éste sea tu mundo? 2¿Qué has hecho para que sea eso lo que ves? 3Niega tu Identidad, y ése es el resul­tado. 4Contemplas el caos y proclamas que eso es lo que tú eres. 5No ves nada que no dé testimonio de ello. 6No hay sonido que no te hable de la flaqueza que hay dentro y fuera de ti; ni aliento que respires que no parezca acercarte más a la muerte; ni esperanza que alientes que no haya de acabar en llanto.

3. Niega tu verdadera Identidad y no podrás escaparte de la locura que dio lugar a este extraño, antinatural y fantasmal pensa­miento que se burla de la creación y se ríe de Dios. 2Niega tu verdadera Identidad, y te enfrentas al universo solo, sin un amigo: una diminuta mota de polvo contra legiones de enemigos. 3Niega tu verdadera Identidad y contemplarás la maldad, el pecado y la muerte, y verás la desesperanza arrebatarte de las manos todo vestigio de esperanza, dejándote solamente con ansias de morir.

4. Sin embargo, ¿qué podría ser esto sino un juego en el que pue­des negar tu Identidad? 2Eres tal como Dios te creó. 3Creer cual­quier otra cosa es absurdo. 4Con este solo pensamiento todo el mundo se libera. 5Con esta sola verdad desaparecen todas las ilu­siones. 6Con este solo hecho se proclama que la impecabilidad es eternamente parte integral de todo, el núcleo central de su exis­tencia y la garantía de su inmortalidad.

5. Deja que la idea de hoy encuentre un lugar entre tus pensa­mientos, y te habrás elevado muy por encima del mundo, así como por encima de todos los pensamientos mundanos que lo mantienen prisionero. 2Y desde este lugar de seguridad y escape retornarás a él y lo liberarás. 3Pues aquel que puede aceptar su verdadera Identidad realmente se salva. 4Y su salvación es el regalo que les hace a todos, como muestra de gratitud hacia Aquel que le mostró el camino a la felicidad que cambió toda su perspec­tiva acerca del mundo.

6. Basta con un solo pensamiento santo como éste para liberarte: tú eres el santo Hijo de Dios Mismo. 2Y con este pensamiento santo comprendes asimismo que has liberado al mundo. 3No tie­nes necesidad de usarlo cruelmente, y luego percibir esa misma necesidad en él. 4Lo liberas de tu aprisionamiento. 5No verás una imagen devastadora de ti mismo vagando por el mundo llena de terror, mientras que éste se retuerce en agonía porque tus miedos han dejado impreso en su corazón el sello de la muerte.

7. Alégrate hoy de cuán fácilmente desaparece el infierno. 2No necesitas más que decirte a ti mismo:

3Soy el santo Hijo de Dios Mismo. 4No puedo sufrir ni sentir dolor; no puedo sufrir pérdidas ni dejar de hacer todo lo que la salvación me pida.

5Y con ese pensamiento todo lo que contemples cambiará por completo.

8. Un milagro ha iluminado todas las lúgubres y viejas cavernas en las que los ritos de la muerte reverberaban desde los orígenes del tiempo: 2Pues el tiempo ya no tiene dominio sobre el mundo. 3El Hijo de Dios ha venido radiante de gloria a redimir a los que estaban perdidos, a salvar a los desvalidos y a darle al mundo el regalo de su perdón. 4¿Quién podría ver el mundo como un lugar siniestro y pecaminoso cuando el Hijo de Dios ha venido por fin a liberarlo nuevamente?

9. Tú que te percibes a ti mismo como débil y frágil, lleno de vanas esperanzas y de anhelos frustrados; nacido sólo para morir, llorar y padecer, escucha esto: se te ha dado todo poder en la tierra y en el Cielo. 2No hay nada que no puedas hacer. 3Juegas el juego de la muerte, el de ser impotente, el de estar lamentablemente encadenado a la disolución en un mundo que no tiene misericor­dia contigo. 4No obstante, cuándo tengas misericordia con él, su misericordia resplandecerá sobre ti.

10. Deja entonces que el Hijo de Dios despierte de su sueño, y que al abrir sus ojos santos, regrese para bendecir el mundo que él fabricó. 2Éste nació de un error, pero acabará en el reflejo de la santidad del Hijo de Dios. 3Y éste dejará de dormir y de soñar con la muerte. 4Únete a mí hoy. 5Tu gloria es la luz que salva al mundo. 6No sigas negándote a conceder la salvación. 7Contempla el mundo que te rodea, y observa el sufrimiento que se abate sobre él. 8¿No está acaso dispuesto tu corazón a llevarles descanso a tus fatigados hermanos?

11. Ellos tienen que esperar hasta que tú te liberes. 2Permanecen encadenados hasta que tú seas libre. 3No pueden ver la misericor­dia del mundo hasta que tú la encuentres en ti mismo. 4Sufren hasta que tú niegues que el dolor te atenaza. 5Mueren hasta que tú aceptes tu propia vida eterna. 6Eres el santo Hijo de Dios Mismo. 7Recuerda esto, y el mundo entero se libera. 8Recuerda esto, y la tierra y el Cielo son uno.



¿Qué me enseña esta lección?

Hoy es un día de Liberación.

Me libero de mi falsa identidad, me libero del ego.
Me libero de mi errónea creencia en la separación.
Me libero de mi falsa creencia en que soy el cuerpo físico.
Me libero de la culpabilidad.
Me libero del miedo.
Me libero de la creencia en el castigo, como la única vía para alcanzar la redención.
Me libero del sufrimiento y del sacrificio.
Me libero del odio, del rencor, del victimismo, del dolor y de la tristeza.
Me libero de la enfermedad.

Hoy es un día de Liberación, pues tomo plena consciencia de quién soy.
Soy el Hijo de Dios y como tal, soy potencialmente, un Ser Creador. Perfecto. Libre. Impecable e Inocente. Soy Uno con mi Padre y con mis Hermanos.

