sábado, 8 de julio de 2017

Cáncer y los trastornos de Estómago

Nos encontramos bajo las influencias del tránsito del Sol por el signo de Cáncer. Es por ello, que vamos a dedicar una serie de artículos a analizar, desde varios puntos de vista,  las enfermedades más comunes relacionadas con este signo.
Los textos astrológicos coinciden en asignar al signo Cáncer las siguientes zonas fisiológicas: el estómago, el esófago, el diafragma, las mamas, la leche, los lóbulos superiores del hígado, el conducto torácico, el páncreas, el suero de la sangre, el peristaltismo del estómago y la quimificación.
Para el desarrollo de este artículo, vamos a centrarnos en el estudio del estómago.



ESTOMAGO

Wikipedia

La palabra estómago deriva del latín stomachus, del griego stomachos (στόμαχος), stoma (στόμα), "boca". Los prefijos gastro y gástrico (relacionados con el estómago), ambos derivados de la palabra griega gaster (γαστήρ). El estómago es la primera porción del aparato digestivo en el abdomen, excluyendo la pequeña porción de esófago abdominal. Funcionalmente podría describirse como un reservorio temporal del bolo alimenticio, deglutido hasta que se procede a su tránsito intestinal, una vez bien mezclado en el estómago. Es un ensanchamiento del tubo digestivo de diámetro entre los 8 y 11 cm. situado a continuación del esófago. Sirve para que el bolo alimenticio se transforme en una papilla que de ahí en adelante será llamada quimo. En el estómago se encuentran en torno a 100 millones de neuronas, motivo por el cual se le suele llamar ″segundo cerebro.″

Su estructura y disposición hay que entenderlos teniendo en cuenta su desarrollo embrionario. El estómago en el segundo mes de vida embrionaria comienza como una simple dilatación del intestino anterior. A continuación sufre una rotación sobre un eje longitudinal de tal modo que la cara izquierda del estómago se hace anterior, y la parte derecha se hace posterior. Por esta razón el tronco vagal del lado izquierdo, que en el tórax desciende por el lado izquierdo del esófago, pasa a una localización anterior, mientras que el derecho se sitúa en el estómago en la parte posterior. El estómago tiene además otra rotación sobre un eje posterior, de tal modo que la parte inferior, por la que se continúa con el duodeno, asciende y se coloca a la derecha, bajo el hígado. Hay que tener presente que el estómago tiene en esta fase de la vida un meso en la parte posterior (mesogastrio dorsal) y otro en la parte anterior (mesogastrio ventral) que alcanza hasta la porción superior del duodeno.

Ambos mesos también sufren las rotaciones anteriores de tal modo que determinan una serie de pliegues en el peritoneo visceral que los recubre. El mesogastrio dorsal forma el omento mayor (tras fusionarse con el meso del colon transverso), lo que determina el cierre por la parte inferior de la bolsa omental. El mesogastrio ventral da origen al omento menor, que se extiende entre el borde derecho del estómago y la porción superior del duodeno hasta el hígado y la porta hepática.

El estómago está controlado por el sistema nervioso autónomo, siendo el nervio vago el principal componente del sistema nervioso parasimpático. La acidez del estómago está controlada por tres moléculas que son la acetilcolina, la histamina y la gastrina.

Enfermedades del estómago:
Gastritis: es la irritación de la mucosa gástrica que suele provocar su inflamación.
Úlcera péptica: es una herida originada por la destrucción de la mucosa gástrica que pasa la muscular de la mucosa.
Cáncer gástrico
Enfermedad de Menetrier



Enric Corbera (Bioneuroemoción

Estómago
1ª Etapa (Supervivencia) y 4ª Etapa (Relación).
El sentido biológico del aparato digestivo es la aceptación.
Conflicto: Conflicto de digerir pedazo. O falta de pedazo.
Resentir: “Quiero evitar algo que me imponen". "No puedo digerir el pedazo que me imponen".

Problemas de estómago: Incapacidad de digerir, asimilar lo nuevo en nuestra vida. Temor a lo nuevo. Falta aceptación.
Indigestión: miedo visceral, terror, angustia. Quejarse por todo.

La curva mayor: Tumoración - Supervivencia digestiva.
1ª Etapa (Supervivencia)
Conflicto: Conflicto alimentario en el marco familiar, problemas, irritaciones, miedo arcaico a morir por inanición. Conflicto de no poder digerir el pedazo. Contrariedad familiar. Ejemplo: no poder apropiarse definitivamente de una herencia que le corresponde, según testamente, o de las ganancias que le corresponden en una empresa de accionistas.
Resentir: “He cogido el trozo, el pedazo, me lo he tragado, pero no lo puedo digerir". "No tengo lo que quiero y tengo lo que no quiero". Buscar una guarrada en la historia de la persona. Frecuente en juicios, indeminizaciones o pensiones que le corresponden.

La Curva menor: Úlcera - Contrariedades indigestas.
4ª Etapa (Relación). Úlcera: Situación familiar verdaderamente indigesta. Se vive en Masculino. En femenino sería en la vagina.
Conflicto: Conflicto relativo a personas o situaciones con las que debemos codearnos por obligación. Contrariedad por el territorio (sin rencor si no afecta a la red biliar). Lucha por los límites del territorio con los "jefes del territorio aledaño". También afecta al contenido del territorio (ej. Pareja infiel "se va con otro/a" o con cambio de actitud).
Resentir: “El enemigo irrumpe en mi territorio y me desestabiliza" (Ejemplo: me siento obligado a soportar la familia de mi mujer.)

Gastritis
1ª Etapa (Supervivencia).
Conflicto: Conflicto de digerir la situación.
Resentir: “No puedo digerir la situación.
Por ejemplo: Una mujer tiene gastritis desde hace 15 días, y al preguntarle responde: “Mi mejor amigo y mi mejor amiga se han hecho pareja y aun no puedo digerirlo‖ (había muchos resentires todavía).


