sábado, 1 de abril de 2017

Génesis: "El Despertar del Ser" - 12ª parte -

El jardín del Edén III.

Traducción Convencional: Tomó, pues, Yavé Dios al hombre y le puso en el jardín del Edén para que lo cultivase y guardase, y le dio este mandato: “De todos los árboles del paraíso  puedes comer,  pero del árbol de la ciencia del bien y del mal no comas, porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.”.

Pasemos a la traducción de Fabre d´Oliver: Así pues, Jehová, el Ser de Seres, habiendo tomado Adam, el Hombre Universal, lo colocó en el recinto orgánico de la sensibilidad temporal, para que lo elaborara y lo guardara con cuidado”.
Y le recomendó fuertemente, Jehová, Él- los Dioses, declarándole así su voluntad: ”de toda la substancia vegetativa del recinto orgánico, puedes alimentarte sin temor, pero de la substancia propia del conocimiento del bien y del mal, guárdate de consumirla, ya que el día mismo en que te alimentes de ella, te convertirás en mudable y morirás”.

Es un momento estelar, que sin duda se encuentra inscrito en la “memoria de la naturaleza”, y por ende, en la memoria inconsciente del colectivo formado por la humanidad. Se trata de un momento crucial, la semilla se ha convertido en árbol con capacidad para dar frutos, o lo que es lo mismo, la energía etérica, ondular, adquiere el estado corpuscular, para convertirse en un recinto orgánico, en un cuerpo material. Ese recinto, nos aclara la traducción, tiene la peculiaridad de la “sensibilidad temporal”, y con ello nos indica, la condición del Mundo Físico, donde su Estado de Ser no es real, si entendemos por real: eterna, sino que es temporal, perecedera, y por lo tanto ilusoria e irreal.

Podemos decir, que a partir de ese momento, el Adam universal está “completo” es decir, cuenta con los Vehículos necesarios para desarrollar los Trabajos del 4º Día. Estos Vehículos son: Cuerpo Denso, Cuerpo Etérico, Cuerpo de Deseos y Cuerpo Mental.

“Y le recomendó fuertemente, Jehová…”. Nos llama la atención el énfasis que aporta la traducción de esta parte del pasaje. La advertencia, pues se trata de una recomendación y no de una imposición, que iría en contra del libre albedrío heredado por Adam de su Creador, nos pone en alerta, pues sin duda, llevaría implícita un mensaje cuyas consecuencias resultaría trascendente para la futura evolución de la Humanidad.

”…de toda la substancia vegetativa del recinto orgánico, puedes alimentarte sin temor, pero de la substancia propia del conocimiento del bien y del mal, guárdate de consumirla, ya que el día mismo en que te alimentes de ella, te convertirás en mudable y morirás”.

¿Qué intención llevaría a Elohim a poner en el jardín un árbol cuyo fruto recomendara a su creación, no comer de él? ¿No hubiese sido más fácil, no haberlo creado? Pera esta reflexión se sustenta sobre un total desconocimiento de la Acción Creadora de Elohim. Hemos analizado uno por uno, los 7 Días de la Creación, y ello nos ha permitido conocer como ha quedado estructurado el Esquema Organizativo dispuesto por la Divinidad, los diferentes Mundos y Planos de Manifestación, así como los distintos Vehículos para “circular” por dichos Mundos. Estamos en condiciones de saber, que el Mundo del 4º día, el Físico, es la copia exacta de los Mundos Superiores. El axioma hermético nos lo confirma: “Como arriba es abajo”. Por lo tanto, las condiciones que se han establecido para los Planos Superiores deben regir para los Planos Inferiores.

El Conocimiento, el Discernimiento, es un Atributo del Séfira Binah, el tercer rostro divino. Su Trabajo consiste en establecer las Leyes que toda creación debe cumplir. De su fuente emana la matriz que da lugar al “conocimiento del bien y del mal”. Esa es la razón por la que en el “jardín del Edén” debía encontrarse, pues como hemos adelantado, ese Mundo es la réplica de los de Arriba.