Soy el santo Hijo de Dios Mismo. No puedo sufrir ni sentir dolor; no puedo sufrir pérdidas ni dejar de hacer todo lo que la salvación me pida.


Amén.


Ejemplo-Guía: "Practicando la Liberación"

Sí, tan solo una cosa nos pide la Salvación: dejar de creer falsamente en la identidad del ego y sustituirla por la certeza de que somos el Santo Hijo de Dios Mismo.

No deben ser palabras bonitas que por un instante nos eleve la conciencia. Debemos ser conscientes de que el sueño y el mundo que en él hemos fabricado nos ofrece el escenario propicio para que tomemos consciencia de lo que Somos.

La criatura, mientras se encuentra en el vientre materno, se encuentra directamente conectada a su creador y es alimentada y protegida por su creador. Una vez que sale al mundo exterior, esa conexión creador-hijo se sigue manteniendo, pero el hijo llega a creer que al estar separados sus cuerpos, ya no existe. Pero esa creencia es un error, al igual que es un error, el creer que nos encontramos separados de nuestro Creador.

El pensamiento sigue a su Fuente. Somos fruto de la emanación creadora de la Mente de Dios, y por ello, Somos tal y como nos ha creado. Pero, el uso de los atributos heredados por nuestra condición de hijos, nos llevó a fabricar un mundo anexo donde la conciencia de separación dio lugar a un estado de demencia y sueño.

Pero como bien nos dice la Lección de hoy, se nos ha dado poder en el Tierra y en el Cielo, lo que significa, que de la misma manera que hemos sido capaces de fabricar un mundo ilusorio, podemos dejar que sus leyes caóticas dejen de aprisionarnos.

Ese paso de la oscuridad a la Luz, se ha dado llamar despertar. Nos encontramos en ese tránsito de consciencia. Ya sabemos que somos los soñadores del sueño y nos queda despertar totalmente de ese sueño.

Mientras que esto ocurre, debemos utilizar este mundo con la Luz que nos dispensa el Espíritu Santo. Sabemos que este mundo no es real, pero lo usaremos como vía de comunicación y a través de él, experimentaremos la Salvación, poniendo en uso nuestra única y verdadera función: la de perdonar.

El perdón es un concentrado de amor, de liberación, de desapego, de unidad, de servicio, de humildad, y cuando forma parte de nuestro interior, la respuesta que emana de nosotros es el regalo que debemos ofrecer al mundo, y en ese acto de expansión, conservar lo que hemos dado.

Practicar la liberación conlleva un acto de consciencia que nos lleva a la certeza de que somos una Unidad con todo lo creado. Desde ese estado de ser, dejamos de sentir el ataque y dejamos las defensas que utilizamos para protegernos de esos ataques, la indefensión se convierte en nuestra seguridad.

Practicar la liberación nos lleva al desapego, a superar el miedo con el desprendimiento y en ese juego ejecutamos la condición natural del Ser, la capacidad de dar sin temor a perder. 

Practicar la liberación nos lleva a la coherencia, a pensar, sentir y a hacer siguiendo un mismo patrón. Este estado nos lleva a experimentar un estado saludable de bien-ser que produce estados de salud y abundancia; de paz, armonía y felicidad.

Practicar la liberación ha de permitirnos ver las cosas de manera diferente; ha de llevarnos a un estado de presencia, pero de no pertenencia. Estaremos en el mundo, pero no seremos prisioneros de sus dementes leyes. La tristeza será sustituida por una permanente sonrisa que contagiará la confianza necesaria para ir más allá de las apariencias.

Hoy elegimos ser el Santo Hijo de Dios.

viernes, 8 de julio de 2016

Cuento para Menadel: "Una vil calumnia"


Esta es la historia de dos niños muy diferentes el uno del otro, pero, a los que el destino caprichosamente o no, unió. Pero veamos como ocurrió:

Acababa de dar comienzo el curso y los alumnos, como era costumbre en aquellos primeros días, se iban conociendo, pues muchos eran nuevos en el colegio.

Así fue, como se encontraron por primera vez Brusco y Fidel. Ambos habían coincidido en el mismo pupitre, por lo que serían compañeros a lo largo de todo el año. Pero no sería esa la única cosa que compartirían en común, ya que ambos aspiraban a formar parte del equipo de atletismo de la escuela, y los dos pretendían ser el mejor.

Bueno, aquello presentaba un pequeño problema, y ellos lo sabían. Para poder formar parte del equipo de atletismo de la escuela debían ganarse el puesto, ser muy buenos estudiantes en clase y aprobar todas las asignaturas, pues tan sólo uno sería el elegido por clase.

Aquel requisito siempre había creado una limpia competencia que estimulaba a los estudiantes a sacar buenas notas, pero en aquella ocasión la competencia no conseguiría su objetivo, pues lo que debió ser una relación amistosa entre compañeros, se convirtió en una sucia rivalidad.

Brusco no tenia escrúpulos y estaba dispuesto y decidido a utilizar cualquier artimaña para conseguir ser elegido para el equipo, y esto, lo demostraría muy pronto.

Acababan de hacer público los profesores un comunicado donde se recogían los días de exámenes.

Aquella era la oportunidad que Brusco estaba esperando. Él era un experto en el arte de copiar con chuletas en los exámenes, y ahora, tendría la ocasión de demostrarlo. Pero no se contentaría con eso, puesto que debía eliminar a su competidor, a Fidel.

Durante toda una tarde estuvo pensando cómo podría acabar con su rival. Maquinaba uno y otro plan hasta que al final concibió una acción maliciosa.

Llegó el día del primer examen. Brusco no había estudiado lo más mínimo, confiaba en su habilidad para copiar, y así lo hizo. Le resultó tan fácil que se animó para seguir haciéndolo en los días siguientes. Mientras tanto, su plan estaba fraguándose.