Acidez de estómago
1ª Etapa (Supervivencia)
Se trata de personas que cierran menos el cardias. Lugar donde el esófago pasa el diafragma y termina en el estómago. No se cierra y todos los ácidos suben y me queman.
¿Para qué dejo abierto el paso? Para dejar entrar más alimento (alimento emocional = amor). Conflicto: (Algo reciente). Un nudo en el estómago. Contrariedad familiar.
Resentir: "Estoy en un sentimiento de falta muy fuerte y dejo la puerta abierta para poder recibir más". “Quiero más amor, más alimentos buenos”. “Estoy en un callejón sin salida y quiero salir". "Quiero más amor". "No me siento reconocido y me abro al reconocimiento familiar".

2 puntos:
a) Quiero más amor.
b) Desavenencias familiares recientes.

¿Qué tipo de contrariedad he tenido hace unas horas o ayer?



Louise L. Hay

Estómago
Causa probable: Contiene los alimentos. Digiere las ideas.
Nuevo modelo mental: Digiero la vida con facilidad.

• Problemas:
Causa probable: Miedo. Temor a lo nuevo. Incapacidad de asimilar lo nuevo.
Nuevo modelo mental: La vida me sienta bien. Asimilo los nuevos momentos que me ofrece cada día. Todo está bien.

• Indigestión:
Causa probable: Miedo visceral, terror y angustia. Quejas y gruñidos.
Nuevo modelo mental: Digiero todas las nuevas experiencias en paz y con alegría.

Gastritis
Causa probable: Incertidumbre prolongada. Sentimiento fatalista.
Nuevo modelo mental: Me amo y me apruebo. Estoy a salvo.


Acidez de estómago
Causa probable Miedo, miedo, miedo. Temor atenazante.
Nuevo modelo mental: Respiro profunda y libremente. Estoy a salvo. Confío en el proceso de la vida.


Jacques Martel

Estómago
El estómago recibe el alimento y lo digiere para colmar las diferentes necesidades de mi cuerpo en vitaminas, en proteínas, etc. Alimento mi cerebro del mismo modo por las situaciones y los acontecimientos de mi vida.
Cada estómago tiene su propio funcionamiento. Por más que la forma general sea la misma, la digestión puede ser diferente de una persona a la otra. Así, la forma de mi estómago está en relación con mi personalidad. Mi estómago refleja el modo en que absorbo e integro mi realidad y mi capacidad en digerir las nuevas ideas o las nuevas situaciones. Puede compararse a un barómetro indicando mi grado de apertura y mi modo de reaccionar en la vida. Los problemas de estómago aparecen cuando mi realidad cotidiana está en conflicto con mis deseos y mis necesidades. Estos conflictos se vuelven a encontrar habitualmente al nivel de mis relaciones familiares, amicales o al nivel de mis relaciones de trabajo.

Dolores de Estómago:
Conozco el trabajo efectuado por mi estómago y sé que representa mi modo de digerir, absorber e integrar los acontecimientos y las situaciones de mi vida. Los estirones en el estómago están vinculados con frecuencia a una necesidad de amor, de “alimento emocional” y de alimentos.
El alimento representa el afecto, la seguridad, el premio y la supervivencia. Si vivo un vacío cualquiera en mi vida, querré colmarlo con el alimento, en particular en los momentos de separación, muerte, pérdida o escasez de dinero. El alimento también puede ayudarme artificialmente a “liberarme” de las tensiones materiales o financieras. Siento como una carencia indispensable para mi supervivencia.

La fermentación, por su parte, procede del hecho que no quiero enfrentar ciertas emociones que vivo con relación a personas o situaciones. Pongo estas emociones de lado, pero éstas siempre son presentes, se acumulan, “fermentan”, bajo el efecto de mi actitud “ácida”. Rumio constantemente ciertas situaciones que viví y que “no digiero”. Por lo tanto tengo tendencia a “rumiar” situaciones pasadas y a vivir las mismas actitudes y las mismas emociones negativas. Éstas me quedan pues en el estómago.
Es muy difícil para mi estómago digerir emociones no vividas. Al estar mi realidad en conflicto con mis sueños y mis necesidades, esto me lleva a vivir diversas emociones. No expreso mis contrariedades, estoy irritado. La ira y la agresividad rugen en mí, pero las reprimo. Ya está. La úlcera y los ardores de estómago están aquí. Tengo grandes miedos, mi digestión se hace laboriosa porque mi estómago es nervioso y frágil. ¿Cuál es la situación de mi vida “que no digiero”? Vivo gran inquietud, sobre todo debido a mi débil confianza en mí, lo cual hace difícil la aceptación de mis emociones. Los dolores de estómago se producirán cuando vivo una contrariedad en el campo de mis finanzas personales o de mi vida profesional.
Ciertas situaciones son tan repugnantes y asquerosas que mi estómago rechaza digerirlas. Reacciono frente a mi realidad de un modo negativo y “ácido” y padezco indigestiones y nauseas. La digestión es muy lenta si el estómago está tenso y rígido, evitando que cambios se produzcan en mi vida. Tomo consciencia que debo revelar más apertura en la vida y acepto  que las situaciones y los acontecimientos están aquí para hacerme crecer. La aceptación permite transformarlos en experiencias y la presión o la tensión, desaparece.

Gastritis
La gastritis es una inflamación aguda o crónica de la mucosa del estómago, lugar donde empieza el proceso de digestión. Si hay inflamación, hay irritación e ira frente a algo o a alguien a quien no digiero: ciertas cosas no pasan como quisiera, o puede ser una o personas que no actúan como lo deseo.
Puedo tener el sentimiento de haber sido engañado y de estar cogido en una situación. Estoy irritado por algo que absorbió mi sistema de digestión y la realidad “digerida” me molesta en alto grado. Aprendo a aceptar las situaciones y a los demás tales como son, sabiendo que el único poder que tengo es el poder sobre mí mismo.