¿Pero, por qué la recomendación de Elohim de no comer de él? La respuesta debemos buscarla en el momento evolutivo en el que se produce tales hecho. La Humanidad acaba de adquirir una nueva condición; tiene un nuevo Vehículo que le aporta nuevas experiencias. Es inexperto en el manejo de dicho Vehículo y corre el riesgo de utilizarlo indebidamente. Su buscamos una analogía, quizas nos ayude lo que ocurre a una criatura recién nacida, la cual se enfrenta a un mundo inhóspito al que debe adaptarse en un continuo proceso de crecimiento. Si a cada actuación de este ser, vamos indicándole lo que está bien o está mal, le estamos impidiendo seguir el proceso natural por el que debería aprender y enriquecer su conciencia. El decirle lo que le va a pasar antes de que experimente por sí mismo, le acelera el aprendizaje, pero igualmente se vincula con su mentor, estableciéndose una relación de “deuda” con él.

Eso fue lo que ocurrió en el Proceso adámico. Veamos cómo fue.

La substancia propia del conocimiento del bien y del mal, ya lo hemos adelantado, está vinculada con Binah, en cuyo Centro de Conciencia trabajan  entidades superiores al Hombre. Estas entidades se conocen con el nombre de Ángeles.
De ellos recibimos la facultad de Discernir lo bueno de lo malo, pero al vincularnos voluntariamente a ellos, nos convertimos automáticamente en sus ejecutores.
Nuestra inexperiencia en ese tramo del camino, imposibilitaba el traducir plenamente sus energías en actos, lo que conllevaba, que o bien desperdiciamos parte de esas energías, la cual resbala hacia el abismo, o bien, actuamos contrariamente a las Leyes Cósmicas poniendo en circulación una energía destructiva.
Decíamos que la energía mal canalizada alcanza el nivel dispuesto por la Divinidad para estos casos, el Abismo. En esta zona “inferior” evolucionan Entidades con las que nos relacionamos en ese intercambio de energía.

¿Qué clase de Entidades utilizan en el Abismo, las energías que no conseguimos integrar en nuestra conciencia por la vía del amor?

Lo recogido en el Génesis hace referencia a la “historia” protagonizada por Elohim, el Dios de nuestro Sistema Solar. Ya tuvimos ocasión de indicar, que cada Sistema Solar tiene su “Hacedor”, por lo que podemos hablar de otros Dioses Creadores. Decíamos, igualmente, que el Dios de nuestro Sistema se encuentra ocupando un peldaño evolutivo de la Gran Escalera que le lleva a su meta final, convertirse en lo que se llama Ain-Sof o Absoluto.
Podemos determinar, que antes que Elohim adquiriese la condición creadora, otros Seres Creadores han llevado a cabo su propio proceso creador. Como consecuencia de ello, las Oleadas de vidas emanadas en dicho “acto”, han seguido un programa similar a las protagonizadas por la acción creadora del Dios de nuestro Sistema. Podemos decir en este sentido, que de las cuatro Oleadas de Vida puestas en circulación por Elohim, tan sólo la Humana llegará a alcanzar la condición de Dioses Creadores. Los animales, vegetales y minerales tendrán  que esperar a otro Proyecto Creador.

Nos dice Kabaleb a este respecto,  en su obra “Interpretación Esotérica del Antiguo Testamento”, que la humanidad que había adquirido esa condición en un anterior Proceso Creador, en el 4º Día había alcanzado un nuevo estado de conciencia, el angélico. Dicha categoría de seres se vio escindida en grupos, como ahora lo estamos nosotros, de forma que mientras unos, los ángeles, habitaban los cielos, otros, los luciferianos, habitaban en el Abismo, encontrándose así en condiciones de devorar los mendrugos que caen de la mesa de Adam.

La recomendación de Jehová, adquiere significado, pues en la medida en que el hombre “decide” comunicarse con dichas entidades, las cuales eran unos rezagados de su Oleada de Vida, se ponía en peligro el proceso natural de crecimiento diseñado para la Humanidad.
Ya hemos dicho que se trataba de una recomendación y no de una prohibición. Si la Divinidad no hubiese querido que Adam comiese de ese fruto, nunca se hubiera producido tal hecho. Pero Adam es un “Dios en Potencia”, y cuenta con ese ardor por su condición divina. Los luciferes eran “semidioses” y ese estado fue estímulo suficiente para ganar nuestro interés.