Llegó el segundo día de examen y ese era el elegido por Brusco para llevar a cabo su mala idea.
Cuando el profesor se acercó a su pupitre, Brusco dejó caer un papel con apuntes a los pies de Fidel, el cual no se dio cuenta de ello, pero el que sí lo haría fue el profesor, que al leer su contenido se dirigió al inocente Fidel recriminando su acción.
  • No me esperaba esto de ti Fidel. Quedas expulsado del examen -dijo enfadado el profesor -.
Fidel vio inútil defenderse, pues la rabia del profesor no daba lugar a discusiones.
Mientras tanto Brusco aprovechó aquella oportunidad para asegurarse de que su compañero sería castigado, y para ello, fue y le acusó al profesor.
  • Le advertí Señor Menadel -así se llamaba el profesor-, pero no me hizo caso.
Sin embargo, Menadel creía conocer a sus alumnos, y fue ello lo que le llevó a decir:
  • Se anula el examen escrito. Lo haremos oral.
Ninguno de sus alumnos se quejó, pues todos habían estudiado, excepto Brusco, que no pudo evitar exclamar:
  • Pero Señor profesor eso es injusto.
Aquello le delató, y cuando llegó su turno, no supo contestar ninguna de las preguntas. El mismo, fue la causa de que no pudiera ser elegido para el equipo, en cambio Fidel sí lo consiguió.

Fin

Diálogo con el Ángel Menadel

  • Siente en ti, la furia del guerrero…
  • El deseo de restituir los derechos perdidos…, el deseo de reconquistar la pureza primigenia, te llevará a combatir a los defensores de lo corrupto.
  • Pero has de saber, peregrino, que el mal no puede ser vencido con el mal.
  • Has de saber, que la oscuridad, añora la luz, y si levantas tu espada, contra aquel que viste el rostro del enemigo, entonces…, escucha la Voz del Maestro que te gritará: ¡basta!
  • Tu pureza, tan sólo será pureza cuando seas capaz de amar…
  • Amar tu maldad, significa perdonar tu falta de luz…
  • Recuerda, que para amar a los demás, deberás amarte a ti mismo.
  • ¡Qué tu voluntad sea Trabajar!
  • ¡Qué tus sentimientos sean Trabajar!
  • ¡Qué tus pensamientos sean Trabajar!
  • ¡Qué tus acciones, te lleven a ser el incansable obrero de la Pureza!

Plegaria y Exhorto de Menadel


PLEGARIA

MENADEL: Dios Adorable.
Eterno, quiero permanecer en tu casa, en el lugar donde tu gloria habita.
MENADEL, Ayúdame, Señor, a borrar la memoria de mi pasado.
Haz que siete velos de olvido
caigan sobre lo que fui y ya no quiero ser.
Cuida, Señor, de que no me persiga la nostalgia
ni el sabor de esos confortables hábitos
que durante tantos eones de tiempo
me han mantenido cautivo del universo material.
Quiero volar hacia tu luz,
quiero obtener de ti el visado
para regresar a mi patria;
quiero poder oír la música de las esferas
y el crepitar de los astros en su carrera espacial.
La dura jornada de labor
ha terminado para mí,
y vuelvo a tus lares
cargado de experiencias.
Bebe mi néctar, Señor,
y en él encontrarás una más alta comprensión de Tu Obra.

MENADEL exhorta:

El Eterno me ha situado en este punto orbital
para que ilumine el retorno de los peregrinos
a su celestial mansión.
Has sufrido y has penado,
te has revolcado por el fango
y tus virtudes han fermentado y se han podrido
en la abundancia y la opulencia.
Ahora un gran baño de pureza caerá sobre ti,
para que olvides el avatar, la peripecia
y sólo conserves el conocimiento
que tus experiencias te han aportado.
No cabe mayor felicidad para un Dios
que ver retornar a los Espíritus Vírgenes
cargados de simiente.
No creas que todo ha terminado para ti, peregrino.
Nuevos trabajos te esperan,
pero ya no laborarás en la sombra,
sino que tu obra se verá iluminada
por los manantiales de luz cósmica.
Te has liberado de las servidumbres de las bajas regiones
y las jerarquías espirituales te darán el nombre de Hermano.
Yo te doy la bienvenida, peregrino, a tu auténtico hogar.
Eras herramienta y ahora serás columna;
eras instrumento y ahora serás el artista, el artesano,
el que ha de moldear y cocer
el huevo del próximo Universo.


(Plegarias y Exhortos de los 72 Genios de la Cábala - KABALEB)

Menadel: "Dios Adorable"


Nombre: Menadel, "Dios Adorable".

Coro: Potencias, Ángeles al servicio de Gueburah-Justicia.

Nombre del Ángel en letras: Mem-Noun-Daleth-Aleph-Lamed

Nombre del Ángel en cifras: 13-14-4-1-12

Nombre del Ángel en Arcanos Mayores: Muerte-Templanza-Emperador-Mago-Colgado.

Maestro del Sendero 5, el de Gueburah. Trabaja con el nombre de Inteligencia Radicular.

Días de regencia: 26 de abril; 10 de julio; 23 de Septiembre; 4 de Diciembre; 12 de febrero. Del 19 de septiembre al 23 de septiembre.

Regencia zodiacal: 5º al 6º de Tauro; 17º al 18º de Cáncer; 29º al 30º de Virgo; 11º al 12º de Sagitario; 23º al 24º de Acuario; 25º al 30º de Virgo.

Lo que otorga:
  • Conservar el empleo.
  • Protege contra los calumniadores.
  • Liberación de los hábitos viciosos que nos oprimen.
  • Noticias de las personas alejadas.
  • Encontrar bienes extraviados o perdidos.
Programa-Lección: Vencer la servidumbre de los hábitos viciosos.



UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 190

LECCIÓN 190

Elijo el júbilo de Dios en lugar del dolor.

1. El dolor es una perspectiva errónea. 2Cuando se experimenta en cualquier forma que sea, es señal de que nos hemos engañado a nosotros mismos. 3El dolor no es un hecho en absoluto. 4Sea cual sea la forma que adopte, desaparece una vez que se percibe correctamente. 5Pues el dolor proclama que Dios es cruel. 6¿Cómo podría entonces ser real en cualquiera de las formas que adopta? 7El dolor da testimonio del odio que Dios el Padre le tiene a Su Hijo, de la pecaminosidad que ve en él y de Su demente deseo de venganza y de muerte.

2. ¿Es posible acaso dar fe de semejantes proyecciones? 2¿Qué podrían ser sino falsedades? 3El dolor no es sino un testigo de los errores del Hijo con respecto a lo que él cree ser. 4Es un sueño de una encarnizada represalia por un crimen que no pudo haberse cometido; por un ataque contra lo que es completamente inex­pugnable. 5Es una pesadilla en la que hemos sido abandonados por el Amor Eterno, el cual jamás habría podido abandonar al Hijo que creó como fruto de Su Amor.

3. El dolor es señal de que las ilusiones reinan en lugar de la verdad. 2Demuestra que Dios ha sido negado, confundido con el miedo, percibido como demente y considerado como un traidor a Sí Mismo. 3Si Dios es real, el dolor no existe. 4Mas si el dolor es real, entonces es Dios Quien no existe. 5Pues la venganza no forma parte del amor. 6Y el miedo, negando el amor y valiéndose del dolor para probar que Dios está muerto, ha demostrado que la muerte ha triunfado sobre la vida. 7El cuerpo es el Hijo de Dios, corruptible en la muerte y tan mortal como el Padre al que ha asesinado.

4. ¡Que la paz ponga fin a semejantes necedades! 2Ha llegado el momento de reírse de ideas tan absurdas. 3No es necesario pen­sar en ellas como si fuesen crímenes atroces o pecados secretos de graves consecuencias. 4¿Quién sino un loco podría pensar que son la causa de algo? 5Su testigo, el dolor, es tan demente como ellas, y no se debe tener más miedo de él que de las dementes ilusiones a las que ampara, y que trata de demostrar que no pue­den sino seguir siendo verdad.

5. Son únicamente tus pensamientos los que te causan dolor. 2Nada externo a tu mente puede herirte o hacerte daño en modo alguno. 3No hay causa más allá de ti mismo que pueda abatirse sobre ti y oprimirte. 4Nadie, excepto tú mismo, puede afectarte. 5No hay nada en el mundo capaz de hacerte enfermar, de entriste­certe o de debilitarte. 6Eres tú el que tiene el poder de dominar todas las cosas que ves reconociendo simplemente lo que eres. 7Conforme percibas su inocuidad, ellas aceptarán como suya tu santa voluntad. 8Y lo que antes inspiraba miedo se convierte ahora en una fuente de inocencia y santidad.

6. Santo hermano mío, piensa en esto por un momento: el mundo que ves no hace nada. 2No tiene efectos. 3No es otra cosa que la representación de tus pensamientos. 4Y será completamente dis­tinto cuando elijas cambiar de parecer y decidas que lo que real­mente deseas es el júbilo de Dios. 5Tu Ser se alza radiante en este santo júbilo, inalterado e inalterable por siempre jamás. 6¿Le nega­rías a un pequeño rincón de tu mente su propia herencia y lo conservarías como hospital para el dolor, como un lugar enfermizo a donde toda cosa viviente tiene que venir finalmente a morir?

7. Tal vez parezca que el mundo te causa dolor. 2Sin embargo, al no tener causa, no tiene el poder de ser la causa de nada. 3Al ser un efecto, no puede producir efectos. 4Al ser una ilusión, es lo que tú deseas que sea. 5Tus vanos deseos constituyen sus pesares. 6Tus extraños anhelos dan lugar a sus sueños de maldad. 7Tus pensamientos de muerte lo envuelven con miedo, mientras que en tu benévolo perdón halla vida.

8. El dolor es la forma en que se manifiesta el pensamiento del mal, causando estragos en tu mente santa. 2El dolor es el rescate que gustosamente has pagado para no ser libre. 3En el dolor se le niega a Dios el Hijo que Él ama. 4En el dolor el miedo parece triunfar sobre el amor, y el tiempo reemplazar a la eternidad y al Cielo. 5Y el mundo se convierte en un lugar amargo y cruel, donde reina el pesar y donde los pequeños gozos sucumben ante la embestida del dolor salvaje que aguarda para trocar toda alegría en sufrimiento.

9. Rinde tus armas, y ven sin defensas al sereno lugar donde por fin la paz del Cielo envuelve todas las cosas en la quietud. 2Aban­dona todo pensamiento de miedo y de peligro. 3No permitas que el ataque entre contigo. 4Depón la cruel espada del juicio que apuntas contra tu propio cuello, y deja a un lado las devastadoras acometidas con las que procuras ocultar tu santidad.

10. Así entenderás que el dolor no existe. 2Así el júbilo de Dios se vuelve tuyo. 3Éste es el día en que te es dado comprender plena­mente la lección que encierra dentro de sí todo el poder de la salvación: el dolor es una ilusión; el júbilo es real. 4El dolor es dormir; el júbilo, despertar. 5El dolor es un engaño; y sólo el júbilo es verdad.

11. Por lo tanto, volvemos nuevamente a optar por la única alter­nativa que jamás se puede elegir, ya que sólo elegimos entre las ilusiones y la verdad, entre el dolor y el júbilo, entre el Cielo y el infierno. 2Que la gratitud hacia nuestro Maestro invada nuestros corazones, pues somos libres de elegir nuestro júbilo en vez de dolor, nuestra santidad en vez de pecado, la paz de Dios en vez de conflicto y la luz del Cielo en lugar de las tinieblas del mundo.