Acidez de estómago
Como lo indica su nombre, el ardor de estómago es señal de que algo, una situación, un suceso, una persona me quema, me acidifica, me enfurece.
La situación me parece irritante, injusta y vivo interiormente impotencia.
Cuando tal situación me sucede, puedo preguntarme: “¿qué es lo que me quema o me pone furioso? ¿Qué es lo que a mí no me gusta y que no consigo digerir? También es muy posible que me enganche a esta ira de un modo inconsciente, porque tengo miedo de afirmarme, de soltarme y expresar mis necesidades, mis deseos y mis intenciones al nivel del corazón. Soy único en todo y los demás son diferentes de mí en todo.
Debo pues quedarme abierto y atento a mis propias necesidades y aceptar la entera responsabilidad de mis actos, por más que la gente sea diferente de mí. El hecho de volver a reprimir, inhibir una emoción (ira, pena, rabia) aumenta la acidez de los gases gástricos y, al mismo tiempo, me impide tragar cualquier cosa (porque los ardores manifiestan un tipo de presión interna en el área del estómago).
Debo ver el nexo entre mis auténticos sentimientos y los ardores de estómago. Conservo la calma y observo mi modo de ser, mis reacciones frente a las situaciones que vivo así como mi actitud frente a los acontecimientos cotidianos. Centrando mi atención en mi convicción que la vida es buena y que mis necesidades todas se colman en el momento adecuado, mi estima personal aumenta y mis próximas cóleras serán menos intensas. Tomo el tiempo de apreciar cada momento de mi vida y mi estómago se lleva mejor.


Úlceras de Estómago
Pueden producirse si tengo una débil estima de mí. Quiero tanto complacer a los demás que estoy listo para tragar cualquier cosa. Actuando así, reprimo mis emociones y mis propios deseos; no me respeto y acabo por reprochar a los demás de no respetarme.
Me siento embaucado para mis adentros y llego hasta dramatizar cualquier suceso de mi vida. Además tengo dificultad en digerir todas estas contrariedades, estas inquietudes. Es como un exceso de irritantes que se transforma en úlcera. Este irritante puede ser una persona o una situación que quiero evitar ver o afrontar pero esto es imposible y “esto” me queda en el estómago. Quisiera “expulsar” este irritante de mi espacio vital, de mi “territorio”.
Tengo tendencia a criticarme severamente e incluso quiero llegar a auto-destruirme.
Mi cuerpo me indica que es tiempo de que descubra las cualidades que están en mí, que me aprecie a mi justo valor y que acepte mi necesidad de amor.


Cáncer de Estómago
Si tengo el cáncer del estómago, debo tomar consciencia del “trozo” o de la situación que no soy capaz de digerir. Esta situación “que no pasa”, la vivo de un modo muy intenso y muy fuerte. “Es abominable todo lo que me hicieron, todo lo que me hicieron sufrir. Además, no vi nada llegar” Esto puede expresar lo que vivo. Es importante que tome consciencia del porqué de esta situación y cuál lección he de sacar para “dejar pasar la tormenta” y que se resorbe el cáncer. Sólo puedo ganar si suelto mi ira y mi rencor y que los sustituyo por la aceptación y el perdón.



Lisa Bourbeau

Estómago
BLOQUEO FÍSICO: Los problemas estomacales más comunes son las úlceras, la gastritis, las hemorragias gástricas, los cánceres y los problemas de digestión tales como vómitos, indigestión, etc.

BLOQUEO EMOCIONAL: Todos los problemas del estómago se relacionan en forma directa con la dificultad para aceptar o digerir a una persona o a un acontecimiento. La persona que los padece manifiesta intolerancia y temor ante lo que no es de su agrado. Se resiste a las ideas nuevas, sobre todo a las que no proceden de ella. Tiene dificultad para adaptarse a alguien o a algo que va contra sus planes, sus hábitos y su manera de vivir. Tiene un crítico interior muy fuerte que le impide ceder y dejar hablar a su corazón, al cual no quiere aceptar incondicionalmente. Es posible que también se acuse a sí misma de falta de audacia.


BLOQUEO MENTAL: El mensaje que recibes de tu estómago es que dejes de querer controlarlo todo, resistiéndote a las ideas de otros. En lugar de creer que eres incapaz de cambiar a los demás o a una situación determinada, toma consciencia de tu propia capacidad para hacer tu vida. Confía más en los demás, de la misma forma que debes confiar en que tu estómago es capaz de digerir tus alimentos. No necesitas decirle a tu cuerpo cómo ser un cuerpo ni cómo digerir. Lo mismo sucede con tu entorno. Todos y cada uno tenemos una manera diferente de ver la vida. No es causalidad que el estómago esté ubicado en la región del corazón. Debemos aceptar a todos con amor, es decir, aceptar las particularidades de todos y cada uno. Los pensamientos que alimentas del tipo "es injusto", "no es correcto", "es idiota", etc., no te benefician: bloquean tu evolución, así como tu estómago bloquea la digestión. Si te vuelves más tolerante hacia los demás, tolerarás mejor los alimentos que ingieres.

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 189

LECCIÓN 189

Siento el Amor de Dios dentro de mí ahora.

1. Hay una luz en ti que el mundo no puede percibir. 2Y con sus ojos no la podrás ver, pues estás cegado por él. 3No obstante, tienes ojos con los que poder verla. 4Está ahí para que la contem­ples. 5No se puso en ti para que se mantuviese oculta de tu vista. 6Esta luz es un reflejo del pensamiento con el que practicamos ahora. 7Sentir el Amor de Dios dentro de ti es ver el mundo reno­vado, radiante de Inocencia, lleno de esperanza y bendecido con perfecta caridad y amor.

2. ¿Quién podría sentir temor en un mundo así?  2Dicho mundo te da la bienvenida, se regocija de que hayas venido y te canta ala­banzas mientras te mantiene a salvo de cualquier peligro o dolor: 3Te ofrece un hogar cálido y tranquilo en el que permanecer por un tiempo. 4Te bendice a lo largo del día, y te cuida durante la noche, cual silencioso guardián de tu sueño santo. 5Ve en ti la salvación, y protege la luz que mora en ti, en la que ve la suya propia. 6Te ofrece sus flores y su nieve como muestra de agrade­cimiento por tu benevolencia.

3. Éste es el mundo que el Amor de Dios revela. 2Es tan diferente del mundo que ves a través de los enturbiados ojos de la malicia y del miedo, que uno desmiente al otro. 3Sólo uno de ellos puede percibirse en absoluto. 4El otro no tiene ningún significado.  5A aquellos que ven surgir del ataque un mundo de odio listo para vengarse, asesinar y destruir, les resulta inconcebible la idea de un mundo en el que el perdón resplandece sobre todas las cosas y la paz ofrece su dulce luz a todo el mundo.                                                                               .