“…guárdate de consumirla, ya que el día mismo en que te alimentes de ella, te convertirás en mudable y morirás”.

La interpretación que da Fabre a la palabra morirás es la siguiente: en su sentido propio, es una fusión, una extensión simpática, un tránsito, un retorno a la sede universal. La muerte es la condición que adquirimos cuando hemos comido “anticipadamente” del fruto del conocimiento del Bien y del Mal. Ese “saber prematuro” nos lo suministra de primera mano, los luciferes, que como veremos más adelante nos “tentarán” para que comamos dicho fruto. La relación que se establece a partir de ese momento, es decisivo para la evolución del Ser, pues de no haberse producido ese “contacto”, la vía de aprendizaje de nuestra personalidad divina se habría llevado a cabo sin necesidad de que nuestro Vehículo Físico se destruyera, sin pérdida transitoria de la conciencia.
Pero como bien recoge Kabaleb sobre este particular, las Oleadas de Vida se penetran entre sí y es imposible evitar las consecuencias de ese contacto.

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 91

LECCIÓN 91

Los milagros se ven en la luz.

1. Es importante recordar que los milagros y la visión van nece­sariamente de la mano. 2Esto necesita repetirse una y otra vez. 3Es una de las ideas centrales de tu nuevo sistema de pensa­miento, y de la percepción a la que da lugar. 4El milagro está siempre aquí. 5Tu visión no causa su presencia, ni su ausencia es el resultado de que no veas. 6Es únicamente tu conciencia de los milagros la que se ve afectada. 7Los verás en la luz, mas no los verás en la oscuridad.

2. Para ti, pues, la luz es crucial. 2Mientras sigas en la oscuridad no podrás ver el milagro. 3Por lo tanto, estarás convencido de que no está ahí. 4Esto se deriva de las mismas premisas de las que procede la oscuridad. 5Negar la luz hace que te resulte imposi­ble percibirla. 6No percibir la luz es percibir la oscuridad. 7La luz entonces no te sirve de nada, a pesar de que está ahí. 8No la puedes usar porque su presencia te es desconocida. 9Y la apa­rente realidad de la oscuridad hace que la idea de la luz no tenga sentido.

3. Si se te dijera que lo que no ves se encuentra ahí, ello te parece­ría una locura. 2Es muy difícil llegar a convencerse de que lo que en verdad es una locura es no ver lo que se encuentra ahí, y, en su lugar, ver lo que no está ahí. 3Tú no dudas de que los ojos del cuerpo puedan ver. 4No dudas de la realidad de las imágenes que te muestran. 5Tienes absoluta fe en la oscuridad, no en la luz. 6¿Cómo se puede invertir esto? 7Tú no lo podrías hacer solo, pero no estás solo en esto.

4. Tus esfuerzos, por insignificantes que sean, están fuertemente respaldados. 2Sólo con que te percatases de cuán grande es esa fortaleza, tus dudas desaparecerían. 3Hoy dedicaremos el día a tratar de que sientas esa fortaleza. 4Cuando hayas sentido la for­taleza que mora en ti, la cual pone fácilmente a tu alcance todos los milagros, dejarás de dudar. 5Los milagros que tu sensación de debilidad ocultan se harán patentes de inmediato en tu concien­cia una vez que sientas la fortaleza que mora en ti.

5. Reserva diez minutos en tres ocasiones hoy para tener un rato de quietud en el que trates de dejar atrás tu debilidad. 2Esto se puede lograr fácilmente si te das instrucciones a ti mismo de que no eres un cuerpo. 3La fe se canaliza hacia lo que deseas, y tú diriges la mente en conformidad con ello. 4Tu voluntad sigue siendo tu maestro, y dispone de toda la fortaleza necesaria para hacer lo que desea. 5Puedes escaparte del cuerpo si así lo decides. 6Puedes experimentar la fortaleza que mora en ti.