¿Qué me enseña esta lección?

¿Quién puede desear el dolor, a la dicha?
¿Quién puede desear el miedo, al amor?
¿Quién puede desear el castigo, al perdón?
¿Quién puede desear la guerra, a la paz?
¿Quién puede desear la enfermedad, a la salud?
¿Quién puede desear la muerte, a la vida?
¿Quién puede desear la separación, a la Unidad?
¿Quién puede desear la temporalidad, a la eternidad?

Tan sólo el ego, puede desear esas cosas, antes que reconocer que su identidad es errónea.

Somos Hijos de Dios, y nuestra identificación con el mundo material, ilusorio y temporal, nos ha llevado a experimentar el sueño de la separación. Creemos ser un cuerpo que nace y culmina su misión con la muerte.  Vivimos identificados con la creencia en la culpa y nos vengamos del cuerpo haciéndole el máximo responsable de todo cuanto nos ocurre.
Creemos en el sacrificio y en el sufrimiento como vías expiatorias de la culpa que sentimos; nos vemos expatriados de nuestro verdadero hogar y sentimos temor por Aquel que nos ha expulsado del mundo paradisíaco.

Añoramos la felicidad, pero confundimos que la felicidad no depende de factores externos, si no que debemos descubrirla en nuestro interior pues forma parte de nuestra verdadera esencia: es nuestra decisión Ser lo que Somos.

Hoy elijo Ser lo que Soy: Espíritu Divino. A salvo, sano y pleno. Libre de toda limitación. Libre para perdonar. Libre para salvar al mundo.


Ejemplo-Guía: "Si elijes ser un cuerpo, el dolor lo harás real; si elijes ser un Espíritu, el dolor es una ilusión"

El Curso que estamos estudiando nos deja muy claro, que el mundo que percibimos es fruto de nuestra mente. Nos deja muy claro, que es ilusorio y temporal y que su realidad niega nuestra verdadera identidad.

Es en este sentido, que vamos a analizar el motivo del ego para dar valor y significado a la experiencia corporal y todos los efectos a los que asocia dicho cuerpo: dolor, ataque, necesidad, enfermedad, castigo, muerte, etc.

Sin dolor, el cuerpo no existiría. Sin la muerte, el propio ego, tendría dudas sobre la existencia de aquello que ha fabricado. El tiempo se convierte en su mejor aliado para dar testimonio de la evolución y decrepitud de su fabricación, de su obra maestra, el cuerpo. Sin esas señales, que se convierten en profundas huellas en las que recrearse haciendo uso del recuerdo, del pasado, el ego no tendría referencia de su existencia.

El cuerpo, no es nuestra realidad verdadera. Esa idea debe calar en nuestra mente y ha de llevarnos al despertar del sueño donde el cuerpo es el principal protagonista y guionista de lo que llamamos vida. Tanto es así, que nuestra conciencia no nos permite creer en otra realidad que no seamos capaces de percibir con los sentidos del cuerpo. Aquello que no percibo, no existe y esa visión niega nuestra verdadera identidad, la cual no es de este mundo.

¿Qué podemos hacer para vivir dentro del sueño sin dolor? Educar la mente, pues la mente es la única causa de la ilusión. Educar la mente requiere práctica y dedicación. No basta con pensar que el dolor no es real para, de forma inmediata, dejar de sentir dolor. Aunque es verdad, que la nueva visión que ha de llevarnos a ver las cosas de otra manera y por lo tanto a percibirlas de manera diferente, comienza con un cambio de pensamiento. 

Tal vez, deberíamos marcarnos una ruta. Por ejemplo, dejar de dar valor y significado a las cosas que vemos y percibimos. Dejar de juzgar dualmente. Con esta práctica, estaremos alejándonos del arraigado hábito que nos mantiene prisionero del mundo material y de su credibilidad.

El dolor forma parte del inconsciente colectivo de la humanidad. Podríamos decir, que junto a la muerte, es el arma secreta que guarda celosamente el ego para mantenernos estrechamente conectado con el cuerpo y con el pensamiento de realidad que trata de imponerle.
Si sentimos dolor no podremos negar la realidad del cuerpo. Este es el firme argumento del ego. Pero, la clave de su debilidad se encuentra en que se trata de una creencia y por lo tanto de una fabricación de nuestra mente. Por lo tanto, podemos ir a la causa y corregir el error inicial que nos ha llevado a creer en esa ilusión.

Cuando sientas dolor, no le tengas miedo. Míralo, obsérvalo y mentalmente déjalo marchar. Mentalmente, piensa que no lo necesitas para nada, pues estás directamente conectada a la Fuente que te creó y no tienes nada que temer.

jueves, 7 de julio de 2016

Cuento para Chavakiah: "El Espíritu reconciliador"