4. Sin embargo, el mundo del odio es igualmente invisible e inconcebible para aquellos que sienten dentro de sí el Amor de Dios. 2Su mundo refleja la quietud y la paz que refulge en ellos; la tranquilidad y la inocencia que ven a su alrededor; la dicha con la que miran hacia afuera desde los inagotables manantiales de dicha en su interior. 3Contemplan lo que han sentido dentro de sí, y ven su inequívoco reflejo por todas partes.

5. ¿Cuál de ellos quieres ver? 2Eres libre de elegir. 3Mas debes conocer la ley que rige toda visión y no dejar que tu mente se olvide de ella: contemplarás aquello que sientas en tu interior. 4Si el odio encuentra acogida en tu corazón, percibirás un mundo temible, atenazado cruelmente por las huesudas y afiladas garras de la muerte. 5Mas si sientes el Amor de Dios dentro de ti, con­templarás un mundo de misericordia y de amor.

6. Hoy pasamos de largo las ilusiones, según intentamos llegar hasta lo que es verdad en nosotros y sentir su infinita ternura, su Amor que sabe que somos tan perfectos como él mismo, y su visión, el don que su Amor nos ofrece. 2Hoy aprenderemos el camino, 3el cual es tan seguro como el Amor mismo, al que nos conduce. 4Pues su sencillez nos protege de las trampas que las descabelladas complicaciones del aparente razonar del mundo tienen como propósito ocultar..

7. Haz simplemente esto: permanece muy quedo y deja a un lado todos los pensamientos acerca de lo que tú eres y de lo que Dios es; todos los conceptos que hayas aprendido acerca del mundo; todas las imágenes que tienes acerca de ti mismo. 2Vacía tu mente de todo lo que ella piensa que es verdadero o falso, bueno o malo; de todo pensamiento que considere digno, así como de todas las ideas de las que se siente avergonzada. 3No conserves nada. 4No traigas contigo ni un solo pensamiento que el pasado te haya enseñado, ni ninguna creencia que, sea cual sea su proce­dencia, hayas aprendido con anterioridad. 5Olvídate de este mundo, olvídate de este curso, y con las manos completamente vacías, ve a tu Dios.

8. ¿No es acaso Él Quien sabe cómo llegar a ti? 2Tú no necesitas saber cómo llegar a Él. 3Tu papel consiste simplemente en permitir que todos los obstáculos que has interpuesto entre el Hijo y Dios el Padre sean eliminados silenciosamente para siempre. 4Dios hará lo que le corresponde hacer en gozosa e inmediata respuesta. 5Pide y recibirás. 6Mas no vengas con exigencias, ni le señales el camino por donde Él debe aparecer ante ti. 7La manera de llegar a Él es simplemente dejando que Él sea lo que es. 8Pues de esa forma se proclama también tu realidad.

9. Así pues, hoy no elegiremos el camino por el que vamos a Él. 2Pero sí elegimos dejar que Él venga a nosotros. 3Y con esta deci­sión descansamos. 4Su Amor se abrirá paso por su cuenta en nues­tros corazones serenos y en nuestras mentes abiertas. 5Es induda­ble que lo que no ha sido negado se encuentra ahí, si es que es verdad y puede alcanzarse. 6Dios conoce a Su Hijo y sabe cómo llegar a él. 7No necesita que Su Hijo le muestre el camino. 8A tra­vés de cada puerta abierta Su Amor refulge hacia afuera desde su hogar interno e ilumina al mundo con inocencia.

10. Padre, no sabemos cómo llegar a Ti. 2Pero te hemos llamado y Tú nos has contestado. 3No interferiremos. 4Los caminos de la salvación no son nuestros, pues te pertenecen a Ti. 5Y es a Ti a donde vamos para encontrarlos. 6Nuestras manos están abiertas para recibir Tus dones. 7No tenemos ningún pensamiento que no pensemos contigo, ni abrigamos creencia alguna con respecto a lo que somos o a Quién nos creó. 8Tuyo es el camino que queremos hallar y seguir. 9Y sólo pedimos que Tu Volun­tad, que también es la nuestra, se haga en nosotros y en el mundo, para que éste pase a formar parte del Cielo. 10Amén.


¿Qué me enseña esta lección?

¡Qué hermosa lección! Me libero de  mis pensamientos de miedo; de mis sentimientos de culpabilidad; de la necesidad de sufrir para poder así redimir mis “pecados”; me libero del castigo y del dolor; me libero del sacrificio pues no veo débito en mi alma; me libero de la enfermedad pues lo que es puro e inocente no puede enfermar.

Me libero de todas mis creencias; me libero de todos y cada uno de los ropajes con los que he cubierto mi identidad; me libero de mis emociones, aquellas a las que he considerado puras y a las que he condenado como impuras.

Me libero de mi pasado y me libero de mi futuro.

Hago realidad el presente; hago realidad el ahora, este instante santo y veo mi inocencia, mi perfección; me veo lleno de Luz; me siento preñado del Amor de Dios. Soy Uno con mi Creador. Soy Uno con mis Hermanos de filiación.

Estoy en mi Hogar. Gozo de la Paz y la Dicha; de la Plenitud y la Abundancia que Dios dispone para su Creación.


Ejemplo-Guía: "Suelta todas las creencias; suelta todos tus deseos; suelta todas tus pertenencias; suelta la visión del mundo... y déjate llevar: vive".

¿Miedo? ¿Es ese el estado que percibes?
¿Inseguridad? Las creencias, las buenas y las malas, nos aportaban ese espacio seguro donde experimentar la vida.
¿Soledad? Al sentir, que no nos guía, no nos mueve, ningún deseo.
¿Necesidad? Al desprenderte de todo cuanto te ataba.

¿Y a eso le llamamos vivir? Como bien nos explica Emilio Carrillo, ese estado tiene otro nombre más apropiado: sobrevivir. La vida, no tiene desgaste, pues la vivimos desde la aceptación, desde el amor, desde el disfrute, desde la felicidad y la alegría, desde el desapego y el desprendimiento.