6. Comienza las sesiones de práctica más largas con esta declara­ción que entraña una auténtica relación de causa y efecto:

2Los milagros se ven en la luz.
3Los ojos del cuerpo no perciben la luz.
4Mas yo no soy un cuerpo. 5¿Qué soy entonces?

6La pregunta con la que finaliza esta declaración es crucial para los ejercicios de hoy. 7Lo que piensas que eres es una creencia que debe ser erradicada. 8Pero lo que realmente eres es algo que tiene que serte revelado. 9La creencia de que eres un cuerpo necesita ser corregida, ya que es un error. 10La verdad de lo que eres apela a la fortaleza que mora en ti para que lleve a tu conciencia lo que el error oculta.

7. Si no eres un cuerpo, ¿qué eres entonces? 2Necesitas hacerte consciente de lo que el Espíritu Santo utiliza para reemplazar en tu mente la imagen de que eres un cuerpo. 3Necesitas sentir algo en lo que depositar tu fe a medida que la retiras del cuerpo. 4Nece­sitas tener una experiencia real de otra cosa, algo más sólido y seguro; algo más digno de tu fe y que realmente esté ahí.

8. Si no eres un cuerpo, ¿qué eres entonces? 2Hazte esta pregunta honestamente, y dedica después varios minutos a dejar que los pensamientos erróneos que tienes acerca de tus atributos sean corregidos y a que sus opuestos ocupen su lugar. 3Puedes decir, por ejemplo:

4No soy débil, sino fuerte.
5No soy un inútil, sino alguien todopoderoso.
6No estoy limitado, sino que soy ilimitado.
7No tengo dudas, sino seguridad.
8No soy una ilusión, sino algo real.
9No puedo ver en la oscuridad, sino en la luz.

9. En la segunda parte de tu sesión de práctica, trata de experi­mentar estas verdades acerca de ti mismo. 2Concéntrate en espe­cial en la experiencia de fortaleza. 3Recuerda que toda sensación de debilidad está asociada con la creencia de que eres un cuerpo, la cual es una creencia errónea y no merece que se tenga fe en ella. 4Deja de tener fe en ella, aunque sólo sea por un instante. 5A medida que avancemos te irás acostumbrando a tener fe en lo que es más valioso en ti.

10. Relájate durante el resto de la sesión de práctica, confiando en que tus esfuerzos, por insignificantes que sean, tienen todo el res­paldo de la fortaleza de Dios y de todos Sus Pensamientos. 2De Ellos es de donde procederá tu fortaleza. 3A través de Su fuerte respaldo es como sentirás la fortaleza que mora en ti. 4Dios y todos Sus Pensamientos se unen a ti en esta sesión de práctica, en la que compartes un propósito semejante al de Ellos. 5De Ellos es la luz en la que verás milagros porque Su fortaleza es tuya. 6Su fortaleza se convierte en tus ojos para que puedas ver.

11. Cinco o seis veces por hora, a intervalos razonablemente regu­lares, recuérdate a ti mismo que los milagros se ven en la luz. 2Asegúrate también de hacerle frente a cualquier tentación con la idea de hoy. 3La siguiente variación podría resultarte útil para este propósito especial:

4Los milagros se ven en la luz.
5No voy a cerrar los ojos por causa de esto.


¿Qué me enseña esta lección?

La función del milagro es poner fin al error de percepción con el que se identifica el ego. Dicho error le lleva a concebir una conciencia dual, basada en la separación de su creador y de lo creado; una conciencia que da lugar a la culpa como vía de redención de lo que interpreta "su acto pecaminoso"; una conciencia que cree en el miedo y siente miedo y que responde con violencia para protegerse de aquello que interpreta como un ataque; una conciencia que cree en la enfermedad como una respuesta de su cuerpo, un vehículo separado e independiente de su mente.

El milagro no se puede ver con los ojos del ego, pues su visión le mantiene en la oscuridad, en el desamor.