Aquellos que les conocían, decían que habían nacido el uno para el otro, y cualquiera que hubiese tenido la oportunidad de conocerles, llegarían a la misma opinión, y es que desde muy pequeños El e Iah sintieron algo muy especial que les llevó a una amistad que muchos envidiaban.
Se complementaban y entendían tan bien, que nadie les vio jamás discutir.
Cuando uno de ellos emprendía algo, siempre lo hacía pensando en el otro y aquello era el secreto que permitió que durante todos aquellos años vivieran como ejemplo de armonía.
Con el tiempo fueron creciendo y las experiencias que cada uno iba adquiriendo, rápidamente era compartida con su compañero.
Pero llegó el día en que Iah tuvo que abandonar el pueblo. Era un poco mayor que El, y debía desplazarse a la ciudad para continuar sus estudios.
Habían estado tanto tiempo junto que nunca pensaron que algún día tendrían que separarse.
No, para eso no estaban preparados, al menos eso pensaba El, que veía como un profundo vacío nacía en su pecho cuando Iah le contaba sus proyectos.
  • No puedes dejarme Iah, deberías esperarme, tan sólo me queda un año -le rogaba El a su amiga e inseparable compañera.
  • Pero El, no lo comprendes, perderé un año y ya sabes que mis padres se han sacrificado por mí para que logre ir a la universidad. No puedes pedirme eso -le explicó Iah sufriendo enormemente -.
  • Ya veo que tus estudios son más importantes que yo -dijo indignado El -.
  • ¿En verdad crees eso? Eres injusto conmigo. Pensé que eras mi mejor amigo, pero veo que tan solo te importas tú -contestó Iah ofendida y dolida -.
  • Tú hablas de amistad. Un verdadero amigo no abandona a otro por ambición. Quieres ser la mejor, siempre lo has querido.
Aquellas palabras fueron muy duras y El lo sabía. En lo más profundo de su corazón no estaba sintiendo lo que sus palabras expresaban, y sin embargo, no evitó que fuesen dichas.
Iah profundamente ofendida sintió como sus lágrimas quemaban con gruesas gotas sus ojos y se alejó de El.
Se había quedado solo, aquella amistad tan inalterable se esfumó en solo segundos. No podía ir a casa en aquel estado y decidió buscar un lugar aislado donde quedó sumergido en sus pensamientos.
Pero no sería por mucho tiempo, pues inesperadamente una voz le interrumpió:
  • ¿Muchacho, por qué sufres? Nada te impide ser feliz, al no ser tu mismo -le dijo aquel misterioso personaje -.
El quedó muy sorprendido, pues pensaba que estaba solo en aquel rincón oculto y además, ¿cómo sabía aquel desconocido lo que a él le pasaba?
  •  Por favor no se ofenda, pero no tengo la costumbre de hablar con desconocidos -contestó El-. Pero de todos modos, ¿cómo sabe usted que estoy sufriendo?, ¿quién es usted? -preguntó finalmente llamado por la curiosidad -.
  • Mi nombre es Chavakiah y soy el espíritu de la reconciliación -le contestó llanamente el tal espíritu -.
  • ¿El espíritu de la reconciliación? -expresó admirado El -.
  • Muchacho, ¿por qué has escogido el camino más difícil que tan sólo te lleva al sufrimiento? Tienes en tus manos la posibilidad de cambiar las cosas. Si has ofendido a Iah, pídele perdón y reconcíliate con ella. ¿No es eso lo que más desea tu corazón? -le dijo el espíritu -.
Pero El apenas si podía oír ya su voz, pues corría presuroso en busca de Iah. Le iba a pedir perdón y a reconciliarse con ella, pues compendió que el mal tan solo podría cambiarlo con el bien, y él lo tenía en sus manos.

Fin

Diálogo con el Ángel Chavakiah

  • Un día, la humanidad perdió su inocencia primigenia…
  • Su afán de individualidad, le llevó a comer del fruto prohibido…
  • Desde ese momento, el efecto…, siempre aparece en respuesta a una causa…
  • Desde ese momento, eres consciente, de que cada acción conlleva implícita una lección.
  • Largo ha sido el camino recorrido…, tus alforjas están repletas de experiencias… eres un alma bregada en mil batallas y ello, te permite ser el perfecto constructor del Nuevo Edén.
  • Posees el Verbo Creador y ya no eres el alma inconsciente que ignora las reglas de la construcción.
  • Ahora, eres un experto en el manejo de las leyes, y esta condición te lleva a ser un magnífico instructor para aquellos que aún se encuentra en la etapa del autoconomiento.
  • ¡Ojala!, tu Verbo sea reconciliador…
  • ¡Ojala!, tu Verbo se portador de armonía y orden…
  • ¡Ojala!, tu Verbo sea sencillo, comprensible, adaptado al lenguaje del pueblo, pues siendo así, el mundo podrá comprender, que tras la dura labor de la individualización, se alcanzará una condición, mucho más elevada….
  • …Ser UNO, como UNO es Dios.

Plegaria y Exhorto de Chavakiah

PLEGARIA

CHAVAKIAH: Dios que da la alegría.
Amo al Señor por haber escuchado la voz de mis oraciones.
CHAVAKIAH, Ayúdame, Señor,
para que la voz de mi Ego pueda llegar a mi mente.
Ayúdame, Señor
a entender la lengua extraña de las divinas regiones.
Ayúdame, CHAVAKIAH:
pon en mi la fuerza de decisión necesaria
para romper con los hábitos perversos
y poder así ser la base de un nuevo universo.
Inspírame, Señor, la palabra justa,
el gesto apropiado,
el tono que crea en el cielo
lo que las manos humanas cimentan en la tierra.
Ayúdame, ¡oh CHAVAKIAH!
a encontrar el espacio físico apropiado
para la creación de este nuevo universo.
Yo seré el material firme,
la cal y el cemento de Tu Obra,
y te ofrezco mi cuerpo y mis vehículos
para que edifiques con ellos el nuevo Edén.

CHAVAKIAH exhorta:

El Eterno me ha situado en este punto del Universo
para que condujera a los hombres más allá del pensamiento concreto
en las regiones en las que se elabora el futuro.
Y yo te he elegido a ti para que me sirvas de instrumento.
Crear futuro ha de ser tu trabajo, tu misión,
y para que esa creación se implante,
te he dotado de medios expresivos convincentes.
Utiliza la palabra, peregrino, utiliza el verbo,
busca en los medios de comunicación
la manera de hacerte oír,
y para que mejor te escuchen y comprendan,
sé lobo entre los lobos y oveja entre las ovejas.
Utiliza la lengua del pueblo,
sé sencillo y campechano en apariencia
pero no olvides jamás tu misión esencial.
Por ti la Tierra ha de regirse
como nos regimos en el cielo.
Tú has de hacer que las leyes humanas se conformen
a las leyes divinas.
Has de abrir los ojos a tus hermanos
para que sean capaces de discernir
lo que está a la derecha y lo que está a la izquierda;
lo que es positivo y lo que es negativo,
y enseñarles para que sirve lo uno y lo otro.
Cuando te vayas de este mundo, peregrino,
la puerta del eterno futuro debe estar,
para los hombres de la Tierra,
abierta de par en par.