El sobrevivir, es ataque, es miedo, es rivalidad, es competencia, es victimismo, es sufrimiento y sacrificio, es tristeza y pérdida, es dolor y castigo, es apego y estancamiento.

¡Qué hermosa invitación nos hace esta Lección! Es tanta su sencillez, que a los ojos del cuerpo le cuesta verla. Se nos presenta como una prueba científica para que comprobemos, a través de la experiencia, de la percepción, la certeza de que la Luz de Dios se encuentra en nuestro interior.

La conclusión será fácil de valorar. Si el Amor de Dios no estuviese en nuestro interior, si no formase parte de nuestra condición divina, andaríamos a ciegas y nuestra vida sería un caos. Pero esto no ocurrirá, sino todo lo contrario. Nuestra vida pasará del desorden fruto de la demencia a un estado donde gozaremos del placer que experimentaremos al disfrutar de la presencia de Dios en nosotros.

¿Qué ocurrirá? Tendremos que ser como niños; ver con los ojos nuevos de un niño; sentir con la inocencia pura de un niño; preguntar desde la curiosidad ávida de un niño.
Esto significa, que los valores que hasta ahora nos habían guiado, ahora dejan de tener sentido. Esto significa, que los juicios que antes emitíamos para distinguir lo bueno de lo malo, ahora deben enmudecer. Esto significa, que el orden de prioridades que establecíamos y de donde surgían nuestras necesidades, ahora deben acallarse.

¿Entonces qué...? Vive. Míralo todo con ojos nuevos y limpios. Vive y deja a la vida que te guíe, pues te llevará allí donde debas estar y te invitará a hacer lo que debas hacer.
Vive, con intensidad, con alegría, con aceptación. Ya no hay nada bueno, ni malo. Ya no hay dioses a los que adorar, ni infiernos a los que temer. Tan solo vive, y con cada respiración recibe el aliento de Dios, y al expirar, agradece el haberte hecho consciente de la Luz que refulge en tu interior. Agradece el Amor que te dispensa y compártelo.

Reflexión: ¿Qué mundo quieres ver? Eres libre de elegir.

viernes, 7 de julio de 2017

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 188

LECCIÓN 188

La paz de Dios refulge en mí ahora.

1. ¿Por qué esperar al Cielo? Los que buscan la luz están simple­mente cubriéndose los ojos. 3La luz ya está en ellos. 4La ilumina­ción es simplemente un reconocimiento, no un cambio. 5La luz es algo ajeno al mundo, y tú en quien mora la luz eres asimismo un extraño aquí. 6La luz vino contigo desde tu hogar natal, y permaneció contigo, pues es tuya. 7Es lo único que trajiste contigo de Aquel que es tu Fuente. 8Refulge en ti porque ilumina tu hogar, y te conduce de vuelta al lugar de donde vino y donde finalmente estás en tu hogar.

2. Esta luz no se puede perder. 2¿Por qué esperar a encontrarla en el futuro, o creer que se ha perdido o que nunca existió? 3Es tan fácil contemplarla que los argumentos que demuestran que no puede existir se vuelven irrisorios. 4¿Quién podría negar la pre­sencia de lo que contempla en sí mismo? 5No es difícil mirar en nuestro interior, pues ahí nace toda visión. 6Lo que se ve, ya sea en sueños o procedente de una Fuente más verdadera, no es más que una sombra de lo que se ve a través de la visión interna. 7Ahí comienza la percepción y ahí termina. 8No tiene otra fuente que ésta.

3. La paz de Dios refulge en ti ahora, y desde tu corazón se extiende por todo el mundo. 2Se detiene a acariciar cada cosa viviente, y le deja una bendición que ha de perdurar para siempre. 3Lo que da no puede sino ser eterno. 4EIimina todo pensamiento de lo efímero y de lo que carece de valor. 5Renueva todos los cora­zones fatigados e ilumina todo lo que ve según pasa de largo. 6 Todos sus dones se le dan a todo el mundo, y todo el mundo se une para darte las gracias a ti que das y a ti que has recibido.

4. El resplandor de tu mente le recuerda al mundo lo que ha olvi­dado, y éste a su vez, restituye esa memoria en ti. 2Desde ti la salvación irradia dones inconmensurables, que se dan y se devuelven. 3A ti que das el regalo, Dios Mismo te da las gracias. 4Y la luz que refulge en ti se vuelve aún más brillante con Su bendi­ción, sumándose así a los regalos que tienes para ofrecérselos al mundo.

5. La paz de Dios jamás se puede contener. 2El que la reconoce dentro de sí tiene que darla. 3Y los medios a través de los que puede hacerlo residen en su entendimiento. 4Puede perdonar por­que reconoció la verdad en él. 5La paz de Dios refulge en ti ahora, así como en toda cosa viviente. 6En la quietud la paz de Dios se reconoce universalmente. 7Pues lo que tu visión interna contem­pla es tu percepción del universo.

6. Siéntate en silencio y cierra los ojos. 2La luz en tu interior es suficiente. 3Sólo ella puede concederte el don de la visión. 4Ciérrate al mundo exterior, y dale alas a tus pensamientos para que lleguen hasta la paz que yace dentro de ti. 5Ellos conocen el camino. 6Pues los pensamientos honestos, que no están mancillados por el sueño de cosas mundanas externas a ti, se convierten en los santos mensajeros de Dios Mismo.

7. Éstos son los pensamientos que piensas con Él. 2Ellos recono­cen su hogar 3y apuntan con absoluta certeza hacia su Fuente, donde Dios el Padre y el Hijo son uno. 4La paz de Dios refulge sobre ellos, pero ellos no pueden sino permanecer contigo tam­bién, pues nacieron en tu mente, tal como tu mente nació en la de Dios. 5Te conducen de regreso a la paz, desde donde vinieron con el sólo propósito de recordarte cómo regresar.

8. Ellos acatan la Voz de tu Padre cuando tú te niegas a escuchar. 2Y te instan dulcemente a que aceptes Su Palabra acerca de lo que eres en lugar de fantasías y sombras. 3Te recuerdan que eres el co-creador de todas las cosas que viven. 4Así como la paz de Dios refulge en ti, refulge también en ellas.