El milagro es la expresión del perdón, como viva expresión del amor. Cuando el milagro se produce, se alcanza un estado de coherencia en la conciencia que nos lleva a la visión correcta del ser. El milagro se ve en la luz, pues la luz es la condición natural del espíritu.

La creencia de que somos un cuerpo necesita ser corregida, ya que es un error.

Lo primero que tenemos que saber, es que Dios no creó el cuerpo porque el cuerpo es destructible, y, por consiguiente, no forma parte del Reino. Sin embargo, el cuerpo es el símbolo de lo que creemos ser. Al ser un  mecanismo de separación, podemos decir que no existe. A pesar de ello, el  Espíritu Santo, en la función que tiene encomendada dentro del sueño, utiliza nuestra creencia y logra que el cuerpo se  utilice como un recurso de aprendi­zaje.  El cuerpo no es real pero la mente sí lo es. La mente puede curar al cuerpo, pero el cuerpo no puede curar a la mente, lo que nos lleva a determinar que la mente tiene que ser más fuerte que el cuerpo. Nos revela el Curso que todo milagro es una demostración de esto.

¿Qué uso debemos dar al cuerpo, a pesar de conocer que no es real, mientras que permanezcamos en el sueño?

El mejor uso que podemos hacer del cuerpo es utilizarlo para que nos ayude a ampliar nuestra percepción, de forma que podamos alcanzar la verdadera visión de la que el ojo físico es incapaz. Aprender a hacer esto es la única utilidad real del cuerpo.


Es preciso que el cuerpo deje de atraernos y dejemos de prestarle ningún valor como medio de obtener algo, si queremos que nuestros pensamientos sean tan libres como los de Dios.


Debemos poner en manos del Espíritu Santo nuestra enseñanza en el uso del cuerpo. Debemos dejar de utilizar el cuerpo para fomentar la separación y el ataque y usarlo sólo como un medio de comunicación.

Ejemplo-Guía: "Mi cuerpo está enfermo"

No es preciso decir, que el ejemplo de hoy, nos invita al análisis de uno de los temas que cuenta con más "seguidores". Entre estos seguidores, es frecuente compartir una misma pregunta: ¿Si he puesto mi visión al servicio del Espíritu Santo, por qué mi cuerpo no sana?

Se trata de una pregunta basada en una premisa errónea de las enseñanzas del curso. Si planteamos que nuestro cuerpo está enfermo, es evidente que lo estamos viendo y si lo vemos, lo estamos haciendo real. Le estamos pidiendo al Espíritu Santo que sane algo que no es real, cuando en verdad, nuestra propuesta debe ser pedir que corrija nuestra percepción errónea.

Aprovecharé este ejemplo para profundizar un poco más en el tema de la enfermedad, desde el punto de vista que nos aporta Un Curso de Milagros. Para ello, compartiré las aportaciones realizadas por Kennth Wapnick.

La enfermedad es un conflicto en la mente que se desplaza sobre el cuerpo: el conflicto entre el ego y Dios.  En verdad, no existe tal conflicto, pues Dios ni siquiera reconoce la existencia de lo que es inherentemente ilusorio. Para el ego, no obstante, la guerra en contra de Dios es muy real y mientras más nos identifiquemos con su sistema de pensamiento, más nos identificaremos con la creencia de que nuestra mente es un campo de batalla. Este conflicto básico descansa sobre la creencia en la separación, la cual nuestra culpa nos recuerda continuamente. La enfermedad, por lo tanto, es la proyección de esta culpa.

Esta proyección de la culpa se puede entender de tres maneras. Primero, al atacarnos a nosotros mismos el ego procura expiar nuestra naturaleza pecaminosa y expresa nuestra negociación inconsciente con Dios de castigarnos a nosotros mismos, en vez de permitir que Dios nos castigue.   El ego cree que castigándose a sí mismo mitigará el castigo de Dios.