(Plegarias y Exhortos de los 72 Genios de la Cábala - KABALEB)

Chavakiah: "Dios que da la alegría"


Nombre: Chavakiah, "Dios que da la alegría".

Coro: Potencias, Ángeles al servicio de Gueburah-Justicia.

Nombre del Ángel en letras: Khaf-Vav-Qof-Yod-Hé

Nombre del Ángel en cifras:11-6-19-10-5

Nombre del Ángel en Arcanos Mayores: Fuerza-Enamorados-Sol-Rueda de la Fortuna-Sumo Sacerdote.

Maestro del sendero 19 que une Gueburah a Hesed en su trayecto de Retorno. Trabaja con el nombre de Inteligencia de todas las Actividades Espirituales.

Días de regencia: 25 de abril; 9 de julio; 22 de Septiembre; 3 de Diciembre; 12 de febrero. Del 14 de septiembre al 18 de septiembre.

Regencia zodiacal: 4º al 5º de Tauro; 16º al 17º de Cáncer; 28º al 29º de Virgo; 10º al 11º de Sagitario; 22º al 23º de Acuario; 20º al 25º de Virgo.

Lo que otorga:
  • Entrar en gracia con aquellos a los que hemos ofendido.
  • Partazgo amistoso de testamentos entre miembros de la familia.
  • Paz y armonía en las familias.
  • Comprensión entre padre e hijos.
  • Evita caer en la tentación de provocar la discordia y los procesos ruinosos e injustos.
Programa-Lección: Crear futuro, utilizando el verbo para ello.

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 189

LECCIÓN 189

Siento el Amor de Dios dentro de mí ahora.

1. Hay una luz en ti que el mundo no puede percibir. 2Y con sus ojos no la podrás ver, pues estás cegado por él. 3No obstante, tienes ojos con los que poder verla. 4Está ahí para que la contem­ples. 5No se puso en ti para que se mantuviese oculta de tu vista. 6Esta luz es un reflejo del pensamiento con el que practicamos ahora. 7Sentir el Amor de Dios dentro de ti es ver el mundo reno­vado, radiante de Inocencia, lleno de esperanza y bendecido con perfecta caridad y amor.

2. ¿Quién podría sentir temor en un mundo así?  2Dicho mundo te da la bienvenida, se regocija de que hayas venido y te canta ala­banzas mientras te mantiene a salvo de cualquier peligro o dolor: 3Te ofrece un hogar cálido y tranquilo en el que permanecer por un tiempo. 4Te bendice a lo largo del día, y te cuida durante la noche, cual silencioso guardián de tu sueño santo. 5Ve en ti la salvación, y protege la luz que mora en ti, en la que ve la suya propia. 6Te ofrece sus flores y su nieve como muestra de agrade­cimiento por tu benevolencia.

3. Éste es el mundo que el Amor de Dios revela. 2Es tan diferente del mundo que ves a través de los enturbiados ojos de la malicia y del miedo, que uno desmiente al otro. 3Sólo uno de ellos puede percibirse en absoluto. 4El otro no tiene ningún significado.  5A aquellos que ven surgir del ataque un mundo de odio listo para vengarse, asesinar y destruir, les resulta inconcebible la idea de un mundo en el que el perdón resplandece sobre todas las cosas y la paz ofrece su dulce luz a todo el mundo.                                                                               .

4. Sin embargo, el mundo del odio es igualmente invisible e inconcebible para aquellos que sienten dentro de sí el Amor de Dios. 2Su mundo refleja la quietud y la paz que refulge en ellos; la tranquilidad y la inocencia que ven a su alrededor; la dicha con la que miran hacia afuera desde los inagotables manantiales de dicha en su interior. 3Contemplan lo que han sentido dentro de sí, y ven su inequívoco reflejo por todas partes.

5. ¿Cuál de ellos quieres ver? 2Eres libre de elegir. 3Mas debes conocer la ley que rige toda visión y no dejar que tu mente se olvide de ella: contemplarás aquello que sientas en tu interior. 4Si el odio encuentra acogida en tu corazón, percibirás un mundo temible, atenazado cruelmente por las huesudas y afiladas garras de la muerte. 5Mas si sientes el Amor de Dios dentro de ti, con­templarás un mundo de misericordia y de amor.

6. Hoy pasamos de largo las ilusiones, según intentamos llegar hasta lo que es verdad en nosotros y sentir su infinita ternura, su Amor que sabe que somos tan perfectos como él mismo, y su visión, el don que su Amor nos ofrece. 2Hoy aprenderemos el camino, 3el cual es tan seguro como el Amor mismo, al que nos conduce. 4Pues su sencillez nos protege de las trampas que las descabelladas complicaciones del aparente razonar del mundo tienen como propósito ocultar..

7. Haz simplemente esto: permanece muy quedo y deja a un lado todos los pensamientos acerca de lo que tú eres y de lo que Dios es; todos los conceptos que hayas aprendido acerca del mundo; todas las imágenes que tienes acerca de ti mismo. 2Vacía tu mente de todo lo que ella piensa que es verdadero o falso, bueno o malo; de todo pensamiento que considere digno, así como de todas las ideas de las que se siente avergonzada. 3No conserves nada. 4No traigas contigo ni un solo pensamiento que el pasado te haya enseñado, ni ninguna creencia que, sea cual sea su proce­dencia, hayas aprendido con anterioridad. 5Olvídate de este mundo, olvídate de este curso, y con las manos completamente vacías, ve a tu Dios.