9. El propósito de nuestras prácticas de hoy es acercarnos a la luz que mora en nosotros. 2Tomamos rienda de nuestros pensamien­tos errantes y dulcemente los conducimos de regreso allí donde pueden armonizarse con los pensamientos que compartimos con Dios. 3No vamos a permitir que sigan descarriados. 4Dejaremos que la luz que mora en nuestras mentes los guíe de regreso a su hogar. 5Los hemos traicionado al haberles ordenado que se apar­tasen de nosotros. 6Pero ahora les pedimos que regresen y los purificamos de cualquier anhelo extraño o deseo confuso. 7Y así, les restituimos la santidad que es su herencia.

10. De esta forma, nuestras mentes quedan restauradas junto con ellos, y reconocemos que la paz de Dios refulge todavía en no­sotros, y que se extiende desde nosotros hasta todas las cosas vivientes que comparten nuestra vida. 2Las perdonamos a todas, y absolvemos al mundo entero de lo que pensábamos que nos había hecho. 3Pues somos nosotros quienes construimos el mundo como queremos que sea. 4Ahora elegimos que sea inocente, libre de pecado y receptivo a la salvación. 5Y sobre él vertemos nuestra bendición salvadora, según decimos:

6La paz de Dios refulge en mí ahora. 7Que todas las cosas refuljan sobre mí en esa paz, y que yo las bendiga con la luz que mora en mí.


¿Qué me enseña esta lección?


El Hijo de Dios, es Hijo de la Luz, pues su procedencia es una Emanación del Principio Ígneo del Padre, el Principio Inteligible que ha de permitirnos Ser Uno con nuestro Creador y con el resto de Su Creación.

Sí, la Luz se convierte en el lazo que nos mantiene Unido a nuestro Hacedor. Esa Luz, es nuestra Verdadera Esencia, Eterna y Perfecta.

La proyección de la mente en el Plano de Manifestación Física, propició la identificación con el mundo de donde emana la percepción como principal vía de aprendizaje. La percepción tuvo lugar gracias a la capacidad desarrollada de los sentidos: la vista, el tacto, el gusto, el olfato y el oído. La realidad procedente por la vía sensorial llevó a la mente a servir a la creencia adquirida de la separación.

La Luz de la que Somos Verdaderamente portadores quedó relegada a un segundo plano. La visión de un mundo separado y desigual, propició la errónea creencia de que el cuerpo era nuestra única identidad. La Verdad pasó a un nivel oculto e interno.

Pero esa Luz, nuestra única y verdadera identidad, nos guía desde nuestro interior. Su Voz se hace oír cuando conseguimos apaciguar nuestra mente y acallar nuestros instintos.

Hacer que su Voz sea la única voz por la que dirigimos nuestras vidas, es el propósito que nos llevará a encontrar la Salvación, la Inocencia.


Ejemplo-Guía: "Cuando Amamos, estamos eligiendo desde la Luz; cuando odiamos, estamos eligiendo desde la oscuridad"

Se hace inevitable conocer cuál es el significado de la Luz, si queremos comprender la enseñanza que nos aporta esta Lección.

La Traducción convencional de la Biblia, en el Libro del Génesis, concretamente en la descripción del Trabajo del Primer Día de la Creación, nos revela lo siguiente
“Al principio creó Dios los cielos y la tierra. La tierra estaba confusa y vacía y las tinieblas cubrían la faz del abismo, pero el espíritu de Dios se cernía sobre la superficie de las aguas. Dijo Dios: “Haya luz” y hubo luz. Y vio Dios que era buena y la separó de las tinieblas; y a la Luz llamó día y a las tinieblas noche, y hubo tarde y mañana, día primero”.
No voy a entrar en excesivos detalles de la interpretación de dichos "trabajos", pues no es este el propósito que nos anima, pero si me gustaría hacer referencia a la palabra hebrea que se emplea para describir el término "luz". Dicha palabra es "Aur", que significa "Fuego" y "Luz" y cuya traducción es el "Principio de Entendimiento".

La capacidad de entender, es propia de la Mente y no es casual que este Principio aparezca relacionado en el Primer Día de la Creación. Podemos decir, que somos una emanación de la Mente de nuestro Creador, o lo que es lo mismo, podemos decir, que somos una emanación de la Luz de nuestro Creador.

Ese Principio arroja otro significado que es interesante mencionar. El acto volitivo que se describe en la descripción de los Trabajos realizado por el Creador en el Primer Día de la Creación, lleva implícito el despliegue del Principio más elevado con el que Dios nos ha dotado, el Principio de la Voluntad. Este Principio se traduce con el don del Libre Albedrío, y si nos damos cuenta está en sintonía con la Luz y con la Mente, es decir, es desde la Mente, desde el uso que demos a nuestra Voluntad, a nuestra Luz, que nos convertiremos en Creadores o fabricadores. Si nuestra Voluntad sirve a la Luz, estaremos creando; si sirve a las tinieblas, estaremos fabricando.

La Luz, el Principio del Entendimiento, nos permitirá encontrar el hilo conductor que ha de llevarnos hasta nuestro Hogar. Hablar de Luz y de Unidad es lo mismo, por lo que diremos que una de las señales que ha de indicarnos si estamos sirviendo a la Luz, nos la aportará el alcance de nuestra Voluntad, de nuestra visión: unidad o separación.

La oscuridad es ausencia de Luz, ausencia de entendimiento. Cuando entendemos, estamos en condición de comprender lo que somos. Estamos en condición de ver la realidad y de negar la ilusión.
Compartir la Luz que refulge en nuestro interior, por ser el Principio del Ser Espiritual, es compartir el entendimiento que ha de permitirnos no dar significado al mundo de la ilusión, al mundo perecedero de la materia.


Existen en la actualidad avances científicos que vienen a confirmar el proceso que estamos describiendo, con el ánimo de comprender (arrojar luz) la dinámica creadora narrada en los textos sagrados.

Uno de estos estudios científicos es el aportado por el investigador alemán Fritz Albert Popp, profesor de Física en la Universidad de Marburgo (República Federal de Alemania), acaba de arrojar una nueva luz sobre un tema que apasiona tanto a médicos como a biólogos y físicos: la emisión de radiación luminosa por parte de las células animales y vegetales. El doctor Popp ha constatado recientemente la existencia de este proceso natural de los seres vivos, calificada de hipótesis hasta ahora, y ha puesto de manifiesto la gran importancia que ello supone para el tratamiento de numerosas enfermedades; entre ellas, el cáncer.