Segundo, no es suficiente que nos ataquemos, pues el ego continuará su progresiva búsqueda de chivos expiatorios. UCDM, nos dice sobre este particular:  "Siempre que consientes sufrir, sentir privación, ser tratado injustamente o tener cualquier tipo de necesidad, no haces sino acusar a tu hermano de haber atacado al Hijo de Dios".  
La necesidad del ego de proyectar la culpa es doblemente servida: primero proyecta la culpa sobre nuestro propio cuerpo y nos enferma como castigo por nuestros “pecados”. Luego trata de proyectar la responsabilidad de nuestro sufrimiento sobre otras personas.  Generalmente la acusación es inconsciente, pero en ocasiones estamos conscientes de un placer secreto que se deriva de acusar a alguien más por nuestra enfermedad: “Debido a lo que me has hecho, ahora estoy enfermo".

El tercer uso que el ego tiene para la enfermedad es como “una defensa en contra de la verdad”. Como afirma el libro de ejercicios: 

"La enfermedad es una decisión. No es algo que te suceda sin tú mismo haberío pedido, y que te debilita y te hace sufrir. Es una decisión que tú mismo tomas, un plan que trazas, cuando por un instante la verdad alborea en tu mente engañada y todo tu mundo parece dar tumbos y estar a punto de derrumbarse. Ahora enfermas, para que la verdad se marche y deje de ser una amenaza para tus falsos castillos". (L-pI.136.7)

La verdad es espíritu, nuestra Identidad y única realidad. A medida que avanzamos en nuestro camino espiritual y progresivamente reconocemos que el único significado de este mundo radica en ayudarnos a recordar nuestro verdadero Hogar, el ego atacará esta verdad por medio de reforzar nuestra identidad física. Uno de los medios más poderosos para lograr esto es enfermarnos. Si sentimos dolor, hacemos el cuerpo real; si el cuerpo es real, el espíritu no puede serlo. De este modo el ego se pone a salvo del “ataque” de la verdad.

¿Has dudado de la verdad, cuando compruebas que a pesar de que crees estar sirviendo a la luz, tu cuerpo no de proyectar la sanación? ¿Por qué no sanamos cuando conocemos el significado de enfermedad?

Kenneth, nos dice a este respecto: Si uno procurase descubrir el significado de cualquier síntoma específico, encontraría que su forma refleja el tipo específico de falta de perdón que yace sepultado en la mente del ego. Tal discernimiento, sin embargo, no sana, pues el perdón debe elegirse primero en lugar de la culpa. Desperdiciar horas interminables en la búsqueda de tal discernimiento puede muy bien servir a la astuta estrategia del ego de “buscar y no hallar”. Es el contenido detrás de la forma lo que es esencial.

“Sólo la mente puede errar. El cuerpo sólo puede actuar equivocadamente cuando está respondiendo a un pensamiento falso” (T-2.IV.2:4-5), pues “la enfermedad, no obstante, no es algo que se origine en el cuerpo, sino en la mente. Toda forma de enfermedad es un signo de que la mente está dividida...” (T-8.IX.8:6-7)

Es únicamente cuando elegimos el milagro y podemos decir y verdaderamente creer que “no me gobiernan otras leyes que las de Dios” (L-pl.76) que los efectos de las leyes del ego desaparecen: “Los milagros despiertan nuevamente la conciencia de que el espíritu, no el cuerpo, es el altar de la verdad. Este reconocimiento es lo que le confiere al milagro su poder curativo” (T-1.I.20)

Reflexión: ¿Crees que lo que ves es real? ¿Por qué?

viernes, 31 de marzo de 2017

Génesis: "El Despertar del Ser" - 11ª parte -

El jardín del Edén II.

Traducción Convencional: Salía del Edén un río que regaba el jardín, y de allí se partía en cuatro brazos. El primero se llamaba Pisón, y es el que rodea toda la tierra de Evila, donde abunda el oro, un oro muy fino, y a más también bedelio y ágata;  y el segundo se llama Guijón, y es el que rodea toda la tierra de Cus; el tercero se llama Tigris, y corre al oriente de Asiria; el cuarto es el Eufrates”.