8. ¿No es acaso Él Quien sabe cómo llegar a ti? 2Tú no necesitas saber cómo llegar a Él. 3Tu papel consiste simplemente en permitir que todos los obstáculos que has interpuesto entre el Hijo y Dios el Padre sean eliminados silenciosamente para siempre. 4Dios hará lo que le corresponde hacer en gozosa e inmediata respuesta. 5Pide y recibirás. 6Mas no vengas con exigencias, ni le señales el camino por donde Él debe aparecer ante ti. 7La manera de llegar a Él es simplemente dejando que Él sea lo que es. 8Pues de esa forma se proclama también tu realidad.

9. Así pues, hoy no elegiremos el camino por el que vamos a Él. 2Pero sí elegimos dejar que Él venga a nosotros. 3Y con esta deci­sión descansamos. 4Su Amor se abrirá paso por su cuenta en nues­tros corazones serenos y en nuestras mentes abiertas. 5Es induda­ble que lo que no ha sido negado se encuentra ahí, si es que es verdad y puede alcanzarse. 6Dios conoce a Su Hijo y sabe cómo llegar a él. 7No necesita que Su Hijo le muestre el camino. 8A tra­vés de cada puerta abierta Su Amor refulge hacia afuera desde su hogar interno e ilumina al mundo con inocencia.

10. Padre, no sabemos cómo llegar a Ti. 2Pero te hemos llamado y Tú nos has contestado. 3No interferiremos. 4Los caminos de la salvación no son nuestros, pues te pertenecen a Ti. 5Y es a Ti a donde vamos para encontrarlos. 6Nuestras manos están abiertas para recibir Tus dones. 7No tenemos ningún pensamiento que no pensemos contigo, ni abrigamos creencia alguna con respecto a lo que somos o a Quién nos creó. 8Tuyo es el camino que queremos hallar y seguir. 9Y sólo pedimos que Tu Volun­tad, que también es la nuestra, se haga en nosotros y en el mundo, para que éste pase a formar parte del Cielo. 10Amén.


¿Qué me enseña esta lección?

¡Qué hermosa lección! Me libero de  mis pensamientos de miedo; de mis sentimientos de culpabilidad; de la necesidad de sufrir para poder así redimir mis “pecados”; me libero del castigo y del dolor; me libero del sacrificio pues no veo débito en mi alma; me libero de la enfermedad pues lo que es puro e inocente no puede enfermar.

Me libero de todas mis creencias; me libero de todos y cada uno de los ropajes con los que he cubierto mi identidad; me libero de mis emociones, aquellas a las que he considerado puras y a las que he condenado como impuras.

Me libero de mi pasado y me libero de mi futuro.

Hago realidad el presente; hago realidad el ahora, este instante santo y veo mi inocencia, mi perfección; me veo lleno de Luz; me siento preñado del Amor de Dios. Soy Uno con mi Creador. Soy Uno con mis Hermanos de filiación.

Estoy en mi Hogar. Gozo de la Paz y la Dicha; de la Plenitud y la Abundancia que Dios dispone para su Creación.


Ejemplo-Guía: "Suelta todas las creencias; suelta todos tus deseos; suelta todas tus pertenencias; suelta la visión del mundo... y déjate llevar: vive".

¿Miedo? ¿Es ese el estado que percibes?
¿Inseguridad? Las creencias, las buenas y las malas, nos aportaban ese espacio seguro donde experimentar la vida.
¿Soledad? Al sentir, que no nos guía, no nos mueve, ningún deseo.
¿Necesidad? Al desprenderte de todo cuanto te ataba.

¿Y a eso le llamamos vivir? Como bien nos explica Emilio Carrillo, ese estado tiene otro nombre más apropiado: sobrevivir. La vida, no tiene desgaste, pues la vivimos desde la aceptación, desde el amor, desde el disfrute, desde la felicidad y la alegría, desde el desapego y el desprendimiento.

El sobrevivir, es ataque, es miedo, es rivalidad, es competencia, es victimismo, es sufrimiento y sacrificio, es tristeza y pérdida, es dolor y castigo, es apego y estancamiento.

¡Qué hermosa invitación nos hace esta Lección! Es tanta su sencillez, que a los ojos del cuerpo le cuesta verla. Se nos presenta como una prueba científica para que comprobemos, a través de la experiencia, de la percepción, la certeza de que la Luz de Dios se encuentra en nuestro interior.

La conclusión será fácil de valorar. Si el Amor de Dios no estuviese en nuestro interior, si no formase parte de nuestra condición divina, andaríamos a ciegas y nuestra vida sería un caos. Pero esto no ocurrirá, sino todo lo contrario. Nuestra vida pasará del desorden fruto de la demencia a un estado donde gozaremos del placer que experimentaremos al disfrutar de la presencia de Dios en nosotros.

¿Qué ocurrirá? Tendremos que ser como niños; ver con los ojos nuevos de un niño; sentir con la inocencia pura de un niño; preguntar desde la curiosidad ávida de un niño.
Esto significa, que los valores que hasta ahora nos habían guiado, ahora dejan de tener sentido. Esto significa, que los juicios que antes emitíamos para distinguir lo bueno de lo malo, ahora deben enmudecer. Esto significa, que el orden de prioridades que establecíamos y de donde surgían nuestras necesidades, ahora deben acallarse.

¿Entonces qué...? Vive. Míralo todo con ojos nuevos y limpios. Vive y deja a la vida que te guíe, pues te llevará allí donde debas estar y te invitará a hacer lo que debas hacer.
Vive, con intensidad, con alegría, con aceptación. Ya no hay nada bueno, ni malo. Ya no hay dioses a los que adorar, ni infiernos a los que temer. Tan solo vive, y con cada respiración recibe el aliento de Dios, y al expirar, agradece el haberte hecho consciente de la Luz que refulge en tu interior. Agradece el Amor que te dispensa y compártelo.