Según sus conclusiones, las células sanas no emiten ondas luminosas de forma caótica, sino rítmica y coherentemente (entendiendo por coherencia un parámetro indicador de la validez del intercambio de información en una comunicación), característica de los rayos láser. Ello supone un nuevo punto de vista para el concepto de enfermedad, puesto que las células sanas han demostrado ser excelentes acumuladores de fotones y poseen mayor capacidad para conservar su energía que cualquier otro acumulador técnicamente realizable. 

Su punto de vista, viene a indicarnos que cuanto mas evolucionado, más sano (estado de coherencia), menos luz irradia exteriormente y más luz concentra; cuanto menos evolución, enfermedad (falta de coherencia), más luz irradia exteriormente.

Reflexión: ¿Dónde buscas la paz de Dios?

jueves, 6 de julio de 2017

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 187

LECCIÓN 187

Bendigo al mundo porque me bendigo a mí mismo.

1. Nadie puede dar lo que no tiene. 2De hecho, dar es la prueba de que se tiene. 3Hemos hecho mención de esto anteriormente. 4Mas no es eso lo que hace que sea difícil de creer. 5Nadie duda de que primero se debe poseer lo que se quiere dar. 6Es en la segunda parte de la afirmación donde el mundo y la percepción verdadera difieren. 7Si has tenido y has dado, el mundo afirma que has perdido lo que poseías. 8La verdad mantiene que dar incrementa lo que posees.

2. ¿Cómo va a ser posible esto? 2Pues es seguro que si das una cosa finita tus ojos físicos dejarán de percibirla como tuya. 3No obstante, hemos aprendido que las cosas sólo representan los pen­samientos que dan lugar a ellas. 4Y no careces de pruebas de que cuando compartes tus ideas, las refuerzas en tu propia mente. 5Tal vez la forma en que el pensamiento parece manifestarse cambie al darse. 6No obstante, éste tiene que retornar al que lo da. 7Y la forma que adopte no puede ser menos aceptable. 8Tiene que ser más.

3. Las ideas tienen primero que pertenecerte antes de que las pue­das dar. 2Y si has de salvar al mundo, tienes que primero aceptar la salvación para ti mismo. 3Mas no creerás que ésta se ha consu­mado en ti hasta que no veas los milagros que les brinda a todos aquellos a quienes contemples. 4Con esto, la idea de dar se clari­fica y cobra significado. 5Ahora puedes percibir que al dar, tu cau­dal aumenta.

4. Protege todas las cosas que valoras dándolas, y así te asegura­rás de no perderlas nunca. 2Y con ello queda demostrado que lo que no creías tener te pertenece. 3Mas no le atribuyas valor a su forma. 4Pues ésta cambiará, y con el tiempo no será reconocible por mucho que trates de conservarla. 5Ninguna forma perdura. 6El pensamiento tras la forma de todo es lo que es inmutable.

5. Da gustosamente, 2pues con ello sólo puedes beneficiarte. 3El pensamiento sigue vivo y su fuerza aumenta a medida que se refuerza al darse. 4Los pensamientos se extienden al compartirse, pues no se pueden perder. 5No hay un dador y un receptor en el sentido en el que el mundo los concibe. 6Hay un dador que con­serva lo que da, y otro que también habrá de dar. 7Y ambos ganarán en este intercambio, pues cada uno de ellos dispondrá del pensamiento en la forma que le resulte más útil. 8Lo que aparen­temente pierde es siempre algo que valorará menos que aquello que con toda seguridad le será devuelto.

6. Nunca olvides que sólo te das a ti mismo. 2El que entiende el significado de dar, no puede por menos que reírse de la idea del sacrificio. 3Tampoco puede dejar de reconocer las múltiples for­mas en que se puede manifestar el sacrificio. 4Se ríe asimismo del dolor y de la pérdida, de la enfermedad y de la aflicción, de la pobreza, del hambre y de la muerte. 5Reconoce que el sacrificio sigue siendo la única idea que yace tras todo esto, y con su dulce risa todo ello sana.

7. Una vez que una ilusión se reconoce como tal, desaparece. 2Niégate a aceptar el sufrimiento, y eliminarás el pensamiento de sufrimiento. 3Cuando eliges ver todo sufrimiento como lo que es, tu bendición desciende sobre todo aquel que sufre. 4El pensa­miento de sacrificio da lugar a todas las formas que el sufrimiento aparenta adoptar. 5Mas el sacrificio es una idea tan demente que la cordura la descarta de inmediato.

8. Jamás creas que puedes hacer sacrificio alguno. 2No hay cabida para el sacrificio en lo que tiene valor. 3Si surge tal pensa­miento, su sola presencia demuestra que se ha cometido un error, el cual es necesario corregir. 4Tu bendición lo corregirá. 5Habién­dosete dado a ti primero, ahora es tuya para que tú a tu vez la des. 6Ninguna forma de sacrificio o de sufrimiento puede preva­lecer por mucho tiempo ante la faz de uno que se ha perdonado y bendecido a sí mismo.

9. Las azucenas que te ofrece tu hermano se depositan ante tu altar, junto con las que tú le ofreces a él. 2¿Quién podría tener miedo de contemplar una santidad tan hermosa? 3La gran ilusión del temor a Dios queda reducida a la nada ante la pureza que aquí has de contemplar. 4No tengas miedo de mirar. 5La bendición que has de contemplar eliminará todo pensamiento de forma, y en su lugar dejará allí para siempre el regalo perfecto, el cual aumentará eternamente, será por siempre tuyo y será por siempre dado.

10. Ahora somos uno en pensamiento, pues el miedo ha desapare­cido. 2Y aquí, ante el altar a un solo Dios, a un solo Padre, a un solo Creador y a un solo Pensamiento, nos alzamos juntos como el único Hijo de Dios. 3No estamos separados de Aquel que es nuestra Fuente ni distanciados de los hermanos que forman parte de nuestro único Ser, Cuya inocencia nos ha unido a todos cual uno solo, sino que nos alzamos en gloriosa bendición y damos tal como hemos recibido. 4Tenemos el Nombre de Dios en nuestros labios. 5Y cuando miramos en nuestro interior, vemos brillar la pureza del Cielo en nuestro reflejo del Amor de nuestro Padre.