Pasemos a la traducción de Fabre d´Oliver: Entretanto, una emanación luminosa, cual vasto río, se desprendía de la esfera sensible para la vivificación del recinto orgánico, dividiéndose y apareciendo en el exterior según el potencial cuaternario multiplicador, en cuatro principios.
El nombre del primero de estos principios emanados era Phishón, es decir, la realidad física, el ser aparente: envolvía toda la tierra de H´awila, la energía virtual, lugar natal del oro.Y el oro de esta tierra, emblema de la reflexión luminosa, era bueno. Era además el lugar natal del Bedolla, división misteriosa, y de la piedra Shoam, sublimación universal.
El nombre del segundo de estos principios emanados era Gihon, el movimiento formador: envolvía toda la tierra de Chush, el principio ígneo. El nombre del tercero de esos principios emanados era Hiddekel, el rápido propagador, sirviendo de vehículo del principio de la felicidad. El cuarto recibía el nombre de Phrath, a causa de la fecundidad, de la cual era manantial”.

Es preciso encontrar un significado distinto al aportado por la traducción convencional de este pasaje. Es preciso comprender que la alusión a los cuatro ríos que regaban el “jardín” está haciendo referencia a las claves herméticas aportadas por el sagrado nombre de Jehová (Yod-He-Vav-2º He). Es Fabré d´Olivet, con su traducción el que una vez más nos aporta la luz necesaria para comprender el contenido del texto: “apareciendo en el exterior según el potencial cuaternario multiplicador, en cuatro principios”.
Ese potencial cuaternario multiplicador proviene de la Ley de la Naturaleza implícita por Jehová. Ya hemos tenido ocasión de referirnos a esta clave y vemos una vez más como la Organización del Cosmos refleja la Ley del Cuaternario. Por lo tanto, esos cuatro ríos procedentes de una “emanación luminosa” está haciendo referencia al Patrón Cósmico de los Cuatro Elementos: Fuego-Agua-Aire y Tierra. Estamos hablando de las Esencias de los Zodiacales, las que utilizó Elohim en su Obra Creadora.

Situémonos. Nos encontramos en el 4º día de la Creación, donde ya hemos visto en el capítulo anterior, abordamos los Trabajos del Mundo Físico, el cual se divide en dos grandes “Regiones”, la Región Etérica y la Región Química.

La primera de ellas, la Región Etérica, se subdivide en 4 niveles, dando lugar a los 4 Éteres: Éter Químico, Éter de Vida, Éter Luminoso y Éter Reflector. La segunda Región, la Química, se subdivide en tres estados básicos: sólido, líquido y gaseoso. Bien, la traducción de esta parte del texto sagrado, nos está indicando claramente, que la “emanación luminosa, cual vasto río, se desprendía de la esfera sensible para la vivificación del recinto orgánico” está refiriéndose a la Región Etérica. Aquellos que tienen la capacidad de “ver dichas regiones, la describen con una emanación luminosa. Científicamente, existen experimentos realizados con el propósito de fotografiar ese campo energético. La cámara Kirlian es un ejemplo de lo que decimos. Esa energía del “campo vital” se desprendía de la esfera sensible para la vivificación del recinto orgánico. Casi no es necesario explicar el contenido de este pasaje, para comprender, que la esfera sensible a la que se refiere es el Mundo del Deseo, el Plano inmediatamente superior al Mundo Físico. Esa energía emanada desde el Mundo del Deseo se canaliza a través del Plano Etérico y vivifica el Cuerpo Físico. De esto, podemos sacar una importante información para aplicarla en nuestras vidas. Para poder dar vida a cualquier asunto a nivel material, debemos utilizar el potencial del Deseo. Ya sabemos que ese Plano es el que dio lugar a la división. Si en nuestros deseos ponemos Amor, la realidad material que vivamos tendrá ese rostro. Si en cambio, nuestros deseos están carentes de amor, la realidad que vivamos tendrá el rostro del desamor.