11. Ahora somos bendecidos y ahora bendecimos al mundo. 2Que­remos extender lo que hemos contemplado porque queremos verlo en todas partes. 3Queremos verlo refulgir con la gracia de Dios en todos nuestros hermanos. 4No queremos que se le niegue a nada de lo que vemos. 5Y para cerciorarnos de que esta santa visión es nuestra, se la ofrecemos a todo lo que vemos. 6Pues allí donde la veamos, nos será devuelta en forma de azucenas que podremos depositar sobre nuestro altar, convirtiéndolo así en un hogar para la Inocencia Misma, la cual mora en nosotros y nos ofrece Su Santidad para que sea nuestra.


¿Qué me enseña esta lección?

¿Acaso se puede dar lo que no se tiene?

La falsa creencia del ego en la necesidad, encuentra su origen en pensar que cuando se da se pierde lo que damos. Esta visión refuerza la idea en la separación, y en la medida en que intentamos conservar lo que tenemos, nos sentimos más separados.

Cuando doy lo que tengo, lo que verdaderamente estoy haciendo es extendiendo mi ser y a este acto, se le conoce como crear. Cada vez que creamos, nuestra propia creación se encargará de retornarnos sus frutos. No podemos olvidar que la energía, el pensamiento, siempre sigue a su fuente.

Cuando mi visión me lleva a ver la Unidad, es decir, cuando soy Uno con todos mis hermanos, el acto de dar al otro, significa realmente que me estoy dando a mi mismo.

Cada acto de dar o de crear, me hace abundante, pues cuanto más doy más tengo.

Si cada uno de mis pensamientos los impregno de gratitud y los bendigo, al compartirlo con el mundo, esa gratitud y bendición se verá multiplicada y todo a nuestro alrededor gozará de esa Plenitud.


Ejemplo-Guía: "La ilusión de perder, aquello que damos"

¡Dios!, que Lección. Me ha llenado tanto, que no he podido evitar compartir con vosotros esta sensación. Es como si en su enseñanza hubiese reconocido un mensaje esencial que ha de acercarme un poco más hacia la meta, la única meta, formar parte del Plan de Salvación dispuesto por nuestro Padre para su Hijo.

En mi sueño, las vivencia de generosidad se convierten en un proceso de aprendizaje al que le presto mucha atención. Esto es así, porque a lo largo de mi vida me he identificado falsamente con una creencia comúnmente compartida, la de la necesidad y la escasez. Esta creencia, nos lleva a ser muy cautelosos con aquello que poseemos en el terreno material, pues pensamos que si damos lo que tenemos, lo perderemos.

En este sentido, y si establecemos una línea de reflexión sobre esa creencia errónea, siempre he tenido una visión de mi generosa en otros campos. Por ejemplo, en compartir mis conocimientos. En este sentido, he de confesar, que incluso he tenido que suavizar el tono juicioso que condena a aquellos que ponen precio a lo que difunden.

Es evidente, que se trataba de un conflicto interno muy sutil. Ese conflicto me estaba describiendo una realidad bien distinta a la opinión que me llevaba a considerarme una persona desprendida a la hora de dar mis conocimientos. Es una contrariedad el tener la capacidad para dar y en cambio emitir un juicio condenatorio al modo en cómo se da. Es como si le pudiéramos poner una condición al hecho de dar.

Hoy mi visión es diferente. Hoy se que es dando como únicamente puedes conservar lo que tienes. Pero lo más importante, y que va más allá del hecho en si mismo de dar, es que en verdad, no podemos dejar de ser lo que somos,cuando descubrimos esa verdad, es decir, cuando tienes la humilde certeza de que eres Hijo de Dios, entonces el Amor se convierte en nuestra única condición y todos nuestros actos son la manifestación de ese Amor. El Amor es dar y recibir.

¿Cuál es el límite a la hora de dar? Si nos hacemos esta pregunta, no habremos comprendido el mensaje anterior. El Amor no se habrá convertido en nuestra condición, pues el Amor no tiene límites. ¿Acaso Dios puede tener límites?

Podemos plantearnos esta cuestión desde otro punto de vista.  El Amor no pertenece a este mundo. Si así fuese, no estaríamos debatiendo este tema. No existiría la división, la separación, el dolor, el sufrimiento, la necesidad, el sacrificio, la enfermedad, la muerte. Pero, siendo nuestra esencia verdadera, podemos recordar su verdadero significado: la Unidad. Desde ese recuerdo, dentro del escenario del sueño en el que permanecemos, podemos elegir experimentar el sueño del Amor, y para hacerlo, desplegamos su reflejo dentro del mundo de la ilusión, el perdón. Esa es nuestra Función en el Plan de Salvación, perdonar. Como no podemos dar lo que no tenemos, debemos perdonarnos a nosotros mismos, y de este modo lo conservaremos como un estado que se expandirá a nuestro alrededor.

Para mi esta Lección es maravillosa. Una invitación a la liberación y al encuentro con la Paz. Es desde la Fuente, desde el pensamiento, donde la voluntad de dar debe emanar. Es en esa Fuente donde nos fundimos con nuestro Creador. Desde esa Fuente, nada nos falta. Lo contrario, una visión de escasez, es una visión diferente de la Fuente.

Tenemos miedo a perder lo que damos, pues le damos valor a lo material, pensando que nuestra felicidad procede de esa fuente. Pero no es así. Tan solo tendremos que observar el deterioro de lo que tenemos en el plano de la forma, para darnos cuenta de que poner nuestra felicidad en manos de estas posesiones, no puede llevarnos a otro sitio que a la frustración. En verdad, es el pensamiento de apego a estas ilusiones, lo que nos lleva a temer a perder, cuando en verdad, esto es imposible, pues cada vez que da damos al mundo, es a nuestro mundo, al que damos, esto es, a nosotros mismos. ¿Te vas a privar de recibir lo que eres?

Reflexión: ¿Pierdes aquello que das?