Os dejo información extraída de la obra de Max Heindel, “Concepto Rosacruz del Cosmos” en relación a la Región Etérica:

“El éter es también materia sica. No es homogéneo, como dice la ciencia  moderna,  sino  que  existe en cuatro  estados  diferentes”.
Constituye el medio de acceso para el espíritu viviente, que imparte vitalidad a las formas de la Región Química. Las cuatro subdivisiones más sutiles o etéricas del Mundo Físico constituyen lo que se conoce como Región Etérica”.
Tan pronto como entramos en este reino de la Naturaleza, nos encontramos en el mundo invisible e intangible, donde ya no sirven nuestros sentidos ordinarios y, por consiguiente, esta parte del Mundo Físico está prácticamente inexplorada por la ciencia material”.
Para el clarividente ejercitado, el éter es tan tangible como los sólidos, líquidos  y  gases  de  la  Región  Química  lo  son  para  el  hombre corriente. Aquel ve que las fuerzas vitales que prestan vida a las formas minerales, vegetales, animales y humanas fluyen en ellas por medio de los cuatro estados de materia etérica. Los nombres y funciones específicas de esos cuatro éteres son los siguientes:

Éter Químico. Este es, a la vez, positivo y negativo en sus manifestaciones. Las fuerzas que producen la asimilación y excreción trabajan por medio de esta clase de éter. La asimilación trabaja sobre el polo positivo del éter Químico y atraen los elementos necesarios, modelándolos en formas apropiadas. La excreción se efectúa por las fuerzas de la misma índole, pero que obran sobre el polo negativo del éter Químico. Estos procesos, como todos los que son independientes de la voluntad, son sabios, selectivos y no mecánicos meramente en su operación.

El éter de Vida. Así como el éter Químico es el conductor o medio de operación de las fuerzas que tienen por objeto el mantenimiento de la forma individual, así también el éter de Vida es el conductor o agente de operación de las fuerzas que tienen por objeto el mantenimiento de la especie, la fuerza de propagación. Las fuerza que trabajan sobre el polo positivo, son las que actúan sobre la hembra durante el período de gestación, capacitándola así para el trabajo positivo y activo de crear un nuevo ser. Por otro lado, Las fuerzas que trabajan sobre el polo negativo del éter de Vida capacitan al macho para producir el semen.

El éter Luminoso. Este éter es también positivo y negativo, y las fuerzas que obran sobre su polo positivo son las que generan ese calor de la sangre de los animales superiores y del hombre, las que los convierten en fuentes individuales de calor. Las fuerzas que obran sobre el polo negativo del éter luminoso son las que operan a través de los sentidos, manifestándose como funciones pasivas de visión, oído, tacto, olfato, gusto. También son las que construyen y nutren los ojos.
En los animales de sangre fría, el polo positivo del éter Luminoso es el conductor de las fuerzas que hacen circular la sangre, mientras que las fuerzas negativas tienen la misma función respecto a los ojos, como en el caso de los animales superiores o del hombre. Cuando los ojos no existen, las fuerzas que trabajan sobre el polo negativo del éter luminoso construyen o nutren otros órganos de sensación.
En las plantas, las fuerzas que trabajan sobre el polo positivo del éter luminoso producen la circulación de los jugos vegetales. Las fuerzas que trabajan sobre el polo negativo del éter luminoso depositan la clorofila, la sustancia verde de las plantas, y también los colores de las flores.

Éter Reflector: Todo acontecimiento deja tras sí un recuerdo indeleble en ese éter Reflector. Los pensamientos y todos los actos de los hombres dejan un recuerdo indeleble en la Memoria de la Naturaleza y en el éter Reflector, donde el vidente ejercitado puede leer su historia con una facilidad proporcional a su capacidad y ejercitamiento.
El éter Reflector tiene este nombre por más de una razón, porque los recuerdos  o  imágenes  que  hay  en  él  no  son  sino  reflejos  de  la Memoria de la Naturaleza. La memoria real de la naturaleza se encuentra en un reino mucho más elevado. Por regla general, los psimetras y los mediums obtienen sus informaciones de este éter.
Este éter es también el agente por el cual el pensamiento impresiona el cerebro humano. Está íntimamente ligado con la cuarta subdivisión del Mundo del Pensamiento, que es la más elevada de las cuatro subdivisiones contenidas en la Región del Pensamiento Concreto y la patria de la mente humana”.